LaUIF contra un defensor comunitario

A los 20 años Jesús Plácido Galindo llegó a Chilpancingo (como muchos jóvenes de comunidades indígenas) a estudiar la preparatoria. Le fue muy difícil sostenerse: vendió bolillos en las calles, aprendió a lavar carros, repartía el periódico Novedades y El Sol de Chilpancingo. En los cruceros de la ciudad limpió los parabrisas de los coches. Fue incierta y difícil su estancia al sentir en todo momento el maltrato que recibía por ser indígena. Ya no pudo continuar el segundo año de bachillerato por los problemas de salud que empezó a padecer su papá.
Cuando se conformó el Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena (CG500ARI), Jesús encontró un abrevadero de saberes comunitarios y un bastión de las resistencias que los pueblos de América protagonizaban contra los gobiernos colonialistas y etnocidas. La irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 fue una luz de esperanza para los pueblos indígenas que han sido esclavizados por siglos. En Guerrero varios jóvenes de comunidades indígenas lideraron al CG500ARI y de inmediato se adhirieron a la lucha del EZLN. Fue histórica la marcha “No están solos” que realizaron en febrero de 1994 a la Ciudad de México para solidarizarse con el movimiento zapatista. Uno de los líderes históricos del Consejo fue Cirino Plácido Valerio, padre de Jesús.
Para solventar los gastos que generaba el tratamiento de su padre, Jesús cruzó la frontera y pudo trabajar en Atlanta como ayudante de carpintería y en la industria de la construcción. Su estancia fue corta y en el 2009 regresó a Buenavista, municipio de San Luis Acatlán, la tierra de sus abuelos. De inmediato tuvo que desempeñar cargos comunitarios para acceder a la tierra y a los servicios básicos. Ante los conflictos internos que se suscitaron en la Casa de Justicia de San Luis Acatlán, Cirino impulsó la conformación de la Casa de Justicia de los Pueblos Fundadores en Santa Cruz del Rincón (CRAC-PF).
De 2011 a 2013 Jesús Plácido ocupó el cargo de comandante y en el 2014 logró con Cirino que la comunidad nahua de Rincón de Chautla, municipio de Chilapa se incorporara a la CRAC-PF. Fue el 27 de agosto de 2015 cuando hicieron su presentación formal en la cabecera municipal de José Joaquín de Herrera con la participación de 700 comunitarios procedentes de 30 comunidades. Desde esa fecha la Procuraduría de Justicia del Estado emprendió la persecución de sus integrantes girando varias órdenes de aprehensión.
En mayo pasado la violencia se recrudeció en las comunidades nahuas de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán del municipio de Chilapa, que forman parte de la CRAC-PF. Seis personas fueron asesinadas y más de 800 personas fueron desplazadas. Jesús Plácido Galindo, el líder más visible del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ), contaba con medidas cautelares por parte del mecanismo de protección de personas defensoras, sin embargo, le fueron retiradas, poniendo en riesgo su seguridad. Por su parte la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) le suspendió su cuenta bancaria.
El pasado 26 de junio el Grupo Financiero BBVA México le notificó a Jesús Plácido “que ha sido incluido en la Lista de Personas Bloqueadas. En virtud de lo anterior, BBVA debe suspender de forma inmediata todo acto, operación o servicios presentes y futuros con usted. Lo anterior les fue informado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, a través del oficio número 110/G/1483/2026 de fecha 2026-06-08, emitido por la Unidad de Inteligencia Financiera (“UIF”), adscrita a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”. Le manifiestan que puede solicitar información a la UIF para ejercer el derecho de audiencia. También le indican que puede ofrecer pruebas y formular alegatos dentro del plazo de 10 días hábiles, contando a partir del siguiente día en que recibió la notificación.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) se creó el 7 de mayo de 2004. Sus tareas principales consisten en prevenir y detectar actos, omisiones u operaciones relacionados con la comisión del delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita o el financiamiento al terrorismo.
La UIF se encarga de investigar un amplio abanico de actividades, pero suele verse involucrada en asuntos muy delicados. Tal es el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, acusado por el gobierno de Estados Unidos de estar relacionado con facciones del Cártel de Sinaloa, cuyas cuentas fueron congeladas por la UIF. También congeló las cuentas de sus hijos, del senador Enrique Inzunza y de otros implicados en el caso.
En mayo de 2026, después de un operativo en el que fueron detenidos seis exfuncionarios y autoridades municipales de Morelos ligados a una red de extorsión y delincuencia organizada, la UIF congeló las cuentas de 32 personas físicas y morales. En esta lista se encuentran presidentes municipales, funcionarios del ayuntamiento de Cuautla, actores económicos, políticos y sociales.
Apenas hace algunos días, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluyó a 11 personas (dos físicas y nueve morales) en su lista negra de narcotraficantes, criminales o terroristas internacionales. Según las investigaciones, estas personas están relacionadas con una red de huachicol ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), por lo que la UIF congeló sus cuentas.
El congelamiento de cuentas se ha vuelto cada vez más complejo y controversial ya que, en abril de este año, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la UIF no necesita una orden judicial para congelar cuentas, lo que llevó a muchas personas a acusar que esto facilitaba que la UIF fuera utilizada para perseguir opositores y dejarlos en la indefensión. Sobre esto, es importante mencionar que el número de personas bloqueadas por la UIF creció un 345% en comparación con el primer trienio de Enrique Peña Nieto. Además, de las 991 personas que fueron desbloqueadas en este mismo lapso, el 83% lo logró a través del juicio de amparo.
La presidenta Sheinbaum defendió esta decisión al plantear la siguiente pregunta: “¿Cuál es la mejor manera de garantizar que no haya lavado de dinero? Inmovilizando una cuenta”. Según los datos de la presidenta, desde octubre de 2024 hasta abril de 2025, la UIF había congelado unos 5 mil millones de pesos (287.1 millones de dólares).
El líder del Cipog-EZ desconoce los motivos que tiene la UIF para congelarle su cuenta. Lo inaudito del caso es que sólo tiene registrado 280 pesos. Jesús es un defensor comunitario que ha denunciado las complicidades que existen entre autoridades y grupos de la delincuencia. Ha evidenciado la inacción de las autoridades y el incumplimiento de los compromisos asumidos con las comunidades. No hay otra razón que explique esta acción desproporcionada de la UIF de incorporarlo a la lista de personas bloqueadas. La acción es desmedida porque Jesús Plácido no recibe el caudal de recursos para sospechar que son de procedencia ilícita y mucho menos que financia al terrorismo. Es un defensor que va al día, que trabaja en el campo para tener maíz y que como todo jefe de familia realiza otras actividades para sostener a sus hijos. Es evidente que se trata de una represalia por su activismo.
Desde el 6 de mayo cuando las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán de la Montaña baja fueron agredidos a balazos y con drones, el líder del Cipog denunció en medios de comunicación la violencia y la complicidad de los tres niveles de gobierno en el ataque, así como el abandono secular. Los balazos cesaron hasta el 11 de mayo. Con la difusión de videos en las redes se logró contener la ola de la violencia.
Doña María Anastacia de 77 años de la comunidad de Tula estaba con su rebozo en la cabeza en la cancha de Alcozacán. Se acercó a Jesús Plácido con las lágrimas en el rostro para que le ayudara para ir a su casa a sacar algunas cosas y a darle de comer a sus pollos. El dirigente del Cipog inmediatamente empezó a organizar y a decirles a los policias estatales, Guardia Nacional y elementos del Ejército para ir a la comunidad de Tula.
A las 5 de la tarde, con la Misión Civil de Observación, llegaron a la comunidad de Tula. Doña Ana María Anastacia vio las láminas de su casa quemadas. Su cama quedó en cenizas, solo las estructuras de metal colgaban. Rescató un poco de maíz para poder comer algunos días. Se fue a su cocina y encontró una licuadora quemada. Ahí relató cuando salieron corriendo en medio de las balas. “Íbamos despacio, los balazos nos pasaban encima de nuestras cabezas. Agarré mi morralito que siempre traigo, no llevé ni las actas ni mi credencial, ni la tarjeta de Bienestar ni mi ropa. Así llegamos a Acahuehuetlán, ya no podíamos caminar. Nos caímos con mi hermana, mejor corté una vara para usarla de bastón. Ya nos moríamos de sed y por fin llegamos a la iglesia, ahí había gente orando y ahí nos quedamos a dormir”.
El drama era inenarrable. Jesús Plácido denunció públicamente que las autoridades no estaban haciendo su trabajo, por el contrario, hizo pública la colusión que existe con el grupo delincuencial que tienen bajo amenaza a las familias. No pueden salir a Chilapa porque implica la muerte. En este clima de violencia, Jesús enfrenta la amenaza del grupo delincuencial y padece el hostigamiento y la criminalización de las autoridades para silenciarlo.
En algunas ocasiones las personas solidarias apoyan a Jesús Plácido para cubrir los gastos de combustible y para cubrir sus necesidades básicas. Nunca ha recibido grandes apoyos como se pretende mostrar, mucho menos que sean de procedencia ilícita. Para los pueblos nahuas de Chilapa Jesús es un defensor del pueblo que está en la primera línea defendiendo el territorio comunitario y luchando por una vida digna.
La notificación emitida por la UIF tiene un mensaje político, de colocar a Jesús como un delincuente, al grado que está incluido en la Lista de Personas Bloqueadas. No solo le han quitado las medidas cautelares, sino que criminalizan su trabajo como defensor comunitario catalogándolo como narcotraficante o terrorista. Jesús enfrenta una embestida del Estado por evidenciar la red criminal que se urde en la Montaña baja entre actores estatales y delincuencia organizada. Aunque Jesús sólo tenga en el banco BBVA 280 pesos para la UIF se trata de un delincuente peligroso.

 

