El bacheo en la carretera hacia Barra Vieja no corresponde al municipio, dice funcionaria

Argenis Salmerón

La directora de Maquinaria Pesada y Parque Vehicular, Sonia Arriaga Irabien, dijo que le corresponde a la federación y el estado reparar los baches de la carretera que va al poblado de Barra Vieja, luego de que los taxistas de la zona Diamante repararon los hoyos.
Consultada en su oficina, la funcionaria municipal afirmó que reparan de cinco a 20 baches diarios en la ciudad y rehabilitación de calles de una a dos a la semana.
Aseveró que tiene 400 peticiones pendientes en diferentes puntos de la ciudad para reparar baches y hacer rehabilitaciones.
Añadió que los puntos más complicados por baches son la avenida Paseo de la Cañada, en la unidad habitacional Infonavit Alta Progreso; calzada de la carretera federal México-Acapulco, en La Tolva, y la calle Manuel Gómez Morín, en el fraccionamiento Hornos.
“Todo mundo nos piden intervención por todos lados, pero programamos los trabajos”, puntualizó.
Arriaga Irabien reconoció que el daño en las vialidades son por la lluvias constantes y los escurrimientos de los manantiales.
Ejemplificó que un tramo de la calzada Pie de la Cuesta y Ejido se había reparado, pero el escurrimiento de agua por manantiales volvió a dañar la vialidad.
Indicó que las lluvias pasada dañaron un tramo de la avenida Ruiz Cortines, siendo que ya se había reparado, del mismo modo en la avenida Constituyentes.
Sostuvo que los socavones se forman porque hay corrientes de agua abajo del concreto y que no hay tubería.
Declaró que se está colocando concreto hidráulico en los baches o rehabilitación de calles por indicación de la presidenta municipal Abelina López Rodríguez.
Aunque dijo que colocarán asfalto en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, del crucero de El Cayaco a la glorieta de Puerto Marqués, “sobre todo porque es un material que se coloca rápido y para avanzar”.
Añadió que la próxima semana comenzarán los trabajos de rehabilitación en la calle, debido a que la vialidad se dañó con las lluvias pasadas.

 

