La Policía Estatal y el Ejército se instalaron en la comunidad San Felipe del Ocote, municipio de Apaxtla, luego de la irrupción y ataques de presuntos sicarios de La Familia Michoacana.
De acuerdo con el alcalde, Salvador Martínez Villalobos, el conflicto en la comunidad se dio porque los pobladores impidieron que el conductor de una máquina de rastreo de camino fuera agredido.
Ante el ataque que ocurrió la mañana del viernes, los pobladores se refugiaron en la cabecera municipal, mientras que la Policía Estatal y el Ejército llegaron a San Felipe de Ocote para resguardar la zona.
Vía telefónica, Martínez Villalobos dijo que en unos cinco días los pobladores podrían regresar a la comunidad, pero esto será sólo si hay garantías de seguridad. Puntualizó que había solicitado seguridad permanente para San Felipe de Ocote, pero ésta no se dio.
Señaló que son 300 los pobladores de la comunidad que se encuentran refugiados en las instalaciones del DIF, donde recibirán la ropa y comida necesarias el tiempo que permanezcan en la cabecera municipal.
Ante las circunstancias, el kínder, la primaria y la telesecundaria de San Felipe de Ocote no reanudarán clases este lunes, pues el alcalde duda que los maestros tengan fácil acceso a la comunidad. El viernes, fuentes informaron a El Sur que los desplazados fueron unos 700 pobladores.
Martínez Villalobos advirtió que los pobladores no volverán a San Felipe de Ocote si las autoridades no garantizan la seguridad en la zona de manera permanente; además, es necesario que tengan la confianza de regresar a sus hogares, pues algunos se refugiaron con familiares.
De acuerdo con un reporte de la Secretaría de Seguridad Pública, el viernes, policías comunitarios del Movimiento de Apaxtla Adrián Castrejón (MAAC) recorrían la comunidad, cuando fueron atacados por civiles armados que estaban escondidos entre la maleza, vestían ropa camuflajeada tipo militar e hirieron a tres comunitarios. Este hecho provocó el éxodo de 900 pobladores.