La matanza de Aguas Blancas: el paradigma de la Impunidad

En la sierra de Guerrero el flagelo de la pobreza extrema en las comunidades campesinas estaba en las nubes. En ocasiones no había un solo peso para la alimentación de las familias, y para no morir de hambre iban a trabajar de peones con los caciques que abusaban de su poder. La policía motorizada estaba al servicio de los ricos. El reclamo de cualquier campesino se pagaba con la muerte. La organización comunitaria representaba un peligro para los caciques desalmados.
Las comunidades de Coyuca de Benítez y Atoyac fueron el epicentro del movimiento campesino independiente que el 14 de enero de 1994 conformaron la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS). La OCSS tenía una herida que no podía dejar en la impunidad ni en el olvido: las desapariciones forzadas de decenas de compañeros durante la guerra sucia. También enarboló con mucha fuerza las demandas justas de los campesinos. El maestro y guerrillero Lucio Cabañas Barrientos había sembrado la esperanza entre los pobres de Guerrero.
Hubo movilizaciones contra el saqueo de la madera en los municipios de Atoyac, Coyuca de Benítez, Tecpan, Petatlán y Coahuayutla de José María Izazaga, ahora la Unión. Desde el encuentro campesino del 27 y 28 de marzo de 1994 las demandas sociales se centraron en el rescate del campo y en infraestructura básica. La bandera que enarbolaban todas las comunidades fue la presentación de más de 600 desaparecidos.
La represión contra las organizaciones sociales, las detenciones y los asesinatos de líderes sociales sucedían a diario. El gobierno de Rubén Figueroa Alcocer fomentó la división al interior de las comunidades y las mismas organizaciones. En Tepetixtla creó un grupo de choque identificado como Benito Juárez, que tuvo como líder al hermano de Benigno Guzmán, Bartolo. Por estas disputas arreciaron las detenciones de varios miembros de la OCSS porque pararon el saqueo de la madera y quemaron algunas máquinas.
La OCSS hizo su primera marcha el 10 de abril de 1995 en Acapulco para difundir sus demandas y exigir la libertad de los presos políticos. El 19 y 20 de abril se realizó la primera reunión con el gobernador Rubén Figueroa Alcocer en la comunidad de Tepetixtla. El gobernador creyó que lo recibirían con porras y dianas en el zócalo de la comunidad, sin embargo, los campesinos impusieron sus reglas, la reunión sería en la oficina de la OCSS y su recibimiento fue con consignas y demandas que con garbo Gilberto Romero leyó.
En la reunión estuvieron el gobernador, el comandante de la zona militar de esa región, quien en su intervención dijo que la organización tenía ideas raras y que sus demandas no eran sociales sino políticas. El gobernador no se arredró y más bien amenazó a los líderes más visibles, entre ellos a Benigno Guzmán e Hilario Mesino. En otra reunión que tuvieron en Chilpancingo les espetó que los desaparecidos no estaban, que se los había cargado la chingada y que, si querían seguir con lo mismo, también iban a recibir una palada de tierra. Le enardecía que abordaran la demanda de la presentación de los desaparecidos porque era remitirse a los años sombríos de la represión sanguinaria que protagonizaron Luis Echeverría, Rubén Figueroa Figueroa y los generales del ejército.
El 24 de mayo desaparecieron a Gilberto Romero Vázquez en Atoyac de Álvarez, fue una respuesta sanguinaria por atreverse a leer el pliego petitorio en Tepetixtla. La OCSS se organizó para realizar una marcha simultánea en Atoyac de Álvarez y en Zihuatanejo, el 28 de junio. Hilario Mesino junto con los compañeros de Petatlán, Zihuatanejo y Coahuayutla, marcharon sin sobresaltos en Zihuatanejo. En cambio, a los compañeros de Atoyac fueron emboscados y masacrados por policías del estado, dejando un saldo de 17 campesinos asesinados y más de 23 heridos.
El gobierno del estado un día antes había informado a la presidenta municipal, María de la Luz Ramos, que los campesinos querían guerra y guerra iban a tener, y que ella se encargara de los campesinos de Atoyac y que él de los de Coyuca para detenerlos.
Los campesinos que iban en la primera camioneta los bajaron y los golpearon, pero al llegar la segunda camioneta los policías que ya los tenían rodeados iniciaron la balacera ante una población indefensa. Fueron masacrados. La sangre quedó impregnada en la carretera y el lamento de los heridos se esparció por toda la sierra.
Las autoridades manipularon la escena del crimen para ocultar la verdad. Les sembraron armas a los campesinos y solo dejaron pasar a los periodistas de El Sol de Acapulco. Cuando permitieron la entrada de los demás periodistas todo estaba a modo. Habían participado el secretario de gobierno, el procurador de justicia, el secretario de seguridad pública, el secretario de finanzas y Acosta Chaparro que volaba en un helicóptero con un alto mando. A los pocos días el periodista Ricardo Rocha difundió en cadena nacional las imágenes originales, poniendo en evidencia el montaje ordenado por el gobernador Figueroa, que fue separado del cargo.
Fue una masacre planeada a la usanza de los caciques que se sienten amos y señores del estado. Los procuradores de justicia hicieron el trabajo sucio para exonerar a Rubén Figueroa y simular investigaciones con detenciones de algunos policías y el director de gobernación, que permanecieron algunos años para calmar las aguas de la revuelta social que ocasionó esta matanza, con la aparición del EPR.
Con esta confrontación armada se desata la represión cometiendo las fuerzas represivas del estado muchos asesinatos, desapariciones, detenciones, personas torturadas solo por pertenecer a la OCSS. Más de 60 familias de sobrevivientes tuvieron que huir del estado como las familias de Benigno, de Hilario y otros más porque la intención era asesinarlos. En 1996 detuvieron a Hilario Mesino, después de la aparición del EPR. También detienen a Benigno Guzmán y a Bertoldo Martínez, que habían conformado junto con Pedro Nava, Arturo Hernández Cardona, la UCIM de la Montaña y el entonces diputado Ranferi Hernández, la Unión de Organizaciones de la Sierra del Sur. En ese mismo año desaparecen a Benito Bahena Maldonado cuando caminaba por la piñata en Acapulco y en 1997 un comandante de la policía ministerial desapareció a su hermano Mauro Bahena Maldonado.
Ante la persecución y los asesinatos que se cometían impunemente, Gilberto Aguirre Bahena y Antonio Barragán Carrasco se fueron a trabajar de jornaleros a San Quintín, pero los ubicaron y fueron detenidos y torturados por la policía de Morelos. Eduardo Gayo y Tello los acusaba de haber asesinado a los secuestradores de su hija. Más bien, los buscaban porque pensaban que eran del EPR. El objetivo era detener a los dirigentes de la OCSS. Después de tantas movilizaciones y presiones a las autoridades, Gilberto fue liberado en 2023, aún queda Antonio que va a cumplir 25 años de encarcelamiento injusto. Le hicieron la prueba de Estambul y salió positiva. La Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió una recomendación a diferentes funcionarios de Morelos y demostró que le fabricaron un expediente para que no saliera.
Con la OCSS el reclamo al Estado por las desapariciones forzadas cometidas por el ejército dejó de ser un tema que ponía en riesgo a las personas que denunciaban estas atrocidades. Poca gente se atrevía a conmemorar el asesinato de Lucio Cabañas porque temían ser investigados y perseguidos por el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (el temido Cisen). La OCSS ganó la batalla en la opinión pública al denunciar las graves violaciones cometidas por el ejército, la marina y las corporaciones policíacas. Junto con la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (Afadem) y la defensora Tita Radilla abrieron brecha para colocar el tema de las desapariciones forzadas como un agravio a la sociedad y una deuda histórica de los gobiernos en turno.
Los sobrevivientes de la matanza de Aguas Blancas nunca han sido atendidos. Han muerto uno a uno. Apenas murió Juan Hernández Lozano, sobreviviente y papá de Jerónimo Hernández Refugio, quien estuvo preso 20 años. Falleció Marcos Carranza Arizmendi y Andrés Sánchez Rodríguez sin encontrar justicia.
Fueron 50 mil pesos y una casa de pájaros las migajas que dio el gobierno de Rubén Figueroa a las viudas, a través de Héctor Vicario. No hubo en realidad una reparación, ninguna atención a los sobrevivientes y mucho menos el reconocimiento de responsabilidad y las investigaciones correspondientes que castigara a los responsables. Todo fue una confabulación con los perpetradores dejando en total indefensión a las víctimas.
A 31 años de la masacre de Aguas Blancas las comunidades de la Sierra siguen en el abandono, en la extrema pobreza, confrontados internamente y lo peor es que la organización Benito Juárez, que creó Figueroa, se convirtió en una organización paramilitar. Además de la criminalización que padecen, ahora tienen como yugo a la delincuencia organizada que tiene el control de la Sierra y que se ha encargado de hacer el trabajo sucio del gobierno, de destruir el tejido comunitario y desbaratar cualquier indicio de organización independiente. La OCSS sigue estando en la mira por ser un actor incómodo para las autoridades y por no alinearse a los intereses de los grupos delincuenciales. La gente se ha replegado, vive con temor y prefiere desplazarse silenciosamente para poner a salvo su vida, como sucede con las comunidades de La Felicidad, La Remontita y muchas otras.
La OCSS a pesar de la violencia ejercida por la delincuencia demanda que se cumplan las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que estableció que los responsables de la matanza de Aguas Blancas son Rubén Figueroa, José Robles Catalán, Antonio Alcocer, Rodolfo Sotomayor, Gustavo Olea Godoy, Rosendo Armijo, Adrián Vega Cornejo y Esteban Mendoza Ramos. Por otra parte la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló que el Estado mexicano no ha juzgado con seriedad a los responsables de la masacre, lo que demuestra la falta de compromiso y de voluntad política para dar cumplimiento a las recomendaciones de la CNDH y a las resoluciones de la SCJN y de la CIDH. A la presidenta Claudia Sheibaum la OCSS le ha solicitado que intervenga para que liberen a Antonio Barragán Carrasco y para que atiendan a los sobrevivientes. Su lucha es para que Aguas Blancas no sea el paradigma de la impunidad.

 

La CNTE y la 4T

 

