En homenaje, reconoce el Consejo Universitario a Genaro, Lucio y a luchadores sociales del estado

La luchadora social, Micaela Cabañas Ayala, recibe el reconocimiento a nombre de su padre, Lucio Cabañas Barrientos, que le entregó el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán, en la sesión solemne del Consejo Universitario que se efectuó en la explanada de las preparatorias 1 y 9 en Chilpancingo, para conmemorar el 65 aniversario de los mártires del 60. En el presídium, el secretario general del STAUAG, Francisco Hernández Herrera, la secretaria general de la UAG, María Xóchitl Astudillo Miller y el secretario de Educación Guerrero, Ricardo Castillo Peña Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Homenajeados por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), rememoraron a los líderes de la guerrilla, Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Roja, denunciaron que siguen las desapariciones y recriminaron el homenaje del gobierno del estado al ex gobernador de la época, Rubén Figueroa Figueroa, en la sesión solemne del Consejo Universitario por el 65 aniversario de los Mártires del 60.
En su menaje, el rector Javier Saldaña Almazán, en alusión a la guerrilla y a la pertenencia de la mayoría de los homenajeados a la misma, sostuvo que el arma de las causas ahora es la educación, y que las luchas no fueron en vano y la universidad dio la mano a los hijos del campesino y del obrero.
“Esa semilla de 1960 regada con sangre, hoy es un árbol que cobija las metas de una nueva generación”.
Señaló que los diputados de Morena, mayoría en el Congreso local desde 2018, debieron retirar del Calendario Cívico del estado el natalicio del personaje que agravia a las víctimas de la guerra sucia.
Con la instalación de la sesión en el ex edificio docente, ahora Preparatoria 9, se develó un memorial dedicado al comité de huelga, a los Mártires de 1960 de la UAG y a los desaparecidos de la guerra sucia en Guerrero.
También se entregaron reconocimientos a 16 luchadores sociales, aprobados el 15 de diciembre por el CU, con vivas para Genaro y Lucio, al Partido de los Pobres, y a la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), para el Frente de Organizaciones de Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), que lideró del luchador social, Bertoldo Martínez Cruz e incluso para el ERPI.

La UAG reconoce el crimen contra el pueblo: Efrén Cortés

A nombre de los luchadores sociales, el sobreviviente de El Charco, Efrén Cortes Chávez, consideró histórico ese reconocimiento de la universidad que toca lo más sensible: el crimen contra el pueblo.
Aclaró que los reconocimientos no son méritos individuales, enarbolan luchas colectivas, “(y) no alcanzarían los reconocimientos para miles de hombres y mujeres que han caminado, vivos, desaparecidos y muertos”.
Añadió que todos tenemos la responsabilidad ética, política y moral de exigir dónde están los desaparecidos, “aún en este gobierno que se dice de izquierda y democrático, porque la historia no se puede ocultar con sacos de oro ni de propaganda”.
Llamó a no ensuciar la imagen de Genaro y de Lucio ni de quienes estuvieron con ellos, “son los mayores, fueron la cabeza de estos movimiento que nacen debido a la represión.
A modo de confirmación, señaló que la masacre del 60 no se puede entender sin un hombre que gobernaba con actitud criminal.
Para que haya reconciliación, enfatizó que debe haber justicia. “Quienes hemos luchado no es por reconocimientos, sino por causas”.
Sin mencionarlo directamente señaló el homenaje del gobierno estatal al ex gobernador Figueroa Figueroa: “es un agravio, no puede ser que este gobierno sea pura frivolidad, pone en evidencia el desaseo; ese agravio de este gobierno que se dice de izquierda, que reconocer a un individuo que cometió crímenes  sustentados.
“No sé qué está pensando este gobierno. O son muy torpes o lo hicieron con intencionalidad. Pero no hay que buscar venganza, que todos avancemos en un mismo camino. Vivir como seres humanos y con dignidad”.
Solicitó que la universidad que dé rostro a todos los desaparecidos, “el delito más sádico, más criminal que puede cometer un régimen. Mientras haya desaparecidos la demanda de justicia no puede parar”.
Llamó a cuidar la universidad, patrimonio de la comunidad, con maestros y estudiantes comprometidos en sus clases, “es el papel más importante de una universidad si quiere construir. Basta de esconder la situación que hay”.

Exigir justicia, el mejor homenaje a luchadores sociales: Micaela Cabañas

En el acto, la hija de Lucio Cabañas, Micaela Cabañas Ayala, pidió al CU y a la universidad que se pronuncien por la presentación de los desaparecidos, por la justicia para los asesinados, la libertad de los presos políticos y por el castigo a los responsables de la represión; “el mejor reconocimiento a quienes ahora recuerda solemnemente”.
Reconoció que el acto solemne es de reivindicación de la universidad para quienes arriesgaron su vida por mejores condiciones para el pueblo, pero también  que aún es extraño para quienes han vivido tantos años de represión.
Debido a que sigue sin haber justicia para los asesinados, torturados, encarcelados injustamente y desaparecidos, “hay que tener claro que los agravios del pasado no se salvan con actos de memoria, se saldan con justicia, y se van a reparar cuando haya llegado la justicia integral”.
Señaló el caso del sobreviviente de la masacre de Aguas Blancas, Antonio Barragán Carrasco, preso político en Guerrero, durante 24 años.
Demandó que no haya más homenajes a asesinos y perpetradores, en alusión al aniversario del natalicio de Figueroa Figueroa, que el gobierno del Guerrero ofrezca disculpas públicas a las víctimas y a todo el pueblo de Guerrero por los agravios cometidos, y sean borrados los nombres  de todos los represores. “Nosotros seguimos exigiendo memoria, justicia integral y no repetición, nunca más”
El hijo de Genaro Vázquez Rojas, Genaro Vázquez, advirtió que los homenajes honran a quienes honrar, pero también deshonran, en alusión al gobierno del estado.
A la universidad le planteó que también se incluya en el memorial a las mujeres de la guerra sucia, las que cargaron con los hijos, con las deudas y la represión, y “habremos de tener un capítulo de mujeres extraordinarias”.
Tras el saludo del secretario de Educación, Ricardo Castillo Peña, a nombre de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, una voz entre el público cuestionó: “¿Para cuándo la disculpa pública y la renuncia de la secretaría de Cultura?”, por el homenaje a Figueroa Figueroa.

Reconozcamos a nuestros santos laicos: García Estrada

El hijo de Juan García Costilla, Amílcar García Estrada, se refirió también al “homenaje de no hace mucho a un violador de derechos humanos, a un represor, a un tirano, y qué bueno que nosotros reconozcamos a los nuestros, a nuestros santos laicos, a nuestros héroes, guías, que nosotros digamos que aquí está la historia de Guerrero. Que aquellos que piensan diferente reconozcan a los suyos, a los que metieron a Guerrero en este estado de retraso y de mucha violencia”
Reconoció el esfuerzo de la universidad para mantener viva la memoria cuando las libertades son atacadas de manera permanente, de una forma o de otra.
Señaló que la educación pública ha costado vidas y se marginaliza, se recortan presupuestos, se buscan alternativas para que la gente escoja la educación privada que no resuelve la generación del conocimiento.
Convocó a ser divulgadores de la historia de Guerrero, de las oportunidades que no habrá antes, “hoy gozamos de derechos y privilegios que no teníamos antes, costó vidas, sacrificio, esfuerzo, y una innumerable lista de personas desaparecidas”.
Advirtió que no tampoco imaginaron que en estos tiempos modernos, nos seguirían faltando 43 estudiantes de Ayotzinapa. “Tenemos que hacer todos de esta lucha por encontrar a los desaparecidos, una lucha que a todos nos mueva”.

Las figuras públicas están obligadas a escuchar y orientar: Saldaña Almazán

En el cierre del evento el rector Javier Saldaña reconoció que algunas voces podrían incomodar, pero quienes son figuras públicas, están condenados a errar y orientar el camino.
No obstante, señaló que desde 2018 Morena es mayoría del Congreso, a través del coordinador de la Junta de Coordinación Política se debió quitar del calendario de actividades cívicas del estado de Guerrero, el homenaje aludido ahora.
Señaló al entonces y ahora diputado local, Pablo Amílcar Sandoval, y al ex diputado Antonio Helguera, “porque fue el Congreso que puso esa fecha ahí”.
Pidió que la Legislatura actual incluya el 30 de diciembre en el Calendario Cívico de Guerrero, como plantean los familiares de los mártires del 60.
También que se abandonan las armas, el arma de las causas ahora es la educación, a través de la universidad que está en todas las regiones del estado. Enfatizó que las luchas no fueron en vano, y la universidad dio la mano a los hijos del campesino y del obrero.
“Esa semilla de 1960 regada con sangre, hoy es un árbol que cobija las metas de una nueva generación”.
Ratificó su reconocimiento, respeto y acompañamiento a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda por su solidaridad con la universidad. En cuanto al homenaje a Figueroa Figueroa, que no mencionó por nombre, consideró que Morena desde que es mayoría en el Congreso local debió retirar la fecha conmemorativa de las actividades cívicas del estado de Guerrero.

