Es posible que uno de los problemas de la conversación cibernética es que establece el contacto pero no produce una verdadera conversación. El algoritmo produce una estadística y ésta, a su vez, la clasificación y la uniformidad entre quienes piensan y sienten de forma coincidente o similar. El intercambio de mensajes se produce a partir de la uniformidad y no del cuestionamiento y menos de la oposición o disidencia. Es decir, el intercambio de palabras, no necesariamente de ideas, es a partir de que haya coincidencia. Cada quien, de este modo, ve la realidad desde su algoritmo con el resultado de que se cumple el poema de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.
O sea que si uno es crítico o adversario del gobierno del presidente López Obrador, de la llamada 4ta. Transformación, de Morena o de la candidata Claudia Sheinbaum, seguro confirmó lo que ya había prefigurado en su imaginación: “el debate lo ganó Xóchitl”. Lo mismo ocurre al contrario, si se es crítico del neoliberalismo, del prianismo, seguro dio por ganadora a la candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia, la ex jefa de gobierno de la Cdmx.
Quizá por eso los debates se hayan convertido en casi inútiles, aburridos, miserables y muy, pero muy, aburridos, sosos y hasta groseros porque se caracterizan por la mentira, la acusación sin pruebas, la agresión corriente y el lenguaje limitado. Ni modo, ésta es la democracia que la clase gobernante se ha dado a sí misma en muchos lugares del mundo, no solamente en México.
Sin embargo, el segundo debate presidencial, celebrado el domingo pasado, cumplió las expectativas sin ofrecer grandes sorpresas. Fue un encuentro ríspido, en que cada una de las candidaturas siguió estrategias clásicas: la doctora Claudia Sheinbaum, como candidata puntera, logró no caer en provocaciones, presentar sus propuestas y no poner en riesgo su delantera; a su vez la candidata Xóchitl Gálvez, sabedora de que desde la segunda posición, su única posibilidad era reventar a quien lidera la carrera, cosa que no pudo lograr, aunque su golpeteo fue constante; Álvarez Máynez, en la cómoda posición de quien no tiene nada que perder y sí acaso algo que ganar, por ello desde el primer debate hay quienes lo ubican como el principal ganador, porque remonta desde muy abajo y cualquier avance es ganancia.
Los próximos días nos dirán con mayor precisión el resultado en la percepción popular, aunque las primeras encuestas levantadas en las siguientes horas del evento, le dan una ventaja a la candidata Sheinbaum, incluso por arriba de lo que se percibió en el primer debate. No obstante, en las redes sociales el prianismo o quienes se asumen apartidistas o “ciudadanos” dieron por derrotada a Claudia Sheinbaum y como indiscutible ganadora a Xochitl Gálvez.
En la exposición de la candidata morenista se destacaron las cifras macroeconómicas del país, como el incremento sin precedentes del salario mínimo, el crecimiento del empleo y la economía del país, que recientemente es superior al promedio de décadas, y la estabilidad de la moneda mexicana frente a otras divisas, entre otros indicadores. A diferencia de su intervención en el anterior encuentro, esta vez hubo una clara defensa de las estrategias seguidas por el Presidente de la República, cuya omisión en la ocasión inicial causó incluso la molestia de éste, aunque algunos observadores han señalado que ello le quitó tiempo a Sheinbaum para explicar más ampliamente sus propuestas.
A poco más de un mes de los comicios en que se definirá, además de la candidatura en cierto sentido testimonial de Movimiento Ciudadano, a la mujer que conducirá los destinos de la nación el siguiente sexenio. Anticiparon los opinadores expertos que éste sería el debate definitivo, pues si a partir de este ejercicio no se modifican sustantivamente las tendencias de voto, lo cual no parece haber ocurrido, será muy difícil que en la última confrontación, ya muy cercana a los comicios, se produzca algún cambio significativo. Esa cercanía hará que en el futuro inmediato, la atención de la ciudadanía y de los medios de información, así como de quienes navegan por las redes sociales, esté puesta en las noticias de ésta y del resto de las campañas electorales que ahora se llevan a cabo en todo el país.
Desde luego, en otras dimensiones la vida sigue en México y en el mundo, pero otros factores serán vistos en estos días en un segundo plano. Hay sin embargo algunos focos rojos, como la prolongada sequía en el territorio nacional que no acaba de terminar, o los referidos al clima de violencia e inseguridad que tampoco cede.
Estos flancos son los que le dieron a Xóchitl Gálvez, la candidata opositora, materia para sus reiterados ataques en el debate, y en particular el deterioro de la seguridad pública es lo que da base a su principal eje de campaña. Ése será además el tema del último debate en mayo. En relación con ese factor, a partir de ahora y en los próximos días, el movimiento de los padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala hace casi un decenio, se estará manifestando nuevamente. El fin de semana en la ciudad de México realizaron una marcha e instalaron un plantón en el Zócalo, frente a Palacio Nacional. No han cejado en su exigencia de justicia, y demandan una reunión con el Presidente, para la cual les han puesto condiciones que ellos no han aceptado, como que sea después de las elecciones, que acudan sin abogados e intermediarios, entre otras.
A cinco meses de que se cumpla el décimo aniversario, no se ve que su protesta vaya a acallarse, por el contrario. Y éste puede ser uno de los principales dolores de cabeza rumbo a la inminente elección.
Los siguientes días serán intensos, el nivel de agresividad de las campañas electorales de todos los niveles, en especial la presidencial aumentará sustantivamente, la andanada de spots para confirmar la llamada “democracia del spot” también saturará a todas las audiencias de los medios electrónicos, la radio y la televisión vomitarán spot tras spot hasta asquear a ciudadanos indemnes que ya dan por resuelta la contabilidad de los votos, pero confían en que el mayor número de personas de 18 años, sean o no ciudadanos genuinos (en la responsabilidad del concepto) salga a votar para derrotar a López Obrador, quien no estará en una boleta por primera vez en 24 años.
O sea que de aquí al 2 de junio próximo cada quien, de acuerdo al algoritmo tendrá a su ganadora aunque la realidad esté, todavía, por verse.
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El calentamiento global no solo es de clima; conflicto mundial a la vista
Para quienes piensen que el calentamiento global y los fenómenos climáticos conocidos como El Niño tienen que ver sólo con los abusos humanos en contra de la naturaleza, en las últimas semanas se han exaltado los ánimos entre judíos y árabes, y el conflicto de Israel contra la franja de Gaza o Palestina ya involucró a los vecinos cercanos, como Irán y Egipto, mientras que los israelitas contarían con el apoyo de la mayoría de los países de Occidente.
La violenta escalada de Israel contra Palestina tuvo una respuesta por parte de Irán, lo que permitirá al gobierno israelí que encabeza Netanyahu, acrecentar sus hostilidades en contra de sus vecinos hasta obtener, si se mantiene, su aniquilación. Es decir, no sólo el calentamiento es global y referido a la ecología y el medio ambiente, sino que los ánimos internacionales también ya subieron de temperatura, y árabes e israelíes están “muy calientes”.
A estas alturas del siglo XXI, en que los optimistas habrían supuesto un planeta más civilizado y más cercano a la paz y el progreso en armonía, nos encontramos con un mundo en que surgen y crecen diversos puntos de conflicto que amenazan convertirse en escenarios bélicos incontrolables.
Hace ya más de dos años que la invasión rusa a Ucrania condujo a una guerra que los agresores confiaron en ganar en cuestión de semanas, pero se encontraron con una resistencia inimaginable, a tal grado que ya no se sabe quién saldrá vencedor de la contienda. Rusia, la ex Unión Soviética encabezada por Vladimir Putin, afirma actuar “a la defensiva” ante los embates del llamado mundo occidental que apoyan los supuestos intentos de desprendimiento o liberación de Ucrania de los soviéticos.
Ese conflicto, como se ve hasta ahora, podrá prolongarse pues, en el concierto internacional, ya adquirió como el judío-arabe, status de “normalidad”. Muy poco sorprende que haya decenas o cientos de muertos en la franja de Gaza, como tampoco que los haya en los límites entre Rusia y Ucrania, o en el resto de las guerras que tienen lugar en el mundo en este momento.
Recientemente, en octubre pasado, el ataque de Hamás a Israel, desató la respuesta del gobierno judío, tan bárbaros uno como la otra, y hace unos días, el bombardeo de Israel al consulado de Irán en Damasco, Siria, provocó el ataque aéreo del país agredido en territorio israelí, con el cual ha escalado el conflicto en Medio Oriente y aumentado la tensión en esa región y en Europa. En materia comercial y financiera, la incertidumbre se refleja a nivel mundial.