En las comunidades indígenas y pobres de Guerrero la situación socioeconómica no ha mejorado. El abandono es secular. Las familias sobreviven de las siembras raquíticas, sin contar con servicios médicos ni escuelas. En la Montaña la carencia de maestros y maestras es la regla y en los planteles no hay mobiliario ni materiales didácticos. Los pocos niños que asisten llegan con el estómago vacío, descalzos y sin libros ni cuadernos. La Secretaría de Educación lo sabe, pero siempre argumenta que no tiene presupuesto para contratar docentes ni para construir aulas. Son las madres y los padres los que se organizan para obligar a que las autoridades atiendan lo básico. Su esfuerzo es insuficiente porque se requieren acciones de presión y recursos jurídicos eficaces, como los amparos.
Este deterioro de la educación viene en picada desde los regímenes priistas y luego con Vicente Fox y Felipe Calderón que impulsó e instauró la ley del ISSSTE. Lo insólito es que con los gobiernos morenistas las comunidades indígenas siguen arrastrando el rezago educativo, mientras el magisterio se ha organizado para enfrentar el modelo neoliberal de las pensiones.
Con la reforma de Ernesto Zedillo al IMSS en 1997, se sustituyó un sistema colectivo y solidario de pensiones en que el Estado actuaba como garante de una pensión digna, en su lugar se impulsó un modelo de capitalización individual a través de las Afore, que son empresas privadas, que gestionan las cuentas de cada trabajador. La pensión se rige con las leyes del mercado, sin garantizar una pensión proporcional al salario de cada trabajador.
La reforma del ISSSTE impulsada por Calderón-Beltrones en el 2007 plantea el mismo esquema de las Afore para los trabajadores del Estado. La diferencia es que introduce una Afore más: Pensionissste; que es un bono de reconocimiento (bono de pensión ISSSTE) para los trabajadores que migraron del sistema anterior al nuevo, privatizando la administración, individualizando la acumulación y corriendo el mismo riesgo que la pensión del IMSS.
La privatización de la seguridad social pasó de un régimen público y colectivo a un régimen privado (las Afore y aseguradoras). Se fortalecieron los agentes privados que son la piedra angular del modelo neoliberal que vienen a ser los beneficiarios de este modelo de pensiones individuales. Se redujo la función estatal a un mero órgano regulador sin garantizar el derecho a una pensión digna. En este modelo cada trabajador es responsable de su propio bienestar y asume individualmente el riesgo de vivir más años de los calculados, así como los bajos rendimientos de su cuenta individual en la Afore, corriendo el riesgo del desempleo que impacta sobre el nivel de sus cotizaciones. Con esta reforma el Estado se libera de la obligación constitucional de financiar de forma estable y progresiva el sistema de pensiones. La pensión deja de ser un derecho social constitucional para transformarse en una mercancía. Con el nuevo modelo se trata de comprar una pensión con las Afore, quedando a la deriva porque su pensión en está lógica mercantil, no es garantizar derechos sino obtener utilidades.
Las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de los trabajadores de la Educación (CNTE) tuvo como telón de fondo la privatización de sus pensiones. Su jornada de lucha se topó con una postura hermética de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum. Las maestras y maestros de la Montaña, que en su mayoría impulsaron su candidatura, quedaron desconcertados por el trato que recibieron. Consideran que la presidenta ha perdido el rumbo de la izquierda, porque todas las respuestas que mandó, a través de Mario Delgado, Rosa Icela Rodríguez y Martí Batres, fueron de corte neoliberal.
Las autoridades querían que los maestros de la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) se centraran en las cuestiones técnicas para discutir la forma de cómo migrar las cuentas de las Afores privadas a la Afore pública, a la pensión-ISSSTE. Los comisionados demandaron la derogación de la ley del ISSSTE implantada por Felipe Calderón.
Nunca imaginamos que la presidenta criminalizaría nuestras protestas. Se portó muy mal con los maestros y jamás dio la cara para atendernos. La repruebo totalmente porque tenía conocimiento de lo que sucedió el primero de junio, pero prefirió guardar silencio. Mi hermano Proceso recibió un balazo y las autoridades no reconocieron lo que hicieron. Mi hermano la apoyó durante su campaña para que fuera presidenta, pero nunca pensó que le pagarían con balas. En ella muchas maestras fincamos nuestra esperanza para abrogar la ley del Issste, pero nos ha desilusionado, externaron.
La mayor parte de los maestros promovieron su candidatura, pero ahora no los quiere escuchar. Prefiere a los banqueros, a los dueños de las Afore. Los maestros creímos en el cambio, pero ¿dónde quedó su palabra de dar de baja la ley del ISSSTE? Nos etiquetó como radicales. Desplegó una campaña de desprestigio para justificar la represión. Mandó mensajes a través del gobierno estatal, de los senadores y otros interlocutores para decir que nos retiráramos, que Guerrero se calmara y que volviéramos al estado. Cuestionó la autenticidad de nuestra lucha, creyó que algunos empresarios nos estaban financiando para seguir con nuestras movilizaciones. No se explicaba cómo es que Guerrero, sin tener las cuotas sindicales, tenemos capacidad de movilización, como si fuéramos una sección con toma de nota. Nosotros le respondemos a la presidenta siempre que sentimos la dignidad y el coraje a flor de piel. A lo mejor se le olvidaron los muertos de la guerra sucia, los muertos de Aguas Blancas, de Ayotzinapa, los miles y miles de desaparecidos por la guerra contra el narcotráfico que dejaron una cauda de muerte en la historia de Guerrero. No entienden el coraje acumulado que los guerrerenses tenemos.
Intensificamos nuestras movilizaciones porque rechazamos contundentemente la represión. No queremos que regresen las prácticas represivas del pasado. Con coraje y dignidad vamos a seguir democratizando el país. Dijeron que éramos los radicales, sin embargo, eso no fue motivo para que retrocediéramos, al contrario, el comité que estamos encabezando tiene el compromiso de representar de manera digna a los maestros del estado, junto con la valiente y tenaz maestra Elvira. Nos mantuvimos firmes para mantener la unidad. Salimos fortalecidos como Guerrero, más allá de la respuesta que dio el gobierno le mostramos al mundo, a través de los medios internacionales, que al gobierno le importa más el mundial de futbol. Pero logramos difundir al México real, donde hay violencia, desapariciones, en la que las madres buscadoras abanderan una lucha digna. Las madres y padres de los 43 mostraron también su enojo por la forma en que fueron tratados, que los policías impidieron el paso a los estudiantes y las autoridades se empeñaron en desacreditar su movimiento.
La presidenta Claudia Sheinbaum nos quiere condenar a vivir una vejez en la miseria con 6 mil pesos o 4 mil pesos mensuales. No vamos aceptar vivir en esta miseria después de más de 30 años de servicio. Yo tengo 27 años de servicio trabajando en la sierra de Tlacotepec, en las partes más alejadas. Cuando llegué a la comunidad del Tiquimil, había exactamente lo mismo que ahorita, pobreza y violencia. Las autoridades han presumido la disminución de la pobreza, pero no es verdad. Sí hay algunos apoyos en pensiones y en becas, pero no resuelve de fondo los problemas, porque la pobreza se siente en las familias que no tienen qué comer, no les alcanza para vivir dignamente.
Los maestros en las partes más alejadas carecemos de muchas cosas. Como docentes tenemos que hacer gastos para apoyar a los padres de familia en el mantenimiento de las escuelas. También cooperamos con las comunidades para sacar adelante sus festividades. La marginación nos afecta a todos los que vivimos en la Montaña y la sierra. Las maestras y los maestros no sólo nos enfrentamos a la pobreza, también somos víctimas de asaltos, extorsiones y amenazas.
Llamamos al gobierno federal a que garantice una educación digna y que aumente el salario de las maestras y maestros. No es real que ganamos 20 mil pesos mensuales. Queremos que hablen con la verdad, que digan cuánto ganamos los docentes de la Montaña. Queremos que este gobierno, que se dice progresista, cumpla con su compromiso de abrogar la ley del ISSSTE.
Vamos a seguir en la lucha social en defensa de nuestros derechos. Acordamos que este lunes 22 vamos a realizar una marcha masiva en Chilpancingo para mostrar nuestra fuerza en el marco de la reunión tripartita. Les vamos a demostrar que somos muchos y no como dijo la presidenta que éramos el 2 por ciento de los movilizados. Aunque no tenemos la representación sindical, tenemos a las bases. Lo que más nos indigna es constatar que el gobierno de la cuarta transformación no ha roto para nada con el gran capital, al contrario, se convirtió en el capataz de los grandes empresarios y millonarios.
Tampoco vemos en los políticos de Morena ni en los aspirantes a gobernador que estén comprometidos con las demandas de los movimientos sociales. Se mantienen al margen, prefieren nadar de a muertito, para no comprometerse con nadie y no causar enojo entre sus dirigentes. Siguen con las mismas prácticas vetustas de aliarse con caciques y personajes de la delincuencia para tener recursos que le permitan difundir su imagen. A nivel estructural no se ven cambios en el modelo económico, continúan con sus megaproyectos y con el modelo extractivista. Se mantiene el mismo sistema de justicia corrupto, porque la justicia se vende al mejor postor; no se castiga a los violadores de derechos humanos; se discrimina a la población indígena y afromexicana y se mantienen intocados los grandes intereses económicos de la oligarquía. Se confabulan con ellos para continuar con los negocios de las Afore.
La CNTE y la CETEG son tratadas como de maestros radicales, como extremistas que se llegan a juntar con la ultraderecha. Es importante clarificar que desde su fundación en 1979, la CNTE es un referente nacional de la izquierda social, que mantiene un modelo de organización horizontal que se revitaliza con sus asambleas y se fortifica con la renovación de sus dirigentes. Su retorno a los estados es para recuperar las fuerzas y evaluar la postura neoliberal de la 4T como defensora de las Afore.

El Mundial de la felicidad

En memoria de Ignacio Hernández Meneses, reportero y caricaturista de amplia trayectoria.
Castigo ejemplar para Harold N., presunto autor material del homicidio de Marco Antonio Suástegui. La investigación tiene que llegar a fondo
para dar con los autores intelectuales.

En el preludio del Mundial de Futbol México tuvo dos rostros: los ricos y pobres; los privilegiados y quienes luchan por sus derechos en las calles; quienes esperaban el Mundial y quienes siguen esperando a sus seres queridos. Las vallas metálicas y los anillos de policías de la Ciudad de México mostraron la prepotencia, el autoritarismo y el racismo de un gobierno al que sólo le interesa la buena imagen del país.
El primero de junio el magisterio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) reactivó su huelga nacional, irrumpiendo en las calles céntricas de la Ciudad de México con una marcha enorme. Las maestras y maestros formaban un río de gente que lucha. Sus consignas “si no hay solución, no rodará el balón” hacían eco y llegaban al Palacio Nacional. Cuando arribaron a la calle 20 de Noviembre los muros de acero impedían su paso. La avanzada de los maestros de Guerrero empezó a tratar de entrar, golpeando con palos y marros. Estaban a punto de lograrlo cuando los policías empezaron a disparar gases lagrimógenos y balas de plástico para dispersar a los manifestantes.
Los policías accionaron sus armas directo a los maestros Octavio Romero y Proceso González, para derribarlos y causar terror entre los manifestantes. Proceso quedó tendido en el asfalto por el fuerte impacto de la bala. Sus compañeros lo auxiliaron como pudieron. Blanca, sobrina de Proceso, lo llevó a un hospital privado, pero no tenían equipo para atenderlo. Fue en el hospital del ISSSTE Primero de Octubre donde lo atendieron con engorrosos trámites burocráticos. La presidenta Claudia Sheinbaum justificó la represión policiaca con el argumento de que no tenían razón de ser las protestas del magisterio porque había mesas de diálogo que estaban atendiendo sus demandas.
El 8 de junio las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos fueron detenidos por un cerco policiaco en la caseta de Tlalpan. Las autoridades estaban empeñadas en revisar los autobuses porque supuestamente traían explosivos. Fue indignante que Rosa Icela, integrante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fuera quien revisara las cajuelas de los autobuses, principalmente de las madres. Lo peor fue el papel de policía que desempeñó Arturo Medina, presidente de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (Covaj). De manera directa enfretaban a las madres y padres para no dejarlos pasar ni permitir que realizaran sus protestas.
Con impotencia don Mario González relata el sufrimiento de las “madres que salieron desde las 6 de la mañana de la Normal de Ayotzinapa y que a las 4 de la tarde aún permanecían encapsuladas, sin comer, con enfermedades crónicas y con los problemas del azúcar y la presión altas. Doña Hilda llegó con la presión de más de 200, pero para los funcionarios del gobierno federal (que supuestamente están muy al cuidado de la salud de las madres) les valió un bledo. Este gobierno lo que hace es victimizarse y a nosotros nos pone como los malos. Las víctimas no son ellas ni ellos, somos nosotros. Las víctimas a las que les tiene que dar justicia somos nosotros.
A las madres buscadoras que ahora también están criminalizando y ofendiendo, como lo hizo la secretaria de Gobernación, al afirmar sin pruebas que les dieron dinero para que vinieran a la marcha. La presidenta tiene que saber que hay más desaparecidos, de los que tienen registrados oficialmente”.
Al final las dejaron pasar y los estudiantes regresaron a la Normal de Ayotzinapa. A mediodía las madres y padres, acompañados de la CNTE, realizaron un mitin en el antimonumento por los 43 para denunciar el cerco policiaco y la falta de avances en las investigaciones sobre el paradero de sus hijos. En los cinco días que duró la jornada de lucha, el subsecretario de Gobierno coordinó el operativo policiaco para impedir el paso a las madres y padres de los 43 y bajo ninguna circunstancia permitió que los estudiantes de Ayotzinapa entraran a la ciudad.
El 11 de junio en la inauguración del Mundial las madres y padres se trasladaron a la caseta de Tlalpan para tratar de romper el cerco con los estudiantes normalistas. Unos mil policías antimotines estaban formados con escudos y toletes. A pesar de este blindaje las familias y los normalistas avanzaron 300 metros, la orden que recibieron los policías fue contenerlos. En la caseta de cobro realizaron un mitin, mientras se confrontaban con Arturo Medina para que los dejaran pasar. El funcionario instruyó a los mandos policiacos que revisaran los autobuses. Doña María de Jesús, madre del estudiante desaparecido José Eduardo Bartolo Tlatempa, les respondió que no lo permitirían porque “no somos delincuentes y este gobierno no nos puede condicionar. Queremos verdad y justicia”.
Don Mario González increpó a las autoridades y principalmente a Arturo Medina para que los dejara pasar. “Si no estas a la altura para resolver los problemas dile que venga al que está en el teléfono para que nos deje pasar. Nuestras movilizaciones son pacíficas, sólo queremos pegar la carita de nuestros hijos en la calzada de Tlalpan”.
En el último día de la jornada tampoco dejaron pasar a los normalistas. Los maestros y maestras, así como las buscadoras pudieron entrar a la Ciudad de México, pero en la calzada de Tlalpan se toparon con centenares de policías que se encargaron de encapsularlas. “Les queremos por eso les buscamos”, gritaban. Las lonas y los carteles de sus familiares desaparecidos fueron su bandera de lucha y sus escudos para librar esta batalla contra un gobierno que se obstina en ocultar y negar una realidad que desangra a nuestro país.
Para las madres y padres quedó evidenciada la postura de la presidenta de la República, de privilegiar la fiesta del Mundial y silenciar las protestas y las exigencias de justicia de las madres buscadoras, utilizando los cuerpos policiacos para encapsularlas y reprimirlas. El diálogo que a diario pregona en las mañaneras se transformó en un muro infranqueable y se materializó con gases lacrimógenos y balas de plástico. La Secretaría de Gobernación arremetió contra las madres buscadoras al recurrir al improperio y el subsecretario de Derechos Humanos focalizó sus baterías contra los normalistas de Ayotzinapa al señalar a dos estudiantes del Comité de Lucha como los que coordinan la logística y la elaboración de explosivos. Nuevamente la fuente siguen siendo los aparatos de inteligencia del Estado controlados por el Ejército. La visión conspirativa y contrainsurgente se sigue reeditando en las altas esferas de la 4T.
Por otra parte, la presidenta Claudia Sheinbaum descalificó a la CNTE al asegurar que busca regresar a esquemas del pasado donde las cúpulas sindicales y los gobiernos estatales decidían la asignación y movilidad de las plazas magisteriales. Remarcó que estas prácticas se prestaban a la corrupción, por eso su gobierno consultará directamente a las bases magisteriales. La relación con la presidenta se truncó al desconocer como interlocutora legitima a la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN).
La situación se tensó más con el anuncio que hizo la CNTE este domingo de continuar con sus movilizaciones. “Continuaremos con la huelga nacional”, anunció Yenny Aracely Pérez integrante de la sección 22 de Oaxaca.
“La presidenta dice que está todo tranquilo y que México está de fiesta, que está alegre, pero sólo eso pasa en su entorno. Aquí afuera está la realidad, aquí están más de 130 mil desaparecidos. Aquí están las madres buscadoras que protestan para visibilizar su lucha, para que las tomen en cuenta. A ellas no les interesa boicotear un partido, lo que demandan es justicia y verdad”.
“Nosotros como víctimas tratamos de alzar la voz, pero al gobierno, a la FIFA y las televisoras solo les interesa el negocio del Mundial, que la gente vea los partidos y que consuma todo lo que le anuncian. Ese es el interés de los ricos, pero no se vale que nos tachen de generadores de violencia, que se empeñen en decir que venimos a hacer desmanes, porque sus seguidores lo creen, y empiezan a desprestigiar al verdadero movimiento que no tiene nada que ver con el partido.
El México verdadero es el que lucha para que no haya más desaparecidos. Es el México adolorido que no descansa para dar con el paradero de 130 mil desaparecidos en el país.
Lo más triste es que este 12 de junio es mi cumpleaños y recuerdo que la última vez mi hijo me dijo que iba a llegar. Siempre me regalaba algo, me iba a hacer maldades con el pie para que me levantara y empezar a comprar el pastel y la carne para comer. Todos esos recuerdos vienen y ya no aguanto. No les interesa nuestro dolor ¿porqué prefieren a los extranjeros y a nosotros nos dicen que no salgamos para no dar mala imagen? ¿Quién odia a México? ¿Quién odia a los mexicanos?”
Las madres buscadoras mostraron el rostro verdadero de un país marcado por la violencia y la impunidad. Su dolor se convirtió en rabia ante la postura del gobierno federal de priorizar el Mundial en lugar de darle cauce a su reclamo. Los fanáticos de la FIFA desataron las críticas cuando un grupo de aficionados le quitó la lona con rostros de desaparecidos a una madre buscadora para resguardarse de la lluvia.
La presidenta habla de la alegría del Mundial, pero deliberadamente ignora el dolor de miles de familias que llevan años pidiendo encontrar a sus seres queridos.
Lo que más entristeció y causó enojo a las madres y padres que buscan a sus hijas e hijos es que la presidenta Claudia Sheinbaum haya comentado en la mañanera del 12 de junio que “hubo quien quiso mostrar otra imagen de México. Pero la imagen de México es la alegría, la felicidad del pueblo, y de todas y de todos los mexicanos. Fue una fiesta de México, muy hermoso la verdad ver a toda la afición y la no afición celebrar el triunfo de la selección. Quien la pasó mal es quien quiere que le vaya mal a México”.

