Sólo ocho quejas en Acapulco recibió la Profeco durante la temporada: delegado

 

El delegado de la Profeco, Saúl Montúfar Mendoza, dio a conocer que durante la temporada vacacional de verano, que concluirá el próximo domingo 20 de agosto, sólo se atendieron ocho quejas de turistas inconformes en Acapulco, “ninguna en Ixtapa-Zihuatanejo ni en Taxco”.
Montúfar Mendoza estuvo ayer en Zihuatanejo para inaugurar la Feria de Regreso a Clases, en la que participan comerciantes que ofrecen descuentos del 10 al 30 por ciento en uniformes y artículos escolares.
Consultado sobre los resultados de la temporada vacacional, el funcionario aseguró que sólo se atendieron ocho quejas en Acapulco, aunque no explicó de qué tipo, “he estado mandando a mi personal a Ixtapa-Zihuatanejo y las verificaciones que hemos realizado en restaurantes y hoteles no hemos encontrado irregularidades en esta temporada, no hemos colocado sellos de suspensión en ningún establecimiento”.
“Eso habla bien de los comerciantes, de los prestadores de servicios y esto para que los turistas regresen; tanto aquí como en Acapulco, las quejas para hoteles, restaurantes y bares han disminuido en comparación de otros años, de otras temporadas vacacionales, no se han recibido muchas, aquí en Ixtapa-Zihuatanejo no hemos recibido quejas, en Acapulco sólo ocho y en Taxco ninguna”.
Montúfar consideró que la falta de quejas de turistas es porque ha mantenido reuniones constantes con representantes de la iniciativa privada de este destino turístico, así como de asociaciones restauranteras y de comerciantes, “y ellos se preocupan porque saben que de eso viven y entonces, el dar un buen servicio genera confianza entre los turistas, genera que ellos regresen, entonces también tiene mucho que ver que las quejas disminuyan”.
“Antes había muchas quejas de que trataban de incluir de manera obligada la propina en las cuentas, entonces ese tema lo hemos ido terminando con las sanciones que anteriormente poníamos para terminar con esta mala práctica abusiva y hasta estos momentos ya no la hemos encontrado, no dudo que todavía se dé en algunos lugares que tal vez no hemos detectado o que los consumidores no han denunciado pero nosotros vamos a continuar con estas verificaciones constantemente”.
Sobre el regreso a clases, Saúl Montúfar comentó que han atendido cinco quejas en Chilpancingo en contra de escuelas particulares por el alto precio de las colegiaturas, aunque comentó que al acudir a verificar encontraron que el precio ha sido consensado entre los padres de familia.
En Acapulco se le colocaron sellos de suspensión a una escuela particular por cobrar recargos en la colegiatura.

Transparentar recursos que recibió del gobierno, exigen ganaderos al dirigente Atalo Niño

 

Socios ganaderos de Zihuatanejo, afiliados a las dos asociaciones de este municipio, denunciaron que el dirigente de la Unión Ganadera Regional de Guerrero (UGRG), Atalo Niño Ramírez, se niega a transparentar los recursos económicos por 3 millones de pesos que ha recibido del gobierno del estado para apoyar a este sector.
El ganadero Antonio Rosas Sánchez, productor de este municipio, a nombre de sus compañeros manifestó que de acuerdo con las copias de unas minutas de trabajo de las reuniones que los integrantes del comité estatal de la UGRG han tenido en los últimos meses y que las hicieron llegar a los presidentes de las asociaciones ganaderas locales, “nos enteramos cómo le han estado exigiendo a Atalo Niño que informe qué ha hecho con ese dinero y sólo ha dado largas y largas”.
Recordó que en noviembre del 2015, los ganaderos, encabezados por Niño Ramírez, se movilizaron en Chilpancingo para pedir apoyo, “y tras esa marcha el gobierno del estado entregó 3 millones de pesos a Atalo, pero no sabemos qué ha hecho con ese dinero que se supone que era los ganaderos”.
Rosas Sánchez agregó que ha tenido la oportunidad de platicar con productores de los municipios de Atoyac, Petatlán y La Unión, “estamos pensando en que ya es tiempo de que Atalo entregue cuentas claras a los ganaderos de Guerrero y que luego deje la Unión Ganadera, ya no lo queremos como dirigente porque no ha sido un líder honesto y lo vemos por esas minutas que le digo, han sido tres reuniones y en las tres, no ha entregado cuentas, al contrario, nos hemos enterado que ni siquiera el tesorero de la Unión Ganadera manejaba las cuentas bancarias, sólo Atalo, cuando las cuentas deben ser mancomunadas”.

