Trabajos de reconstruccio?n de la manzana 2-A de fraccionamiento Nuevo Mirador, donde vecinos dijeron que no aceptarán estas viviendas ante la mala calidad de los materiales Foto: Jesu?s Eduardo Guerrero
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Unas 30 familias del fraccionamiento Nuevo Mirador informaron que no van a aceptar las viviendas reconstruidas por la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), porque la empresa contratada para la obra usó muy poco material para levantar los edificios de dos plantas.
En la colonia, el grupo de vecinos indicó que desde que observaron la estructura de los castillos, más delgados que una varilla, y los materiales de las paredes, se señaló la fragilidad de los departamentos. Solicitó una opinión al Colegio de Ingenieros, que coincidió en que se utilizaron lo mínimo en materiales para la construcción de vivienda.
Aunque entregaron a la Sedatu y los encargados de la obra este documento, denunciaron que no les hicieron caso, sólo mencionaban que el proyecto fue aprobado por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).
Aclararon que algunas personas ya recibieron sus casas, pero este grupo de 30 familias decidió no aceptar esta vivienda, cuyo costo por departamento es de más de 500 mil pesos.
Los afectados también son damnificados del huracán Ingrid y la tormenta Manuel, que causaron afectaciones en todo el estado en septiembre de 2013, hace 11años, y entraron al programa de de vivienda del Fondo Nacional de Desastres (Fonden).
De aquella obra, varios edificios presentaron daños estructurales de origen. La Conavi autorizó un fondo de 118 millones de pesos, para la reconstrucción de 212 viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador.
El año pasado, las familias fueron desalojadas de sus casas para la demolición y reconstrucción, donde ahora también señalan “irregula-ridades”. Responsabilizaron di-rectamente a la empresa por “maquillar la obra”.
Recordaron que se integró un comité para hacer las revisiones en la construcción, que se iba a reunir todos los martes, pero después de dos semanas ya no convocaron a otros vecinos a las reuniones.
Agregaron que ya enviaron fotografías a las autoridades federales sobre los departamentos, para informarle que no los van a aceptar porque son aptos para la vivienda.
Señalaron también que hay talud descubierto, junto a una de las manzanas de los edificios reconstruidos, sin mayor protección. Insistieron en que durante las obras de construcción se les cayeron no una, sino dos bardas. Advirtieron que si las autoridades no los escuchan, van a protestar con mayor fuerza.
En el tercer día de trabajos de demolición de tres manzanas del Nuevo Mirador, con una máquina recogen escombros para sacarlos del fraccionamiento Foto: Lourdes Chávez
Lourdes Chávez
Chilpancingo.
La manzana 1-A del fraccionamiento Nuevo Mirador, una de las tres que fueron desalojadas para su demolición por fallas de origen, para la posterior reconstrucción, tiene en cada edificio una placa conmemorativa del Programa Nuevo Guerrero. Una vivienda más construida por el gobierno federal.
Fue el programa para la reconstrucción estatal en más de 36 municipios afectados por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel, con inversión total de 45 mil millones de pesos en el sexenio de Enrique Peña Nieto, para unas 14 mil acciones, según los informes de la época.
En esa manzana tiene su casa la señora Lorena Frida Martínez Hernández, activista desde el periodo de los damnificados tras la fuerte lluvia del 15 de septiembre de 2013. Fue parte del grupo de 42 familias capitalinas que se quedaron más de un año en el Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg), abierto como albergue, pese a que las autoridades estatales y municipales trataron de obligarlas a irse.
Persistieron ahí hasta la asignación de las viviendas, justamente en la manzana 1-A, la primera de la numeración.
En entrevista, la señora Lorena Frida aclaró que entonces había muchos rumores de que los departamentos serían dados a trabajadores del gobierno del estado, y quedarse, era una forma de presión para acceder a la vivienda.
Hoy, es parte de las 10 familias que instalaron viviendas provisionales en áreas verdes, mientras el gobierno del estado se encarga de la demolición de tres manzanas o 212 departamentos, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), con recursos del Comisión Nacional de Vivienda, hace la reconstrucción
Junto a su vivienda provisional, señaló la pila de escombros con la máquina pesada llenando de material de desecho un carro de volteo. “Están recogiendo los escombros, de la manzana 1-B, falta (demoler) la manzana 1-A, después la 2-A, y algunos edificios de tres niveles de la 3-D”, indicó.
