Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal informaron que vecinos de Chilpancingo han denunciado llamadas de extorsión con el número 747-166-8127 y les piden depositar dinero al número de cuenta de Banamex 5204165328741792.
La fuente comentó que los extorsionadores llaman a las víctimas y las citan en el centro de Chilpancingo, les roban su teléfono celular para después llamar a los familiares y pedirles dinero en efectivo, mientras quea la víctima la amenazan para que no llegue a su casa.
Les piden 50 mil pesos a 100 mil pesos. Señaló que los extorsionadores llaman desde un penal de Tamaulipas, y pidió a la población denunciar los hechos al número de emergencias 911. (Redacción/Chilpancingo).
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Pretenden talar un pinar en la sierra de Pie de la Cuesta en Atoyac, denuncian vecinos
Ejidatarios y vecinos de Agua Fría en la sierra de Pie de la Cuesta en Atoyac denunciaron que se pretende talar un pinar del ejido con el permiso de la autoridad ejidal.
Los inconformes por medio de la comisaria Marielena Pablo acusaron que el comisariado ejidal tiene arreglos para la explotación de un predio forestal que es de vital importancia para los manantiales que abastecen a los pueblos de la zona y alimentan el río Atoyac.
La comisaria dijo que ya hay rastrilleo de caminos y brechas en La Ciénega y El Interior para que se saquen los troncos de pinos.
Recordó que hace tres años en ese mismo lugar se taló y los ejidatarios obtuvieron 700 pesos como pago que les dio la empresa maderera mientras el daño al medio fue irreversible.
Señaló que ahí se encuentran manantiales y nace el arroyo del pueblo conocido como Agua Fría.
Sostuvo que el arroyo es de 20 kilómetros y desemboca en Las Clavelinas, es la única fuente de agua que sirve para mantener la vida de los habitantes y de la flora y fauna.
Alertó que con la pasada tala el agua escaseó en toda la zona.
Agregó que la escases de agua también se resintió en la parte de Atoyac donde algunas lagunas se secaron. (Francisco Magaña/ Atoyac).
Fue detenido y ya está sujeto a proceso el presunto asesino del estadunidense en Zihuatanejo, dice el fiscal Olea
El presunto asesino del funcionario estadounidense Douglas Scott Bradley, identificado como Isidro N, El Chiro, fue detenido y está sujeto a proceso, informó el fiscal Javier Olea Peláez.
El 28 de diciembre un hombre de origen estadunidense fue asesinado en la zona hotelera y de restaurantes en Ixtapa, Zihuatanejo, quien fue identificado como Douglas Bradley de 50 años, quien era director de Servicios Administrativos en Imperial Beach, una ciudad del estado de California, Estados Unidos.
Ayer, en un mensaje a medios de comunicación en un salón del hotel Elcano, el fiscal informó de la detención del presunto asesino como parte de las pesquisas de la carpeta de investigación 12130570301343281217.
Olea Peláez informó que en el dictamen toxicológico del cuerpo de la víctima sólo se identificaron residuos metabólicos de alcohol, lo que contradijo las declaraciones del vocero, Roberto Álvarez Heredia, de que Douglas Scott Bradley podría tener adicción a las drogas.
La versión del fiscal de cómo ocurrió el asesinato del funcionario estadounidense es que “a la media noche del 27 de diciembre del año 2017, el hoy agraviado Douglas N, acudió al bar con razón social 40, 20, ubicado en Ixtapa, Zihuatanejo; ingirió diversas bebidas alcohólicas, estuvo un rato observando la variedad, posteriormente contrató los servicios de una chica de nombre África y/o Keila, ambos se retiraron del bar, para acudir a un hotel colindante, lugar donde aparentemente tuvieron un altercado y con posterioridad el norteamericano regresó al bar 40, 20, para exigir la devolución de su dinero en virtud de que aparentemente había sido robado por la mujer de mérito, escandalizando y consecuentemente tuvo un altercado con diversas personas, tanto empleados, como clientes de dicho establecimiento, al salir fue alcanzado por el homicida quien le disparó a una distancia de dos o tres metros, privándolo de la vida”, con un pistola calibre .45.
Informó que el presunto asesino fue identificado por un testigo presencial de los hechos, y fue detenido el 6 de enero en una colonia de Chilpancingo, de la que no precisa el nombre, cuando fue apresado tenía la pistola con la que había ultimado al funcionario estadounidense.
Los desaparecidos
En su mensaje a medios, el fiscal confirmó que hay un policía municipal de Chilpancingo arrestado por el caso de los jóvenes detenidos por efectivos de la Policía Preventiva Municipal y después encontrados muertos, a quien identificó como Nicolás N y está pendiente la detención de otra persona de la que no proporcionó datos.
El policía está acusado de participar la madrugada del 31 de diciembre en la detención de Jorge Arturo Vázquez Campos y Marco Eduardo Catalán Cabrera quienes luego de una riña en la feria de Navidad y Año Nuevo fueron detenidos y después entregados a un hombre identificado como Milton y después los cuerpos sin vida de los dos jóvenes fueron localizados en el viejo libramiento a Tixtla.
“En cuanto a la segunda persona, la policía ministerial investiga su paradero para dar cumplimiento al ordenamiento judicial y ponerlo a disposición del juez de control que libró la orden de aprehensión. La Fiscalía General del Estado, de ninguna manera descarta la participación de otras personas en estos lamentables hechos y por lo tanto se siguen recabando pruebas de todo tipo para el efecto de tener la seguridad de la participación o no, de más personas”.
De otro más de los desaparecidos, el fiscal dijo que no hay certeza de que se trate de una desaparición forzada por lo que sigue abierta la carpeta de investigación. “Se tiene conocimiento de la desaparición de otra persona el 29 de diciembre de 2017, sin tener la certeza de lo que arrojan las investigaciones de la existencia de una desaparición forzada y como consecuencia de ello se encuentra abierta la carpeta de investigación misma que cuenta con declaraciones de personas cercanas del hasta hoy desaparecido y se realizan las periciales correspondientes en el vehículo que dicha persona tripulaba, un Peugeot verde”.
La Canaco denunció el pasado miércoles que siete jóvenes fueron detenidos por la Policía Municipal, y estaban desaparecidos; de ellos tres fueron encontrados ese mismo día con vida, desnudos y atados de las manos, dos fueron encontrados muertos el jueves. Siguen desaparecidos dos jóvenes Efraín Patrón Ramos y Abel Aguilar García .
Olea Peláez sin especificar el caso, dijo que algunos medios de comunicación de Chilpancingo han difundido información sobre otros cuatro jóvenes desaparecidos, de este caso, indicó que tres están vinculados a proceso por los delitos de robo en casa habitación y violación y el cuarto está prófugo.
Luego, el vocero de seguridad pública del gobierno del estado, Roberto Álvarez Heredia, informó que desde el jueves la Policía Estatal tomó el control de la seguridad en Chilpancingo, desarmó a los policías municipales y agentes de la Policía Estatal, Policía Federal y del Ejército realizan patrullajes “día y noche” para prevenir el delito, principalmente del grupo Centauro.
