* Gente sentada en los pasillos del Juan Ruiz de Alarcón durante su concierto
* Alterna con ella el guitarrista clásico Alfonso Moreno
Con un concierto en el que la Orquesta Filarmónica de Acapulco logró llenar a su máxima capacidad el teatro Juan Ruiz de Alarcón y en el que demostró que ya se encuentra arraigada entre los acapulqueños, la orquesta dirigida por Eduardo Alvarez celebró su quinto aniversario con la participación del guitarrista clásico Alfonso Moreno y del ballet folclórico Malintzin.
En la celebración incluso muchos asistentes se sentaron en los pasillos del recinto y hasta hubo algunos que se quedaron sin entrar.
Desde las 20 horas comenzaron a llegar las personas, a sabiendas de la puntualidad de la filarmónica, que invariablemente comienza sus espectáculos en punto de la hora anunciada.
A las 21 horas, todos los asientos estaban ocupados, aunque el público seguía llegando por familias enteras, por lo que fue necesario que se acomodaran como pudieran de pie en el pasillo central, en las entradas o en las escaleras.
El concierto comenzó pasadas las 9 de la noche con un nutrido aplauso al abrirse el telón y presentar a los 74 miembros de la filarmónica; el director artístico, Eduardo Alvarez, saludó al público batuta en mano, con la que indicó atención a sus músicos.
Comenzaron a oírse los violines tenues, después los alientos, percusiones, el resto de las cuerdas para dar forma a la festiva obertura Carnaval de Dvorak.
Al culminar la presentación, siguió un intenso aplauso de las más de 2 mil 500 personas presentes en el Juan Ruiz de Alarcón, (ni Pablo Milanés, Tania Libertad o Guadalupe Pineda, habían conseguido ese lleno tan impresionante).
El teatro, ajado y descolorido por casi 20 años de uso y un precario mantenimiento, parecía que recuperaba el esplendor que tuvo en los ochentas, cuando recibía –bajo la férula de la excéntrica y espléndida Carmen Romano de López Portillo– a algún ballet ruso, a alguna filarmónica europea o a una compañía de teatro Kabuki directamente de Japón.
La mayor parte de los músicos de la filarmónica salió del escenario quedándose para el siguiente número solamente la sección de primeros violines y un grupo de alientos: fagote, flauta transversal, clarinete, trombón y un corno, así como un percusionista.
El director regresó al proscenio acompañado del solista invitado, Alfonso Moreno, quien fue recibido con un aplauso por el público.
Moreno fue presentado por Eduardo Alvarez como “uno de los más grandes intérpretes que ha dado el mundo de la guitarra clásica”.
Entre el público todavía se mostró la falta de cultura en este tipo de espectáculos: niños llorando en la sala y celulares encendidos. Incluso 20 minutos después de la hora del comienzo de la función, la gente seguía llegando, en la acostumbrada impuntualidad acapulqueña, mientras el director levantaba su batuta para comenzar el segundo número, Conciero número 1 en re mayor (Opus 99) para guitarra y orquesta de Castelnuovo.
La obra llevó a la audiencia a los ritmos de la romanza del renacimiento, con el allegretto del primer acto, andantino en el segundo y el rítmico-caballeresco en el último acto, que fueron representados con maestría por el solista.
El tenue sonido de la guitarra, se unió al de las cuerdas, alientos y percusiones presentes en la filarmónica, dándole un carácter romántico al concierto.
El público, aunque apretujado, aplaudía vehemente las ejecuciones de la orquesta, su director y el solista, quien agradeció la entrega del público.
Durante el intermedio, el gerente general de la filarmónica, Ricardo Ortiz de Ora, presentó a la presidenta del patronato de la OFA, Ana María Castilleja, al director del Instituto Guerrerense de la Cultura, Hubert de la Vega Estrada y del director de la orquesta, Eduardo Alvarez, quienes felicitaron públicamente a la filarmónica por sus cinco años de actividades cumplidas.
Después del intermedio, la orquesta acompañó al ballet folclórico Malintzin, de la UAG, quienes ofrecieron al público, Feria chilpancingueña, Alingo lingo y El pañuelo.
Para cerrar el programa, el director de la orquesta seleccionó la obra de Respigui Pinos de Roma, una elección afortunada debido al carácter festivo de la obra en la que los instrumentos, transportaron a la audiencia a visualizar las campanas, los pájaros, el sonido del viento sobre los pinos del Janículo y la entrada de las tropas romanas a la capital imperial, a través de la vía Apia.
Como parte del encore, Alvarez ofreció a su público, un gusto calentano, compuesto por El Paganini de la tierra caliente, Juan Reynoso, titulado Gusto federal que fue acompañado también por el ballet Malintzin.
Sale el público satisfecho
Abordados a la salida del concierto, algunos de los asistentes comentaron: “Es un placer para toda mi familia tener acceso a este tipo de espectáculos en Acapulco, sobre todo porque son gratuitos y representan un acceso a la cultura de buen nivel”, dijo el doctor anestesiólogo, de 43 años de edad, radicado en la colonia Progreso, Román Sánchez Figueroa, quien asistió al concierto con su esposa y sus tres hijos.
Por su lado, Francisco Mondragón Mejía, abogado de la colonia Garita, expresó que era la primera vez que asistía a estos conciertos, debido a que su novia lo había invitado, sin embargo, se manifestó satisfecho por lo que había visto y declaró que piensa regresar a ver otros conciertos de la filarmónica.
La señora Dominga Rocha Salmerón, de 75 años de edad de la colonia Caleta, comentó: “Es un gusto para mí que ya cumplan cinco años los de la filarmónica, todavía me acuerdo cuando inauguraron su primer concierto, habíamos menos de 50 personas y el concierto fue en el cine-salón aquí mismo en el centro de convenciones, pero somos muy afortunados de tenerlos entre nosotros, por la variedad musical que nos ofrecen, yo siempre traigo a mis hijos y a mis nietos, cuando me los suelta su mamá”, expuso.