Los reconocimientos

Recibieron reconocimientos en vida José Bracho Campos, Ismael Bracho Campos, Nicomedes Fuentes García, Efrén Cortés Chávez, Arturo Miranda Ramírez, Luz Alejandra Cárdenas Santana, Demóstenes Lozano Valdovinos y Gregorio Fernández Brito. Y por Juan García Costilla y Anita Estrada Ramírez recibió el reconocimiento su hijo Amílcar García Estrada
A través de sus familiares, los fallecidos Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas, Othón Salazar Ramírez, Bertoldo Martínez Cruz, Antonio Sotelo López y Victoria Fernández Brito,
En el acto también se hizo el pase de lista de 33 universitarios desaparecidos en la época de la guerra sucia, y de 19 mártires del 1960. Una voz del público solicitó además no olvidar a Virgilio de la Cruz, el número 20.
La familiar de un niño caído en la masacre del 60, Marisol Cuevas Serrano, pidió que el 30 de diciembre se inscribiera también en las actividades cívicas del gobierno del estado.
El hijo del líder estudiantil del movimiento de 1960, Jesús Araujo Hernández, Emiliano Araujo Araujo, reconoció que el CU haya aprobado devolver un poco de la memoria histórica de quienes perdieron la vida por las causas guerrerenses.
La diputada de Morena, Marisol Bazán Hernández, familiar de Victoria Fernández Brito, la primera mujer desaparecida de la universidad, destacó las acciones de la universidad.
Destacaron además la asistencia del alcalde de Juan R. Escudero,  Oscar Sánchez Luna, y del presidente del nuevo municipio Ñuu Savi, Donaciano Morales Porfirio.

 

Nicomedes Fuentes, de la lucha universitaria a la guerrilla: la tortura lo llevó a radicalizarse

El ex guerrillero y ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero Nicomedes Fuentes García, en entrevista Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Primera de dos partes

En 1973, estudiantes de la Univer-sidad Autónoma de Guerrero (UAG) organizaron el Movi-miento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre, con la intención de quitarle presión al Partido de los Pobres liderado por Lucio Cabañas Barrientos, que combatía al Ejército.
Subieron a la sierra de Atoyac para participar en la “Convención” que reunió a todos los grupos guerrilleros activos en el país, pero el propósito de articularse entre ellos no prosperó porque no había “un movimiento social que fuera un respaldo”, señaló Nicomedes Fuentes García, testimonio vivo de aquel sueño no logrado.
Estoico por militancia, el ex guerrillero fue reacio en la entrevista a compartir detalles de las acciones militares que realizó y de nombrar a involucrados aún vivos, pero fue sincero al externar las secuelas de varios pasajes de sus 76 años de vida. “Me asusta, yo creo que hasta la vez, el tema de la inmersión en agua”, confesó recordando la tortura policiaca que sufrió en 1972 y que lo impulsó a radicalizarse.
En el libro La esperanza y el delirio, una historia de la izquierda en América Latina, el economista Hugo Pipitone lamen-ta la pérdida de generaciones ju-veniles involucradas en proyectos revolucionarios que fueron reprimidos brutalmente por regí-menes militares en el siglo XX.
“La mayor parte de las experiencias guerrilleras latinoamericanas terminará con la derrota y el sacrificio de jóvenes entusiastas, movidos por el rechazo de la injusticia y el deseo de repetir la épica de la Sierra Maestra” de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara en Cuba.
Nicomedes fue uno de esos miles de jóvenes que creyeron en hacer la revolución mediante las armas y sobrevivieron, algunos en la academia, otros en la política electoral y unos más en la lucha social como él.
El 15 de septiembre de 1949, la campesina María Nieves García Hernández lo parió en la comunidad de Tepetixtla, municipio de Coyuca de Benítez. Fue el primer hijo de cuatro de una familia que sufrió el asesinato del padre Donato Fuentes Arcos por pleitos entre pobladores cuando él tenía 14 años, lo que lo obligó a salir del pueblo.
En el vaivén de la tragedia, estudió en la preparatoria Número Uno de la UAG en Chilpancingo en 1970, cuando eran tiempos del “control absoluto” del régimen priista en todos los ámbitos, incluida la máxima casa de estudios del estado.
El 19 de noviembre de 1971, integrantes de la Asociación Cívi-ca Nacional Revolucionaria (ACNR) secuestraron al rector, Jaime Castrejón Diez, acaudalado gerente de la refresquera Coca Cola, liberado después de nego-ciar, entre otras demandas, la excarcelación de guerrilleros del grupo de Genaro Vázquez Rojas.

El intenso año de 1972

Castrejón Diez renunció a la Rectoría. La UAG era un hervidero. El 7 de enero de 1972, un comando armado del Partido de los Pobres secuestró al director de la Preparatoria 2 de Acapulco, Jaime Faril Novelo, con la demanda de educación para los pobres del estado. Menos de un mes después, el 2 de febrero, Genaro Vázquez fue asesinado y los estudiantes, entre ellos Nicomedes, salieron a la calles.
En la elección del nuevo rec-tor, León Román fue considerado en un primer momento por los estudiantes, pero la conformación de la Unión Estudiantil Guerre-rense (UEG), cuyos líderes fun-dadores eran Juan García Costilla, Ricardo Texta, Saúl López Sollano y Guillermo Sánchez Nava, se amplió la perspectiva y se formó una terna integrada por Palemón Díaz Ortiz, Édgar Pavía Guzmán y Rosalío Wences Reza.
Wences Reza fue el elegido. Tenía el antecedente de haber participado en el movimiento de 1965 contra la reelección del rector Virgilio Gómez Moharro en el que destacaron los futuros guerrilleros García Costilla y Carmelo Cortés, y la aureola de terminar un doctorado en la universidad de Iowa, en Estados Unidos.
“Yo lo vi como candidato, pasó a los grupos (los salones de clase) todavía, tendría menos de 35 años. Era joven, con melena, bien vestido, con pantalones acampanados, como nosotros, y su discurso como lo conocimos, moderado, tranquilo, profundo”, lo describió Nicomedes.

“A todo el que detenían le preguntaban por la guerrilla”

En verano de 1972, Nicomedes viajó a Acapulco para inscribirse a la Facultad de Administración de Empresas. El 25 de junio el Partido de los Pobres emboscó al Ejército en el Arroyo de las Piñas, entre los poblados de San Andrés de la Cruz y Santiago de la Unión de Atoyac, y el 23 de agosto hizo lo mismo en el paraje conocido como Arroyo Oscuro.
Nicomedes se hospedaba con familiares en una casa de la colonia Azteca, cerca de Pie de la Cuesta. Ahí estaba Natividad Gutiérrez Fuentes, uno de sus dos primos de la comunidad Francisco del Tibor, torturados meses antes por la primera emboscada. Uno de sus tíos, Julio Fuentes Martínez, Chabelo, participaba en la guerri-lla y está desaparecido desde 1974.
Nicomedes y el resto de los presentes, entre ellos un hermano que después fue guerrillero del Partido de los Pobres bajo el seudónimo de Santiago, fueron detenidos por un grupo de la Policía Judicial de Acapulco comandada por Isidro El Chiro Galeana Barca, “una mera casualidad, no era una investigación hacia la guerrilla, sino que tal vez los nombres, los apellidos, Fuentes, y además a todo el que detenían le preguntaban por la guerrilla”.
Todos fueron liberados, salvo Nicomedes y el campesino Francisco Castro Castañeda, de quien recuperaría sus restos décadas después como integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad ) de Guerrero en El Posquelite, Coyuca de Benítez.
Durante 15 días, el estudiante y el campesino fueron torturados en los separos de la Policía Judicial a un costado de la cárcel de la colonia Hogar Moderno, hoy un hospital derruido. Al principio muchas preguntas “buscando hacernos caer en contradicciones y después golpes en los oídos, en el estómago, en los testículos, y toques eléctricos, pero “lo que más sentí que fue terrible, que me asusta, yo creo que hasta la vez, es el tema de la inmersión en agua”.

Su defensa, antecedente del bufete jurídico de la UAG

En la cárcel se encontró a los integrantes del comando que se-cuestró a Faril, los universitarios Octaviano Santiago Dionicio, Francisco Fierro Loza, Rubén Ramírez Lozano, José Alvarán Pérez y Guillermo Bello López.
También coincidió con los campesinos de El Quemado, detenidos masivamente a principios de septiembre, acusados por igual de participar en la emboscada de Arroyo Oscuro, “venían en harapos, en los huesitos, muy maltratados” por los militares.
El rector de la UAG tomó la decisión de defender a Nicomedes y al campesino Alfredo. Envió a los abogados Jorge Luis Rodríguez Losa y Manuel López Medina, que llegaron con Wences Reza para impulsar el proyecto de la Universidad-Pueblo, al igual que Alejandra Cárdenas y Antonio Hernández Fernández, entre otros.
El 27 de octubre de 1972 Nicomedes fue liberado y una comitiva acudió por él. Ahí iba Alfonso Portillo Cabrera, refugiado guatemalteco que se convertiría décadas después en presidente del país centroamericano. El ex preso le planteó a Wences Reza que hacía falta luchar por los campesinos encarcelados de El Quemado, “ahí yo creo que fue el principio para la instalación del primer bufete jurídico de la universidad”, uno de los proyectos más destacados de la Universidad-Pueblo.

