Bloquean ciudadanos el acceso a Atoyac; exigen a Salud mejorar servicios médicos

* También efectuaron un plantón en el hospital

 * Las autoridades de Salud incumplieron los acuerdos tomados sobre las denuncias de cobros indebidos y mal servicio en el nosocomio atoyaquense y en el centro de Salud de San Jerónimo, denuncian inconformes

 Francisco Magaña, corresponsal, Atoyac * Aproximadamente unos cien ciudadanos de los municipio de Atoyac y Benito Juárez llevaron a cabo un plantón en las instalaciones del hospital general Dr Juventino Rodríguez García, encabezados por las organizaciones de la Sierra del Sur, Frente Ciudadano Atoyaquense y Consejo Cívico Comunitario Lucio Cabañas Barrientos.

Los inconformes protestaban por el incumplimiento de las autoridades de Salud en los acuerdos tomados sobre las denuncias de malos manejos y mal servicio en el hospital general de la ciudad de Atoyac y en el centro de Salud de San Jerónimo.

En el inmueble se apreciaban carteles de los dos grupos de trabajadores: los que apoyan a los directivos manifestaban en una manta: “Bienvenida Dra. Verónica Muñoz Parra, la mayoría de la base trabajadora estamos con usted, no se deje chantajear por seudo líderes sindicales”, “Castigo a los plantonistas”.

Por su parte, los ciudadanos y organizaciones sociales manifestaban, con pancartas y una manta, “Exigimos un hospital digno y buen trato para los pacientes más desprotegidos”; “Que la trabajadora social cumpla con sus funciones”.

Al lugar acudió, en representación de la secretaria de Salud, el subdirector Pedro Román Martínez, quien platicó con las dos partes para poner fin al paro de labores.

El funcionario estatal se negaba a recibir a las organizaciones sociales y ciudadanos, quienes querían manifestar las anomalías en que han incurrido los directivos. Allí estuvieron desde las 8 de la mañana en el nosocomio, y hasta las 5 de la tarde no eran atendidos.

A las 6 de la tarde se retiraron ante el rumor de que el próximo martes se efectuará otra negociación, y a la cual asistirán nuevamente.

Ante los medios de información, familiares de pacientes denunciaron que sigue el mal servicio. La señora Imelda Manzanares Ramírez evidenció que su nuera Leticia Laurel tenia cinco días en el hospital con hemorragias, y se gastó mil pesos en medicamentos.

Señaló que después de cinco días de no poder controlarla le dijeron que se la llevara Acapulco, y tenía que pagar el traslado y la hospitalización, cuando nunca le detuvieron la hemorragia.

María Félix de la Cruz denunció que su parto casi lo hizo en un pasillo porque el bebé ya venía, pero para poder atenderla le pedían 500 pesos, por el parto 3 mil pesos, y mil pesos más por medicamentos.

Por su parte, un estudiante de la Preparatoria 22 indicó que tuvo un problema de cuello por asfixia y no le podían dar el servicio de Radiografías.

Ante la negativa de ser atendidos, los inconformes bloquearon por casi dos horas el acceso a la ciudad de Atoyac, a la altura del centro Bethel.

El bloqueo provocó caos vial porque solo había un carril libre un carril, ya que el otro lo ocupaba maquinaria de construcción que efectúa obras en el boulevard. Allí, automovilistas y usuarios del servicio colectivo criticaban que el gobierno del estado no resuelva las cosas.

Los ciudadanos sugerían a los bloqueadores que se trasladaran a las oficinas de Salud a encerrara su titular.

El portavoz de los ciudadanos y organizaciones sociales, Antonio de Jesús Ruiz, externó que la falta de seriedad de la secretaria de Salud provocó el conflicto.

Expuso que a casi un mes, y con acuerdo minutareado, por dos ocasiones, el 13 de agosto del 2003 y el 27 de febrero de este año, de que se efectuaría una auditoría, ésta no se llevó a cabo.

Señaló que el personal del Jurídico sólo les tomó el pelo, y declararon ante los medios que se realizaría la auditoría y levantarían las quejas.

