Dio la guerrilla de Genaro gran servicio a la fundación de la Universidad-Pueblo: Bracho

El ex guerrillero de la ACNR, José Bracho Campos, posa con el reconocimiento que le entrego la Universidad Autónoma de Guerrero en la sesión solemne del Consejo Universitario llevada a cabo en la explanada de las preparatorias 1 y 9 en Chilpancingo, para conmemorar el 65 aniversario de los Mártires del 60 Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Quien fuera lugarteniente de Genaro Vázquez Rojas y profesor de la preparatoria 17 de la Universidad Autónoma de Guerrero, José Bracho Campos, señaló que la guerrilla dio un gran servicio a la UAG para arribar al proyecto Universidad–Pueblo.
Después de homenaje a 16 luchadores sociales, en el marco del 65 aniversario de los mártires del 60 en el ex edificio docente, donde también recibió un reconocimiento con su hermano menor, Ismael, recordó que cuando estaban en la Montaña, Genaro Vázquez le dijo: “hay que darle una ayudadita a la universidad”.
–¿Y cómo? –, le digo.
De aquella conversación, señaló que comentaron que la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) tenía muchos desaparecidos y presos, y en ese momento había un rector puesto por el PRI, Jaime Castrejón Diez.
Así, indicó que planeó detenerlo, porque consideró que el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez “no lo va a dejar. Nos va a apoyar”, confió.
Señaló que durante los días de la detención o secuestro, Genaro Vázquez conversó mucho con Castrejón Diez. “Le dijo, ‘te estamos haciendo propaganda para que seas el futuro gobernador de Guerrero, pero nosotros queremos que dejes a la universidad libre’”.
Aunque Castrejón no llegó a la gubernatura, resaltó que en su lugar vino el doctor  Rosalío Wences Reza, quien fundó la Universidad–Pueblo, donde pudieron estudiar las personas de escasos recursos. “Por eso dice Genaro, ‘le echamos una manita a la universidad’”.
Asimismo, recordó que la ACNR sacó a sus presos políticos de la cárcel y los enviaron a Cuba. “Yo estoy vivo gracias a la providencia. Mucha suerte, a lo mejor me dejaron vivir para contar todo eso, y recibir el agradecimiento del pueblo, de los universitarios.
Tras diez años de exilio, volvió a Guerrero y trabajó en la universidad, que también le permitió sostener a su familia, a sus hijos, ahora médicos México-cubanos. Después de 30 años se retiró.  “Para mí es una alegría que mi universidad haya reconocido la lucha de Genaro”.
De voz muy ronca, explicó que recientemente viajó a Cuba con respaldo del rector Javier Saldaña Almazán, para que le sacaran un tumor de la garganta.
Antes, indicó que el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador también intervino para su atención en la pandemia de Covid-19.
Bracho Campos es originario de El Bejuco, municipio de Coyuca de Benítez. En Tixtla estudió la Primaria. Después en la Escuela Nacional de Maestros, en la Ciudad de México.
Tras la masacre del 60 en Chilpancingo, se encontraba en la secundaria y en ese momento conoció a Genaro Vázquez y a Antonio Sotelo Pérez, con quienes formaron el grupo Melchor Ocampo, que después acompañó a Genaro Vázquez en la lucha cívica, que por la represión se convirtió en guerrilla.

 

Nicomedes Fuentes: tras la clandestinidad y amnistía, las amenazas de Acosta Chaparro y de Acosta Víquez

El ex guerrillero y ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero Nicomedes Fuentes García, en entrevista con el periódico El Sur Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Segunda y última parte

Después de abandonar las armas de la guerrilla, los militantes en el proceso de ocupación de espacios de poder “nos perdimos porque se dejó de hacer el trabajo que se hacía y se hace más trabajo electoral”, reflexionó Nicomedes Fuentes García en el balance de su vida guerrillera en la década de 1970 y su activismo público a partir de 1982 por la amnistía federal.
Vivió ocho años de cárcel y clandestinidad, y suma décadas de búsqueda de sus compañeros desaparecidos porque los gobiernos, incluidos los de Morena, “no han podido contra la decisión de no tocar a los militares porque los militares saben qué hicieron con nuestros familiares”, señaló el ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero.
A la par de la consolidación del Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre en el que Nicomedes participaba, el Partido de los Pobres sancionó a Carmelo Cortés en 1973 y el guerrillero contactó a las bases de Acapulco y fundó junto con su pareja combatiente Aurora de la Paz las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Ambos grupos armados urbanos sostuvieron reuniones, pero los estilos eran distintos. Los de las FAR eran “chavos que pues no guardaban la discreción interna” y la guerrilla 8 de Octubre era una organización “muy cuidadosa de los recursos, no se tomaban recursos por cualquier cosa ni mucho menos, destinadas hacia donde iban las cosas”.
Las FAR cooptaron a los dirigentes estudiantiles Saúl López Sollano y Guillermo Sánchez Nava, años después líderes del PRD. “Crecieron exponencialmente, así de fácil, y nosotros no lo veíamos así, sino un proceso de trabajo más de cuadros y las bases trabajadas, y los cuadros a través de un proceso de acercamiento”.
Los libros del finado Arturo Gallegos Nájera sobre su militancia en las FAR ofrecen algunas pistas de esas diferencias.

“Me van a triturar estos cabrones”

La función de Nicomedes, aseguró cautelosamente, consistía en “construir redes, logística, comunicación, de logística, casi no tengo experiencia operativa”.
Ese cuidado que todavía arrastra en su voz pausada y sigilosa, no lo salvó de su segunda detención-desaparición en marzo de 1974, un error “en una situación operativa que trabajó la organización, las cosas no salieron bien y pues a mí me identificaron en una zona campesina donde caminamos”.
Algunos de sus captores eran compañeros suyos de la Facultad de Derecho que buscaban principalmente a García Costilla “porque era el cabecilla”. Se apostaron en el hotel Aurelena de Chilpancingo, donde Nicomedes vivía desde que llegó a la capital del estado finales de la década de 1960 para estudiar, una beca habitacional de la empresa maderera en su pueblo Tepetixtla, Coyuca de Benítez, para que los jóvenes campesinos estudiaran.
Al verlos, Nicomedes consideró lanzarse “de cabeza de tres pisos hacia abajo y no estar en sus manos”, pero no pudo y transcurrieron dos semanas de cárceles clandestinas, una de ellas cerca de la playa La Angosta. “Desde que me detuvieron, yo me digo, ya soy candidato a desaparecer, me van a triturar estos cabrones”.
Actualmente, a los 76 años, compartió su satisfacción de soportar la tortura y no entregar a sus compañeros, “eso para una persona militante o para mí es muy satisfactorio. Yo me contaba que mi nombre estaría tal vez después en alguna lista de desaparecidos”.