Provoca la tormenta Narda la caída de una roca en Las Brisas y encharcamientos

Argenis Salmerón

Ayer en la mañana por los remanentes de la tormenta tropical Narda hubo lluvia ligera y vientos fuertes en Acapulco.
En la madrugada una roca cayó en la avenida Escénica, en uno de los accesos del hotel Las Brisas.
Además hay encharcamientos y taponamiento en rejillas en las avenidas Costera, Cuauhtémoc, bulevar Vicente Guerrero y carretera Cayaco-Puerto Marqués.
El estado del tiempo en la mañana fue con lluvias intermitentes en diferentes colonias de Acapulco, y en la tarde solamente viento fuerte.
Después de las 7 de la noche nuevamente comenzó a llover en diferentes áreas del puerto.
En un comunicado, la Coordinación General de Protección Civil y Bomberos informó que el centro de la tormenta tropical Narda se localizaba a 230 kilómetros al sur de Zihuatanejo, y a 260 kilómetros al sur-sureste de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
Añadió que el fenómeno natural presentaba vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora rachas de 95 y desplazamiento hacia el oeste-noroeste.
En la tarde, la Coordinación General de Protección Civil y Bomberos de Acapulco informó que las lluvias continuarán durante la madrugada del martes en la franja costera de Guerrero.
Informó que la tormenta tropical Narda se ubicaba a 260 kilómetros de Punta San Telmo, Michoacán, con vientos de 95 kilómetros por hora, con rachas de 110 kilómetros por hora y desplazamiento al noroeste.
Alertó que se prevé que la tormenta tropical se convierta en huracán categoría 1 en las próximas horas. Aunque cada vez se encuentra más lejos, la densa nubosidad a su paso aún deja lluvias en Acapulco.
En un comunicado, la dependencia municipal añadió que de acuerdo con el reporte vespertino del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las precipitaciones están asociadas al paso de Narda, sistema que se fortalece frente a las costas del Pacífico central mexicano.
Indicó que su circulación ocasionará lluvias intensas en regiones de Jalisco en el suroeste, Colima en la costa, Michoacán oeste y Guerrero, zona costera.
Informó que que para el Pacífico sur se pronostican vientos de dirección variable de 20 a 30 kilómetros por hora, con rachas de 40 a 60 kilómetros por hora, además de oleaje elevado de 2.5 a 3.5 metros en las costas guerrerenses.
Afirmó que la dependencia municipal mantiene coordinación con autoridades locales, estatales y federales para atender de manera oportuna cualquier contingencia.
Exhortó a la ciudadanía a permanecer atenta a los avisos oficiales y seguir las recomendaciones emitidas por medio de los canales institucionales.
La Dirección de Saneamiento Básico, informó que se retiraron más de 2 mil 682 toneladas de residuos arrastrados por las lluvias este fin de semana.
En un comunicado del Ayuntamiento, la dependencia municipal informó que entre viernes, sábado y domingo se recolectaron en promedio 890 toneladas por día.
La directora de la dependencia, Liria Hernández Meza, explicó que en condiciones normales se levantan diariamente entre 700 y 800 toneladas, lo que refleja un incremento derivado de las precipitaciones.
Las cuadrillas cubrieron avenidas como Ejido, Baja California, Niños Héroes y Michoacán, además de colonias como Francisco Villa y Progreso.
De igual manera, se desplegaron trabajadores en comunidades como San Pedro Las Playas, Las Cruces y Paso Limonero, por mencionar algunas.

Abre PC la barra en el poblado de Barra Vieja para evitar inundaciones

La Coordinación General de Protección Civil y Bomberos informó que se abrió la barra en el poblado de Barra Vieja para evitar inundaciones ante las lluvias que está generando la tormenta tropical Narda.
En un boletín de prensa se indica que a las 6 de la tarde de este lunes trabajadores de la dependencia, con una máquina excavadora comenzó las labores para abrir la barra con el objetivo de disminuir el riesgo de inundaciones en comunidades aledañas.
Protección Civil indicó que se pronostican lluvias durante la noche de este lunes y la madrugada del martes, por lo que se exhorta a la población a mantenerse atenta a los avisos y recomendaciones oficiales.

 

Preparan en la laguna de Barra Vieja su apertura por las lluvias

Trabajadores de la Coordinación de Protección Civil y Bomberos iniciaron los trabajos de preparación para la apertura de la barra, en la zona lagunar de Barra Vieja, informó el coordinador, Efrén Valdez Ramírez.
Ayer en declaraciones a reporteros en Cabildo informó que lleva un avance del 50 por ciento en la notificación de viviendas asentadas en zonas de alto riesgo.
Por la mañana los trabajadores de Protección Civil con apoyo del Aeropuerto Internacional de Acapulco iniciaron labores que consisten en preparar el cuerpo lagunar para facilitar el flujo del agua en la temporada de lluvias y evitar posibles inundaciones.
“Nos estamos previniendo ante la temporada de lluvias y ciclones, obviamente el cuerpo lagunar no alcanza el nivel del agua que se requiere, pero debemos de estar pendiente con anticipación porque es sabido que es una barra que no se abre por si sola, se neceista ayudarle y calculamos que los trabajos de preparación duren tres días”, dijo.
Se trabaja con maquinaria especializada para abrir un canal de 12 metros de ancho, lo que permitirá que, al aumentar el nivel del agua, la barra pueda abrirsel.
De la notificación a familias que viven en zona de alto riesgo, respondió que “se sigue trabajando, el personal sigue haciendo las tareas, es una labor cansada porque se tiene que recorrer, pero ya iniciaron los trabajos más conflictivos que tenemos, vamos a hablar de La Libertad, San Agustín, donde se está llevando un programa, no solamente la notificación, sino que también se están colocando lonas avisando a la gente cuales son las áreas de mayor suceptibilidad”. (Aurora Harrison).