Antonio de Jesús indicó que al movimiento se sumaron ciudadanos de San Jerónimo porque la secretaria de Salud también incumplió con acuerdos y los engañó.

Dijo que la doctora Roselia Catalán Nava fue despedida, cuando se había acordado que no habría represalias en su contra. “Pero al director del centro de salud, Martín Fidel Vargas, quien presuntamente la acosó, se le reinstaló en el cargo y sigue el desabasto de medicamento”.

Los inconformes pidieron al gobierno del estado que se mejore el servicio en el hospital y sea de calidad. Apuntan que no están en contra del personal, sólo piden buen servicio.

Reconocen las instituciones de Salud la importancia de las parteras empíricas

* Atienden a familias pobres, en zonas marginadas carentes de servicos médicos

 Raquel Santiago Maganda * El reconocimiento de las parteras empíricas por parte de instituciones médicas como la Secretaría de Salud (SSA) del estado y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), demuestra que este grupo en sus comunidades representa el acceso a la atención de los partos en familias de escasos recursos.

La responsable del programa federal Arranque parejo en la vida de la Jurisdicción 07 de la SSA, Jazmín Salgado Benítez, y la coordinadora delegacional de enfermería en salud reproductiva del IMSS, Esperanza Sánchez Nava, entrevistadas por separado, coincidieron en que es mejor tener a unas parteras empíricas capacitadas y productivas, enfoque que les da una valor especial a estas mujeres al ser incorporadas a un sistema médico que no acepta de igual manera a hueseros y hierberos.

Chilpancingo es el municipio que tiene el mayor número de parteras, con 628 de éstas. Mientras que en el municipio de Acapulco, la SSA tiene un censo de 100 parteras arraigadas. El 80 por ciento está en la zona rural y el otro 20 por ciento en el área urbana y suburbana, aunque también reconoció que existen más mujeres practicando como parteras, pero que “no reconocen serlo” con el argumento de que ayudan a parir a las mujeres “sólo cuando se presenta la ocasión”.

Sin embargo, en la capacitación de la mayoría de las parteras del municipio uno de los principales obstáculos es la falta de presupuesto.

La doctora encargada de Arranque parejo en la vida, programa federal que aboga por la equidad de las mujeres, informó que después de tres años de haberse suspendido la capacitación a parteras. Recientemente, del 8 al 11 de diciembre de 2003, retomaron el adiestramiento que costó 40 mil pesos.

A la anterior capacitación sólo acudieron 54 mujeres y el resto se ausentó por diversos factores: como la falta de dinero para trasladarse de sus comunidades a la ciudad. A cada una de las asistentes, se les entregó un botiquín con instrumentos útiles para atender y garantizar la sanidad de los partos.

Jazmín Salgado mencionó que la información a las parteras se transmite con un lenguaje sencillo porque el 40 por ciento no sabe leer ni escribir, carencias que no impiden que también se aprenda de ellas, aseguró. Mencionó que la SSA ha trabajado para que las parteras garanticen “un parto limpio”, definido como un nacimiento que cumpla con la sanidad para evitar enfermedades o muertes a la madre y al hijo.

Jazmín Salgado resume el arraigo y presencia de la parteras en sus comunidades por un solo sentido, la comunidad “tienen más confianza en ellas que en los médicos”, por una cuestión de usos y costumbres, que también resulta un servicio más barato. La funcionaria informó que en 2003, se reportaron 33 partos atendidos por las parteras, cuando el censo se reducía a 25 integrantes.

Respecto a la mortalidad materna informó que en 2000, se registraron 12 muertes maternas en su mayoría en hospitales, y que las parteras “son empíricas pero no tontas”, porque saben detectar cuando un parto es complicado y entonces las envían a los hospitales o centros de salud, en donde reciban atención más especializada.

En tanto, en el IMSS existe una organización diferente, en comparación con la SSA. En el instituto, la instrucción de las parteras es constante, pero el número de beneficiarias es reducido.

