Se enfrenta a tiros un policía judicial con desconocidos; muere la esposa

* Una camioneta se le cerró al taxi donde viajaban

 * El chofer de la unidad del servicio público también fue baleado, pero ya se recupera * Los hechos, frente a la playa La Angosta

 Jorge Nava * Un tiroteo en la avenida Adolfo López Mateos, en la curva de la playa La Angosta, ayer por la madrugada, dio por resultado la muerte de la esposa de un policía judicial habilitado en Iguala que viajaba en un taxi.

La víctima figura en la estadística del Servicio Médico Forense de esta ciudad, como la persona número 21 de ese género que ha muerto por causas violentas en lo que va del año.

Josefina Venancio García, de 33 años, ama de casa que vivió en el andador Zitlala, manzana 46, lote 4, del sector 1 de Ciudad Renacimiento, y madre de dos hijos, falleció accidentalmente porque a su esposo, el policía ministerial Marco Antonio Bernardino Diego le dispararon personas desconocidas que viajaban en una camioneta color rojo, cuando ambos iban en un taxi.

De acuerdo con la versión del conductor del taxi, Fernando Valdés Carmona, quien se encuentra en recuperación en el Hospital General Acapulco porque recibió un disparo en el glúteo de lado derecho, sus pasajeros lo abordaron en una calle de la colonia Progreso. Le pidieron el servicio a Sinfonía del Mar.

Recordó que tomó la vía Costera, y al llegar al bar León Rojo le indicó a la pareja que los seguía una camioneta color rojo.

Agregó que no hicieron caso y le pidieron que continuara. Dijo que cuando llegó a la avenida Adolfo López Mateos, frente a la playa La Angosta, los tripulantes de la camioneta lo obligaron a detener la marcha, debido a que colocaron el vehículo frente a ellos y desde el interior comenzaron a disparar.

El taxista indicó que el pasajero abrazó a su esposa, e hizo varios disparos desde dentro de la unidad.

El director de la Policía Preventiva, Roberto Abizaid Gracián, abundó que de acuerdo con información que le fue entregada, Bernardino Diego bajó del taxi empuñando con su mano derecha la pistola calibre 9 milímetros.

Versiones de policías señalan que el policía ministerial les pidió auxilio cuando ellos se encontraban de recorrido en la zona de Sinfonía del Mar.

Explicó que los policías detuvieron al pasajero, pero al ver que presentaba cuatro impactos de bala, uno en un brazo, tórax, abdomen y pierna de lado derecho, lo llevaron al hospital Santa Lucía, donde ya se encuentra fuera de peligro.

Abizaid Gracián declaró que en ese momento el taxista Benardino Diego aprovechó para irse del lugar, donde aún se encontraba Josefina Venancio.

Fue entre las calles Antonia Nava y Morelos, de la colonia Juan R. Escudero, donde al taxista lo alcanzaron porque detuvo la marcha al notar que la pasajera había muerto, y que él estaba herido en el glúteo derecho.

El taxista se recupera en el Hospital General Acapuclo, donde se encuentra fuera de peligro.

A disposición de la agente determinador del Ministerio Público del Fuero Común de Barrios Históricos, Josefina Verduzco, se encuentra el taxi azul donde el matrimonio fue atacado, el cual circula con el número económico 3629, placas 4629FFC, modelo Volkswagen.

Josefina Verduzco informó que su personal contó 25 impactos, entre entrantes y salientes.

Ayer, en el transcurso del día, el taxista precisó que vio a dos personas en la camioneta que los obligaron a detenerse, de donde descendió un hombre que comenzó a disparar, mientras su pasajero también se bajó de la unidad para responderle.

Aclaró que después el conductor de la camioneta también se bajó y ya que vieron herido a su pasajero se retiraron aprisa del lugar.

El ama de casa, Josefina Venancio –según en el Ministerio Público– recibió cuatro disparos, pero el personal del Servicio Médico Forense informó que la causa de su muerte fue un disparo que dio en el cuello. El personal señaló a El Sur que con ésta suman 21 las mujeres que han muerto por causas violentas.

Denuncian a judiciales de Atoyac por golpear y secuestrar a un matrimonio

* Sin orden allanaron la vivienda y los sacaron

 * Los agraviados fueron confundidos con quienes atropellaron a una mujer, justifican los agentes

Francisco Magaña, corresponsal, Atoyac * Anselmo Mesa Vinalay, de 42 años y su esposa Alberta Romero Torres, de 45 años, denunciaron ante la agencia del Ministerio Público de Atoyac que fueron agredidos por agentes de la Policía Judicial del Estado.

El matrimonio expuso que se presentaron a su domicilio dos judiciales, quienes viajaban a bordo de un automóvil Stratus, color blanco.

Narraron que venían de la colonia 18 de Mayo y observaron que el vehículo los seguía.

Señalaron que se metieron hasta el estacionamiento de su vivienda, a la cual los policías entraron por la fuerza y cortando cartucho y encañonándolos, sin presentar una orden de aprehensión, y que al pedirla les contestaban que “no la necesitaba que les valiera… v”, indicaron.

Les dijeron a los judiciales que les pondrían una denuncia por abuso, pero éstos contestaron que no les importaba y comenzaron a patear a Meza Vinalay.

Los agraviados señalaron que el jefe de grupo que encabezaba a los judiciales respondía al nombre de Sergio, a quien después reconocieron en el careo ante el Ministerio Público.

Alberta Romero Torres expuso que uno de los judiciales la tomó por la fuerza del cuello, forcejeó con el y lo mordió, el cual dijo debería venir y mostrar la mordida.

Acusó que no los llevaron a la comandancia, sino por el rumbo de la colonia 18 de Mayo.

Dijo que los subieron por la fuerza al vehículo; “me rompieron una blusa”, y fueron maltratados durante todo el trayecto, pues le decían que a su esposo iban a desaparecer y a ella le iban a dar una petisa. “Incluso uno dijo que ya mero los aventamos de aquí del carro”.

Indicó que los liberaron en la colonia Manuel Téllez.

Recordó que meses atrás otros judiciales también detuvieron a su hijo porque presuntamente llevaba un vehículo robado, lo cual era mentira, pero aún así lo extorsionaron con 5 mil pesos y le advirtieron que no dijera nada porque era un favor para que lo liberaran.

El matrimonio levantó una denuncia de los hechos, la cual expondrán también ante Coddehum para que se sancione a los responsables.

El jefe de grupo, de nombre Sergio, reconoció que no tenían orden de aprensión y que se metieron a la casa, pero que no golpearon a la familia ni la amenazaron.

Señaló que los siguieron por ser sospechosos de atropellar a una mujer.