Un grupo urbano en apoyo a Lucio en la Sierra

La cárcel “me cambió la visión, la vida, el pensamiento. Yo creía que era necesario hacer algo para que estas cosas cambiaran, no podía-mos vivir en esas circunstancias, con represión y con tanto maltrato”, relató Nicomedes, quien se propuso contactar a jóvenes con las mismas ideas. De los primeros, Juan García Costilla, quien había sido promotor de la democratizacion de la Federación Estudiantil Uiversiotaria Guerrerense (FEUG) y líder del movimiento urbano popular por la vivienda en Acapulco formando colonias como la Primero de Mayo.
La formación del núcleo guerrillero fue un trabajo selectivo, “muy cuidadoso” de cuadros jóvenes, que no fueran líderes para que el movimiento estudiantil se mantuviera independiente.
Sería un “grupo armado de apoyo al Partido de los Pobres para quitarle de alguna manera presión allá en la sierra y que emprendiera acciones que pudieran también ayudar a fortalecer el movimiento armado”.
La primera reunión formal fue en una casa particular en Chilpancingo a principios de 1973. Participaron unos diez jóvenes, entre ellos Nicomedes, García Costilla, sus cuñados Domingo Estrada Ramírez y Teresa, Jaime López Sollano, Víctor Hugo Herrera Pegueros, y otros que el entrevistado no quiso mencionar. La fecha de la muerte del Ché Guevara el 8 de octubre de 1967 inspiró el nombre.
Los jóvenes guerrilleros tenían la “cobertura” de ser estudiantes de la UAG que defendían a balazos cuando los porros priistas, dirigidos por personajes como Miguel Ángel Salgado Castillo y Armando Terrazas Sánchez, intentaban a través de armas y de bombas molotov tomar la Rectoría, ubicada en aquel entonces en la avenida Juárez de la capital.

La “Convención”

En junio, Nicomedes subió junto con otros dos integrantes del Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre a la Sierra de Atoyac, arriba de la comunidad de San Martín de las Flores, para participar en la “Convención” de la guerrilla de México,
Acudieron delegados del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) y Los Lacandones, entre otros grupos guerrilleros. Del Partido Comunista estuvo el futuro sindicalista universitario y posterior diputado federal, Pablo Sandoval Ramírez. Fueron seis días de planteamientos de los desafíos regionales que enfrentaba cada grupo con miras a una articulación entre ellos. Algunos se enfocaron mucho en la teoría y otros proponían acciones fuertes como tomar cuarteles militares.
Pero el PRI siguiendo siendo muy fuerte y el asesinato de Lucio Cabañas el 2 de diciembre de 1974 se sumó a la muerte de Genaro Vázquez. “Entonces no fue posible articular un movimiento social que fuera un respaldo, no se logró formar una vanguardia en el país”, expuso Nicomedes, cuyo grupo bajó con el respaldo del Partido de los Pobres, una arma corta y dinero para comprar otras dos.

 

Micaela pidió que se cumpliera la recomendación de la CNDH y eso se hará: subsecretario

Jacob Morales Antonio

El subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros, afirmó que el gobierno del estado cumplirá con la Recomendación 98VG/2023 que emitió en 2023 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), donde establece que se deben realizar actos públicos de reconocimiento de responsabilidad y agravio para reivindicar la memoria de las víctimas.
En declaraciones, el funcionario aseguró que la hija de Lucio Cabañas, Micaela, no solicitó una disculpa pública por el homenaje realizado a Rubén Figueroa Figueroa, sino que se revisara y se cumpliera con la recomendación emitida por la CNDH en 2023. Afirmó que tampoco se puso en la mesa de la reunión con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda la renuncia de la Secretaria de Cultura, Aída Melina Martínez Rebolledo.
Luego de asistir al banderazo de inicio del operativo de seguridad de la temporada invernal, el funcionario informó que en el encuentro se acordó una agenda que promueva la cultura de la lucha social en la entidad, con la finalidad de que las niñas y los niños de Guerrero conozcan a quienes han sido y fueron los luchadores sociales en nuestra entidad.
“Nuestra señora gobernadora les ofreció nuevamente reunirse. La señora Micaela hizo un planeamiento que es revisar una recomendación, que el gobierno del estado de Guerrero ya aceptó. Ya la señora gobernadora dio las instrucciones para que se atienda esa recomendación y en próximos días se estará informando de la atención a la que se está dando a esta recomendación del 2023”.
Se le preguntó si el gobierno del estado ofrecerá una disculpa pública por el homenaje realizado a Rubén Figueroa Figueroa. Reiteró que se va a atender lo que dice la recomendación 2023, donde se establece una disculpa pública que data de hechos que ocurrieron en el paso, y acciones que ya se están realizando.

Ya no se lucha por la toma del poder, sino por el control de territorios específicos, señala investigadora

La investigadora de la UAG, Judith Solís Téllez; la coautora del libro, Patricia Cabrera López; los investigadores, Gil Arturo Ferrer Vicario y Maribel Nicasio González, durante la presentación del libro, Con las armas de la ficción. El Imaginario novelesco de la guerrilla en México, volumen II, en el auditorio de la Facaultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Lourdes Chávez y Redacción

Chilpancingo

La investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, Patricia Cabrera López, señaló que las luchas de autonomías como las de municipios de Guerrero  y Michoacán, incluso del EZLN en Chiapas, son ahora por territorios específicos, sin intención de tomar el poder del Estado ni cambiar la estructura social.
Sin embargo, es muy pronto para decir si van a prosperar porque los plazos de la historia son larguísimos, abarcan generaciones, precisó tras la presentación del libro Con las armas de la ficción. El imaginario novelesco de la guerrilla en México II, en el auditorio Jesús N. Samper de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAG, en el marco de los festejos por el décimo aniversario de la Maestría en Humanidades, que organizó también el Cuerpo Académico Consolidado Diversidad Cultural y Estudios de Género.
Cabrera López, coordinadora y coautora del libro, explicó esta línea de trabajo por su formación generacional, en los años 70, cuando el “episteme” era el marxismo, y por la cultura familiar, muy pronto supo de la revolución cubana de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.
“Concretamente, la foto famosísima del Che Guevara, que todavía endiosó más al Che, fue como mi cadáver lleno de mundo, como decía el poema de César Vallejo. Desde el 86 comencé a hacer un fichero de narrativa de izquierda, leyendo novelas me convencí de que sí había una perspectiva de izquierda”.
Diez años después, cuando fue investigadora, su acervo seguía aumentado y en 2007, cuando comenzó este proyecto con la doctora Patricia Estrada, y con ayudantes de investigación hicieron una  taxonomía de las fichas que ya eran inmanejables.
Entonces, indicó que la hipótesis central era que la literatura participa de los debates políticos de su tiempo. Entendió que el debate de la izquierda en los años 60, desde el guevarismo, era si la lucha armada es o no la vía para alcanzar el poder del Estado y consumar la revolución.
“El debate incidió en la izquierda de una manera tremenda, al grado de dividir partidos comunistas. Aquí, en Guerrero, Lucio Cabañas y Felix Bautista eran comunistas (y), no es que hayan roto echando tierra, pero salieron” de esa formación política.
Entre otros casos, mencionó a Arturo Gámiz y Pablo Gómez, que eran del PPS, muy cercanos a Lombardo Toledano, y después encabezaron la guerrilla que asaltó el cuartel en el pueblo de Madera en Chihuahua; a los fundadores de la Liga Comunista 23 de Septiembre, como Raúl Ramos Zavala, que también venía de las juventudes del Partido Comunista. Pero ese fenómeno no sólo era de México, pues abarcó toda América Latina y algunos países europeos, recordó.
En esos contextos, enfatizó que la literatura participa con los medios que le son propios, en los grandes debates políticos de su tiempo.
Ahora, indicó que el escenario es muy diferente,  ya se tienen antecedentes de cómo terminó la lucha armada: por una parte todo el problema de la pobreza en Cuba, en Nicaragua que condujo a la eternización de una familia en el poder, y el derrumbe del socialismo real con la desaparición de la Unión Soviética.
Por ello, consideró que la lucha armada ya no es viable, “y no sólo eso, sino la cuestión del armamentismo, la brecha tecno-lógica es peor ahora. Ya ni siquiera hay luchas de ejército, todo se hace a control remoto. En Guerrero ya no hay dónde ocul-tarse” ante una guerra, precisó
“En las lecturas de las novelas, observo que mucho del movi-miento guerrillero, era tanto el hartazgo del autoritarismo, la impunidad, la muerte, Guerrero es especial en eso: las masacres, los asesinatos selectivos, que era la manera de gobernar del PRI. Por ese hartazgo se cayó en una especie de romanticismo”. Casi no hay críticas de los movimientos.
Advirtió que los guerrilleros no midieron el poder del Estado ni la intervención de Estados Unidos, con ejércitos que tenían el armamento, y la instrucción en la Escuela de Las Américas, que el imperialismo se concibió como un proyecto de largo plazo desde principios de los años 50, para evitar la experiencia de Corea que quedó dividida.
En la Escuela de las Américas enseñaban a torturar, y tuvieron una sucursal en Panamá, para abarcar desde el río Bravo hasta la Patagonia.
Señaló que ahora el “episteme”  es el feminismo. De aquel movimiento que la formó, sólo lo comparó con el caso del  EZLN que ya no apuntan a tomar el poder ni a transformar toda la estructura social, sino que se enfoca en terrenos pequeños, donde toda la gente está convencida.
“Lo que sí veo con las luchas de las autonomías es que se llevan a cabo por espacios bien delimitados, específicos, y que no tienen miras de llegar al Estado”.
Es el caso de los municipios Ayutla y Ñuu Savi, en Guerrero, Terán y Ostula en Michoacán, que proponen otras estructuras admi-nistrativas, pero es muy pronto para decir si van a prosperar.
Comentaron el libro los académicos Maribel Nicasio González, y Judith Solís Téllez, y como moderador Gil Arturo Ferrer Vicario.
En Con las armas de la ficción. El imaginario novelesco de la guerrilla en México II,  son también autoras la guerrerense Alba Teresa Estrada Castañón y María Elena Olivera Córdova.