La coordinadora delegacional de enfermería en salud reproductiva del IMSS, Esperanza Sánchez Nava, informó que el programa realizado desde 1974 sólo se considera a 135 parteras rurales en el estado, de las cuales 35 se localizan en las colonias aledañas de la ciudad y puerto de Acapulco.

Las 135 parteras están canalizadas a ocho centros de adscripción, ubicados en Chilpancingo, Iguala, Taxco, Zihuatanejo, Altamirano, Atoyac, Ometepec y Acapulco. Cada dos meses se reúnen en estos centros para recibir capacitación, la cual se ve limitada porque algunas de ellas no saben leer ni escribir.

Igual que en la SSA, en el IMSS, las parteras también son las promotoras de la planificación familiar, con la diferencia de que en el instituto se entregan a las parteras métodos anticonceptivos para su distribución y se les pagan sus viáticos cuando se requiere de su presencia en los talleres.

En el bimestre enero-febrero, se distribuyeron 83 paquetes de pastillas anticonceptivas, 97 inyecciones y se aplicaron 42 dispositivos intrauterinos. Asimismo, se atendieron 25 partos.

En el IMSS, se capacitó a ocho parteras para colocar los dispositivos intrauterinos, y las 35 mujeres son supervisadas por dos de sus compañeras.

 Parteras: una ocupación mal retribuida, pero necesaria

Raquel Santiago Maganda * Emperatriz Jacinto Carmona tiene 55 años de edad, de los cuales 18 años lleva dedicados a atender los partos en la comunidad de Amatillo. Su ingreso a partear fue cuando por cuestión económica, ayudó a su nuera a parir a su primer nieto Arturo León García, después del éxito en el parto apoyó a sus cuñadas.

Durante sus primeros años de actividad, Emperatriz Jacinto utilizaba unas tijeras ordinarias e hilo de coser para cortar el cordón umbilical, que ya separado era untado con un tizón para ayudar a cicatrizar.

Originaria de la comunidad de Huamuchito de este municipio, aseguró que las mujeres la buscan como partera porque le tienen confianza, y reconoce que su conocimiento lo fue perfeccionando a tal grado que “nadie se me ha muerto”.

Todas las parteras realizan su trabajo en las casas de las mujeres parturientas, cada quien con características propias. En el caso de Emperatriz Jacinto, tras calentar agua da a la madre un té de raíz llamado mala mujer, que es recolectada por ella misma en el campo cercano a la comunidad. El objetivo de la infusión es detener el sangrado del posparto. Pero el elemento clave para los nacimientos es el valor tanto de la madre como de la partera.

Emperatriz Jacinto explicó que, en sus 18 años de ayudar en los nacimientos, sólo ha tenido dos casos difíciles. En ambos, las mujeres expulsaron la placenta y la criatura todavía estaba en el interior, que después salió sin mayores complicaciones. Esto sucedió hace ocho años.

Cuando se le pregunta ¿cuánto cuesta su servicio?, Emperatriz Jacinto hace una expresión de desencanto, y mencionó que su cobro es de 100 a 50 pesos. Y, en ocasiones, nomás le dan para sus refrescos; aunque otras “ni las gracias vienen a dar”.

Doña Emperatriz Jacinto gasta en promedio 60 pesos para viajar a la ciudad de Acapulco, es por eso que en varias ocasiones se abstiene de realizar el viaje para asistir a capacitarse.

Esta partera rural tiene ocho hijos, cuatro de ellos fueron paridos por ella sola, encerrada en su humilde casa porque “me daba pena” (que la vieran), y el resto de los nacimientos fueron atendidos por otras parteras.

Una técnica de las mujeres, que aún se sigue practicando es colgar a la mujer para ayudarla en el parto. La técnica consiste en que la mujer se incline y flexionando las rodillas asuma una posición que le ayude a pujar para que el bebé salga más rápido.