Las FAL, “el grupo menos golpeado”

La detención de Nicomedes Fuentes obligó a los integrantes del grupo Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre a pasar a la clandestinidad y a cambiar de nombre por las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL). El preso aprovechó el tiempo para cooptar a Octaviano Santiago Dionicio, en la cárcel de 1972 a 1976, a la que regresó en 1978.
Afuera fue cooptada Aída Ramales Patiño, alias Nidia. La dedicación de tiempo completo de los jóvenes permitió al grupo armado crecer en el campo y en la ciudad “con medidas de seguridad apropiadas, creo que dentro de las organizaciones, el grupo menos golpeado fueron las FAL porque sobrevivimos un buen de compañeros”.
No obstante, hubo golpes. El primero de septiembre de 1974, Teresa Estrada Ramírez, joven estudiante de Filosofía y Letras de la UAG que entró al Palacio de Lecumberri para visitar, “sin informar, en solidaridad con el compa detenido, Juan Avilés Lino, y de ahí ya no salió. Repercute porque ella personalmente era muy valiosa”, dijo Nicomedes.
Fue la primera víctima de desaparición forzada de las FAL. Obdulio Ceballos fue asesinado en 1978, cuando salió de la cárcel, de quien dice que “estuvo mucho más cercano al gobierno, a colaborar”.

“Causa mucho coraje” el homenaje a Figueroa Figueroa

Nicomedes salió libre en marzo de 1977 por una amnistía del gobierno de Rubén Figueroa Figueroa, quien decía que saldrían “por la fórmula ph: por mis huevos”.
Apenas el 9 de noviembre de este 2025, el gobierno e la mo-renista Evelyn Salgado Pineda conmemoró el 117 aniversario del natalicio del ex gobernador priista. La “memoria histórica puede ser útil y se debe dar a conocer a las nuevas generaciones tal como es en realidad”, y el homenaje “causa mucho coraje, remueve situaciones, las decisiones de conmemoración a los victimarios, a los enemigos del pueblo de Guerrero”.
Antes de salir de la cárcel, el temible Mario Arturo Acosta Chaparro, entonces subdirector de la Policía Judicial del estado, le dijo a Nicomedes: “pórtate bien, ya es la segunda, ya no caigas una tercera vez porque la tercera es la vencida, estás chavo, tienes a tu esposa joven y muy guapa, y a tus hijos fulano, fulano”.
Y el procurador Carlos Ulises Acosta Víquez, “un tipo bajito, delgado, ya un poco grande de edad, sus ojos fijos, grandes, muy abiertos, parecían como si estuviera ido o bien drogado”, le dijo que le iba a partir su madre.

Un lustro de clandestinidad

Nicomedes sólo estuvo tres meses con su familia y se reincorporó al movimiento guerrillero, “en buena medida por el peso de protegerlos a ellos y estar de ahí era un gran riesgo para ellos”.
Fueron cinco años de clandestinidad, es decir, un lustro de “vivir realizando actividades cerradas, en entornos cerrados, no significa que encerrarse a pie de los muros, realizar la actividad que estamos impulsando pues en condiciones de secrecía, de cuidado, con una cobertura diferente, con una forma diferente de estar y yo asumí en mis regiones el trabajo político, ideológico y de formación para esto”.
El grupo de las FAL estaba “debidamente estructurado”, sumó en su esplendor seis células integradas por un máximo de seis integrantes cada una, y que podría dividirse en dos si estaba lo suficientemente “madura”.
No había comunicación entre las células, “estábamos compartimentados y la comunicación era por la dirección que le llamábamos Comisión Ejecutiva”. Sin embargo, reconoció Nicomedes, “nunca fuimos un grupo fuerte que fuera, digamos un sitio que pudiera impactar para el cambio social en este país, siempre pensando en que teníamos que confluir con todos los demás, crear las condiciones, recuperarnos de los golpes recibidos”.

El regreso a la vida pública

El entonces presidente José López Portillo decretó una amnistía política en 1978, que se extendió a 1982, lo que permitió a Nicomedes y sus compañeros regresar a la vida pública ese año. Habían sufrido varios golpes. El 18 de octubre de 1980, elementos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y de la Brigada Blanca desaparecieron a Domingo Estrada Ramírez.
Su cuñado, Juan García Costilla, fue detenido un día antes en Morelia y estuvo desaparecido alrededor de un mes. Luego fue presentado en la cárcel de Hogar Moderno. Salió en 1982 junto con Santiago Dionisio, Arturo Gallegos, entre otros.
El 29 de julio de 1977 fueron desaparecidos Aída Ramales Patiño y Pablo Santana López. Él era estudiante de la preparatoria 7, de la que provenían 13 de los 20 estudiantes de la UAG desaparecidos en aquella década.
Las sobrevivientes de las FAL todavía no encuentran a Víctor Hugo Herrera Peguero y a Sofonías González Cabrera. De ella existe un registro fotográfico, al igual que de Domingo Estrada, de su paso por el centro clandestino de detención transitorio Circular de Morelia 8, en la Ciudad de México, entonces sede de la DFS y actualmente un declarado sitio de memoria.
Las FAL también reivindica a Eusebio Peñaloza Silva, quien no era un integrante formal, pero era amigo de Octaviano Santiago, quien durmió en su rancho en Cuajinicuilapa un día de 1978 huyendo de la acusación de matar a Obdulio Ceballos y al día siguiente Eusebio fue desaparecido. Juan Avilés Lino fue asesinado cerca del municipio de Hidalgo, Michoacán.
La vinculación con la Unión Estudiantil Guerrerense (UEG), particularmente con Guillermo Sánchez Nava, y el proceso de unificación con otros grupos, que condujo al congreso de unidad de la nueva Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) en enero de 1983, diluyó al grupo armado y Nicomedes formó parte de la comisión campesina de la Dirección Nacional de la incipiente organización.
“Lo que ocurrió después fue que se fueron ocupando espacios de poder, aunque sea pequeños o regulares, y ahí fue donde nos perdimos porque se dejó de hacer el trabajo que se hacía y se hace más trabajo electoral o medio popular o medio campesino desde la parte electoral”.
Fundador del PRD, “no me sentí bien en el trabajo del partido y me fui replegando”. Jubilado de la UAG, busca a los desaparecidos como parte del equipo de segui-miento de la Comverdad de Gue-rrero y reivindica constantemente la recuperación de la memoria histórica en los eventos conmemorativos de las víctimas de la guerra sucia.
Fue cercano al Mecanismo de Esclarecimiento Histórico (MEH) de la Comisión de la Verdad creada en el 2021 por el gobierno morenista de Andrés Manuel López Obrador.