 

Se genera incendio forestal en Barra Vieja; lo controlan bomberos estatales

Ayer se generó un incendio forestal en el poblado de Barra Vieja que afecta poco menoa de una hectárea.
El siniestro fue reportado después de las 2 de la tarde de este domingo, a un costado de la carretera principal que comunica a Barra Vieja, en un terreno donde no hay casas, informó Bomberos del Estado.
El reporte oficial indica que el incendio forestal fue provocado por una persona tras arrojar al parecer una colilla de cigarro en la zona de pastizales.
Bomberos del estado utilizaron una pipa con agua para controlar el siniestro; aproximadamente a las 6 de la tarde se terminaron los trabajos.
Asimismo los bomberos usaron machetes, picos, palas para elaborar guadarayas y evitar que se propagara el fuego.
Se informó que el incendio forestal dañó menos de una hectárea de pastizales, en el ejido de El Podrido.
El incendio forestal, estuvo aproximadamente a un kilómetro de distancia de unos condominios.
El humo blanco afectó a la circulación de vehículos por la poca visibilidad en un tramo de 200 metros. (Argenis Salmerón).

Locales vacíos y escasos vacacionistas es el paisaje esta temporada en Barra Vieja

Mesas y bancas de restaurantes de Barra Vieja destruidos por los impactos de los huracanes Otis y John Foto: Carlos Carbajal

Daniel Velázquez

Decenas de mesas vacías, cientos de sillas inclinadas sobre esas mismas mesas, meseros sentados en las bancas, prestadores de servicios caminando sobre la playa y escasos vacacionistas. Ese es el paisaje en Barra Vieja, donde se une la laguna con el mar.
Barra Vieja es una zona de playa ubicada más allá de la zona Diamante, casi en la zona rural de Acapulco. Es mar abierto, la zona de playa es espaciosa, la arena es fina, el terreno aún tiene la marca de la intensidad de las olas que empujaron la arena hacia la playa durante el huracán John, lo que hace que esté a desnivel.
Aquellos que visitan está zona de Acapulco pueden disfrutar del agua de la laguna, que a decir los prestadores de servicios el agua no está sucia y el sonido de las olas del mar desde una hamaca, mientras la brisa los arrulla o recostados en la arena.
Esta zona de Acapulco está del centro de la ciudad a unas dos horas, en transporte público. Primero se tiene que llegar a la glorieta de Puerto Marqués y de ahí tomar otro transporte, ya sea urvan o taxi colectivo.
Este jueves, a las 2 de la tarde, la playa estaba completamente vacía y los trabajadores de la zona esperanzados a que este viernes, sábado y domingo las cosas serán mejoren.
El relato de la experiencia de la temporada vacacional de fin de año de este 2024, es la misma entre los prestadores de servicios turísticos de Barra Vieja, quienes hacen paseo en lancha sobre la laguna de Tres Palos, los que rentan cuatrimotos, los que ofrecen paseos en caballo y las masajistas, que evitan decir que la temporada es mala, pero todos coinciden en que está floja.
Los vendedores informales, de hamacas, de chicharrones, de dulces y de ostiones también cuentan la misma historia: Las ventas no son buenas, no hay visitantes y es la temporada de fin de año.
Entre los restauranteros pasa lo mismo, aún no ven la temporada de fin de año, pues sus mesas están vacías. Recuerdan que antes de los huracanes Otis y John, en la temporada vacacional de fin de año, a las 2 de la tarde la playa estaba llena y este año todo está vacío.
Los prestadores de servicios turísticos y los restauranteros consideran que los turistas ya no llegan porque hay mucha competencia antes de llegar a Barra Vieja, que se quedan en las zonas de playa que están antes que ellos.