Violencias de Estado contra los movimientos sociales

Los gobiernos caciquiles de Guerrero han desangrado la vida de un pueblo insumiso que con la movilización y las armas ha tumbado gobernadores. Las masacres de indígenas y campesinos son las cuentas pendientes que no han saldado los gobernantes represores por la impunidad que impera en el país y por los pactos de silencio que mantienen intocados las elites gobernantes. En las fiscalías del estado y la federación no hay expedientes abiertos contra los perpetradores de graves violaciones a los derechos humanos.
Los exgobernadores como Rubén Figueroa Alcocer y Ángel Aguirre Rivero gozan de un fuero transexenal porque ningún gobierno se atreve a tocarlos. Para ellos las leyes que nos rigen no se aplican. Por eso la barbarie en nuestro estado sigue siendo la ley que nos sojuzga porque el ciudadano de a pie no tiene poder económico ni protección política.
Guerrero es un estado sin ley. La Fiscalía del estado se reduce a abrir carpetas de investigación y normalmente no las judicializa. Encubre a los responsables de delitos de alto impacto y solo actúa por presión social o consigna política. El Poder Judicial, por decir lo menos, sigue actuando con opacidad y discrecionalidad. La corrupción ha socavado su frágil reputación y la mayoría de jueces se ha envilecido por el afán de lucrar con la justicia. Es conocido el modo de operar al interior de los juzgados y se sabe de sus vínculos mafiosos con litigantes a modo.
Nuestro rezago en la procuración y administración de justicia es abismal. Con los vicios que arrastran por décadas pasarán varias generaciones que no lograrán ver el amanecer de la justicia. Prevalecerá la ley del más fuerte y la justicia que tiene precio. Proliferarán los grupos de la delincuencia ante un sistema de justicia fallido, que trata como personas incómodas a las víctimas.
La violencia enturbia nuestro presente y oscurece nuestro futuro. Nos hundimos en el fango de la inseguridad y la calamidad. Los crímenes son el pan de cada día. En el mes de mayo se suscitaron las agresiones armadas y los desplazamientos forzados en las comunidades indígenas de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán municipio de Chilapa; en Huitzapula municipio de Atlixtac y en Teticic; municipio de Olinalá. Son bombas de tiempo que causaron daños irreparables en las familias y que en otro momento volverán a estallar, porque los conflictos solo se administran y no se atienden de fondo.
En este inicio de mes fue el gobierno de la Ciudad de México el que arremetió contra los maestros y maestras de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) que intentaron derribar las vallas metálicas para ingresar al Zócalo capitalino. La indignación fue mayor porque hubo maestros heridos y por la cerrazón de la presidenta Claudia Sheibaum, al negarse a dialogar con la dirigencia nacional.
En Guerrero, el viernes 5 fue asesinado en Cuajinicuilapa el joven abogado Sael Silva Cisneros, originario del nuevo municipio de San Nicolás. Fue un gran impulsor de los derechos del pueblo afromexicano. Con gran entusiasmo había promovido un seminario sobre disidencias afromexicanas en Guerrero: historia, justicia y derechos, como parte del trabajo que desempeñaba en el Centro de Estudios Constitucionales y Saberes Jurídicos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). El término de la segunda sesión fue privado de la vida por personas armadas que dispararon contra un establecimiento de venta de cerveza. Su familia solo ha recibido condolencias en las redes sociales por parte de los funcionarios de las instituciones donde Sael laboró y con creces demostró ser un gran defensor de los derechos del pueblo afro.
Este domingo 7 conmemoramos la masacre de El Charco perpetrada por el Ejército que ejecutó a 11 indígenas y a un estudiante de la UNAM. Después de 28 años el gobierno de la 4T ha respondido a la Comisión Interamericana que se trató de un enfrentamiento con grupo guerrillero y no ejecuciones extrajudiciales, encubriendo al Ejército de graves violaciones a los derechos humanos. El 7 de junio de 2015, en el marco de las elecciones para gobernador fue ejecutado el estudiante Antonio Vivar Díaz en la colonia Tepeyac de Tlapa, por parte de policías federales que se encontraban retenidos dentro de una capilla. Fue la reacción de la población por privar de la libertad a 8 personas, acusadas sin pruebas, de haber incendiado una camioneta del INE. El enojo de los colonos fue por su traslado en helicóptero al puerto de Acapulco con el fin de procesarlos y presentarlos como los autores materiales. A pesar de que existen recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las denuncias no han avanzado. La fiscalía ha archivado la investigación del joven Antonio y en el caso de El Charco, no existe ninguna denuncia contra los militares. Para las mujeres indígenas y estudiantes pobres de Guerrero el camino de la justicia está cancelado.
En el foro que organizamos en el auditorio de la sección 9 de la CNTE en la ciudad de México dieron su testimonio las compañeras de El Charco, se presentó el caso del asesinato de Antonio Vivar. También se tuvo la presencia de dos padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa que recientemente se reunieron con la presidenta de la República sin tener avances sustantivos de la investigación. Su demanda de que regrese el GIEI no encuentra eco en la presidenta, solo vislumbró la posibilidad de que otros expertos internacionales pudieran apoyar en las investigaciones. Siguen insistiendo en las líneas de investigación relacionadas con la entrega de los 800 folios por parte del Ejército y de profundizar en la investigación de los 17 estudiantes que fueron sacados de la barandilla de Iguala. Del mismo modo reiteraron que se concretice la extradición de Tomás Zerón de Lucio y de Ulises Bernabé García.
Al final escuchamos el testimonio estremecedor de la maestra Blanca Yudith Martínez, sobrina del maestro Proceso Columbo González González que fue agredido con una bala de plástico en el ojo izquierdo y que se encuentra delicado de salud.
“No esperábamos que en esta marcha donde exigimos nuestros derechos como maestros, nos recibiera de esta manera un gobierno que dice que está dispuesto al diálogo. Nos recibió con la policía, con gas lacrimógeno, con balas.
Proceso estaba entre 50 y 100 metros de distancia de las vallas. Ahí le apuntaron y dispararon cerca del ojo con una bala hecha de un material muy duro. Su estado de salud es crítico. Cuando lo llevamos al hospital Jesús Médico no nos querían recibir, a pesar de que les pedía desesperada que nos ayudaran y mi tío se quejaba del dolor. Lo trasladaron al hospital del ISSSTE 1 de Octubre y en el camino iba temblando de frío. Su sufrimiento les fue indiferente a los policías que detuvieron la ambulancia para preguntarnos a quién llevábamos y a dónde íbamos. “¡Qué quieren!, les dije. Este es el resultado de sus compañeros que agredieron a mi tío”, les tuve que gritar para que nos dejaran continuar.
Al llegar al hospital, Proceso estaba sudando, estaba cada vez más frío. Veía su desesperación porque no veía nada y le dolía mucho la cabeza. En lugar de atenderlo de inmediato, el personal médico me pidió registrarlo, de lo contrario, nos sacarían. Me indigné y les respondí que si no atendían a mi tío llamaría a mis compañeros maestros para presionar. Lo atendieron hasta las 4 de la tarde, y querían que yo cortara su ropa para poder atenderlo, querían que yo hiciera su trabajo.
Lloré nerviosa pensando lo peor, estaba sola porque somos de Guerrero, pero nada de eso parecía importarles. No es justo que nos nieguen la atención médica. Mi tío Proceso estaba muy mal y lo único que me decían es que no podían operarlo porque los cirujanos no estaban disponibles.
Después de la cirugía me dijeron que mi tío iba a estar en el área de recuperación porque no había camas. Tuve que moverme para conseguir una. Estuve preguntando desde que ingresamos hasta las 6:30 de la mañana por el estado de salud de mi tío y no me dejaban pasar a verlo ni me decían cómo estaba.
Ahora está en recuperación. Mi tío recuerda todo lo sucedido, me pidió que su caso no quede impune. “No dejen que el gobierno se deslinde de esta situación, quiero y tengo fe en que voy a regresar a mi centro de trabajo, y que con el apoyo de mis compañeros, podamos seguir en la lucha. No quiero que me jubilen, quiero estar activo. Sé que encontraré la manera de seguir trabajando porque yo tengo un compromiso con mi trabajo, que es mejorar esa escuela y que lleguen más maestros a la comunidad de Cochoapa”.
En esa misma acción de protesta el maestro Octavio Romero fue herido con una bala de plástico. El maestro se dio cuenta cuando un policía le disparó y alcanzó a moverse, sin embargo, no pudo esquivar el fuerte golpe. Por el impacto su mejilla izquierda rasgó su piel que le ocasionó una fuerte hemorragia. Sus compañeros lo auxiliaron para que atendieran su herida. Su recuperación fue rápida y de inmediato se incorporó a sus tareas como tesorero de la CETEG.
También nos dio su testimonio: Nuestra huelga nacional va a pasar a la historia porque nuestra lucha plantea una demanda justa que busca mejorar nuestras pensiones. El primero de junio queríamos llegar a un lugar que se supone debería estar abierto, donde se han concentrado nuestras manifestaciones. Pero lo encontramos blindado, con grandes vallas protegiendo no sabemos qué.
Hoy decimos que nosotros no agredimos, no somos criminales. Fue una agresión directa porque las balas que nos aventaron de las vallas fueron disparadas por la policía. Yo fui agredido y vi cómo me dispararon y a mi compañero también. Tuve la oportunidad de reaccionar antes de dispararme, me hirieron y me dieron cinco puntadas en el rostro por el impacto. Fue una agresión derecha porque el policía que me disparó, me apuntó. No fue una bala que rebotó, fue un impacto directo. El gobierno creyó que nos íbamos a retirar, pero no nos vamos. Seguimos en pie de lucha.

