
Daniel Velázquez
Las escuelas afectadas por el huracán Otis siguen pendientes de resolver las afectaciones que les causó el meteoro en octubre de 2023.
El centro preescolar Juan Pablo Galeana de la colonia José López Portillo y la Escuela Primaria Juan N. Álvarez de la colonia “Mártires” de Cuilapa todavía tienen rezagos de los daños causados por el huracán que no han sido atendidos.
En una vista a los dos planteles se pudo constatar que las afectaciones siguen.
En el centro preescolar Juan Pablo Galeana de la colonia José López Portillo, ubicada cerca del crucero de El Cayaco, atiende a 60 niños y cuenta con seis maestros.
De acuerdo con la directora y una maestra del plantel, siguen los problemas de inundaciones y la cisterna está clausurada porque no se ha podido limpiar desde hace dos años.
La directora del plantel, Elizabeth González Rebolledo, explicó que la cisterna se clausuró ante la imposibilidad de limpiarla porque por parte de la Secretaría de Educación Guerrero no les han dado solución.
La cisterna era un venero natural del cual aprovechaban el agua que se acumulaba para atender las necesidades del preescolar, pero debido al arrastre de lodo y aguas residuales que dejó la lluvia, para evitar riesgos en los infantes la dejaron en desuso y actualmente se alimentan con una manguera porque la escuela no tiene servicio de agua potable de la CAPAMA desde que se fundó, cuando no hay aguas tienen que comprar pipas.
La maestra Rosa Isela Lugo Urióstegui dijo que con el dinero del programa se reparó la techumbre del plantel que derribó el huracán, que aún falta impermeabilizar un aula a la que el agua se le filtra por el techo y escurre por las paredes, “cada vez que llueve la pared llora”. En la pared pintada de azul y amarillo se pueden ver las marcas de humedad. Es en el salón donde están los menores de tercer grado.
Otro problema que es constante en el plantel, es que en cada lluvia la escuela se inunda, en las paredes están las marcas del agua que alcanza hasta los 20 centímetros y en esas ocasiones suspenden clases y convocan a los padres a participar en la limpieza de la escuela.
Explicó que el problema de la inundación se debe a que la escuela queda en medio de dos cauces pluviales y al llover con intensidad el agua se acumula y entra por la puerta a la escuela.
En la visita que se hizo este martes, por las calles Josefa Ortiz de Domínguez y Emiliano Zapata, se constató que estaba el escurrimiento de agua que sale hasta el crucero de El Cayaco por la calle Margarita Maza de Juárez, anteriormente esta agua se acumulaba en el predio que era parte de la Escuela Secundaria Técnica 5, pero al rellenar ese espacio y construir la tienda de autoservicio Chedraui el agua ahora escurre por las calles.
En la Escuela Primaria Juan Álvarez, alberga a 268 alumnos en el turno matutino, son 13 grupos los que tienden una planta de docentes y administrativos de 24 personas.
Esta escuela funciona en doble turno, por la tarde se llama Rafael Ramírez Castañeda.
El profesor Lorenzo Flores Sánchez indicó que para atender sus necesidades después del huracán Otis tuvieron que salir a protestar a la calle y bloquearon la avenida Lázaro Cárdenas para que les reconstruyeran la barda perimetral que derribó el huracán y sólo una parte fue de material de concreto, la otra parte con malla ciclónica.
En la escuela apenas están reconstruyendo las aulas afectadas y con los mismos materiales de antes, lámina galvanizada y lámina de asbesto, el techado de la cancha no ha sido reconstruido, cuatro aulas siguen sin techo.
El profesor Lorenzo Flores Sánchez indicó que la demanda de ellos es la construcción de un nuevo edificio para atender a los alumnos pero no han sido atendidos.
En la escuela se pudo constatar que los primeros cuatro salones están muy deteriorados, de estos tres tienen lámina de asbesto y uno sigue sin techo.
El profesor se quejó de que son constantes los cambios de voltaje en el servicio de energía eléctrica y que la respuesta que les dan es que la escuela necesita su propio transformador para evitar esas variaciones, pero el transformador no se los puede dar ni la SEG ni la CFE, el aparato tiene un costo de 600 mil pesos y el programa La Escuela es Nuestra no permite que se compren ese tipo de equipos para la escuela con recursos públicos, pero es necesario para el plantel, abundó el maestro, y recordó que el clima en Acapulco es caluroso y en los salones es sofocante y para estar en ellos se requiere el aire acondicionado, los ventiladores no son suficientes pero con las variaciones de voltaje que hay en la zona los equipos eléctricos están en riesgo.
Dijo desconocer porqué la Secretaría de Educación permitió que el seguro volviera a colocar el mismo material en las techumbres que ya se sabe pueden ser dañadas a causa de los fuertes vientos de un huracán.
La escuela tienen seis aulas en desuso, las cuales fueron afectadas por el huracán, a éstas sólo a tres les pusieron lámina de asbesto y las otras tres siguen pendientes sólo quedó la estructura de metal que sostendrá la techumbre, pero no han vuelto los trabajadores.
Otras tres aulas, donde está la oficina de la supervisión escolar, están en proceso de reparación, les volvieron a poner lámina galvanizada y por dentro plafón para mitigar el calor del metal dentro de las aulas.
A dos años del huracán, en el lugar están trabajando, pintando y colocando plafones, las aulas siguen sin ser utilizadas.
El maestro explicó que no sabe por qué se detuvieron los trabajos de la colocación de la techumbre, pero como son aulas en desuso, no les apura que las reparen porque se usan como bodega para guardar mobiliario escolar que está dañado.
El techado de la cancha principal que el huracán Otis derribó no se ha reconstruido, ayer los niños estaban en clase de educación física bajo el sol de mediodía.