En nuestro continente no tenemos enfrentamientos de ese calibre, pero no estamos exentos de tensiones y amenazas. En Estados Unidos, la posibilidad de que Donald Trump gane la próxima elección presidencial y regrese a la Casa Blanca, genera inquietud e incertidumbre en el mundo.
Al sur del río Bravo, el creciente desencuentro entre los gobiernos de México y Ecuador ha terminado en el rompimiento de las relaciones entre ambos países y la denuncia mexicana ante la Organización de las Naciones Unidas y otras instancias internacionales, luego de que contra toda norma diplomática el régimen ecuatoriano ordenó la invasión policiaca a la embajada de nuestro país en Quito, para aprehender al exvicepresidente Jorge Glas, acusado de diversos delitos, pero a quien México había brindado primero protección y luego asilo político.
Es decir, el ambiente caldeado, tenso e intenso que se percibe no se tiene únicamente por causas nacionales, consecuencia de las elecciones y la selección de más de alrededor de 22 mil cargos desde el de presidente de la República, sino hay todo un contexto internacional que se convierte en causa y efecto, origen y destino, de casi todo lo que estamos viviendo y en donde la información y la desinformación juegan un papel relevante. A nivel social, la mayor parte de las opiniones se construyen sobre opiniones y no sobre datos fidedignos, lo que ha provocado ya una grave crisis de credibilidad, de tensión social y de enojo en casi todos los ámbitos, pero en especial en los temas político-electorales.
En medio de todo ello, las elecciones presidenciales se aproximan en nuestro país, y la semana pasada tuvo lugar el primer debate entre contendientes, que no dejó satisfecho a nadie, ni a quienes ostentan las candidaturas ni a sus partidarios, ni a quienes lo presenciaron. Un diseño que obstaculizó la real confrontación de ideas y propuestas se sumó a algunas fallas de los organizadores, que generaron molestias y protestas. Lo cierto es que el encuentro no produjo ningún triunfo contundente, y tampoco un cambio notable de las preferencias electorales conocidas.
Abiertamente, la mayor parte de las encuestadoras señalaron como triunfadora a la candidata Claudia Sheimbaum y como desubicada a Xochitl Gálvez, aunque cada alianza festinó y festejó cada una a sus representantes, sin importar, en realidad, el sentir de la comunidad. Habrá otros encuentros y hay quienes prevén un cambio en la imagen y la actitud de la candidata de la alianza PRI-PAN-PRD, como un último recurso para intentar modificar el comportamiento de la gran mayoría de las encuestadoras y acortar la distancia entre ambas candidatas.
En Guerrero, el asunto más caliente sigue siendo la lucha de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa, tema agravado por el asesinato de uno de los jóvenes que encabezaba en la actualidad las protestas. Ahora, ante la negativa del Presidente Andrés Manuel López Obrador de recibirlos antes de la jornada electoral, la asamblea de su movimiento ha tomado la decisión de reactivar sus movilizaciones a partir de este martes y hasta el 1 de mayo, en puntos por definir entre Guerrero y la ciudad de México.
Mientras este conflicto se despliega, la recuperación de la actividad económica y turística continúa en Acapulco, como lo muestra la realización exitosa del Tianguis Turístico, la semana pasada, y la Convención Nacional Bancaria que se llevará a cabo en los próximos días, a cuya inauguración se ha anunciado la asistencia del Presidente de la República. Lamentablemente, también sigue manifestándose la actividad delincuencial, como lo muestra el asesinato del director de la Policía Vial del puerto, además de otros diversos crímenes, y el reciente incendio de cuatro unidades de transporte público.
En ese escenario es que el estado estrena fiscal, cargo para el cual el congreso estatal eligió al coronel Zipacná Jesús Torres Ojeda, en sustitución de la teniente coronel Sandra Luz Valdovinos Salmerón, quien fue cesada luego de confrontarse con la gobernadora, y en medio de la crisis producida por el asesinato del normalista de Ayotzinapa al que se hizo referencia.
Pero la historia continuará en todos los frentes y lo que es seguro es que la tierra y los ánimos se seguirán calentando y hasta podríamos presenciar un conflicto mundial con distintos frentes de guerra abierta, la lucha por los mercados mundiales y, sobre todo, por el reacomodo de los liderazgos mundiales ahora con China al frente. Veremos.
Todos somos Camila
Mucho más allá del escándalo, el “amarillismo informativo”, la morbosidad por indagar o conocer detalles inútiles, la agresividad y el reflejo de la violencia inexplicable e inaudita, el caso de la muerte de la niña Camila Gómez Ortega, de 8 años, es el crudo reflejo de una sociedad en franco proceso de descomposición, en un estado en el que el dolor, el sufrimiento, la marginación y la pobreza azotan como al Nazareno a toda la población.
Referirse a los detalles de la muerte de Camila, nombre que en mitología romana se vincula a un carácter de “doncella guerrera”, que evoca en su significado pureza moral o espiritual, y en arameo se refiere a “la que mantiene el fuego o la que está al lado del señor”, impide analizar el fondo y la forma de un problema que tiene que ver con la convivencia social, la ausencia de principios, valores de respeto a la vida y al desenvolvimiento humano, pero sobre todo también exhibe con crudeza la ausencia de gobierno, el imperio generalizado de la violencia y la nula capacidad de la autoridad para no nada más “poner orden”, sino crear las condiciones para que el pueblo conviva en paz, armonía y crecimiento.
Otis demostró en Guerrero la capacidad de destrucción y la fuerza de la naturaleza a la que el modelo económico actual lejos de respetar, propicia la contaminación y la agresión al medio ambiente; pero la muerte de Camila exhibió la miseria humana, la ausencia de principios éticos y morales, la incapacidad de un gobierno que se mantiene en la superficialidad, a la defensiva permanente y en la incapacidad de, siquiera, consolar a la población frente al martirio que padece.
El caso de Camila remite, irremisiblemente, a otro caso que sacudió y conmovió al país pero en especial al estado de México con la muerte de otra niña, Paulette Gebara Farah, también en el mes de marzo de 2010, en Huixquilucan, estado de México, gobernado en ese tiempo por quien a partir de 2012 fue presidente de la república, Enrique Peña Nieto, acontecimiento que también sorprendió y conmovió, como hoy Camila, a la opinión pública. El caso de Camila nos refleja como un espejo al que todos nos asomamos para ver nuestro aspecto, las arrugas, el desarreglo y el deterioro que nos incomoda y disgusta. Todos somos Camila de una u otra forma.
La semana mayor estuvo ahora atraída por el caso de Camila cuyo sacrificio, ojalá, sirviera para cambiar la situación prevaleciente en Taxco, en Guerrero, principalmente, pero también en todo México.
Culminamos así el tránsito por la Semana Mayor, espacio que auspicia la reflexión y la devoción religiosa, pero sobre todo la actividad turística y de recreación, y ahora estamos a dos meses exactos de que tenga lugar la elección presidencial, y junto con ella, la definición de más de veinte mil cargos en todo el país, entre legisladores federales, gobernadores, alcaldes, regidores, entre otros, en todo el territorio nacional.
Por ello, hace un mes arrancaron las campañas de quienes compiten por la Presidencia, y ahora ya se ha agregado el proselitismo del resto de las y los candidatos a los cargos mencionados.
También, por supuesto, el ambiente político se ha calentado; a medida que los comicios se aproximen más es previsible un mayor interés ciudadano así como alguna variación en las tendencias de voto reflejadas en las encuestas.
Ya desde ahora, inevitablemente en el actual mundo digitalizado en que vivimos, en paralelo tiene lugar una lucha cibernética en que predominan los ataques mutuos, una guerra sucia con bots, campañas negras y fake news. Todo ello crecerá en intensidad y agresividad en los siguientes sesenta días.
Más lamentable aún es que también se ha incrementado la violencia física directa contra aspirantes de diversos partidos, en todo el país suman ya más de una docena de asesinatos en este rubro, además de amenazas y atentados fallidos contra otros más.
De estos crímenes, por lo menos dos han tenido lugar en Guerrero, contra líderes partidarios en Atlixtac y en Atoyac, además del secuestro del dirigente de Movimiento Ciudadano en el estado.
En la entidad, estos hechos oscuros se contrastan con el gran esfuerzo colectivo para recuperar la actividad turística en Acapulco y en otros puntos que complementan ese polo vital en la economía estatal.
Al terminar la Semana Santa, si bien todavía está por levantarse y ponerse en operación una gran parte de la infraestructura hotelera y de servicios en el puerto, según datos de la Secretaría de Turismo estatal, en los lugares de alojamiento que ya están funcionando se tuvo una ocupación superior al 95 por ciento, es decir, prácticamente lleno total, proporción similar a lo registrado en Ixtapa Zihuatanejo, y un poco menos en Taxco.