Suma de coalición y competitividad 

“La democracia no se aprende en el Parlamento, sino en casa. Ser demócrata no es una actitud política, es una actitud ante la vida.” Montserrat Roig.

El escenario político rumbo a la elección presidencial del 2018 tiene varios elementos que están generando altas expectativas en el ánimo social, entre ellos el alto nivel de rechazo ciudadano al desempeño del gobierno de Enrique Peña Nieto y la opinión ciudadana en el sentido de que el PRI no debe continuar al frente del gobierno federal. En ese sentido, en el ánimo social existe una molestia que se ha convertido en un gran consenso nacional de no votar por el PRI.
Nunca en su historia este partido había llegado con niveles de aceptación tan bajos presagiando una derrota segura que lo pondrá nuevamente fuera de Los Pinos.
La debilidad del PRI es tal, que en la elección del año pasado perdió siete gubernaturas y se ha exhibido como pocas veces por la corrupción en que incurrieron varios de sus ex gobernadores. Así la debilidad y el rechazo ciudadano al PRI, que los jerarcas de este partido han decidido optar por no abanderar a un militante como su candidato a la Presidencia de la República en el entendido que sería automáticamente rechazado por la ciudadanía, ahora han ungido la estrategia de entregar su candidatura presidencial a un ciudadano, José Antonio Meade Kuribreña.
Otro elemento que está levantando polvo es la inédita promoción de formar un frente amplio con partidos entre el PAN y el PRD, intelectuales, académicos y liderazgos sociales para formar un gobierno de coalición y evitar que llegue el PRI o la dictadura de Morena con Andrés Manuel López Obrador. Sin duda la opción de un gobierno de coalición, plural, con un programa más inspirado en las necesidades  sociales y propuestas ciudadanas que en las ideologías de los partidos, en las coincidencias y consensos nacionales, se antoja una ruta de más coherencia nacional.
Pero lo que está generando una expectativa más en la base de la sociedad es la alta competitividad de Margarita Zavala para convertirse en la presidenta de la República. Hace seis años las encuestas estaban inclinadas a señalar como puntero de las preferencias electorales a Enrique Peña Nieto, en segundo lugar a Andrés López Obrador como candidato del PRD y en tercer lugar a Josefina Vázquez Mota del PAN. Actualmente Margarita Zavala está muy por encima de los prospectos del PRD y del PRI, peleándose la cima de las encuestas con Andrés López Obrador. Es decir, estamos en un contexto inédito de alta competitividad para una mujer y ante la posibilidad de que por primera vez tengamos una presidenta de la República.
Margarita Zavala tiene una alta competitividad porque se ha dedicado en su convicción de dirigir los esfuerzos nacionales, a tejer una alianza desde abajo con la ciudadanía a través de la plataforma Yo Con México, sin utilizar propaganda oficial de ningún partido, sin ningún spot de radio, como lo han hecho Ricardo Anaya dirigente del PAN y Andrés López Obrador dirigente y dueño de Morena. Sin duda que la competitividad de Margarita se elevaría si se consensua que ella sea la abanderada del frente amplio, cosa que se lograría si los impulsores del frente amplio confían en la capacidad de la mujer y en la alianza con la ciudadanía como ya la tiene Margarita Zavala.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los del frente amplio, que le vayamos apostando no sólo a la coalición, sino también a la competitividad, si son tan inteligentes, sabrán sumar estos dos factores con humildad.