Los desplazados
Álvarez Heredia informó que “600” desplazados de San Felipe del Ocote, municipio de Apaxtla están en la cabecera municipal donde se habilitaron espacios para recibirlos y el gobierno del estado, vía área ha provisto de alimentos, ropa, agua e insumos para la limpieza a las familias desplazadas por la violencia.
Ofreció que el gobierno del estado brindaría ayuda a los desplazados hasta que mejoren las condiciones de seguridad que les permitan volver a sus viviendas “en condiciones perfectas de seguridad y resguardo”.
La mañana del pasado viernes presuntos miembros del grupo delictivo La Familia Michoacana atacaron la comunidad de San Felipe del Ocote lo que provocó que unas 700 personas dejaran sus casas para refugiarse en la cabecera municipal de Apaxtla.
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Marchan normalistas en la capital; exigen justicia por sus dos compañeros atropellados y los otros 43

Normalistas y padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos marcharon en la capital del estado para exigir justicia para los alumnos Freddy Fernando Vázquez Crispín y Eugenio Alberto Tamarit Huerta quienes murieron tras ser atropellados por el conductor de un tráiler en Atoyac hace cuatro años, posteriormente en el Zócalo hicieron un mitin.
Los padres de los 43 normalistas desaparecidos reiteraron la demanda de presentación con vida de sus hijos y su rechazo a la candidatura a una diputación del ex gobernador, Ángel Aguirre Rivero con quien niegan haber tenido un diálogo el día que impidieron su inicio de campaña en Ayutla y rechazaron que pudiera darse en el futuro.
Unos 50 manifestantes marcharon del monumento a Nicolás Bravo alrededor del mediodía para dirigirse al Zócalo capitalino y hacer un mitin junto al árbol de Navidad que colocaron con las fotografías de los 43 normalistas desaparecidos.
Los normalistas denunciaron que no hay resultados en la investigación y demandaron castigo para el chofer del camión quien se encuentra preso pero su proceso aún continúa, pues no ha recibido una sentencia.
Vázquez Crispín y Tamarit Huerta fueron arrollados por un tráiler en Atoyac el 7 de enero de 2014 cuando pedían cooperación voluntaria a los automovilistas en la carretera Acapulco-Zihuatanejo.
El vocero de los familiares, Melitón Ortega expuso que la muerte de los dos normalistas “es parte de la criminalización en contra de la normal, son razones para intimidar, criminalizar a los normalistas… por ello los gobiernos de todos los tiempos hasta la fecha han intentado de mil maneras para desaparecer las normales”.
Agregó que además otra de las demandas es que quieren justicia por la desaparición de los 43 estudiantes, que saben que la Procuraduría General de la República (PGR) y el gobierno federal están intentando cerrar el caso, y que ante el proceso electoral los políticos se han destapado, como es el caso del ex gobernador, Ángel Aguirre Rivero a quien acusan de ser uno de los principales responsables de la desaparición de los normalistas y del asesinato de otros.
Además recalcó que no hay ningún acercamiento con él ni se pretende tenerlo, como lo había asegurado el ex mandatario, que lo único que buscan es la cancelación de su precandidatura por los señalamientos que ha tenido.
“No podemos permitir que un político que es responsable de la desaparición y el asesinato de muchos estudiantes de la normal no podemos dejarlo a que salga como si nada”.
El contingente lanzó consignas como, “¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, “¡Freddy vive la lucha sigue!”, ”¡Eugenio vive la lucha sigue!”, “¡26 de septiembre no se olvida, es de lucha combativa!”, mientras cargaban unas coronas de flores con los nombres de Eugenio y Freddy.
El contingente llegó a la explanada del Zócalo y en el mitin un normalista expuso que salieron a las calles para exigir justicia, cuestionó que no se sabe cuántos muertos más necesita ver el gobierno para que al fin su lucha tenga resultados.
Abundó que al gobierno no le interesa que los pobladores se superen, que progresen educativamente y laboralmente, que sólo le interesa pactar para mantener su poder, pero que no lo seguirán permitiendo.
“Por eso levantamos la voz y exigimos que se nos haga justicia porque hasta la fecha sigue parado el caso, porque como sabemos la justicia no se le hace a los pobres, a los que no tienen el recurso no se les hace la justicia, les ponen trabas, sin embargo los que tiene dinero y pueden pagar la justicia a ellos si se les hace justicia”, reclamó.
En San Felipe del Ocote los pobladores se levantaron en armas para defenderse de La Familia Michoacana

En San Felipe del Ocote, municipio de Apaxtla de Castrejón, los pobladores se levantaron en armas y defendieron su territorio contra la incursión de una célula de la Familia Michoacana que los atacó la mañana del viernes y ahora por temor tuvieron que dejar su comunidad.
Un día antes, la misma célula llegó a la comisaría para exigir que le entregaran “al operador de una máquina que estaba rastrillando su carretera”, informa uno de los desplazados en el albergue que instaló el Ayuntamiento en el DIF municipal de Apaxtla.
“Nosotros les decíamos que lo dejaran, que el muchacho andaba ayudando a la comunidad y que nos estaba haciendo un favor. Ellos (La Familia Michoacana) no quisieron dejarlo, ahora se vinieron contra nosotros porque nosotros lo defendimos a él”, comenta el hombre de unos 60 años.
El jueves al medio día el grupo de sicarios llegó a la comisaría a preguntar por el chofer de la máquina, la intención era secuestrarlo y pedir dinero para liberarlo. Las personas que se encontraban en la comisaría informaron a los armados que el trabajador tenía tres horas de que se había retirado de la localidad.
“El encargado del grupo (de sicarios) se molestó y obligó al comisario a tomar su carro y llevarlos para alcanzarlo, lo alcanzaron debajo de Liberaltepec –comunidad a 40 minutos de distancia–, ahí lo bajaron y lo golpearon, se lo llevaron para San Pedro y se fue con todo y máquina”, revela un anciano que también tuvo que salir huyendo de San Felipe.
Después de secuestrar al maquinista (se desconoce su nombre), los sicarios amenazaron a los pobladores y les advirtieron que iban a regresar por ellos.
La tarde del 4 de enero, los pobladores de San Felipe del Ocote se reunieron en la comunidad y acordaron armarse para hacer frente al grupo de la Familia Michoacana, “pues nosotros sabíamos que iban a regresar” señala otro de los pobladores que se encuentra en el albergue.
“El pueblo se levantó en armas para recuperar al trabajador, nunca se habían metido con nosotros, siempre andan por ahí; bajan, compran y se van, son cientos, uno conoce que no es gobierno porque usan huaraches”, platica una mujer mientras escoge algo de ropa que pobladores de Apaxtla donaron a los desplazados.
