
Para que exista paz en los estados violentos como Guerrero se necesita erradicar la impunidad y que se haga justicia a las víctimas, porque el 99 por ciento de los asesinatos no se resuelven.
Además deben de existir mejores condiciones y oportunidades para que la gente no caiga en manos de la delincuencia organizada, coincidieron representantes de organizaciones no gubernamentales y de la Iglesia católica.
Ayer fue presentado el Índice de Paz Global en el auditorio de la biblioteca de la Casa de la Cultura Jurídica en Acapulco, que es una de las ciudades con mayor violencia en el país, para incidir en un cambio.
Según el estudio del Centro Internacional de Investigación Institute for Economics and Peace, México cayó dos lugares y se ubicó en el 142 de 163 países, mientras que Islandia sigue siendo el país más pacífico.
En su intervención la representante del Instituto para la Economía y la Paz (IEP) en México, Patricia de Obeso dijo que por cuarto año consecutivo el estado ocupa el último lugar en el índice de paz, y tiene una tasa de homicidios de 62 por cada 100 mil habitantes, cuando el promedio es de 16, “que ya es muy por encima del promedio global”.
Abundó que Guerrero en el último año empeoró en los delitos que tienen que ver con el crimen organizado como secuestro, extorsión y tráfico de drogas, en un 80 por ciento. Mencionó que en el Índice de Paz en México dado a conocer en abril pasado, Guerrero está por cuarto año en el último lugar.
“La problemática no sólo es el crimen organizado, sino la violencia interpersonal, las violaciones que han empeorados en los últimos años, los crímenes con violencia, es decir, los robos y los asaltos también han empeorado”, informó.
Dijo que el costo e impacto económico por la violencia a nivel mundial es de 12.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, que corresponde a mil 900 dólares por personal, y en México corresponde al 18 por ciento del PIB, es decir que 25 mil pesos por persona, “México es de los 35 países en el mundo que mayor impacto económico de la violencia tiene”.
Reveló que el costo de la violencia en Guerrero representa el 73 por ciento del PIB, y que corresponde a 53 mil pesos por persona. El cálculo incluye los costos directos de la violencia, lo que gastan los países en contención y los costos indirectos como la pérdida de un integrante de una familia y el gasto que representa.
“Qué pasaría si en Guerrero invirtiéramos más de forma positiva, en prevención, en fortalecer la policía o simplemente si ya no queremos hacer eso pues que a todos nos dieran esos 53 mil pesos ¿no?, yo creo que las familias pudieran hacer mucho más con esos recursos que lo que se está haciendo actualmente en el país”.
Los ocho factores para disminuir la violencia
Patricia de Obeso dijo que hay ocho factores que harían que la violencia bajara en el país y que considera el Instituto, son: el buen funcionamiento del gobierno, “¿qué tanto confían los ciudadanos en su policía?, la distribución equitativa de recursos, libre flujo de información, un entorno empresarial sólido, altos niveles de capital humano, aceptación de los derechos de los demás, bajos niveles de corrupción y las buenas relaciones entre los vecinos.
Dijo que por cuarto año consecutivo en el Índice de Paz los pilares más débiles son: el buen funcionamiento del gobierno, “si bien vemos que la confianza en la policía aumentó un poco como lo dice el INEGI en el último año, venimos de niveles bajísimos de confianza” pese al aumento de denuncias por casos de tortura.
Los niveles de corrupción que según el INEGI el 91 por ciento de los delitos no se castigan, no llegan a una sentencia “y cuando vemos el índice global de impunidad México ocupa el nivel 58 de los 59 países que evalúan” y es el que más preocupa a los ciudadanos.
El libre flujo de información, “hay censura de la información y ataques a los periodistas, además de que actualmente hay manipulación de los datos”, dijo, y llamó a fortalecer a las autoridades locales y a la sociedad civil para avanzar en la paz.
Destacó que México es menos pacífico y que tiene un mayor deterioro en el indicador de conflicto interno, terror político, e inestabilidad social.
Además que hay mucha discrepancia entre los datos oficiales que reportan las Fiscalías de los estado y lo que el INEGI recoge sobre los asesinatos, lo que hace que sean menos confiables.
Acapulco concentra el 44 por ciento de los asesinatos
La representante de México Evalúa e impulsora de la campaña México sin Homicidios, Cecilia Real afirmó que en Guerrero el 94 por ciento de los homicidios no se resuelven y que el reto para las autoridades es la impunidad, que es como se revertirán los índices de violencia.
