Hombres y mujeres adultos, jóvenes, adolescentes y niños viajarán tres días para trabajar en una empresa de China en Costa Rica, Sinaloa, que les pagará mil o mil 500 pesos a la semana, ante la falta de empleos en su comunidad. En la imagen, jóvenes nahuas guardan sus pertenencias en uno de los autobuses que acudieron ayer a ese pueblo Foto: Antonia Ramírez

 

Se van en autobuses familias indígenas de la Montaña a trabajar al campo en Sinaloa

De la comunidad Ayotzinapa, municipio de Tlapa, salieron ayer 14 camiones en los que hombres y mujeres adultos, jóvenes, adolescentes y niños viajarán tres días. Fueron contratados por la empresa china Buen Año o Gold Field, que pagará mil o mil 500 pesos a la semana a cada jornalero o jornalera. Volverán en mayo

Carmen González Benicio

Ayotzinapa, Tlapa

Jornaleros migrantes nahuas de Ayotzinapa, municipio de Tlapa, en el crucero de su comunidad en la carretera federal Tlapa-Chilapa abordan los autobuses que los llevarán a los campos agrícolas de Sinaloa Foto: Antonia Ramírez Marcelino

Decenas de familias nahuas de la comunidad de Ayotzinapa, municipio de Tlapa abandonaron sus hogares para irse a trabajar a los campos de cultivo del estado de Sinaloa, ante la falta de trabajo remunerado.
Desde los primeros minutos de este domingo llegaron 14 autobuses al crucero de la comunidad de Ayotzinapa, sobre la carretera Tlapa-Chilpancingo para llevarse a los pobladores, que un año más refrendaron trabajar con la empresa china, la agrícola Buen Año o Gold Field, ubicada en la comunidad de Costa Rica, municipio de Culiacán, Sinaloa, a donde llegarán en tres días de recorrido, si no se descompone el autobús, dijeron.
Las familias, como la de Juana, que tiene 37 años de edad y más de 10 años como jornalera, primero guardaron las cosas que podían dejar como el maíz, frijol, la calabaza y otros frutos que cosecharon durante la temporada de siembra.
Los animales como las aves o chivos fueron encargados con la familia que se queda, en su mayoría personas adultas el padre, la madre, abuelos, tíos o hermanos.
Y las cosas personales como la ropa, las cobijas las echaron en costales o bolsas que guardaron en las cajuelas de los autobuses estacionados para su arribo.
La familia de Juana se compone de cinco hijas, tres menores de 18 años por lo que sólo trabajará ella, su esposo y dos hijas. La menor entrará a la guardería y la otras al Conafe para seguir sus estudios de primaria.
Agregó que en el campo espera ganar de mil a mil 500 pesos a la semana por el corte de las hortalizas, por más de seis horas de trabajo, el cual realizan agachados o de rodillas porque son muy pequeñas.
Dijo que la empresa ahora los ha tratado bien porque les dan dónde dormir y algunos servicios durante su estancia de cerca de seis meses porque no volverán hasta el mes de mayo.
De la comunidad al crucero son 4 kilómetros por lo que las decenas de familias nahuas fueron trasladadas en camionetas por los mayordomos encargados, es decir la persona que los “invitó” a irse con esa empresa y con quien tratan los desacuerdos.
De las camionetas o Combis descendían mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes, en su mayoría población joven, que descargaban los costales con sus cobijas, agua, trastes para cocinar, escobas, petates; algunos ventiladores o televisiones. Agua para el camino.