La mañana del viernes el grupo de sicarios cumplió su amenaza, en represalia atacó uno de los filtros que colocaron los pobladores en una de las entradas al pueblo. En el lugar quedaron cuatro heridos, dos de ellos de gravedad.
“Los agarraron desprevenidos, estaban empezando a desayunar, dicen que fue como a las 8 de la mañana y después al escuchar los disparos la gente reaccionó y comenzó a defenderse, el tiroteo duró al menos 4 horas hasta que llegó el gobierno”, explica Jorge, un elemento del Movimiento Apaxtlense Adrián Castrejón (MAAC), mientras acompañaba a pobladores a la comunidad de San Felipe a recoger sus pertenencias.
Este domingo un grupo de reporteros acompañó a integrantes del MAAC a la comunidad donde los desplazados sacaron lo que pudieron, pues ante las amenazas no piensan regresar.
San Felipe del Ocotote se encuentra en la parte alta de la sierra de Apaxtla, para llegar ahí se tiene que hacer un recorrido de al menos 2 horas por terracería. Se entra por la comunidad de Oxtotitlán, municipio de Teloloapan y se toma una brecha que cruza las poblaciones fantasmas de Tlanipatlán y Liberaltepec.
La mayoría de las casas son de adobe y pocas están construidas con material de cemento, los techos están adornados con las mazorcas que dejó la cosecha del año pasado y que estaban a punto de ser desgranadas, los animales se quedaron solos, el pueblo se quedó sin nadie.
En la explanada de la Iglesia está un grupo de militares que llegó el sábado para tomar la vigilancia del pueblo, aún con ella la gente no quiere regresar.
“El gobierno viene y se va, no tenemos garantía de nada, esos amigos (los sicarios) van a regresar, sabemos que van a regresar y nos va ir mal, llevamos años conviviendo con ellos, sólo la autoridad no los ve”, denuncia uno de los pocos jóvenes que se quedaron en San Felipe para defenderlo.
Por la mañana, el alcalde Salvador Martínez Villalobos se reunió con los desplazados y se comprometió a pedir al gobierno federal, la presencia permanente del Ejército mexicano.
Durante la reunión que se llevó a cabo en el albergue, los pobladores expresaron que no regresarán a San Felipe y pidieron un terreno para formar una colonia.
Los hombres de mayor edad se mostraron preocupados por “sus animalitos y la cosecha que se quedó”, y pidieron ayuda al alcalde para sacar sus pertenencias.
En el albergue había unas 300 personas, en su mayoría ancianos, mujeres y niños. Muchos llegaron la tarde del viernes, un poblador mencionó que al menos 700 pobladores dejaron la comunidad.
Hay tristeza en su rostro y la mayoría de las mamás están preocupadas por el inicio del ciclo escolar, no saben qué va pasar con el estudio de sus hijos.
En diciembre de 2016 en El Sur se denunció el desplazamiento de las comunidades Tlanipatlán y Liberaltepec, ambas quedaron desoladas por la violencia del crimen organizado. Los pobladores hasta esta fecha no han regresado a sus casas. Después de un año, San Felipe del Ocote, pueblo vecino de esas comunidades repite la historia.
Entrarán inspectores y se llamará a trabajadores a regresar a la mina, informa Torex Gold
La empresa Torex Gold Resources informó que un equipo de evaluación entrará a la mina Media Luna para revisar las condiciones de la maquinaria y “reiniciar operaciones cuando se pueda garantizar la seguridad del sitio”.
Frente al paro de labores que comenzó el 3 de noviembre, la empresa anunció la aplicación de “un criterio escalonado” para que los empleados regresen a trabajar en los próximos días. La información fue difundida mediante un escrito que lleva el membrete de la minera canadiense y la oficina de Recursos Humanos y Comunicación Interna.
El documento se difundió en comunidades y a los trabajadores que exigen la reactivación de las operaciones de minera, y explicó que el paso del equipo de evaluación sería por un camino que se usó durante la construcción de la mina, y que facilitaron vecinos de la localidad Nuevo Balsas y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
Hoy la empresa suma 67 días sin operaciones debido al paro de trabajadores que exigen la incorporación al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos de la República Mexicana en lugar del sindicato de la CTM.
En el documento fechado el sábado 6 de enero, se señala que los trabajadores, contratistas y empleados en funciones serán llamados a trabajar “en secuencia, dependiendo de cuáles sean las tareas de cuidado y mantenimiento requeridas, y quien tiene las habilidades necesaria para realizar dichas tareas”.
Subrayó que la minera acatará el procedimiento legal para que los trabajadores voten para seleccionar al sindicato que deseen que los represente, y la fecha se fijará el 30 de enero en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.
Dos días antes, en otro comunicado señaló que no hay ninguna razón para que la mina siga cerrada mientras el proceso legal está en curso.
Por otro lado, la comisaria de la localidad Valerio Trujano, municipio de Tepecoacuilco, Martha Gabriela Rivera informó que el gobierno estatal fijó este miércoles como plazo para atender el conflicto laboral de la minera Media Luna a los tres frentes que están en protesta, la empresa, los trabajadores en paro en la puerta tres y los vecinos de Nuevo Balsas, Cocula, y Valerio Trujano, en Tepecoacuilco que se oponen a los paristas.
Indicó que el viernes un enviado del gobernador les informó que el miércoles a más tardar podría haber un avance en la solución, que sólo toca a la empresa y los sindicatos implicados.
La comisaria reconoció que los bloqueos carreteros han causado molestias a los vecinos y exigió que las autoridades actúen de inmediato antes de que ocurran incidentes mayores. Sin embargo aclaró que van a esperar la respuesta de gobierno del estado, y si no hay avances buscarán nuevas estrategias para insistir en la apertura de la mina.
Historia del Ayuntamiento XVIII
Podemos decir que la década de los 50 fue un periodo de transición, la gente de Atoyac cada día vivía cosas nuevas y sorprendentes. El radiotécnico José Ávila Velázquez, instaló el 3 de febrero de 1952 en esta ciudad una pequeña radiodifusora ––la primera en la Costa Grande––, que funcionó solamente seis meses. La estación entraba al aire con el nombre de XEJV, era pequeña y de poco alcance. Los estudios y oficinas se instalaron en los apartamentos de María Vargas, en la avenida Juan Álvarez número 30 Sur. Fungió como locutor Roberto Sandoval. Se transmitieron programas en vivo, grabados y a control remoto, preferentemente festivales patrios, comenta Wilfrido Fierro.
Concepción Eugenio recuerda que en esos años, en el cine Ana María, se exhibió la película Nosotros los pobres que causó mucho impacto en la sociedad atoyaquense y cuando anunciaron que se exhibiría Ustedes los ricos la gente dejó solas las huertas y bajó a ver la película a pesar de que se caminaba hasta 5 horas para llegar a las plantaciones de café. En esos tiempos también se proyectaron Los Olvidados y Macario.