 

Nicomedes Fuentes, de la lucha universitaria a la guerrilla: la tortura lo llevó a radicalizarse

El ex guerrillero y ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero Nicomedes Fuentes García, en entrevista Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Primera de dos partes

En 1973, estudiantes de la Univer-sidad Autónoma de Guerrero (UAG) organizaron el Movi-miento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre, con la intención de quitarle presión al Partido de los Pobres liderado por Lucio Cabañas Barrientos, que combatía al Ejército.
Subieron a la sierra de Atoyac para participar en la “Convención” que reunió a todos los grupos guerrilleros activos en el país, pero el propósito de articularse entre ellos no prosperó porque no había “un movimiento social que fuera un respaldo”, señaló Nicomedes Fuentes García, testimonio vivo de aquel sueño no logrado.
Estoico por militancia, el ex guerrillero fue reacio en la entrevista a compartir detalles de las acciones militares que realizó y de nombrar a involucrados aún vivos, pero fue sincero al externar las secuelas de varios pasajes de sus 76 años de vida. “Me asusta, yo creo que hasta la vez, el tema de la inmersión en agua”, confesó recordando la tortura policiaca que sufrió en 1972 y que lo impulsó a radicalizarse.
En el libro La esperanza y el delirio, una historia de la izquierda en América Latina, el economista Hugo Pipitone lamen-ta la pérdida de generaciones ju-veniles involucradas en proyectos revolucionarios que fueron reprimidos brutalmente por regí-menes militares en el siglo XX.
“La mayor parte de las experiencias guerrilleras latinoamericanas terminará con la derrota y el sacrificio de jóvenes entusiastas, movidos por el rechazo de la injusticia y el deseo de repetir la épica de la Sierra Maestra” de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara en Cuba.
Nicomedes fue uno de esos miles de jóvenes que creyeron en hacer la revolución mediante las armas y sobrevivieron, algunos en la academia, otros en la política electoral y unos más en la lucha social como él.
El 15 de septiembre de 1949, la campesina María Nieves García Hernández lo parió en la comunidad de Tepetixtla, municipio de Coyuca de Benítez. Fue el primer hijo de cuatro de una familia que sufrió el asesinato del padre Donato Fuentes Arcos por pleitos entre pobladores cuando él tenía 14 años, lo que lo obligó a salir del pueblo.
En el vaivén de la tragedia, estudió en la preparatoria Número Uno de la UAG en Chilpancingo en 1970, cuando eran tiempos del “control absoluto” del régimen priista en todos los ámbitos, incluida la máxima casa de estudios del estado.
El 19 de noviembre de 1971, integrantes de la Asociación Cívi-ca Nacional Revolucionaria (ACNR) secuestraron al rector, Jaime Castrejón Diez, acaudalado gerente de la refresquera Coca Cola, liberado después de nego-ciar, entre otras demandas, la excarcelación de guerrilleros del grupo de Genaro Vázquez Rojas.

El intenso año de 1972

Castrejón Diez renunció a la Rectoría. La UAG era un hervidero. El 7 de enero de 1972, un comando armado del Partido de los Pobres secuestró al director de la Preparatoria 2 de Acapulco, Jaime Faril Novelo, con la demanda de educación para los pobres del estado. Menos de un mes después, el 2 de febrero, Genaro Vázquez fue asesinado y los estudiantes, entre ellos Nicomedes, salieron a la calles.
En la elección del nuevo rec-tor, León Román fue considerado en un primer momento por los estudiantes, pero la conformación de la Unión Estudiantil Guerre-rense (UEG), cuyos líderes fun-dadores eran Juan García Costilla, Ricardo Texta, Saúl López Sollano y Guillermo Sánchez Nava, se amplió la perspectiva y se formó una terna integrada por Palemón Díaz Ortiz, Édgar Pavía Guzmán y Rosalío Wences Reza.
Wences Reza fue el elegido. Tenía el antecedente de haber participado en el movimiento de 1965 contra la reelección del rector Virgilio Gómez Moharro en el que destacaron los futuros guerrilleros García Costilla y Carmelo Cortés, y la aureola de terminar un doctorado en la universidad de Iowa, en Estados Unidos.
“Yo lo vi como candidato, pasó a los grupos (los salones de clase) todavía, tendría menos de 35 años. Era joven, con melena, bien vestido, con pantalones acampanados, como nosotros, y su discurso como lo conocimos, moderado, tranquilo, profundo”, lo describió Nicomedes.

“A todo el que detenían le preguntaban por la guerrilla”

En verano de 1972, Nicomedes viajó a Acapulco para inscribirse a la Facultad de Administración de Empresas. El 25 de junio el Partido de los Pobres emboscó al Ejército en el Arroyo de las Piñas, entre los poblados de San Andrés de la Cruz y Santiago de la Unión de Atoyac, y el 23 de agosto hizo lo mismo en el paraje conocido como Arroyo Oscuro.
Nicomedes se hospedaba con familiares en una casa de la colonia Azteca, cerca de Pie de la Cuesta. Ahí estaba Natividad Gutiérrez Fuentes, uno de sus dos primos de la comunidad Francisco del Tibor, torturados meses antes por la primera emboscada. Uno de sus tíos, Julio Fuentes Martínez, Chabelo, participaba en la guerri-lla y está desaparecido desde 1974.
Nicomedes y el resto de los presentes, entre ellos un hermano que después fue guerrillero del Partido de los Pobres bajo el seudónimo de Santiago, fueron detenidos por un grupo de la Policía Judicial de Acapulco comandada por Isidro El Chiro Galeana Barca, “una mera casualidad, no era una investigación hacia la guerrilla, sino que tal vez los nombres, los apellidos, Fuentes, y además a todo el que detenían le preguntaban por la guerrilla”.
Todos fueron liberados, salvo Nicomedes y el campesino Francisco Castro Castañeda, de quien recuperaría sus restos décadas después como integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad ) de Guerrero en El Posquelite, Coyuca de Benítez.
Durante 15 días, el estudiante y el campesino fueron torturados en los separos de la Policía Judicial a un costado de la cárcel de la colonia Hogar Moderno, hoy un hospital derruido. Al principio muchas preguntas “buscando hacernos caer en contradicciones y después golpes en los oídos, en el estómago, en los testículos, y toques eléctricos, pero “lo que más sentí que fue terrible, que me asusta, yo creo que hasta la vez, es el tema de la inmersión en agua”.

Su defensa, antecedente del bufete jurídico de la UAG

En la cárcel se encontró a los integrantes del comando que se-cuestró a Faril, los universitarios Octaviano Santiago Dionicio, Francisco Fierro Loza, Rubén Ramírez Lozano, José Alvarán Pérez y Guillermo Bello López.
También coincidió con los campesinos de El Quemado, detenidos masivamente a principios de septiembre, acusados por igual de participar en la emboscada de Arroyo Oscuro, “venían en harapos, en los huesitos, muy maltratados” por los militares.
El rector de la UAG tomó la decisión de defender a Nicomedes y al campesino Alfredo. Envió a los abogados Jorge Luis Rodríguez Losa y Manuel López Medina, que llegaron con Wences Reza para impulsar el proyecto de la Universidad-Pueblo, al igual que Alejandra Cárdenas y Antonio Hernández Fernández, entre otros.
El 27 de octubre de 1972 Nicomedes fue liberado y una comitiva acudió por él. Ahí iba Alfonso Portillo Cabrera, refugiado guatemalteco que se convertiría décadas después en presidente del país centroamericano. El ex preso le planteó a Wences Reza que hacía falta luchar por los campesinos encarcelados de El Quemado, “ahí yo creo que fue el principio para la instalación del primer bufete jurídico de la universidad”, uno de los proyectos más destacados de la Universidad-Pueblo.

