Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Autoridades del ejido Guajes de Ayala, municipio de Coyuca de Catalán, informaron el miércoles el hallazgo del cadáver de un gombre ya muy descompuesto cerca de la comunidad de Las Truchas, donde el 15 de octubre se dio un enfrentamiento entre sicarios de la Familia Michoacana y ejidatarios que impiden la entrada del grupo criminal.
La representación del ejido, pidió a las autoridades que vayan a realizar las diligencias y a levantar el cuerpo, pero ayer, el secretario del Comisariado de Bienes Comunales, Javier Hernández Peñaloza, denunció que no habían recibido respuesta.
Sin embargo, derivado de la denuncia pública de las autoridades ejidales, que acompañaron con fotografías y videos, mismas que también publicaron en su página de Facebook, una mujer de Arcelia reconoció el cuerpo, que, dijo, corresponde al de su hijo que tiene desaparecido desde hace un año y pidió ayer, a través de los medios de comunicación a las autoridades, apoyo para ir a hacer el levantamiento y le dé “cristiana sepultura”.
El secretario del núcleo agrario, Hernández Peñaloza, informó por teléfono el miércoles que el cuerpo podría ser de uno de los agresores que cayeron en el enfrentamiento el 14 de octubre, debido a que no es conocido en las comunidades que pertenecen al Ejido.
En esa ocasión, el subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno del estado, Francisco Rodríguez Cisneros, declaró a los medios de comunicación que el gobierno estatal no había recibido denuncias de enfrentamientos y tampoco tenía indicios de que hayan ocurrido.
El miércoles, Hernández Peñaloza informó que, cerca del lugar donde estaba el cadáver también hallaron ropa y mochilas tácticas, lo que hace suponer a los pobladores que los agresores tenían ahí un campamento.
Incluso, las autoridades ejidales difundieron mediante Facebook fotografías u videos del cadáver, así como de las prendas encontradas.
Hernández Peñaloza, explicó por teléfono ese día que la intención de su difusión es para que se identifique el cuerpo “porque podría ser alguien a quien está buscando su familia en calidad de desaparecido”.
Pero ayer por la mañana de ayer, denunció que no había recibido respuesta de las autoridades, lo cual recriminó, pues dijo que se trata de una grave omisión a sus responsabilidades.
Informó que el cuerpo fue encontrado desde el martes pasado.
En llamada telefónica a El Sur, ayer, una mujer de Arcelia, aseguró que el cuerpo es de su hijo José Antonio Pérez Jaramillo, de 21 años de edad, a quien tenia desaparecido desde hace un año, y él sólo de vez en cuando se comunicaba con ella por videollamadas.
Contó que lo reconoció por el color del pelo, “que es pelirrojo natural”, también por el corte, “que siempre es el mismo”, y por la ropa, que es la misma que traía puesta el 14 de octubre, cuando le hizo la última videollamada.
La mujer informó que el miércoles fue a la Agencia del Ministerio Público de Coyuca de Catalán, para solicitar el levantamiento y traslado del cadáver, pero le dijeron que “lo que se publica en las redes sociales son mentiras, que no todo es verdad y que mientras no haya denuncia, ellos no pueden hacer nada”.
Informó que les enseñó la publicación con las fotos y les insistió que el cuerpo es el de su hijo y le respondieron que “si se quería arriesgar que fuera por su propia cuenta”.
La mujer pidió a las autoridades que le ayuden a recuperar el cadáver de su hijo: “Yo sólo quiero el cuerpo, no busco culpables, no quiero saber quién fue, o que pasó, nada de eso, yo nada más quiero darle cristina sepultura a mi hijo, es todo lo que yo quiero”, clamó por teléfono.
Contó que José Antonio desapareció hace aproximadamente un año, en Arcelia donde vivía con ella.
“Salía frecuentemente con sus amistades y bebía, de repente un día no llegó, y me llegaron reportes de que se lo habían llevado porque peleó”.
Dijo que después supo que lo traían trabajando en los cultivos de jitomate, y, al paso los meses, ya no supo si seguía castigado o por qué se quedó tanto tiempo allá.
Agregó que sólo de vez en cuando se comunicaba con ella mediante videollamadas y le aseguraba que estaba bien, y por ello ella pensaba: “Chance un día le quiten el castigo”, porque declaró que él nunca le quiso decir nada.
La mujer informó que la ultima vez que le hizo una videollamada, fue el 14 de octubre, (un día antes del enfrentamiento cerca de Las Truchas), y le dijo que estaba bien, y que el lugar donde estaba era Patambo (municipio de Coyuca de Catalán).




