En los últimos diez años de gobiernos perredistas se han implementado en Guerrero tres operativos de seguridad especiales en los que hubo intervención del Ejército para intentar, sin éxito, erradicar el problema de inseguridad y violencia en el estado.
El primero fue en enero del 2007, cuando gobernaba el estado Zeferino Torreblanca Galindo y el panista Felipe Calderón Hinojosa era presidente. Este operativo fue denominado Operación Conjunta Guerrero.
El segundo, en octubre del 2011, ya en la administración del defenestrado Ángel Aguirre Rivero, y con Calderón aún en la presidencia, arrancó el operativo Guerrero Seguro.
El último fue en diciembre del 2014, con el priista Enrique Peña Nieto al frente del gobierno federal, y con Rogelio Ortega Martínez como gobernador, tras los hechos violentos de Iguala en los que desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa. Este operativo fue denominado Operativo Tierra Caliente.
El martes, tras la toma de protesta de Héctor Astudillo Flores como gobernador, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informó sobre la implementación de una nueva estrategia de seguridad para Guerrero y precisó que su coordinador será el comandante de la Novena Región Militar, el general Alejandro Saavedra Hernández.
De dicha estrategia no se dieron detalles y sólo se informó que el gabinete de seguridad revisará los resultados una vez al mes y que se fortalecerá y focalizará la atención de los fuerzas federales en Guerrero, especialmente en aquellas regiones con altos índices de violencia.
Las acciones, según lo informaron las autoridades federales, se llevarán a cabo coordinadamente con la Comisión Nacional de Seguridad, con la Marina, con la PGR y autoridades locales, y tendrán por objetivo aplicar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, disminuir el índice delictivo y trafico de drogas, mantener unidades organizadas con capacidad de respuesta inmediata, y mantener la paz y la tranquilidad en todo el estado.
Operación Conjunta Guerrero
El 14 de enero del 2007, según consta en las ediciones de El Sur, llegaron a Guerrero agentes de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI), del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y de la Policía Federal Preventiva, y se incrementó la presencia de soldados de Ejército y marinos, como parte del la Operación Conjunta Guerrero.
Este operativo, encabezado por el gobierno de Felipe Calderón, se implementó también en Michoacán y Tijuana, y se trató de las primeras acciones del presidente panista encaminadas a combatir a grupos de la delincuencia organizada en la llamada “guerra contra el narcotráfico”.
Esta estrategia fue diseñada por el Jefe del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva y director general de lo que era la AFI, Ardelio Vargas Fosado, por instrucciones del gabinete de seguridad federal.
El operativo consistía en instalar filtros y retenes sobre carreteras de acceso y salida de Chilpancingo y los puertos de Acapulco y Zihuatanejo, en los que eran frecuentes hechos de violencia atribuidos al narcotráfico; también para destruir 4 mil cultivos de enervantes. Posteriormente se extendió a otras regiones como Tierra Caliente y Costa Grande.
En su momento, el que fuera secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván, informó que el operativo era contra algunas células locales del narcotráfico y grupos que respondían a las directrices de los hermanos Beltrán Leyva.
Guerrero Seguro
El 6 de octubre del 2011, el que fuera secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, informó en la ciudad de México, acompañado del defenestrado gobernador Ángel Aguirre Rivero, del ex secretario de Marina, Francisco Saynez Mendoza, el de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, y la ex procuradora General de la República, Marisela Morales, el inicio del operativo Guerrero Seguro.
Esto significó que el gobierno federal tomara prácticamente el control de la seguridad en Acapulco con la colaboración de militares, marinos y policías federales.
En el anuncio, Blake Mora informó que el operativo permanecería en tanto las corporaciones policiacas del gobierno estatal y de los municipios se depuraban y capacitaban, debido a que el número de personas asesinadas, hechos vinculados con el crimen organizado, se incrementó en un cien por ciento en todo Guerrero y 300 por ciento en Acapulco.
A decir de las autoridades federales, el objetivo de este operativo era contener y debilitar al crimen, el fortalecimiento institucional, primordialmente en el orden local, y atender a los desafíos de la delincuencia en la comunidad educativa y otros sectores sociales.
Esta estrategia pretendía combatir la trata de personas, el robo de vehículos, narcotráfico, secuestro, extorsión y cobro de piso, para lo cual se realizaron operativos en centros nocturnos, principalmente de Acapulco, que fue donde arrancó este esquema de seguridad.
En esas fechas se incrementaron las solicitudes de cambio de adscripción en las escuelas de Acapulco, debido a los altos índices delictivos que afectaron al magisterio; además, en el puerto cerraron más de 600 negocios por la inseguridad, según organizaciones empresariales.
Para el 2012 el operativo se había extendido a los nueve municipios de Tierra Caliente, que es una de las regiones más violentas de la entidad, así como a Teloloapan, en la región Norte, donde el control de la seguridad quedó en manos del Ejército, pues de la Policía Municipal desertaron varios de sus integrantes.
Operativo Tierra Caliente
El 3 de diciembre del 2014, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, puso en marcha el Operativo Especial de Seguridad Tierra Caliente, que está vigente y contempla 36 municipios de Guerrero, el estado de México, Michoacán y Morelos en los que hay presencia de grupos delictivos y filtración de éstos en las corporaciones de seguridad.
Este anuncio se realizó en la ciudad de Iguala, ya con Rogelio Ortega Martínez al frente del gobierno, donde tres meses antes, entre la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre, fueron detenidos-desaparecidos 43 normalistas de Ayotzinapa y asesinadas seis personas.
Lo mismo que los dos operativos anteriores, el objetivo del gobierno federal era atender el problema de violencia e inseguridad, combatiendo a grupos de la delincuencia organizada.
Este operativo contempla 22 municipios de Guerrero, ocho del estado de México, dos de Michoacán y cuatro de Morelos, donde hay presencia de los grupos delictivos Guerreros Unidos, Los Rojos, Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana.
En el caso de Guerrero, el operativo, que está a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), contempla a los municipios de Tierra Caliente, de la zona Norte, Eduardo Neri y Acapulco.
La estrategia sigue tres líneas fundamentales: la intensificación del combate eficaz a todas las organizaciones delictivas, el fortalecimiento institucional y el combate a la corrupción.
A casi 11 meses de haber iniciado este operativo, el problema de violencia en Guerrero no ha disminuido, por el contrario, las cifras reflejan el fracaso de esta estrategia.
Apenas el lunes se publicó en estas páginas que en un año, después de los ataques a los normalistas de Ayotzinapa, del 1 de octubre de 2014 al 30 de septiembre de 2015, mil 848 personas han sido asesinadas en el estado, de las cuales mil 730 fueron victimadas en 11 de los 12 meses del periodo del ex gobernador Rogelio Ortega Martínez.
Además, por los mil 484 homicidios dolosos registrados en todo el estado del 1 de enero al 30 de septiembre de 2015, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), continúa considerando a Guerrero como la entidad más violenta del país con una tasa de 41.59 personas asesinadas por cada cien mil habitantes. Y esta cifra está cerca de la tasa de 42.69 víctimas por cada cien mil personas que sumó el año pasado y fue divulgada en enero de este año.