En esta última población, por desgracia la nota en el viacrucis no fue la afluencia de visitantes ni la tradicional procesión de encapuchados y autoflagelación de penitentes, sino el secuestro y asesinato de la niña Camila, seguida por el linchamiento de algunos de los supuestos responsables de su muerte a manos de una población cansada y enardecida, ante la negligencia y torpeza de las autoridades, desde el jefe de policía cuya primera reacción fue atribuir el crimen a descuido de la madre de la menor, hasta la gobernadora que aquí también confirmó su estilo: primero no aparecer por días y luego reaccionar de manera tardía y elusiva.
En Guerrero, a sus ancestrales problemas de pobreza, marginación y violencia, se suma ahora un gobierno que carece de estrategias preventivas eficaces y capacidad de reacción inmediata ante las crisis, con lo cual se genera un cuadro de anarquía e ingobernabilidad.
Todo ello fue manifestado y reprochado por la oposición en el Congreso federal con motivo del reciente asesinato de un normalista de Ayotzinapa a manos de la policía, e incluso llegó a proponerse iniciar el proceso de declaración de desaparición de poderes en la entidad. Lo de Camila en Taxco hará que ese debate se recrudezca, ahora apoyado con un nuevo elemento.
En ese ambiente sobrecalentado viviremos las próximas semanas, tanto que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha vuelto a referirse a la posibilidad de un golpe de Estado “técnico” para arrebatarle el poder al movimiento que encabeza, en tanto la oposición acusa del uso de los instrumentos del Estado a favor del partido en este momento mayoritario.
A las campañas por la presidencia de la república se sumaron ya las que llevarán a renovar gobernadores, presidentes municipales y congresos estatales, hasta sumar más de 20 mil cargos de elección popular cuya atención pretenderá atraer a la ciudadanía y a toda la población, hastiada y cansada de moldes de “mercadotecnia política” que recuerdan los peores años del priismo y del panismo, con una gran cantidad de candidatos sumidos en el desprestigio, ocupados en “tapar el sol con un dedo” y mostrarse como la salvación de sus electores. Mentira tras mentira, en un auténtico alud de spots que saturan y envenenan a la opinión pública. Lejos de alentar la democracia, muchos de estos personajes y de estas campañas desestimulan la participación ciudadana.
Veremos qué tanto escala, a lo largo de este mes y del siguiente, en medio de campañas electorales que subirán el tono de la violencia verbal y, por qué no decirlo, también el clima de tensión y violencia en todo el país. Las guerras sucias en la red de unos y de otros enrarecerán aún más el ambiente y provocarán, inevitablemente, que la llegada a la meta sea “de fotografía”, no sólo en el caso de la presidencia de la república, sino en varios de los estados en los que se elegirá nuevo titular del ejecutivo o en alcaldía y cargos de elección popular, por lo que la intervención de la autoridad electoral será de relevancia y definición.
No se necesita ser adivino para prever que el conflicto post electoral está a la vista, pero como repetía el experimentado político Enrique Olivares Santana, secretario de Gobernación del presidente López Portillo: “no anticipemos vísperas”.
Bienvenida la Semana Santa, Acapulco con los brazos abiertos
Nadie pudo imaginar, mucho menos prever o advertir, la magnitud de la intensidad y destrucción de Otis, así como tampoco muy pocos pudimos haber previsto ni programado la velocidad de recuperación de los guerrerenses, tanto en lo bueno como también en lo malo. La resistencia de la población acapulqueña ante la adversidad es digna de reconocimiento, felicitación y admiración, no es fácil perder todo y en tan poco tiempo después, recuperar el ánimo, la fortaleza, la decisión, el empeño y el empuje para haber logrado los avances alcanzados a unos meses del embate de la naturaleza.
Todo este avance ha sido posible con la ayuda del gobierno, en especial del que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuya voluntad empujó a todas las dependencias federales a canalizar personal y recursos suficientes para enfrentar la tragedia. Pero también es necesario reconocer que la recuperación se logra a pesar del gobierno, en especial del que encabeza la gobernadora Evelyn Salgado, cuyo equipo principal ha tenido que ser restructurado fruto de una crisis de diversas características.
Hoy Acapulco y el estado de Guerrero en general, están listos para recibir a miles de turistas que acostumbran, desde hace décadas, aprovechar los días de asueto de la Semana Santa para llenar sus playas, disfrutar del sol, las playas y el mar cuya belleza y benignidad están hoy vivos. Ya están reconstruidos y recuperados más de 180 hoteles en el puerto, el aeropuerto de Acapulco ya tiene una reconstrucción del 85 por ciento de sus instalaciones, hospitales y centros de salud públicos ya están casi en la normalidad anterior a Otis (ojalá y se aproveche y se alejen vicios, burocracia y actitudes negativas), el servicio eléctrico se ha recuperado a pasos agigantados, gracias al trabajo urgente de casi 4 mil trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, cuya eficacia y prontitud están fuera de duda.
Acapulco está listo no sólo para la semana mayor, sino también para llevar a cabo el Tianguis Turístico del 9 al 12 de abril, así como distintos eventos como reuniones de empresas nacionales e internacionales que no sólo se comprometen sino que trabajan para que la recuperación del puerto sea una realidad visible.
Todo este recuento positivo, tiene también su lado negativo u oscuro. La ineficacia de los gobernantes para restablecer la gobernabilidad, aprovechar para aplicar la ley y recuperar los espacios tomados por los grupos criminales en diversas partes de la entidad y para aprovechar, a cabalidad, esta coyuntura negativa para la sociedad, pero propicia para la actuación de gobierno. Sin embargo, la gobernadora Salgado sabe que todavía muchos de sus funcionarios viven en el glamour y la superficialidad de los cargos públicos, de ahí que haya tomado la decisión de hacer cambios, por demás oportunos y necesarios, aunque insuficientes.
Desde su fundación y a lo largo de su historia, la vida cotidiana en Guerrero ha sido complicada y su gobernanza más aún, pero en los últimos tiempos no acabamos de salir de una cuando ya tenemos otra crisis encima.
Hacia el fin del año pasado, el impacto del huracán Otis desencadenó una tragedia social y económica de la que el puerto no acaba de reponerse, pese a todo tipo de esfuerzos; no obstante, tanto la afluencia turística para las fiestas de año nuevo como el exitoso evento del Abierto Mexicano de Tenis, hace unas semanas, nos mostró la resiliencia de los acapulqueños y su capacidad para renacer.
Sin embargo, esa es sólo la parte positiva. Del otro lado tuvimos la rápida reactivación de las amenazas del crimen organizado, que incluso antes de la normalización de las actividades económicas se hizo presente en el puerto, lo que originó un paro del transporte público que se extendió a otras ciudades del estado, como la capital Chilpancingo y Taxco.
Más tarde se supo que un frágil pacto entre los grupos mafiosos, propiciado por los obispos de la región, permitió la reanudación del transporte y cierta tranquilidad en la vida urbana, pero esto fue efímero.
Mientras ello ocurría, la movilización de los normalistas de Ayotzinapa ha cobrado un nuevo impulso, en el año en que se cumple un decenio de la desaparición de 43 jóvenes en Iguala. Primero fueron a la ciudad de México, y ante la negativa del Presidente de reunirse con ellos optaron por derribar una puerta lateral de Palacio Nacional usando como ariete un vehículo robado.
Unos días después, en una coincidencia que llama la atención, uno de los jóvenes involucrados en este hecho violento fue asesinado por un policía estatal en Chilpancingo, situación que no acaba de esclarecerse pero que ya ha desatado las protestas radicales de los normalistas y ha generado la peor crisis en el gobierno de Guerrero, a grado tal que han sido cesados el secretario de Gobierno y el de Seguridad Pública, bajo la elegante fórmula de que la gobernadora les “aceptó la renuncia”, así como la fiscal estatal.
Este último caso es una singular historia que merece tomar en cuenta sus antecedentes. La teniente coronel Sandra Luz Valdovinos, que durante su gestión como fiscal nombrada desde el poder federal, había entrado en una ruta de colisión con la gobernadora, decidió hace un mes solicitar una licencia de un semestre “para atender asuntos personales”.
Su petición fue ignorada por la gobernadora y por el congreso estatal, por lo que luego de unos días la funcionaria resolvió reintegrarse a su cargo y cancelar su solicitud. En la actual coyuntura, sin embargo, la gobernadora anunció que también la ha cesado, pero ahora la fiscal no accede a irse y ha recurrido al congreso local que tiene facultades para revocar el cese, pero sólo si logra el voto de dos terceras partes de los diputados, situación inviable dado que hay un dominio mayoritario de Morena en su asamblea.
Entretanto, la crisis guerrerense ha adquirido la atención nacional y resonancia internacional. En el Congreso de la Unión se oyeron voces que demandaron la declaración de desaparición de los poderes del estado de Guerrero, habida cuenta de la impericia de la gobernadora, a quien le critican esta vez, como ocurrió antes con Otis, que en los momentos críticos simplemente desaparece.
