En el descuido, el mobiliario urbano de la Costera, la avenida turística del puerto

Arriba un poste de luz derribado por el huracán Otis en la playa Papagayo. Abajo, usuarios del transporte público esperan bajo una lona para abordar un Acabús en la Costera, en Costa Azul Fotos: Carlos Carbajal

Daniel Velázquez

El mobiliario urbano en la zona turística de Acapulco es inexistente, no hay cestos de basura ni bancas; los paraderos de autobuses son espacios en desuso porque los ciudadanos toman el servicio donde les parece; además, en la avenida principal, la Costera, persiste el problema de los registros sin tapa y las banquetas peatonales están deterioradas.
El lunes de la semana pasada, la directora general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Lyndia Quiroz Zavala, anunció que en mayo se emiten las bases para tres concursos de obras para Acapulco, una de ellas sobre el mobiliario urbano, que incluye cestos de basura, paraderos de autobuses, bancas y alumbrado público.
En un recorrido por la avenida Costera, que son aproximadamente 12 kilómetros de la Base Naval a Caleta, se contabilizaron 16 paraderos de autobuses, y once en el sentido contrario.
Las estructuras no están colocadas en orden para facilitar el acceso al transporte público de los vecinos de la zona. De Caleta al Zócalo hay tres paraderos en un tramo de cuatro kilómetros. Los autobuses hacen más de tres paradas en ese tramo. La mayor parte de las veces donde los ciudadanos le piden detenerse para ascender o descender.
Frente al Malecón y el Zócalo no hay paraderos y son los lugares donde más personas piden bajar y en las que los camiones tardan más para subir a pasajeros.
El tramo recorrido de Caleta a la Base Naval es de unos diez kilómetros. Frente al Club de Golf hay tres sitios marcados para el ascenso y descenso de pasajeros: uno en la esquina de Costera con la calle María Bonita, otro frente a lo que fue el hotel Elcano y uno más en la esquina de Costera con la calle Los Deportes. Están en promedio cada 200 metros.
Los paraderos de autobuses son estructuras de metal, con una banca para tres o cuatro personas y techados con acrílico de color oscuro donde en días soleados y calurosos la sombra que proveen es mas de fachada que de uso práctico, porque bajo esas estructuras el calor se recibe fuerte que bajo la sombra de un árbol. A los costados de estos paraderos hay mamparas con publicidad, las cuales son estructuras de metal cubiertas con vidrio donde se anuncian diversos productos. Actualmente la empresa que tiene contratado ese servicio de publicidad visual es Eternal Secret de Farmacias Similares. La mayoría de los mamparas tienen publicidad de esa marca.
Las estructuras son de diversos modelos. Algunas tienen un techado curvo y otros con líneas rectas. Otras combinan metal y acrílico y hay de metal.
Los paraderos tampoco son respetados por los automovilistas. Frente a los sitios marcados por las autoridades se estacionan vehículos particulares que bloquean el paso a los usuarios del transporte público, lo que ocasiona tráfico porque los autobuses no se orillan para estacionarse sino que lo hacen en doble fila.
En el recorrido se pudo constatar que varios paraderos de autobuses fueron retirados del lugar donde se encontraban y quedó la señalética como espacio autorizado para el ascenso y descenso de pasajeros. Así está en Club de Golf, el restaurant 100% Natural de la Condesa, y Galerías Acapulco (antes Gran Plaza).
Los espacios para sentarse en la Costera son inexistentes. Los únicos con sillas son los restaurantes que se extienden por la banqueta principalmente en la Condesa. Los peatones ocupan banquetas o escalinatas con sombra para guarecerse del sol o descansar un rato en sus trayectos a pie.
Las plazas públicas como Japón o el parque incluyente en playa Tamarindos o el paseo en Las Hamacas que se construyó hace poco mas de dos años no disponen de espacios de sombra, por lo que durante el día son lugares vedados para los peatones debido a que el sol y el intenso calor impiden su uso.
En el recorrido se encontraron que los postes de alumbrado público derribados por el huracán Otis siguen sobre los espacios públicos. Uno está en playa Tamarindos frente a la tienda Soriana, otro más en la esquina del Club de Golf y la calle María Bonita. Otra estructura de metal que servía de soporte a un anuncio espectacular que sigue expuesta está en la esquina de la calle Juan Rodriguez Cabrillo y Costera. También hay postes de alumbrado y bolardos inclinados.
Los cestos de basura son escasos. Frente a lo que fue la discoteca Alebrije donde confluyen cuatro rutas de transporte público hay cuatro de metal que no son prácticos para el retiro de los residuos que ahí depositen. Son estrechos y la basura debe sacar de manera manual porque están pegados a la banqueta.
Como parte del mobiliario urbano siguen los postes del Acabús que indican los lugares autorizados para bajar y subir a los pasajeros. En el tramo del Zócalo a Caleta hay una docena de estos anuncios en una ruta que ya no existe en el Acabús.
Afuera de la tienda Sanborns, en el centro de la ciudad también hay un poste con un señalamiento de que es un espacio para el ascenso y descenso de pasajeros del Acabús, pero en ese lugar nunca ha transitado alguna unidad de este servicio de transporte, que al correr de los años ha reducido las rutas que operaba, así como desapareció la ruta Caleta. Tampoco existe la ruta Costa Azul ni la que recorría la colonia Progreso.
Otro de los escenarios habituales en la zona turística del puerto es el uso de mobiliario desvencijado para apartar espacios en la vía pública para cobrar una cuota a los automovilistas que buscan estacionarse. Este viernes en Caleta se vio un cementerio de sillas quebradas usadas para apartar espacios, pero también se emplean cajas de madera o piedras para apartar el espacio público con fines comerciales.
En el recorrido también se observaron otros problemas como la falta de tapas en las cajas de registro frente a los hoteles Hotsson Smart y Las Hamacas.