El año 1952, siendo presidente del comisariado ejidal de San Vicente de Jesús, Benito Castro; secretario, Simón Martínez y tesorero, Teódulo Maravilla Rivera; se hicieron las primeras gestiones para contratar la explotación forestal con la compañía Maderas Papanoa que ofrecía realizar un cambio radical para el progreso del ejido. Ya para 1953 una vez firmados los primeros contratos madereros con maderas Papanoa, se comenzó la construcción de la carretera.
El presidente Miguel Alemán había concesionado por 50 años los bosques de la Costa Grande a la empresa Maderas Papanoa propiedad de su padrino político Melchor Ortega, “también concesionó a la Silvicultura Industrial, empresa que operaba la industria papelera Loreto y Peña Pobre, áreas forestales de la sierra de Tlacotepec”, escribe Tomás Bustamante en su libro La tragedia de los bosques de Guerrero. Historia ambiental y políticas forestales.
Por eso la década de los 50 fue una de las épocas de mayor devastación forestal en la sierra de Guerrero y en México, causando la inquietud de diversos sectores sociales, quizá por eso el gobierno de Alejandro Gómez Maganda se preocuparía por formar una comisión forestal en el engranaje de la administración estatal. Aunque este gobierno se hizo famoso por los altos impuestos dirigidos al campo.
El primero de enero de 1953 tomó posesión como presidente municipal constitucional Luis Urioste Sánchez y como síndico Jesús García Figueroa. Conforme a los estudios que realizó José Hernández Meza sobre ese periodo, como regidores estaban Jesús Galeana Solís, Ceferino Nogueda Pinzón, Sixto Ruiz Téllez, el líder agrarista Florentino Gallardo Severiano y José Valle Morga.
Dice Wilfrido Fierro en su Monografía de Atoyac que esta administración estaba destacando haciendo obras materiales al municipio, tenía como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material al dentista Segundo de la Concha. Se echaron la tarea de construir a sólo 40 días de haber tomado posesión, el puente del arroyo Cohetero, que está frente al cine Álvarez, con un costo de 60 mil pesos con la ayuda de la iniciativa privada. También pavimentaron un tramo de la calle principal.
Se dice que Segundo De la Concha, quien llegaría a ser presidente municipal de Atoyac, era guatemalteco, tenía una tienda de muebles, y no se perdía ninguna película que se proyectara, por eso murió en la planta alta del cine Álvarez, se quedó quieto por un ataque, un chamaco travieso pensó que estaba dormido y le colocó un cigarro en la boca. Su cuerpo fue levantado, velado y sepultado en el panteón municipal de Atoyac. Durante mucho tiempo se rumoró en la población que De la Concha sufrió un ataque de catalepsia y que fue sepultado vivo, porque los vecinos del panteón oyeron golpes dentro de su tumba.
Resultó que el 18 de marzo de 1953, a las 8 de la noche, fue asesinado el regidor de educación y profesor José Montalvo Bello, cayó a manos del inspector de mercados Francisco Ortiz Avalos, El Chilero. Los hechos ocurrieron de la manera siguiente: el licenciado Roberto Sandoval y José Montalvo Bello minutos antes de la hora indicada pasaban frente de la casa de señora María Huerta ––amante de Dávalos–– en donde tenía instalados unos billares.
El Chilero, tan luego como los vio abrió fuego con una pistola sobre ellos, hiriendo gravemente a Montalvo, quien se desplomó manchando de rojo su impecable ropa. Los vecinos lo levantaron y fue conducido al instante al consultorio del doctor Juan José Becerra, en donde al ser atendido falleció a los pocos minutos, mientras el agresor escapaba aprovechando la obscuridad de la noche.
Dice Wilfrido Fierro que el síndico municipal Jesús García Figueroa, quien se presentó al lugar de los hechos, dejó pendiente levantar las actas y hasta al día siguiente se presentó el agente del Ministerio Público de Tecpan de Galeana, Daniel León Guevara, a dar fe de la tragedia.
José Montalvo Bello a la hora de ser asesinado llevaba un mes de fungir como tesorero. En este tiempo no era raro que los ediles ejercieran doble función, como también era el caso del regidor Florentino Gallardo Severiano quien ejercía como inspector del rastro.
Los enemigos políticos de la Comuna atribuyeron este hecho sangriento a una maniobra política, elevaron sus protestas ante el gobernador Alejandro Gómez Maganda, quien ordenó se abriera una investigación del caso y se castigara a los responsables. Ante la situación compleja y la presión política, el presidente municipal Luis Urioste, renunció al cargo y las autoridades judiciales de Tecpan ordenaron la aprehensión del síndico Jesús García, acusado de ser el autor intelectual del crimen.
El asesinato tuvo como antecedente que unos días antes Montalvo Bello, había caído pistola en mano a la casa de Francisco Dávalos, El Chilero, insultándolo y amenazándolo de muerte, por tal motivo El Chilero lo denunció ante las autoridades judiciales de Tecpan de Galeana y por el caso se giró orden de aprehensión en contra del regidor de educación, por eso al morir se le encontró un documento de amparo. Las investigaciones siguieron su curso y Jesús García obtuvo su libertad por falta de méritos, pero el gobernador ordenó el desafuero de la Comuna y nombró un Consejo Municipal presidido por Ceferino Nogueda Pinzón, quien tomó posesión el 22 de marzo de ese año, cubriendo el periodo constitucional hasta el 1954, que le entregó las riendas del municipio a Jesús María Serna Vargas.
Ese consejo municipal estuvo integrado por Ceferino Nogueda Pinzón como presidente, Onofre Quiñones Zárate como síndico y como regidores Jesús Galeana Solís, Sixto Ruiz Téllez, Alfonso Martínez Ruiz, Raúl Galeana Núñez y Valente Solís Hernández. La sindicatura la ocupó después Sixto Ruiz Téllez del primero de abril de 1953 al 30 de junio de 1954 y finalmente Leonides Hernández Pino terminó el periodo en diciembre de 1954.
La actuación de Nogueda Pizón fue satisfactoria, pues tuvo como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material a Wilfrido Fierro Armenta y se iniciaron las obras del nuevo Palacio Municipal, en el terreno que por muchos años ocupó la empresa del cine Ana María propiedad de los hermanos Sotelo.
El 11 de abril se terminó la construcción de los muros del puente de la calle Reforma. La obra de referencia se hizo bajo la iniciativa de Marcelino Mariscal y Tomás Sánchez Esteves, con la cooperación de la Junta de Mejoras Materiales encabezada por Wilfrido Fierro Armenta.
El 30 de enero de 1954 se iniciaron los trabajos de la construcción del Palacio Municipal, siendo alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material Wilfrido Fierro Armenta, fungiendo como secretario Manuel Ramírez Pérez; tesorero, Eutimio S. Flores y vocal Flaviano Sánchez Meza. La obra estuvo a cargo del ingeniero Agustín Morgan Landa.
