No aceptarán sus nuevas viviendas porque no están bien hechas, dicen en Nuevo Mirador

Trabajos de reconstruccio?n de la manzana 2-A de fraccionamiento Nuevo Mirador, donde vecinos dijeron que no aceptarán estas viviendas ante la mala calidad de los materiales Foto: Jesu?s Eduardo Guerrero

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Unas 30 familias del fraccionamiento Nuevo Mirador informaron que no van a aceptar las viviendas reconstruidas por la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), porque la empresa contratada para la obra usó muy poco material para levantar los edificios de dos plantas.
En la colonia, el grupo de vecinos indicó que desde que observaron la estructura de los castillos, más delgados que una varilla, y los materiales de las paredes, se señaló la fragilidad de los departamentos. Solicitó una opinión al Colegio de Ingenieros, que coincidió en que se utilizaron lo mínimo en materiales para la construcción de vivienda.
Aunque entregaron a la Sedatu y los encargados de la obra este documento, denunciaron que no les hicieron caso, sólo mencionaban que el proyecto fue aprobado por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).
Aclararon que algunas personas ya recibieron sus casas, pero este grupo de 30 familias decidió no aceptar esta vivienda, cuyo costo por departamento es de más de 500 mil pesos.
Los afectados también son damnificados del huracán Ingrid y la tormenta Manuel, que causaron afectaciones en todo el estado en septiembre de 2013, hace 11años, y entraron al programa de de vivienda del Fondo Nacional de Desastres (Fonden).
De aquella obra, varios edificios presentaron daños estructurales de origen. La Conavi autorizó un fondo de 118 millones de pesos, para la reconstrucción de 212 viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador.
El año pasado, las familias fueron desalojadas de sus casas para la demolición y reconstrucción, donde ahora también señalan “irregula-ridades”. Responsabilizaron di-rectamente a la empresa por “maquillar la obra”.
Recordaron que se integró un comité para hacer las revisiones en la construcción, que se iba a reunir todos los martes, pero después de dos semanas ya no convocaron a otros vecinos a las reuniones.
Agregaron que ya enviaron fotografías a las autoridades federales sobre los departamentos, para informarle que no los van a aceptar porque son aptos para la vivienda.
Señalaron también que hay talud descubierto, junto a una de las manzanas de los edificios reconstruidos, sin mayor protección. Insistieron en que durante las obras de construcción se les cayeron no una, sino dos bardas. Advirtieron que si las autoridades no los escuchan, van a protestar con mayor fuerza.

Se acaba el sexenio y no reconstruyen sus casas del Nuevo Mirador, denuncian vecinos

Habitantes del fraccionamiento Nuevo Mirador protestaron para exigir a la Sedatu que inicie los trabajos de reconstrucción de sus viviendas que fueron demolidas el año pasado Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Vecinos del fraccionamiento Nuevo Mirador, desalojados el año pasado para la demolición y reconstrucción de sus viviendas por fallas estructurales de origen, denunciaron que la coordinadora operativa del Plan Nacional de Reconstrucción Guerrero, de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Aurora Muñoz Martínez, ya se separa del cargo por el término del sexenio federal, sin que se haya terminado la obra.
Los inconformes al inicio anunciaron este lunes una protesta en la Autopista del Sol, pero indicaron que funcionarios de la Secretaría General de Gobierno acudieron al fraccionamiento con anticipación, para ofrecerles una respuesta este miércoles.
Aclararon que aceptaron darles un plazo de 24 horas, en espera de una respuesta favorable o realizarán el cierre de la carretera hoy.
En cambio, organizaron una protesta en el fraccionamiento donde fueron reubicados los damnificados por los daños de la tormenta Manuel en 2013, y señalaron con pancartas: “Demolieron nuestras casas y se negaron a construir lo que Sedatu destruyó”, “maestra Aurora, no se sabe del recurso de Nuevo Mirador”, “exigimos presidente al López Obrador que nos hagan nuestra casa, atención con usted urgente” y “maestra Aurora Muñoz, te exigimos que nos expliques por qué te niegas a entregarme mi casa”.
En un recorrido por el lugar, con los vecinos, se observó una parte ya construida, de tres manzanas afectadas, aisladas con cintas amarillas de precaución. En otro sector continúa la construcción de la obra y también hay algunos pies de casa.
El vecino Mayolo Padilla aclaró que por una persona, que sigue ocupando una construcción provisional, se sigue retardando la construcción de 24 domicilios. Sin embargo, están a dos meses de la conclusión de este gobierno y no hay certeza de la continuidad de la obra en la siguiente administración.
Muñoz Martinez señaló que los vecinos habían sido engañados durante diez años, por autoridades que no respondieron de manera adecuada, por eso había mucha desconfianza en la institución, pero en este gobierno federal finalmente iban a resolver su problema de vivienda. (Lourdes Chávez /?Chilpancingo).

