Sí es privado el terreno aledaño al panteón de El Cayaco, resuelve el TUA



Los propietarios del predio aledaño al panteón del poblado El Cayaco aseguraron que es legítimo el laudo que el Tribunal Unitario Agrario (TUA) emitió a su favor, por lo que acusaron a Alberto Ávila González de azuzar a los pobladores para quedarse con el terreno.
Los esposos Marcela Guatemala Jijón y Abelardo García Montiel platicaron a reporteros su versión sobre la disputa que han mantenido por años por la posesión de una calle y parte del panteón de El Cayaco.
Abelardo García mostró escrituras avaladas por el notario ejecutado, José Rubén Robles Catalán, en las que se especifica la posesión de tres mil 45 metros que compraron en 1999 y que colindan con el panteón del poblado pero no lo invade.
Asimismo acusaron que Ávila González mandó a instalar una sepultura recientemente en su terreno.
El predio en disputa está al borde del bulevar Cayaco-Puerto Marqués, frente a la planta tratadora de aguas residuales de la CAPAMA de El Coloso. Ahí se encuentra el negocio de lavado de autos La Burbuja, propiedad de los esposos y que colinda con el panteón.
Abelardo García explicó que la calle en disputa con el ejido no es el acceso a El Cayaco, y señaló que cuando compró el terreno había un camino unipersonal pero lo amplió al instalar atrás de su auto-lavado un taller mecánico de camiones urbanos. Así la gente comenzó a pasar por ese lugar “porque lo vieron limpio”.
El dueño del terreno indicó que el magistrado Juan Rodolfo Lara Orozco –agredido a huevazos por ejidatarios de El Cayaco encabezados por Alberto Ávila– resolvió el caso conforme a derecho y a ello atribuyó la molestia de Alberto Avila, quien, señaló, no es presidente del comisariado porque tiene antecedentes penales.
Dijo que Ávila González azuza a los pobladores contra la familia García Guatemala y por ello han recibido amenazas vía telefónica y agresiones por vecinos enviados por el ex comisariado.
Abelardo García exigió a los pobladores que respeten la escritura pública sobre el acceso que él abrió hacia la comunidad, el cual no afecta a terceros y antes no existía.
Adelantó que cuando el TUA les dé posesión construirán una barda para delimitar su propiedad con el panteón.
Por su parte, Marcela Guatemala Jijón explicó que hace unos meses Alberto Avila negó un espacio en el panteón a una familia para enterrar un difunto, e hizo que se sepultara en el predio de los García.
Señaló que por ello ya pidieron al Ministerio Público que dé fe de los hechos y ofrecieron un lugar en otro panteón porque el terreno es propiedad privada.
Abelardo García negó las acusaciones de Avila Sánchez de que compró al magistrado Juan Rodolfo Lara para que la resolución se emitiera a su favor, pues aseguró que la familia no tiene dinero y lo único que poseen es la propiedad en disputa; “no tengo dinero para comprar una autoridad y menos conciencias”.
También su esposa Marcela Guatemala hizo responsable a Alberto Ávila de cualquier agresión su sufra la familia. “Esa persona nos ha dicho que no va a descansar hasta que esta propiedad sea suya”.
Relató que en 2002 demandó a Ávila González por el delito de agresiones y fue obligado por el MP a pagarle daños por la afectación de árboles frutales y una malla ciclónica que instaló para delimitar su propiedad.
Dijo que por esa querella Ávila González no pudo reelegirse como presidente del comisariado ejidal “y por eso más nos odia”.
También la vecina de los García Guatemala, Alicia Medina, fue afectada por los ejidatarios porque su terreno colinda con el panteón y en el mismo laudo que emitió el TUA resultó favorable para ella, pero lamentó que los pobladores instalaran allí 30 tumbas.
El abogado de la familia García Guatemala, Faustino García Juárez, explicó que cuando el ejido pidió la certificación ante el Programa de Certificación de Derechos Parcelarios y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE) los ejidatarios la desconocieron como propietaria, pero el TUA emitió la resolución también a su favor.

Tráfico de influencias para apropiarse de la calle principal en El Cayaco, denuncian

 * Hay indiferencia del municipio, dice ex comisario ejidal

El ex presidente del comisariado ejidal de El Cayaco, Alberto Avila González, denunció que los ciudadanos Marcela Guatemala y su esposo Abelardo García Montiel hacen uso del tráfico de influencias con autoridades del Ayuntamiento para apropiarse de la calle principal y parte del panteón que pertenece a El Cayaco, motivo por el que el viernes se sucitó un enfrentamiento entre ejidatarios y judiciales que fueron a detener a uno de ellos. Ante esta situación, dijo, el gobierno municipal no ha mostrado interés para resolver el conflicto.

El viernes por la mañana cerca de 100 ejidatarios se enfrentaron a palos y piedras contra tres agentes judiciales, cuando éstos iban a detener a uno de los primeros. Según denunciaron los vecinos, los judiciales golpearon al detenido Armando Palma Avila, y estuvieron acompañados de Marcela Guatemala, dueña de un negocio de lavado de autos que ocupa parte del camino principal del ejido, y del panteón del mismo.

En declaraciones para este diario, el ex comisario Avila González informó que en 2002, las personas mencionadas adquirieron el predio en donde actualmente habitan, ubicado a un costado del boulevard Lázaro Cárdenas. Pero el acceso que se encuentra a un costado lo están considerando como suyo, cuando los ciudadanos de El Cayaco han usado la vía “por tiempos inmemorables”.

Señaló que en tiempo y forma, las autoridades de El Cayaco informaron lo que estaba sucediendo al presidente municipal ALberto López Rosas porque creyeron que daría una respuesta favorable, pero solamente los mandó a la Contraloría. Y desde el 18 de agosto de 2003, la dependencia municipal no ha dado a conocer algún resultado.

Por otro lado, comentó que incluso la Procuraduría General de Justicia del Estado –“por influencia de Joaquín Juárez Solano, un primo del gobernador”– está actuando de manera irregular, pues aceptó una denuncia que interpuso Marcela Guatemala, en contra de algunos ciudadanos por acciones que no cometieron.

El predio en disputa, dijo Avila González, “son como unos mil 500 metros, abarcan la calle de la entrada al pueblo de Cayaco y parte del panteón con las que se quiere quedar Marcela Guatemala”.

Expresó que               alrededor de 300 habitantes               podrían ser afectados una vez que se sean limitados con el acceso. Además añadió que en su momento, Marcela Guatemala le propuso negociar el bien público, “yo no acepte eso, ni por muy bonita que sea esa persona”. (Luluani Vega).