Un grupo urbano en apoyo a Lucio en la Sierra

La cárcel “me cambió la visión, la vida, el pensamiento. Yo creía que era necesario hacer algo para que estas cosas cambiaran, no podía-mos vivir en esas circunstancias, con represión y con tanto maltrato”, relató Nicomedes, quien se propuso contactar a jóvenes con las mismas ideas. De los primeros, Juan García Costilla, quien había sido promotor de la democratizacion de la Federación Estudiantil Uiversiotaria Guerrerense (FEUG) y líder del movimiento urbano popular por la vivienda en Acapulco formando colonias como la Primero de Mayo.
La formación del núcleo guerrillero fue un trabajo selectivo, “muy cuidadoso” de cuadros jóvenes, que no fueran líderes para que el movimiento estudiantil se mantuviera independiente.
Sería un “grupo armado de apoyo al Partido de los Pobres para quitarle de alguna manera presión allá en la sierra y que emprendiera acciones que pudieran también ayudar a fortalecer el movimiento armado”.
La primera reunión formal fue en una casa particular en Chilpancingo a principios de 1973. Participaron unos diez jóvenes, entre ellos Nicomedes, García Costilla, sus cuñados Domingo Estrada Ramírez y Teresa, Jaime López Sollano, Víctor Hugo Herrera Pegueros, y otros que el entrevistado no quiso mencionar. La fecha de la muerte del Ché Guevara el 8 de octubre de 1967 inspiró el nombre.
Los jóvenes guerrilleros tenían la “cobertura” de ser estudiantes de la UAG que defendían a balazos cuando los porros priistas, dirigidos por personajes como Miguel Ángel Salgado Castillo y Armando Terrazas Sánchez, intentaban a través de armas y de bombas molotov tomar la Rectoría, ubicada en aquel entonces en la avenida Juárez de la capital.

La “Convención”

En junio, Nicomedes subió junto con otros dos integrantes del Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre a la Sierra de Atoyac, arriba de la comunidad de San Martín de las Flores, para participar en la “Convención” de la guerrilla de México,
Acudieron delegados del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) y Los Lacandones, entre otros grupos guerrilleros. Del Partido Comunista estuvo el futuro sindicalista universitario y posterior diputado federal, Pablo Sandoval Ramírez. Fueron seis días de planteamientos de los desafíos regionales que enfrentaba cada grupo con miras a una articulación entre ellos. Algunos se enfocaron mucho en la teoría y otros proponían acciones fuertes como tomar cuarteles militares.
Pero el PRI siguiendo siendo muy fuerte y el asesinato de Lucio Cabañas el 2 de diciembre de 1974 se sumó a la muerte de Genaro Vázquez. “Entonces no fue posible articular un movimiento social que fuera un respaldo, no se logró formar una vanguardia en el país”, expuso Nicomedes, cuyo grupo bajó con el respaldo del Partido de los Pobres, una arma corta y dinero para comprar otras dos.

 

Consultaba el ERPI en comunidades cuando ocurrió la masacre de El Charco: Efrén Cortés

Durante la Jornada del Estudiante Detenido-Desaparecido, el sobreviviente de la masacre de El Charco, Efrén Cortés Chávez reveló que hace 20 años, cuando ocurrieron los hechos, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) se encontraba en la zona porque hacía una consulta en las comunidades de Ayutla ante el rompimiento interno del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
También confirmó que, antes del ataque a los indígenas civiles desarmados y a una columna de milicianos del ERPI que se encontraban en la escuela Caritino Maldonado Pérez y que ya se habían rendido, hubo dos enfrentamientos de miembros del ERPI con el Ejército, que duraron de las 2 de la madrugada a las 6 de la mañana en las comunidades de Cozcatlán y Amate Amarillo.
Consultado al final de su intervención, el estudiante de la UNAM que sobrevivió a esa masacre, dijo que no se ha confirmado pero que en estos dos enfrentamientos pudo haber militares muertos o heridos, lo que explicaría “el odio” con el que actuaron los soldados en el Charco, donde ya no fue un enfrentamiento sino una masacre de los militares en contra de los indígenas indefensos y los milicianos del ERPI que ya se habían rendido.
En esa masacre del 7 de junio de 1998 murieron nueve civiles y dos miembros del ERPI, además hubo cinco heridos y 22 detenidos.
A casi 20 años de los hechos, el sobreviviente de la masacre, Cortés Chávez declaró durante su intervención en la Jornada del Estudiante Detenido-Desaparecido, “vi a unas fuerzas armadas camuflajeadas y con mucho odio”.
Dijo que también lo escuchó en la respuesta del militar que encabezaba las tropas federales, el general Juan Alfredo Oropeza Garnica, cuando les pidieron que no dispararan, que se rendían, él contestó: “les vamos a dar chilate con pan”, que es una expresión que se usa en la zona cuando se advierte a alguien que se le va a dar un escarmiento.

Las desapariciones y la violencia se han masificado hacia la población para ejercer el control mediante el terror, coinciden