Esperanza en el fin de semana

Los restauranteros consultados sobre la temporada vacacional, dijeron que tienen esperanza en que este fin de semana mejore la afluencia de vacacionistas, porque la temporada de fin de año empezó “floja”.
Ellos miden la afluencia de visitantes de acuerdo con la hora de cierre y en años anteriores los restaurantes cerraban a las 9 de la noche, pero en estos días a las 7 ya está todos limpio y cerrado. Eso indica que no hay visitantes.
Otro indicador es que en años anteriores el retraso de la salida de los turistas se debía al tráfico que se generaba, pero este año no hay tráfico a la hora en que se retiran.
En el restaurante Beto Godoy, una trabajadora dijo que la temporada va muy floja. Este jueves en el restaurante sólo había seis mesas ocupadas, que en los días que van de la temporada no han tenido llenos totales.
Confió en que “ojalá” esta semana lleguen más visitantes, porque está muy solo.
Otra restaurantera contó que la temporada va “mal” porque hay poca gente, el 25, dijo, sólo atendió una mesa y en esa misma situación vio a otros restaurantes.
Del restaurante Juan y Eva opinaron que la temporada no cumple las expectativas, que hace un año hubo más visitantes en estos días y que no se ve que sea la temporada de fin de año.
La encargada del restaurante Brisa del Mar dijo que los días han estado bien, pero espera que el fin de semana sean mejores.
La encargada del restaurante Sol y Mar dijo que en años anteriores vendía hasta 200 kilos de pescado a la talla, pero este año, la primera semana de vacaciones estuvo baja. Confió en que la siguiente semana sea más fuerte.
El encargado del restaurante Genarita opinó que la temporada está muy floja, consideró que los bloqueos, las noticias de la falta de servicios por los huracanes y la inseguridad, influyeron en la poca presencia de visitantes.

Prestadores

El prestador de servicios turísticos, Felipe Salas, quien realiza paseos en lancha por la laguna de Tres Palos, indicó que después de Otis y John, la afluencia de vacacionistas disminuyó. También disminuyó el nivel de la laguna, donde se une con el mar, la parte que antes estaba cubierta de agua, ahora sólo se ven piedras y arena.
Contó que sus paseos son de una hora, por el interior de la laguna, para ver los manglares y algunas especies de aves como patos, garzas y gaviotas, que llegan hasta una isla donde se concentran muchas aves. En la temporada de invierno se pueden ver patos canadienses, que llegan del norte del continente a pasar la temporada en la laguna de Tres Palos.
Indicó que antes de los huracanes, en temporada de fin de año podían hacer hasta 10 paseos al día, mientras que este jueves a las 2 de la tarde sólo habían hecho un paseo, pero tenía confianza en que podría hacer hasta tres recorridos.
“No viene mucho turista. Ya está lleno de palapas después de Tres Vidas”.
Otro prestador de servicios dijo que lo que ha notado es que las personas ya no vienen con ánimo de pasear, sólo acuden a comer y se retiran.
Los prestadores de servicios que rentan las cuatrimotos indicaron que antes de los huracanes, en la temporada vacacional de fin de año, podían rentar los vehículos seis u ocho veces al día, pero en esta temporada la renta es de cuatro o cinco ocasiones.

Una temporada muy mala

Los vendedores informales fueron los más directos en sus apreciaciones sobre la temporada de fin de año, pues consideran que está “muy mal, baja”. Ubican que desde el huracán Otis vino el declive, en 2023, después estuvo más o menos, pero este año después de John, está muy mal.
Una vendedora informal consideró que la temporada va “más o menos, pero no como años anteriores”.
Contó que los días fuertes en esta temporada vacacional que son el 25 de diciembre y el 1 de enero, pero esta vez, la primera fecha no fue un buen día, “uno como vendedor siempre esperas el 25, el primero”, contó que en años anteriores ese día vendía hasta 2 mil pesos al día y éste apenas vendió 700 pesos.
Una vendedora de ostiones dijo que el 25 de diciembre vendió apenas seis docenas de ostiones, cuando antes vendía hasta 20 docenas al día.