De acuerdo con los vecinos, el viernes después de medio día comenzaron los trabajos de demolición, continuaron el sábado y este lunes.
Distinto a la mayoría de las familias que desalojaron sus viviendas para rentar mientras se realizan los trabajos, aclaró que quienes decidieron quedarse, no tenían dinero para los pagos del depósito, primera renta y mudanza, y no iban a reunirlo en el plazo de un mes que les dieron para dejar los edificios.
Además, quedarse también es una manera de presión, para ver qué avances hay, si se van a apurar a construir. “Que no nos engañen, porque no confiamos en las autoridades”.
Duda que los trabajos comiencen porque el periodo de lluvia más intenso es en agosto, pero cuando lo expusieron con las autoridades federales, les respondieron en que sí van a trabajar porque el compromiso es entregar esta etapa antes de que salga el presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Esperemos que ahora sí cumplan, y que las casas que van a construir sean mejores, que ya no estén en malas condiciones como éstas, que estaban muy cuarteadas, se filtraba el agua, teníamos goteras, teníamos que poner cubetas”.
Aseguró que todos los edificios del fraccionamiento tienen daños, y les dijeron que habrá otras etapas de reconstrucción, pero comenzaron con estas manzanas,que son inhabitables.
Antes del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel que impactaron en el estado, la señora Lorena vivía en un terreno que compró en una barranca junto a la colonia Javier Mina. La mañana del 15 de septiembre su tinaco se llenó de agua, se resbaló y rompió un poste de su casa de madera, que comenzó a irse de lado. Media hora después un bordo se deslizó y cubrió su vivienda.
“Estuvimos en el albergue de la primaria José Martí. Luego nos enviaron a un local que no nos gustaba. Nos llevaron al Indeg (que el gobierno del estado habilitó como albergue), donde estuvimos mucho tiempo, hasta quisieron corrernos de ahí. El alcalde Mario Moreno, declaró en la prensa que se gastaba 25 mil pesos diarios en comida para los damnificados, y era mentira”, dijo.
Añadió que estuvieron rodeados por policías y patrullas que trataban de amedrentarnos, “de hecho, nos llegaron comentarios de que estas casas que iban a hacer aquí, se las iban a dar a trabajadores de gobierno”.
Aclaró que no pudieron sacarlos porque el luchador social, Nicolás Chávez Adame, estuvo asesorándolos. “Desde entonces está con nosotros, porque cualquier decisión la consultamos primero. Confiamos más en Nicolás Chávez que en la gente de gobierno, por decir, en estas personas de Sedatu”.
Cuando recibieron las casas que construyó Sedatu, resultaron muy pequeñas, “en nuestros terrenos teníamos espacio. Aquí no, además de las goteras y las grietas que con los temblores se iban abriendo más. Cada año, estaban más dañadas”.
Casas deshabitadas y vendidas
Indicó que, especialmente los vecinos de la manzana 1-A, de unas 50 familias, eran los que se organizaban para ir a Sedatu y otras oficinas en la Ciudad de México, para insistir en la reparación de las viviendas.
Con este nuevo plan de reconstrucción, dijo que muchos de sus compañeros se fueron a rentar casas de la parte del mismo fraccionamiento, que estaban deshabitadas.
“Hay personas que tienen su casita aquí, y no sueltan allá donde vivían. Otras vendieron y se regresaron a vivir donde estaba, porque sus casas están cuarteadas, porque no hay espacio, porque no hay privacidad, todo se escucha del otro lado de la pared”.
Recordó que cuando llegaron al fraccionamiento, en casas de la parte más alta, los nuevos inquilinos llegaban todos en automóvil particular, “se notaban personas con recursos. Nosotros no decíamos nada porque ya estaban ahí, en la manzana, ocupando el departamento”.