Los mayordomos

Eusebio Díaz Sánchez fue jornalero y mayordomo en su tiempo, ahora ya no migra, pero sigue siendo el enlace y reúne gente para que se vaya como jornalera. Conoce a todos y acudió a apoyar a la trabajadora social de la empresa Buen Año, Nancy Ofelia Leyva Beltrán.
Informó que hoy salieron 14 autobuses y otros tres hace días y el próximo 20 de noviembre saldrán otros tres por lo que se habla de 20 autobuses sólo de Ayotzinapa.
Y que eso se debe a que es una de las empresas que paga un poco mejor las cajas que llenan en la jornada.
Para Díaz Sánchez la migración jornalera de los pobladores ha sido para subsistir ante la falta de empleos en la región que permitan que las familias tengan ingresos económicos ya que los trabajos son más de autoconsumo, no remunerados.
Y que antes, Ayotzinapa quedaba vacío porque se iban todas las familias, pero eso ha cambiado en los últimos años, pero quienes se quedan son los mayores de edad. Algunos porque sus hijos les mandan el dinero, otros por la edad o las enfermedades.
Contó que las enfermedades que ve en sus paisanos son las de dolores musculares porque luego no se pueden agachar por el dolor de rodillas, pies o manos “son las reumas o también dicen enfermedad asiática” y que eso es porque su trabajo lo hacen agachados en cuclillas o rodillas porque la planta china que cortan es muy pequeña.
Dijo que hay jornaleros que no se regresan o vuelven, pero ya de manera independiente se van a otros campos en los estados de Nayarit o Guanajuato.
En el lugar se observaron mujeres jóvenes con listados en las manos que revisaban quienes se subían a los autobuses, ayudaban a sus papás, los mayordomos. En cada autobús va al frente un mayordomo que se hace responsable de los cerca de 40 pasajeros o más si es que llevaban menores en brazos
En los 14 autobuses que llegaron a Ayotzinapa, uno de los pueblos de Tlapa de donde salen en masa como jornaleros, se fueron más de 600 personas, aunque el censo real lo tendrá el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan que realiza el registro en la Unidad de Servicios Integrales (USI) del Bienestar que se encuentra en Tlapa, donde acudieron y se les ofreció alimento mientras esperaban su salida.
Ahí también estuvieron enfermeras y doctoras para darles pláticas de cuidados y revisarlos si llevaban algún malestar. Les dieron folletos sobre obesidad y la presión arterial.
Tlachinollan les dio folletos sobre sus derechos como jornaleros migrantes.

Empresa con prestaciones, dice la trabajadora social

La trabajadora social de la empresa Buen Año, Nancy Ofelia Leva Beltrán comentó que les brindan las prestaciones laborales correspondiente a los jornaleros y como muestra es que ellos acuden a la comunidad para acompañarlos durante el recorrido de tres días hasta los campos de cultivo.
En el trayecto se hacen cargo de la alimentación y de atender los inconvenientes, sobre todo con los agentes de Tránsito, aunque éstos sólo les piden los papeles y les piden saber dónde van.
En los campos cuentan con guardería para los menores y el módulo del Conafe para aquellos que dejan sus estudios en la comunidad y le den seguimiento; así como la dotación de los servicios elementales como el agua, salud.
Y si alguna persona adulta muere por accidente en el trabajo se hacen cargo de su traslado a su comunidad, pero si es un menor de edad, se quedan en Sinaloa donde ya compraron un terreno para eso.
Sólo trabajan los mayores de 18 años.
La empresa lleva a jornaleros de otras comunidades de Tlapa como Chiepetec, la segunda en población jornalera que sale durante la temporada alta de migración de septiembre a enero.
Las comunidades nahuas de Cacahuatepec del municipio de Copanatoyac y Tlatlauquitepec, del municipio de Atlixtac; salen también de Chilapa.

Falta de atención
de los gobiernos

De Tlachinollan, Paulino Rodríguez lamentó la indiferencia de las autoridades municipales de Tlapa para atender a la población jornalera porque no han cumplido ni con los servicios básicos como enviar el agua que se usa para los baños, para lavar los trastes o algunos sus ropas o bañarse mientras esperan.
Así como la recolección de la basura que se va acumulando y que tienen que pagar de 300 pesos o más cuando esperan el servicio público que no pasa; o la seguridad en la zona y el tránsito municipal porque los autobuses ocupan los espacios.
En el caso del gobierno estatal, de Evelyn Salgado Pineda tampoco se han atendido las necesidades planteadas como el dotar de insumos para el funcionamiento eficiente del comedor que permita darle alimentos calientes durante su estadía en la USI.
Las secretarías que han sido involucradas como la de Asuntos Indígenas, de Migrantes, de Salud sólo han manifestado intenciones de apoyo sin que esto se materialice porque no se ha instalado la Comisión Intersecretarial para saber a quién le toca atender a los jornaleros.
Ante esa situación exigió a las autoridades que asuman su responsabilidad y atiendan la agenda que les fue entregada desde que asumieron el gobierno y a un año no se ve reflejado el interés en los jornaleros.

