Lo que alguna vez fue un relleno sanitario seº ha convertido en un basurero a cielo abierto, y su capacidad se ha visto rebasada al grado de que su vida útil terminará en menos de medio año, mientras que el Ayuntamiento aún no ha gestionado el predio donde será ubicado el nuevo relleno sanitario.
En un recorrido en el lugar se hace evidente que las 11 hectáreas destinadas para el basurero son insuficientes pese a los trabajos de compactación y recolección que realizan diariamente los 22 trabajadores de ese sitio.
Los daños ecológicos que causa al suelo y los malos olores que provoca llegan a kilómetros a la redonda, donde afecta a las tiendas departamentales más cercanas como Liverpool, Soriana y Walmart, así como al fraccionamiento Centenario y otro más que está en construcción a 100 metros del basurero.
A pesar de los reiterados anuncios de inversiones millonarias que las dependencias estatales y el gobierno municipal han hecho, se continúan acumulando residuos en el tiradero y debido a eso tuvieron que rehabilitar celdas que ya estaban clausuradas, y el incremento de basura acumulada provoca que la población se queje constantemente de los malos olores, principalmente en las colonias del sur de Chilpancingo.
En información proporcionada a El Sur el 28 de diciembre, el procurador de Protección Ecológica del estado, José Pérez Victoriano informó que multará nuevamente al Ayuntamiento con cerca de 250 mil pesos debido a la denuncia que hicieron 14 colonias contiguas al basurero, que denunciaron malos olores y el derrame de lixiviados en la barranca más cercana, que se filtran hacia los mantos freáticos.
Las colonias más afectadas por la contaminación que genera el basurero son Valle Esmeralda, La Cinca, Ahuacatitlán, Viudas de Huauhtla, Villas Vicente Guerrero, Tepozquiapan, Villas Magisteriales y Tlaxinca, además de otros hogares que se encuentran esparcidos a unos 50 metros del tiradero.
En 2009, la Procuraduría de Protección Ecológica (Propeg) advirtió al Ayuntamiento que el basurero necesitaba medidas de urgente aplicación, y en mayo de 2014 lo multó con 90 mil pesos, durante la administración del priista Mario Moreno Arcos, luego de que incumplió una serie de medidas sanitarias en el tiradero y por no acatar la recomendación de construir uno nuevo en otro lugar de la ciudad.
No obstante en la administración de Moreno Arcos el municipio no obtuvo los permisos necesarios para construir lo que sería una planta separadora de residuos, que se ubicaría en el paraje Loma Larga del municipio de Tixtla.
En octubre de 2014 la Profepa clausuró temporalmente la construcción de la planta separadora de residuos, luego de argumentar que afectaba a cerca de 70 mil metros cuadrados de flora y suelo.
La construcción no tenía la autorización de cambio de uso de suelo que expide la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y por lo tanto el viejo basurero continuó en funciones pese a que rebasó su capacidad desde hace dos años.
El encargado del basurero, Miguel Angel López Soto comentó que el proyecto comenzó como relleno sanitario a partir de 1992, cuando se utilizaron 3 hectáreas bajo la Ley de Equilibrio Ecológico estatal de ese entonces, pero para 1996 ya era un basurero a cielo abierto, pues la distancia entre el sitio de los desechos y Chilpancingo era de 8 kilómetros.
Indicó que en 1999 la primera celda tuvo un saneamiento y culminó su vida útil, y en el 2000 se abrió la segunda celda en 5 hectáreas, con un promedio de recolección diaria de 350 toneladas; esa celda colapsó en 2008 cuando se construyó la tercera celda, que es la que se utiliza actualmente.
Apuntó que debido a la contingencia provocada por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel en el 2013, se aperturaron las dos celdas saneadas debido a que el basurero recibía alrededor de 800 toneladas diarias de basura, que provenían de Chilpancingo, Petaquillas, Mochitlán y Quechultenango.
López Soto dijo que durante la contingencia se recolectaron cerca de 300 mil toneladas de basura, lo que deterioró la vida útil del basurero. Sin embargo, desde antes el tiradero estaba rebasado desde antes, según consta en el archivo fotográfico de El Sur.
Dijo que el Ayuntamiento tiene problemas para encontrar un nuevo espacio debido a la topografía del municipio y las condiciones que debe tener el basurero, mientras que hay otros lugares que son idóneos pero fuera del municipio, como en Zumpango, municipio de Eduardo Neri, donde es complejo adquirir un predio debido a que son bienes comunitarios.
Precisó que el tiradero está rebasado en su capacidad real en un 40 por ciento, y será hasta mayo próximo cuando cierre labores de manera definitiva.
“El mes que viene vamos a trabajar en la última celda, que es sumamente pequeña para la recepción (de basura) un par de meses, desde el año 2000 a la fecha tenemos un promedio de 2 millones de toneladas en este espacio, es demasiado para las pocas hectáreas con las que contamos”, subrayó.
Comentó que Chilpancingo no tiene un acuerdo oficial con Tixtla para construir el basurero que dará servicio a los dos municipios, donde se pretenden tener un espacio integral que tenga una vida útil de 60 años, y que cuente con una banda separadora de residuos para el reciclaje de los mismos.
Dijo que para este proyecto, el terreno tiene que ser de alrededor de 70 hectáreas “lo que costará un aproximado de 9 millones de pesos”.
Recalcó que de no conseguir el predio, los camiones recolectores tendrán que trasladarse hasta Acapulco, ya que en los alrededores ningún basurero está en condiciones de recibir las 350 toneladas diarias que genera Chilpancingo.
Mencionó que el actual basurero cuenta con 12 camiones recolectores que circulan en las más de 600 colonias que hay en Chilpancingo.
Cabe destacar que al tiradero acuden diariamente al menos 50 pepenadores, quienes hacen la separación de los residuos para su posterior venta, y tambien 128 vehículos de recolectores particulares, quienes trabajan de manera independiente.

