Están sin cosechar 55 hectáreas de aguacate en El Durazno por temor al grupo criminal

Brenda Escobar

Zihuatanejo

El presidente del comisariado ejidal de El Durazno, municipio de Coyuca de Catalán, Ignacio Chávez Arreola denunció que en ese núcleo agrario hay 322 hectáreas de tierras sembradas con árboles de aguacate, de las cuales 55 hectáreas ya están en producción “y se están echando a perder porque desde hace 16 días que no vamos a nuestras parcelas a ver cómo están por el temor de que sufrir algún atentado”.
Ayer martes, vía telefónica Ignacio Chávez comentó que el 10 de diciembre pasado les cambió la vida “por completo” a todas las familias de la comunidad El Durazno, cuando ingresó a la localidad un grupo de hombres armados quienes pidieron a los pobladores que se acercaran a la escuela primaria para tener una reunión y ahí ejecutaron a seis campesinos, entre ellos a un menor de 15 años de edad.
En ese ataque cuando los agresores se retiraban dispararon cuando menos a unas 15 viviendas y al templo católico del lugar, se encontraron con otro campesino a quien dispararon, le arrojaron combustible y le prendieron fuego junto con su cuatrimoto, siente el séptimo asesinado. En la agresión un joven quedó herido y aunque ya se recupera se desconoce si regresará a su comunidad.
También ese día un adulto mayor de 78 años salió a su parcela y ya no regresó, en su momento los pobladores denunciaron que las tierras de ese señor quedan en el camino que tomó el grupo armado para entrar y salir de El Durazno, por lo que cuando fueron a buscarlo cuatro días después, únicamente encontraron abandonada su cuatrimoto, y suponen que los civiles armados se lo llevaron.
Después de estos hechos los habitantes de El Durazno pidieron apoyo a las comunidades de la sierra del municipio de Petatlán y Tecpan de Galeana que están más cerca del lado de la costa, para que bloquearan la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo a la altura de la comunidad Santa Rosa de Lima, en Tecpan, para que las autoridades acudieran a darles seguridad y que hicieran las diligencias correspondientes y el levantamiento de los siete cadáveres, cuatro de los cuales fueron sepultados en el camposanto de esa localidad y tres fueron trasladados a Tecpan y a Colima por decisión de sus familiares sobrevivientes.
De ahí que el presidente del comisariado ejidal, Ignacio Chávez Arreola, se haya referido a que ese 10 de diciembre, “nos cambió la vida por completo, porque ya nada ha vuelto a ser igual, muchas familias se han salido por el temor de que esas personas regresen a hacer lo mismo, otras familias que tenían ganado ya lo sacaron para el lado de la costa, ya las cosas no son como antes y eso da mucha tristeza”.
Chávez Arreola dijo que aunque en el poblado hay militares y policías ministeriales de la Fiscalía General del Estado dándoles resguardo, las familias que decidieron quedarse no han podido salir a trabajar en sus campos, y que los que tienen huertas de aguacate, “son los que más están sintiendo porque de las 322 hectáreas que tenemos en el ejido sembradas de puro aguacate, ahorita son 55 que están en plena producción, pero se está perdiendo la fruta porque no estamos yendo a cosechar”.
“Ya estamos en producción y nos duele no poder estar pendientes de nuestras parcelas, toda esa fruta se va a caer, otra se la van a comer los animales, no se les está dando mantenimiento y eso tiene que ser constante, entonces no tarda en que esas huertas estén infectadas por la araña roja, por el trips y otras plagas, y entonces no va a servir para el comercio porque se requiere de tener cuidado tanto con el árbol como con la fruta”, dijo.
Continuó, “entonces esto es una pérdida enorme, muchísimas familias se fueron, están perdiendo su cultivo y es una lástima, una verdadera lástima, muchos de nosotros pensando en que ya iba a haber paz en toda esta región decidimos hacer un cambio radical en lo que se producía en la Sierra, hoy, en vez de meterle mano a lo forestal se pensaba muchísimo más mantenerse con productos lícitos y que creciera la Sierra por medio del aguacate, del oro verde, pero mire nada más, creo que eso es algo que no lo previmos nadie”.
“Yo le pido que le ponga a su nota que para que se sepa que nuestro ejido es uno de los ejidos que tiene muchísimas especies en peligro de extinción, protegidas por las normas ambientales de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, aquí tenemos esas especies, también mantenemos un monte bueno, sano, tenemos agua suficiente, agua pura y cristalina, sin contaminación y no queremos perder eso”, expuso.
El ejidatario hizo un llamado a los gobiernos estatal y federal, a “que hagan conciencia y actúen, que hagan lo que tengan que hacer porque no queremos perder lo que con mucho esfuerzo, trabajo y sacrificio hemos levantado para sacar adelante a nuestras familias, no se nos hace justo que todas esas huertas de aguacate, le estoy hablando de 322 hectáreas nada más en nuestro ejido, se vayan a perder a causa de todo esto que está pasando”.