Hoy se cumplen cuatro años de la desaparición de los líderes de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, Eva Alarcón Ortiz y Marcial Bautista Valle, y la hija de Eva, Coral Rojas Alarcón dice, “estoy convencida de que fueron asesinados pero se merecen un entierro, quiero encontrar a mi madre y a Marcial”.
En entrevista, la joven de 24 años afirma que no hay forma, en estos momentos, de encontrar justicia porque los delincuentes que desaparecieron a los defensores de los bosques tienen pactos con las autoridades, aun así no pierde la esperanza y cree que más adelante las instituciones serán ciudadanizadas y entonces se castigará a los responsables del crimen.
Marcial Bautista y Eva Alarcón fueron desaparecidos la madrugada del 7 de diciembre de 2011 cerca del poblado de Rodesia, entre Petatlán y Tecpan, en la Costa Grande, por un grupo de hombres armados que según testigos, contaron con la protección de soldados del Ejército y de agentes de la Policía Ministerial.
Desde entonces Coral ha buscado justicia y se convirtió en defensora de derechos humanos, coadyuva con la Procuraduría General de la República (PGR) y la Policía Federal (PF) en la búsqueda de fosas clandestinas y la identificación de víctimas.
“Las víctimas se acercan, nos entendemos de corazón a corazón y la información que nos dan nos sirve para encontrar fosas”, expresó.
Los contactos con las autoridades los tiene a partir de la desaparición de su madre y de Marcial, “los familiares de las víctimas se acercan a nosotros porque saben que no les vamos a fallar”.
Coadyuva con la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos de la PGR, en la que están integradas víctimas, agentes del Ministerio Público federal y peritos.
Informó que han encontrado cuerpos en Michoacán y en Guerrero, “y creo que cada identificado es un triunfo”.
Relató que el proceso judicial de Eva y de Marcial sigue, “la última declaración dice que a ellos los mataron, es la única línea de investigación de la PGR”, asegura.
Se refiere a las declaraciones de un sicario detenido en febrero de 2012 por soldados del Ejército en un retén en Tecpan de Galeana, y quien supuestamente confesó su participación en la desaparición de los dirigentes.
Según información extraoficial obtenida en esos días, el sicario José Jhonny López Galván, El Güero, habría hecho esas declaraciones en el Ministerio Público federal, y habría conducido a los militares al sitio donde se encontraban los restos quemados. Según un peritaje que se dio a conocer, esos restos no correspondían a Eva ni a Marcial, y hasta el momento, “no hay nada científico que demuestre que fueron asesinados”, pero dice que ella ya no los busca con vida.
La joven defensora de víctimas dice que debe de cambiar el mecanismo para encontrar desaparecidos, porque en el sistema actual “el familiar de la víctima es el investigador, es grave porque el MP sólo sirve para que quede registro. Sólo el familiar puede hallarlo, y si no tiene recursos no puede hacer nada”.
En cuanto a las búsquedas de fosas, relató que sólo cuando participan los familiares de las víctimas es cuando encuentran cuerpos.
“Reviso las averiguaciones previas, dentro de éstas verificamos la geolocalización de los números de teléfonos celulares, si los hay. Ahí se detectan las zonas y los familiares hacen las investigaciones, se meten a lugares muy peligrosos. No somos como la autoridad que no verifica ninguna denuncia”, mencionó.
Marcial Bautista y Eva Alarcón fueron desaparecidos la madrugada del 7 de diciembre del 2011 cerca del poblado de Rodesia, entre Petatlán y Tecpan, en la Costa Grande, por hombres armados coludidos con soldados del Ejército.
Según testimonios, los pistoleros se desplazaban en una camioneta que detuvo el autobús de pasajeros de la línea Futura que iba a la Ciudad de México, pero haría escala en Chilpancingo. Tras interrogar a los pasajeros obligaron a descender a Eva y a Marcial. Desde entonces no se sabe de ellos.
Testimonios de pasajeros que iban en el autobús, dicen que en el trayecto se toparon con un retén del Ejército, donde un militar subió a la unidad para preguntar si entre los pasajeros se encontraba Marcial Bautista, ninguna persona respondió y ante el silencio el militar bajó del autobús.
Los mismos testigos comentaron que kilómetros más adelante vieron una camioneta atravesada que impidió el paso del autobús. Cuando éste se detuvo se dieron cuenta que en la orilla de la carretera había otras camionetas con civiles fuertemente armados, acompañados por agentes de la Policía Ministerial, entre ellos el comandante del grupo de esa corporacion con sede en Tecpan Cesáreo Espinoza Palma, El Ganso, que fue el primer detenido por la desaparición de los dirigentes ecologistas.
Cuando el autobús se detuvo, inmediatamente subieron varias personas armadas que identificaron a Marcial, y lo obligaron a bajarse. En ese instante Eva Alarcón, quien iba en uno de los últimos asientos reaccionó y gritó a quienes se llevaban a Marcial que ella lo acompañaría y también se bajó del autobús en un intento de evitar que se lo llevaran.
Desde años antes de su desaparición los dirigentes de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán se dedicaron a la gestión, cuidado, conservación y manejo sustentable de los bosques, por lo que habían recibido amenazas del crimen organizado. La defensa de los bosques los llevó a denunciar atropellos cometidos por el Ejército y los trabajos ilícitos en que están involucrados policías.
Ante las amenazas, el l4 de agosto de 2011 la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) solicitó a las autoridades estatales medidas de protección para Eva Alarcón. El 5 de diciembre, dos días antes de que fuera desaparecida, había reiterado su solicitud.