Se cumple un año del asesinato de Bruno Plácido y el caso sigue en la impunidad

El líder de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerreero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio, fue uno de los fundadores del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular y de la Policía Comunitaria a principios de los años 1990 Foto: Jessica Torres Barrera /archivo
El líder de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio, en el Congreso del estado, donde acudió a una reunión. Foto: Jessica Torres Barrera

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

A un año del asesinato del dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio, el caso sigue sin esclarecerse y en la impunidad.
La hija del victimado dirigente, Kimi Plácido Castillo informó ayer por teléfono que acude mes con mes a la Fiscalía General del Estado (FGE) a solicitar información pero ni siquiera le han informado qué líneas se siguen, o cuando menos alguna hipótesis que tengan del móvil de su asesinato.
El controvertido dirigente fue asesinado alrededor de las 5 de la tarde del 17 de octubre del año pasado en la entrada de la Secretaría de Salud estatal, en Chilpancingo, a donde había acudido a realizar gestiones de médicos, enfermeras y medicamentos para el centro de salud de su pueblo, Buenavista, municipio de San Luis Acatlán.
Plácido Castillo informó que el caso del asesinato de su padre está a cargo de la Fiscalía para la Investigación de Delitos Graves de la FGE.
“Mes con mes voy para conocer los avances de la investigación, pero lamentablemente no ha habido ningún avance”, lamentó ayer.
Reprochó que la dependencia no le ha informado a su familia ni siquiera qué líneas de investigación están siguiendo, o alguna hipótesis del móvil, “todo está detenido, la verdad”.
“Hasta el momento nosotras como hijas no podemos culpar a alguien directamente porque sabíamos que mi padre al estar como dirigente de la organización se enfrentaba a muchos problemas, ya que la organización interfería en varias cuestiones, por así decirlo. Se peleaban varios intereses y había personas que no les gustaban las actividades de la organización”, dijo en referencia a la UPOEG que fundó su padre.
Declaró que por ello y ante la falta de resultados de la Fiscalía, como familiares “no podemos señalar directamente a alguien de ser el responsable, no sabemos realmente como fue la situación”.
Dijo que sabían que su papá, en años anteriores a su asesinato, recibió amenazas, “pero nosotros no hemos acusado a nadie directamente”.
Sin embargo, recordó que de parte de la exfiscal Sandra Luz Valdovinos Salmerón hubo persecución, “mi papá en varias ocasiones lo denunció en los medios de comunicación, pero de ahí en fuera nosotros no podemos acusar directamente, o señalar a alguien sin prueba alguna”.
Insistió: “nosotros sí cuestionamos que no haya avances en la investigación. Sabemos que en Guerrero no se realizan las investigaciones y quedan paradas y, lamentablemente es triste, la verdad, saber que el caso de mi papá que siempre buscó la justicia siga parado, como si fuera uno más”.
Contó que las veces que han ido a la Fiscalía, “nadie nos ha dicho: ‘oiga no hemos avanzado por esto o por esto’, nadie ha sido capaz, nadie nos ha dado una explicación del por qué no ha habido avances”, recriminó.
Informó que hace como tres meses fue a la FGE y le argumentaron que todo estaba parado por el cambio de fiscal, que cambiaron de personal, “esa fue su justificación, pero de ahí en fuera no nos han dado más explicaciones”.
Plácido Castillo denunció que no han visto que hayan puesto nada de su parte en la Fiscalía, como para avanzar en las investigaciones.
Dijo que ha estado pidiendo una reunión con el nuevo fiscal pero no la ha recibido, “es muy lamentable que no hayan volteado a ver el caso de mi papá que está en total abandono”.

“A mí me quitaron a mi papá, pero a ellos les quitaron a su dirigente”

La hija del dirigente de la UPOEG agregó que no ha podido comunicarse con los dirigentes de la agrupación para saber si se van a movilizar para exigir que se agilicen las investigaciones, “porque a mí me quitaron a mi papá, pero a ellos les quitaron a su dirigente. Hay un vacío ahí”.
De acuerdo a la joven, cuando vivía su padre su familia lo apoyaba al cien por ciento en la organización pero ahora que ya no está, se mantienen al margen del Sistema de Seguridad y Justicia y de la Policía Ciudadana de la UPOEG.
Kimi Plácido informó que desde enero pasado, ella da continuidad pero sólo a las gestiones de carácter social que dejó pendientes su padre.
“Solamente se le está dando seguimiento a las gestiones que él traía como UPOEG por el desarrollo y la paz social, pero no como sistema de seguridad”, insistió.
“En particular le estoy dando seguimiento a las gestiones con los compañeros de Ayutla y de otras comunidades en cuanto caminos, salud, agua potable, educación, todo lo que se refiere a la gestión social, le estamos dando continuidad poco a poco”.

