Golpes entre concesionarios y policías en operación contra camiones fuera de ruta

* Dos permisionarios resultaron lesionados

 

Los concesionarios del Bloque 1 –ruta de la Costera– Antonio Origel Ruiz y Armando Villanueva, resultaron lesionados en un enfrentamiento a golpes con agentes de la Secretaría de Protección y Vialidad, quienes apoyaban una operación de la delegación de Transportes efectuada ayer en el Asta Bandera, para detener camiones urbanos fuera de ruta.

Ayer por la mañana, inspectores de la delegación de Transportes, instalados frente al parque Papagayo, detuvieron al camión con número económico 859 –el cual circulaba fuera de ruta–, pero los concesionarios Olga Lidia, José Vega Durán, Rosa Isela Vega, Cecilia Tejeda, así como seguidores formaron una valla para impedir que la unidad fuera trasladada al estacionamiento del parque Papagayo, por lo que los agentes de la SPV intervinieron, lo que ocasionó la agresión.

Allí, el concesionario Armando Villanueva anunció que junto con otros compañeros decidieron no respetar el rol de rutas desde ayer, porque los concesionarios Rodríguez Otero siguen incurriendo en diversas irregularidades, “no quieren respetar el rol de rutas y tampoco quieren pintar las unidades con el color oficial, son 11 los camiones que trabajan de manera irregular”.

Armando Villanueva aseguró: “los Rodríguez Otero son culpables de los hechos violentos, sabemos que tienen dinero y todo mundo se les arrodilla y nosotros estamos trabajando en un área que nos corresponde”.

También acusó al comandante Francisco Ramírez, quien se encontraba a cargo de los policías, los cuales en su momento negaron el nombre de éste y uno de los policías municipales argumentó: “no sé el nombre del comandante, ya se fue”.

A pesar de que el camión urbano con número económico 859 circulaba en la ruta Base-Hornos, cuando la ruta oficial era Base-Cine Río, fue liberado después de que se registraron los                   golpes y jaloneos, el delegado de Transportes de la zona Centro, Arturo Heredia Agatón, argumentó que “la grúa no lo pudo sostener”.

El funcionario estatal dijo que buscarán dialogar con las dos partes para que nuevamente se ponga en marcha el reordenamiento vial, pero que las operaciones continuarán. (Luluani Vega)

Se enfrenta a tiros un policía judicial con desconocidos; muere la esposa

* Una camioneta se le cerró al taxi donde viajaban

 * El chofer de la unidad del servicio público también fue baleado, pero ya se recupera * Los hechos, frente a la playa La Angosta

 Jorge Nava * Un tiroteo en la avenida Adolfo López Mateos, en la curva de la playa La Angosta, ayer por la madrugada, dio por resultado la muerte de la esposa de un policía judicial habilitado en Iguala que viajaba en un taxi.

La víctima figura en la estadística del Servicio Médico Forense de esta ciudad, como la persona número 21 de ese género que ha muerto por causas violentas en lo que va del año.

Josefina Venancio García, de 33 años, ama de casa que vivió en el andador Zitlala, manzana 46, lote 4, del sector 1 de Ciudad Renacimiento, y madre de dos hijos, falleció accidentalmente porque a su esposo, el policía ministerial Marco Antonio Bernardino Diego le dispararon personas desconocidas que viajaban en una camioneta color rojo, cuando ambos iban en un taxi.

De acuerdo con la versión del conductor del taxi, Fernando Valdés Carmona, quien se encuentra en recuperación en el Hospital General Acapulco porque recibió un disparo en el glúteo de lado derecho, sus pasajeros lo abordaron en una calle de la colonia Progreso. Le pidieron el servicio a Sinfonía del Mar.

Recordó que tomó la vía Costera, y al llegar al bar León Rojo le indicó a la pareja que los seguía una camioneta color rojo.

Agregó que no hicieron caso y le pidieron que continuara. Dijo que cuando llegó a la avenida Adolfo López Mateos, frente a la playa La Angosta, los tripulantes de la camioneta lo obligaron a detener la marcha, debido a que colocaron el vehículo frente a ellos y desde el interior comenzaron a disparar.

El taxista indicó que el pasajero abrazó a su esposa, e hizo varios disparos desde dentro de la unidad.

El director de la Policía Preventiva, Roberto Abizaid Gracián, abundó que de acuerdo con información que le fue entregada, Bernardino Diego bajó del taxi empuñando con su mano derecha la pistola calibre 9 milímetros.