 

Algarabía e ingobernabilidad

La diputada de Morena Guadalupe Eguiluz, el dirigente estatal Jacinto González, la gobernadora Evelyn Salgado y el senador Félix Salgado platican en el Zócalo de Chilpancingo, donde se transmitió en vivo el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum a dos años de que ganó las elecciones Foto: Jessica Torres Barrera

En memoria de Arturo Hernández Cardona:
luchador social que con temple y pundonor
desenmascaró la red criminal que regenteaba el presidente municipal de Iguala Jose Luis Abarca. Fue desaparecido, torturado y ejecutado por el narcopoder que impera en Guerrero.

El acto multitudinario convocado por Morena para arropar a la presidenta de la República Claudia Sheibaum, fue una gran oportunidad para que la clase política guerrerense se luciera. Se disipó bailando La Iguana, chupando paletas y tomándose fotos. En la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac fueron ubicados en primera fila los aspirantes a la gubernatura por Morena: Félix Salgado Macedonio, Beatriz Mojica Morga, Abelina López Rodríguez, Guadalupe Eguiluz Bautista e Iván Hernández Díaz. Estuvieron ausentes Esthela Damián Peralta, Rogelio Ortega Martínez y Rubén Cayetano García. Ante una audiencia cautiva, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda aprovechó la ocasión para agradecer a la presidenta de la República todo el apoyo que ha brindado a Guerrero. La algarabía morenista expresaba con porras sus preferencias electorales y su determinación para dar la batalla en estos días decisivos. La cargada de los simpatizantes fue para mostrar músculo e ir ganando más presencia en la opinión pública.
En esa misma mañana la familia del profesor Sergio Nájera García, desaparecido el 28 de mayo, protestaba en las puertas de la Fiscalía General del Estado para exigir a los funcionarios que impulsen la investigación y que la Comisión Estatal de Búsqueda despliegue personal calificado para dar con su paradero. El drama cotidiano de las desapariciones, los asesinatos, los desplazamientos forzados marcan de por vida a decenas de familias mayoritariamente pobres que además de luchar por la sobrevivencia, tienen que enfrentar la indiferencia y el maltrato de las autoridades acostumbradas a actuar con prepotencia, endureciendo su trato con las víctimas, negándose a dialogar con ellas y sin mostrar resultados de sus investigaciones.
El mensaje de la presidenta se centró en mostrar los logros alcanzados en estos dos años de su administración y arremetió contra los gobiernos neoliberales que dejaron crecer a los cárteles de la droga coludiéndose con los grandes capos. La presidenta levantó la voz para decir que México ¡No acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano! Las intervenciones nunca han dejado justicia y bienestar para los pueblos.
Resaltó los resultados en seguridad: se han reducido en 20 meses, en 49 por ciento los homicidios dolosos y en 20 por ciento los delitos de alto impacto. Argumentó que para disminuir la violencia es indispensable detener el tráfico ilegal de armas hacia nuestro país y considera que es fundamental que el gobierno de Estados Unidos atienda el grave problema del consumo de drogas en su territorio.
Criticó acremente la actitud de una parte de la derecha mexicana: una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros. Una derecha que llega al extremo de invitar a representantes de la ultraderecha española para rendir homenaje a Hernán Cortés.
Con los triunfos electorales que ha tenido Morena a nivel nacional para la presidenta Claudia Sheinbaum, México ya cambió. Nada ni nadie va a detener la transformación de México. Esa es una nueva realidad. “¡La patria no se vende! ¡La patria se ama y se defiende!”, exclamó.
Esta nueva narrativa de que México ya cambió y de que es un gobierno del pueblo y para el pueblo no reconoce los grandes problemas que aún persisten en nuestro país y que requieren del apoyo de la sociedad, de los colectivos de víctimas, de las organizaciones de la sociedad civil, de los movimientos sociales para revertir los grandes rezagos que hay en el combate a la impunidad y la corrupción.
En nuestro estado los crímenes del pasado siguen vivos, son parte de la realidad dolorosa que no ha sido atendida por los gobiernos de Morena. La Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Graves Violaciones a los Derechos Humanos de 1965 a 1990 quedó trunca, porque el gobierno federal ignoró sus recomendaciones y descalificó los resultados de la investigación. Fue un esfuerzo más que deja en estado de indefensión a las familias que por más de cinco décadas han buscado a sus seres queridos desaparecidos.
No solamente no hay avances en el paradero de los desaparecidos, sino que tampoco existen investigaciones que señalen a los perpetradores de estos crímenes de lesa humanidad. Se encubre a los altos mandos militares y se mantiene intacto el pacto de impunidad. Este continuum de violencia sigue desangrando a nuestro estado. La transformación que pregona la 4T no ha llegado a las fiscalías porque persisten los mismos vicios de corrupción y la colusión con los grupos de poder es una práctica añeja que deja buenos dividendos. Los cotos de poder ahora se comparten con las elites militares que tienen en sus manos la Fiscalía del estado que camina en sentido contrario de las víctimas.
La cifra imparable de las personas desparecidas en nuestro país pone en entredicho la actuación del gobierno federal que no atiende los planteamientos de los colectivos de familiares que tienen la experiencia y el compromiso para realizar búsquedas y hacer investigaciones en el territorio. Hay un malestar muy grande de las madres buscadoras porque sus planteamientos no encuentran eco entre las autoridades federales, tampoco cuentan con el respaldo y los recursos necesarios para realizar dignamente su trabajo. Luchan a contrapelo de las autoridades sacando siempre la casta y mostrando entereza y pundonor para llegar a los lugares más recónditos y peligrosos donde las autoridades no se atreven a indagar.
El sábado 30 de mayo colectivos de familiares de periodistas y participantes del premio Breach/Valdez de periodismo y derechos humanos instalaron un antimonumento “Aquí Nadie Olvida” para nombrar y recordar, a unos días del mundial de futbol, a los periodistas asesinados y desaparecidos en México. El memorial fue levantado en la avenida Paseo de la Reforma en la conocida esquina de la información, donde se ubicaban los principales diarios impresos del país. Esta estructura servirá como un recordatorio para la población nacional e internacional de la grave situación que enfrenta el periodismo en México, que desde el año 2000 hay más de 150 periodistas asesinados y decenas están desaparecidos. La fecha fue muy representativa porque el 30 de mayo de 1984 asesinaron a Manuel Buendía, uno de los periodistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.
Otro de los graves problemas que sigue arraigado en México es la violencia contra los periodistas, al grado que nuestro país es catalogado como de los más peligrosos para ejercer ese oficio. En nuestro estado varios periodistas han sido asesinados, otros más se encuentran desplazados y en algunas regiones del estado no hay condiciones para ejercer el periodismo. Hay zonas silenciadas por los grupos de la delincuencia que ejercen un control férreo de lo que circula en las redes sociales y de las noticias que aparecen en los medios locales. El gobierno federal ha demeritado el trabajo periodístico dejando en estado de indefensión al gremio que es la columna vertebral de una sociedad democrática, que requiere de información veraz, independiente y comprometida con la sociedad.
Los defensores de derechos humanos aparecen como actores incómodos para las autoridades que se sienten interpeladas debido a sus malas actuaciones y por el abuso de poder. Además de trivializar su trabajo y desacreditarlo desatienden y obstaculizan cualquier esfuerzo que se orienta a proteger los derechos de las víctimas. Lo más grave que ahora sucede en nuestro entorno es que tanto los gobiernos como los empresarios han utilizado a grupos de la delincuencia organizada para hacer el trabajo sucio. Hay colusión por los negocios que emprenden y que requieren poner en orden a quienes pueden descubrir los intereses económicos que se tejen de manera subrepticia.
En Guerrero la delincuencia se ha transformado en un poder fáctico que tiene el control de ayuntamientos y comunidades, que amenaza y atenta contra la vida de quienes considera sus enemigos o una amenaza a sus intereses mafiosos. Varios luchadores sociales son desaparecidos y asesinados en este contexto de ingobernabilidad donde caciques, políticos regionales o autoridades

municipales utilizan a estos grupos para deshacerse de quienes consideran como un obstáculo en su carrera político delincuencial.
El caso del luchador social Arturo Hernández Cardona es un caso emblemático de cómo el presidente municipal Jose Luis Abarca catalogó como un enemigo a quien tenía que quitarlo del camino. Con el apoyo de un grupo de la delincuencia el 30 de mayo de 2013, Arturo fue desaparecido, torturado y asesinado por órdenes del presidente municipal José Luis Abarca. En nuestro estado hay muchos luchadores y luchadoras sociales que fueron desaparecidos y asesinados pero que lamentablemente las autoridades no han asumido el compromiso de reivindicar su memoria dando con los responsables e imponerles un castigo ejemplar.
La violencia que se enseñorea en la Montaña Baja de Guerrero es otro indicador funesto del grave problema de la inseguridad y de la crisis de ingobernabilidad. Las comunidades indígenas además de padecer los estragos de la pobreza y el abandono del gobierno ahora tienen que padecer el flagelo de la delincuencia que, a decir de ellos, son los que impondrán el orden y aplicarán la ley. Toman el control del territorio y asumen el poder de facto. Irrumpen con armas de alto poder y con drones, detienen, desaparecen y asesinan a quienes consideran que forman parte de otro grupo de la delincuencia.
Hacen la limpia para imponer su poder siniestro. El problema del desplazamiento forzado es una realidad que se ha extendido en donde se libran batallas por el control territorial entre grupos de la delincuencia antagónicos. Las consecuencias son funestas porque son familias enteras las que tienen que salir de manera clandestina, con niños pequeños, con personas mayares y enfermas, con madres embarazadas. Se refugian en lugares inhóspitos o huyen del estado para ponerse a salvo. Lamentablemente estas realidades no aparecen en el informe de la presidenta de la república, están invisibilizadas, nuestro gran temor es que su apuesta sea mostrar cambios en la política social y en su estrategia de seguridad pública, independientemente que a nivel local y regional la situación empeore. De que muchas familias sigan sin experimentar una mejoría en su calidad de vida y que continúe a salto de mata para librarse de las balas y de las incursiones armadas.