Ante los asistentes indicó que Acapulco concentra el 44 por ciento de los asesinatos y a nivel nacional a porta el 5 por ciento de las cifras.
Cecilia Real refirió que el reto con los homicidios cometidos en Guerrero “es el tema de la impunidad, y Guerrero tiene una impunidad del 94 por ciento de los homicidios, el 99 por ciento de los homicidios no se resuelven”.
Indicó que América Latina es la región más violenta del mundo, concentra el 38 por ciento de los homicidios del mundo y tiene el 8 por ciento de la población, por eso México está dentro de la campaña Sin homicidios.
Para México Evalúa, según su representante, elevar el costo de los homicidios, es decir que se haga justicia reduciendo la impunidad, bajaría la violencia, y “la Procuraduría tiene mucho qué hacer, y lo que estamos pidiendo es que se concentren los recursos en las cosas que más afectan a la comunidad”.
Además dijo que los programas de prevención de la violencia no tienen resultados, y se demuestra en los índices de asesinatos, “cuánto no se ha invertido en prevención de la violencia en el país, particularmente en Acapulco, también es el municipio que más recursos recibió”.
Ante la falta de resultados dijo que se deben de analizar y revisar las experiencias internacionales que han arrojados resultados, como las campañas de prevención que se concentran en los adolescentes en conflictos con la ley, la sanción y la disuasión efectiva de la violencia doméstica.
Llamó a que las autoridades no tomen decisiones por ocurrencias o para la foto, “si hay polígonos de Acapulco que tienen altas tasas de violencia sería de sentido común que las autoridades invirtieran recursos ahí, y no solamente a cualquier tipo de programa, sino realmente cuáles son los factores que están detonando la violencia en esos lugares porque no siempre son los mismos”.
Pidió desarrollar una policía orientada a resolver problemas porque hay mucha desconfianza en las autoridades, sin embargo el dinero que se destina para la prevención de los delitos está invertido en los policías, así que se le tienen que dar capacidades para atender a la comunidad.
Y que se reduzca el acceso a las armas porque más del 70 por ciento de los homicidios que se cometen en Acapulco y en Guerrero son con armas, y se tiene que pensar en programas efectivos del desarme, que no sea el canje por dinero que sólo hace que se renueven las armas.
Mejores condiciones de vida para no caer en el narco
El padre Jesús Mendoza Zaragoza pugnó por mejores condiciones de vida para los habitantes del estado para poder conseguir la paz, porque la falta de oportunidades hace que la gente que no tiene trabajo sea presa fácil de los grupos delincuenciales.
Expresó que donde no hay condiciones de oportunidades de empleo, para desarrollar mejores condiciones de vida, salud, educación, alimentación, es imposible mejorar,
“son caldo de cultivo de violencia” y que se debe de pensar desde una perspectiva de igualdad y desarrollo para todos.
El padre afirmó que lo que se vive en Guerrero es consecuencia de su historia que dio pie a lo que sucede ahora, “no tenemos que ser como antes”.
Afirmó que la violencia es el rezago de la política económica y social, sin olvidar el cacicazgo político que persiste.
“El gobierno tiene un papel fundamental para el desarrollo del estado o de la región, es correcto que tengamos gobiernos fuertes, no duros”, pero en cambio en el estado hay gobiernos frágiles y vulnerables, reprochó.
Dijo que hay regiones donde prácticamente hay “ingobernabilidad, donde las instituciones no están presentes y si lo están, están muy deterioraras, la gran manifestación son los grupos de las autodefensas porque surgen por el vacío del Estado”.
Advirtió de la desconfianza generalizada al gobierno que está cooptado por los grupos delincuenciales, además de que no hay una cultura de la denuncia porque las instituciones no funcionan.
El presbítero aprovechó para recriminar la forma en que fue nombrado el presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) en el estado, Luis Camacho Mancilla, quien fue propuesto por el gobernador Héctor Astudillo, “el autoritarismo es una dificultad también”.
Lamentó que no hubo consulta a los colectivos y familiares de las víctimas y que la decisión fue vertical, “el estado está funcionado a su modo, al margen de la población”.
Agregó que la corrupción en el estado se distribuye en forma “mafiosa y sectaria“ y por ello hay un amplio malestar social y desconfianza, y llamó a que su combate sea algo formal y no de palabras, además de que no es privativa de las autoridades.