Lo evidente es que la entidad se encuentra en una situación alarmante de ingobernabilidad. Por el momento, el Presidente ha optado por apoyar a la gobernadora en sus decisiones, pero eso podría cambiar si las protestas de los normalistas continúan y el caos en el estado persiste.
En ese alarmante escenario, como en un remanso a partir de este lunes y durante los próximos días tiene lugar en Acapulco la primera parada en México del torneo internacional Premier Padel, deporte inventado en este puerto y uno de los de mayor crecimiento en el mundo. El pronóstico es que le irá tan bien como el Abierto de Tenis. La próxima semana se prevé también la afluencia de los turistas mexicanos que tienen a Acapulco, a Ixtapa y a Taxco, como algunos de sus principales sitios de visita en los días santos.
Esa es la parte positiva, como decíamos al principio. Lo demás, veremos cómo evoluciona.
El Acapulco reabierto
Contra viento y marea, nunca mejor dicho después del huracán Otis, se efectuó el torneo internacional de tenis conocido como El Abierto de Acapulco, que le dio al puerto la inyección de ánimo y de “buena vibra” que tanta falta le hacía después de la terrible destrucción ocurrida hace unos cuantos meses. El bello puerto del Pacífico vivió el evento con un espíritu positivo, una resiliencia ejemplar y sobre todo la esperanza de que el sufrimiento y el trabajo realizado en estas últimas semanas para reconstruirlo han valido la pena.
La llegada de varios de las mejores estrellas del deporte blanco fue la mejor demostración de solidaridad, respaldo y trabajo a favor de Acapulco cuya economía se vio reactivada y apoyada por la llegada de miles de aficionados que disfrutaron del torneo como en sus mejores momentos, pero con el ingrediente emocional del dolor causado por el huracán en cientos de miles de acapulqueños que ofrecieron lo mejor de sí mismos con buenos servicios y comedida atención.
Destaca sin duda alguna el apoyo y el trabajo de miles de miembros del Ejército Mexicano, la Armada de México y la Guardia Nacional quienes, poco a poco, han logrado devolver la tranquilidad y, lo más importante, la sensación de seguridad después del clima de violencia y de total ausencia de orden, legalidad y el imperio del saqueo que siguió a la devastación ocasionada por Otis. Entre la gente se escuchó la opinión que la presencia física, cotidiana y cercana de los miembros de la Guardia Nacional, soldados y marinos ha creado un mejor ambiente para la reactivación de la economía, la tranquilidad y la paz de sus habitantes. Es más, hay quienes opinan que este esfuerzo podría ser ejemplar para distintas zonas de la república, sumidas en la actualidad en la violencia, la intranquilidad y el imperio del crimen organizado en cada una de sus distintas expresiones, de robo, extorsión, asesinatos y sobre todo ausencia de la autoridad gubernamental.
Febrero terminó con el espléndido Acapulco Open y con el inicio de marzo comenzaron en México las campañas proselitistas de las candidatas a la Presidencia de la República; son dos mujeres que simbolizan distintos proyectos de nación, entre las cuales la ciudadanía elegirá a quien quiere para que dirija la nación durante los próximos seis años.
En el arranque, la doctora Claudia Sheinbaum lleva, según la mayoría de las encuestas publicadas, una ventaja de más de un dígito. No está mal de entrada, sólo hay que advertir que la experiencia de muchos procesos electorales en México y en el mundo, es que quien sale de puntero difícilmente sube más, generalmente tiende a bajar y ver recortada su delantera frente a su más cercano competidor, en este caso la ingeniera Xóchitl Gálvez.
Muchas cosas sucederán a partir de ahora, aunque hay varios rubros que engloban las principales preocupaciones de los electores, en torno a los cuales discernirán los discursos y los planteamientos, como la seguridad, la economía y la continuidad de los programas sociales que se han convertido en la divisa del actual gobierno. El tema de la inseguridad, la violencia y el crecimiento de la criminalidad es un talón de Aquiles para la 4T que no ha podido ser resuelto, y quedará como uno de los grandes pendientes para el siguiente sexenio.
En contraste, en materia económica los resultados son muy positivos en los recientes años. Y si hemos de hacer caso a la tesis del expresidente norteamericano Bill Clinton, éste es el factor definitorio. Al crecimiento del producto interno de casi cuatro por ciento en 2022 le siguió uno de más de tres puntos el año pasado; a lo largo de estos años se han generado más de un millón 400 mil nuevos empleos registrados en el IMSS, con lo que la cobertura de este instituto se elevó a más de 22 millones de afiliados. El salario mínimo ha tenido aumentos muy relevantes, en el paso de 2023 a 2024 se elevó en 20 por ciento, e incrementos proporcionales se han observado en los ingresos de todos los trabajadores. Entretanto la inflación, aunque aún elevada, se mantiene desde el año pasado en niveles inferiores al cinco por ciento anual.
De la habilidad de ambas candidatas para transmitir, en un caso las bondades de la 4T, y en el otro sus deficiencias, se irá conformando la percepción que a final de cuentas defina la elección presidencial. También contará la suma de aciertos y desaciertos del resto de las figuras que compiten por gubernaturas, asientos legislativos, alcaldías y otros puestos, más de 20 mil a lo largo y ancho del territorio nacional. Y luego, asimismo, un factor deleznable pero ya presente y muy activo serán las tácticas de guerra sucia, de fake news, que necesariamente harán mella, y que sólo podrán ser neutralizadas con inteligencia y estrategias oportunas de los contendientes.
En Guerrero ya hay una gran efervescencia, pues salvo el gobierno estatal, todo el resto de los cargos federales y estatales se votarán, por supuesto la boleta de elección presidencial, senadores y diputados federales, los diputados locales, y los alcaldes, síndicos y regidores en los 85 municipios.
Aquí, lamentablemente, desde antes del inicio de las campañas la presencia del crimen organizado genera altos niveles de violencia que afectan todos los aspectos de la vida cotidiana, entre ellos el proceso electoral. El domingo pasado fue asesinado Alfredo González Díaz, precandidato a la alcaldía de Atoyac por el PT, y no es el primer hecho de agresiones fatales en la geografía política guerrerense reciente.
Ese día por la noche fue asesinado también, en Acapulco, Joaquín Alonso Piedra, exsuegro de la gobernadora Evelyn Salgado, en un atentado en el que resultó gravemente herida su esposa. Ello, pese a los publicitados pactos y treguas acordados entre las bandas delincuenciales, que nos ponen en el supuesto de una pax narca que ni es deseable ni es viable en el largo plazo, pues ya sabemos que cualquier incidente echa por tierra los endebles acuerdos.
De manera contrapuesta, hay un gran esfuerzo de los gobiernos federal y estatal, así como de la iniciativa privada, por levantar de nuevo a Acapulco.
El evento más relevante fue la realización del Abierto Mexicano de Tenis la semana pasada, un torneo clásico ya en el puerto, que luego de la destrucción de la infraestructura turística por el paso de Otis se vio en serio peligro de cancelarse, pero que pudo llevarse a cabo con gran éxito, con baja afluencia en los primeros días, aunque las rondas finales fueron mucho más concurridas, lo cual es toda una hazaña dadas las deficiencias en materia de comodidades para los visitantes, que todavía se advierten en distintos lugares del puerto.
Por lo pronto, en la entidad el voto mayoritario por Morena no parece estar en peligro. Pero esa inercia no debería alimentar la soberbia de la clase política que actualmente detenta el poder, reflexión también válida para muchos otros lugares en el país, aunque en la opinión a ras de piso se observa también desgaste y cansancio, puesto que las campañas en contra del gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, le han provocado un deterioro no reflejado en la mayoría de las encuestas publicadas en los medios de comunicación masiva.
La verdadera realidad se sabrá con el resultado de la contienda electoral de junio próximo, en especial en la relativa a la designación de presidente de la república, pero no hay que adelantar vísperas, ahora el país ya está inmerso en las campañas electorales, en especial en la avalancha de spots y de oferta electoral de candidatos y partidos que son la mejor muestra de la pobreza del sistema político actual.
Subió la temperatura y se va a poner más caliente
Es previsible que en las próximas semanas, por la muy cercana llegada de la primavera, los termómetros registren temperaturas más altas y que el frío que se registra sobre todo en varios estados del norte de la república disminuya, mientras en el puerto el clima se vuelva mas caliente, pero el mismo fenómeno meteorológico ocurrirá, ya se percibe así, en el clima político nacional e internacional.