 

Supervisa Abelina la apertura de la barra para evitar las inundaciones

Karina Contreras

La alcaldesa Abelina López Rodríguez presenció la apertura de la barra para evitar inundaciones en el poblado de Barra Vieja.
En una transmisión en Facebook desde la bocana de Barra Vieja, la alcaldesa dijo que se tienen que tomar decisiones y dijo que la barra era una preocupación para los ciudadanos de la zona y exigían que se abriera.
Indicó que derivado del huracán John hubo un gran nivel de agua que hizo que creciera la barra por lo que había preocupación de inundación por lo que instruyó abrirla en coordinación con la comisaria del poblado, María Natividad Mejía.
Antes, la alcaldesa Abelina López hizo un recorrido por la calle Paseo Río de La Sabana con Canal del Arroyo en Ciudad Renacimiento e informó a los vecinos que llevará a cabo un recorrido en la zona con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para gestionar una obra para encauzar las aguas.
En dicho recorrido podrían participar trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para atender el reporte de postes en riesgo de colapso.
Luego la alcaldesa acudió al canal de La Venta para supervisar los trabajos de desazolve que se hicieron en la zona para evitar inundaciones.
La alcaldesa adelantó que para el próximo año se prevé la construcción de un desarenador en esta zona.
López Rodríguez hizo un llamado a los vecinos para priorizar su seguridad y evacuar sus viviendas durante estas lluvias, ante el riesgo de colapso en esta zona.
Mientras en un boletín se informó que abrió los refugios temporales donde se recibieron a 85 personas.
La directora del DIF municipal, Mara Iris Saguilán Bibiano, informó que la madrugada del martes fueron recibidas en refugios temporales 85 personas, 10 de ellas en la Unidad Deportiva Jorge Campos de Ciudad Renacimiento y 75 en la parroquia San Isidro Labrador en el poblado de La Sabana.
Se informó que las personas fueron revisadas por personal médico, y recibieron alimentos.

Abren tras Otis 28 de los 40 restaurantes de Barra Vieja, pero no al 100%, advierten

Karina Contreras

El integrante del Comité de Restauranteros y Hoteleros de playa Bonfil, Sergio Mejía Vargas, indicó que de los 40 restaurantes que hay en la zona conocida como Barra Vieja en la zona Diamante al menos el 70 por ciento ha abierto, es decir 28, pero no al 100 por ciento porque además del daño del huracán Otis, los afecta el mar de fondo que no deja ocupar las playas.
Dijo que ya se prepara el Festival del Pescado a la Talla a llevarse a cabo el 25 y 26 de octubre en playa Bonfil donde el estado invitado será Michoacán y los acompañará Hidalgo, pero también se está en pláticas con la embajada de Corea y Perú para que sean países invitados y este año se eleve al Festival Internacional del Pescado a la Talla.
Como ya se ha informado durante el impacto del huracán Otis, la zona Diamante fue la más afectada y a nueve meses todavía su recuperación es lenta.
Se le preguntó a Mejía Vargas cómo está la zona restaurantera y respondió que el 70 de los negocios han abierto, pero no al 100 por ciento sino operando en menos capacidad de atención y otros no se han podido recuperar.
Mejía Vargas indicó que aunque comenzaron las vacaciones de verano también se tiene la temporada de lluvia y entonces el mar de fondo está pegando y eso no ha permitido dar servicio en el área de playa y, otra, “es que no hay recursos para poder levantar o para poder improvisar. Algunos están trabajando de manera improvisada con recursos propios, pero también hay que decirlo que hay compañeros que no han podido conseguir, no han podido levantarse aún”.
Dijo que de los 20 hoteles que se tienen y las 10 casas de huéspedes, al menos el 50 por ciento ya está operando, pero “repito que ningún negocio está operando al 100 por ciento, todos lo estamos haciendo de manera improvisada”. Mejía Vargas dijo que con la UAG tienen un programa de mejoramiento en la zona y reconoció el apoyo del rector Javier Saldaña, porque “tuvo a bien sumar, después que la zona de La Bonfil y todo el puerto fue afectado, igual que Coyuca”.
Dijo que en la zona está trabajando un equipo de arquitectos e ingenieros de la máxima casas de estudios para hacer un levantamiento topográfico, viendo la zona federal y revisando la infraestructura para ver cómo quedó afectada y “nos van a presentar una propuesta para considerarlo y, sobre todo, sabemos que los huracanes cada año van a aumentar después de Otis, y con mayor afectación”.
También la UAG está dando talleres para las nuevas tecnologías en los negocios y especialistas para enseñar cómo sacar el precio de un producto. Destacó que es importante el apoyo porque la Bonfil se distingue por ser un micro destino turístico.