Llaman en Atoyac a la unidad de las luchas sociales a 50 años de la muerte de Lucio Cabañas

Ramón Gracida Gómez

Unos 200 familiares de Lucio Cabañas, activistas y normalistas marchan en Atoyac para conmemorar el 50 aniversario de la muerte en combate del fundador del Partido de los Pobres Foto: Ramón Gracida Gómez

Atoyac

Este lunes se cumplieron 50 años de la muerte de Lucio Cabañas y unos 200 familiares, activistas, normalistas y estudiantes de preparatoria marcharon para conmemorar el aniversario, culminar la semana de actividades que empezó el miércoles pasado y llamar a la unidad de las luchas sociales en Guerrero.
Su hija Micaela Cabañas dijo que el nombre de Lucio Cabañas “es un ejemplo y una guía que creemos que la lucha revolucionaria sigue vigente, no sólo en México sino también en el mundo entero”.
Poco después de las 10 de la mañana, el contingente partió de la Preparatoria 22 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) rumbo al zócalo de Atoyac, con distintas consignas reivindicando al líder guerrillero y al Partido de los Pobres.
La marcha transitó por la avenida Juan Álvarez Sur ante la mirada de vecinos, comerciantes y taxistas, algunos de ellos grabando a los manifestantes, principalmente de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, unos 30 jóvenes que caminaron detrás del contingente.
Al frente y con una lona que decía “Voces de justicia y dignidad del pueblo” iban la hija de Lucio, Micaela Cabañas, la prima del líder del Partido de los Pobres, Guillermina Cabañas, y otros activistas que participaron en la organización de la semana conmemorativa como la dirigenta de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino.
El grupo detrás era el colectivo Lupita Rodríguez, cuyas integrantes, principalmente madres buscadoras de hijos desaparecidos en los últimos años, luego estaban los integrantes de la OCSS y por último los normalistas.
La marcha duró una hora y finalizó en el zócalo, donde ya esperaban otros activistas y varios estudiantes de la Preparatoria 22, de los cuales se suponía que serían más que los de la marcha junto con el rector Javier Saldaña Almazán, pero llegaron de manera aislada y Saldaña Almazán llegó al municipio, pero no participó en el recorrido.
Después de la entrega de reconocimientos a los ganadores del concurso de básquetbol y de pintura, la hija del finado político izquierdista Ranferi Hernández, Diana Hernández y el presidente de la fundación Lucio Vive, Cuauhtémoc Contreras, leyeron el ideario político del Partido de los Pobres.

Reconocimiento al integrante de la ACNR, Guillermo Sotelo Raviela

De manos de Guillermina Cabañas, quien dijo que “la lucha se dice fácil, pero fue muy difícil, dolorosa para tanta gente”, le fue entregado un reconocimiento al integrante de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), Guillermo Sotelo Raviela.
El compañero del maestro y líder guerrillero Genaro Vázquez recordó a los caídos en distintas circunstancias, mención especial mereció el primer combatiente Prudencio Casarrubias, quien murió en un enfrentamiento en la sierra de Atoyac.
También nombró a Elpidio Ocampo Mancilla, Bernardo Reyes Félix, originario de la calle Sonora de Atoyac, Rosendo Radilla y “a tantos y tantos” desaparecidos en los años 60 y otros encarcelados como él mismo, quien estuvo nueve años en la cárcel del municipio de Perote, Veracruz.
También reivindicó a sus compañeros que siguen vivos, como Abelardo Velázquez Cabañas, los hermanos José e Ismael Bracho, Demóstenes Lozano Valdovinos, Arturo Miranda Contreras y su hermano Gelacio, y Moisés Ocampo.
Contó que tras la muerte de Genaro Vázquez sus compañeros recurrieron a la solidaridad del Partido de los Pobres solicitando cuatro armas, dos cortas y dos largas, pero Lucio les mandó 8, “para nosotros recordar a Lucio en este lugar, después de 50 años de su caída en combate, es un gran honor estar en esta plaza histórica, en esta plaza de Atoyac”.

Activistas asesinados en los últimos años

Micaela Cabañas leyó un pronunciamiento dirigido a su padre, viendo de frente a su estatua, y recordó que también murieron en combate el 2 de diciembre de 1974 Esteban Mesino y Lino Rosas, y sigue desaparecido Marcelo Serafín Juárez.
Conmovida, dijo que su padre al igual como lo mencionó Ernesto Che Guevara en su carta de despedida a Fidel Castro, “en una revolución se triunfa si es verdad, sin duda la revolución pobrista que tú encabezaste fue verdadera maestro”.
Con un suspiro y aguantando el llanto, recordó a los activistas asesinados en los últimos años como su madre Isabel Ayala, Raúl Lucas Lucía, Manuel Ponce Rosas, Rubén Santana Alonso, Rocío Mesino Mesino, Miguel Ángel Mesino, el comandante Ramiro, Arturo Hernández Cardona, Raymundo Velázquez, Luis Olivares, Juventina Villa, Ranferi Hernández, Claudio Castillo Peña, Antonio Vivar, Arnulfo Cerón “y muchos otros más”.
Expuso que los luchadores sociales de Guerrero “han sido perseguidos, asesinados, torturados, desaparecidos, por mantener la vigencia de tu memoria de resistencia, las masacres no han cesado como Aguas Blancas, El Charco, Acteal”.
Dijo que muchas de las condiciones que obligaron al maestro a refugiarse y combatir en la sierra siguen presentes: la pobreza, la salud, la educación, “sobre todo la explotación de los trabajadores, el saqueo, la explotación de los recursos naturales, el cacicazgo, por lo que es necesario convocarnos como pueblo a las concentraciones, a la politización, a la organización, resistencia y a la asistencia política para lograr el cambio por el cual ofreciste y ofrendaste tu vida”.
Convocó “a la unidad de todas las luchas legítimas, organización, solidaridad y acompañamiento de las diferentes causas del pueblo, continuidad de tu pensamiento, respeto de todas las formas de lucha, generar espacios de coordinación, organización y diálogo e impulsar y construir nuestros sitios de memoria”.
Entre los asistentes se vio al ex integrante de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), Nicomedes Fuentes, al luchador social Eloy Cisneros, a la vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), Tita Radilla, y a sobrevivientes de El Quemado, entre otros.
La semana conmemorativa comenzó el miércoles pasado con un homenaje a mujeres guerrilleras, prosiguió el día siguiente con la inauguración de una calle y un mural en la comunidad El Porvenir, donde nació Lucio, y el viernes se presentaron varios libros de testimonios y análisis de la guerra sucia y acudió al final la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra.
El sábado se realizaron varias actividades en la ex fábrica de textiles y centro cultural de la comunidad El Ticuí, y el domingo se realizó una visita a la comunidad El Otatal, Tecpan, donde murieron Lucio y sus compañeros.

El homenaje a Lucio en la secundaria técnica 107

Antes de la marcha se llevó a cabo un homenaje a Lucio Cabañas en la secundaria técnica 107 República de Canadá, promovido por el encargado de despacho de la dirección de la escuela, el escritor Felipe Fierro Santiago, quien resaltó que era el primer homenaje al líder guerrillero en una escuela oficial.
Participó la maestra Margarita Serafín, quien es hermana de Marcelo Serafín, el guerrillero adolescente desaparecido tras el enfrentamiento, y le dijo a los estudiantes “que las armas sean las palabras”.
También participó el cronista de Atoyac, Víctor Cardona Galindo, quien ofreció a los 448 alumnos de la escuela una breve semblanza de Lucio Cabañas, de quien dijo que era “autodidacta”.
También acudieron la oficial de Verdad y Memoria de la organización Artículo 19, María de Vecchi Gerli, y la coordinadora de Derecho a la Verdad y Rendición de Cuentas de la misma organización pro libertad de expresión, Jessica Alcázar, quienes entregaron varias copias del informe final de la Comverdad y sus anexos a los jóvenes.

Piden inscribir en el muro del Congreso los nombres de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez

El diputado de Morena Pablo Amílcar Sandoval en tribuna t Foto: Jessica Torres Barrera
El diputado de Morena Pablo Amílcar Sandoval en tribuna presentó una iniciativa para inscribir con letras doradas el nombre de los luchadores sociales Lucio Cabañas Barrientos y de Genaro Vázquez Rojas en el Muro de Honor del Salón de Sesiones Primer Congreso de Anáhuac. Foto: Jessica Torres Barrera

José Miguel Sánchez

Chilpancingo

El diputado de Morena, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, presentó, en la sesión del Congreso local de este martes, una iniciativa con proyecto de decreto por la que se pretende inscribir con letras doradas los nombres de Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas en el Muro de Honor del Salón de Sesiones Primer Congreso de Anáhuac del Congreso del Estado.
“Durante el vergonzoso gobierno del General Raúl Caballero Aburto fundó la Asociación Cívica Guerrerense, organización que reivindicó las luchas populares en contra del autoritarismo del gobierno del estado y la estructura caciquil, propugnando por la vía pacífica y electoral el derrocamiento de un régimen de opresión extremo”, dijo sobre Genaro Vázquez en tribuna al presentar su propuesta.
Sobre Lucio Cabañas: “Acusado de agitador y de promover ideas comunistas, es transferido de la Escuela Modesto Alarcón, de Atoyac, a una plaza en Durango, de la que volvería al cabo de unos meses gracias al apoyo de los padres de familia y en 1967, después de la brutal represión sufrida durante un mitin en la Escuela Juan Álvarez, perseguido por la policía se remontó a la sierra para no regresar jamás de la clandestinidad”.