De acuerdo a las estadísticas de algunos expertos, en diversos países donde habita mucho más de la mitad de la población mundial habrá elecciones, por lo que el ambiente político y sobre todo la mayor parte de las informaciones son reflejo de esa circunstancia. México es, sin duda, un país en el que el ambiente electoral con sus muchas ventajas, pero sobre todo sus también muchas mentiras, distorsionan la realidad y forman “cortinas de humo” para conducir a los ciudadanos a definir su preferencia partidista.
Lo más destacado de las últimas semanas es la intensificación de la estrategia de la oposición al gobierno del presidente López Obrador, quien ha sufrido una andanada de ataques, el principal o el más significativo es el de supuestos vínculos de su gobierno con el crimen organizado y el narcotráfico. Tanto así que da la impresión de haberlo colocado, por primera vez en su sexenio, a la defensiva y –de acuerdo a múltiples opiniones de los analistas más famosos– en un declive de popularidad que podría poner en riesgo el triunfo de la candidata de Morena, Claudia Sheimbaum Pardo.
El propio presidente López Obrador minimiza los efectos de esta escalada mediática, aunque en corrillos y en el ánimo del pueblo es notable un desgaste en su imagen y en la eficacia de su gobierno para contener a una opinión pública alimentada, de día y de noche, con mensajes que lo cuestionan y lo critican severamente con el pretexto del narco gobierno, la construcción de obras suntuosas e ineficaces y un discurso de su parte que, lejos de unificar, divide a la sociedad, según sus críticos.
Todo esto obedece al calentamiento de los ánimos partidistas a la luz de las próximas elecciones el 2 de junio en que están en disputa más de 21 mil cargos de designación popular. Como era previsible, esta aproximación a los comicios más grandes de la historia de nuestro país, donde además de otros muchos puestos de elección popular estará en juego la presidencia de la República, empieza a calentar el ambiente político, fenómeno que se intensificará en las siguientes semanas y meses.
Desde el domingo pasado se hacen oficiales los registros de las candidaturas de quienes se disputarán la Presidencia, y a partir del primero de marzo comenzará la madre de todas las batallas, parafraseando el dicho del tristemente célebre Saddam Hussein. La candidata de Morena registró su candidatura anteayer en un acto en el Instituto Nacional Electoral, en donde resaltó el papel de la ciudadanía en la ejecución y vigilancia de los comicios.
En el interregno, el vacío se llena por una elemental ley de la física y la política, por lo que diversas escaramuzas tienen lugar. Las dos principales candidatas, eligieron la arena internacional para posicionarse, y ambas lograron sus mejores lances en sendas entrevistas con el Papa Francisco, las que se dieron a conocer de manera prácticamente simultánea, aunque en la realidad no ocurrieron de esa manera. Hay quienes afirman que en ese acto, la candidata de la oposición Xóchitl Gálvez, le ganó el lance a la morenista, puesto que se entrevistó primero con el jefe del estado Vaticano y máximo jerarca de la iglesia católica. Lo cierto es que todas las iglesias están conscientes de su papel en las preferencias partidistas de sus seguidores y, en todo caso, harán valer el peso de su feligresía.
También forma parte de esa inquietud política creciente las concentraciones de ciudadanos que fueron convocadas el pasado domingo en diversas ciudades del país, la más multitudinaria en el Zócalo de la ciudad de México, con la divisa de defender la democracia, aunque el Presidente y sus seguidores ven en ese movimiento simplemente una defensa de la corrupción y los antiguos privilegios.
Desde ahora, muchos observadores señalan el riesgo de que la intervención del crimen organizado incida en los comicios, y hay quienes advierten la posibilidad de una intrusión directa de los criminales para inclinar los resultados a favor de sus intereses en las regiones en las que tienen un mayor dominio territorial.
En donde la violencia propiciada por la delincuencia se hace cada vez más evidente es en Guerrero, donde el proceso de recuperación del potencial turístico en Acapulco apenas se está dando y falta mucho para lograr una normalización de los servicios, pero en cambio las bandas hacen sentir su poder y escalan sus actividades de extorsión sobre comerciantes, transportistas, agricultores, o cualquier otro sector al que vean viable cobrar derecho de piso. Esta situación ha hecho crisis en el transporte púbico de las principales ciudades, como el propio puerto, la capital Chilpancingo y recientemente Taxco, paralizado ante las amenazas cumplidas de los delincuentes, y el asesinato de choferes de taxis y colectivas, amén de otros hechos de violencia.
Ahora se ha conocido que los obispos del estado han intentado en reuniones con los capos de los principales grupos de malosos, que lleguen a acuerdos entre ellos y disminuyan el agobio en el que tienen a la población guerrerense. En sus primeros intentos no hubo ningún resultado, pues al decir de los religiosos privó la avaricia y la ambición, lo cual era esperable de quienes han hecho su vida al margen de la ley. El fin de semana, sin embargo, se difundió que merced a la mediación del alto clero católico, los llamados Ardillos y los Tlacos, dos de las bandas delincuenciales regionales, han llegado a un acuerdo para respetar mutuamente las “actividades comerciales”, con lo que ha podido reactivarse el transporte urbano de Chilpancingo, que llevaba diez días inmovilizado. A varios analistas les sorprendió que el acuerdo se haya logrado al margen de cualquier intervención gubernamental, lo que muestra la debilidad o la ausencia del gobierno que encabeza Evelyn Salgado, pues se evidencia que en esta problemática la autoridad “brilla por su ausencia”.
Una gran polémica se ha generado al hacerse públicos estos hechos, desde quienes han acusado a figuras de la Iglesia de tener estrechas ligas con los traficantes, hasta quienes señalan la falta absoluta de la autoridad gubernamental que da pie a la impunidad y al poderío creciente de los criminales, solapados y asociados con quienes debieran combatirlos, fenómeno presente desde hace décadas en la entidad, pero que ahora ha hecho crisis y se ve totalmente fuera de control.
Por otro lado, en buena hora se celebren estos acuerdos, sobre todo en la víspera de que Acapulco volverá a la escena internacional por el evento tenístico más importante del país, el llamado Abierto de Acapulco, en donde varias de las principales figuras mundiales del llamado deporte blanco participarán en este torneo a partir de la próxima semana.
El Abierto de Acapulco demostrará, por una parte, la capacidad de los guerrerenses, en especial los acapulqueños, en reconstruir los principales servicios que permitan llevar a cabo este evento y por la otra, generar la confianza para recuperar no sólo el prestigio, sino la actividad económica tan necesaria para sostener la urgente recuperación de lo que se llevó el huracán Otis, con cientos de miles de damnificados en el bello puerto del pacífico y en múltiples comunidades guerrerenses.
En conclusión, la primavera ya se siente, la situación se ha calentado y los termómetros suben y suben. En el ámbito nacional y en el estatal transcurre apenas el invierno boreal, pero los medioambientalistas hablan de que tendremos una primavera adelantada. Muy caliente en más de un aspecto, ya se siente.
Buenos augurios
En el muy complejo mundo de nuestros días los problemas más relevantes que amenazan al ser humano son la depredación de los recursos naturales y la destrucción del medio ambiente que se manifiestan en el llamado “cambio climático”; otro es la profunda desigualdad entre los países pobres y ricos y a nivel nacional entre las clases privilegiadas y los pobres que son inmensa mayoría; otro es el reacomodo de las alianzas entre países y los conflictos bélicos que enfrentan a distintos países en diversas zonas del planeta, y cuyo rasgo o coincidencia es que son reflejo también del reacomodo de los liderazgos, simplificados en el ascenso de China y la India frente a la caída del imperio estadunidense. Todos estos problemas se sintetizan o encuentran su mejor manifestación en los flujos migratorios en todo el mundo. Existe el consenso de que esta época es de las más complicadas de la historia de la humanidad, como consecuencia de las comunicaciones que permiten no sólo informarse, sino auténticamente compartir y vivir todo lo que se vive, bueno y malo, en cualquier región del mundo de manera instantánea y presencial, o sea “en vivo y a todo color”.
Hoy se tienen noticias inmediatas de las tragedias que ocurren a los emigrantes de África que exponen su vida para llegar a cualquier país de Europa, así como también los esfuerzos de millones de personas que intentan llegar, procedentes de todas las regiones pobres del mundo, a los países más avanzados en los cinco continentes. Las estadísticas de las muertes de personas en su intento por mejorar sus condiciones de vida al cambiar de país son insuficientes, a pesar de los avances en la comunicación. Inclusive por el control de la información se tienen pocos datos de los fenómenos migratorios en Asia.
En América, la migración hacia México, los Estados Unidos y Canadá se ha complicado cada vez más. México al ser un país “de tránsito” para los migrantes que pretenden llegar a Estados Unidos, se ha convertido en un país “de destino”, con toda la problemática económica, social y política que conlleva.