 

Jornalero balaceado por la Guardia Nacional

Un abrazo hasta el mundo de los justos al doctor Bertoldo Martínez Cruz en su décimo aniversario luctuoso.

Vivir en las comunidades indígenas de la Montaña es cargar con siglos de olvido que se han materializado en pobreza extrema, aislamiento, violencia, despojo, explotación, racismo, exclusión social y violación sistemática a sus derechos básicos. Las autoridades han aprovechado esta desigualdad estructural para profundizarla en lugar de revertirla. Abusan de la confianza que les brinda la gente cuando acuden a sus comunidades para pedir el voto; de manera permanente engañan a la población al desatender sus principales demandas. Las autoridades nunca tienen presupuesto suficiente para revertir el rezago de las comunidades. Han impuesto como regla que solo una obra al año les puede otorgar. Nunca se construyen las obras que requiere la población, se hacen las menos costosas y las que generan buenos dividendos económicos y políticos.
Ninguna instancia del gobierno atiende el grave problema que enfrentan los productores para rescatar sus siembras y producir alimentos básicos para todo el año. El problema del hambre es endémico. Los terrenos de las parcelas familiares están erosionados. El uso de agroquímicos se ha sumado al grave problema del deterioro ambiental y al desequilibrio de los ecosistemas. La gente ya no produce alimentos, todo tiene que comprar a precios muy caros. En la Montaña no hay fuentes de empleos que le generen ingresos a las familias. No tienen forma de solventar los gastos diarios. La única opción es migrar o morir de hambre.
El modelo económico extractivo tiene mayores ganancias cuanto más intensa es la explotación de la mano de obra. El capital requiere de trabajadores agrícolas que estén dispuestos a realizar jornadas extenuantes sin tener una relación laboral formal. Aprovecha que salen de sus comunidades dispuestos al sacrificio con tal de obtener un precario ingreso para darle de comer a la familia. Los empresarios agrícolas prefieren a la población indígena porque están desorganizados y difícilmente hacen valer sus derechos laborales, tampoco obligan a los patrones a cumplir con la Ley Federal del Trabajo. Para que a las familias les rinda el pago trabajan todos, hasta los menores de edad. Los empresarios aceptan porque con más manos sacarán pronto la cosecha, sin que le interese proteger los derechos de la niñez.
Una familia extensa de 30 mujeres, hombres, niñas, niños y jóvenes indígenas de la comunidad na savi de Calpanapa, municipio de Cochoapa el Grande, ha padecido múltiples abusos y desgracias. Lleva más de 10 años migrando para sortear su vida en la Montaña. La tierra que poseen ya no produce a pesar de que se encuentra en un vallecito al pie del cerro de la Garza. Cada año nuevo suben los 3 mil metros de este pico para mantener viva la costumbre de pedir salud, trabajo, maíz y en los últimos años piden por la seguridad de las comunidades por tanta violencia que soportan estoicamente.
El pasado martes 12 de mayo salieron a mediodía de su comunidad a los campos limoneros de Apatzingán, Michoacán. Salieron en su camioneta destartalada todos apretujados, para hacer redituable el viaje. Cruzaron las espesas montañas rumbo a Ometepec, en la Costa Chica. A las cinco de la tarde tomaron el camino hacia Acapulco. Llevaban buen tiempo, los niños y niñas dormían de a ratos. El motor del carro estaba respondiendo bien y así llegaron a Zihuatanejo sin novedad. Después de 15 minutos la camioneta gris se detuvo porque se le poncharon las llantas. Eran las 12 de la noche del miércoles 13 de mayo. No había forma de seguir el camino, ni que pasara alguna camioneta de auxilio vial. Optaron por estacionarse afuera de la carretera y se acostaron a dormir cerca de una parota donde estaba la luz tenue de un foco.
Los 30 padres, hijos, primos, cuñados y nietos nos acomodamos para pasar la noche y al día siguiente arreglar el carro. Ocho niños y niñas se acomodaron con sus madres con las cobijas que llevábamos. Mi cuñado Marcelino Tomás Nieto venía con su esposa y sus seis hijos de 14, 12, 10, 7 y los más pequeños, gemelos de 2 años.
Eran las 3 de la mañana cuando nos despertó un balazo. Al principio no logramos identificar a las personas que estaban frente a nosotros porque estaba oscuro. Nos entró miedo. Las mujeres, las niñas y los niños empezaron a llorar desconsoladamente. El grito de Marcelino fue desgarrador. Rápido nos dimos cuenta que lo habían herido en el tobillo izquierdo. Nos imaginamos lo peor, pero cuando se bajaron nos percatamos que se trataba de la Guardia Nacional. Llegaron sin decirnos nada, sólo dispararon. Pensaron que estábamos muertos. Les dijimos que no estábamos haciendo nada, lo único que queríamos era dormir porque se nos había descompuesto el vehículo. No nos dijeron nada, y después de 30 minutos llamaron a una ambulancia para llevar a Marcelino al hospital de Zihuatanejo.
No sé por qué dispararon sin cruzar palabras. Nos hubieran hablado bien, pero sólo dispararon sin saber que había niños y niñas. Viajamos largas jornadas para ir en busca de trabajo a los campos agrícolas y por desgracia al poncharse las llantas tuvimos que acostarnos en la orilla de la carretera. Esto no tomaron en cuenta los de la Guardia Nacional. Se supone que están capacitados para tratar a la población, pero parece que somos sus enemigos. En lugar de hablarnos de buena manera aventaron un balazo directo donde estábamos durmiendo. Eso no se hace, también somos seres humanos. ¡Te imaginas lo que vivimos! Todos nos espantamos, más cuando Marcelino gritó por el balazo que le dieron. Las mujeres y los niños lloraban de miedo por temor a que nos fueran a matar.
Al siguiente día se presentaron dos abogados al hospital donde se encuentra Marcelino. Después nos abordaron tres más que venían de la Ciudad de México. Nos ofrecieron 150 mil pesos para que coman los hijos del herido y para otros gastos mientras se recupera. Pero ya no han vuelto a acercarse. Es una cantidad que no representa el agravio que causaron a todos los que estábamos tranquilamente durmiendo. No sabemos cuánto tiempo tardará para que Marcelino pueda componerse, tampoco tenemos la seguridad de que va a quedar bien y que podrá trabajar en el campo.
Después de 5 días Marcelino sigue hospitalizado. Le sacaron una tomografía para diagnosticar alguna fractura. Ahora sólo le están poniendo medicamentos y suero. Este 18 de mayo van a suturar su herida porque fue muy profunda, incluso le quitó toda la carne y se le veía el hueso. Va estar internado y el martes 19 nos dicen que lo van a dar de alta.
Tres familares nos quedamos en el hospital para cuidarlo y estar pendiente de su atención médica. Los demás están en una casa que rentó la Guardia Nacional en Zihuatanejo, están comprando alimentos y pagan los medicamentos. Saben su responsabilidad. Sin embargo, lo que más nos preocupa es que Marcelino no vaya a quedar bien. Lo triste es que no va a trabajar en esta temporada porque su recuperación va a ser lenta.
En estos meses todo serán gastos para su familia y no tendrá ingresos. Su esposa y sus 6 hijos van a pasarla difícil. Su único hijo de 14 años podría trabajar el el corte de jitomate y de chile, pero es insuficiente para sostener a toda la familia y atender los gastos médicos que va a necesitar Marcelino. A la semana se necesitan mil pesos para irla pasando. Un cono de huevos está hasta en 100 pesos y el kilo de jitomate en 80 pesos. Por eso nos vamos a Michoacán porque solo ahí podemos ganar algo de dinero. Marcelino se va a regresar al pueblo con su familia sin dinero y con una herida en el tobillo.
Por más de 10 años hemos ido al corte de limón en la temporada de lluvias y regresamos después de octubre. Sólo estamos en Calpanapa dos o tres meses y otra vez volvemos a los campos. Nos pagan 35 pesos por caja de limón. Por lo regular se hacen seis cajas al día y los más rápidos 10 cajas diarias. Lo máximo que ganan son 350 pesos al día.
En el corte de jitomate nos pagan a 7 pesos el bote. El trabajo es arduo porque para ahorrar se tiene que cortar 30 botes al día y los que tienen más destreza logran los 50 botes. En el corte de chile pagan 10 pesos por bote y se logran de 25 a 30 botes. Es poco porque tenemos que pagar 2 mil pesos por la renta de una pequeña casa. Si no alcanzamos rentamos dos. Por los servicios de luz y agua pagamos 300 pesos, es la cantidad que juntamos en un día cortando limones. Para cocinar tenemos que juntar leña porque los cuartos no cuentan con estufas.
Las niñas y niños se quedan con sus mamás. Los que tienen entre 10 y 15 años ya empiezan a trabajar en el corte de jitomate y chile, porque los limones no los alcanzan. Los rancheros no dicen nada porque no hay contratos. Dejaron de ir a la escuela porque no tenemos con quien dejarlos en la comunidad y tampoco pueden estudiar en Apatzingán porque las maestras y maestros de Calpanapa no les entregan sus boletas de calificaciones. Ellos quieren que terminen ahí el ciclo escolar. No podemos estar todo el año porque no tenemos dinero para comer.
No tenemos más salida que ir a trabajar a los campos agrícolas. Dejamos nuestra tierra para ganar un poco de dinero. En Michoacán si trabajamos duro conseguimos ahorrar algo para sobrevivir dos meses. Si te quedas en el pueblo te puedes morir de hambre, pero ahora también si sales a los campos agrícolas te puede pasar algo como ahora. No solo corres el riesgo con los grupos de la delincuencia, también con la Guardia Nacional que, en lugar de protegernos, nos tiraron a matar. De milagro está vivo Marcelino. Solo pedimos que las autoridades investiguen este delito que es grave porque dispararon sin justificación alguna y directo a las familias. También tiene que reparar todos los daños que ocasionaron a Marcelino, a su familia y a todos los que nos quedamos en la carretera.

 

El horror de la violencia

 

 

 

Las comunidades nahuas de la Montaña baja de Guerrero han sufrido constantemente la violencia de los grupos de la delincuencia desde el 2015. Hombres, mujeres, niñas, niños y jóvenes han quedado bajo el fuego, sin que las autoridades implementen acciones contundentes para desarticular a estas organizaciones que mantienen en el limbo del horror a la población indígena indefensa.

Ante la ausencia de las autoridades, la delincuencia ha impuesto su ley con las balas y ahora con drones. Las incursiones de civiles armados en las comunidades indígenas son recurrentes y lo más grave es que no son atendidas por las autoridades. Optan por esconderse en los cerros y en las iglesias de las comunidades que pertenecen a la CRAC-PF y al Cipog-EZ.

Las tragedias pasan desapercibidas para las autoridades porque están ausentes y porque a la distancia los hechos se desvanecen. La gente llora por la impotencia de no ser atendido y porque no le dan crédito a su testimonio. Las niñas y niños se refugian en los brazos de sus mamás y ellas también son presas del temor de que las priven de la vida. Sus gritos se pierden en los lomeríos. Están solas, sin protección. Por eso su único consuelo es la denuncia pública y la súplica a las autoridades. “Nos están atacando a balazos y con drones artillados por los delincuentes que avanzan a pesar de que se topan con el Ejército”.

Los últimos hechos de violencia iniciaron el 2 de mayo de este año cuando asesinaron a dos personas de la comunidad de Alcozacán. El miércoles 6 continuó una serie de ataques contra las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, pertenecientes Cipog-EZ. Ahí fueron asesinados Isaías Morales Lucas, Bernardino Hilario Ocotlán, Ernesto Hilario Ocotlán e Isacar Villalba Rosario, originarios de la comunidad de Tula. El 8 de mayo una señora de la comunidad de Xicotlán fue herida de bala.