 

Se quedan 10 familias en las áreas verdes del Nuevo Mirador; no tienen para la renta, dicen

En el tercer día de trabajos de demolición de tres manzanas del Nuevo Mirador, con una máquina recogen escombros para sacarlos del fraccionamiento Foto: Lourdes Chávez

Lourdes Chávez

Chilpancingo.

La manzana 1-A del fraccionamiento Nuevo Mirador, una de las tres que fueron desalojadas para su demolición por fallas de origen, para la posterior reconstrucción, tiene en cada edificio una placa conmemorativa del Programa Nuevo Guerrero. Una vivienda más construida por el gobierno federal.
Fue el programa para la reconstrucción estatal en más de 36 municipios afectados por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel, con inversión total de 45 mil millones de pesos en el sexenio de Enrique Peña Nieto, para unas 14 mil acciones, según los informes de la época.
En esa manzana tiene su casa la señora Lorena Frida Martínez Hernández, activista desde el periodo de los damnificados tras la fuerte lluvia del 15 de septiembre de 2013. Fue parte del grupo de 42 familias capitalinas que se quedaron más de un año en el Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg), abierto como albergue, pese a que las autoridades estatales y municipales trataron de obligarlas a irse.
Persistieron ahí hasta la asignación de las viviendas, justamente en la manzana 1-A, la primera de la numeración.
En entrevista, la señora Lorena Frida aclaró que entonces había muchos rumores de que los departamentos serían dados a trabajadores del gobierno del estado, y quedarse, era una forma de presión para acceder a la vivienda.
Hoy, es parte de las 10 familias que instalaron viviendas provisionales en áreas verdes, mientras el gobierno del estado se encarga de la demolición de tres manzanas o 212 departamentos, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), con recursos del Comisión Nacional de Vivienda, hace la reconstrucción
Junto a su vivienda provisional, señaló la pila de escombros con la máquina pesada llenando de material de desecho un carro de volteo. “Están recogiendo los escombros, de la manzana 1-B, falta (demoler) la manzana 1-A, después la 2-A, y algunos edificios de tres niveles de la 3-D”, indicó.
De acuerdo con los vecinos, el viernes después de medio día comenzaron los trabajos de demolición, continuaron el sábado y este lunes.
Distinto a la mayoría de las familias que desalojaron sus viviendas para rentar mientras se realizan los trabajos, aclaró que quienes decidieron quedarse, no tenían dinero para los pagos del depósito, primera renta y mudanza, y no iban a reunirlo en el plazo de un mes que les dieron para dejar los edificios.
Además, quedarse también es una manera de presión, para ver qué avances hay, si se van a apurar a construir. “Que no nos engañen, porque no confiamos en las autoridades”.
Duda que los trabajos comiencen porque el periodo de lluvia más intenso es en agosto, pero cuando lo expusieron con las autoridades federales, les respondieron en que sí van a trabajar porque el compromiso es entregar esta etapa antes de que salga el presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Esperemos que ahora sí cumplan, y que las casas que van a construir sean mejores, que ya no estén en malas condiciones como éstas, que estaban muy cuarteadas, se filtraba el agua, teníamos goteras, teníamos que poner cubetas”.
Aseguró que todos los edificios del fraccionamiento tienen daños, y les dijeron que habrá otras etapas de reconstrucción, pero comenzaron con estas manzanas,que son inhabitables.
Antes del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel que impactaron en el estado, la señora Lorena vivía en un terreno que compró en una barranca junto a la colonia Javier Mina. La mañana del 15 de septiembre su tinaco se llenó de agua, se resbaló y rompió un poste de su casa de madera, que comenzó a irse de lado. Media hora después un bordo se deslizó y cubrió su vivienda.
“Estuvimos en el albergue de la primaria José Martí. Luego nos enviaron a un local que no nos gustaba. Nos llevaron al Indeg (que el gobierno del estado habilitó como albergue), donde estuvimos mucho tiempo, hasta quisieron corrernos de ahí. El alcalde Mario Moreno, declaró en la prensa que se gastaba 25 mil pesos diarios en comida para los damnificados, y era mentira”, dijo.
Añadió que estuvieron rodeados por policías y patrullas que trataban de amedrentarnos, “de hecho, nos llegaron comentarios de que estas casas que iban a hacer aquí, se las iban a dar a trabajadores de gobierno”.
Aclaró que no pudieron sacarlos porque el luchador social, Nicolás Chávez Adame,  estuvo asesorándolos. “Desde entonces está con nosotros, porque cualquier decisión la consultamos primero. Confiamos más en Nicolás Chávez que en la gente de gobierno, por decir, en estas personas de Sedatu”.
Cuando recibieron las casas que construyó Sedatu, resultaron muy pequeñas, “en nuestros terrenos teníamos espacio. Aquí no, además de las goteras y las grietas que con los temblores se iban abriendo más. Cada año, estaban más dañadas”.