El Talón de Emilio

Emilio Lozoya era más que un colaborador cercano del presidente Enrique Peña Nieto. En la campaña presidencial, junto con el embajador Jorge Montaño, fue el abridor de puertas con líderes del mundo, gobiernos y medios de comunicación. Tras la elección, Montaño fue desplazado y Lozoya pasó a ser el emisario de Peña Nieto en el mundo. Fluente en inglés y alemán, parecía encaminado a ser el próximo secretario de Relaciones Exteriores, pero cuando llegó el momento de las definiciones del gabinete, Peña Nieto le cumplió lo que le había pedido: la Dirección General de Pemex.
Lozoya se convirtió en un funcionario muy cercano al presidente por razones que, cuando se le ha preguntado a qué se debe, qué hizo por Peña Nieto y su familia, o qué servicios extraordinarios realizó para él, parece que se le atoraran las palabras al no dejar escapar frase alguna. Cuando dentro del gabinete se lo comían a críticas y denuncias, por lo que consideraban una mala administración en Pemex y corrupción, el presidente siempre lo defendía. Su principal enemigo siempre fue el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, con quien tuvo fuertes fricciones.
Videgaray se quejaba airadamente de que el desorden en Pemex causado por Lozoya había provocado la caída en la producción. Lozoya se defendía, muchas veces enojado, con la explicación de que la causa de la baja era que Hacienda le había quitado recursos a Pemex para producir. Las confrontaciones entre los dos, un diálogo de sordos, creció con los meses. A mitad del sexenio, la autonomía con la que se manejaba Lozoya generó roces con el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, aunque para entonces, a la mala gestión administriva, se le sumaban imputaciones indirectas de corrupción dentro de Pemex.
En la primavera de 2015 Videgaray solicitó al director del SAT, Aristóteles Núñez, investigar la presunta corrupción en Pemex, que resultó en dos expedientes que Videgaray decía que llevaría al presidente para mostrar quién era realmente Lozoya. No se sabe si se los llegó a entregar, pero en otoño de ese año, el secretario de Hacienda le pidió al presidente la cabeza de Lozoya. Su petición fue denegada. Lozoya ya le había dado la vuelta a Videgaray y veía al presidente sin necesidad de la intermediación del secretario. En diciembre de ese año, Videgaray intentó una vez más que Peña Nieto cesara a Lozoya, pero lo atajó el presidente. No lo voy a hacer, recuerda un funcionario que le dijo Peña Nieto a Videgaray, no me vuelvas a tocar este punto.
En febrero de 2016 Peña Nieto lo cesó, pero no como consecuencia de las peticiones de Videgaray, sino porque un mes antes, por insistencia de Lozoya y contra la opinión de la canciller Claudia Ruiz Massieu –ante la confrontación en ese momento Arabia Saudita y Estados Unidos por los precios del petróleo–, visitó el reino saudí. Las imágenes de esa gira mostraban a Lozoya como el hombre cercano a los jeques, opacando a Peña Nieto. Su salida abrió la Caja de Pandora que Videgaray afirmaba existía en Pemex. La presunta corrupción en la institución se socializó y el funcionario en donde se centraban las miradas era Froylán Gracia García, coordinador ejecutivo de la Dirección General, muy cercano a Lozoya, a quien había conocido 15 años atrás cuando ambos vivían en la costa este de Estados Unidos.
Gracia García cambió su patrón de comportamiento desde que llegó a Pemex, emborrachándose por las tardes en restaurantes y presumiendo su bonanza. Las sospechas del origen de su dinero vino cuando inversionistas nacionales y extranjeros se empezaron a quejar de que para conseguir citas con Lozoya, Gracia García cobraba millones de pesos. Las imputaciones de corrupción en Pemex siempre terminaban en el nombre de su coordinador ejecutivo y en otro íntimo de Lozoya, el entonces director de Procura y Abastecimiento, Arturo Henríquez Autrey, quien le pidió a Amado Yáñez, dueño de Oceanografía, 4 millones de pesos que decía, eran para el director de Pemex. Lozoya siempre ha dicho que son falsas esas imputaciones, y afirmaba en su momento que esas acusaciones se debían a que había lastimado muchos intereses. “Sólo el año pasado” decía Lozoya del 2014, “los ‘coyotes’ dejaron de ganar unos 29 mil millones de pesos”.
Las sombras de corrupción han perseguido desde entonces a Lozoya, millonario de cuna y casado con una heredera de fortunas alemanas. Pero ninguna imputación ha sido tan grave como los señalamientos de Luis de Meneses Wyell, director de Oderbrecht México, e Hilberto Mascarenhas, jefe del Departamento de Operaciones Estructuradas, el área de donde salieron los pagos ilegales a funcionarios en 13 países, que lo acusaron de haber recibido 10 millones de dólares por ayudarlos en una adjudicación directa de obra pública en la refinería de Tula. Por esta razón, Lozoya, quien niega haber recibido nada de nadie, declaró este jueves en la PGR.
En ninguno de los testimonios sobre el caso Oderbrecht que tiene la Fiscalía brasileña se señala que Lozoya pidió o recibió directamente pago por sus servicios. De hecho, no hay señalamiento directo sobre quién o quiénes pidieron el soborno, a quién o quiénes se lo entregaron. Las sospechas no dejan de volar sobre Lozoya, aunque el amigo de esos ejecutivos, con quienes Meneses y Mascarenhas tenían relación, no era Lozoya sino Gracia García, el hombre más nervioso de todos en el entorno del ex director de Pemex, desde que se abrió el escándalo brasileño.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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El peor momento de Trump