Riden protesta diputadas suplentes de Morena

En los primeros puntos del orden del día, las diputadas Diana Bernabé Vega y María Luisa Antonio de la O rindieron protesta ante el pleno como diputadas suplentes, después de que el legislador y presidente estatal de Morena, Jacinto González Varona, solicitó licencia para acudir al Séptimo Congreso Nacional Extraordinario de Morena que se realizó el pasado 22 de septiembre en la Ciudad de México, para discutir las reformas a los documentos básicos de Morena donde se aprobó la no duplicidad de los cargos.
González Varona llegó al Congreso por la vía plurinominal, mientras que su suplente, Bernabé Vega, lo hizo por representación proporcional como diputada del distrito 02 de Chilpancingo. Con la licencia del dirigente de Morena, Bernabé Vega asumió el espacio plurinominal.
Mientras que la suplente de Bernabé Vega es Antonio de la O, quien por 15 días fue la candidata al distrito local 02, después que el Tribunal Electoral del Estado (TEE) le retiró a Diana Bernabé su candidatura por reelegirse en un distrito distinto al que ya representaba, causa que después fue desestimada por la Sala Regional Ciudad de México del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife).
En otro tema, la Mesa Directiva leyó un punto de acuerdo presentado por la diputada del PRI, Beatriz Vélez Núñez, por el que se exhorta a los titulares de las secretaría de Salud federal y estatal a que, en coordinación con los 84 municipios y el Concejo Municipal Comunitario de Ayutla de los Libres, “establezcan de manera urgente todas las acciones necesarias encaminadas a atender y contrarrestar los efectos que causan las enfermedades transmitidas por vector, como el paludismo y el dengue”.

Iniciativas para sancionar el acoso escolar y acciones contra el suicidio

El segundo punto del orden del día, referente a las iniciativas, la diputada del PT, Leticia Mosso Hernández, presentó una iniciativa de ley denominada de Prevención del Suicidio para establecer un marco normativo “que permita implementar acciones preventivas y sensibilizar a la población sobre el suicidio, con el fin de reducir esta tasa de muertes y mejorar la atención a quienes lo necesitan”.
Además, se pretende posicionar el tema del suicidio como una prioridad en las políticas de salud pública del estado, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud”, indicó la diputada.
La diputada del PAN, María Irene Montiel Servín, presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Educación del Estado de Guerrero para incluir el término de acoso escolar, establecida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en la mencionada ley y que se implementen sanciones a las escuelas que permitan este tipo de abusos.
“El acoso escolar afecta gravemente las oportunidades y desarrollo educativo de los niños, por lo tanto el Estado debe garantizar que la educación se preste en un ambiente seguro y estimulante para el niño, cuidando que las escuelas provean un ambiente libre de violencia para los niños y niñas”, dijo Montiel Servín al fundamentar su propuesta.
Ambas propuestas fueron enviadas a la Secretaría de Servicios Parlamentarios para su resguardo en lo que se definen las comisiones correspondientes para el análisis y dictaminación.

Participaciones

En el apartado de las participaciones, el diputado del PT, Pánfilo Sánchez Almazán, intervino con el tema La vida política y social de nuestro país y de Guerrero, en donde expuso que la actual 64 Legislatura “tiene hoy la gran oportunidad de armonizar el marco legal para lograr una sociedad más justa e igualitaria, lo cual pasa por resarcir la deuda histórica con los pueblos indígenas y afromexicanos, y promover una agenda parlamentaria que priorice los derechos de los más vulnerables, como son los niños, las mujeres y los migrantes”.
Sánchez Alamazán aprovechó para manifestar su apoyo al presidente Andrés Manuel López y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, en sus esfuerzos para combatir y erradicar la corrupción.
El diputado del PRD, Jorge Iván Ortega Jiménez, intervino con el tema La responsabilidad legislativa, la transparencia y la rendición de cuentas, donde dijo que “el parlamento abierto es fundamental para fomentar la participación ciudadana en la actividad legislativa y garantizar la transparencia en el trabajo de las y los diputados” y agradeció a sus votantes por la confianza que depositaron en él, y asumió el compromiso de construir una agenda legislativa desde y para la sociedad, enfatizando que los legisladores deben relacionarse con los ciudadanos para entender sus preocupaciones.
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Sofocan bomberos dos incendios, uno en el Kilómetro 30 y otro en la colonia Lucio Cabañas

Argenis Salmerón

Dos incendios forestales se produjeron el sábado y domingo en Acapulco, uno en la zona suburbana y otro en la rural. Ambos fueron controlados por bomberos municipales.
Ayer se suscitó un incendio forestal en la comunidad de Lomas de San Juan, en la zona rural de Acapulco.
El siniestro fue reportado la mañana del domingo en la carretera federal México-Acapulco, cerca del poblado El Kilómetro 30, indica el informe de Bomberos del municipio.
El reporte oficial destaca que posiblemente una persona arrojó una colilla de cigarro desde un automóvil en movimiento y cayó encima de los pastizales.
Ante está situación, el fuego se activó y se extendió a la brevedad en el predio, a un costado de la vialidad.
Los conductores circulaban lento por la falta de visibilidad del humo y la lumbre cercana a la vialidad.
Los bomberos municipales controlaron el fuego con una pipa con agua y después otra llegó para terminar los trabajos.
El sábado, un incendio forestal se produjo en la colonia Lucio Cabañas, cerca de la Autopista del Sol.
El fuego fue reportado a las 6 de la tarde del sábado, en la parte alta de un cerro, informaron bomberos municipales.
De acuerdo con la información recabada, el fuego fue provocado por un campesino que quemó su basura para dejar limpio su predio.
Sin embargo, el fuego se salió de control y se extendió a los terrenos llenos de pastizales y troncos que dejó el huracán Otis.
Los bomberos municipales utilizaron machetes, palas y picos para hacer las guardarrayas, además de motobombas para controlar el fuego.
Se informó que el terreno es accidentado, lo que dificultó el control del fuego, además de los fuertes vientos. Más el incendio fue controlado.
La última casa, se ubicó a un kilómetro aproximadamente del incendio forestal, por lo que no hubo riesgo para los vecinos.
De acuerdo con el encargado de despacho de la Dirección de Bomberos, Raúl Noyola Rocha, la temporada de incendios forestales empezó en diciembre del año pasado y culmina el 15 de mayo, fecha que inicia la temporada de lluvias.

 

La verdad documentada: cinco años de vuelos de la muerte y 350 personas lanzadas al mar

Ilustración: Rocío Urtecho

José Reveles y Jacinto R. Munguía / Especial de Fábrica de Periodismo*

Ciudad de México

Las bitácoras completas de los aviones Aravá a los que ha tenido acceso Fábrica de Periodismo no dejan lugar a la imaginación: en cinco años (1974 y 1979) el Ejército mexicano realizó al menos 54 vuelos nocturnos de la muerte, una operación mediante la cual cientos de mujeres y hombres que habían sido ejecutados momentos antes con un disparo en la nuca fueron lanzados al océano Pacífico, aun cuando algunas todavía vivían.
Con base en documentos de una investigación militar celosamente guardada durante más de 20 años, que incluye testimonios directos de los militares que participaron en ese tipo de vuelos, es posible acercarse por primera vez al número real de guerrilleros y disidentes políticos ejecutados extrajudicialmente por el Estado mexicano durante esos años de la Guerra Sucia.
Los testimonios y los registros de los vuelos dan cuenta de que al menos 350 personas fueron arrojadas al mar, a unas 50 millas al norte de la Base Aérea Militar no. 7 de Pie de la Cuesta, en Guerrero. Personas a las que sus familias y seres queridos nunca más pudieron abrazar, de las que no conocieron su destino final.

Costales de los que salía sangre

Es miércoles 27 de junio de 2001. Los peritos del Ejército mexicano arriban poco después del mediodía al hangar que ocupa el Escuadrón 301 en la Base Aérea Militar de Santa Lucía. Ahí se localizan cuatro aviones Aravá de fabricación israelí.
Los han comisionado para que traten de obtener vestigios hemáticos en el piso del avión marcado con la matrícula 3005. La prueba podría resultar infructuosa, dado que la aeronave ha sido pintada por dentro y por fuera en fecha reciente y la sangre cuya presencia se busca entre láminas y tornillos habría sido derramada allí al menos 25 años antes, cuando cientos de mujeres y hombres fueron lanzados al mar desde ese avión en vuelo.
El grupo de agentes del Ministerio Público Militar que revisa el Aravá ordena una recreación lo más precisa posible de ciertos hechos en presencia del mecánico retirado Margarito Monroy Candia, testigo y partícipe de aquellos vuelos de la muerte.
Soldados de estatura mediana reciben la orden de acomodarse en el piso. Lo hacen y se confirma que, en efecto, una vez abatidos los asientos hacia las paredes del pequeño avión, en el espacio resultante caben ocho cuerpos en forma transversal, tal y como se colocaban los cadáveres todavía sangrantes de personas que momentos antes habían sido liquidadas con un tiro en la nuca.
Cuatro días antes de que los peritos busquen alguna huella de la sangre derramada en el interior del Aravá, el teniente coronel piloto aviador Apolinar Ceballos Espinoza, declara ante el capitán de justicia militar Ángel Rosas Gómez que desde la primera noche del 15 de febrero de 1979 en que fue comisionado a la base aérea de Pie de la Cuesta, luego de hospedarse en el hotel Villa España, en Acapulco, se le ordenó hacer un primer vuelo a las tres de la madrugada.
Y una vez que hacía los preparativos para alistar el viaje, se le indicó que subiera por la puerta ubicada al lado del copiloto, por lo que no vio la parte trasera del avión, pero sintió que había gente caminando y diciendo “este paquete está pesadito” o “éste está ligero”.
Recibió entonces las instrucciones de vuelo: navegar hacia el norte, despegar con luces encendidas, pero luego apagarlas. En viajes posteriores saldrían desde un principio con las luces apagadas.
El avión recorrió unas 50 millas hasta que alguna de las personas que venían atrás dijo “que ahí estaba bien” y se le ordenó bajar primero la altitud a unos 500 pies (160 a 170 metros) y luego la velocidad a 115 o 120 nudos.
Apolinar Ceballos recuerda bien que se escuchaba que atrás arrastraban bultos y después de un ratito, alguien gritó “listo”, por lo que la tripulación enfiló de regreso a la base aérea. Al bajar, Apolinar vio una lona azul o verde semidoblada y manchada de sangre en el avión.
Las tripulaciones del Aravá tenían su base en Santa Lucía, Estado de México, y por lo general viajaban de ahí a Ciudad de México y luego a Pie de la Cuesta, aunque a veces se hacía directamente de base aérea a base aérea.
Una vez en Guerrero, aguardaban a que llegara la madrugada y entonces se repetía el modus operandi: a eso de las tres o cuatro de la mañana se alistaba el avión, los detenidos eran sacados del bungalow, los sentaban frente al mar y los ejecutaban por la espalda de un disparo en la nuca; luego, subían al Aravá los cuerpos de quienes habían sido asesinados minutos antes en la playa.