Ya no eran damnificados, tampoco estaban en una zona de alto riesgo, pero la obra del gobierno federal, volvió a colocarlos a sus familias en una situación de vulnerabilidad en la vivienda.
A la 1 de la tarde de este viernes, trabajadores del gobierno del estado llegaron con maquinaria pesada para comenzar la demolición de tres manzanas del fraccionamiento Nuevo Mirador que fue construido para reubicar a los damnificados del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, de septiembre 2013 y que desde el principio denunciaron que los edificios tenían fallas estructurales y eran inhabitables y señalaron de corrupción a los funcionarios de la Sedatu del gobierno de Enrique Peña Nieto Foto: El Sur
A la una de la tarde de este viernes, trabajadores del gobierno del estado llegaron con la maquinaria pesada tipo oruga, equipada con mano de chango para comenzar la demolición de tres manzanas del fraccionamiento Nuevo Mirador que fue construido para damnificados del huracán Ingrid y la tormenta tripocal Manuel, de septiembre 2013.
Los vecinos que reportaron el comienzo de los trabajos indicaron que seguirán vigilantes porque el dinero para la reconstrucción ya está autorizado, 118 millones de pesos para 212 viviendas y obras de mitigación autorizados en la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), de acuerdo con las información de la coordinadora operativa del Programa Nacional de Reconstrucción (PNR) en Guerrero de la Sedatu, Aurora Muñoz.
Este viernes comenzó la demolición de las viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador, para damnificados por la tormenta Manuel de septiembre de 2013, que desde el principio tuvieron daños Foto: El Sur
Una fuente que pidió omitir su nombre, recordó que el lunes llegó al fraccionamiento ubicado a un costado de la Autopista del Sol, al sur de la capital del estado una retroexcavadora para la demolición, pero sólo retiró las cejas de los primeros edificios. Sin embargo, al parecer era muy pequeña para alcanzar los terceros pisos de algunos edificios.
Después de una reunión el martes en el Recinto de las Oficinas del Poder Ejecutivo, se supo que enviarán la maquinaria el miércoles, que no se concretó hasta el viernes.
Una afectada recordó que desde la entrega de las casas, tenían fisuras, pero las aceptaron porque era una mejoría para las familias damnificadas en 2013, y los daños aumentaron con los sismos siguientes .
Desde el principio los damnificados denunciaron fallas estructurales en las viviendas, que eran inhabitables y señalaron de corrupción a los funcionarios de la Sedatu del gobierno de Enrique Peña Nieto (Lourdes Chávez / Chilpancingo).
Arriba, edificios de la unidad habitacional Héroes de Guerrero Infonavit, en Chilpancingo, que fueron desalojados por estar en zona de riesgo. En medio, casas abandonadas de la unidad Nuevo Mirador, destinada para damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta Manuel; y abajo, el delegado del gobierno federal, Iván Hernández con funcionarios, en la firma del convenio de adhesión Fotos: Jessica Torres Barrera
Emiliano Tizapa Lucena
Chilpancingo
Vecinos del fraccionamiento Nuevo Mirador y de la Unidad Habitacional Infonavit, en Chilpancingo, firmaron ayer un convenio de adhesión para el inicio de los estudios de geofísica y geología, así como de la estructura de los edificios damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta Manuel en 2013, y por el sismo de 7.1 el 7 de septiembre de 2021, respectivamente.
También, el delegado de los programas del Bienestar en Guerrero, Iván Hernández Díaz, afirmó que a nueve años de ser damnificados por los fenómenos naturales en 2013 van ha realizar los estudios que debieron haberse hecho “antes de poner una primera piedra en estas tierras, había que saber primero si eran o no aptas para edificar”.
Además, la subcoordinadora operativa de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu), Aurora Muñoz Martínez, informó que de 42 fraccionamientos que fueron construidos para damnificados en el estado solamente un fraccionamiento, en Mezcala, “está en condiciones de habitabilidad”.
Ayer a las 10 de la mañana en el fraccionamiento Nuevo Mirador, ubicado al sur de la ciudad, 71 colonos firmaron un convenio de adhesión para el inicio de los estudios de geofísica y geología, que realizará la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).