 

Idóneos, sólo 28 de los 120 normalistas egresados de Ayotzinapa, dice dirigente

 

De los 120 egresados de la generación 2011-15 de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla, que presentaron la evaluación extraordinaria de ingreso al Servicio Profesional Docente, sólo 28 resultaron idóneos.
En declaraciones vía telefónica, el dirigente del Comité de Egresados de Ayotzinapa, Izcóatl Benito Coronado, informó que “la semana pasada” la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente emitió un comunicado con los resultados de la evaluación extraordinaria, que presentaron los 120 egresados de la institución, de acuerdo con el cual, 18 resultaron idóneos para obtener una plaza de maestro en educación primaria y 10 en educación física.
Izcóatl Benito dijo que los egresados de Ayotzinapa pedirán a las autoridades que los normalistas que obtuvieron la categoría de idóneos reciban plazas de maestro, pero también exigirán que quienes resultaron no idóneos tengan “otra opción” por parte de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).
Precisó que no se han reunido con las autoridades debido al periodo vacacional decembrino, sin embargo, los egresados buscarán una solución a su petición a través del diálogo y en caso de que las mesas de trabajo no sean positivas, “veremos si hay actividades (manifestaciones en el estado)”.
La evaluación extraordinaria de ingreso al Servicio Profesional Docente que presentaron los egresados de Ayotzinapa, se aplicó en dos etapas, la primera se llevó a cabo el 18 de octubre y la segunda el 28 de noviembre del año pasado.
Sobre el cambio de director en la Normal Rural de Ayotzinapa, Izcóatl Benito recordó que José Luis Hernández Rivera ocupó el cargo por primera vez en 2005 y hasta 2006, durante la administración del ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo, “dejó un buen antecedente y siempre le apostó a la armonía en la escuela”, razón por la cual fue el comité estudiantil de la institución quien lo propuso para el puesto, luego de los hechos violentos el 12 de diciembre de 2011, durante los cuales fallecieron los estudiantes Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús.
Relató que José Luis Hernández “siempre” tuvo buena relación con los maestros, administrativos, personal de intendencia y “algunas partes” de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, la cual no se perdió luego de los ataques en Iguala los días 26 y 27 de septiembre de 2014.
“Siempre se mantuvo la relación, el diálogo, e incluso nunca hubo sospechas de que el director (José Luis Hernández) tuviera relación del tipo que se le acusaba (con el crimen organizado); se mantuvo en su papel como director y de apostarle a la vida académica. Cuando ocurrió el problema (los ataques en Iguala) él se presentó inmediatamente para ver en qué podía ayudar”.
Declaró que José Luis Hernández mantuvo comunicación principalmente con los estudiantes de cuarto año, es decir los ahora egresados, “cuando intentamos recuperar el ciclo escolar y el semestre, el director nos apoyó, se esmeró porque tanto los maestros como estudiantes tuvieran una sana convivencia, la situación de la escuela, a diferencia de otras normales, es particular, especial, José Luis Hernández lo entendió y por eso impulsó mucho talleres de regularización”.
Dijo que hubo conflictos en la institución entre los estudiantes y los maestros porque los profesores agremiados a la sección 14 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) “quieren que alguien de su grupo sea director”, pero los normalistas lo rechazan.
Precisó que la SEG tiene que publicar una convocatoria para que quien sea más apto ocupe el cargo, pues se requiere de una persona que cuente con el perfil adecuado, con una visión amplia y que sea sensible, “es necesario reforzar la vida académica, pero también la situación de los padres de familia de los 43 (normalistas desaparecidos) y los estudiantes”.
Por último, dijo que los egresados previeron que José Luis Hernández dejaría la Normal Rural de Ayotzinapa, porque “el director, a quien conocimos de manera cercana, vemos que le costó mucho trabajo cumplir con sus funciones, tuvo problemas de salud y por eso veíamos venir que habría un cambio de director”.