Durante la jornada organizada por el colectivo Revueltas, de la Unidad Académica de Filosofía y Letras, con motivo del Día del Estudiante, Cortés Chávez, y Janahuy Paredes, hija del desaparecido de Michoacán, Francisco Paredes Ruíz, coincidieron que a diferencia del periodo de la guerra sucia, cuando las desapariciones, la represión y la persecución política se ejercía sólo contra luchadores sociales, ahora las desapariciones y la violencia se ha masificado hacia la población, para ejercer el control mediante el terror y la violencia con fines económicos y el saqueo de los recursos naturales.
En esta jornada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), se exigió la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y de universitarios desaparecidos en la llamada guerra sucia, como Carlos Díaz Frías, Carlos Benavides y Victoria Hernández Brito.
Janahuy Paredes, hija de Francisco Paredes, desaparecido en 2007 en Michoacán, narró cómo después de la desaparición de su padre su familia ha sido perseguida, criminalizada y permanentemente hostigada por las policías de los tres órdenes de gobiernos.
Agregó que, a diferencia de lo que se vivió en la llamada guerra sucia de los años setentas y ochentas, ahora la estrategia de represión del gobierno no es solamente contra los luchadores sociales, estudiantes, periodistas o defensores de derechos humanos, sino que las desapariciones forzadas, los asesinatos y la violencia en general se ha masificado en contra de toda la población, principalmente en contra de los jóvenes, como una estrategia de terror sicológico con intereses económicos.
“Se trata de una política de estado con la intención de mantener atemorizada a la población con el objetivo del saqueo de los recursos naturales y el control del territorio”, dijo.
Janahuy Paredes recomendó que la población recurra “a los mecanismos de organización en contra del sistema jurídico-político que no nos garantiza justicia”.
Por su parte, Efrén Cortés dijo que la situación de violencia, las desapariciones forzadas y los asesinatos, no son porque haya un Estado fallido, “sino porque tenemos un Estado delincuencial, que tolera a la delincuencia, y él mismo delinque y recurre a la ilegalidad como una estrategia para generar terror, sobre todo en las zonas donde se genera capital y hay recursos naturales, como madera, agua y minerales.
Dijo que por eso recurre a la desaparición forzada, por un lado, y por otro a la militarización, como una estrategia de terror y para lograr el control político de las zonas en disputa.
Agregó que eso pasó con la masacre de El Charco hace 20 años, cuando el gobierno sabía de la presencia de grupos armados como ERPI y el EPR.
Reveló que, el 8 de junio del 1998, los milicianos del ERPI hacían una consulta en las comunidades de Ayutla ante el rompimiento interno del EPR, e incluso antes de la masacre en El Charco se dieron dos enfrentamientos con el Ejército en las comunidades de Cozcatlán y Amate Amarillo, de las 2 de la mañana a las 6 de la tarde, cuando pudo haber algunos militares muertos o heridos.
Añadió que, en El Charco ya no fue enfrentamiento, sino un ataque y una masacre a mansalva contra unos 100 civiles indígenas que pernoctaban en la escuela Caritino Maldonado Pérez, entre los que había niños y comisarios de las comunidades cercanas, y una columna del ERPI que ya se había rendido.
Comentó que los militares, encabezados por el general Oropeza Garnica, que había llegado alrededor de las 7 de la mañana, “dijeron que la íbamos a pagar, que a ellos no les importaba, que si estábamos con la guerrilla, teníamos responsabilidad”.
Fue entonces que el general amenazó, “les vamos a dar su chilate con pan”.
Dijo que esa reacción pudo haber sido porque la gente armada “no se dejó”, y que se enfrentó con los soldados en las comunidades de Cozcatlán y Amate Amarillo, “cuando ya todo mundo estaba rendido empezaron a disparar en contra de la gente que ya estaba en la cancha”.
Denunció que si el Ejército hubiera respetado el derecho a la vida, no hubiera habido tanto muerto civil desarmado, nueve, y sólo dos miembros del ERPI.
Insistió que los militares actuaron así porque la masacre del Charco fue parte de la militarización y la desaparición forzada, pero que ésta última no se dio porque hubo muchos muertos y detenidos, y no pudieron ocultarlos.
Indicó que los hechos se encuentran dentro de la lógica que tiene el gobierno, de la militarización y el terror sicológico para controlar y someter a los pueblos en donde supone que hay peligro y riesgos de insurrección.
Añadió que el gobierno sabía que en Ayutla había grupos guerrilleros, y que por eso envió a 5 mil GAFES que siguieron operando en ese municipio después de la masacre, y no precisamente para decomisar drogas y armas, sino que iban sobre los grupos insurgentes, “el Estado siempre supo que en Ayutla había guerrilleros, pero no estaban por valientes, estaban por la represión sistémica que siempre se ha dado en contra de los pueblos indígenas, era como una necesidad la guerrilla allí”, dijo.

 

En un homenaje en la capital entregan a sus familiares los restos de dos guerrilleros muertos en 1974 en Atoyac

Familiares del guerrillero  Eliseo Flores Vázquez observan el féretro que les fue entregado por la extinta Comisión de la Verdad, al término del homenaje en el teatro hundido de la alameda Granados Maldonado en Chilpancingo  Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Familiares del guerrillero Eliseo Flores Vázquez observan el féretro que les fue entregado por la extinta Comisión de la Verdad, al término del homenaje en el teatro hundido de la alameda Granados Maldonado en Chilpancingo Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Al centro del teatro hundido de la Alameda Granados Maldonado de esta ciudad llegaron los restos de dos combatientes de la guerrilla del comandante Lucio Cabañas Barrientos, muertos en un enfrentamiento contra soldados del Ejército el 8 se septiembre de 1974, y rescatados 40 años después en los límites de Atoyac y Coyuca de Benítez, cerca de la localidad El Posquelite, por la Comisión de la Verdad (Comverdad).
Con La Internacional (el canto más famoso del movimiento obrero) y el himno nacional mexicano, luchadores sociales, universitarios, estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y exguerrilleros rindieron un sentido homenaje antes de entregar los cuerpos con sus pequeñas pertenencias a sus familiares, para que tengan una sepultura digna.
El comisionado de la Comverdad, Arquímides Morales Carranza destacó que los guerrilleros entregaron su vida por una sociedad justa, “aunque algunos digan lo contrario”.
Denunció que 43 años después, México está igual o peor porque “en un país donde la violencia se hizo cotidiana, lleva a la sospecha de que somos gobernados por un narcosistema político”.
Inicialmente los combatientes fueron identificados como G1 y G2, y a partir de análisis de ADN a familiares de los desaparecidos, fueron reconocidos como Eliseo Flores Vázquez de Acuentla, Chilapa, y Martín Nario Organes de la comunidad de San Andrés de la Cruz.
Los hallaron a unos 300 metros de distancia uno del otro en el cerro de Las Clavellinas entre junio y julio de 2014, detalló el también comisionado, Nicomedes Fuentes García.
Dijo que vecinos de El Posquelite indicaron que la balacera con los soldados del Ejército tardó unas 2 horas, “probablemente el último que cayó estuvo peleando por mucho tiempo”, porque para hallar los restos de G2 utilizaron un detector de metales, pues la versión de los pobladores que sepultaron los cuerpos es que uno llevaba metal en una prótesis dental, sin embargo, había sonido de metales por todos lados, de las esquirlas de las balas esparcidas en el suelo.
“Ahora tienen un nombre, tienen su identidad a salvo, eso es parte de un derecho, a esa identidad, a estar en un lugar donde su familia los pueda ver, los pueda visitar”, mencionó.
Un representante de la Normal Rural de Ayotzinapa, acompañado de una madre de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 y 27 de septiembre de 2014, dijo, “que se revuelque en su tumba (Rubén Figueroa) Figueroa porque en estos momentos estamos recordando a estos hombres valientes, porque hoy en día decimos: aquí seguimos los estudiantes de Ayotzinapa, sigue nuestra escuela con estos hombres que luchan, sigue en la lucha porque sigue poniendo sangre”.
Rindieron honores los combatientes del comandante Lucio Cabañas, formado en la Normal Rural “como un hombre libre, con conciencia. Eso le dio para organizar al pueblo, a la comunidad, impulsar a esto hombres y mujeres que en aquel tiempo lucharon contra el mal gobierno”.
La remembranza a los guerrilleros, leída por Morales Carranza comenzó con un texto de Eduardo Galeano, Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.
Comenzó el reconocimiento “a dos mexicanos que lucharon por nosotros, defendiendo el sueño de vivir en una sociedad justa, donde no hubiera ricos ni pobres, poderosos ni don nadie, donde todos pudieran comer, vestir, estudiar, gozar de salud tener un trabajo digno y vivir en paz. A esos sueños le apostaron lo único que poseían, el bien más preciado que pueda existir: su vida”.
Añadió, “cayeron en el intento. Se podrá estar de acuerdo o no en el camino que siguieron para demostrar sus verdades, pero lo que no se puede negar es que aquel que ofrece su vida por un ideal noble es un humano verdadero, y debe ser respetado y admirado”.
Su sueño sigue vigente a más de 40 años, porque las condiciones no han cambiado, “aunque algunos digan lo contrario, seguimos padeciendo un gobierno corrupto y un pueblo en la miseria, vivimos en un país que se va a pique, donde 81 por ciento de los jóvenes no tienen posibilidades de matricularse en una licenciatura, donde la escolaridad promedio es de 8.3 años, de tercero de secundaria, inmerso en una severa crisis económica donde la Secretaría de la Función Pública (SFP) estima que se pierden de 70 a cien mil millones de pesos por cohecho, corrupción, sobornos e ineficiencia, ¡y no pasa nada!”.
Aclaró que con este acto “se recupera la dignidad de “los nadie” que alguna vez fueron tachados de robavacas, facinerosos, desadaptados sociales y bandidos, lo mismo que fue esgrimido contra Hidalgo, Morelos, Francisco Villa o Emiliano Zapata, por todo ello queremos decir: gracias por lo que intentaron hacer por los pobres y los oprimidos de este país, nuestra obligación y compromiso es seguir su ejemplo y lugar por hacer realidad el sueño que los hizo entregar el único tesoro que tenían”.

