Daniel Velázquez
El arzobispo Leopoldo González González felicitó y agradeció a los maestros por su labor al frente de la formación escolar de niños, adolescentes y jóvenes.
En su mensaje de este domingo, el arzobispo criticó que durante la pandemia se haya dado la orden de no reprobar a ningún alumno y, actualmente, los docentes hagan esfuerzos para estandarizar el nivel de aprendizaje en los grupos que tienen a su cargo.
“Fueron más de 250 los días en que los alumnos no pudieron ir a la escuela. Muchos tomaron lecciones frente a un televisor o en la pantalla de un celular, sin tener a alguien que los apoyara o resolviera sus dudas. También fueron muchos los que muchas veces no tuvieron la oportunidad de conectarse”.
“A todos se dio ‘pase de año’, porque nadie podía ser reprobado. Eso no avala haber adquirido algún conocimiento o destreza, y hay conocimientos y destrezas que son indispensables para avanzar al siguiente grado escolar. Si no fuera así, ¿por qué no poner en sexto grado al niño recién llevado a la escuela?”.
Monseñor indicó que muchos maestros han hecho el esfuerzo de nivelar los conocimientos entre sus alumnos, pero también hay casos en los que no se ha tenido el cuidado de que los alumnos recuperen las horas de clase perdidas y puedan tener los conocimientos necesarios para cursar el grado en el que se ubican, “son muchas las regiones en las que no se ha dado esa ayuda a los alumnos, ni diagnóstico ni tiempos extras de nivelación. Esa necesidad sigue siendo prioritaria. Dirigir allá la atención y los esfuerzos será un gran bien para los alumnos”.
En su mensaje llamó a reflexionar sobre los estudiantes que ya no regresaron a clases después de la pandemia y convocó a unir esfuerzos para ayudar a estos niños, adolescentes y jóvenes, animándolos, enseñándoles y acompañándolos.
González también señaló el problema de la violencia que afecta a las labores de los docentes en las comunidades, “la violencia ha puesto en algunas regiones, tales condiciones de inseguridad, que los maestros no tienen la tranquilidad ni para subir a dar clases ni para permanecer en las comunidades. Algunas familias desplazadas han expresado lo pesado que les es regresar, porque de hecho no hay escuela para sus hijos. Es fundamental el estado de derecho, que garantiza la seguridad de las personas y de sus bienes”.
“Muy queridas maestras, muy queridos maestros, porque su misión es tan decisiva en la vida de sus alumnos y en la formación del tejido social, les expresamos nuestra gratitud y pedimos al Señor que les dé su bendición, para realizarla con el entusiasmo que brota de querer el bien de cada niño y de cada niña, de cada joven y de cada jovencita que les han sido confiados”.
