Unos 250 millones de personas, es decir, alrededor del 5 por ciento de la población adulta mundial, consumieron drogas por lo menos una vez en 2015.
Así lo indica el Informe Mundial sobre las Drogas 2017, publicado por la Oficina de la ONU Contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).
“Aún más inquietante es el hecho de que unos 29.5 millones de esos consumidores, es decir, el 0.6 por ciento de la población adulta mundial, padecen trastornos provocados por el uso de drogas.
“Eso significa que su afición a las drogas es perjudicial hasta el punto de que pueden sufrir drogodependencia y necesitar tratamiento”, dijo en rueda de prensa Aldo Lale-Demoz director ejecutivo adjunto de UNODC con motivo del lanzamiento del informe.
En 2015, a nivel global, 183 millones fueron consumidores de cannabis; 35 millones, de opioides; 37 millones, de anfetaminas y estimulantes de venta con receta; 22 millones, de éxtasis; 18 millones, de opiáceos, y 17 millones, de cocaína, revela el informe.
Por su parte, Shekhar Saxena, director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias, OMS destacó que los consumidores de drogas por inyección se enfrentan a algunas de las consecuencias más graves para la salud vinculadas a las drogas.
En el mundo consumen drogas por inyección casi 12 millones de personas, de las cuales una de cada ocho (1.6 millones) viven con VIH y más de la mitad (6.1 millones) con el virus de la hepatitis C, refirió Saxena.
De acuerdo con el informe, mueren más consumidores de drogas a causa de hepatitis C (222 mil muertes) que a causa del VIH (60 mil muertes).
Últimamente se ha prestado especial atención a las amenazas planteadas por la metanfetamina y las nuevas sustancias sicoactivas (NSP), advierte el informe.
“Sin embargo, tanto la fabricación de cocaína como la de opioides van en aumento. Esas sustancias siguen siendo motivo de grave preocupación, y no parece haber muchos indicios de que la crisis de los opioides vaya a mermar’’, advierte el documento.
Por otra parte, los trastornos relacionados con el consumo de anfetaminas constituyen un porcentaje considerable de la carga mundial de morbilidad imputable a los trastornos ocasionados por el consumo de drogas en general, ya que ocupan el segundo lugar, después de los relacionados con el consumo de opioides.
Según los datos de que se dispone, entre las anfetaminas, la metanfetamina es la que plantea la mayor amenaza para la salud en todo el mundo.
“El consumo de metanfetamina se va extendiendo y cada vez más consumidores de esa sustancia se someten a tratamiento”, indica el informe, que apunta a Estados Unidos como uno de los principales consumidores.
“Además del mercado de metanfetamina establecido y en expansión en Asia Oriental y Sudoriental y Oceanía, el consumo de esa sustancia en América del Norte, Asia Sudoccidental y algunas partes de Europa es un motivo de una preocupación cada vez mayor”, indica.
Uno de los lugares en que más se concentra el consumo de drogas en el mundo son las cárceles.
En este sentido, UNODC observó que uno de cada tres reclusos ha consumido una sustancia ilícita en algún momento durante su período de encarcelamiento, y el 16 por ciento de los encuestados admiten estar consumiendo alguna (o haberla consumido durante el mes anterior al estudio).
“El cannabis es, con mucho, la sustancia que más se consume en la cárcel, y la heroína está en segundo lugar. Alrededor del 10 por ciento de los reclusos reconocen haber consumido heroína en algún momento durante su período de encarcelamiento, y un tercio de ellos admiten estar consumiéndola (o haberla consumido durante el mes anterior al estudio)”, cita el texto.
En lo que se refiere al cannabis, cada vez se reconoce más el daño vinculado a la intoxicación provocada por el consumo de cannabinoides sintéticos.
“Si bien en general esos perjuicios para la salud no son distintos de los de la intoxicación causada por el cannabis natural, el consumo de productos que contienen ciertos cannabinoides sintéticos se ha asociado a eventos adversos graves para la salud como la hospitalización y los casos fatales’’, sostiene.
“No obstante, no cabe esperar que los efectos funestos o inconvenientes de esas sustancias vayan a limitar su adopción o su consumo”, añade.
Según UNODC, el mercado de drogas está floreciente.
“En general, el narcotráfico parece haber aumentado ligeramente en 2015, y los mercados de algunas drogas, especialmente cocaína y sustancias sintéticas, parecen estar prosperando.
Los datos relativos a la producción, el tráfico y el consumo de drogas apuntan a una expansión global del mercado de cocaína en el mundo entero”, reveló.
En 2015, el volumen de fabricación mundial de clorhidrato de cocaína puro ascendió a mil 125 toneladas, lo que entraña un aumento global del 25 por ciento con respecto a 2013.
En 2016 la producción mundial de opio aumentó un tercio en comparación con el año anterior.
Si bien también aumentó la superficie dedicada al cultivo de adormidera, el gran aumento de la producción de opio se debió principalmente al mayor rendimiento obtenido de la adormidera en Afganistán en comparación con el año anterior.
“Con todo, la producción total de opio a nivel mundial (6 mil 380 toneladas) todavía fue un 20 por ciento menor que la cifra máxima registrada en 2014 y se acercó al promedio registrado en los cinco años anteriores”, indica el informe.
Para la OMS, explicó Saxena, es necesario descriminalizar el consumo de drogas, abordar el problema desde una perspectiva de salud pública y ofrecer asistencia médica a los usuarios, especialmente los que utilizan inyecciones.
Este año se cumplen 20 años del Informe Mundial sobre las Drogas, que llega en un momento en que la comunidad internacional ha decidido seguir adelante con una acción conjunta, dijo Lale-Demoz refiriéndose al documento final de la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2016 sobre el problema mundial de las drogas el cual contiene más de 100 recomendaciones concretas para reducir la demanda y la oferta.
“Hay mucho trabajo por hacer para hacer frente a los muchos daños que las drogas infligen a la salud, el desarrollo, la paz y la seguridad, en todas las regiones del mundo “, dijo Lale-Demoz para concluir.