Casas deshabitadas y vendidas

Indicó que, especialmente los vecinos de la manzana 1-A, de unas 50 familias, eran los que se organizaban para ir a Sedatu y otras oficinas en la Ciudad de México, para insistir en la reparación de las viviendas.
Con este nuevo plan de reconstrucción, dijo que muchos de sus compañeros se fueron a rentar casas de la parte del mismo fraccionamiento, que estaban deshabitadas.
“Hay personas que tienen su casita aquí, y no sueltan allá donde vivían. Otras vendieron y se regresaron a vivir donde estaba, porque sus casas están cuarteadas, porque no hay espacio, porque no hay privacidad, todo se escucha del otro lado de la pared”.
Recordó que cuando llegaron al fraccionamiento, en casas de la parte más alta, los nuevos inquilinos llegaban todos en automóvil particular, “se notaban personas con recursos. Nosotros no decíamos nada porque ya estaban ahí, en la manzana, ocupando el departamento”.
Ya no eran damnificados, tampoco estaban en una zona de alto riesgo, pero la obra del gobierno federal, volvió a colocarlos a sus familias en una situación de vulnerabilidad en la vivienda.

 

Inicia el gobierno estatal la demolición en el Nuevo Mirador con 2 días de retraso

A la 1 de la tarde de este viernes, trabajadores del gobierno del estado llegaron con maquinaria pesada para comenzar la demolición de tres manzanas del fraccionamiento Nuevo Mirador que fue construido para reubicar a los damnificados del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, de septiembre 2013 y que desde el principio denunciaron que los edificios tenían fallas estructurales y eran inhabitables y señalaron de corrupción a los funcionarios de la Sedatu del gobierno de Enrique Peña Nieto Foto: El Sur

A la una de la tarde de este viernes, trabajadores del gobierno del estado llegaron con la maquinaria pesada tipo oruga, equipada con mano de chango para comenzar la demolición de tres manzanas del fraccionamiento Nuevo Mirador que fue construido para damnificados del huracán Ingrid y la tormenta tripocal Manuel, de septiembre 2013.
Los vecinos que reportaron el comienzo de los trabajos indicaron que seguirán vigilantes porque el dinero para la reconstrucción ya está autorizado, 118 millones de pesos para 212 viviendas y obras de mitigación autorizados en la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), de acuerdo con las información de la coordinadora operativa del Programa Nacional de Reconstrucción (PNR) en Guerrero de la Sedatu, Aurora Muñoz.

Este viernes comenzó la demolición de las viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador, para damnificados por la tormenta Manuel de septiembre de 2013, que desde el principio tuvieron daños Foto: El Sur

Una fuente que pidió omitir su nombre, recordó que el lunes llegó al fraccionamiento ubicado a un costado de la Autopista del Sol, al sur de la capital del estado una retroexcavadora para la demolición, pero sólo retiró las cejas de los primeros edificios. Sin embargo, al parecer era muy pequeña para alcanzar los terceros pisos de algunos edificios.
Después de una reunión el martes en el Recinto de las Oficinas del Poder Ejecutivo, se supo que enviarán la maquinaria el miércoles, que no se concretó hasta el viernes.
Una afectada recordó que desde la entrega de las casas, tenían fisuras, pero las aceptaron porque era una mejoría para las familias damnificadas en 2013, y los daños aumentaron con los sismos siguientes .
Desde el principio los damnificados denunciaron fallas estructurales en las viviendas, que eran inhabitables y señalaron de corrupción a los funcionarios de la Sedatu del gobierno de Enrique Peña Nieto (Lourdes Chávez / Chilpancingo).

Corrupción, tráfico de influencias y negligencia, acompañan la tragedia de damnificados por Manuel

 