El traslado de los restos

La Comverdad informó que los trabajos previos de inhumación y traslado tuvieron todo el apoyo de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de la Ciudad de México, y que la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos ayudó a convencer a la Procuraduría General de la República que era importante devolver los restos a sus familiares.
Ayer los restos de los guerrilleros fueron devueltos a su estado natal, con sus familiares, “recuperaron su derecho a descansar en un lugar público”.
Los restos de Eliseo Flores fueron entregados a su viuda y a su hijo, y depositados en el panteón municipal de Chilpancingo. Los restos de Martín, a su hermana, y en la noche llegaron a Atoyac.

Entregarán los restos de los dos guerrilleros a sus familias este jueves, dice Nicomedes Fuentes

 

Los restos de dos integrantes de la guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos finalmente serán entregados este jueves a sus familiares para que los sepulten, a casi tres años de exhumados de fosas clandestinas en el municipio de Atoyac.
Previamente los integrantes de la desaparecida Comisión de la Verdad (Comverdad) les harán un homenaje el 6 y 7 de abril, para reivindicar la memoria de los dos caídos en combate durante un cerco militar en septiembre de 1974.
Uno de los restos corresponde al de G-1, identificado como Eliseo Flores Vázquez originario de Chilapa. El segundo es G-2, Martín Arios Organis, de San Andrés de la Cruz, municipio de Atoyac.
El 30 de marzo se publicó que a casi tres años de que fueron exhumados los restos de esos dos campesinos asesinados por soldados del Ejército, durante la guerrilla de Lucio Cabañas, no habían sido entregados a sus familiares debido a los trámites burocráticos.
El integrante de la desaparecida Comverdad, Nicomedes Fuentes García informó que los restos serán entregados este jueves, por la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México.
Los homenajes comenzarán a las 10 de la mañana del 6 de abril con la recepción de los cuerpos en las instalaciones de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, a las 11 de la mañana realizarán un acto cívico y una conferencia de prensa en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
A la una y media de la tarde saldrán los restos de la Ciudad de México a Guerrero y a las 4 serán recibidos en Chilpancingo. A las 5 serán inhumados los restos de Eliseo Flores Vázquez en el panteón de Chilpancingo, al norte de la ciudad.
A las 5 con 40 minutos se tiene prevista la salida con los restos de Martín Arios Organis rumbo a Atoyac, y a las 8 de la noche está prevista la llegada a Atoyac en donde habrá un acto cívico, y la proyección del documental Guerrero memoria y verdad, y una velada.
El viernes 7 de abril a las 8 de la noche serán sepultados los restos de Arios Organis en el panteón Lomas del Sur de esa ciudad.
Los dos restos fueron exhumados a principios de junio del 2014, como parte de las investigaciones de la Comverdad para encontrar a los desaparecidos de la llamada guerra sucia.

 

No visitan organizaciones ni familiares las tumbas de guerrilleros sepultados en Atoyac

Desde hace cinco años, las tumbas de los tres guerrilleros que están sepultados en el panteón Libertad de ciudad de Atoyac, han dejado de ser visitados, cuando en años anteriores hasta columnas de grupos armados dejaban flores en su aniversario luctuoso y en Día de Muertos.
Este Día de Muertos, ni organizaciones sociales ni familiares visitaron las tumbas de los tres guerrilleros sepultados en el panteón Libertad de la ciudad de Atoyac ubicado en la periferia de la ciudad de Atoyac.
Desde el año pasado se acentuó el olvido de las tumbas, principalmente una colectiva donde están sepultados dos guerrilleros que murieron en un enfrentamiento en El Guanábano, de la cual sólo hay una lápida sin la cruz que estaba en años pasados.
Para este año, de la tumba de los combatientes de El Guanábano se retiró la tierra que la tapaba, ya que había quedado cubierta accidentalmente durante los trabajos de maquinaria pesada que arregló el camino.
Asimismo, la tumba del joven Isidro Molina Sánchez, originario de Agua Fría, quien murió en enfrentamiento en San Juan de las Flores, luce abandonada y con los floreros rotos.
Sólo hojas secas y basura a los costados de las tumbas que años pasados eran visitadas por organizaciones sociales y, anónimamente, por grupos armados que llegaban al lugar cuando no estaba tan poblado.
La figura de los guerrilleros ha sido parte de la bandera y los discursos de organizaciones sociales principalmente en el aniversario de Lucio Cabañas.

Narcotráfico y guerrilla detrás del Movimiento Popular, acusa Aguirre

Daniel Velázquez

 

El gobernador Angel Aguirre Rivero dijo que el narcotráfico y la guerrilla podrían estar detrás del Movimiento Popular Guerrerense, porque esos grupos están interesados “en desviar la atención, quienes están interesados en meter en una etapa de desestabilización no a Guerrero, eh, a veces se cree que nada más es Guerrero, esto tiene vasos concatenantes”.