A iniciativa de los señores José Castro Reynada y Jesús Galeana Solís, con la cooperación de la Presidencia Municipal encabezada por Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material presidida por Wilfrido Fierro Armenta, se construyó en junio el puente de la calle Francisco I. Madero. La obra estuvo a cargo del maestro albañil Miguel López Muñoz.
Cabe mencionar que el Ayuntamiento de esta época tenía dos médicos en su nómina, Juan José Becerra Luna fue médico municipal en 1953 y Victoriano Navarrete Nogueda estuvo en 1954 y el doctor Armando Alcocer Chávez se encargaba exclusivamente de la revisión de las meretrices, que era un mercado en aumento.
El 21 de mayo de 1954 el Congreso de la Unión declaró desaparecidos los poderes y destituyó a Alejandro Gómez Maganda y en su lugar nombró a Darío Arrieta Mateos. De Gómez Maganda se recuerda que su primer acto al llegar al Palacio de Gobierno fue quitar la fotografía del general Silvestre Mariscal y como memoria de su caída quedó el corrido de El Chante Luna.
El 2 de julio se formó la nueva mesa directiva de la Asociación Agrícola Local de Cafeticultores de Atoyac de Álvarez Guerrero, integrada de la manera siguiente: presidente Benito Fierro Fierro; secretario Raúl Galeana Núñez; tesorero Anastasio Vega Astudillo; suplentes Rosendo Radilla Pacheco, José Fierro Mesino y Lucio Castro Radilla.
El 7 de agosto fue capturado y fusilado el peligroso criminal Camilo Bracamontes, Camilillo, en el poblado del Río de Santiago, por fuerzas del estado grupo número 6, comandado por Ladislao Vázquez. Camilillo era de la banda de La Pluma y La Yegua bandidos que asolaban la sierra de Atoyac y de Coyuca de Benítez.
Tenía un año que Camilo Bracamontes había venadeado una tarde al anciano Fidencio Beltrán y se quedó emboscado, cerca del cadáver, esperando que Felipe Patiño fuera a buscar a su medio hermano para matarlo también, sin embargo el que llegó fue el niño Elio Beltrán. Camilo no lo mató porque era un niño y él fue quien avisó a las mujeres para que fueran a recoger el cuerpo. No se sabe qué peleaban, pero eran los tiempos que las herencias de las huertas generaban vendettas entre los mismos hermanos.
La Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, presidida por Wilfrido Fierro Armenta, comenzó, el 8 de agosto, a empedrar las calles de Juárez y Álvarez (hoy José Agustín Ramírez), con la cooperación de las autoridades municipales y los vecinos de las calles mencionadas.
Se fundó y salió a la circulación, el 15 de agosto, el polémico periódico El Rayo del Sur. Fungió como director Wilfrido Fierro Armenta; como gerente Rosendo Serna Ramírez; publicista Alfonso Silva; jefe de redacción Humberto Tejedo y como colaboradores Manuel Ramírez Pérez, Elías Pimentel, Benjamín Manzanares, José Guadalupe Valle Morga, Salvador Martínez Hernández, Agustín Morían Landa, Tomás Onofre Lozano, Rodolfo Clero, Alfonso Tapien, Carmelo Chávez, Pascual Nogueda Radilla, Juan Pano Ríos, Sergio Mariscal, José Inés Garibo y Máximo Merel. Su primera edición fue impresa en los talleres del periódico La Verdad en Acapulco.
Ese mismo día llegó de parte de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la comisión integrada por los ingenieros Manuel Beltrán Aporton y Manuel Malagón Díaz, para hacer los estudios de la introducción del agua potable a esta ciudad. Se instalaron en la casa de Marcelino Mariscal, en la calle Nicolás Bravo número 12. La comisión de referencia, se concretó en levantar planos topográficos y realizar sondeos hidrológicos en el lugar conocido como El Salto, como resultado de las gestiones realizadas por el alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y Wilfrido Fierro Armenta ante el gobernador del estado Darío L. Arrieta Mateos.
Dejan 11 muertos y 38 detenidos, uno de ellos Suástegui, dos enfrentamientos en La Concepción
Un total de 11 personas muertas y un herido, además de 38 detenidos, entre ellos el vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui, y su hermano Vicente Suástegui, dejaron dos enfrentamientos en la comunidad de La Concepción, en los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
El primer enfrentamiento ocurrió a las 3 de la madrugada cuando finalizaba el baile por la celebración de la patrona del pueblo, la Virgen de la Purísima Concepción. Ahí murieron seis hombres que estaban adentro de la comisaría, entre ellos un menor de 16 años, además de dos policías comunitarios de la CRAC.
Y en un segundo enfrentamiento y el desarme de los comunitarios, a las 11:30 de la mañana, donde participaron policías federales, ministeriales y el Ejército, fueron asesinados tres policías comunitarios. Allí fue liberado el supuesto militar retirado detenido el 31 de diciembre de 2017, y quien se hacía llamar por tres diferentes nombres.
Además de otros detenidos, entre estos Ezequiel Reyes Morales, arrestado el 15 de diciembre con mariguana y un arma, mismo que fue presentando a los medios. Mientras algunos jóvenes en proceso de reeducación fueron aprehendidos por los estatales.
El aparatoso operativo realizado en La Concepción dista mucho del hecho el 9 de junio de 2017, cuando policías de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), asesinaron a siete integrantes de una familia, entre ellos niños y un bebé, en la localidad de San Pedro Cacahuatepec.
En una primera improvisada rueda de prensa, Suástegui Muñoz dijo que detrás del plan de asesinarlo no sólo había opositores a su movimiento contra la presa, sino políticos y, sin quieren decir nombres, explicó que en otro momento daría a conocerlo. La feria de la Purísima Concepción comenzó el viernes y terminaría hoy lunes.
Después, en declaraciones a reporteros, expresó su preocupación de volver a ser detenido y torturado, como pasó luego de su detención el 17 de junio de 2014, encierro que terminó el 21 de agosto de 2015.
“En el 2004 me llevó preso René Juárez Cisneros por oponerme a la ventas de mis tierras para construir la presa La Parota, y en el 2014 me vuelve a llevar Ángel Aguirre Rivero preso hasta Nayarit, a un penal de máxima seguridad. ¡Ya estamos hasta la madre de que nosotros pongamos los muertos, que nosotros tengamos que ir a la cárcel cuando los verdaderos asesinos nos han matado gente y a los verdaderos asesinos nunca pisan la cárcel!.
“Ahorita seguramente me van a echar la culpa a mí, que yo los maté, yo no porto armas, yo no sé disparar un arma, yo no he matado y seguramente me van a querer llevar detenido por estos crímenes que yo no cometí, y a los compañeros que mataron quién les va a hacer justicia, pedimos justicia y que se castigue a los responsables”, demandó.
El vocero del Cecop fue trasladado a las 5 de la tarde al penal de Las Cruces, por una orden de aprehensión de la que no se precisó el delito y que es del anterior sistema penal acusatorio, informó el vocero de Seguridad, Roberto Alvarez Heredia.