A cinco años de los daños provocados por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, el fraccionamiento Nuevo Mirador de Chilpancingo se convirtió en el emblema de la reconstrucción de viviendas del Plan Nuevo Guerrero, no sólo porque es el de mayor número de casas construidas y familias reubicadas, sino por la corrupción, tráfico de influencias y negligencia administrativa que han acompañado a la tragedia, la desesperación y la necesidad de las familias que resultaron damnificadas y reubicadas allí.
La unidad habitacional, que a lo lejos luce alegre por el colorido de los edificios, deprime al adentrarse en sus calles destrozadas, sus edificios cuarteados, y departamentos con filtraciones de agua y sin servicios, (con excepción de la energía eléctrica).
En el fraccionamiento, donde en junio pasado fueron demolidos 32 departamentos por deficiencias en su infraestructura y por haber sido levantados en un terreno inestable e irregular, no hay un centro comercial, mientras que el centro de salud fue construido con tablas y lámina por los propios vecinos por la necesidad del servicio médico.
Asimismo, las familias aún no han recibido las escrituras de sus respectivos departamentos y por falta del documento no pueden acreditar la propiedad del predio, y, como consecuencia, los maestros no pueden gestionar la construcción de las escuelas telesecundaria y primaria que actualmente funcionan en galeras de madera, lámina galvanizada y piso de tierra, denunciaron los vecinos en un recorrido realizado este viernes 7 de septiembre.
Al Nuevo Mirador fueron reubicadas familias damnificadas que vivían en las márgenes del río Huacapa, particularmente en la parte norte de la ciudad, entre éstas la San Carlos, Valle Verde Norte, María Dolores, Invisur, Jacarandas, Azteca, Amate, Industrial, San Rafael Norte, Bugambilias, Huacapita, Villas Silvestre, Villas Laurel, Galeana, San Juan, Electricistas, La Lobera, Libertad, Juárez y Morelos.
También, familias que vivían en barrancas y zonas de alto riesgo como la Bella Vista, Obrera, Chuchululuya y Apatzingo.
En este fraccionamiento inicialmente se programó construir mil 100 viviendas, y se prometió infraestructura urbana como escuelas, mercado y centro de salud. Sin embargo, por las propias recomendaciones de Protección Civil los trabajos se detuvieron cuando tenían 598 casas, y todavía de éstas 32 de la manzana 2-B, no pudieron ser habitadas por daños estructurales y el 21 de junio pasado comenzaron a ser demolidas.
En el recorrido del 7 de junio pasado se observaron aún los escombros y las ruinas de las 32 casas demolidas y como símbolo de la corrupción.
Las 32 viviendas demolidas fueron construidas por una empresa contratada por la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) y los habitantes sólo las usaron del 23 diciembre de 2015 al 5 de enero de 2016, debido a que tenían cuarteaduras y fisuras que les provocaban humedades y filtraciones, y fueron declaradas inhabitables por riesgo de un colapso, debido a que, además, en el subsuelo hay una falla geológica que provocó que las viviendas se inclinaran y registraran grietas en techos y paredes.
Datos proporcionados por la delegación de la Sedatu establecen que las 32 casas tuvieron un costo de más de 15 millones de pesos, a esto se debe sumar los otros 2.5 millones invertidos para su demolición. Mientras que la reconstrucción tendría un costo de 6.5 millones de pesos.
Las 32 viviendas estaban asentadas en una manzana completa de las 10 que había en total en el fraccionamiento.
Oliva Castro, quien era beneficiaria de una de estas casas, recordó que desde en 2016 Protección Civil del Estado de Guerrero, así como un experto externo emitieron un dictamen donde señalaron que una parte de este fraccionamiento no era apto para vivir y que desde entonces pidieron a la Sedatu la demolición de las viviendas, pero que los funcionarios habían hecho caso omiso y que fue hasta junio pasado que se acató la recomendación.
El resto de las viviendas, por igual, no se encuentran en buenas condiciones, pero las familias que las habitan no se han salido porque carecen de un lugar donde vivir y prefieren vivir en riesgo que pagar una renta, pues la mayoría son de escasos recursos económicos.
Francisco Alonso, quien es albañil y habita en la manzana 3, denunció que casi todas las casas, presentan fisuras, y que la suya tiene filtraciones de agua en techos y paredes.
“Ya nos cansamos de denunciar esto a Sedatu, no nos hace caso, y yo por mi propia cuenta he corregido las fallas”.
Recordó que por las fallas, la Sedatu inició denuncias penales contra las empresas que construyeron las viviendas, Casaflex, Jumen, Piccino y Desarrollo Industrial, sin embargo éstas se declararon en quiebra para no tener que seguir dando el mantenimiento y corrigiendo las fallas que están presentando las viviendas, y ahora será hasta que exista una resolución judicial cuando se les obligue a resarcir los recursos que cobraron por la edificación de las viviendas que no tienen las condiciones mínimas para ocuparlas.