Es una mera casualidad que el inicio de las negociaciones con EU sobre el TLCAN coincida con el peor momento del joven gobierno de Donald Trump, que ya ha conocido su buena dosis de crisis. Veremos con el tiempo si esta coincidencia afecta las negociaciones, y de ser el caso, si es para bien o para mal. Por el momento sabemos que los negociadores mexicanos harían bien en moderar su optimismo beato, o más bien el de los empresarios y ex negociadores mexicanos, a propósito de un arreglo fácil y rápido con EU.
El problema en el que se ha enfrascado Trump es el más grave de todos, porque es de índole esencialmente interna. La mayor parte de sus demás errores, metidas de pata, o pleitos innecesarios han tenido que ver con algún tipo de reto externo: la relación con Rusia y la complicidad de su equipo de campaña con Putin para derrotar a Hillary Clinton; el tema del armamento nuclear de Corea del Norte; incluso el muro y las deportaciones, en el caso de México; en fin, en la mayor parte de los casos se ha tratado de asuntos vinculados con el mundo exterior a EU. Pero su reacción frente a los acontecimientos de la ciudad de Charlottesville en Virginia, sede de la Universidad de Virginia, y objetivo de grupos de ultra derecha neonazis, de supremacía blanca, antisemitas, y tan racistas como el Ku Klux Klan, por su pasado sureño y cercano a la capital de la confederación secesionista a mediados del siglo XIX, reviste otras implicaciones.
Trump se metió con media humanidad: con todos los norteamericanos bien pensantes; con la corrección política, por odiosa que sea; con la comunidad judía norteamericana; con todas las organizaciones de derechos civiles, de afroamericanos, de defensa de los derechos humanos en general. Los palomeó todos. Al querer establecer una igualdad, simetría o equivalencia moral y política entre los grupos de ultra derecha, de nacionalismo blanco –que lo han apoyado con fervor– y por otro lado los sectores de izquierda o incluso de extrema izquierda, en ocasiones también violentos, extremistas y dogmáticos, cruzó un Rubicón que no es fácil de atravesar de regreso.
Trump quizás no entendió que afortunadamente en EU hoy, al igual que en muchos otros países, no se puede ser “una buena persona” y al mismo tiempo participar en una manifestación donde figuran personas que portan banderas con esvásticas, o que lanzan consignas antisemitas tipo “sangre y tierra”, o que evocan o usan la vestimenta del Ku Klux Klan. Cualquiera se puede equivocar, asistiendo a una manifestación que defiende la permanencia de una estatua en honor a Robert E. Lee, el jefe de los ejércitos del sur durante la guerra de secesión. Pero una vez que ve las esvásticas y vestidos de la triple K, o que escucha las consignas racistas, o que comprueba el grado de organización, de disciplina, de prácticas cuasi fascistas de los organizadores, si permanece en las filas de la manifestación, se vuelve totalmente cómplice de la misma. Nadie es decente cuando se junta con partidarios del Holocausto.
Por eso esta crisis es la más grave. Trump transgredió normas infranqueables en EU. La tormenta pasará. Pero cuando la investigación del fiscal especial Mueller desemboque en cualquiera de las múltiples conclusiones a las que pueda llegar, y empiece el litigio jurídico con sus adversarios, lo hará en una situación de debilidad política que nadie hubiera sospechado hace algunos meses. No es lo peor que pudiera sucederle a México.

