Cosechan flores para Día de Muertos en Tixtla; los principales compradores son intermediarios

Con linternas en la frente, la familia de Martha Martínez Valenzo comenzó anoche el corte de las flores de cempasúchil y terciopelo para vender a intermediarios, durante la madrugada de hoy, que los distribuirán en diferentes mercados para la celebración del Día de Muertos.
La agricultora explicó que los compradores de flor saben que en Tixtla cada año se siembra y se cosecha para la temporada, y llegan de diferentes partes del estado a comprar el producto que principalmente se distribuye en la Costa Chica y la Montaña, donde no crece la planta y la tradición es muy arraigada.
El corte y el traslado se hacen en la noche y la madrugada para evitar que la planta se marchite; así la flor resiste más durante los Días de Muertos, del 31 de octubre al 2 de noviembre. Otras familias dejaron el corte para hoy, aunque desde ayer se observó el arraigo de esta actividad económica en las familias campesinas en la cabecera municipal.
Desde las 8 de la noche, los manojos de flores estaban listos en los patios de sus casas, o sobre la acera de la calle, para la venta formal, además de collares de flores que también se ofrecen en el mercado local y foráneo.
Aparentemente, la incidencia delictiva en la zona, no afectó la dinámica de los productores de flor de muertos.
La señora Martha dice que la venta de la flor está asegurada, y los precios pueden variar de acuerdo con la producción en la zona, “a veces está cara, a veces barata”. Señaló que los riesgos son en la parcela, donde la cosecha puede verse afectada por la sequía o el exceso de agua.
Aclaró que esta temporada de lluvias hubo mucha agua, y en las tierras más altas, algunas flores de terciopelo (conocidas así por la textura y el color rojo de sus pétalos) comenzaron a ponerse negras. Sólo las que se desarrollaron correctamente se ofrecen a los intermediarios.
También cultivan la margarita, de colores rosa mexicano y blanco, cuyo cuidado es más exigente y costoso para los productores
Los floricultores de terrenos ubicados junto de la laguna de Tixtla ni siquiera intentaron sembrar la planta, porque el nivel del agua alcanzó sus tierras y se agotó el tiempo para completar el ciclo de cultivo, de tres meses, para cosechar en estas fechas.
Aclaró que la siembra, cosecha y venta de flores es familiar, no hay autoridades ni instituciones interviniendo. Las familias que tienen más extensiones de tierra acuerdan de manera anticipada con los compradores el día en que van a recoger la planta.
La medida de venta es por manojo, que se estima separando las manos una de otra, en un ovalo, de unos 30 centímetros de largo por 10 de ancho, que se venden en 60 y 70 pesos, las flores de cempasúchil y terciopelo. El manojo de margaritas cuesta 200 pesos.
Precisó que las extensiones tampoco son grandes, precisamente por los costos de producción. La familia de Martha, que cultivó una de las extensiones más amplias, cubrió menos de un tercio de hectárea.