Del Campo Militar no. 1
a Pie de la Cuesta

En ocasiones, desde el Campo Militar no. 1 se trasladaban civiles detenidos a Guerrero. Ese fue el caso del segundo vuelo de Apolinar como copiloto, apenas dos días después del primero. Iban los policías militares, pero ahora llevaban a una mujer y a un hombre vendados y esposados.
Nuevamente a las tres de la madrugada saldrían al mar, pero al entrar por la puerta de carga del avión, esta vez Apolinar vio “cinco o seis costales con algo dentro y de los que salía sangre”, se manchaba la lona y despedía un olor medio raro.
Apolinar iba muy nervioso y tenso por lo que había observado. Por eso seguía “como un robot” las órdenes que le daban, le dice al agente del Ministerio Público Militar.
Ya en vuelo, ejecutó el mismo procedimiento que la ocasión anterior: una vez que les decían que “ahí estaba bien”, debía volar a baja altura, reducir la velocidad, esperar a que los policías militares arrojaran los bultos al mar y, entonces, regresar.
Al acabar el vuelo, Apolinar no se contuvo y habló con su jefe de vuelo, el capitán Jorge Violante Fonseca, a quien le pidió que le dijera la verdad, “que si lo que yo había visto era lo que suponía, cadáveres”.
El piloto se lo confirmó y le dijo que era una misión “muy delicada, que alguien tenía que hacer el trabajo, que alguien tenía que volar el avión y que nos había tocado a nosotros, que no quería que esto afectara mi desempeño y terminó felicitándome por haber hecho bien el vuelo y aterrizaje a pesar de lo nervioso que me encontraba”.
Violante le hizo, además, una advertencia: “Que ya no preguntara, que no era bronca de nosotros, que nosotros no lo hacíamos (asesinar a las personas), pues sólo volábamos el avión”.
Según recuerda, en seis o siete ocasiones se le pidió tripular el Aravá con el fin de lanzar los cadáveres al océano, aunque un par de veces abortó el operativo y se regresaron a Santa Lucía.

“Vuelos locales”

Apolinar concluye su declaración. El agente del Ministerio Público Militar procede entonces a hacerle preguntas.
–Que diga el compareciente si había alguna clave para denominar o asentar en la bitácora del avión los vuelos que se hacían para el lanzamiento de cadáveres.
–Hasta donde yo sé, sólo se decía que eran vuelos, que se asentaba en la bitácora, así como el tiempo, la hora de puesta en marcha del avión, la ruta, la hora de apagado de motores, el destino. Cuando hacíamos los vuelos al mar para lanzar los cadáveres, se asentaba como “vuelo local” –responde Apolinar Ceballos.
–Que diga quién hacía las anotaciones.
–El comandante de la nave, aunque en ocasiones yo las hacía.
–Que diga el compareciente si se daba parte de esos “vuelos locales”.
–Sí se daba parte, mediante radiograma a la Fuerza Aérea, con copia al escuadrón, al de la base aérea de Pie de la Cuesta y otros, en donde se decía la operación de la aeronave, pero no se decía lo que se hacía.
–Que diga el lugar en el que por lo general se lanzaban al mar los cadáveres.
–Era al norte de Pie de la Cuesta, a unas 50 millas de distancia, dependiendo de si había o no luces abajo, ya que podría tratarse de un barco.
Tres días después, le corresponde al general de ala Bernardo Huicochea Alonso rendir declaración ante las autoridades sobre lo ocurrido 25 años antes, por formar parte de las tripulaciones que piloteaban el Aravá de 1975 a 1978.
Es el 25 de junio de 2001 y Huicochea es muy parco en su declaración. Dice que desde que llegó a la base de Pie de la Cuesta trató de no inmiscuirse mucho, ya que “por rumores que corrían en el escuadrón, se sabía que el avión Aravá era utilizado para arrojar gente al mar”.
Cuenta que a veces se trasladaban detenidos de Ciudad de México a Pie de la Cuesta, que no recuerda cuántos fueron, quizá unos cuatro o cinco, sin darse cuenta de a qué lugar de la base aérea fueron conducidos.
–Que diga si los vuelos nocturnos que se hacían al mar eran anotados en la bitácora del avión Aravá.
–Que sí, pero se anotaban como “vuelos locales” y se especificaba el tiempo de vuelo, ignorando dónde pueda encontrarse la bitácora.

Se llevaban de cinco a
ocho cuerpos cada vez

Es junio de 2001 y el mecánico de aviación Margarito Monroy Candia, originario de Ciudad de México, proporciona a los agentes pormenores de los “traslados”. Su declaración ocupa 14 hojas oficio a renglón seguido.
Dice que durante el primer vuelo, los generales Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo iban platicando entre ellos en voz baja, y en algún momento se dirigieron al piloto para indicarle que “ahí estaba bien”, por lo que “el capitán David disminuyó la velocidad y bajó un poco la altura a la que viajábamos”.

Los tres elementos de la policía militar que iban a bordo entraron en acción. “Uno empezó a jalarlos (a los cuerpos) y acercarlos al espacio de la puerta que se había quitado, mientras los otros los tomaban, uno por las manos y otro por los pies, los balanceaban y los empezaban a tirar”.
Unos 20 días después del primer vuelo, Margarito recibió la instrucción del capitán David González de que se preparara para salir otra vez, por lo que a las tres de la mañana revisó el avión. Y se dio cuenta de nuevo de que se llevaba a cabo el mismo procedimiento: “La persona era sacada del cuartito, a unos 20 o 30 metros de donde los ejecutaban, vendada de los ojos y la sentaba en el banquito. Una persona se le acercaba por detrás y le daba un balazo en la nuca”.
La mayoría de las veces el disparo era letal, pero no siempre, así que el escenario se volvía aún más inhumano. “En ocasiones me di cuenta de que el personal que supuestamente estaba muerto, todavía iba vivo, agonizante, así eran subidos al avión y después los tiraban al mar”.
El fiscal le pregunta entonces si existe algún otro registro de lo que ocurría en los vuelos, Margarito Monroy primero divaga un poco y entonces proporciona un dato directo: dice que en una ocasión subió al avión una persona para grabar video del momento en que tiraban los cuerpos al mar. Hubo un contratiempo: la toma se tuvo que repetir porque los filmó “al natural, sin cubrirnos los rostros; se volvió a tomar, pero ya con pasamontañas”.
En esta parte del interrogatorio, el agente de la justicia militar se detiene y le pregunta sobre un aspecto fundamental, sobre el cual se conocen apenas unos cuantos jirones de una verdad deslavada:
–Que diga el compareciente el número aproximado de cadáveres que se tiraron al mar durante su comisión en Pie de la Cuesta.
–Yo calculo –responde Margarito con una estimación apresurada– que entre unos 120 y 150, aunque –aquí se muestra un poco más cauto– para mayor seguridad es necesario checar en las bitácoras y los partes el número de vuelos que se hacían, tomando en cuenta que en ocasiones se llevaban de a ocho muertos, pero a veces eran cinco, seis o siete.

La verdad está en
las bitácoras

Las bitácoras, les había contado ya Margarito Monroy a los agentes, debían elaborarse obligatoriamente porque son parte de la vida del avión, indispensables para conocer su estado mecánico y programar su mantenimiento.
“Los pilotos daban parte a la superioridad, al comandante de la base, y yo veía que se elaboraba ese parte, la bitácora, y debían haberse remitido a la Fuerza Aérea o a la Secretaría de la Defensa Nacional, pero en algún lugar deben estar”, detalló Monroy Candia.
Pocos días después de escuchar sobre los acontecimientos y la relevancia de las bitácoras, el Ministerio Público Militar giró un oficio al comandante de la Base Aérea Militar no. 1 para que le remitiera los originales de los siete tomos de bitácoras de vuelo del Aravá matrícula 3005.
La respuesta fue inmediata. En poco más de tres horas, ya las habían entregado. Y Margarito Monroy fue citado para la mañana siguiente, la del 28 de junio de 2001, con el propósito de que identificara y validara que esas eran las bitácoras que contenían el registro preciso de esos vuelos, quizá la última huella de vida de quienes eran forzados a ser pasajeros.
Los peritos hacen en el expediente una descripción técnica de la nomenclatura y la organización en columnas del contenido de las bitácoras: el grado de la tripulación, el tipo de comisión y las condiciones del vuelo.
En las columnas aparecen anotadas además las fechas de vuelo, destino, procedencia, número de aterrizajes, horarios y tiempo de duración.

