Padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa e integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) tomaron simultáneamente durante alrededor de cuatro horas las tres casetas de cobro de la Autopista del Sol que hay en Guerrero: Palo Blanco en Chilpancingo, Paso Morelos en Huitzuco, y La Venta en Acapulco.
Es parte de la jornada de lucha a tres años de los ataques en Iguala, el 26 de septiembre de 2014, y en solidaridad con las víctimas del sismo del 19 de septiembre.
En la capital, los manifestantes explicaron que las casetas de cobro en la Ciudad de México y el servicio público son gratis debido a la contingencia, y estimaron que esta regla tendría que aplicarse en todas las carreteras de cuota.
El viernes se realizó sólo la toma de casetas de cuota en Palo Blanco, donde permitieron el paso libre a los vehículos, y convocaron a la población a tomar las casetas de cuota y permitir el paso libre en diferentes estados de la República.
Durante la protesta en la capital se observó pasar en ambos sentidos de la circulación varias camionetas con víveres hacia el sur, posiblemente en apoyo para a los damnificados en Costa Chica, por las inundaciones provocadas durante el huracán Max, o al norte, hacia los municipios u otros estados de la república afectados por el sismo ocurrido el martes de 7.1 grados. Uno de los vehículos, una camioneta roja, llevaba una manta con la leyenda de Costa Grande, su región de origen.
Aunque el tránsito vehicular se observó muy disminuido en relación con otros fines de semana, en Palo Blanco se presentaron expresiones de apoyo a los padres de familia, con pulgares en alto, varias frases de aliento como, “ánimo”, “sigan adelante”, y algunos golpes rítmicos del claxon en respaldo.
La caravana de autobuses salió antes de las 10 de la mañana de la escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa con estudiantes, en Tixtla, y se desviaron a los tres destinos, para evitar el cobro de peaje. Hubo personas que intentaron aportar una cooperación al movimiento, ninguna se aceptó.
María Elena Guerrero Vásquez, mamá de Giovanni Galindes Guerrero, subrayó que la única intención de la actividad fue liberar el paso en las carreteras de cuota.
En la caseta de La Venta de Acapulco, padres y unos cien estudiantes mantuvieron el paso libre de las 11:30 de la mañana y hasta las 2:25 de la tarde, para automovilistas, camiones de carga y autobuses.
Ante la presencia de Policías Federales, las mamás de los estudiantes desaparecidos Luis Ángel Abarca Carrillo y José Eduardo Bartolo Tlatempa reclamaron a dos uniformados la presentación con vida de sus hijos, y éstos optaron por retirarse cuando les dijeron que la movilización es parte de una jornada nacional de lucha.
En la manifestación pacífica, el vocero de los padres, Felipe de la Cruz, reiteró que no dejarán la lucha, que seguirán en las calles, hasta que los estudiantes aparezcan, y reprochó al gobierno mexicano la desatención del caso pese a los reclamos de la sociedad y de los padres que no han descansado un día desde el 26 y 27 de septiembre de 2014.
La señora María de Jesús, mamá de José Eduardo, en su mensaje a los automovilistas dijo que los padres y madres ya no son los mismos que hace tres años, “porque nos destruyeron totalmente la vida”.
En sus participaciones los padres manifestaron que no estaban porque querían en el lugar protestando, sino por una obligación ante la desatención de las autoridades.
Recordaron que estaban haciendo uso del derecho constitucional al libre tránsito por el país.
Recriminaron que el gobierno haya entregado las carreteras construidas con los impuestos de los mexicanos a empresarios sin que éstos paguen y retribuyan nada a los ciudadanos. “No tenemos porque seguir pagando lo que se hizo con nuestros impuestos y que sólo beneficia a los empresarios”, se escuchó.
Los padres también reclaman el condicionamiento de las despensas para las familias afectadas por el sismo en los estados del centro y sur de México. La protesta fue pacífica y no hubo incidentes.
Los normalistas que llegaron con los rostros cubiertos y portaron los rostros de cada uno de los 43 estudiantes desaparecidos, voltearon las cámaras y desconectaron las alarmas.
En Chilpancingo, unos 120 normalistas, principalmente hombres, también se cubrieron el rostro con playeras y pañuelos, y colocaron un número 43 en uno de los cimientos aledaños a la caseta de cobro.
En la caseta de Paso Morelos, municipio de Huitzuco, unos 200 estudiantes de la FECSM, levantaron las plumas y dejaron el paso libre a los automovilistas de las 11 de la mañana a las 3 de la tarde.
Los estudiantes llegaron a bordo de cuatro autobuses y la mayoría cubiertos del rostro, hombres y mujeres, realizaron pintas en las paredes de las instalaciones en las que exigieron la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que fueron detenidos la noche del 26 de septiembre del 2014 en Iguala y después desaparecidos.
Durante el movimiento, hubo beneplácito de los automovilistas que pasaron sin pagar los 82 pesos en el caso de los automóviles compactos.
Melitón Ortega, vocero de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos informó que la acción no sólo fue para exigir a las autoridades la presentación con vida de sus hijos desaparecidos, sino también una forma de solidarizarse con las familias damnificadas por el sismo ocurrido el martes pasado. “Hay automovilistas que van a ver a sus familiares en desgracia, otros llevan víveres y con ellos nos estamos solidarizando”, dijo.
Añadió que, igualmente, el movimiento fue una forma de protesta por el incremento a las tarifas de peaje en la Autopista del Sol desde el primero de septiembre pasado.
Las protestas concluyeron sin incidentes, con la presencia a distancia de la Policía Federal, en Chilpancingo y Paso Moreno, donde ni siquiera se acercaron a hablar con los manifestantes.