Doña Emperatriz también cura el dolor provocado por el aire, con una mezcla de sol y ajo. Con la ayuda de un rezo que no quiso revelar su contenido, pero que es dado con mucha fe para sacar el mal aire del cuerpo y termina con los dolores, “aunque mucha gente no cree”, pero aseguró que “el mal aire te chinga la mente”.

Otra de las parteras, Evarista Mendoza Hernández, de 50 años, tiene 10 en el oficio, heredado por su madre Natalia Hernández Morales, de quien fue su asistente, pero lamentó que ninguna de sus dos hijas seguirá con la tradición.

Evarista Mendoza se inició cuando sanó un cordón umbilical con hemorragia, esto le valió la confianza de sus vecinos que inmediatamente la obligaron a ser partera.

Por eso, reconoció que al principio no le agradaba la idea de ayudar en los partos. Sin embargo, “la necesidad” la acabó de convencer porque sus vecinos no tenían posibilidad económica de trasladarse al área suburbana para ser atendidos por un médico.

Y aunque el servicio de una partera es, en comparación con los servicios de un hospital o una clínica, más barato. En el caso de Evarista Mendoza, ella cobra 300 pesos por parto, reconoció que algunas de las usuarias consideran caro el servicio y otros “a veces no pagan”, y por eso se ha vuelto más exigente porque no entrega la constancia de nacimiento “si no me pagan completo”.

La partera es madre de cinco niños todos paridos por ella sola, en su casa atrabancada con un pedazo de madera. Su técnica no es tan diferente al resto de sus compañeras, hervir agua, darles un té de epazote “para calentar la barriga. Además de untar copal. El último parto que atendió fue en julio de 2003. (Raquel Santiago Maganda).

Recomienda la Codehum a la titular de Salud modernizar por completo el Semefo

 * Encuentra diversas deficiencias graves

 * El personal que labora en las instalaciones está expuesto a contraer enfermedades contagiosas, se advierte

 Zacarías Cervantes, corresponsal, Chilpancingo * La Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum), recomendó a la titular de la secretaría de Salud, Verónica Muñoz Parra, “modernizar la infraestructura del Servicio Médico Forense (Semefo) en todo el estado, ampliar su cobertura y proveer de los recursos humanos y materiales necesarios para el óptimo desempeño de las actividades en sus instalaciones”.

Ello luego de que en una revisión, personal de la Codehum constató deficiencias graves en la infraestructura, falta de equipo y condiciones insalubres en que labora el personal de esas instalaciones en el estado. Encontró asimismo, la necesidad de ampliar la cobertura a otras partes del estado como Tierra Caliente, Costa Grande, Costa Chica y Montaña.

En la recomendación 009/2004 se menciona que por ejemplo en las instalaciones del Semefo de Acapulco se reportó la carencia de todo tipo de material de oficina, de intendencia, material forense e instrumental quirúrgico para las necropsias.

El personal también denunció que para el levantamiento de los cuerpos se trasladan con personal del Ministerio Público y peritos de la Procuraduría de Justicia y que por la falta de equipo adecuado existe el riesgo de que el personal que trabaja en las instalaciones están en riesgo de contraer enfermedades contagiosas como VIH-sida, tuberculosis, micosis y tétano”.

El personal del Semefo de Acapulco también demandó que se hagan supervisiones cada dos meses por parte del personal de la secretaría de Salud para que constaten la dotación del material y los recursos suficientes y de manera oportuna, toda vez que hay veces que se pasan cuatro meses sin agua de llave y que el líquido lo consiguen por medio de pipas.

De esta manera destacan que el agua es insuficiente para ejecutar sus trabajos, debido a que después de cada necropsia tienen que lavar tanto el material, las planchas y las instalaciones.

El personal también exigió que periódicamente se revise y se dé mantenimiento a la cámara frigorífica, ya que en ocasiones se llega a descomponer y esto afecta su trabajo por el clima y en ocasiones por el estado de conservación de los cadáveres.

Mientras tanto en las instalaciones de Taxco el personal de la Codehum detectó que las instalaciones son inoperantes, ya que se carece de una oficina y sólo se cuenta con un local para hacer las necropsias y la cámara frigorífica se encuentra sin funcionar.

