Entregan en el Colegio de San Ildefonso una memoria sobre la reconstrucción tras Otis

De izquierda a derecha, la escritora acapulqueña Roxana Cortés; el coordinador ejecutivo de San Ildefonso, Eduardo Vázquez Martín; el subsecrretario de Turismo federal, Sebastián Ramírez Mendoza y la poetisa y promotora cultural, Citali Guerrero, en el acto de ayer Foto: Juan Luis Altamirano Pineda

Juan Luis Altamirano Uruñuela

Se hizo entrega de la Memoria de las Mesas de Diálogo y Reflexión Resignificar Acapulco, como parte del proyecto Laboratorio Acapulco para la reconstrución del municipio posterior al impacto del huracán Otis.
El acto se llevó a cabo en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México con la presencia del subsecretario de Turismo federal, Sebastián Ramírez Mendoza; el escritor y coordinador ejecutivo del colegio, Eduardo Vázquez Martín; el arquitecto Miquel Adriá, la poeta Roxana Cortés, la arquitecta Andrea Griborio y la poeta y promotora cultural Citlali Guerrero Morales.
En su intervención, el subsecretario Ramírez indicó que en la construcción de un nuevo Acapulco se debe pensar en las necesidades de los residentes del municipio y no enfocarse únicamente en lo que busquen los turistas.
“Tenemos la insistencia y queremos pensar y queremos construir que otro turismo es posible. No podemos seguir diseñando las ciudades exclusivamente a beneplácito del visitante e ignorando las necesidades del residente”, señaló.
Agregó que el turismo es la principal actividad económica tanto de Acapulco como de Guerrero y se debe recibir bien al visitante, pero no a costa del trato de las personas residentes. Además que el diseño de la ciudad no debe ser con la única consideración de una sola industria, sino que se deben diversificar acciones y alternativas económicas.
El encargado de la reactivación económica de Acapulco, comentó que el municipio, como otros lugares turísticos, concentran riqueza en una zona, pero les rodean cinturones de miseria, además que se ha negado rasgos de identidad como la gastronomía, ya que según él hay gente que visita Acapulco y no consume comida típica.
Respecto a la diversificación de actividades destacó que hay que transformar el modelo de desarrollo e impulsar industrias creativas para el llamado nuevo Acapulco, ya que los mismos turistas también quieren más ofertas.
Ramírez Mendoza planteó que la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es que Acapulco sea una ciudad que se encuentra preparada ante los inminentes embates climatológicos, por lo que no se debe regresar a lo anterior ya que se trata de un lugar con riesgo permanente.
“Lo que construyamos, reconstruyamos con la ciudad tiene que ser pensado a que, ojalá que este año no, pero tarde o temprano van a regresar los fenómenos climáticos. ¿Qué podemos hacer? Prepararnos, reducir los riesgos, construir infraestructuras más resistentes”,declaró.
Agregó que es necesario recuperar la infraestructura que no solamente fue dañada por los huracanes Otis y John, sino también por los estragos que han tenido por el mismo tiempo. Indicó que se deben generar condiciones en Acapulco para que se arraigue la comunidad cultural y no exista la obligación de migrar por oportunidades en ese rubro.
Aunque no estuvo de manera presencial en San Ildefonso, vía remota el director de Cultura de Acapulco, Christopher Brito, agradeció al colegio por la iniciativa y afirmó que todos comparten el mismo propósito, que es ver un Acapulco renovado.
Durante su intervención, el arquitecto Miquel Adriá comentó que el festival Mextrópoli, donde se dio Laboratorio Acapulco, trata de brindar distintas miradas que puedan servir para distintas ciudades para recuperar distintos territorios que han sido dañados, como el caso de Acapulco, no solamente en el tema de infraestructura, sino también en el apartado social.
De igual forma destacó que la cultura siempre podrá ser motor y eje para las transformaciones y comparó el caso de Acapulco al tener su principal actividad económica en el turismo, con Detroit y su enfoque en la construcción automotriz.
“En el momento en el que se ponen en crisis, que se quiebran, se rompen, es una gran oportunidad para repensarlo profundamente”, comentó.
La poetisa, periodista y gestora cultural, Citlali Guerrero dijo que después de las mesas de diálogo de Laboratorio Acapulco, ya no se puede ver igual el municipio pues se da una dimensión de que existen varias facetas del puerto.
Además comentó que es necesario que se deba replantear la ciudad y que en su momento la cultura no era una prioridad en su atención, pero que es la primera ocasión en la que se puede dialogar con los tomadores de decisiones. De igual forma agregó que es la etapa más importante, que es la puesta en acción de las ideas y reflexiones que se dieron.
“Es la primera vez que nos podemos sentar desde el arte y la cultura con los tomadores de decisiones de las políticas públicas y los tomadores de decisiones del presupuesto”, indicó.
En su intervención, Vázquez Martín recordó que en su momento se abrió la posibilidad de una subasta para apoyar a la comunidad afectada y que la dimensión de cultura se busca retomar en el proyecto de reconstrucción.
Roxana Cortés dio lectura a un texto de como, desde su experiencia personal, se vivió el impacto del huracán Otis y comentó que el diálogo como parte de Laboratorio Acapulco es una “respuesta política” frente a la adversidad, con el objetivo de motivar a la acción y no ser indiferentes.
La arquitecta Andrea Griboro recordó que en los diálogos se veían dos perspectivas por medio de fotos, una de Acapulco devastado tras el paso del huracán y otro de un Acapulco del recuerdo con el que se soñaba regresar.