Medio ambiente, más que un pretexto en el TLCAN

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue el primero de su tipo que incluía consideraciones ecológicas. Básicas y mínimas, pero marcaron un rumbo y un precedente. El artículo 1114 (Medidas relativas a medio ambiente) considera que “nada de lo dispuesto” ahí “se tomará como un impedimento para que las partes ejecuten medidas apropiadas para asegurar que las inversiones en el territorio se efectúen tomando en cuenta inquietudes ambientales”, y “reconoce como inadecuado alentar inversiones por medio de un relajamiento de las medidas internas de salud o seguridad ambiental”.
Fue una acción preventiva, pensando en un posible desaseo ambiental del país más pobre para atraer inversiones. Se quería evitar que México flexibilizara su marco regulatorio en materia ambiental lo suficiente para hacerse más atractivo ante Canadá o Estados Unidos. Es decir, había más intención de frenar a la competencia que de preocupación ecológica.
Así, los países del norte se inventaron un comodín para impedir la entrada de productos mexicanos que amenazaran gravemente sus intereses. El antecedente había sido el embargo atunero, que resultó muy efectivo para proteger los intereses comerciales de la flota estadunidense, so pretexto de proteger a los delfines. Luego quisieron hacer lo mismo con los jitomateros, ya en la segunda década de este siglo. De seguir como va el déficit comercial de EU no sorprendería que el aguacate tuviera un destino similar.
El cuidado del medio ambiente dentro del TLCAN terminó por establecerse aparte, en el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN), cuya entidad operativa fue la Comisión para la Cooperación Ambiental, la primera de su tipo a nivel mundial que combinaba cooperación e integración ambiental con relaciones comerciales.
La fórmula no funcionó. Las medidas relativas al medio ambiente no fueron efectivas para detener la devastación provocada por las industrias extractivas —minería canadiense, en primer lugar—, pero se logró la cooperación trasnacional para proyectos estratégicos en México, como la conservación de especies emblemáticas —la mariposa monarca, una de ellas—, diagnósticos legislativos y el registro nacional de emisiones.
México llega a la mesa de modernización del TLCAN con una lista de prioridades en la que el medio ambiente debería figurar con una dimensión de primer orden. El presidente de Estados Unidos ha retirado a su país del Acuerdo de París, el más importante en materia de reducción de gases de invernadero alcanzado en 30 años, y ha flexibilizado su regulación interna para atraer inversiones, como lo demostró con el caso de las minas de carbón. Además, ha iniciado la construcción de un muro que separará a México de la región norteamericana, saltándose por decreto las normas ambientales de la frontera compartida concernientes al flujo de especies, la conectividad ecosistémica y las cuencas hidrográficas.
Estos son los elementos que decoran la mesa en la que las partes se han sentado a negociar. Paradójicamente, lo que se temía de México hace 25 años lo vino a hacer hoy Estados Unidos.
La ministra canadiense de asuntos exteriores ha dicho ya que “ningún país miembro del TLCAN puede reducir la protección del medio ambiente para atraer inversiones” y que las partes deben “apoyar plenamente los esfuerzos para detener el cambio climático”. Esto fue un mensaje claro para México, pero sobre todo para Estados Unidos.
Estados Unidos ha amenazado con abandonar el tratado si no alcanza sus objetivos. Los expertos aseguran que esto tiene pocas posibilidades, pues el peso del intercambio comercial traspasa cualquier posición política. Pero ello justamente hace temer lo peor: que en aras de mantener la integración comercial se sacrifiquen las medidas de protección ambiental.
Es un hecho que el acuerdo comercial con otros países detonó la economía de México. Es un hecho, también, que contener la devastación de los recursos naturales producida por el crecimiento de la economía ha sido una tarea mayúscula en México, aún con el marco legal regulatorio y las medidas relativas al medio ambiente previstas en los acuerdos comerciales –ahí tenemos a la minería y la industria manufacturera, así como los confinamientos de residuos peligrosos–. La modernización del TLC nos coloca en la bifurcación de un camino: o se fortalece la integración económica con cooperación ambiental o continuamos con un tratado que acelera el crecimiento sin cuidar el medio ambiente, lo cual sería, más que un retroceso, el umbral de la catástrofe.