Primer enfrentamiento
En un primer enfrentamiento, ocurrido a las 3 de la mañana, de acuerdo con el vocero del Cecop, murieron dos policías comunitarios identificados como Ulises García Martínez y Eusebio Elasio Martínez, además de un policía comunitario herido cuyo nombre no fue revelado.
En declaraciones a las 9 de la mañana, Suástegui Muñoz explicó que momentos antes del enfrentamiento, el joven de nombre José Ángel Morales Natividad fue hasta la comandancia y en forma de agresión se orinó afuera del inmueble, por lo que fue detenido por los policías comunitarios sin embargo logró escapar por una puerta trasera para después correr hacia la comisaría municipal.
En ese lugar se encontraba el comisario municipal de La Concepción, Florentino Melchor, además de su hermano Alejandro, quien es policía rural pero que estaba al parecer suspendido de la corporación, y el hijo de éste, de 16 años de edad, así como otras cuatro víctimas.
Según el vocero, los policías comunitarios llegaron hasta el lugar donde fueron recibidos a tiros por los civiles, matando a los dos comunitarios que tenían balazos en la espalda y el pecho, y en respuesta los comunitarios repelieron la agresión.
Los dos comunitarios muertos fueron llevados a las instalaciones de la comandancia, donde fueron recostados en la banqueta y tapados sólo con una sábana. Ahí los familiares de las víctimas le lloraban a los suyos.
A las 9:30 de la mañana, en la Comisaría Municipal, que está a unos 80 metros de la comandancia de la CRAC, dividido por una cancha de basquetbol, aún estaba tirada una de las seis víctimas quien, según un familiar, se trataba de Alejandro Melchor. La mujer sólo se limitó a pedir justicia.
La versión de algunos vecinos que se encontraban en el lugar es que la Policía Comunitaria fue la que posiblemente mató a sus otros dos compañeros, y es que indicaron que una vez que entraron dos comunitarios adentro de la comisaría, otro grupo disparó desde afuera.
Pese a que se trató de buscar la versión de los familiares de las víctimas que estaban en la comisaría, éstos sólo exigían justicia y la salida de la Policía Comunitaria de La Concepción.
Las detenciones previas por el intento de asesinato de Suástegui
En una improvisada rueda de prensa, Suástegui Muñoz informó de la detención, el domingo 31 de diciembre, de un presunto militar retirado que se identificó con los nombre de Alejandro Liborio López, Guillermo Marín López, y/o Iván Soriano Leal, quien según lo dicho por la CRAC y publicado en estas páginas, es parte de una banda de delincuentes que defraudó a esa institución en 2013, estando bajo el control de Eliseo Villar, con la cantidad de 740 mil pesos por la venta de armamento.
Según el vocero del Cecop, el hombre se había metido al poblado el domingo pasado para asesinarlo, junto a un grupo de sicarios contratados por el gravillero Humberto Marín y el profesor Mauro Gallegos Salgado. En los meses de octubre y noviembre el detenido tuvo reuniones con simpatizantes al proyecto hidroeléctrico.
En uno de estos encuentros se reunió con el comisario municipal de La Concepción, Florentino Melchor y con Lucio Méndez Arciniegas, “para planear mi muerte y la de otros compañeros. En particular venían a matarme a mí, a Cenobio Carmen y a Cecilio Morales Marcos”.
El vocero reiteró que el supuesto militar retirado y detenido había ido con un grupo de sicarios, con armas de grueso calibre, para asesinarlo, y que para ello eran guiados por Antonio Morales Marcos, de La Parota, Daniel Moreno Morales, quienes los guiaban de noche en los cerros y veredas.
Relató que el viernes el comisario municipal fue a recriminarles que la CRAC no era bienvenida y que se tenía que ir de la comunidad, pero el vocero aseguró que el comisario ya había firmado un documento dando la anuncia para que la Policía de la UPOEG entrara al poblado.
Ese mismo día, el comisario aceptó que se había reunido con el detenido y otros habitantes que están a favor de la presa La Parota: “el viernes el comisario iba a quedar detenido, pero nos dijo que le diéramos chance a que pasara la feria para poder arreglar este asunto por lo que lo dejamos ir libre, pero ellos ya tenían armada a la gente”.
Durante la conferencia fue presentado Lucio Méndez, uno de los que culpó Suástegui Muñoz de intentar asesinarlo y quien aceptó que había comprado un arma, misma que fue mostrado a la prensa y que se utilizó en el primer enfrentamiento por quienes estaban en la comisaría.
Suástegui Muñoz recriminó al estado que no había ninguna orden de aprehensión contra el gravillero Humberto Marín y Mauro Gallegos Salgado, y contra aquellos que el 15 de noviembre de 2014 mataron al comandante Celerino Hernández, “pero sí existen más de cien órdenes de aprehensión en mi contra y contra de la Policía Comunitaria”.
La llegada de los estatales
Para las 9:45 de la mañana, un grupo de unos 30 policías estatales llegaron en la entrada de La Concepción, donde sucedió un enfrentamiento de palabras con los pobladores, integrantes de la CRAC y los policías estatales que incluso se apuntaron.
A la llegada de los agentes estatales, los pobladores que se oponen a la construcción de la presa La Parota sonaron las campanas en señal de alerta y para que los habitantes se aglutinaran a la comandancia de la CRAC, que también ha sido el lugar donde se realizan las asambleas dominicales del movimiento opositor a la presa.
Minutos después, más calmados, el vocero del Cecop dialogó con el comandante al mando de los policías estatales y le explicó la versión de los hechos que dejó un total de 8 muertos.
Desde un helicóptero y un drone que sobrevolaron la comandancia y el poblado fueron tomadas varias fotografías y también fueron detectados los puntos en donde estaban ubicados los policías comunitarios.
A las 10 de la mañana, el número de patrullas de estatales y ministerial fue de 35, mismos que se apostaron en la carretera con dirección a Aguacaliente, además llegaron una patrulla de policías federales de la Gendarmería y otra de militares.
De las patrullas bajó el coordinador de la Policía Investigadora Ministerial, Esteban Maldonado Palacios, acompañado del comandante del Sector Coloso, Carlos Ortiz, y nuevamente la gente que estaba reunida y en respaldo de la Policía Comunitaria reaccionó en contra de la presencia de los ministeriales, con gritos de “váyanse”.
Media hora después, un grupo de familiares de las seis víctimas llegaron hasta donde se encontraban los mandos de la Policía Ministerial y hubo un enfrentamiento verbal con los integrantes del Cecop, y se recriminaron mutuamente de los hechos.
Los familiares de las seis víctimas que cayeron en la comisaría pidieron que los ministeriales fueran a ver a sus muertos, y éstos respondieron que iría peritos y se enviarían los cuerpos al Semefo.
