
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Con el cierre del caso de la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, quedaría en la impunidad, sin verdad, sin justicia, ni reparación, como otros casos de graves violaciones a los derechos humanos que han ocurrido en Guerrero, declaró el abogado y activista Mario Patrón Sánchez.
Por su parte, el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, opinó que si el caso se archiva y se cierra “sería la corona de la impunidad, máxime que las víctimas nunca encontraron justicia”.
Patrón Sánchez ha sido abogado del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, además, hasta agosto pasado fue rector de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla.
Consultado ayer en la Normal de Ayotzinapa donde participó en el foro Ayotzinapa 11 años:luces y sombras, declaró que la masacre de Aguas Blancas es otra tragedia que marcó al país y que permanece en un halo de impunidad.
“Fue una de las tragedias destacadas por una investigación constitucional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cuando en aquel entonces tenían esa facultad y el informe determinó que hubo graves violaciones y un vínculo de autoridades y de participación de agentes del Estado”, recordó.
Sin embargo, dijo que eso no fue llevado a un proceso de verdad y justicia, a pesar de que fue una determinación de la SCJN.
“Es muy triste porque lo que queda para estos casos es la verdad y la memoria y es ahí en donde tenemos que trabajar como sociedad civil”, dijo en referencia al cierre del caso.
Explicó que es relevante hablar de la masacre de Aguas Blancas alrededor del 11 aniversario de Ayotzinapa, “porque cabe preguntarnos qué ha cambiado hoy, y el factor común entre Aguas Blancas y Ayotzinapa es que no hubo un antes y un después fundamentalmente porque sigue la impunidad y hay permisividad”.El abogado declaró que por ahora no sabría si hay algún otro recurso tras el cierre del caso, “porque el simple paso del tiempo y la falta de disposición de las instituciones me parece que hablan por sí solos”.
Aunque admitió que “eventualmente” la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) podría pedir la reapertura, “pero también habría que preguntarnos la efectividad de esas medidas porque quienes tienen que investigar son las mismas instancias nacionales e internas”.
Consideró que lo lamentable es que este como en otros casos de graves violaciones a los derechos humanos en Guerrero quedan en la impunidad, sin verdad, justicia ni reparación.
Dijo que para que estos casos no se repitan se debe llegar “hasta donde tope y contra quien tope, aclarando frente a la sociedad qué es lo que pasó, pero sobre todo llevando a la justicia a los perpetradores”.
Insistió: “Vean lo que es hoy el caso Iguala, es una tristeza porque Ayotzinapa fue la oportunidad para que investigaran y de alguna manera dinamitaran toda la red ilícita de poder que se montó sobre la red lícita de poder y hoy no sólo está igual, está peor Iguala”.
Abel Barrera Hernández, declaró que el cierre del caso Aguas Blancas es algo muy grave porque no ha habido una investigación de las autoridades que establezca la responsabilidad de las autoridades, “en este caso del mismo gobernador en turno (Rubén Figueroa Alcocer) sobre las graves violaciones a los derechos humanos, estamos hablando de ejecuciones extrajudiciales”.
Agregó que el de Aguas Blancas es un delito grave que tiene que castigarse con todo el peso de la ley “y si esto se cierra, se está dando paso a que todos los que han violado los derechos humanos en Guerrero, estamos hablando del Ejército, Marina, autoridades estatales, gobernadores, procuradores, queden impunes”.
Lo grave, dijo, es que el problema de las víctimas en Guerrero es catastrófico porque ninguna ha alcanzado justicia, “ninguna víctima ha sido reparada en términos materiales y de reivindicación de su lucha”.
El activista declaró que esto viene ocurriendo desde los agravios que se cometieron en la década de los 60, durante los años de la guerra sucia y hasta los nuevos casos de la represión.
Para el defensor, es un mal y pésimo síntoma que este anuncio (el cierre del caso Aguas Blancas) llegue en un momento “en el que estamos peleando para que las autoridades castiguen a los responsables y, sobre todo, la demanda histórica de que se abran los archivos del Ejército tanto para revisar todos los crímenes que se cometieron durante los años de la guerra sucia como en el actual de Ayotzinapa”.
Dijo: “Estamos hablando de un periodo de 50 años de impunidad y si se archiva y se cierra el caso Aguas Blancas sería la corona de la impunidad, máxime que las víctimas nunca encontraron justicia”.
Barrera Hernández, declaró que, sin embargo, el caso sigue abierto para que a nivel internacional continúe ventilándose, “porque las graves violaciones a los derechos humanos no pueden prescribir y tienen que trasladarse a otro ámbito”.
Declaró que es similar el caso de la masacre de El Charco, municipio de Ayutla, que, al no haber investigaciones en México, ahora está en manos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
“Hay instancias internacionales, claro que son instancias que tienen otros tiempos y ritmos para las investigaciones, pero sí, con ello se abre la puerta al litigio internacional”.