54 vuelos de la muerte

Con las bitácoras originales en su poder, y luego de una revisión detallada, los fiscales militares localizan los vuelos en los que participó Margarito Monroy Candia y presentan un reporte minucioso, organizado por número de vuelo, tripulación, fecha, misión, ruta y horarios.
El reporte exclusivamente de esos vuelos ocupa 10 páginas y contiene detalles precisos de las misiones ocurridas a lo largo de casi cinco años, de septiembre de 1974 a enero de 1980.
El listado incluye 217 vuelos en los que estuvo presente Margarito, varios de ellos de la Ciudad de México a Acapulco, algunos a Chilpancingo, de Acapulco a Pie de la Cuesta, o viceversa; al medio día, por la mañana o media tarde, con duraciones muy largas o muy cortas para que encuadren en la operación de los vuelos de la muerte.
Pero muchos sí corresponden a los múltiples testimonios incluidos en la investigación: son nocturnos o poco antes del amanecer, con una duración de 50 a 90 minutos, todos etiquetados como “vuelos locales”.
Esos son los que responden al patrón de los vuelos de la muerte. Y son al menos 54 vuelos de ese tipo, despegando entre las tres de la madrugada y minutos antes de las seis de la mañana, con una duración que se ajusta al recorrido de unas 50 millas náuticas, saliendo de y regresando a la plataforma de la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta.
Más de medio centenar de vuelos con personas ya fallecidas o agonizantes de las cuales nunca más se supo, cuyas familias y seres queridos esperaban un regreso a casa que nunca ocurrió.
El mayor número de vuelos en un mes se produjo exactamente cuando empezaron. Septiembre y octubre de 1974 fueron atroces: 16 vuelos de la muerte confirmados en total. Eso significa alrededor de 100 personas lanzadas al mar en un par de meses.
Las rachas de vuelos se presentaron en septiembre de 1974 (días 16, 17, 18 y 20), o en julio de 1976 (1, 2, 10 y 13), o en enero de 1979 (días 6 y 7), por ejemplo.
El concentrado de las bitácoras en 10 hojas es la aproximación más cercana a la verdad sobre uno de los métodos más crueles que utilizó el Ejército mexicano para desaparecer a cientos de mujeres y hombres.
A partir de esas hojas, de los dictámenes y de los testimonios de testigos, y lejos de rumores y verdades “matizadas” sin respaldo documental, es posible sostener hoy que el número de personas que fueron arrojadas al mar desde el avión Aravá se ubica al menos en 350, el punto medio resultante del cupo mínimo y máximo de esos vuelos.
Las versiones semioficiales previas son parciales y difíciles de sostener.

Posdata: los crímenes
siguen impunes

Hasta donde existe información pública, la ambiciosa investigación no logró ubicar un libro con pastas negras en donde se habrían apuntado los nombres de las víctimas ni los videos que se habrían filmado en el avión para documentar, al menos en una ocasión, cómo los cadáveres eran lanzados al mar en pleno vuelo.
La investigación completa tampoco condujo a nada. Ni a los generales Francisco Quirós Hermosillo y Arturo Acosta Chaparro ni al mayor Francisco Barquín se les juzgó por el homicidio y la desaparición forzada de cientos de mujeres y hombres lanzados al Pacífico.
Sí fueron recluidos en la prisión del Campo Militar Número Uno, pero sólo por delitos contra la salud, acusados de proteger a Amado Carrillo Fuentes, líder del Cártel de Juárez. A Quirós Hermosillo se le condenó además por cohecho.
Con un amparo en la mano, Acosta Chaparro salió libre en junio de 2007 y se fue a Los Pinos a servir como asesor del presidente Felipe Calderón Hinojosa en la guerra contra el narco. Se le restituyeron sus grados militares, se le ascendió en el escalafón castrense y se le reintegraron millones de pesos por salarios caídos.
Acosta Chaparro fue asesinado a balazos en abril de 2012, en la colonia Anáhuac de la Ciudad de México, por uno de los dos jóvenes que lo siguieron en una motocicleta cuando iba a recoger su vehículo Mercedes Benz al taller mecánico. Falleció ese mismo día cuando era atendido en la Cruz Roja.
Quirós Hermosillo murió de cáncer en noviembre de 2006. Se encontraba en prisión y no alcanzó a cumplir su condena de 16 años de cárcel. El mayor Francisco Barquín Alonso también murió en prisión, en 2005, a causa de un cáncer.
Aún no se conoce la identidad de las víctimas que fueron asesinadas y lanzadas a las profundidades del mar.

*Esta es una versión resumida de la segunda parte de “Toda la verdad sobre los vuelos de la muerte”, difundido en Guerrero en alianza exclusiva con El Sur. Entra a suracapulco.mx si quieres leer el reportaje completo. Para acceder a esta y otras investigaciones, visita FábricadePeriodismo.com

Reivindican la lucha social en entrega de preseas post mortem a Lucio y a Ranferi Hernández

Micaela Cabañas Ayala y Diana Hernández, hijas del comandante guerrillero Lucio Cabañas Barrientos y del luchador social asesinado en 2017, Ranferi Hernández Acevedo, tras recibir la Presea Popular Sentimientos del Pueblo, en el vestíbulo de la dirección general del Colegio de Bachilleres, en el centro de la capital Foto: Jessica Torres Barrera

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), entregó ayer post mortem la Presea Popular Sentimientos del Pueblo al comandante de la guerrilla del Partido de los Pobres (PDLP), Lucio Cabañas Barrientos, y al luchador social asesinado en 2017, Ranferi Hernández Acevedo.
En representación de los recipiendarios recibieron la medalla Micaela Cabañas Ayala y Diana Hernández, hijas de Lucio y Ranferi, respectivamente.
Antes de la ceremonia de entrega, cerca de 300 personas marcharon del parque Margarita Maza de Juárez, ubicado al norte de la ciudad, al vestíbulo de la dirección general del Colegio de Bachilleres, en el centro de la capital, donde se entregaron las medallas decoradas por los mineros de Taxco.
La décimo sexta Presea Popular Sentimientos del Pueblo fue entregada a Micaela Cabañas, hija del guerrillero, por la hermana de Lucio, Guillermina Cabañas.

El acto, un reencuentro del movimiento social: Micaela Cabañas

Micaela agradeció el reconocimiento del movimiento social a su padre a través de la medalla, y que ceremonias como esas sean motivo para el reencuentro de líderes de colonias, de poblaciones, de líderes de organizaciones sociales, y de víctimas de la violencia como desaparecidos, desplazados, “y a otros que les ha tocado dirigir luchas a lo largo de muchos años y que han levantado la voz para defender al pueblo, igual que lo hizo mi padre y mi madre”.
Dijo que el reconocimiento que recibe a nombre de su padre es en honor a todos ellos; a los caídos, a los desaparecidos “y a los que hoy sobreviven a la ardua lucha y nos consideramos pertenecer a la lucha social”.
Añadió que a todos ellos, a quienes considera sus hermanos de lucha, como a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, “y a los que estamos en espera de justicia, les comparto un pedazo de esto”, dijo mostrando la medalla.
Explicó que este es el símbolo de la unidad de la lucha social, “de la unidad que nos hace ser hermanos, que nos hermana día a día, y es para todos nosotros, porque es un reconocimiento a la lucha social del maestro Lucio Cabañas, un reconocimiento al PDLP, a la Brigada de Ajusticiamiento, a los que no regresaron y que aún estamos en espera de ellos”.
La hija del guerrillero, expresó que está segura que pronto, todos, “estaremos multiplicando nuestros esfuerzos para seguir adelante y seguir defendiendo al pueblo. Vamos a hacer pueblo y a estar con el pueblo, como decía mi señor padre”.
Enseguida, Pablo Cabañas, hermano de Lucio, hizo una reseña del dirigente del PDLP y agradeció a los presentes por conservar el recuerdo de su hermano.
Lo recordó como un hombre noble toda su vida; “yo que lo conocí desde niño, sé lo que fue Lucio Cabañas y no llenaríamos ningún lugar con todas las preseas del mundo para terminar de hablar de Lucio, los discursos se quedan cortos para hablar de la nobleza de Lucio. No alcanzarían los libros para hablar de la humildad de Lucio”.
Dijo que lo sabe porque jugó con él al trompo, al balero, a las canicas, “corrimos juntos en el campo, por eso les doy muchas gracias a cada uno de ustedes por el reconocimiento”.
Recordó que estaba preso por el gobierno priista cuando mataron a Lucio, y desde entonces, “como todos los que se les va la mamá, el hijo el hermano, el padre, llevo una espinita clavada en el corazón”.