El albañil dijo que en algunas viviendas como en la manzana donde vive hay asentamientos en los pisos, “lo que hace pensar que tarde o temprano otras viviendas deberán ser también demolidas como las de la manzana 2-B.
Los representantes de los vecinos denunciaron, también, que la Sedatu no ha entregado las escrituras de las casas a las familias, como se comprometió desde hace un año.
La corrupción y negligencia inició desde la adquisición del terreno en el periodo del entonces delegado de la Sedatu y ex presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local, Héctor Vicario Castrejón, pues se incumplió con los estudios de impacto ambiental y no fue adquirido la totalidad del predio para construir en la misma zona las mil 100 viviendas que estaban programadas.
Por irregularidades como ésta que se repitieron en la mayoría de los 42 fraccionamientos en distintas partes del estado en donde serían reubicados a los damnificados el ahora ex diputado fue inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública (SFP) por un periodo de 10 años.
Según los vecinos consultados, Vicario Castrejón habría negociado con las empresas que construyeron las viviendas, mismas que presentaron un modelo de construcción prefabricado, que se instaló sin cimientos, y sólo con unas planchas de concreto a ras de piso.
El modelo que se empleó en estas viviendas no fue el que se había anunciado inicialmente, pues en el modelo original que presentó el entonces secretario de Sedatu, Jorge Carlos Ramírez Marín, era un proyecto en el que cada vivienda sería individual, con dos recámaras y con la posibilidad de ampliarla a futuro, sin embargo, se ejecutó un sistema de departamentos prefabricados.
Los vecinos recordaron que desde el inicio de la construcción hubo alertas por parte de Protección Civil del estado sobre la composición del suelo arcilloso que se vuelve inestable con la humedad, situación que al tiempo vino a demostrar que el proceso constructivo no era el adecuado para este terreno, pues los deslizamientos que se presentaron ocasionaron que las viviendas se cuartearan.
Además de las fallas estructurales de las viviendas que mantiene en riesgo a las familias, éstas carecen de los servicios elementales y son parte del incumplimiento de las autoridades.
Por ejemplo, carecen de un acceso propio debido a que desde hace un año se encuentra suspendida la construcción de un puente vehicular que atraviesa la Autopista del Sol México-Acapulco, porque el alcalde Marco Antonio Leyva Mena incumplió compromisos con el propietario del terreno donde cae un extremo de la estructura del puente.
El dueño del predio solicitó obras de urbanización en la zona a cambio del terreno donde se construiría parte del puente. Sin embargo el alcalde retrasó las obras y el dueño paró la obra ya cuando estaba a más del 80 por ciento.
Las familias que viven en este fraccionamiento tampoco contaban con un centro de salud, hasta que ellos mismos construyeron uno con tablas y techo de láminas en la entrada de la unidad habitacional, que es atendido por una enfermera que voluntariamente aceptó prestar el servicio a los vecinos.
El servicio de agua también es irregular, y la mayoría de las familias se surten de pipas, debido a que la red que les instalaron tuvo fallas desde el principio y aún no ha sido reparada.
El fraccionamiento tampoco cuenta con escuelas regulares. El director encargado de la telesecundaria, informó que aun cuando el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) ya realizó el estudio técnico no se puede construir la escuela porque les hace falta la clave educativa.
Informó que los padres de familia y los maestros llevan ya dos años gestionando la clave ante la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) para que puedan enseguida gestionar la construcción de la escuela.
Actualmente los 45 niños estudian en dos aulas de tablas, techo de lámina de cartón y piso de tierra. Mientras que lo que sería la dirección el 5 de septiembre aún carecía de techo. El director informó que el sábado y el domingo pasados los padres y los maestros colocarían el techo y pondrían el piso a las dos aulas en donde trabajan los niños.
Informó que por la falta de la clave escolar, los documentos de los niños los validan con la clave de escuelas de la zona 55 a la que pertenecen.
Por su parte el encargado de la dirección de la escuela primaria, también con clave en trámite, explicó que el problema es que no pueden construir porque el terreno aún no ha sido legalizado y que el IGIFE no puede construir en terrenos que no tienen certeza jurídica.
A la escuela primaria acuden 150 niños y tiene seis aulas también construidas de tablas y techo de madera con piso de tierra y los documentos los validan con clave de escuelas de la zona 05.
El 7 de septiembre las familias que viven en las casas de la parte alta carecían, además, de un acceso pavimentado pues por la inestabilidad del terreno hubo hundimientos en el pavimento en la entrada de la unidad habitacional y se encontraba en reparación y los vecinos tenían que rodear por una brecha de terracería entre lodo y escurrimientos de agua.