El personal también denunció que por la falta de equipo y el material necesario, están en riesgo de contraer enfermedades como sida, hepatitis y tuberculosis.

En tanto que en el Semefo de Iguala se detectó que se carece de unidades para el traslado de los cuerpos y que las instalaciones funcionan “sin ningún material proporcionado por la secretaría de Salud” y que todo es prestado por las funerarias.

En estas instalaciones el personal carece de materiales y de uniformes y que las máquinas en las que se elaboran los dictámenes son particulares. En este caso el personal también dijo que está en riesgo de contraer enfermedades.

En Chilpancingo la Codehum encontró que las camas del personal que se encarga de las guardias se encuentran sin sábanas o sin cobertores.

En este caso el director del Semefo, Edgar Lemus Delgado, informó al personal del organismo la carencia de formol para el tratamiento de los cadáveres y el personal del organismo constató que la cámara frigorífica estaba descompuesta.

“Es importante puntualizar el riesgo tan grave que representa tener un cuerpo sin preparar, ya que en el caso que nos ocupa es evidente agravándose por los insectos, como las moscas que son verdaderos vectores de transmisión y que representan una fuente de infección para la población cercana, incluyendo personal médico y paramédico que labora en dicha área”, concluye en este caso el personal que llevó a cabo la revisión.

El organismo también encontró que se requiere que se amplíe la cobertura a Coyuca de Catalán y Arcelia en la Región de la Tierra Caliente, así como en la Costa Grande, toda vez que no existen instalaciones ni en Zihuatanejo en donde la Procuraduría de Justicia del estado sólo estableció un convenio para que se hagan las necropsiaspor medio de la empresa Agencias de Inhumaciones del Pacífico”.

El organismo también considera que la cobertura del Semefo debe ampliarse a la región de La Montaña y a la Costa Chica.

Por estas deficiencias, el organismo emitió la recomendación 009/2004 con fecha 17 de febrero en la que en primer término recomienda a la titular de la secretaría de Salud que instruya a quien corresponda para que se elabore un diagnóstico de las diversas áreas del Servicio Médico Forense y se proceda a efectuar una evaluación sobre su situación actual.

La secretaría de Salud aún no ha informado al organismo de derechos humanos del cumplimiento de la recomendación, según informó el presidente, Juan Alarcón Hernández.

Oculta la Ssa la información sobre muerte materna porque es alarmante

 * Opinión de la coordinadora de la Casa de Salud de Ometepec

 Teresa de la Cruz, corresponsal, Chilpancingo * La Coordinadora de la Casa de Salud en Ometepec, Felícitas Martínez Solano, opinó que la secretaria de Salud, Verónica Muñoz Parra, no da a conocer las cifras sobre mortalidad materna porque “sabe que es un problema alarmante” y más aún dentro de las comunidades indígenas.

Entrevistada en las oficinas de la Asociación Nacional Indígena Plural por la Autonomía (ANIPA), Martínez Solano quien también forma parte del proyecto piloto Prevención de Mortalidad Materna en Zonas Indígenas, señaló que las estadísticas que arrojan los estudios en materia de salud “siempre han permanecido en los escritorios de los funcionarios y de ahí no pasan”.

Martínez Solano dijo que es lamentable que la secretaria de Salud, Verónica Muñoz Parra, oculte las cifras sobre mortalidad materna, “se deben dar a conocer para saber la realidad que vive la mujer, sobre todo la mujer indígena quien es la más propensa a morir por esta causa”.

Puso como ejemplo un caso en la comunidad de Pascala, municipio de San Luis Acatlán, donde recientemente “una compañera falleció luego de tener a su bebé, y tras injerir un medicamento que proporcionó el doctor del centro de Salud”.

“Si no quiere dar a conocer esas cifras, es porque sabe que es un problema alarmante, que actualmente se vive en el estado de Guerrero y para el que pocas cosas se han hecho para mejorar”, expresó Martínez Solano.