Nuevas generaciones retoman la lucha: Diana Hernández

Nicomedes Fuentes, ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad), entregó la presea del finado Ranferi Hernández a su hija Diana.
En su mensaje dijo que la lucha que enarbolan las organizaciones sociales ha sido muy difícil y fuerte, “y ha generado dolor pero también esperanza; la esperanza de que un día, lo menos lejano posible, tengamos un país como el que soñaban muchos compañeros dirigentes sociales que ya no están, como Genaro Vázquez, Lucio Cabañas, Carmelo Cortés y Ranferi Hernández.
En el caso de Hernández Acevedo recriminó que “mentes perversas y manos criminales les cortaron la vida a él, a su esposa y a dos de sus familiares”.
Pero añadió que la lucha sigue con las nuevas generaciones.
Diana Hernández, añadió que “le incomode a quien le incomode la lucha no se acaba hasta que se acaba”, y en seguida leyó una reseña de su padre que fue fundador de varias organizaciones sociales, como la Organización de Pueblos y Colonias de Guerrero (OPCG), el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional (FAC-MLN), el Movimiento Social de Izquierda (MSI), el Movimiento Popular Guerrerense (MPG) y la Organización Indígena Campesina Vicente Guerrero (OICVG).
La hija de quien fuera también diputado local y dirigente estatal del PRD, denunció que el asesinato de su padre es parte del “terrorismo de Estado” que se ha sedimentado como forma dominante de hacer política en México.
Ranferi Hernández Acevedo fue asesinado el 14 de octubre de 1917, junto su esposa Lucía Hernández Dircio, su suegra Juanita Dircio Barrios, de 94 años, y el ahijado de Ranferi y Lucía, Antonio Pineda Patricio.
El múltiple asesinato ocurrió cerca de la comunidad de Nejapa, a unos 15 minutos de Chilapa, en la carretera Chilapa-Ahuacuotzingo. Sus cuerpos fueron hallados incinerados dentro de la camioneta en que viajaban.
Diana explicó: “con una racionalidad política calculadora”, han asesinado selectivamente a dirigentes sociales y campesinos. Habló de los dirigentes Arturo Hernández Cardona, Raymundo Velázquez Flores, Rocío Mesino, Luis Olivares Enríquez, todos, dijo, durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto y de los gobernadores Ángel Aguirre Rivero en su segundo periodo, y de Héctor Astudillo Flores.
Reprochó que en todos los casos la impunidad y la “cínica complacencia” de las diferentes autoridades fue el sello de estos asesinatos.
Resaltó la persistente postura de su padre por el esclarecimiento de la masacre de los 17 campesinos en el Vado de Aguas Blancas ocurrido el 28 de junio de 1995, “y responsabilizó directamente y sin tapujos al cacique y entonces gobernador Rubén Figueroa”, lo que, denuncio, le originó persecución y su autoexilio a Francia “porque se convirtió en la piedra en el zapato, al igual que otros dirigentes que fueron perseguidos y criminalizados”.
Los familiares de Lucio Cabañas y Ranferi Hernández, fueron acompañados en el presídium por dirigentes sociales como Camilo Valenzuela, de la Red de Izquierda Revolucionaria (Redir); la ex candidata de Morena a la alcaldía de Chilpancingo, Silvia Alemán Mundo; los dirigentes de la APPG, Nicolás Chávez Adame y Raúl Nájera; la viuda del diputado perredista y presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local, Armando Chavaría Barrera, Martha Obezo Cázares; en representación del director general del Colegio de Bachilleres Jesús Villanueva Vega estuvo Fernando Hernández, así como la representante del Comité de Solidaridad con el Movimiento de 1960, Roberta Campos Adame.
Amenizaron la ceremonia el cantautor, Lenin Fernández y el cantante Balan Grandeño. Al final, los asistentes departieron pozole y brindaron con mezcal que trajeron comunidades de la sierra del municipio de Chilpancingo.

 

Abordan los nuevos libros de texto la represión en Guerrero en años recientes

Ramón Gracida Gómez

A partir de cuarto año de primaria, los niños del país van a leer en sus libros de texto gratuitos distintos pasajes de la historia reciente de Guerrero, por ejemplo, que Genaro Vázquez y Lucio Cabañas lucharon por las demandas de los campesinos y la participación democrática en las urnas y debido al fraude electoral optaron por “tomar las armas”.
También se asegura que el asesinato de campesinos en Aguas Blancas hizo “perder aún más la legitimidad” del régimen priista.
En segundo de secundaria van a repasar más detalles sobre las guerrillas de los años de 1960 y 1970, así como la matanza de 1995. También van a estudiar sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, donde aparecen como responsables el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Ejército mexicano y la Policía Federal.
La versión electrónica de los libros puede ser consultada en la página de internet de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), entre ellos, se encuentra Nuestros saberes México, Grandeza y Diversidad, que es el libro de historia para los alumnos de cuarto a sexto de primaria.
Uno de sus últimos capítulos se titula La Estabilidad Política Avances y Conflictos, en el que se relata que en el gobierno de Adolfo López Mateos (1958-1964), “se dieron movimientos por una participación política plural”.
De Guerrero se dice que “un movimiento popular, en el que participaron estudiantes, comerciantes y amas de casa, derrocó en 1960 al represivo gobernador Raúl Caballero Aburto. Un grupo de jóvenes, encabezados por Genaro Vázquez, Lucio Cabañas y algunos políticos locales, formaron la Asociación Cívica Guerrerense, que luchó por las demandas de los campesinos y la participación democrática en las urnas, para elegir gobiernos populares en los municipios”.
Continúa: “Sin embargo, frente al fraude electoral, frustrada la lucha cívica y agotada las instancias políticas, transformaron la organización en la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria y optaron por tomar las armas”.
El siguiente capítulo es Crisis del Régimen y Desprestigio del Gobierno y se destaca en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) el asesinato, además de Luis Donaldo Colosio, del ex gobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu.
Luego se cuenta que el “asesinato de campesinos en Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero, en 1995 y la matanza de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas en 1997, hicieron perder aún más la legitimidad de los regímenes priistas, lo que abrió las puertas a la oposición”.
El libro de historia para secundaria, que está destinado para los alumnos de segundo grado, ahonda un poco más en estos pasajes de Guerrero. El capítulo La Guerra Sucia: Guerrilla, Disidencia y Represión, en la página 194, señala que las “condiciones de pobreza y desigualdad social imperantes en Guerrero fueron el contexto en el que surgieron los dos grupos armados con mayor presencia del medio rural del país”.
Repite el origen de la lucha de Genaro contra Caballero Aburto y luego expone: “En 1972, el auto en el que Vázquez viajaba fue encontrado accidentado en una carretera de Morelia. Las autoridades señalaron este suceso como la causa de su muerte; sin embargo, otras investigaciones indican que unos militares lo sacaron del hospital al que fue trasladado tras el accidente y lo asesinaron”.
De Lucio Cabañas indica que encabezó un movimiento guerrillero en Costa Grande, pero antes participó en la lucha de los ejidatarios de Mexcaltepec “contra las empresas que realizaban una tala inmoderada, que no otorgaba beneficios a los campesinos” y también fue integrante del Partido Comunista.
En el capítulo Movimientos Sociales en Resistencia al Neoliberalismo se menciona que era presidente Ernesto Zedillo y gobernador Rubén Figueroa Alcocer, cuando el 28 de junio de 1995 se produjo la “matanza de campesinos” de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) que se trasladaban hacia el poblado de Aguas Blancas.
El motivo era “participar en una concentración en la que pedirían la presentación con vida de uno de sus compañeros que estaban detenidos, e intentaban llegar al palacio municipal de Atoyac”. Relata que los campesinos fueron detenidos, sin ninguna justificación, por 400 “policías y agentes de la Policía Judicial del estado, al mando del mayor Manuel Moreno González”. En “el vado” fueron bajados a golpes, continúa, y tumbados en el suelo para después dispararles y fueron asesinados 17 campesinos y 23 heridos de gravedad.
Se señala que “los responsables de la matanza, es decir, los autores intelectuales que dieron la orden de asesinarlos, desde el gobierno, aún no han sido detenidos ni juzgados, ni mucho menos castigados”.
El párrafo siguiente salta a la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, “uno de los más graves episodios violentos de la historia reciente de México. Un crimen de lesa humanidad en contra de estudiantes normalistas, en el cual tienen responsabilidad el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Ejército mexicano y la Policía Federal”.
Los normalistas de todo el país, contextualiza, han luchado por la educación pública y es por eso que se preparaban para participar en la marcha del 2 de octubre de 2014, en Ciudad de México, y el 26 de septiembre lo hicieron “secuestrando cinco camiones”.
Desde ese momento, agrega, fueron monitoreados por el C-4 y en la noche “fueron atacados con violencia extrema, en una acción en la que, en todo momento, participaron las fuerzas armadas y la policía federal”.
Menciona que distintas investigaciones concluyen que “en esos camiones había heroína con valor de 2 millones de dólares que traficaba el cartel que controlaba Iguala”. Cuando los normalistas tomaron los camiones, el jefe del cartel se comunicó con “sus cómplices” del 27 Batallón de Infantería y las policías federal y estatal, con el propósito de recuperar la droga y asesinaron a los estudiantes para que no hubiera testigos.
El libro indica que el gobierno de Peña Nieto distorsionó pruebas, torturó a detenidos e inventó una versión falsa, para ocultar “la responsabilidad” del Ejército mexicano. Los cuerpos no han sido encontrados y “los responsables de su desaparición no han sido enjuiciados ni castigados”.
Por otra parte, el texto de pedagogía Un libro sin Recetas para la Maestra y el Maestro, fase 6 modalidad secundaria, que es el más citado por los medios en la discusión sobre las nuevas ediciones, profundiza sobre la guerrilla en México.
Encomienda a los docentes a enseñar a los alumnos este periodo histórico y desarrollar un pensamiento crítico, porque “como apuntaba Lucio Cabañas: Desgraciados los pueblos donde la juventud no haga temblar el mundo y los estudiantes se mantengan sumisos ante el tirano”.