 

Entrega el Ejército los primeros enseres domésticos a damnificados en Barra Vieja

Vecinos afectados por el huracán Otis del poblado de Barra Vieja reciben enseres domésticos del gobierno federal Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Colchones, estufas y refrigeradores fueron los enseres que elementos del Ejército entregaron a pobladores de Barra Vieja este lunes.
El delegado del poblado, Nicolás González Morales, informó que la mayoría de las 800 viviendas resultaron afectadas, porque las láminas de los techos salieron volando y se mojaron sus pertenencias.
“Servidores de la nación”, que trabajan para Secretaría del Bienestar, llegaron la semana pasada a Barra Vieja para realizar el censo en las viviendas afectadas por el huracán Otis, lo que el delegado del poblado de Barra Vieja, Nicolás González, consideró que “fue rápido”.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se está encargando de distribuir los enseres domésticos “muy ordenadamente”, destacó ayer González Morales.
Son, sobre todo, refrigeradores, colchones, estufas, vajillas, ventiladores “y por ahí otras cosillas”, indicó a la 1 de la tarde. Alrededor, soldados entregaban los enseres en puntos estratégicos y los vecinos se acercaban con sus diablitos para llevarse los colchones.
Luego se va a hacer entrega de un recurso en efectivo, por lo que González Morales agradeció a López Obrador, “por regresar a ver toda esta franja”.
Dijo que el huracán “fue algo que nunca habíamos vivido y que no se lo deseo a nadie. La verdad, nosotros salimos afectados, pero hay otras comunidades que sufrieron los estragos de Otis mucho más fuerte”.
“Fue algo sorprendente lo del huracán, no nos lo esperábamos. A pesar de que hubo mucha difusión del riesgo que traía el huracán Otis, la verdad nos sorprendió”, indicó.
El poblado de Barra Vieja se conforma de alrededor de 800 viviendas, no hubo heridos y los daños son materiales, principalmente muebles y refrigeradores. “Se nos metió el agua, láminas que se volaron por donde sea. Ahorita hay muchos techos que no tienen láminas, otros que se las pusieron provisionalmente, para resguardarse”, mencionó.
El delegado de Barra Vieja indicó que todavía no hay energía eléctrica en la zona. El agua siempre ha venido de pozo y el Ejército les provee ahora agua purificada, “poca, pero nos está dotando”.
“Yo siento que las autoridades, más que nada el gobierno federal, está actuando porque ha mandado despensas que a lo mejor no son suficientes, pero sí ha mandado”, aseveró.
La mala economía “va para largo y la gente necesita para guardar, cuando se llegue lo peor, porque todavía falta que llegue lo peor”, aseguró González Morales.
El delegado de Barra Vieja destacó que centros comerciales, como Chedraui, ya están abriendo sus puertas, “pero no hay dinero, no hay con qué comprar”.
Informó que las empresas, precisamente como Chedraui, están contratando jóvenes para limpiar sus instalaciones, “de ahí se va a subsanar un poquito la economía”, aseguró.