Después Maldonado Palacios y Carlos Ortiz supervisaron las diligencias en la comisaría. En el lugar se observaron orificios de bala en las paredes y casquillos quedaron tirados en el piso de la comandancia y en los alrededores de la cancha donde se desarrollaba un baile en honor a la patrona de la comunidad, mismo que fue suspendido.
En la cancha quedaros botellas de cervezas, e incluso el sonido que amenizaba, el cual desinstalado cuando se realizaban las diligencias. La calma duró unos hasta las 11:30 de la mañana.
El desarme, los tres muertos y la detención
Luego llegaron dos patrullas de las fuerzas estatales y el helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública del estado sobrevoló la zona y bajó a nivel de los techos de las casas.
Al lugar también llegaron policías federales vestidos con pantalones color caqui y playeras negras de manga larga, que encabezados por Maldonado Palacios aprisa caminaron a la comandancia y la situación nuevamente fue tensa.
Los policías comunitarios, que no rebasaban los 25,y los policías del estado (mayormente), federales y ministeriales, que eran más de cien, se apuntaron mutuamente: los primeros con escopetas y los estatales con armas de grueso calibre.
El primer disparo que se escuchó fue de los policías estatales, y algunos expresaron que se le había escapado a uno, y luego se escucharon más disparos. Luego se vivió otro intercambio de palabras entre los estatales y los comunitarios.
Al minuto de nuevo se volvieron a escuchar detonaciones, y ya los policías estatales habían rodeado la comandancia de la CRAC y otra casa frente al inmueble y utilizada para resguardar a los detenidos.
Con la ayuda de los policías federales, los estatales realizaron un intenso tiroteo hacia el patio de la comandancia de la CRAC, donde se habían atrincherado varios comunitarios. El tiroteo dejó en el patio a dos muertos, uno boca arriba y otro quedó boca abajo, y con las manos en la cabeza en señal de rendición, además de un tercero del que no se apreció dónde quedó el cuerpo.
Momentos después de los disparos los policías comunitarios cedieron, y se observó a varios policías estatales con dos y hasta tres escopetas. Al tiempo que los mismos elemento, por lo que se pudo apreciar, golpearon a patadas y puñetazos, así como cachazos, a los detenidos.
A otros más los arrastraron y les rompieron la ropa, esto a pesar de que los comunitarios ya se encontraban tirados en el piso y con las manos en la cabeza.
Al momento de la acción un policía ministerial empujó a una señora que cayó y rebotó unos dos metros.
Luego se observó cómo policías del estado y ministeriales sacaron de la comandancia al vocero del Cecop y promotor de la Policía Comunitaria, Marco Antonio Suástegui, a su hermano Vicente y a otros policías comunitarios, que fueron subidos a patrullas y enviados a la Fiscalía Regional de Acapulco.
Se hizo un operativo tras una llamada al 911 por actos violentos y asesinatos, dice Astudillo

El gobernador Héctor Astudillo Flores dijo que hubo un operativo de las policías del Estado, Ministerial, Federal y del Ejército en La Concepción, porque se recibió una llamada al 911 en el que se reportaban actos violentos y se señalaba a los hermanos Marco Antonio y Vicente Suástegui y a un grupo de comunitarios que habían matado durante la madrugada a varias personas, entre ellos a dos niños.
En el operativo se detuvo a 38 civiles armados, 22 armas largas, 4 armas cortas, 102 dosis de mariguana, 600 carrujos de marihuana y dos vehículos. Y que los policías “lograron la liberación de cuatro personas que permanecían privadas de su libertad por los civiles armados” se indicó en un boletín de prensa a las 10 de la noche. Y hubo tres muertos.
En un boletín de prensa a las 10 de la noche, se indicó que tras una reunión con su gabinete de seguridad, el gobernador informó que tras la llamada al número de emergencia 911 se estableció un operativo conjunto en la comunidad de La Concepción, “en el cual hubo resistencia y negativa de los hermanos Vicente y Marco Antonio Suástegui, así como de un grupo de comunitarios para que se llevarán a cabo las diligencias de ley, por lo que se procedió al desarme”.
Agrega que durante la reunión del gabinete de seguridad, se detalló que de acuerdo con las primeras investigaciones de la Fiscalía General del estado, se originó una confrontación entre civiles armados.
Y que en seguida las corporaciones policiacas “al percatarse de la presencia de civiles con armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y procedieron a desarmarlos, lo que originó la resistencia de éstos y derivando en un segundo enfrentamiento que dio como resultado la muerte de tres personas más, arrojando un total de 11 occisos”.
Las 38 personas detenidas, armas, droga y vehículos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes, quienes determinarán su situación jurídica.
Entre los detenidos están Vicente Suástegui y a su hermano Marco Antonio Suástegui, contra quien se ejecutó una orden de aprehensión por el delito de homicidio calificado.
Astudillo Flores lamentó los hechos ocurridos y exhortó a la Fiscalía General del estado a actuar conforme a derecho y con respeto al debido proceso, salvaguardando los derechos humanos de los detenidos.
Pidió también a la Fiscalía se aboque a la investigación de la denuncia de una posible agresión cometida en contra del periodista Bernardino Hernández Hernández.
Tomaron el Ejército y policías del estado la comunidad, informa el vocero de Seguridad
Y en conferencia de prensa después de mediodía en un salón del hotel Elcano, Álvarez Heredia informó que 120 policías del estado y soldados “tomaron control” del poblado de La Concepción, donde horas antes sucedió un enfrentamiento entre policías comunitarios y un grupo armado.
El vocero contó que los policías comunitarios increparon a los policías estatales y “ambos grupos cortaron cartucho a sus armas”, y que luego intervino el encargado de despacho de la Policía Ministerial, Esteban Maldonado Palacios, para calmar los ánimos entre ambos.
Los datos sobre las detenciones fueron imprecisos, pues primero Álvarez Heredia dijo que eran 27, dos personas liberadas y que fueron abatidos tres policías comunitarios que se resistieron al arresto y “abrieron fuego contra las fuerzas de seguridad”, pero de éstas no hubo bajas.
Después dijo que eran 20 los detenidos y luego corrigió el dato de que eran 30 arrestos, entre ellos el del vocero del Cecop, Marco Antonio Suástegui Muñoz, y que todos fueron trasladados al Ministerio Público Central.
En total murieron 11 personas en La Concepción, ocho en la madrugada y tres a mediodía, con la intervención de las fuerzas de Seguridad Pública.
“En el momento de la detención de los policías comunitarios se les encontró que traían 580 dosis de mariguana y armas de fuego, siete armas prohibidas porque no tienen ningún tipo de razón legal para que ellos las porten o las tengan en su poder”, indicó.
Después los cuerpos de cinco comuneros privados de la vida por el Cecop-CRAC fueron levantados por sus familiares para llevarlos a sus domicilios.
Álvarez Heredia abundó que el enfrentamiento de las fuerzas de seguridad con los policías comunitarios fue porque “encontraron resistencia armada”. Y sobre la cantidad de armas aseguradas, dijo que no tenía el dato exacto.
