Renuncian 22 policías municipales de Zitlala ante la violencia; sólo quedan 14

En Zitlala, municipio en la entrada a la Montaña, ya nadie quiere ser policía municipal, y tampoco hay vigilancia de ninguna corporación.
De 36 agentes con los que contaba la Dirección de Seguridad Pública municipal, ayer sólo quedaban 14. El resto renunció de manera voluntaria como una medida para resguardar su integridad física.
A raíz de la incesante violencia por la disputa entre grupos de la delincuencia, desde hace poco más de un año Chilapa y su vecino Zitlala se han convertido en un campo de batalla en el que la población ha quedado en medio y ha sufrido sus disputas por el territorio.
Desde el lunes, un día después de que fuera ejecutado el director de Tránsito, Filiberto Corraltitlán Yectli y cuatro jóvenes, fueron encontrados degollados en el camino a Tonalapa. Hay un módulo de seguridad instalado en la entrada principal a la cabecera municipal, pero está abandonado.
Antes, solo, un policía municipal hacía guardia ahí.
Sin contar los esporádicos recorridos de soldados del Ejército, de fuerzas estatales o federales o cuando se presentan a recoger cadáveres, la única corporación de seguridad es la Policía Municipal, que es la que se queda sin elementos debido a la violencia.
El lunes pasado el alcalde priista de Zitlala, Roberto Zapoteco Castro dijo que por la inseguridad 10 policías preventivos habían renunciado, y sólo quedaban 36.
Ayer se constató que de esos 26 policías sólo quedaban 14, pues los ataques contra ciudadanos del lunes aceleraron la desbandada de policías municipales.
“Ya nadie le quiere entrar (a ser policía municipal) por la situación que hay… y pagan barato, por eso pues”, dijo uno de los pocos agentes que quedan en la corporación y que resguardan como protocolo los actos oficiales del gobierno municipal.
Los policías municipales están conscientes de su inferioridad, en número y equipamiento frente a los grupos que luchan por el control de la región, además de que saben que sólo pueden hacer labores de prevención y de contención.
Tanto los policías como los funcionarios o empleados del gobierno municipal han optado por no entrar a las zonas de conflicto, como Tlaltempanapa, donde los pobladores que quedan formaron un grupo de autodefensa.
En esa comunidad no se han reanudado labores en el centro preescolar, las dos escuelas primarias y la telesecundaria desde hace dos meses y medio.
Según vecinos, esa comunidad ha sufrido un éxodo de la mitad de su población, de los cerca de 400 habitantes, ahora quedan unos 200.