 

Ya serán demolidas 27 casas inservibles en Nuevo Mirador; familias damificadas desde 2013 irán a un albergue

Veintisiete familias damnificadas por las tormentas de 2013, y reubicadas en el fraccionamiento Nuevo Mirador, esperan que esta semana sean llevadas a un albergue temporal para demoler las viviendas inservibles, aledañas a la manzana que no se habitó porque tenía el mayor riesgo.
En consulta telefónica el director de Protección Civil municipal Gustavo Vela Guevara, manifestó que le acababan de informar que 27 familias serían trasladadas a un albergue temporal debido a que ya se van a demoler los edificios del fraccionamiento que están inservibles desde que se habitaron en enero del 2016.
Fuentes de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) informaron que se espera que este lunes se reúnan con vecinos del lugar para hablar al respecto, pues es probable que esta misma semana sean desalojados.
En el fraccionamiento se construyeron 598 viviendas, sin embargo 32 de ellas son inhabitables porque pueden colapsarse en cualquier momento, aunque también el resto de viviendas tienen daños en paredes, pisos y techos y son un riesgo para las familias.
Sobre todo corren riesgo las que se ubican enfrente y atrás de la manzana inservible.
El 14 de noviembre maestros, alumnos y damnificados del fraccionamiento bloquearon la Autopista del Sol en la salida de Chilpancingo a Acapulco para exigir a la Sedatu la reparación de sus viviendas.
Posteriormente los vecinos junto con el entonces delegado de la Sedatu, José Manuel Armenta Tello, acudieron a la PGR para dialogar y conocer la demanda contra la empresa que ejecutó mal la construcción de las viviendas; ahí se les informó que por la investigación se haría un peritaje en el fraccionamiento, para posteriormente proceder a la demolición. (Beatriz García / Chilpancingo).

 

Termina el año y los damnificados por Ingrid y Manuel aún habitan las casas mal construidas en la capital

Damnificados por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel en el 2013 del fraccionamiento Nuevo Mirador terminaron el año habitando aún en casas que tienen fisuras, cuarteaduras y humedad. Aunque la empresa que las hizo está demandada ante la Procuraduría General de la República (PGR) ésta no ha respondido, ni tampoco las ha demolido y en cualquier momento pueden colapsar.
La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) les dijo a las familias  que no tienen que hacerle arreglos a las casas porque pierden la garantía, y entonces la empresa no estará obligada a reparar los daños, además de que los vecinos continúan sin el servicio de agua y sin que se termine el puente de acceso al lugar.
El fraccionamiento Nuevo Mirador está a las afueras de la capital a un lado de la Autopista del Sol hacia Acapulco, ahí viven familias damnificadas en septiembre del 2013 por el paso de la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid.
En el fraccionamiento se construyeron 598 viviendas, sin embargo 32 de ellas son inhabitables porque pueden colapsarse en cualquier momento, aunque también el resto de viviendas tienen daños en paredes, pisos y techos y son un riesgo para las familias.
A los habitantes les entregaron la llave de su casa el 23 diciembre del 2015 pero la usaron sólo hasta el 5 de enero del 2016, y desde que las habitaron denunciaron que tienen cuarteaduras y fisuras que provocan humedades y filtraciones.
En este año en reiteradas ocasiones el delegado de la Sedatu, José Manuel Armenta Tello declaró que la responsabilidad es de  la empresa que hizo la obra, por lo que se enfrenta a una demanda en la PGR para que  asuma su responsabilidad.
Además en agosto la Secretaría de Función Pública (SFP) inhabilitó por 10 años al actual diputado local por el PRI, Héctor Vicario Castrejón por “negligencia administrativa” cometida durante su paso por la delegación estatal  de la Sedatu. Después Armenta Tello detalló que esa negligencia fue por “concepto de obra pagada no ejecutada”, que entonces había que proceder contra la empresa como consecuencia y recomendación de la auditoría, y que las primeras ocho denuncias afectan al Nuevo Mirador donde las construcciones tienen daños.

