
Ramón Gracida Gómez
Atoyac
Para Guillermina Cabañas, una de las 23 mujeres guerrilleras que acompañaron a Lucio Cabañas en la Sierra de Atoyac en distintos momentos que duró la lucha armada, lo más difícil de su participación en la guerrilla del Partido de los Pobres-Brigada Campesina de Ajusticiamiento fue su salida del grupo, “me vine con sentimientos encontrados de dejar a Lucio”.
Embarazada y con hambre por el asedio del Ejército que no dejaba pasar comida a los pueblos, la entonces joven de 25 años y prima del líder guerrillero bajó de la sierra el 12 de agosto de 1974, después de cinco años de participación.
Se ha dejado de lado contar las actividades de las mujeres en la lucha armada encabezada por Lucio Cabañas, “sobre todo por la falta de fuentes”, señaló la hija de los también guerrilleros Rosa Ocampo Martínez y Pedro Martínez Gómez, e historiadora especialista en el Partido de los Pobres, Fabiola Eneida Martínez Ocampo.
Del total de mujeres guerrilleras, seis están desaparecidas, la pareja de Lucio, Isabel Anaya Ayala fue asesinada; y de otras combatientes sólo se conocen sus seudónimos, pero no sus nombres, y de una guerrillera ni su nombre ni su alias.
“Éramos hijas de familia, eras mujer y no podías salir”
Guillermina Cabañas Alvarado nació el 12 de enero de 1949, a los 20 años entró a la guerrilla encabezada por su primo Lucio Cabañas, subió a la sierra de Atoyac porque la represión contra la familia Cabañas se había recrudecido, su hermana María del Rosario estuvo desaparecida un mes y regresó violada; su hermano Humberto está desaparecido desde 1976.
De sus primeras actividades como guerrillera fue organizar a los jóvenes en grupos de entre 15 y 20, pero “nunca pude convencer a otra mujer, yo les decía a mis primas, a las amigas, mira, vamos entrando, vamos apoyar a los compañeros; no, que mi mamá no me va a dejar. Pretextos. Éramos hijas de familia, eras mujer y no podías salir”.
Ella misma lo vivió cuando le dijo a su papá que quería estudiar, pero él le contestó que se iba a casar y la iban a mantener, entonces la futura guerrillera sólo estudió hasta tercer año de primaria porque era lo que había en su comunidad natal de San Juan de las Flores, pero su maestro la inspiró a ayudar a la población.
Al conocer al grupo guerrillero, Lucio, que era “muy noviero”, le dijo a su prima que en el reglamento estaba estipulado el respeto de los hombres a las mujeres o habría un castigo. El trabajo entre hombres y mujeres era “parejo”, ella estuvo un año encargada del banco de armas.
A lo mucho 10 mujeres coincidieron en un momento de la guerrilla, el resto estuvo en diferentes tiempos y “muchas compañeras todavía no salen a la luz o no les gustó”.
El 14 de agosto de 1974, cumpleaños de su pareja, Guillermina Cabañas bajó de la sierra principalmente porque estaba embarazada, “ya me sentía muy mal por la caída que tuve de dos metros más o menos”.
No quería dejar el grupo, pero el Ejército no dejaba pasar comida a los pueblos de la sierra y “ya estábamos sufriendo nosotros de hambre, ni pastilla para un dolor; nomás tenía que pasar un sobrecito, nada más un kilo de azúcar para la familia y las revisaban y les botaban las cosas, entonces a nosotros ya no nos llegaba”.
A 50 años de la muerte del líder del Partido de los Pobres, Guillermina Cabañas dijo que lo más difícil de la guerrilla fue dejarla, “me vine con sentimientos encontrados de dejar a Lucio”, quien le encargó a su hija Micaela, quien también estaba a punto de nacer.
La ex guerrillera tiene 75 años, “bien vividos, sufridos, de todo me ha pasado”, y reivindicó la lucha armada, “íbamos por convicción porque queríamos el cambio, porque veíamos injusticia”.
De la clandestinidad a la investigación
En 1974, Rosa Ocampo también estaba embarazada cuando bajó de la sierra de Atoyac junto con Pedro Martínez y después de una travesía por algunos puntos llegaron a Cuautla, Morelos, donde nació su hija Fabiola Eneida Martínez Ocampo.
