Zamora fundó “la avanzada” de la CETEG y murió en el ataque a la UPOEG en Buenavista

Lenin Ocampo Torres

Chilpancingo

Mario Zamora Maldonado, dirigente de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) era conocido como Comandante Gerónimo; egresado de la Normal Rural de Ayotzinapa en 1999 y fundador del grupo “la avanzada” que reunía a maestros y estudiantes que se colocaban al frente de las marchas de 2013 y después para exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala.
Maestro de primaria y admirador de Lucio Cabañas Barrientos, líder magisterial que salió a la luz cuando Milenio Televisión transmitió en vivo su diálogo con el jefe de antimotines de la Policía Federal José Luis López Solís, mejor conocido como comandante Espartaco, quien el 3 de abril del 2013 llegó con 5 mil federales para desalojar el bloqueo que los profesores realizaban en la Autopista del Sol.
Aquella tarde, al menos 500 maestros y estudiantes se enfrentaron con palos y piedras a los antimotines enviados para reprimir al movimiento social y magisterial. Entre gases, toletes y un helicóptero abrieron un bloqueo que los maestros mantenían para exigir la cancelación de la reforma educativa.
En ese enfrentamiento no hubo detenidos, el Comandante Espartaco le dijo a Mario Zamora que “respetaba la valentía de los guerrerenses, pero antes de todo estaban miles de mexicanos y el respeto de las leyes”.
Mario Zamora y el grupo de la CETEG fueron los primeros en exigir la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, encabezó la primera toma del Ayunta-miento de Iguala, los ataques a oficinas gubernamentales y la exigencia de la desaparición de poderes.
En 2014, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) filtró a los medios una ficha técnica que lo señalaba como miembro del Ejercito Revoluciona-rio del Pueblo Insurgente (ERPI), lo que ocasionó la persecución y hostigamiento mediático a su familia.
Luego de la ruptura de la CETEG en 2015 Mario Zamora decidió seguir su lucha en el Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSJC) de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), donde formó el grupo de Buenavista de la Salud y encabezó la defensa de la comunidad contra la delincuencia.
No dejó las aulas y las armas, por las mañanas daba clases en la primaria de El Ocotito, municipio de Chilpancingo y por las tardes hacia la guardia en la base de la UPOEG.
En los últimos 4 años los policías comunitarios de esa localidad fueron atacados 12 veces, el maestro constantemente exigió a los tres niveles de gobierno seguridad y señaló al grupo delincuencial de Los Ardillos como los causantes de la violencia en el Valle del Ocotito.
La tarde de este 26 de enero Mario Zamora quedó herido de tres disparos y esquirlas de una granada de fragmentación durante el ataque a la comandancia.
Mario Zamora respondió y accionó su AK-47 cuerno de chivo, para repeler la agresión y murió en su casa cuando esperaba la ambulancia y a las autoridades que tardaron más de dos horas en llegar.