Los vecinos viven con temor

Este jueves se hizo un recorrido para conocer la condiciones de las casas del fraccionamiento, principalmente en la manzana 1B que está frente a la manzana 2B que está inhabitada y que incluso Protección Civil (PC) en marzo exhortó que tenían que ser demolidas las 32 viviendas antes de que iniciaran las lluvias sino se corría el riesgo de que se reblandeciera más la tierra, sin embargo no se demolieron.
La representante de la manzana 2A, Silvia Flores Ramos y la representante de la manzana 1B, Ana María Montán Leyva mostraron el talud de la primera manzana que tiene un deslizamiento de unos 40 centímetros, lo que demuestra que ese terreno es inestable.
Incluso un edificio azul que se encuentra a un costado de la cancha a simple vista se ven las fisuras en toda la pared, además una de las preocupaciones de los vecinos es que en las casas inhabitadas se meten jóvenes para drogarse.
Nicomedes Cruz era habitante de la colonia Jacarandas pero luego del huracán y la tormenta fue reubicado en el Nuevo Mirador, recordó que cuando llegó una ventana estaba quebrada y quiso cambiarla pero los trabajadores de la empresa le prometieron que lo harían pero no cumplieron. La ventana está igual que cuando llegó hace dos años.
El vecino mostró las fisuras que tiene su vivienda en la sala, comedor y en sus dos cuartos, además los desprendimientos en los marcos de las puertas por donde se filtra el agua cuando llueve y se humedece,  incluso cuando los vecinos de arriba  lavan su piso se trasmina el agua y genera conflictos entre los habitantes.
Los techos de su vivienda están manchados por las filtraciones de agua. En la parte trasera está el lavadero y también hay fisuras que atraviesan toda la pared.
Dijo que le puso rejas de protección a su casa porque las ventanas y puertas estaban inseguras y él sale a trabajar.
Señaló que no ha comprado muebles para su casa porque no sabe cuánto tiempo va vivir ahí, y que incluso se quiere ir a trabajar a Baja California porque en  la capital no hay trabajo, sin embargo teme que durante su viaje se hagan diligencias en el fraccionamiento y necesiten su presencia porque es el titular.
En una visita a la vivienda de Armelio Rodríguez su familia también mostró los daños que son similares al resto de las casas de sus vecinos, en una de las habitaciones las cuarteaduras cada vez son más gruesas y cuando tienen que subir o bajar las escaleras la casa se cimbra.
Mientras que en el caso de Fernanda Cano quien vive con sus tres hijos, en la cocina de su casa hay una grieta de unos 30 centímetros por donde entra la luz, además de que el contorno de una de las paredes y de las esquinas hay fisuras y en cualquier momento su casa podría colapsar.
La vecina  recordó que trabajadores de la empresa marcaron los daños para después repararlos pero nunca lo hicieron.
La última vez que la empresa reparó algunos daños fue hace como medio año, sin embargo las cuarteaduras volvieron y siguen agrandándose.
Subrayó que su miedo es constante pues su casa está pegada al edificio que debe ser demolido y que sabe en cualquier momento va a colapsar y caerá encima de su vivienda, “esto es lo que me da más miedo, se puede venir para acá”.

Luego de la protesta en la Autopista del Sol

El 14 de noviembre maestros, alumnos y damnificados de dicho fraccionamiento bloquearon la Autopista del Sol en la salida de Chilpancingo a Acapulco para exigir a la Sedatu la reparación de sus viviendas, además pidieron a la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) claves para las escuelas y que se termine el puente del lugar y la escrituración de sus casas.
Posteriormente los vecinos junto con el delegado de la Sedatu acudieron a la PGR para dialogar y conocer la demanda contra la empresa, ahí se les informó que por la investigación se haría un peritaje en el fraccionamiento.
Los peritos acudieron principalmente a los edificios B del 1 al 4 pues son los que corren mayor riesgo porque son los que están pegados al edificio inhabitado, contaron Silvia y Ana.
Como son vacaciones los peritos dejaron de trabajar pero los vecinos esperan que inicien labores el 8 de enero para revisar el resto de los edificios, además desconocen cuándo obtendrán una respuesta de este peritaje y tampoco tienen programada alguna reunión con Armenta Tello para saber los avances.
Silvia Flores manifestó que cuando habló con los peritos les dijo, “nosotros lo que nos interesa es qué va a pasar con esas casas con un temblor”

Las obras sin terminar

Por otro lado, el puente que se construye está sin avances desde noviembre, sólo está hecho a la mitad porque la otra parte debe hacerse en un terreno particular, sin embargo por incumplimiento de acuerdos con el Ayuntamiento el dueño cerró el paso hasta que se cumpla el convenio.
Los vecinos lo único que saben es que el dueño y el presidente suplente, Jesús Tejeda Vargas han dialogado pero no hay avances.
El puente es necesario porque si no el transporte tiene que pasar debajo de un túnel y en época de lluvias se pone lodoso y se encharca el agua, la combi deja de pasar hasta las 8:30 de la noche y después las familias tienen que tomar el taxi que les cobra entre 150 pesos y 200 pesos y de 80 a 100 pesos en el día.
Asimismo, trabajadores de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach) fueron hacer pruebas y la última vez que acudieron dijeron que había una tubería rota que impedía surtir agua y ya no regresaron, los vecinos tienen que comprar tinacos, tambos o cubetas con agua que cuestan entre 80 pesos a 150 pesos, a veces diario, semanalmente o quincenalmente.
El 28 de octubre los vecinos habilitaron una casa de salud que construyeron con madera y con apoyo de una doctora de la comunidad de Petaquillas que les hace el favor de ir a atenderlos los jueves, pues desde hace dos años comenzó a hacer brigadas de salud en el lugar.
Dijeron que por lo menos cuentan con un servicio básico, sino tendrían que trasladarse hasta los hospitales y afortunadamente hasta el momento no se ha presentado una situación grave.

