
Luego de la protesta del miércoles de damnificados de las tormentas Ingrid y Manuel, el delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), José Manuel Armenta Tello visitó este jueves el fraccionamiento, en donde se comprometió a entregar las escrituras a los vecinos en noviembre próximo.
En cuanto al puente vehicular que está inconcluso, les informó que el alcalde de Chilpancingo incumplió algunos acuerdos con el propietario del terreno, que tiene suspendida la obra; mientras que de los desperfectos de las viviendas serán responsables de repararlos las constructoras, contra las que la dependencia federal ha presentado demandas.
En entrevista al final de la reunión con los vecinos, el delegado informó que se desconoce el destino de al menos 90 millones de pesos que debieron ser utilizados en obras de este fraccionamiento, e informó que los anteriores delegados incurrieron cuando menos en omisión, por no haber actuado a tiempo para evitar las irregularidades que ahora se están denunciando.
Explicó que las denuncias que presentó la delegación a su cargo, no sólo fueron en contra de las cuatro empresas constructoras, sino también “en contra de quien resulte responsable”, dado que también podría haber responsabilidad de ex delegados y funcionarios de la dependencia en administraciones pesadas.
El miércoles, damnificados de las tormentas Ingrid y Manuel que fueron reubicados en el fraccionamiento El Mirador, marcharon de ese asentamiento, ubicado al sur de la capital, al entronque de la Autopista del Sol con la carretera federal México-Acapulco, donde bloquearon parte de la vía.
Los damnificados exigieron sus escrituras, se quejaron porque la obra del puente vehicular que dará acceso a ese fraccionamiento sigue suspendida y, además, denunciaron cuarteaduras y filtraciones en sus viviendas.
A las 10 y media de la mañana, el delegado Armenta Tello acudió al fraccionamiento y se reunió en la explanada con unos 50 vecinos, a quienes dijo que, de las escrituras faltan algunos detalles y trabajo de campo para establecer a nombre de quien saldrán los documentos.
Reconoció que el retraso obedece a que el predio de 3 hectáreas fue vendido a la Sedatu solamente con una promesa de compraventa, y que la dependencia no cuenta con una escritura formal. Explicó que se requiere que esa promesa de compraventa se convierta en escritura para que la Sedatu sea reconocida como propietaria del predio. También dijo que hace falta un avalúo.
Armenta Tello se comprometió a que los trámites se agotarán en unos 2 meses, para cuando la dependencia federal estará en posibilidades de comenzar a entregar las 560 escrituras a igual número de familias.
En cuanto a la demanda de que se culmine la construcción del puente, dijo que ya tiene un avance “significativo” y que sólo falta terminar la parte de la obra que está en el predio cuyo propietario mantiene parados los trabajos debido a que el Ayuntamiento incumplió algunos acuerdos, “le hemos pedido al alcalde que acelere el cumplimiento para concluir la obra”, dijo el funcionario federal.
Hay demandas legales para que las constructores reparen los desperfectos en las casas, dice
Con respecto a los desperfectos en las viviendas que ocasionan filtraciones de agua, Armenta Tello les recordó que hay demandas presentadas en contra tres empresas constructoras, Jumen, Casaflex y Concretos de Servicio Masa.
Aseguró que las constructoras se tendrán que hacer responsables de las obras de mitigación, incluidas las demoliciones de 32 de ellas ubicadas en la Manzana 2-B, como dictaminaron el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Protección Civil estatal y expertos de la Universidad Autónoma de Guerrero.
Entrevistado al final de la reunión, el delegado aseguró que no hay impunidad, sino aspectos legales que toman un tiempo. Aseguró que se está actuando y recordó que en 2016 presentó denuncias contra las empresas, “y contra quien resulte responsable”, con lo que quedó abierta la posibilidad de que haya sanciones en contra de “más responsables”.
Reconoció que hay problemas en cuanto a la ejecución de algunas acciones que han puesto en una situación complicada a este fraccionamiento, “sobre todo la manzana 2-B, en la que se tendrán que demoler 32 viviendas porque las casas presentan deficiencias”.
Explicó que se trata de viviendas prefabricadas, colocadas una sobre otra, “cuando hay un movimiento sísmico les aparecen fisuras entre los elementos, y es por allí donde se filtra el agua, que es la queja recurrente de las familias”.
Añadió que el dictamen que emitió la Secretaría de Protección Civil estatal en 2014 era muy claro, “decía que aquí se podía construir siempre y cuando no se cambiara la condición original de los escurrimientos naturales, que si se hacían desmontes o plataformas, éstas no tuvieran un ángulo superior a 30 grados, sin embargo, las que están tienen más de 80 grados”, reconoció.
Asimismo, el estudio de Protección Civil recomendó que se hicieran sondeos suficientes para conocer el perfil adecuado del terreno antes de tomar decisiones. El delegado reconoció que no se hizo, por lo que no se pudo conocer el perfil de las 3 hectáreas para estabilizar las plataformas porque, explicó, en la zona el terreno es arcilloso, de alta reacción a la humedad, y eso obligaba a que se hicieran trabajos adicionales para estabilizar el predio antes de construir el fraccionamiento.
El funcionario federal aseguró que, independientemente de la reparación del daño al que se está obligando a las constructoras, habrá sanciones por el incumplimiento de las especificaciones de la obra, “serán sanciones que obligarán a quien haya omitido detalles en la ejecución de las acciones”.
Aseguró que la Sedatu, sigue el proceso legal por las denuncias que fueron presentadas hace dos años, y que están en espera de un deslinde de responsabilidades para que quien resulte responsable invierta lo necesario para corregir “los defectos que nosotros estamos demandando”.
El proyecto original del fraccionamiento era de mil 100 viviendas, pero sólo se construyeron 598 y, según el delegado, es parte de las denuncias que se presentaron en las que requieren la devolución de los 90 millones de pesos pagados.
Un reportero cuestionó a Armenta Tello por qué las demandas se presentaron solamente contra las empresas y no contra los delegados, concretamente contra Héctor Vicario Castrejón, por incumplir la observación para que se respetara la normatividad. Armenta Tello repitió que las demandas fueron presentadas contra las empresas, “y contra quien resulte responsable”.
Reconoció que no sabe en qué responsabilidades incurrieron los ex delegados, pero que para no ser omiso presentó las denuncias e hizo las observaciones, “porque de lo contrario me vuelvo yo responsable”, aunque reconoció que en algunos casos ha preferido un mal arreglo que un buen pleito, porque aclaró que un buen pleito obligaría a poner más del tiempo que ya lleva la entrega de las viviendas.
Sin mencionar al diputado priista Héctor Vicario Castrejón, aclaró que se ha inhabilitado a ex funcionarios, ante los resultados de una inspección de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), y no por las denuncias que presentó la Sedatu, que sólo son procesos administrativos.
Finalmente, el delegado reconoció que la dependencia federal enfrenta “situaciones complejas” y que por eso, y ante la presión social, “mi urgencia es que las instancias emitan ya las sanciones”.