Desde muy joven, Fabiola Martínez supo que sus progenitores fueron guerrilleros, “pero era como una carga porque aparte estábamos clandestinos, teníamos otros nombres”, en primer año de primaria era Fabiola Herrera Cervantes y al pasar al segundo año fue entrenada por su mamá para que recordara que su nuevo nombre era el actual.
“Fue difícil porque mi mamá me contaba lo que ella vivió en la guerrilla y, sobre todo, lo más difícil fue que no se lo podía contar a nadie porque me decía: esto no se lo digas a nadie. Entonces era como el gran secreto que yo traía guardado”.
Incluso sus abuelos maternos y paternos supieron que seguían vivos hasta los 8 años de ella.
En su estudio Las mujeres de la Brigada, que forma parte de un trabajo más amplio titulado Los alzados del monte. Historia de la guerrilla de Lucio Cabañas, Fabiola Martínez, profesora de historia en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), unidad Ajusco, Ciudad de México, enlista los nombres y seudónimos de las 23 mujeres que participaron en la Brigada Campesina de Ajusticiamiento.
Son María Argüello Vázquez, alias Rosario; la seudónimo Xóchitl; Simona de la Cruz Martínez, Celia; Ángela Ocampo Martínez, Alicia; Rosa Ocampo Martínez, Estela; María de Jesús Fierro Cabañas, Martha; Guillermina Cabañas Alvarado, Hortensia; Dora Mendoza Sosa, Sofía; María Félix, Minerva; Ana María Trujillo, Bertha; Ana María Ríos García, Arminda; y Marina Ávila Sosa, Silvia.
Asimismo, María Isabel Anaya Nava, alias Carmen, la pareja de Lucio asesinada el 3 de julio de 2011; la del seudónimo Beatriz, fallecida; otra de seudónimo Rosario “no se sabe nada”; y de otra mujer, la investigadora no sabe su nombre ni su seudónimo, sólo que era pareja de Arturo, alias de Esteban Mesino, quien cayó en el mismo enfrentamiento en el que murió Lucio el 2 de diciembre de 1974 en El Otatal, Tecpan.
Las siguientes guerrilleras se encuentran desaparecidas: Martina Fierro, alias Elvira; Aída Ramales Patiño, Nidia; Perla Sotelo Patiño, Hilda; Mariana de la Cruz Yáñez, Maribel; Marquina Reyes o Agüejote, Matilde; Aurora de la Paz Navarro, Lilia.
El trabajo apunta que tres guerrilleras provenían de otras organizaciones armadas y se quedaron un tiempo en la Brigada Campesina de Ajusticiamiento; pertenecieron a la Organización Partidaria que devino en la Liga Comunista 23 de Septiembre. Son Marina Ávila, Aurora de la Paz y la del seudónimo Sonia.
“Las decisiones políticas no las hacían las mujeres”
Con base en diversos testimonios, pero principalmente el de su mamá Rosa Ocampo, Fabiola Martínez dijo que sí hubo igualdad en las actividades domésticas entre hombres y mujeres, “es decir, el día a día, traer leña, cocinar, hacer tortillas, lavar ropa, hacer guardias, todo en ese aspecto era bastante equilibrado”, sin embargo, “las decisiones políticas no las hacían las mujeres porque era una dirigencia de cinco miembros y todos eran hombres”, las mujeres votaban como base por esas decisiones.
Comentó el caso de Simona de la Cruz Martínez, prima de Pedro Martínez, quien fue secuestrada a los 16 años por un hombre de la misma edad, quien la llevó a la Brigada Campesina de Ajusticiamiento porque él era guerrillero.
“Ella nunca lo comentó, nunca se lo dijo a Lucio, yo le pregunté, bueno, ¿no le comentaste que tú habías sido secuestrada?, yo creo que el temor, el miedo de parte del secuestrador. Ésa es una situación grave, digamos, pero tendríamos que contextualizar, no la estoy justificando, tendríamos que contextualizar y ahondar más en ese episodio”.
La historiadora destacó que Simona de la Cruz “fue adaptándose a la guerrilla, que una situación que fue para ella verse en un inicio, se adaptó, digamos, y se sintió como parte de la brigada”.
“Hay que explicar el contexto, el mundo rural, espacio rural, pues muy machista, en aquellos años peor; si ahora tiene ese corte, el machismo y el patriarcado no se han eliminado, pues imagínate en los años 60, que es todavía más crítico para las mujeres”.