Demolerán 32 viviendas de damnificados de El Mirador en Chilpancingo, informa la Sedatu

A dos años de que fueron reubicados las familias damnificadas por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid en el fraccionamiento El Mirador, en un recorrido se observó que el sismo de 5 grados del pasado 13 de febrero agravó las cuarteaduras y filtraciones en las viviendas.
El delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) José Manuel Armenta Tello recorrió todas las viviendas del fraccionamiento, para constatar los reclamos de los vecinos, informó que 32 viviendas tendrán que demolerse y que otras 536 viviendas habitadas presentan daños menores.
La mañana de este miércoles, durante un recorrido en 12 viviendas del fraccionamiento, vecinos mostraron las fisuras y la humedad que guardan sus viviendas, desde que se las entregaron en 2015, y que hasta la fecha el problema se agravado.
Una vecina, Saraí Hernández mostró las condiciones de su vivienda con fachada rosa, contó que las fisuras se han agravado, y a pesar de que las resanan vuelven a agrietarse.
Durante el recorrido Saraí señaló una cuarteadura en el techo y afirmó que no se había dado cuenta que estaba, “apareció después del sismo” que estremeció su casa la madrugada del 13 de febrero.
Otra vecina, Olga Rosas manifestó su temor de que con otro sismo su vivienda se desplome, teme por sus hijos y otros niños que viven en las demás viviendas.
Agregó que desde que le entregaron su casa, las paredes tienen grietas, y que aunque las resanan vuelven a abrirse. La última vez que arregló su vivienda fue en julio del año pasado, y resanó las fisuras en su baño, la cocina y sus pequeños dos cuartos.
En el techo de una de las habitaciones mostró unas manchas negras que según las autoridades durante una visita era tierra, pero aseguró que no porque ha intentado limpiar y no se quita, dijo que se debe a la humedad que producen las filtraciones de agua en la temporada de lluvias.
Rocío Sánchez Leyva vive en un departamento de la planta baja de un edificio de dos, narró que cuando en la vivienda de arriba lavan el piso, el agua se filtra y hay goteras, además denunció que el piso se está desprendiendo.
La situación del resto de los vecinos es la misma o similar, sus viviendas tienen cuarteaduras y filtraciones, los vecinos temen que si las autoridades no resuelven el problema habrá severas consecuencias, sobre todo por los temblores que pueden provocar que se desplomen las viviendas.
Manifestaron que cuando hay nuevas fisuras las personas que van a arreglar se molestan porque resanan lo mismo, agregaron que el último sismo dejó más grietas en las paredes, techos y pisos, y necesitan que se resuelvan los problemas antes de la temporada de lluvias.

32 viviendas inevitablemente se tendrán que demoler, dice el delegado de la Sedatu

Más tarde, el delegado de la Sedatu, José Manuel Armenta Tello visitó el fraccionamiento para revisar algunas viviendas ante la demanda de nuevas fisuras, informó que 32 viviendas tendrán que demolerse y que otras 536 viviendas habitadas presentan daños menores.
Afirmó que espera para que Protección Civil estatal dictamine la demolición de las viviendas, agregó que desde mayo de 2016 ha observado la situación de las 32 viviendas, y que hay más de 10 centímetros de desplazamientos entre un edificio y otros.
-¿Qué va a pasar con el resto de las viviendas que tienen fisuras y filtraciones?
-Estamos esperando precisamente dentro de esta nota técnica, esperando que se dictamine que esto va a seguir pasando, es un comportamiento que están teniendo los elementos prefabricados, se están moviendo, con un sismo precisamente de manera diferencial entre un módulo y otro, lo cual provoca fisura en ellos.
Armenta Tello declaró que a las empresas encargadas de la obra Concreto MAZA, Casaflex y Morpheus le exigieron que den una solución definitiva, pero que no las ha encontrado y ve difícil que suceda.
“Las viviendas que ustedes encuentran en la parte central de esta batería fueron ejecutadas, fueron ejecutadas por una empresa distinta que la de los extremos, la empresa que ejecutó las acciones intermedias nos ha comunicado que su vivienda se ha deteriorado por el desplome de las viviendas que están en los lados”, explicó.
Aclaró que el fraccionamiento El Mirador no debió haberse construido en ese terreno, que “no era necesario, para empezar hacer las 598 (viviendas), las mil que se pretendían hacer en un sólo lugar… era posible haber encontrado varios predios fraccionados, seguramente con mucha mayor posibilidades de movilidad en sus ocupantes, porque hoy es uno de los grandes problemas que enfrenta la comunidad”.