 

Hay en el estado 90 bibliotecas cerradas y algunas ya han sido saqueadas, informan

Las funcionarias de Bibliotecas Públicas del Estado de Guerrero, María Magdalena Avilés, Dulce América Castañón y Mirani Palacios Morales, en conferencia de prensa en Chilpancingo Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Representantes de bibliotecas públicas informaron que 90 de estas instancias están cerradas debido al descuido de las autoridades municipales, que incluso algunas han sido saqueadas.
En conferencia en el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), en Chilpancingo, la directora de Bibliotecas Públicas del Estado de Guerrero, Dulce América Castañón Hernández; la jefa del Departamento Administrativo de las Bibliotecas, Magdalena Mancilla, y la directora de la Biblioteca Central Estatal, Mirani Palacios Morales, informaron sobre la situación de las bibliotecas.
Indicaron que hay 214 bibliotecas que son parte de la red general en México, pero 108 se encontraban cerradas y de manera escalonada estos espacios se han ido reabriendo.
Las representantes especificaron que en la actualidad hay 124 bibliotecas abiertas y 90 cerradas en todo el estado, pero que el propósito es hablar con las autoridades municipales, para abrir estos espacios, porque algunos están cerrados desde hace 10 años.
América Castañón precisó que las bibliotecas han estado abandonadas por mucho tiempo, incluso algunas han sido saqueadas y hace falta personal, “estos espacios son necesarios para niños que no tienen acceso a internet”.
Por separado, trabajadores de la Biblioteca Pública Central, agremiados en el Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG) protestaron por el despido injustificado de su directora, Yedid Delgado Morales.
Recriminaron que Mirani Palacios fue nombrada recientemente como directora de la Biblioteca Pública Central, por lo que piden su destitución y la reinstalación de Delgado Morales, quien desde hace seis meses ha laborado bien para el mejoramiento del lugar.
La biblioteca se encuentra ubicada en el barrio San Mateo, donde hay unos 50 trabajadores, quienes exigen a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda que reinstalen a Yedid Delgado, de lo contrario, continuarán las protestas. (María Avilez Rodríguez / Chilpancingo).