La caminera

Siempre nos quedará la alternativa del consumo local. En Estados Unidos y Canadá, los mercados de granjeros (farmers markets) forman redes cada vez más sólidas, mientras que en México estados con mercados tradicionales tan añejos, como Oaxaca y Guerrero, le apuestan a la waltmarización del comercio y la multiplicación de los centros comerciales (malls).
Esta columna, que empieza un ciclo en El Sur de la mano de la Redacción que ha abierto en Ciudad de México, agradece la oportunidad de llegar a nuevos lectores, de quienes espera retroalimentación en forma de preguntas y comentarios. Aquí nos vemos.

* Ingeniero en Aprovechamiento y Sustentabilidad de Recursos Naturales por la Universidad de Chapingo. Ex asesor de organizaciones campesinas y ambientalistas, actualmente es consultor en dependencias federales. Se especializa en efectos de la urbanización en campo y ciudades. Publicará en El Sur cada 14 días. Bienvenido.

La PGR no tiene declaraciones juramentadas ni evidencia de sobornos, se defiende Lozoya

El ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, aseguró, luego de comparecer ante la Procuraduría General de la República (PGR), que no hay evidencias en la carpeta de investigación que acrediten  las supuestas “propinas” que recibió por 10 millones de dólares de la empresa constructora brasileña Odebretch, como lo acusan tres de sus miembros.
En conferencia de prensa, acompañado de sus abogados Javier Coello Trejo y Javier Coello Zuarth, el que fue encargado de asuntos internacionales en la campaña del presidente Enrique Peña Nieto, subrayó: “Mi conciencia está tranquila… Voy a defender mi buen nombre y mi reputación”, en respuesta a las imputaciones de Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva, cuyas declaraciones juramentadas fueron expuestas en México por periodistas de Quinto Elemento Lab y en Brasil por el diario O’Globo.
“Quiero ser muy claro: no existe prueba alguna, evidencia o elemento que sustente los dichos en que pretenden involucrarme”, aseguró en conferencia, cuatro horas después de que se presentó ante la Procuraduría en calidad de imputado. Niego categóricamente mi participación en estos hechos”.
Durante dos horas en la PGR, Lozoya se reservó su derecho a declarar ante el Ministerio Público.
La presentación del ex director de Pemex se relaciona con la carpeta de investigación FED/SEIDE/CGI/CDMX/0000117/2017, dentro de la cual ya declararon 10 funcionarios de la empresa constructora que ha repartido sobornos en varios países, que tienen en la cárcel o en proceso a ex presidentes como en Perú.
Lozoya, en cambio, sí admitió que a pocos días del comienzo de la administración de Peña Nieto, compró de contado una casa de mil 165 metros, mil construidos, con valor de 38.1 millones de pesos, lo cual consta en su declaración patrimonial de 2012.
“Mis bienes, mis gastos, están en concordancia y están justificados”, dijo. Justificó que por “seguridad de mi familia pedí que fueran privados algunos datos”, pero ni la Secretaría de la Función Pública observó irregularidades. En su declaración patrimonial reporta la compra de su casa el 14 de noviembre de 2012, un reloj Patek Phillipe Complications, que al igual que la casa pagó al contado por 40 mil dólares, así como un cuadro surrealista de Salvador Dalí por 50 mil, y otras pinturas.
Luego del escándalo internacional que reveló actos de corrupción entre el empresario brasileño Marcelo Odebretch con funcionarios de tres continentes, fue finalmente Luis Alberto de Meneses Weyll quien reveló en sus declaraciones judiciales que el ex funcionario federal y amigo cercano del presidente Peña también estaba involucrado en la red de corrupción a cambio de contratos en Pemex.
La investigación periodística de Quinto Elemento Lab detalla que los testimonios secretos de los funcionarios de Odebretch, que obtuvieron del proceso penal 6655, radicado en el Supremo Tribunal de Brasil, exponen más de 10 carpetas electrónicas, 50 cuartillas de transcripciones con referencias de pagos y copias de registros de transferencias a cuentas de paraísos fiscales, así como videos con las acusaciones de los tres ex ejecutivos de la empresa brasileña y otros documentos de la justicia de ese país, contra Lozoya Austin.
En la rueda de prensa, ante más de 50 reporteros, Lozoya Austin admitió que conoció a Luis Alberto de Meneses Weyll, pero no a los otros dos que lo señalan, lo cual consideró “la primera falsedad”. “Al único de los imputados que conozco es a Luis Alberto de Meneses Weyll y lo conocí como otro empresario, a los otros dos no los conozco, si en esto pueden mentir, no hay motivos para que el resto de las declaraciones no sean falsas”.
Reiteró que “no existe un solo documento que acredite ninguna conducta indebida, yo soy el primer interesado en aclarar estas mentiras y limpiar mi nombre”.
Explicó que hubo licitación de los dos contratos obtenidos por Odebrecht, cuya revisión pasó tanto por la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y el Consejo de Administración de Pemex. Otras dos empresas participaron en la licitación: Ica Flour y Saimpem, mismas que desistieron, según el ex funcionario.
De su situación legal aclaró que no ha sido requerido por “ninguna otra autoridad” y que acudió a la PGR luego de la denuncia penal de partidos “que se oponen a las reformas estructurales”, como la reforma energética que impulsó junto con Peña Nieto. Javier Coello Trejo, expresó que su cliente entregó una carta a la PGR y desde abril pasado está dispuesto a colaborar con México en el caso Odebretch.
No solicitará un amparo para su cliente porque no se le imputan delitos. Ninguna de las declaraciones está en México. Acudirán a la ley de réplica, dijo, preparan demanda contra Odebretch y contra los medios dque difundieron la información de ser el caso y “no es amenaza”. (Con información de Agencia Reforma).