Aguirre Rivero manifestó lo anterior, sin presentar datos o pruebas de sus señalamientos, en una inusual entrevista realizada por la periodista Adela Micha y cuya primera parte fue transmitida sin cortes comerciales durante 45 minutos la noche del jueves pasado por el Canal 2 de Televisa.

La conductora le preguntó al gobernador si detrás del Movimiento Popular Guerrerense estuvo el narcotráfico, y el gobernador respondió: “puede ser”.

El gobernador continuó que también “parte de lo que fue la guerrilla, hay quienes hablan de otros personajes, pero yo no quiero ser irresponsable y decir señalamientos directos de algunos políticos, no me gustaría hacerlo en este momento, porque creo que no le aporto nada a la situación, sobre todo porque es una situación que ya se está afortunadamente pues entrando al terreno de la solución”.

En la entrevista fue abordado el caso de los maestros y el Movimiento Popular Guerrerense (MPG), los normalistas de Ayotzinapa, la Policía Comunitaria, los grupos de autodefensa y la relación del gobernador con el diputado federal Manuel Añorve Baños, ex candidato del PRI a la gubernatura.

La periodista de Televisa le preguntó por los infiltrados que el gobernador había denunciado anteriormente que había en el Movimiento Popular Guerrerense.

El gobernador contestó que no podía decir que son grupos subversivos, pero insistió en que hubo personas “que no necesariamente pertenecen al magisterio”.

Ante la insistencia de la periodista sobre si podría estar el narcotráfico o la guerrilla detrás del MPG, el gobernador dijo que “puede ser”, y agregó que hay otros de “orden político”, pero no los identificó, sólo argumentó que en “su su momento tendremos que decirlo pero con contundencia”.

“No me gustaría hacer señalamientos que no sean probatorios, lo que sí te puedo decir, yo creo que la opinión pública también lo vio de ese modo, ¿cómo se puede mantener un movimiento por tantos días?, que cuesta comida, que cuesta transporte, que cuesta movilización, ¿quién está atrás de eso? Yo tampoco puedo ser tan ingenuo para no investigar quiénes estuvieron”, dijo.

 

Maestros, asunto agotado

 

El gobernador dijo que “el asunto del magisterio en Guerrero está agotado, no hay nada que hacer y lo he hablado ya con los maestros”, y por eso empezaron las negociaciones con la Secretaría de Gobernación.

El gobernador pidió al gobierno federal resolver el problema de las plazas para egresados normalistas, porque si no, ese será otro problema en Guerrero y la federación sólo ha dicho que no hay plazas federales.

Al gobernador se le preguntó sobre las críticas que se hacen a nivel federal, de que le ha faltado capacidad de gobierno y todas las decisiones de los problemas que se generan el estado las ha tomado el gobierno federal, y Aguirre dijo que está consciente de esas críticas, no quiere ser calificado como un gobierno represor y ha optado por agotar el diálogo.

Pero también ha dado muestras de que se aplica la ley, como fue la aprehensión de cuatro miembros del MPG, la detención de los normalistas por robar combustible y la detención de los seis integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Acapulco, señaló.

Sobre su relación con el presidente Enrique Peña Nieto, Aguirre Rivero dijo que tiene una “muy buena” relación y no tiene empacho en decir que son “amigos”.

“No hay cosa que al menos en Guerrero no se haga sino con el concurso o con el conocimiento del gobernador”, dijo.

 

Una “revisión profunda” a Ayotzinapa, plantea

 

A pregunta expresa sobre las prácticas constitutivas de delitos por parte de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, el gobernador dijo que esa escuela necesita una “revisión profunda” en todos sus órdenes.

Aguirre Rivero dijo que en esa escuela están “algunos trasnochados de la guerrilla” que dan “adoctrinamiento” a los estudiantes en “rencor social” y tienen una “tendencia” hacia los movimientos armados como la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, además del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Dijo que la escuela “se ha convertido en una especie de bunker, ni la autoridad federal ni la autoridad estatal tenemos acceso porque es un espacio que se ha usado por algunos grupos para llevar adoctrinamiento a estos jóvenes, para irles a sembrar mucho rencor social”.

“Me parece que ha perdido su esencia de lo que fue la verdadera escuela normal rural, que nació hace muchos años”, insistió.

Indicó que en la Normal Rural de Ayotzinapa ha construido un autogobierno y maneja los recursos, por eso plantea que esa institución necesita una revisión profunda para cambiar su esquema de autogobierno.

Agregó que la Normal Rural de Ayotzinapa es de las que recibe el mayor subsidio a nivel federal, porque el gasto promedio por alumno “asciende a 12 mil pesos, muy superior a lo que se paga por cada estudiante de la UNAM o del Heroico Colegio Militar o de la escuela de Marina”.

 

“Me quiero ir sin mancha”

 

Aguirre Rivero exigió que se revise la actuación de la Policía Federal respecto a su participación en el desalojo violento de los normalistas el 12 de diciembre de 2011, cuando protestaban en la Autopista del Sol.

Dijo que después de que ocurrieron los hechos la Policía Federal se deslindó de haber participado, pero que está plenamente documentado que la Policía Federal fue la primera que estuvo en el lugar y con armas de alto calibre, y llegó de forma abrupta al lugar de la protesta, mientras que la Policía Ministerial del estado llegó al final.

“A mí lo que me interesa es que se conozca la verdad de que sucedieron en estos hechos y que se castigue y se sancione a quien resulte responsable. Yo no me quiero ir con ese lunar, esa mancha, porque repito, nunca ha sido mi estilo de gobernar”, subrayó.

Ángel Aguirre recordó que al inicio de su administración tuvo acercamientos con los estudiantes normalistas, pero lo que “vino a dar al traste” con esos acercamientos fue el asesinato de Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús el 12 de diciembre de 2011, y recientemente las protestas de los normalistas se agudizaron porque un juez federal determinó liberar a los agentes ministeriales Rey David Cortés Flores e Ismael Matadama Salinas, quienes eran los únicos policías presos acusados como responsables del asesinato de los dos alumnos.

Aguirre Rivero indicó que ya respondió a Amnistía Internacional respecto al señalamiento de que no se ha hecho justicia en el caso de los dos normalistas asesinados, mediante el director de Serapaz, Miguel Álvarez, y expuso su interés de reunirse con ellos y exponerles que la Procuraduría de Justicia del estado está dispuesta a apelar la decisión del juez que determinó liberar a los dos policías ministeriales.

 

Los “asegunes” de Guerrero

 

Aguirre Rivero dijo que lo que vivió como gobernador interino en el periodo 1996-1999 no tiene nada que ver con lo que ha enfrentado en este segundo periodo, “la verdad es que hemos venido padeciendo un conflicto tras otro”.