El técnico de la Conavi, Rafael Durán Maya, afirmó que con el convenio iniciarán “lo que se debió haber hecho antes de construir” el fraccionamiento, es decir, un estudio especializado para saber milimétricamente cuál es el desplome, la inclinación y los taludes, y lo que les dirá qué hacer, si tendrán que reconstruir o hacer demoliciones.
La subcoordinadora operativa de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez, manifestó que el estudio será completo para saber cómo va a intervenir su dependencia y la Conavi. Añadió que la primera firma de este convenio se hizo la semana pasada en San Agustín Barrio 3, en Acapulco, donde también son damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta Manuel en 2013.
Indicó que ayer más tarde se firmaría el mismo convenio con vecinos de la Unidad Habitacional Infonavit Héroes de Guerrero, y el sábado en Acapulco con vecinos del fraccionamiento Guerrero 200.
El delegado de los programas federales en Guerrero, Iván Hernández Díaz, argumentó que a casi nueve años de que fueron afectados por los fenómenos naturales en 2013, los damnificados recién recibieron su constancia que les da certeza jurídica de sus viviendas.
Expresó que los estudios que iniciarán se debieron hacer antes de poner una primer piedra en esas tierras, “el problema está en la tierra, en el suelo y lo que hoy se va a firmar es un estudio para ver las condiciones de la tierra y qué se va a necesitar para tener una vivienda segura y que no vuelvan a ser afectados”.
“Ya fueron afectados en 2013 por un fenómeno natural y puedo decir que vuelven a ser afectados en los años pasados por la corrupción”, aseguró en referencia por la mala calidad de la construcción de los departamentos para los damnificados en este asentamiento.
En declaraciones al concluir la firma simbólica del convenio, Iván Hernández Díaz agregó que en el Nuevo Mirador firmaron 71 personas, en la Unidad Habitacional Infonavit lo harían más tarde 42 vecinos, y en Acapulco, en la colonia Guerrero 200 firmarán el sábado 28 beneficiarios.
También en declaraciones, Rafael Durán Maya, detalló que harán un estudio de geología y geofísica para saber las condiciones naturales del terreno del subsuelo, pues creen que la zona tiene asentamientos diferenciales, así como un estudio de topografía con equipo terrestre láser que determinará cuánto se han movido los edificios o los taludes.
Dijo que en la Unidad Habitacional Infonavit se analizará estructuralmente los edificios, algunos están por colapsar y otros se tienen que reestructurar, y en Acapulco en la colonia Guerrero 200 “son edificios que son de los años ochenta y carecen de mantenimiento, han sido olvidados, modificados y es un trabajo de edificio por edificio, saber cómo vamos a intervenir estructuralmente.
Expuso que los resultados de los tres estudios los tendrán en cuatro meses.
Por su parte, la subcoordinadora operativa de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez añadió que en el Nuevo Mirador son 403 familias beneficiarias de las que recuperaron la información y actualizaron el padrón original.
Mencionó que los casos más difíciles son el Nuevo Mirador y San Agustín Barrio 3 porque son fraccionamientos que se construyeron sin cumplir las normas de seguridad y es algo que actualmente están resolviendo.
De la comunidad de Chicahuales, donde también fueron damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta Manuel en 2013, argumentó que son 200 familias, pero han tenido problemas con el predio donde serán reubicados, y están “buscando otro (terreno) que cumpla las condiciones de seguridad para las familias”.
Contó que en el estado la Sedatu atiende 42 fraccionamientos de damnificados, pero señaló que sólo uno cumple con las “condiciones de habitabilidad”, el construido en Mezcala, y argumentó que desde 2017 comenzaron a ubicar donde estaban estos fraccionamientos, porque ni siquiera eso se tenía ubicado.
Detalló que con los vecinos de Pedregal de Cantaluna, en Acapulco, ya se hicieron los estudios que pagaron los gobiernos estatal y municipal, y que a finales de septiembre recibirán los resultados, con ello sabrán cómo van a avanzar.
Destacó que a estos damnificados de Pedregal de Cantaluna se les suspendió el pago de sus créditos de Infonavit y Fovissste.