Sobre las dosis de mariguana, explicó que “simplemente las tenían, desconocemos porqué las tenían, eso es un tema que será investigado”.
En su intervención, el fiscal Javier Olea abundó que Suástegui Muñoz tiene una orden de aprehensión vigente por homicidio, que se cumplió ayer, además de que se sumarán los delitos que resulten de la operación de ayer en La Concepción con el Ejército y la Policía del Estado.
“La mariguana y las armas se pondrán a disposición de la Procuraduría General de la República (PGR)”, adelantó.
Marco Antonio Suástegui, agregó Olea Peláez, será puesto a disposición del juez que ordenó su aprehensión y mientras se realizarán las investigaciones sobre los hechos de La Concepción, para determinar si hay más imputaciones en su contra.
El boletín
En un boletín de prensa se informó que los agentes de la Policía Estatal “abatieron” a tiros a tres policías comunitarios porque se resistieron al arresto y “agredieron con disparos de armas de fuego” a los agentes, pero en el documento se informa que “por parte de las Fuerzas de Seguridad no se presentó baja alguna” y tampoco se reportaron heridos.
En el mismo boletín, el gobierno del estado indica que fueron detenidos 30 “presuntos comunitarios”, entre ellos el vocero del Cecop, “quienes portaban armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas”.
En el boletín, enviado una hora después del mensaje público que dio el vocero en el hotel Elcano, no mencionaron nada de la droga que fue decomisada.
Por separado, en otro comunicado se detalló que la Fiscalía General del estado desde las 7 de la mañana ordenó al coordinador de la Policía Ministerial, Esteban Maldonado, trasladarse al poblado de La Concepción con 40 elementos, peritos y ministerios públicos y en coordinación con la Policía Estatal y el Ejército Mexicano, para realizar las investigaciones sobre lo sucedido y ofreció que “más tarde en un comunicado tanto la Fiscalía como la Policía Estatal harán del conocimiento de los medios de difusión la confirmación y avance de las investigaciones”.
Lamenta el gobernador lo sucedido
Por la noche, en un tercer boletín de prensa, la versión del gobierno del estado resumió que hubo dos enfrentamientos: uno entre civiles armados que dejó ocho muertos, entre ellos dos menores de edad, y un segundo enfrentamiento que se dio al intentar “desarmar a los civiles”, pues se resistieron y otras tres personas resultaron muertas.
En este boletín se menciona que fueron liberadas las cuatro personas que “permanecían privadas de su libertad por los civiles armados”, que fue como les llamaron a los policías de la CRAC a los que en el primer boletín los identificaron como “presuntos comunitarios”.
Agredieron y encañonaron agentes estatales y federales a reporteros en el desarme de comunitarios

Al menos nueve reporteros fueron agredidos y apuntados con armas por parte de la Policía del Estado y la Policía Federal, que además golpearon al fotógrafo Bernardino Hernández Hernández, a quien le robaron dos tarjetas de memoria en las que recogió imágenes del desarme a policías comunitarios de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, que dejó tres muertos.
La agresión ocurrió durante el desarme en la comunidad de La Concepción, a las 11:30 de la mañana, cuando los policías estatales y los federales, en coordinación con ministeriales, realizaron la acción.
Hernández Hernández fue golpeado por policías estatales en el cuerpo, según lo relatado por él, cuando logró salir del lugar donde fue también encañonado por los estatales para que entregara su equipo fotográfico. El agraviado tenía un cachazo en la frente, además un golpe fuerte en la rodilla izquierda.
Pese a que los reporteros que se encontraban cubriendo el enfrentamiento, ocurrido a las 3 de la madrugada, estaban plenamente identificado por los policías del estado, éstos al momento de realizar el desarme no respetaron a nadie.
Al reportero Jacob Morales dos policías, uno del estado y otro federal, le apuntaron desde unos 10 metros de donde se encontraba recostado y grabando con su celular, y una vez que dijo que era reportero y bajó su teléfono ambos elementos apuntaron hacia otro lado sus armas.
Otro reportero que fue apuntado fue el corresponsal de La Jornada en Guerrero, Héctor Briseño; otro amedrentado e intimidado fue el reportero de Quadratín Guerrero, Sergio Robles, al igual que el fotógrafo de La Jornada Guerrero, Rubén Santiago, quien fue sacado a la fuerza de un espacio donde se alojó para protegerse.
En el lugar también estaban el fotógrafo de El Sur, Carlos Alberto Carbajal; y los reporteros Roberto Ramírez, Francisco Robles y Roberto Arroyo Matus.
A la 1 de la tarde, al final de la conferencia de prensa en un salón del hotel Elcano, en la que el fiscal Javier Olea Peláez informó de la detención del presunto asesino del funcionario estadunidense Douglas Bradley, un grupo de reporteros denunciaron ante él y el vocero de Seguridad Pública, Roberto Álvarez Heredia, las agresiones y amenazas que sufrieron por agentes de la Policía Estatal y Ministerial, a quienes acusaron de disparar contra ellos.
En la conferencia acompañó a los funcionarios la directora de Comunicación Social del estado, Erika Lührs.
El foto reportero freelance, Bernardino Hernández, una de cuyas fotografías sobre la naercoviolencia en Acapulco fue publicada entre las mejores de 2017 por la revista estadunidense Time, contó que fue golpeado por cuatro policías estatales que averiaron su cámara fotográfica y le robaron dos tarjetas de memoria con las imágenes que había captado sobre el enfrentamiento entre policías estatales con policías comunitarios.
Los reporteros solicitaron la devolución de las dos memorias y responsabilizaron de la agresión al comandante de la Policía Estatal que iba a cargo de la operación.
Bernardino Hernández señaló que los agentes lo golpearon, que recibió varias patadas, que lo arrastraron como unos 50 metros y que a pesar de que se identificó como fotoperiodista le respondieron: “me vale madre para quien trabajes, aquí te vamos a desaparecer”.
Mientras que los demás reporteros que hacían la cobertura informativa fueron amedrentados por los agentes, que los rodearon y los encañonaron con sus armas y les impidieron tomar fotos.
El fiscal les ofreció disculpas y les rogó que acudieran la Ministerio Público Central a presentar la denuncia, que llevaran el proyectil percutido que los reporteros presentaron y les pidió que presentaran el nombre del comandante, pero éstos alegaron que no lo sabían porque esos efectivos no se identifican y mostraron la fotografía de uno de los presuntos agresores.
“Yo me comprometo a sancionar a ese servidor público pero necesitan presentar la denuncia, se los ruego y porque hay un robo de su material de trabajo y las lesiones”, les insistió el fiscal.
Agregó que debían acudir con el médico legista para certificar las lesiones, e instruyó a uno de sus colaboradores a que vía telefónica le pidiera al fiscal regional Ricardo Quevedo Astudillo que atendiera personalmente a los comunicadores.