José Miguel Sánchez
Chilpancingo
El obispo emérito de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Alejo Zavala Castro, falleció la madrugada de este domingo a los 83 años de edad, en un hospital de Michoacán, sin que se dieran a conocer las causas.
Zavala Castro fue obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa de 2006 al 2015 y en 1992 fue nombrado obispo auxiliar de la recién creada diócesis de Tlapa.
A través de un comunicado, la diócesis Chilpancingo-Chilapa informó del fallecimiento del sacerdote, el cual ocurrió en el Hospital de la Salud en Morelia, Michoacán, a las 2:50 de la madrugada de este domingo.
“A toda la comunidad diocesana comunico con mucho pesar que hoy en el Hospital de la Salud, de la ciudad de Morelia, a las 2:50 de la mañana, nuestro obispo emérito monseñor Alejo Zavala Castro, ha partido a la casa del padre”, se lee en el comunicado de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.
En el comunicado se indicó que el velorio se realiza en la capilla de la señora de la Natividad, en Morelia, lugar donde prestaba su servicio sacerdotal.
El escrito explica que después se informará sobre los servicios funerarios, ya que los obispos hablaran con su familia, para que Zavala Castro sea sepultado en Tlapa, como aseguran, el solicitó.
“En un comunicado posterior estaré avisando de los funerales después de que los señores obispos decidan en dónde será sepultado. Hemos hecho la solicitud a sus familiares del deseo expreso del señor obispo Alejo Zavala, de hacerlo en Tlapa, Guerrero, como primer obispo de esa diócesis”, explica.
Zavala Castro nació el 31 de diciembre de 1941 en la localidad Galeana, municipio de Puruándiro, Michoacán y fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1966. El 4 de enero de 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró primer obispo de la naciente diócesis de Tlapa, cargo que ocupó hasta el 19 de noviembre de 2005, cuando fue trasladado a la diócesis de Chilpancingo-Chilapa.
En 2015, a los 75 años de edad, tal como lo indican las leyes eclesiásticas, Zavala Castro presentó su renuncia al cargo, la cual fue aceptada por el Papa Francisco, el 20 de junio de ese mismo año.
En una conferencia de prensa, donde informó sobre su renuncia al cargo, Zavala Castro dijo que dejaba el obispado “con una profunda tristeza, por la situación de violencia que vive entidad”.
En 2015, las protestas por la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa eran comunes, así como las acciones violentas en contra de edificios públicos y constantes enfrentamientos entre organizaciones sociales y efectivos de seguridad.
Ese mismo año, el Instituto para la Economía y la Paz indicaba a través de un informe que las ciudades guerrerenses de Acapulco y Chilpancingo eran de las más violentas del país, con altas tasas de homicidios y el nivel de impunidad.
Activismo en la Montaña
Zavala Castro fue reconocido durante su estadía en la diócesis de Tlapa y Chilpancingo-Chilapa por sus llamados de respeto a los derechos humanos y su respaldo a organizaciones como el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).
En febrero de 1994, en la recién creada diócesis de Tlapa, el obispo Zavala Castro creó el Plan Pastoral Diocesano, un documento rector que guía el trabajo de todas las parroquias para “luchar contra los mecanismos de muerte y lograr una sociedad justa en la Montaña”, de acuerdo con un texto de Tlachinollan, que narra su creación como organización defensora de derechos humanos.
En el plan pastoral creado por Zavala Castro y que fue resultado de encuentros entre el obispo, religiosos, sacerdotes y laicos, se crearon cuatro puntos a trabajar los cuales fueron: Evangelización Integral, Inculturación, Organización Comunitaria y Derechos Humanos.
“En la asamblea de febrero de 1994, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan recibió el encargo de promover y defender los derechos humanos de la población indígena de la Montaña”, recuerda la organización.
En varias ocasiones Zavala Castro defendió públicamente la labor de Tlachinollan en su lucha por la defensa de los derechos humanos y durante su estancia en Tlapa oficiaba misas en su aniversario.
Zavala Castró también reconoció la labor de las policías comunitarias de la CRAC, al considerar que dieron seguridad en zonas de la Montaña que son parte de la diócesis de Tlapa.
En 2011, ya como obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Zavala Castro ex comulgó al ex alcalde de Mártir de Cuilapan (Apango), Crisóforo Nava Barrios, por invitar, en su calidad de mayordomo del santo patrono de San Francisco de Asís, a un obispo cismático, que no está reconocido por la iglesia católica, a oficiar misa.
En 2013, durante un conferencia de prensa en Chilpancingo, Zavala Castro relató su experiencia en Tlapa cuando se organizó la policía comunitaria “que triunfó” y se expandió por cinco municipios.
En aquella conferencia, de acuerdo con una nota de este periódico fechada el 18 de enero de 2013, resaltó que el éxito de la policía comunitaria se centra en la organización de los pueblos indígenas para defenderse bajo un sistema seguridad de cooperación, sin el cobro de un sueldo.
“A mí en ese sentido, me parece bien que la gente se organice para defenderse no con violencia sino con organización”, declaró en aquella ocasión.
En 2014, en el marco de las protestas y movilizaciones por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotizapa, Zavala Castro mostró su apoyo al movimiento y se sumó a la lucha por la presentación con vida de los estudiantes.
Zavala Castro convocó en octubre de 2014, junto a otros sacerdotes a una marcha-peregrinación que inició en la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Tixtla, y concluyó en el centro de Chilpancingo. Esta movilización fue encabezada por familiares de los 43 estudiantes desaparecidos, estudiantes, maestros y finalizó con una misa celebrada por el hoy obispo emérito fallecido.

