Mujeres y niños de Barra Vieja salen a la carretera y hacen bulla para pedir víveres

Pobladores del ejido El Podrido piden despensas en la carretera, porque se quejan de que no han recibido ayuda desde el paso del huracán Otis Foto:?Carlos Carbajal

Vecinos de la colonia 13 de Diciembre, del ejido El Podrido en Barra Vieja, salen a la carretera a pedir víveres a los automovilistas porque no les han llegado suficientes despensas.
Niños y mujeres muestran sus letreros de petición de víveres cuando pasan los carros en la vía federal que conduce a la Costa Chica porque si están adentro de sus casas “no nos llega la ayuda”, dijo la vecina Johana Marqueño Fuentes.
Un arco de cemento anuncia la entrada a la colonia 13 de Diciembre, que está a un kilómetro de los restaurantes de Barra Vieja, en dirección a la zona Diamante de Acapulco. Otros tres grupos de pobladores de esta parte del municipio también claman por ayuda en distintos puntos de la vía.
Son 10 familias que habitan en la colonia 13 de Diciembre, que está construida en el lado del mar de Barra Vieja. Desde la orilla de la carretera se observan las condiciones precarias en las que viven, con casas de madera y techos de lámina que fueron destruidas y reconstruidas a dos semanas del huracán.
También se apuraron en reutilizar las láminas que no se dañaron para refugiarse del sol, que se empezó a sentir inmediatamente después del cese de la lluvia por Otis.
Este lunes cinco niños y dos mujeres hacían bulla al paso de automóviles para que los choferes voltearan a verlos, se detuvieran y les entregaran alguna ayuda.
Empezaron a salir a la carretera desde el viernes pasado “porque ya se nos habían acabado todos los recursos y era la única opción que teníamos”, explicó Johana Marqueño, que tiene 19 años y una hija.
“Servidores de la nación” ya los censaron y les dieron despensa y es el único apoyo que les han dado. Ayer, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) entregaban enseres domésticos en el área de restaurantes de Barra Vieja.
Entonces María Isabel Bahena Rodríguez, de 57 años, pidió a las autoridades “que no se olviden de la gente de los pueblitos más chiquitos. Yo digo que no se paran porque nada más ven unas cuantas casitas”.
“Si nosotros les contáramos lo que vivimos nosotros, no nos lo creerían”, empezó Johana Marqueño su relato de la noche del huracán Otis.
Un árbol de mango cayó en la casa de María Isabel y una rama la hirió en la cabeza. Luego, junto con su hijo, se fueron a refugiar a la casa de la familia de Johana, donde los fuertes vientos volaron el techo de lámina.
Johana Marqueño, su esposo y otros cinco familiares sostuvieron su camioneta con los brazos para que no se volteara durante el paso del huracán en la noche del martes 24 de octubre y las primeras horas del día siguiente.
Los vecinos de la colonia 13 de Diciembre contaron que los automovilistas que se han parado les han dado arroz, frijoles, aceite y agua. (Ramón Gracida / Acapulco)