Ramón Gracida Gómez
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) expone en un libro que tras el paso del huracán Otis, estudió la posibilidad de diseñar nuevas líneas de transmisión subterráneas en Acapulco, pero los altos costos y la necesidad de recuperar rápidamente la energía eléctrica orientaron a la empresa paraestatal a recuperar la transmisión torre por torre.
El libro Otis: crónica del huracán que oscureció Acapulco y de los días para volver a iluminarlo, fue dado a conocer el 18 de septiembre pasado por el entonces director de la empresa paraestatal, Manuel Bartlett, en la Ciudad de México, y puede ser consultado en su página de Internet con la ilustración de numerosas fotos del desastre que ocasionó el huracán categoría 5.
Alrededor de mil trabajadores de la CFE situados estratégicamente antes de la llegada del huracán iniciaron el reconocimiento de daños en la red eléctrica de la región. El puerto estaba incomunicado y sin suministro de energía eléctrica en nueve áreas: Playa Diamante, Papagayo, El Quemado, Pie de la Cuesta, Tierra Colorada, San Jerónimo, Chilpancingo, Altamirano y Arcelia.
Al paso de Otis, quedaron fuera de operación 50 líneas de transmisión, 29 subestaciones y una central de generación. 21 líneas se colapsaron con 170 estructuras en los voltajes de 400, 230 y 115 kilovolts. La destrucción de la infraestructura eléctrica costó 4 mil 201 millones de pesos.
“Pero no todo era oscuridad para este territorio del sur de la República: de forma inmediata, y gracias a su servicio automatizado, la CFE recuperó la energía eléctrica del 40% del sistema de Acapulco. Para ese entonces, solamente una línea de transmisión tenía energía eléctrica”.
En total, la CFE desplegó más de 2 mil 900 trabajadores, 283 grúas, 875 vehículos, 147 plantas de emergencia, 38 torres de iluminación, 7 helicópteros y más de 3 mil 639 toneladas de materiales que se sumaron a las 3 mil 500 que ya se tenían ubicadas en el sitio para restablecer la energía eléctrica en 10 días, “un récord que otros países no han conseguido luego del paso de un huracán categoría 5”.
La empresa paraestatal afirma que para el 26 de octubre restableció el 50 por ciento de la energía eléctrica de Acapulco y entre el 29 y 31 de octubre, restableció el servicio en el Hospital General, el Hospital Militar, el Hospital de Cancerología y el IMSS, y recuperó las subestaciones eléctricas de Agua Zarca, San Luis Acatlán, Malinaltepec, Ayutla, Cruz Grande, Papagayo y El Quemado.
La CFE indica que las dificultades que afrontaron sus trabajadores fue el acceso a zonas complicadas para hacer las maniobras que se requerían, principalmente en la periferia de Acapulco y en la sierra, “donde la humedad, las inundaciones y la irregularidad del suelo entorpecían las labores”.
Entre los retos se encontraron que “pobladores construyeron sus casas en la trayectoria de las líneas de transmisión. Por ello algunas de las fotografías más sorprendentes de Otis muestran restos de torres de transmisión dentro de los inmuebles de la ciudadanía”.
La CFE estudió la posibilidad de recuperar los materiales y diseñar nuevas líneas de transmisión subterráneas para no perjudicar el entramado urbano, pero hubo tres problemas que lo impidieron, una de ellas fue que la infraestructura estaba asegurada “y las aseguradoras cubren los daños tras un huracán únicamente si las líneas de transmisión y las torres se levantan en el mismo territorio donde fueron derribadas”.
Además, “construir una línea subterránea implicaba un presupuesto mayor porque los materiales son totalmente distintos y sus precios son definitivamente más altos”; y, por último, “una instalación subterránea exigiría más tiempo, algo que no se podía hacer en Acapulco. Por ello se decidió que las líneas de transmisión se recuperaran torre por torre”.
Fue en marzo de 2024 que la CFE “concluyó la reconstrucción total y definitiva de la red de transmisión en alta tensión de la zona Acapulco, que incluía 166 estructuras afectadas y cuatro estructuras adicionales requeridas para reforzar algunas de las líneas de transmisión dañadas”.
Fueron 331 mil usuarios que no pagaron luz durante los primeros meses después del paso de Otis, lo que equivale a mil 475 millones de pesos.