Su trayectoria en los movimientos sociales

Bruno Plácido Valerio fue ampliamente conocido por su trayectoria en los movimientos sociales.
Fue uno de los fundadores del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena Negra y Popular en los años noventas, así como de la Policía Comunitaria en 1995, y posteriormente de la Coordinadora Regional de Auto-ridades Comunitarias (CRAC). De la Policía Comunitaria fue uno de los primeros comandantes regionales.
De 1999 a 2013 se desempeñó como consejero regional de la CRAC-PC, misma que abandonó en el 2010 por diferencias con el entonces coordinador Pablo Guzmán Hernández.
El 24 de enero del 2011 fundó la UPOEG, movimiento por el desarrollo y la paz social, y el 6 enero del 2013 creó el primer grupo de autodefensa en el municipio de Ayutla e irrumpió en la cabecera municipal con aproximadamente 500 indígenas armados, para enfrentar al crimen organizado que, según dijo Bruno entonces, cometía secuestros, levantaba y cobraba cuotas a los comerciantes y transportistas de la región.
En 10 años, Plácido Valerio extendió la policía de la UPOEG a la mayoría de los municipios de la Costa Chica, a Xaltianguis, municipio de Acapulco, y del Valle del Ocotito hasta Petaquillas, municipio de Chilpancingo, donde se confrontó con el grupo de Los Ardillos y fue expulsado.
El declive de la UPOEG comenzó en el 2016 cuando surgió la primera división y un grupo de dirigentes encabezados por Salvador Alanís Trujillo, ahora líder de la Policía Comunitaria de Tlacotepec, a la que se señala de tener vínculos con el grupo delictivo de los Tlacos, constituyeron el Frente Unido por la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG), y desplazó a la UPOEG que después sólo recuperó el control en El Ocotito.
El asesinato de Plácido Valerio fue antecedido de un proceso de desarticulación por autoridades federales y estatales del grupo de autodefensa que creó, derivado de irregularidades cometidas por comandantes y policías que fueron señalados por sus vínculos con el crimen organizado.
El l 7 de mayo del 2022, elementos de la Marina fueron retenidos y amenazados por integrantes de la autodefensa en Marquelia, al mando del comandante Jesús Calleja, Chucho Calleja, quien fue detenido el 28 de junio con seis de sus elementos.
El 3 de agosto del 2022, integrantes de la policía de la UPOEG atacaron a balazos la caravana del ahora ex vicefiscal Ramón Celaya Gamboa, cuando se desplazaba en la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, cerca de Tres Palos en Acapulco, dejando como saldo dos presuntos agresores heridos, uno de ellos murió dos días después y otros tres fueron detenidos.
A partir de entonces la Policía Ciudadana de Plácido Valerio fue replegada del corredor desde Acapulco hasta Marquelia, donde mantenía el control.
El 9 de agosto Plácido Valerio fue detenido en Chilpancingo por agentes ministeriales por el delito de robo específico y daños, hechos que habían ocurrido en el 2016 en Tlapa por un conflicto agrario entre comuneros de Zitlaltepec, municipio de Malinaltepec, y Buenavista, de San Luis Acatlán.
El dirigente social fue liberado bajo fianza dos días después.
El 17 de noviembre del 2023, cuatro coordinadores de esa organización, Octavio Maganda Gallardo, Angélica Cruz López, Antonio Mejía Villa y Diego González Lorenzo desaparecieron al salir de una asamblea en Acapulco y hasta la fecha sigue sin saberse de su paradero.
Plácido Valerio había declarado que en el último año al menos 40 coordinadores, comandantes regionales y de ruta de la Policía Ciudadana habían sido asesinados o desaparecidos para descabezar, replegar y desaparecer a la organización por el gobierno estatal.
El 13 de julio del 2023, el activista encabezó una asamblea en la comunidad de La Unión, municipio de Ayutla, en la que acordaron reactivar la Policía Ciudadana de la UPOEG, “ante el avance de los grupos delictivos en las comunidades indígenas”.
Una semana antes había ocurrido en Buenavista, municipio de Tecoanapa, un enfrentamiento que dejó un saldo de ocho muertos, cuatro miembros de la Policía Ciudadana y cuatro presuntos integrantes del crimen organizado.
Tres días antes del asesinato de Plácido Valerio, otro de los fundadores de la UPOEG, Carlos González Olivar fue asesinado en San Marcos frente a su familia.
Con el asesinato de Plácido Valerio, el 17 de octubre del año pasado, quedó descabezada y desarticulada casi totalmente la organización, y sólo algunos grupos de la autodefensa siguieron operando en los municipios de Ayutla y Tecoanapa.
El lunes pasado fue asesinado en Ayutla uno de los comandantes de la policía de la UPOEG más visibles que quedaban, Felipe de Jesús Ceballos, de quien se dijo estaba vinculado con el crimen organizado.
Kimi Plácido Castillo informó que este jueves la ceremonia religiosa de velación de la cruz con motivo del primer aniversario del asesinato de Plácido Valerio comenzará a las 7 de la mañana, en el transcurso del día habrá rosarios y en la tarde se llevará la cruz y las flores al panteón municipal.
Informó que la invitación fue abierta, principalmente para los de la UPOEG, amistades del dirigente asesinado, allegados y conocidos de la familia.