A las 7:30 de la mañana de este 9 de mayo irrumpieron los delincuentes con drones artillados que sobrevolaron en la comunidad de Tula. Entraron bien armados con equipo táctico destruyendo todo a su paso. No les importó que había niñas y niños. Disparaban indiscriminadamente a quien le tocara. Desde los cerros cercanos, se atrincheraron para abrir fuego. Estaban algunos elementos del Ejército como a 200 metros, pero sólo fueron espectadores, mientras las personas corrían despavoridas. No se movilizaron para enfrentarlos o detener a los agresores. La Guardia Nacional, la Policía Estatal y el Ejército estuvieron en las comunidades solo para documentar la infamia. Se tomaron fotos, pero no protegieron a las ciudadanas ni a los ciudadanos. Los dejaron a su suerte.

Las imágenes son de terror. El ambiente es tenso. El estruendo de las balas hizo eco en sus casas. Las gallinas cacaraquearon para refugiarse y los perros aullaban. El polvo se levantaba como si fuera una confrontación abierta. En el cerro cercano a Tula un dron posó en la tierra. Lo que quedó del paisaje fueron los rastros de la violencia.

Las mujeres indígenas relataron: “nos quedamos en el monte sin poder dormir porque teníamos miedo de que llegaran los armados. Estábamos escondidas en silencio porque teníamos miedo de que nos fueran a encontrar”. A las 2:40 de la mañana varias familias se tuvieron que desplazar a la comunidad de Alcozacán para salvarse. Más de tres días consecutivos de agresiones no fueron suficientes para que los militares actuaran, más bien las dejaron abandonadas.

Los ataques continuaron en este Día de las Madres. No había nada qué festejar. Más bien, había gritos y llantos por los balazos y las bombas que lanzaban sobre las viviendas. La agresión era directa. Los delincuentes tiraban a matar. Las noches se han convertido en un infierno. “Nos hemos pasado huyendo, cargando en nuestras espaldas a nuestros pequeños hijos e hijas para escapar de las balas”, comentan con desesperación las mujeres.

El rugido de las armas de fuego azotaba las puertas de las viviendas. Las mamás escondían a sus hijos. La inenarrable escena de violencia fue devastadora. Querían correr, pero se contuvieron hasta que parara la balacera. La muerte ahora ronda en las veredas y en cualquier rincón de la casa. Una madre de familia de Tula cuenta que se salió a la una de la tarde porque en su comunidad les estaban tirando bombas y balazos con armas de alto poder.

“Saqué a mis gemelos como pude porque deshicieron mi puerta con los balazos, casi nos tocaba. Siguen ahí los delincuentes. Le solicito al gobierno que nos haga caso porque estamos sufriendo. Mis niños están sufriendo. Hay un miedo muy grande. Ya mataron a nuestros animales, están prendiendo el monte, están amenazando con que van a entrar. Las autoridades están viendo lo que está sucediendo, que por favor nos hagan caso. Los niños lloran, ya no pueden vivir bien en sus casas porque nos amenazan los de la delincuencia. Las mujeres y los niños no tenemos la culpa, defendemos al pueblo, no somos criminales”.

Entrada la noche más de 800 personas desplazadas estaban refugiadas en la iglesia de Alcozacán. El comisario municipal señaló que “las señoras, niñas, niños, madres, viudas y ancianos de 70 años, están resguardados en la iglesia. Nos están atacando en las comunidades de Acahuehuetlán, Xicotlán, Tula y ya vienen entrando a Alcozacán. Solicitamos a los tres niveles de gobierno que nos respalden. Ya marqué al 911, a la Guardia Nacional, a la presidenta de Chilapa; estamos esperando su apoyo inmediato desde Chilpancingo y a nivel federal. Necesitamos que inmediatamente llegue el gobierno. Le solicito a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la gobernadora, que respondan, que hablen con nosotros. Esperamos su apoyo urgente”.

A los recientes episodios de violencia se suman la larga lista de crímenes que hasta hoy se han registrado 76 asesinatos y 25 desaparecidos. Lo peor es que varios niños han sido privados de la vida por los grupos de la delincuencia que quieren tener el control total de las comunidades y sus territorios. Por defender a sus pueblos nos ha costado la vida. Algunas comunidades han quedado deshabitadas por la violencia demencial e irrefrenable.

Las autoridades estatales y federales han dejado que los grupos de la delincuencia se expandan y actúen con total impunidad. En cambio, a la población indígena la han relegado y discriminado, dejando que ellos solos afronten este poder impune. En lugar de protegerlos, los criminalizan y argumentan con falacias que se trata de enfrentamientos entre grupos delincuenciales.

Para las comunidades indígenas de Chilapa la frase “primero los pobres” está muy lejos de que se haga realidad, porque siguen sometidos por los comerciantes y políticos. El gobierno municipal de Chilapa siempre ha estado controlado por familias ricas de la cabecera. Ha sido un bastión priista, de grupos caciquiles que en las últimas tres administraciones cambiaron de estafeta con el PRD. Sin embargo, los vicios son los mismos, reproducen los mismos esquemas de corrupción, nepotismo, maltrato y desatención a las comunidades indígenas. Continúa la inseguridad, la violencia y la delincuencia organizada. Los delitos no se investigan, mucho menos se castigan. La justicia es inaccesible para la población indígena y los crímenes de alto impacto quedan en la impunidad. Los casos de desapariciones y asesinatos de personas indígenas solo son reivindicados por sus familiares. Para la Fiscalía estos casos no cuentan porque no hay carpetas de investigación. Le cargan a las familias todo el peso de la investigación, además de interponer las denuncias en la cabecera municipal, se encargan de presentar pruebas y testigos. Ante el temor de que las consecuencias sean fatales por exigir justicia, las familias se resignan al silencio y a padecer el flagelo del miedo y la amenaza.

En la Montaña alta la violencia se extiende como la lumbre incontrolable de los cerros. La tarde de este domingo se suscitó un ataque armado en la comunidad de Huitzapula, municipio de Atlixtac. A las 6 de la tarde iniciaron los disparos desde los cerros, poco a poco se fueron acercando a la comunidad con drones explosivos. Cerca de las 10:30 de la noche ya estaban a 500 metros del centro del pueblo. La noche oscura aguarda sorpresas y secretos. En estas agresiones ya es común que los chispazos de luz iluminen la noche por los artefactos que explotan en el cerro. El terror parece instalarse en las comunidades de la Montaña, que ya no son nada tranquilas.

La población no tiene otra opción que pedir auxilio, sin embargo, las autoridades están ausentes. Nadie se da por enterado. Esperan órdenes superiores, sin éstas el aparato de seguridad del Estado no funciona. Las mismas autoridades que reciben los reportes ya se acostumbraron a sobrellevar los conflictos. Solo verifican si hay peligros inminentes o si está en riesgo la seguridad de algún funcionario. Fuera de estos agravantes la gente que teme ser agredida o que es reportada como asesinada o desparecida, tiene que esperar hasta que el elefante reumático de la justicia reaccione.

Antes de cerrar este artículo nos llegó información de Alcozacán de que hay 13 personas de Xicotlán que están reportadas como desaparecidas. Los familiares han tenido que organizarse para buscarlos. No lo pueden hacer con total libertad porque saben que se encuentran asediados por grupos de la delincuencia. La angustia es mayor porque las autoridades no acuden en su auxilio. Este domingo por la tarde hicieron un recorrido los militares en la comunidad de Tula pero no establecieron contacto con las familias agraviadas. Esperamos que las autoridades acudan al llamado de las comunidades y que puedan escuchar a las madres de familia que tienen mucho temor de que las agresiones continúen. Es importante atender a los familiares que reportaron la desaparición de sus hijos y hermanos, también se debe garantizar la atención a las víctimas de desplazamiento forzado. No se debe sesgar la información, ni desacreditar el trabajo de las organizaciones sociales que acompañan a las comunidades agraviadas. Para la construcción de la paz en Guerrero se tienen que desmontar las estructuras delincuenciales, es un imperativo legal perseguir a quienes atentan contra la vida y la seguridad de las personas y garantizar la protección de las comunidades y familias sometidas por la violencia criminal.