Indicó que ha escuchado expresiones de que en Guerrero siempre hay conflictos, lo cual dijo no se debe a que la gente sea problemática, sino a la injusticia que se ha cometido con el estado.

Reiteró que ya tiene el acuerdo con el gobierno federal de que cuando se bloquee una vía federal habrán de intervenir el gobierno del estado y la federación para liberar las carreteras.

Dijo que lo sucedido el 24 de abril, cuando los integrantes del MPG atacaron las oficinas de los partidos Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y PRI, fueron “impredecibles” porque el gobierno del estado se preparó para resguardar las oficinas de gobierno pero debido a la insuficiencia de policías antimotines “es difícil hacer frente a una manifestación de cinco mil personas”.

El gobernador dijo que la detención de dos coordinadores de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y cuatro policías comunitarios el pasado lunes se debió a que salieron de sus comunidades y portaban armas prohibidas de uso exclusivo del Ejército.

Es la primera declaración que da el gobernador sobre el tema desde que sucedió el incidente, porque el gobierno del estado ha mantenido una actitud hermética sobre el caso.

Aguirre Rivero adelantó que el 16 de mayo tendrá una reunión con los integrantes de la CRAC en San Luis Acatlán.

En el tema de los grupos de autodefensa, el gobernador de nuevo hizo una diferencia entre la CRAC y los grupos creados por la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).

Dijo que la Policía Comunitaria en el estado tiene una tradición ancestral en las comunidades indígenas.

Indicó que en las comunidades donde opera la Policía Comunitaria “es donde hay la menor cantidad de delitos” y que ese sistema de seguridad en las comunidades indígenas debe existir porque ha sido eficaz.

Con la UPOEG dijo que ya firmó un compromiso en el que acordaron que no intervendrán en actos políticos, que no pueden portar armas de uso exclusivo del Ejército y que su trabajo tiene que ser en el ámbito de sus comunidades. “No soy iluso ni soy romántico, creo mucho en mis paisanos y los conozco”, dijo.

El gobernador dijo que los grupos de autodefensa y las policías comunitarias no le han representado ningún problema, salvo la detención de seis integrantes de la CRAC por traer armas de uso exclusivo del Ejército.

Reiteró que la UPOEG “ya terminó su etapa de grupo de autodefensa” y ahora está en análisis la posibilidad de que se constituya como policía rural del gobierno del estado, que sería un apéndice del gobierno del estado y sus integrantes tendrían un sueldo, o si continúan como sistema de seguridad ciudadano como están integrados actualmente.

“Guerrero tiene sus asegunes, hay que conocerlo, nunca torciendo la ley”, dijo.

Se anunció que la segunda parte de la entrevista con el gobernador Angel Aguirre continuará la próxima semana y que entre los temas que se abordarán están el nepotismo y la corrupción en Acapulco.

En estos momentos es anacrónica una guerrilla en el país, dice Aguirre Franco

 

 Opina sobre los bombazos en un área industrial conurbada a Cuernavaca

 Karina Contreras El arzobispo de Acapulco, Felipe Aguirre Franco, consideró que en estos momentos es “anacrónica” una subversión o guerrilla en el país, luego de que en la zona industrial del municipio de Jiutepec, conurbado a Cuernavaca, apareció el Comando Jaramillista Morelense, que explotó tres bombas en bancos la madrugada del domingo, en rechazo a las políticas de gobernador Sergio Estrada Cajigal y de Vicente Fox.

Entrevistado al finalizar un desayuno que ofreció en la Casa Diocesana a reporteros locales, por la 38 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Aguirre Franco dijo que las prácticas de guerrillas son obsoletas cuando se habla de democracia y donde se escucha al ciudadano.

“Es completamente anacrónica una subversión de esa clase, una guerrilla o algo que se le parezca que utiliza esos métodos y esas dinámicas. Ya hemos visto que estas actitudes son obsoletas cuando en estos momentos todo mundo habla de democracia y sabemos escuchar”, dijo.

Manifestó que no tienen lugar “dictaduras”, pues auque sean guerrillas, el que quieran imponer una idea por fuerza de las armas es una dictadura; agregó que en México ya no debe imponerse nada por las armas, los comunicados o el terrorismo.

Dijo que cuando se dan cambios más democráticos y se toman más en cuenta las propuestas del pueblo, así como se crean fiscalías especiales, y hay atención donde se atiendan las inquietudes no habrá guerrilla. Aguirre Franco indicó que hay condiciones para que se “incuben” las guerrillas, pues hay condiciones más favorables y de desarrollo de los reclamos sociales que muchas veces son las que esgrimen las guerrillas.

El caso Posadas Ocampo

El prelado católico también habló del caso del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, a 11 años de su asesinato en Guadalajara, luego de un tiroteo entre narcotraficantes.

Aguirre Franco dijo que la Iglesia creé en la justicia mexicana para que esclarezca el asesinato, pues en lugar de darle carpetazo se conformó una comisión especial en la Cámara de Diputados, con la que esperan tener nuevos resultados de las investigaciones.

–Después de 11 años del atentado ¿todavía se tenía confianza?– se le preguntó

–No perdemos la confianza, pues debemos trabajar a largo plazo, y si no se han dado las circunstancias es porque no han sido favorables pues hubo bloqueos de toda índole, pero revive la confianza con esta nueva comisión legislativa.

Niega Gallegos acusaciones de violencia de la guerrilla contra la población

 

 El ex preso político y presidente de la Asociación Nacional de Luchadores Sociales, Arturo Gallegos Nájera, descalificó las declaraciones del general de división, José Domingo Ramírez Garrido Abreu, quien aseguró que durante la guerra sucia en Guerrero, los guerrilleros violaron mujeres y asesinaron a niños para obligar a la población a que se uniera a su causa.

“Si está asegurando eso, está a tiempo para comprobarlo ante las instancias”, señaló Gallegos en una visita a la redacción de El Sur.

En días pasados, José Domingo Ramírez –actual secretario de Seguridad Pública del estado de Nuevo León, quien fue comandante de la Fuerza Tarea Garrido, donde dirigió operaciones contra Lucio Cabañas– aseguró que no se arrepiente de haber peleado por la patria y que tiene la conciencia tranquila. El ahora funcionario, está citado a declarar en calidad de indiciado ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), por hechos de la guerra sucia en Guerrero.

“Él habla de que cometíamos excesos y de violaciones y asesinatos. La Asociación Nacional de Luchadores Sociales apoyará la investigación de las autoridades competentes para que investiguen esto que está diciendo el militar”.

Agregó que José Domingo Ramírez debe precisar qué guerrilleros incurrían en esos delitos. “De lo contrario, él debe ser acusado por falsear la información, porque él fue uno de los elementos más represivos en Guerrero. Es uno de los que mancharon el nombre del Ejército con sus torturas y desapariciones”, concluyó.