 

Mujeres y niños de Barra Vieja salen a la carretera y hacen bulla para pedir víveres

Pobladores del ejido El Podrido piden despensas en la carretera, porque se quejan de que no han recibido ayuda desde el paso del huracán Otis Foto:?Carlos Carbajal

Vecinos de la colonia 13 de Diciembre, del ejido El Podrido en Barra Vieja, salen a la carretera a pedir víveres a los automovilistas porque no les han llegado suficientes despensas.
Niños y mujeres muestran sus letreros de petición de víveres cuando pasan los carros en la vía federal que conduce a la Costa Chica porque si están adentro de sus casas “no nos llega la ayuda”, dijo la vecina Johana Marqueño Fuentes.
Un arco de cemento anuncia la entrada a la colonia 13 de Diciembre, que está a un kilómetro de los restaurantes de Barra Vieja, en dirección a la zona Diamante de Acapulco. Otros tres grupos de pobladores de esta parte del municipio también claman por ayuda en distintos puntos de la vía.
Son 10 familias que habitan en la colonia 13 de Diciembre, que está construida en el lado del mar de Barra Vieja. Desde la orilla de la carretera se observan las condiciones precarias en las que viven, con casas de madera y techos de lámina que fueron destruidas y reconstruidas a dos semanas del huracán.
También se apuraron en reutilizar las láminas que no se dañaron para refugiarse del sol, que se empezó a sentir inmediatamente después del cese de la lluvia por Otis.
Este lunes cinco niños y dos mujeres hacían bulla al paso de automóviles para que los choferes voltearan a verlos, se detuvieran y les entregaran alguna ayuda.
Empezaron a salir a la carretera desde el viernes pasado “porque ya se nos habían acabado todos los recursos y era la única opción que teníamos”, explicó Johana Marqueño, que tiene 19 años y una hija.
“Servidores de la nación” ya los censaron y les dieron despensa y es el único apoyo que les han dado. Ayer, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) entregaban enseres domésticos en el área de restaurantes de Barra Vieja.
Entonces María Isabel Bahena Rodríguez, de 57 años, pidió a las autoridades “que no se olviden de la gente de los pueblitos más chiquitos. Yo digo que no se paran porque nada más ven unas cuantas casitas”.
“Si nosotros les contáramos lo que vivimos nosotros, no nos lo creerían”, empezó Johana Marqueño su relato de la noche del huracán Otis.
Un árbol de mango cayó en la casa de María Isabel y una rama la hirió en la cabeza. Luego, junto con su hijo, se fueron a refugiar a la casa de la familia de Johana, donde los fuertes vientos volaron el techo de lámina.
Johana Marqueño, su esposo y otros cinco familiares sostuvieron su camioneta con los brazos para que no se volteara durante el paso del huracán en la noche del martes 24 de octubre y las primeras horas del día siguiente.
Los vecinos de la colonia 13 de Diciembre contaron que los automovilistas que se han parado les han dado arroz, frijoles, aceite y agua. (Ramón Gracida / Acapulco)