Este fenómeno ha obligado a que los gobiernos de ambos países, que comparten una de las fronteras más largas, interdependientes y complicadas del mundo, a revisar con otra óptica la problemática migratoria, ya que ahora no son sólo mexicanos quienes pretenden cruzar la frontera, sino las corrientes migratorias en su mayoría están integradas por personas de distinta procedencia, tanto de Centro como de Sudamérica, África y Asia.
Sin embargo, a diferencia del cierre del año pasado, en que la relación entre México y Estados Unidos pareció crecer en rispidez con motivo del crecimiento y descontrol de las corrientes migratorias, en las primeras semanas de enero el trabajo conjunto de ambos gobiernos ha generado una mejor expectativa y un ambiente más relajado en la región.
Tanto así que tras la más reciente conversación de la canciller mexicana, Alicia Bárcena, con el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, el portavoz de este último afirmó en un comunicado oficial el pasado fin de semana: “Nuestros esfuerzos coordinados con México están demostrando resultados positivos en nuestra frontera compartida”.
Han cambiado cosas. En diciembre pasado amenazaba la marcha de una gran caravana de migrantes que, desde América Central, habían cruzado la frontera mexicana y pretendían llegar hasta el límite con Estados Unidos. La intervención de las autoridades logró disuadir a los migrantes y persuadirlos de continuar su lucha con otros procedimientos. El presidente Joe Biden se ha referido a su confianza de que en el Senado norteamericano se llegue en los próximos días a un acuerdo que permita distender la frontera entre las dos naciones.
Otros elementos muestran también mejoría en rubros no directamente relacionados entre sí, pero que forman parte del mosaico de nuestra realidad. La reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana indica que entre la población de las ciudades mexicanas, un 51.1 por ciento se siente insegura, lo cual podría parecer muy alto; sin embargo, al compararlo con el tramo transcurrido del sexenio, hace cinco años se ubicaba en 73.7 puntos.
Desde ahí ha bajado paulatinamente casi 25 puntos, con un pequeño repunte entre fines de 2021 a mediados de 2022, para descender nuevamente hasta la cifra actual. Estos datos son relevantes porque se refieren a temas de mucha sensibilidad que normalmente tienen una gran repercusión en los medios de comunicación y generan preocupación en la opinión pública.
En materia económica, en los siguientes días sabremos las cifras finales del desempeño del país durante 2023, pero ya desde ahora se conocen los rangos en los que se han movido, los cuales constituyen buenas noticias. El crecimiento económico seguramente se ubicó por encima de los tres puntos, en tanto la inflación estará por debajo de los cinco. Ha habido además crecimiento del empleo formal y del nivel de ingresos de los trabajadores.
En Guerrero incluso, la tragedia desencadenada por el huracán Otis inutilizó la infraestructura para la prestación de servicios turísticos, pero ésta se ha empezado a recuperar rápidamente, a grado tal que como ya comentamos, la tradicional fiesta de fin de año pudo realizarse esta vez, aunque por supuesto disminuida porque hay daños que tardará mucho tiempo revertir.
Durante enero han reabierto ya más de la mitad de las escuelas en el puerto, y en los próximos meses se han reprogramado muchos de los eventos que normalmente tenían lugar cada año, entre otros el Abierto Mexicano de Tenis y el de Pádel, deporte ahora de moda que tuvo su origen en Acapulco.
Sin embargo, desde los primeros días posteriores al impacto del huracán, y cada vez con más apremio, expertos y medios de comunicación advierten sobre la gran amenaza a la recuperación en marcha, por la actividad del crimen organizado en la zona turística y en todo el estado. Cada semana se reportan ejecuciones, secuestros, extorsiones y situaciones críticas que viven comerciantes, empresarios, prestadores de servicios, hasta comunidades y pueblos de la sierra.
El más reciente ejemplo lo han dado habitantes de decenas de comunidades de San Miguel Totolapan y Tlacotepec, que protestaron frente a un destacamento militar en la zona, pero no para exigir su retiro o denunciar excesos, como es frecuente, sino para demandar seguridad en la zona y que no se les deje a merced del crimen organizado. Ante el abandono por parte de las autoridades estatales, ven en el gobierno federal la única posibilidad de apoyo: “que nos digan si nos van a dar seguridad o ya de plano nos matamos entre todos”, dijo uno de los oradores, reseñado por los medios.
Apenas se ha regularizado el transporte público en Acapulco, suspendido por amenazas de la delincuencia organizada, y empezamos esta semana con la paralización del servicio y la suspensión de clases en Taxco por la violencia criminal.
En alguna medida, esta amenaza se percibe también a nivel nacional, aunque en Guerrero se vive con cercanía e intensidad indeseable. Lo cierto es que los buenos augurios hacia el futuro tienen zonas que hay que atender y resolver, porque el mundo se volvió problemático en lo micro y lo macro y se comparten los problemas, aunque no tanto las soluciones que requieren, sobre todo, esfuerzo local.
Una oportunidad de oro
La recuperación de Acapulco y de Guerrero en general, después de la terrible devastación producida por el huracán Otis, a finales de octubre pasado, avanza y sorprende a propios y visitantes. Quienes se dieron la oportunidad de visitar el bello puerto, hoy destruido en su naturaleza y en buena parte de sus edificios, pudieron palpar la fortaleza de sus habitantes, cómo ante la adversidad han avanzado, porque al fin y al cabo, la vida sigue.
Para el gobierno de Guerrero, encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado, hay enfrente una oportunidad única, gracias al apoyo federal promovido por el presidente López Obrador, con toda la ayuda humanitaria que se moviliza día tras día desde el 25 de octubre, de haber recuperado el control de la gobernabilidad, tan disminuida y debilitada por una sucesión de funcionarios públicos irresponsables, un sistema podrido y bandas del crimen organizado que se apoderaron del estado, incluido el puerto de Acapulco.
Hoy la destrucción permite corregir todas las fallas, vicios, corruptelas, desviaciones y problemas que se acumularon por décadas, tanto en el desarrollo urbano, como en la operación de giros comerciales y de servicios. La gobernadora Salgado adolece de un programa de comunicación suficiente y eficiente que informara y sumara a la población del gran esfuerzo federal, estatal y municipal con que cuenta el pueblo para la superación de esta enorme tragedia.
En efecto, como sucedió en la ciudad de México con el sismo de 1985 y luego con el de 2017, pasarán muchos meses y años en reconstruir o recuperar la cantidad de empresas que funcionaban, que sobrevivían a una crisis económica que ya llevaba también muchos años, paliada si acaso con los ingresos de las temporadas de semana santa, fin de año y los llamados puentes que permitían a Acapulco una ocupación hotelera significativa. De ahí en fuera, la caída del número de visitantes, junto al incremento de la violencia y la penetración de bandas del crimen organizado, habían ya ocasionado una gran devastación, peor aún que la de Otis, porque aquella carcomía, día tras día, la vida, la esperanza y las ilusiones de sus habitantes.
Acapulco vive hoy un virtual estado de sitio, de emergencia que debió haberse promovido por el gobierno para evitar saqueos e inseguridad en las noches.
Es el momento en el que las autoridades municipales y estatales podrían aplicar la ley y evitar que cada quien, como ocurrió hasta el pasado reciente, hiciera lo que le viniera en gana, sin gobierno alguno que obligara a su cumplimiento.
En fin que, bien visto, Acapulco tiene una oportunidad de oro para corregir sus fallas y reconstruirse con orden, disciplina, solidaridad con los que menos tienen, con los más afectados, que hoy sienten y reciben los apoyos tanto públicos como privados.
La vida sigue y en nuestro país terminó el año pasado entre tensiones y presiones del gobierno de Estados Unidos al mexicano, ante la recurrencia de caravanas de migrantes que se introducen por la frontera sur mexicana con el objetivo de llegar a territorio norteamericano e intentar el inicio de una nueva vida. Reuniones entre funcionarios de ambos gabinetes tuvieron lugar incluso después de Navidad, lo que permitió reabrir los puertos de cruce de personas y mercancías por vía terrestre que habían sido suspendidos semanas antes por la administración norteamericana.
En paralelo, el gobierno mexicano dio especial atención al grupo de migrantes que había ingresado desde Guatemala a Chiapas la víspera de Navidad, para invitarlos a disolver su marcha a cambio de gestionar su estancia legal en nuestro territorio. En los inicios de un año electoral en ambos países, la migración es uno de los temas más sensibles para los electores. En Estados Unidos, paradójicamente una nación fundada a partir de la migración, desde el siglo pasado existe la percepción colectiva de que la llegada de más extranjeros es fuente de problemas y no beneficios.