Asesinan a Bruno Plácido; le dan 15 balazos afuera de la Secretaría de Salud en la capital

El cuerpo del fundador hace una década de las autodefensas en la Costa Chica de Guerrero que luego se extendieron a otros estados del país, Bruno Plácido Valerio, yace en una de las entradas al edificio principal de la Secretaría de Salud en Chilpancingo Foto: El Sur

Lenin Ocampo Torres

Chilpancingo

El dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y fundador del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSJC), Bruno Plácido Valerio, fue asesinado a balazos en Chilpancingo, afuera de las oficinas centrales de la Secretaría de Salud estatal.
El ataque se dio cerca de las 5 de la tarde, cuando Bruno Plácido salió del lugar y dos hombres que llegaron en una motocicleta le dispararon en la cabeza. También, mataron a su chofer Abad Ruiz García, que lo acompañaba.
Plácido Valerio quedó tirado boca abajo en la rampa para minusválidos que se encuentra a 2 metros de la salida principal de la Secretaría de Salud. Vestía camisa de cuadros, pantalón de mezclilla y zapatos negros.
Su acompañante quedó tirado boca arriba a 5 metros de distancia del dirigente indígena, entre la rampa y la banqueta que da a la avenida Ruffo Figueroa.
La ambulancia llegó 10 minutos más tarde, pero los dos cuerpos ya se encontraban sin vida.
Una fuente de la Fiscalía del Estado informó que en el lugar quedaron al menos 15 casquillos percutidos de calibre 380.
En las oficinas se encontraban pocos trabajadores, que abandonaron el lugar luego de escuchar los balazos. La zona fue acordonada por policías estatales, que pusieron una cinta amarilla desde el estacionamiento hasta la avenida que fue cerrada.
Al hecho llegaron más tarde los peritos de la Fiscalía que realizaron las diligencias, mientras que la Policía Ministerial tapó con sus patrullas el lugar para evitar que reporteros tomaran graficas.
El cuerpo de Bruno Plácido Valerio fue levantado a las 6:15 y subido a la camioneta del Servicio Médico Forense. El de su compañero fue levantado 20 minutos antes y depositado en el mismo vehículo.
Abad Ruiz era chofer del dirigente de la UPOEG desde hace 5 años y también eran originarios de la comunidad de Buenavista, municipio de San Luis Acatlán en la Costa Chica del estado.
Una fuente de Salud reveló que Bruno Plácido llegó una hora antes a las oficinas, para solicitar una audiencia con la secretaria, Aidé Ibarez Castro, que se encontraba en reunión y el dirigente optó por esperar.
La versión es que Plácido Valerio salió del lugar y en ese momento fue atacado.
Dos horas antes salió en una fotografía en la página Web de El Sur, donde se encontraba en el centro comercial en el que fue asesinado el trabajador activo de la Secretaría de Salud y químico, Hugo Miguel Morales Sánchez, quien también vestía camisa de cuadros, pantalón de mezclilla y zapatos negros.
Bruno Plácido Valerio fue fundador y promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) hasta el año 2010 que se dividió y fundó la UPOEG, una organización que luchó contra la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por los cobros justos de luz en las comunidades de Costa Chica y Montaña.
En 2013 fundó el Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSJC), que en enero del 2013 levantó en armas a 5 mil pobladores para expulsar de la Costa Chica hasta Petaquillas al grupo delincuencial de Los Rojos.
Un familiar cercano comentó a El Sur que Bruno Plácido “estaba amenazado prácticamente por todos los grupos de la delincuencia”, en especial por Los Tlacos, Los Ardillos y Los Rusos que son los que pelean las plazas del Valle del Ocotito, Tecoanapa y Ayutla donde sigue habiendo presencia de policías de la UPOEG a los que les pretenden quitar su territorio.
El cuerpo de Bruno Plácido Valerio será llevado a su pueblo natal Buenavista, donde será sepultado.