Dañó Otis los 50 restaurantes de Barra Vieja y diez ya dan servicio nuevamente

Los propietarios del restaurante Brisa del Mar, Valentina Palacios y Valentín Palacios abrieron el negocio después del huracán y esperan recibir visitantes Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El restaurante Brisas del Mar, en Barra Vieja, reabrió el viernes pasado y sólo han llegado tres familias de turistas que vinieron a ver cómo quedaron sus propiedades.
El delegado del poblado de Barra Vieja, Nicolás González Morales, informó que los 50 restaurantes de la franja están dañados y 10 ya abrieron sus instalaciones.
Brisas del Mar es de los últimos negocios de playa de la carretera de Barra Vieja, a unos 150 metros se encuentra el puente que cruza el río Papagayo. Fue inaugurado en 1977 y su dueño, Valentín Palacios González, aseguró que nunca había vivido un fenómeno natural de esta magnitud de devastación, “éste es el más fuerte”.
Indicó que el huracán Otis “tumbó palmeras, se le quitó todo el techo a las casas, las láminas las voló, también los árboles que daban sombra, mucha frescura, nos protegíamos de los intensos rayos de sol”.
Celebró que este lunes los pobladores estuvieran “recibiendo con muchas ganas” los enseres domésticos que empezó a entregar este día la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) porque a muchos se les dañaron sus refrigeradores, sus colchones, “todo se mojó”.
Sin embargo, destacó, el huracán Otis golpeó sobre todo en términos económicos porque “la mayoría vivimos del turismo y con este fenómeno pues tan fuerte que pasó este año, deja desamparado a Acapulco, pero también a Barra Vieja donde vivimos nosotros”.
El también representante de la organización de Restauranteros de Barra Vieja pidió agua, despensas y turismo “y se necesita el apoyo del gobierno, sabemos que no es fácil”.
El apoyo, enfatizó, debe de provenir de los tres niveles de gobierno “para que sea más fácil, para que sean más rápido las cosas y para que se vea que el gobierno apoya a su pueblo, quiere a su gente en momentos difíciles como éste”.
El viernes pasado, los dueños de Brisas del Mar decidieron realizar la reapertura de las instalaciones porque “como vivimos de esto, estamos esperando a la gente y tenemos abierto porque no nos tumbó esta cabaña y la otra”, explicó Valentín Palacios debajo de una de éstas, que tiene una altura alrededor de 10 metros.
“Pero en la playa destruyó todo, las enramadas. Las mesas están enterradas por la arena y las palmeras aún están atravesadas”, enfatizó. Han recibido una familia por día desde el viernes.
Valentín Palacios expuso: “sufrimos daños, pero la necesidad nos hace que nos pongamos de pie y que echemos todos los kilos porque es necesario. Qué vamos a esperar? Nosotros nos debemos de poner de pie y así deben de hacer todos los compañeros”.
“No es esperar a que el gobierno venga y nos limpie”, dijo Valentina Palacios, hija de Valentín, y que estaba sentada a un lado de su padre en su silla de plástico. No había nadie alrededor más que otros tres familiares al fondo del restaurante. La alberca se veía limpia y fresca frente al calor de la tarde de este lunes.
Más de 20 familiares que dependen del negocio limpiaron las instalaciones. No tienen ahora trabajadores externos porque “se fueron a otro lado, donde les están dando empleo temporal y nosotros les decimos que sí porque ellos son los grandes empresarios, como Chedraui”, explicó Valentín Palacios.
Consiguieron una planta generadora para hacer funcionar los refrigeradores y guardar los pescados y los mariscos que venden, compartió su hija. Todavía no llega la energía eléctrica a Barra Vieja.
El delegado del poblado de Barra Vieja, Nicolás González Morales, informó que son entre 40 y 50 restaurantes que se encuentran en Barra Vieja, y “están destruidos. Hay restaurantes que no tienen ni para darle servicio a los clientes ahorita que vienen”.
“Afortunadamente hay algunos que les dejó una palapita por ahí y poquito, uno o dos clientesitos que están llegando ahorita, ya les están dando servicio”, mencionó ayer mientras soldados entregaban los enseres domésticos en el poblado.
El delegado expuso que son unos 10 restaurantes que son visitados “por turistas que tienen casas aquí en Acapulco y que vienen a ver cómo están sus propiedades y de allí se pasan a comerse un pescadito para apoyar la economía de Acapulco, que ahorita la economía está por los suelos”.