En México, con una larga tradición de acoger migrantes, el inusual volumen del fenómeno en los recientes años genera dolores de cabeza a las autoridades. Adicionalmente, la intervención del crimen organizado, que ha visto en estos ríos humanos una veta de extorsión e incluso de elementos con los cuales nutrir sus tropas, ha generado un nuevo flanco con crisis tan dramáticas como la del grupo de hombres y mujeres secuestrados el fin de año en una carretera de Tamaulipas, liberados prontamente ante el ruido mediático producido.
La preeminencia e impunidad de la delincuencia organizada en vastas zonas del territorio nacional es el otro tema sensible en la vida nacional y en la relación con Estados Unidos, y para algunos expertos su importancia crecerá a medida que se aproximen las elecciones presidenciales de junio próximo.
En este sentido, un caso notable es lo que ha estado ocurriendo en Guerrero en los pasados días. Los crímenes de las bandas de delincuentes se suceden uno a otro sin que las fuerzas de seguridad puedan evitarlo. En el primero de los casos recientes, una comunidad en Buenavista de los Hurtado fue atacada con drones, y los cadáveres calcinados fueron retirados por sus familiares, que se negaron a someterlos a los protocolos legales e incluso a levantar denuncias, en tanto los heridos huyeron y hay otros desaparecidos, hasta sumar una treintena de víctimas; por lo que se ve, nadie confía en las autoridades ni en estos casos extremos.
El fin de semana, un grupo armado atacó a los asistentes a un palenque en Petatlán, con un saldo de seis fallecidos y una veintena de lesionados. Simultáneamente, en Chilapa un trío de mujeres, al parecer hermanas, fueron acribilladas afuera de su domicilio. A más de dos años de la toma de posesión del actual gobierno estatal, los observadores advierten que se encuentra totalmente rebasado por la delincuencia. Sin embargo, resulta evidente que el tema no preocupa mucho en la administración local. Generalmente se le ignora, no se le menciona. De los hechos consignados líneas arriba, como ejemplo, sólo los muertos del palenque merecieron un boletín del gobierno estatal, de menos de media cuartilla, que da cuenta del inicio de una carpeta de investigación.
En ese panorama, la buena noticia local es la recuperación de Acapulco luego de la devastación de Otis, comentada al inicio de estas líneas. El puerto pudo ofrecer un poco más de una quinta parte de su oferta hotelera, la cual fue ocupada en su mayoría, y los visitantes pudieron disfrutar de una bahía no tan congestionada como es costumbre. Aún falta mucho, pero no es mal comienzo luego del desastre.
La mayoría coincide en desear que, a lo largo del año, el panorama estatal y nacional sean mejores, se inicien las campañas políticas partidistas y la jornada electoral transcurra sin contratiempos, y se exprese la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.
La gobernabilidad, el ejercicio de la función pública para propiciar justicia y crecimiento económico, son buenos deseos para todos.
Por lo pronto, a los lectores les decimos ¡Feliz Año Nuevo!
¡Despacio… que voy de prisa!
Se atribuye al gran Napoleón la frase aparentemente contradictoria, cargada de prudencia, de inteligencia y de sabiduría de “Vísteme despacio, porque voy de prisa”, que se podría aplicar, sin lugar a dudas, a todo el proceso de recuperación de la devastación provocada en Acapulco y en casi una decena de municipios de nuestro estado por el huracán Otis, de infausta y destructiva memoria.
La recuperación del estado se centra, sobre todo, en todas las cosas materiales destruidas, pero especialmente en la velocidad en que el ánimo, la actitud, la reacción y la conducta de la población en general se ha restablecido en tan poco tiempo. Cuando con frecuencia el presidente López Obrador se refiere y exalta las capacidades del pueblo bueno, se debe referir a esta fortaleza, a la resiliencia que tienen los mexicanos, en este caso los guerrerenses y en especial los acapulqueños, porque el bello puerto se recupere lo más pronto posible.
Han sido frecuentes las críticas al presidente López Obrador por lo que sus adversarios llaman “ausencia” del mandatario del sitio de la tragedia, se equivocan puesto que desde los primeros momentos después del huracán el auxilio federal no ha cesado y ha mantenido viva y en alto la esperanza de recuperación total, no nada más de la actividad económica, sino de la vida en su más amplia expresión, en el hoy por hoy paraíso del Pacífico.
Mas pronto de lo que se pensó en los primeros momentos posteriores a la destrucción de Otis, tanto locales como residentes-turistas iniciaron la reparación de los daños materiales y no obstante la gran magnitud los servicios de suministro de electricidad, agua potable, alcantarillado, recolección de basura se restablecieron casi hasta la normalidad. Es obvio que recoger los destrozos del huracán no ha sido tarea fácil, al contrario ha requerido de decisión, organización y muchas, muchas horas de dedicación y trabajo.
Más de un mes se ha cumplido de la devastadora irrupción del huracán Otis en Acapulco y ahora está claro que tardaremos meses y años en lograr una recuperación de la actividad económica y el ambiente turístico y especialmente la normalidad del puerto. Pero justo es este desafío el que ha detonado un carácter, enjundia, decisión y organización que, por necesidad, debe dar buenos resultados y en un tiempo mucho menor al previsto.
Tras los primeros momentos y días de pasmo y desconcierto, la acción gubernamental ha tomado ritmo y consistencia; ya empiezan a notarse resultados, aunque para los cientos de miles de damnificados, no ha sido lo suficientemente rápido ni se ha llegado a todos lados.
A la presentación del plan oficial de reconstrucción y apoyo a principios de mes, siguió hace unos días la reunión encabezada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador con su gabinete, que permitió dar a conocer un primer balance de los trabajos, entre los que se cuenta el retiro de escombros, el restablecimiento de red eléctrica, la recuperación del servicio de agua potable que a fin de mes se promete completa, la entrega de agua embotellada y despensas, comidas calientes, paquetes de enseres y apoyos de programas sociales, la búsqueda de desaparecidos y el apoyo a familiares de los fallecidos.
No obstante, cada vez es más evidente que tras estas primeras tareas de emergencia, se requiere un proyecto de largo alcance que no simplemente reconstruya, sino reordene y haga sostenible el futuro del motor económico de la región. Ese plan todavía no existe y no hay siquiera indicios de que alguien se esté aplicando en él.
Acapulco, el primero y gran polo turístico mexicano de fama nacional y mundial tiene ahora la oportunidad de reordenarse, corregir la multitud de errores que lo llevaron, antes del Otis, a un desprestigio y una descomposición agravada por sucesivos débiles, corruptos y malos gobiernos incapaces, que llevaron a grupos del crimen organizado a posesionarse del puerto. Ojalá tanto la gobernadora como la presidenta municipal tengan la inteligencia y la sensibilidad para aprovechar esta coyuntura y, de verdad al lado del pueblo, defendiéndolo, protegiéndolo, sean capaces de poner orden y no dejar que las cosas regresen al estado en que estaban antes del huracán Otis. Así la devastación será una oportunidad para garantizar a las generaciones venideras un puerto que sea recordado no por este huracán, sino por su belleza y capacidad de recuperación.
Por lo pronto, el fin de año se aproxima, y en un mes escaso estaremos ante las fiestas decembrinas, ésas que convertían al puerto cada temporada en un lugar de fiesta memorable. No será así esta vez, aunque haya voces que se interpretan comonoptimismo oficial. Sólo algunos hoteles y lugares de alojamiento que sufrieron daños menores se encontrarán en condiciones de reabrir sus puertas y los propios empresarios hoteleros calculan que la oferta de habitaciones a fines de diciembre, con dificultades alcanzará una quinta parte de la capacidad que se tenía antes del paso de Otis, y para la próxima Semana Santa, el otro gran momento estelar en la bahía, escasamente se llegará a la mitad.
Si se toma en cuenta la magnitud de la devastación el avance puede marcar récord y ser ejemplo. Entretanto, los trabajadores y los prestadores de servicios en pequeña escala sufren ya por sus empleos, sus ingresos, su día a día. La vida en Acapulco se ha vuelto complicada, y el futuro, incierto.
Es natural que esa situación genere descontento en la población. Es notable que el Presidente, una figura política que siempre se ha jactado de haber recorrido como nadie todos los pueblos del país, en esta crisis no se asome a las colonias afectadas, que no platique con la gente ni escuche sus quejas y carencias de viva voz.
Eso sólo puede hacer crecer la inconformidad, pero el propio López Obrador se ha negado a convertir en un circo, en un espectáculo lacrimoso, una auténtica tragedia que requiere trabajo, no fotografías ni recorridos de autoelogio, que fue en lo que convirtieron varios de sus antecesores los desastres provocados por la naturaleza en distintos puntos de la República.
El fin de semana, ante la protesta de maestros y habitantes de las comunidades de la Montaña, quienes consideran que no se han cumplido sus demandas, el Primer Mandatario hubo de cancelar su asistencia a la inauguración del centro de rehabilitación de Tlapa, proyecto que él mismo impulsó e hizo posible. Mientras estos desencuentros ocurren, el país y el mundo siguen su marcha.