Versiones de policías señalan que el policía ministerial les pidió auxilio cuando ellos se encontraban de recorrido en la zona de Sinfonía del Mar.

Explicó que los policías detuvieron al pasajero, pero al ver que presentaba cuatro impactos de bala, uno en un brazo, tórax, abdomen y pierna de lado derecho, lo llevaron al hospital Santa Lucía, donde ya se encuentra fuera de peligro.

Abizaid Gracián declaró que en ese momento el taxista Benardino Diego aprovechó para irse del lugar, donde aún se encontraba Josefina Venancio.

Fue entre las calles Antonia Nava y Morelos, de la colonia Juan R. Escudero, donde al taxista lo alcanzaron porque detuvo la marcha al notar que la pasajera había muerto, y que él estaba herido en el glúteo derecho.

El taxista se recupera en el Hospital General Acapuclo, donde se encuentra fuera de peligro.

A disposición de la agente determinador del Ministerio Público del Fuero Común de Barrios Históricos, Josefina Verduzco, se encuentra el taxi azul donde el matrimonio fue atacado, el cual circula con el número económico 3629, placas 4629FFC, modelo Volkswagen.

Josefina Verduzco informó que su personal contó 25 impactos, entre entrantes y salientes.

Ayer, en el transcurso del día, el taxista precisó que vio a dos personas en la camioneta que los obligaron a detenerse, de donde descendió un hombre que comenzó a disparar, mientras su pasajero también se bajó de la unidad para responderle.

Aclaró que después el conductor de la camioneta también se bajó y ya que vieron herido a su pasajero se retiraron aprisa del lugar.

El ama de casa, Josefina Venancio –según en el Ministerio Público– recibió cuatro disparos, pero el personal del Servicio Médico Forense informó que la causa de su muerte fue un disparo que dio en el cuello. El personal señaló a El Sur que con ésta suman 21 las mujeres que han muerto por causas violentas.

Se enfrentan ejidatarios de El Cayaco a judiciales que detuvieron a un campesino

* Los policías violaron un amparo, denuncian

Ejidatarios de El Cayaco y policías judiciales de El Coloso protaginizaron una trifulca cuando los segundos detuvieron, esposaron y golpearon a Armando Palma Avila, en cumplimiento de una orden de aprehensión del juez décimo penal, Adolfo Vaan Meeter Roque, por daños y robo calificado, quienes –según los inconformes– violaron un amparo que el inculpado tenía.

Los hechos sucedieron en la colonia Castillo, del poblado de El Cayaco, a las 10 de la mañana, entre cerca de 100 ejidatarios y tres               agentes judiciales, y donde salieron a relucir piedras y garrotes.

Lo que molestó a los vecinos fue la actitud prepotente de los judiciales, quienes –según ellos– golpearon al detenido y se hacían acompañar de la dueña de el lavado de autos, Marcela Guatemala Fijon, quien ocupa una parte del camino propiedad del ejido, con un morro de tierra y piedras.

El camino en disputa es el que los lugareños ocupan para llegar al panteón del lugar, y que por el momento se encuentra en un litigio en el Tribunal Unitario Agrario número 41.

Palma Avila se defendió y dijo que no tenían porqué hacer esa detención, pues unos días antes había pagado una fianza en el Juzgado Décimo, de 29 mil pesos, y el juez dio una constancia de eso.

Los enfurecidos vecinos, para evitar que se llevaran al detenido, prendieron llantas alrededor del vehículo Jetta, color verde, que llevaban los judiciales, y no permitieron que se retiraran del lugar hasta que llegaron al lugar el titular del MP de El Coloso, Felipe Bahena Camilla, y el agente determinador –también de El Coloso– David García Muñoz, a quienes le entregaron el vehículo y Palma Avila quedó en libertad.

En una visita a la redacción de El Sur, el ex comisario de El Cayaco, Alberto Avila González, dijo que la orden de aprehensión emitida por el juez décimo no reunía los requisitos de ley, y que fue una arbitrariedad lo que intentaron hacer.

Avila González previó que este conflicto no va terminar ahí, y que puede llegar a hechos más violentos, por lo que responsabilizó de lo que suceda al Tribunal Unitario Agrario, ya que por sus “porquerías y la corrupción que hay se originó el conflicto”.