Ganó OHL tres contratos millonarios con Lozoya en Pemex

 

Norma Zúñiga / Agencia Reforma

Ciudad de México

Al mando de Emilio Lozoya Austin, Pemex firmó tres contratos en 2013 con la constructora OHL México por un total de 2 mil 398 millones de pesos.
Los contratos fueron firmados con Pemex Refinación, ahora Transformación Industrial, para obras relacionadas con la refinería de Cadereyta y Madero, así como la construcción de una estación de rebombeo en un poliducto de Salamanca.
Según información pública estos tres contratos los ganó a través de dos licitaciones internacionales y una nacional.
Antes de Pemex, Lozoya fue miembro del Consejo de Administración de la española OHL, investigada por presuntos actos de corrupción con el gobierno del Estado de México.
Incluso a raíz de grabaciones difundidas en YouTube Pemex admitió que Lozoya se reunió con el presidente del Consejo de Administración OHL México, José Andrés de Oteyza, en el sótano del edificio de la CFE.
Aunque sostuvieron que el encuentro fue para abordar la inseguridad y las extorsiones que vive OHL México en Tamaulipas por las actividades realizadas en la Refinería Madero.
Para dicha refinería, la “Francisco I. Madero”, Pemex Refinación le dio el contrato de mayor monto, por un total de mil 16 millones de pesos, según información disponible en el portal de transparencia.
Éste tuvo dos modificaciones, la última en diciembre de 2014, fecha en que terminó el contrato, pero no especifica que el monto total se hubiera incrementado.
OHL Industrial ganó dicho contrato de la mano con Refinería Madero Tamaulipas, Senermex Ingeniería y Sistemas, así como Sener Ingeniería y Sistemas.
Respecto al monto invertido, a éste le sigue el contrato que ganó para la refinería de Cadereyta, en Nuevo León, el cual obtuvo de la mano con Hidrógeno Cadereyta, Ecolaire España, Kt-Kinetics Technology y Construcciones Industriales Tapia.
La labor para la que fueron contratadas fue el arranque y pruebas de una planta de hidrógeno, además de terminar un gasoducto para llevar gas natural de alta presión desde el Ramal Ramones Escobedo hasta el interior de la refinería.
El monto publicado en el portal de transparencia fue de 927.6 millones de pesos.
Incluso tras revisar el contrato Pemex le informó a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que aplicó una penalización por atraso en el cumplimiento de fechas clave para la ejecución del proyecto.
Y otro contrato por 453.8 millones de pesos le fue otorgado a OHL, junto con Estación Rebombeo Degollado, IEPI México, Ecolaire España y Construcciones Industriales Tapia, para un poliducto de Salamanca y Guadalajara.