En México es tiempo ya de precampañas políticas rumbo a las elecciones de 2024 y tanto en el partido en el poder como en el frente opositor se han definido candidatos a los principales puestos en juego. Hay quienes calculan más de 40 mil aspirantes a puestos de elección popular que iniciaron sus campañas electorales que se advierten ríspidas y seguramente serán rebasadas por la guerra sucia que presenciaremos a todos los niveles. No faltará la tormenta de spots por radio, televisión y redes sociales que acrecentarán la basura de contenidos en medios tradicionales y plataformas de comunicación. Miles de millones de mensajes recibirán los ciudadanos como una lluvia intensa de podredumbre, que es en lo que se convirtieron las llamadas campañas políticas de partidos y aspirantes.
En el mundo, el caos en el que vivimos, incluidos los estallidos bélicos, tiene ahora como reflejo el triunfo de las corrientes ultraderechistas, lo que ha ocurrido en Argentina, en el sur del continente, y en los Países Bajos, la antigua Holanda, en Europa. De persistir este fenómeno, como siempre ocurre, las tendencias internacionales terminarán por influir en nuestro país, y las cosas se pondrán más complicadas de lo que ahora se aprecian.
Los próximos meses serán de gran movimiento y sin duda también pasarán muy pronto, cuando menos lo preveamos habrán concluido y tendremos sin duda a la primera Presidenta de la República, quien concentrará todas las esperanzas de un futuro mejor en el que se consolide el proyecto que reivindique a los más necesitados, a los más aislados, y restablezca la ruta de la salud, la educación y el progreso sin discriminación.
La reinvención y reconstrucción de Acapulco, ¡gran oportunidad!
Desde 1599 el puerto de Acapulco recibió, por parte del rey Carlos II de España, el rango de “ciudad”, punto relevante de la llamada ruta de la Nao de China durante varios siglos, lugar estratégico durante toda su historia de ahí que en 1617, apenas 18 años después de reconocimiento por el imperio español, contó con el fuerte de San Diego, que aún subsiste en la actualidad.
No obstante su relevancia fue hasta el siglo XX cuando comenzó su urbanización, con la pavimentación, en primer lugar, de la carretera México-Acapulco en 1927 y un año después el aeropuerto y la Costera hoy llamada Miguel Alemán, como homenaje al ex presidente que le dio gran impulso e importancia al desarrollo del puerto. De los años 40 hasta nuestros días, Acapulco gozó de gran prestigio internacional y se convirtió en punto turístico de atracción de las grandes estrellas del cine, la política, los deportes y los espectáculos, residencia de grandes personajes y destino preferido de lunamieleros.
La mejor prueba de su atractivo fue el desarrollo inmobiliario de Punta Diamante, en donde se construyeron lujosos edificios, la mayoría de los cuales desafiando a la naturaleza, que “perdona pero no olvida”. Acapulco es uno de los ejemplos de cómo se depreda o como se pretende aprovechar a la naturaleza sin respetarla, darle su lugar, ya no se diga aplicar criterios de conservación y armonía. Punta Diamante, como Cancún, Playa del Carmen, Los Cabos o todos los desarrollos de playas en México se abalanzan sobre el mar, mientras en prácticamente todo el mundo, las construcciones se realizan conforme a planes de desarrollo en los que la playa “es intocable”. Los ejemplos y las buenas prácticas también sobran en América, Europa, Asia y África.
Veinte días después del terrible impacto del huracán Otis que destruyó en unas cuantas horas la vitalidad de una ciudad entera y sus alrededores, Acapulco intenta reanimarse y renacer de sus escombros.
No hay de otra, el puerto es con mucho el principal polo económico de la entidad, y su vocación turística de primer nivel le ha permitido su desarrollo y el reconocimiento mundial; el flujo de visitantes generaba una derrama fundamental para el sostenimiento de la mayoría de las familias acapulqueñas, e indirectamente también beneficios para toda la región.
Además del auxilio a la población en cuanto la emergencia lo permitió, una semana después el Presidente Andrés Manuel López Obrador presentó su Plan General de Reconstrucción y Apoyo a la Población Afectada, que comienza por el incremento y adelanto de los programas sociales con que se beneficia a los sectores vulnerables; en él se contempla la exención y prórroga en impuestos, cuotas y pagos de servicios y la entrega de becas, despensas básicas, enseres, créditos y recursos para reparaciones de viviendas.
El plan constituye un piso mínimo para proteger temporalmente a la gente más necesitada, a quienes ya vivían de manera precaria y perdieron sus pertenencias o parte de ellas, y por ello están en situación de necesidad extrema. A ello se ha sumado la solidaridad tradicional de la sociedad mexicana, que a través de instituciones de apoyo social y muy diversos colectivos, han propiciado un flujo de ayuda al que por fortuna muy pronto se le dio vía libre, luego de los intentos iniciales de controlarlo y concentrarlo todo en los canales de las fuerzas armadas.
Otro tema, del que el plan gubernamental sólo se ocupa marginalmente, es la recuperación de la actividad turística del puerto, poner en pie de nuevo la oferta de alojamiento, de lugares de esparcimiento, alimentación y festejo, y reposicionar a Acapulco en el mapa de destinos para vacacionar.
Reparar y reequipar la infraestructura de servicios requerirá algún tiempo y gigantescas inversiones, en proporción a lo que se construyó a lo largo de muchas décadas, y en su momento de una campaña mercadotécnica, que también implicará imaginación y dinero. Pero sólo así se podrá reanudar la corriente de viajeros hoy interrumpida, quienes por lo pronto hoy están pensando y decidiendo cómo sustituir su habitual destino de fin de año.
Afrontar y resolver este reto es una condición necesaria para generar nuevamente empleo e ingreso económico para cientos de miles de trabajadores asalariados e independientes en la zona, que vieron cortado de tajo su modo de vida, el sustento de sus familias y su expectativa hacia el futuro.
Aunque a la larga Acapulco resurgirá, por la belleza siempre reconocida de la bahía, su infraestructura dañada pero no destruida, su cercanía con el centro del país y su fama internacional, las acciones gubernamentales pueden impulsar u obstaculizar este proceso, y constituirán la diferencia entre lograrlo en poco tiempo o convertirlo en un tortuoso laberinto, costoso para todos y oneroso en particular para los más desfavorecidos.
Mientras todo esto ocurre y se dilucida, el país y el mundo continúan su marcha. Desde las guerras desatadas por la invasión rusa a Ucrania, y por los ataques del grupo extremista Hamas a Israel, hasta la constante recomposición del mapa político como resultado de procesos electorales y el siempre cambiante humor social en las naciones que los enfrentan.
En Estados Unidos la batalla rumbo a la siguiente elección presidencial ya ha comenzado, y la amenaza del retorno de Donald Trump está más viva que nunca, con todo lo que implicará para la comunidad internacional y el trato hacia nuestro país.
En México Morena, el partido en el poder, ha complementado su oferta partidaria, luego de la designación de Claudia Sheinbaum como su segura candidata presidencial, con la designación de sus coordinadores estatales que, según la costumbre instituida, serán también sus candidatos a las gubernaturas de nueve entidades, incluida la ciudad de México, en donde finalmente se impuso la figura de Clara Brugada.
Los criterios de género, ordenados por la autoridad electoral, son la cobertura de esta decisión, aunque las lecturas políticas apuntan a los forcejeos internos por el poder y a la imposición de las facciones más duras y radicales en ese partido.
La vida, pues, continúa, en el mundo y en el país, Guerrero y Acapulco incluidos. Para salir adelante un factor fundamental será que la gente intervenga y se vuelva protagonista de su propia historia, con los requisitos indispensables de cualquier tarea que cumpla sus propósitos: orden, disciplina, respeto a la legalidad, gobernabilidad. Esa es la clave, nada sencilla en un estado en el que la debilidad gubernamental por incapacidad, insuficiencia, inexperiencia o búsqueda de intereses personales o de grupo o partido, han sido el principal cáncer, de ahí que el crimen organizado se haya apoderado de buena parte del territorio bajo la observación pasiva y hasta complaciente de funcionarios que se enriquecieron en este escenario.
Para Acapulco su destrucción representa también la oportunidad de terminar con viejos vicios que lo mantenían en un creciente proceso de degradación, presa de problemas que ahuyentaban poco a poco al turismo y con ello frenaban la actividad económica. Hay, sí, una grave crisis que Otis dejó, pero por el carácter y el amor de los acapulqueños por su tierra, por su paraíso, se abre también una gran oportunidad. Ahí están miles de habitantes trabajando todos los días, reconstruyendo sus viviendas y a la vez construyendo un gran futuro para este bello puerto.