Sinaloa, el espejo de Guerrero

En estos 33 años las voces de El Sur han plasmado el mosaico cultural y político de un Estado combativo. Su veracidad e independencia editorial es el mayor capital que reconocen y valoran sus asiduos lectores. Todo nuestro reconocimiento y solidaridad a la ardua y riesgosa labor de las y los periodistas de Guerrero, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Los señalamientos de la justicia estadunidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado de proteger al cártel de Los Chapitos, parece ser una historia lejana y extraña para la clase política guerrerense. Se interpreta que sólo es una invención más de la administración de Donald Trump para doblegar al gobierno de la presidenta Claudia Sheimbaun. Han cerrado las filas morenistas para no permitir que los gobiernos extranjeros intervengan en nuestros asuntos internos. Se apela a nuestra soberanía como un principio insoslayable de un país digno que exige ser respetado y que no permite el injerencismo de países poderosos.
Para las elites morenistas de Guerrero este agravio es un asunto que se dirime en el plano nacional. El contexto estatal está imbuido de otra dinámica. Las aguas pre electorales empiezan a cobrar fuerza y a tomar cauce ante la opinión pública. Proliferan los eventos públicos y las ruedas de prensa para posicionar políticamente sus candidaturas. Flota en el ambiente la idea de que es el momento propicio para hacer visible las aspiraciones políticas y mostrar músculo, con el fin de perfilar sus candidaturas ante la nueva dirigencia nacional.
Están alejadas de la realidad que nos apabulla, circulan en la órbita electorera y sus intereses políticos solo giran alrededor del circuito morenista. Los grupos políticos distan mucho del sentir ciudadano, aunque discursivamente se reivindican como representantes del pueblo. Los cargos públicos que algunos ostentan les da la oportunidad para promocionar su imagen y capitalizar políticamente la marca de Morena. La disputa por las clientelas políticas reedita las prácticas vetustas del otrora partido hegemónico. En estos tiempos pre electorales prevalece la opacidad en el manejo de los recursos económicos. Hay muchas artimañas entre los equipos para evadir las leyes electorales y ocultar el origen de los fondos, con el fin de posicionar mediáticamente a quienes aspiran a los cargos públicos.
Desde esta etapa pre electoral ya se vislumbran manejos turbios de los fondos que cada precandidato o precandidata ejercen, debido a que no existen leyes ni mecanismos eficaces que obliguen a los partidos políticos y sus precandidatos a transparentar los recursos. A propósito de estos rejuegos políticos es importante tener como referencia la denuncia que existe en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde se señala que “Rocha Moya, un político veterano, fue elegido gobernador de Sinaloa en junio de 2021, con el apoyo de Los Chapitos. Para respaldar su elección los líderes de esta organización ordenaron a sus miembros que robaran las papeletas con votos de los oponentes de Rocha Moya, y que secuestraran e intimidaran a los candidatos de la oposición. A cambio el candidato prometió apoyar las operaciones de tráfico de drogas del cártel. Según lo prometido el gobernador permitió que Los Chapitos operaran con impunidad en Sinaloa.”
De acuerdo con la Fiscalía General de la República se trata de una denuncia donde no existen evidencias para la detención del gobernador de Sinaloa y 9 personas más, solicitadas por el gobierno de Estados Unidos. “No hay ninguna referencia, no hay ningún motivo, no hay ningún fundamento, no hay ninguna evidencia, que nos permita apreciar el porqué de la urgencia de la detención provisional”.
Es clara la posición del gobierno federal, de que se requieren pruebas fehacientes que acrediten estos señalamientos, mientras tanto, no procederán a la detención del gobernador con licencia. Lo grave del caso es que estamos ante un estado sumido por la violencia y enfrascados en la disputa a muerte entre Los Chapitos y La Mayisa. Durante estos 5 años los habitantes de Sinaloa han quedado a merced de los sicarios que han cobrado muchas vidas y se han apoderado de amplias franjas del territorio. La disputa se libra en las ciudades y en las zonas rurales. La desaparición de personas es un problema irresoluble, debido a la desatención y al maltrato de los familiares de personas asesinadas y desaparecidas, por parte del mismo gobernador. La presencia del Ejército y la Guardia Nacional ha sido insuficiente para contener la avalancha delincuencial. El desbordamiento de la violencia arrastra a la población a una vorágine irrefrenable.
Es claro el grado de penetración que tuvieron Los Chapitos en las estructuras estatales y la disputa a muerte que ahora libran contra el grupo de Los Mayos, como producto de las traiciones y rupturas de pactos siniestros que les permitió trasladar la droga a Estados Unidos y a varios países de Europa. Es grave que la disputa se haya profundizado en las urnas, en la lucha por los cargos públicos, en el control político del estado. Fue sumamente desastroso que la jornada para elegir al gobernador haya estado custodiada con armas de asalto, que los electores opositores estuvieran en la lista de los delincuentes para ser amenazados o secuestrados y que al final de la contienda ganaran los candidatos promovidos por Los Chapitos.
Este escenario que se plasma en la denuncia contra Rocha Moya es aterrador porque nos habla de cómo los grupos de la delincuencia se inmiscuyen en el proceso electoral y cómo apoyan a determinados candidatos. No es una elucubración hecha al aire, es una amenaza real que las instituciones del estado no están en condiciones de controlar y de frenar. La realidad es que muchos actores políticos en nuestro país han cometido delitos electorales, sin embargo, ha sido imposible probarlo, mucho menos de aplicar sanciones.
Hay múltiples maneras de encubrir acciones ilegales, de actuar subrepticiamente y de contar con pruebas para acreditar las denuncias interpuestas. Hay muchas personas expertas para cometer estas triquiñuelas, son prácticas añejas que resultan efectivas, como la compra del voto, que requiere una estructura bien posicionada territorialmente para asegurar una operación efectiva que llegue directo con el elector que está decidido a canjear su voto por dinero. El asunto de fondo está en quién proporciona el dinero en efectivo, quienes están dispuestos a entregar amplias sumas de dinero sin tener una garantía de que su dinero se multiplicará con los fondos públicos.
En nuestro estado la situación es parecida a la de Sinaloa y otras entidades más. Existe una institucionalidad endeble y porosa, un sistema de partidos controlado por caciques, grupos familiares y grupos de la delincuencia. La corrupción se desparrama en todas las dependencias de gobierno. Los vicios de antaño, de lucrar con el dinero público no se han desterrado, por el contrario, se han arraigado y perfeccionado. El perfil de los políticos responde más a los intereses de los grandes empresarios y de las cupulas partidistas. También responden a intereses mafiosos por la penetración que se ha dado de personajes de la delincuencia en varias instancias del gobierno.
Los políticos guerrerenses se pintan solos: son ególatras e inaccesibles, dilapidan los recursos públicos, viven en la opacidad y la opulencia, no transparentan los fondos que reciben; buscan colocar a sus familiares que no tienen el perfil profesional ni ético. Son apáticos y no atienden a la población que enfrenta situaciones límite. Solo salen de sus oficinas para congraciarse con la gobernadora en sus giras. Se mantienen al margen de los graves problemas que enfrenta el estado, dejan crecer los problemas apostándole al desgaste de la gente que protesta. Sobrellevan los conflictos y dan soluciones a medias para administrar la alta conflictividad que padecemos en el estado.
El problema de la violencia y la inseguridad es el mayor flagelo que padecemos los guerrerenses. Han pasado décadas y se han implementado operativos federales sin resultados tangibles. Los grupos delincuenciales se han multiplicado en las 8 regiones del estado y lo que es peor, se han enquistado en las estructuras del estado. Su poder se ha robustecido ante una Fiscalía que a nadie rinde cuentas y que tiene un gran rezago en las carpetas de investigación. Sus resultados son nimios con las escasas órdenes de aprehensión que ejecuta. Su ineficacia favorece a los grupos que delinquen, que continúan con sus tropelías y que saben cuál es el precio de la justicia.
La ausencia de las autoridades la han cubierto los grupos de la delincuencia al grado que ejercen el control territorial, se han apoderado de los principales giros comerciales en las 8 regiones del estado y han asumido el mando en varios gobiernos municipales que han sucumbido ante el poder delincuencial que por la fuerza y la violencia somete a la población. La presencia de estos grupos ha desplazado a los ministerios públicos, las corporaciones policiacas, los jueces, la Guardia Nacional para aplicar su propia ley apropiarse del erario público para erigirse en los proveedores de las instituciones de gobierno.
Esta crisis de gobernabilidad deja en total indefensión a los ciudadanos, pierde su misma naturaleza porque ya no salvaguarda los derechos de la población ni es garante de la ley ni del Estado de derecho. Deja de servir a la ciudadanía para convertirse en representante de intereses mafiosos y protector de delincuentes. El espejo de Sinaloa nos deja ver nuestra realidad que nos lacera. Tiene muchos rasgos de la criminalidad que azota a los dos estados. Hay un gran riesgo en nuestro estado de que algunos políticos quieran pactar con el crimen para satisfacer sus ansías de triunfo a costa de un narcogobierno.
Evaden responder a cuestionamientos de fondo relacionados con la grave crisis de inseguridad que venimos arrastrando por la inoperancia de sus estrategias que mantienen intocada las estructuras delincuenciales, por la permeabilidad de las instituciones de seguridad y justicia del estado y por la colusión que existe con los grupos del crimen organizado.

Las batallas por la verdad y la justicia

En memoria del maestro Sócrates Hernández Lozano, compañero combativo por la defensa de los derechos de los trabajadores de la UPN-121

En la 139 Acción Global por Ayotzinapa, las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos realizaron este domingo la marcha y el mitin en el Hemiciclo a Juárez. Don Emiliano Navarrete, padre de José Ángel, señaló que el Ejército mexicano se ha encargado de obstruir el camino para encontrar a sus hijos. “A pesar de que el gobierno tiene la suficiente tecnología para localizar a las personas desaparecidas, se empeña es hacer más cruento nuestro sufrimiento.
“El gobierno no ha querido decirnos dónde dejaron a nuestros hijos. Ellos tienen toda la tecnología militar para hacer búsquedas en cualquier rincón del país, pero no tienen voluntad política para hacerlo. Cuentan con los servicios de inteligencia para ubicar a las personas que no aparecen, sin embargo, la situación se ha complicado porque varias autoridades están involucradas en estas desapariciones.
“Existe una Fiscalía Especializada para el caso de nuestros hijos dentro de la Fiscalía General de la República, pero solo se mueve por órdenes de la presidenta. Esa es la maldita realidad. ¿Qué podemos hacer como personas, como padres, como ciudadanos que estamos exigiendo justicia, que exigimos verdad y que diariamente buscamos a nuestros hijos?
“Nadie me puede arrebatar el derecho para saber dónde está mi hijo y dónde están sus demás compañeros. La presidenta tiene que interceder como jefa suprema del Ejército mexicano para que la Sedena entregue los folios que faltan, como ya lo ordenó un tribunal.
“En el mes de noviembre le dijimos a la presidenta que nuestra principal prioridad es que venga algún experto para que nos ayude a encontrar a nuestros hijos. No hemos podido avanzar con la Covaj y vemos que más bien están siguiendo líneas de investigación que trabajó el gobierno de Peña Nieto. Por eso nos llevaron al rancho del Gil y a las funerarias de Iguala para preparar el terreno de que ahí hay restos de nuestros hijos. Por eso nos comentaron que habían encontrado una bolsa con restos del 2014.
“Ya no queremos más mentiras, ni que nos anden llevando a lugares que ya investigó el GIEI, por eso estamos a la espera de una respuesta de la presidenta, sin embargo, vemos que no le interesa porque este 27 de abril cumplimos 5 meses sin tener una respuesta positiva o negativa. Estamos aquí en la ciudad marchando por nuestros hijos y exigiendo que se atienda nuestro planteamiento. No vamos a doblegarnos a pesar de que el tiempo se alarga y complica nuestra existencia. Una cuestión tenemos bien clara: nunca dejaremos de buscar a nuestros hijos. Lucharemos hasta el último minuto que nos quede de vida. El amor por ellos es infinito, no tiene caducidad. Nuestro amor es el alimento diario, no se acaba, es eterno”.
Dos días antes, una representación de padres y madres de los 43 normalistas se solidarizó con el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop) que marchó en la capital del estado al lado de varias organizaciones solidarias, para exigir al fiscal general que acelere las investigaciones, pero sobre todo, que ejerza acción penal contra los autores materiales e intelectuales del cobarde asesinato de Marco Antonio Suástegui. La presencia de las madres y padres estrechó los lazos con sus familiares que se sintieron reconfortados por este sentido de hermandad. Marco Antonio en varias ocasiones participó en las marchas de Chilpancingo, visitó a las madres y padres en la Normal y en Acapulco irrumpió con su machete en las instalaciones de la Marina al lado de las madres y padres para denunciar la colusión que hubo de varias instituciones en la desaparición de sus hijos. Esos momentos densos de la lucha son los que robustecen la resistencia y visibilizan las tropelías y complicidades de las autoridades con el crimen organizado.
La gente mayor de Cacahuatepec recuerda que Marco Antonio era un remolino en la arena, siempre juguetón y dicharachero. Se revolcaban en la tierra y cuando se cansaba corría entre las piedras para ir a nadar en las aguas semi tranquilas de río Papagayo. En esos años la única salida para no sentir los estragos de la pobreza y del hambre estaba el chapuzón. A la altura de El Fraile había una piedra grande y una poza donde se lanzaba clavados. Unos metros abajo estaba el paso para que la gente cruzara.
Era una algarabía para Marco Antonio y sus compañeros de la escuela cuando algún papá les compraba una pelota para jugar futbol en la arena. Las patadas en muchas ocasiones ya no eran para la pelota sino contra el rival, terminando el juego en batallas campales.
En ese tiempo no había luz en Cacahuatepec, el candil se usaba para hacer las tareas, las velas eran un lujo. Marco Antonio terminó la primaria en su pueblo, para que no dejara el estudio unas tías se lo llevaron a Acapulco. Ahí se abrió paso, tuvo que hacer mandados en el mercado y ayudaba a las personas para cargar sus compras. Así se ganó sus primeros centavos. Con mucho trabajo terminó sus estudios de Arquitectura.
En el 2003 cuando el gobierno quería hacer la presa La Parota los principales del pueblo lo buscaron para que les ayudara. No titubeó para incorporarse a un incipiente movimiento para defender sus tierras. En El Fraile habían instalado un plantón para no dejar pasar las maquinarias de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que estaba construyendo la cortina de la presa.
Con la conformación del Cecop la lucha por la defensa de las tierras fue dura. Mujeres y hombres con sus machetes y palos encararon a los gobiernos y a la policía estatal. Doña Rocío de 75 años fue pieza clave en la lucha por el territorio: “Fui a una reunión y esa vez había ido gente de San Antonio, Vereda, Amatillo, Aguacaliente y otras comunidades. Nos empezaron a echar más lumbre porque vieron que iba duro y no pudieron agarrar nada. Venían a ofrecer dinero para que vendiéramos nuestras tierras; decían que íbamos a tener beneficios, iban a meter el agua. Algunos aceptaron el dinero, pero nosotros seguimos. Nos mandaron judiciales, pero nunca tuvimos miedo. Estuvimos en La Concepción tres años en plantón.
“Marco Antonio sufrió la persecución, pero siguió adelante al lado de las comunidades de los bienes comunales de Cacahuatepec. Lo encarcelaron y cuando salió creó un grupo de la Policía Comunitaria. Sin embargo, lo querían, lo buscaban y lo echaron preso nuevamente en Nayarit. Exigimos su libertad sin importar si comíamos o no. Marco nunca se vendió, al contrario, acompañó al subcomandante Marcos cuando nos visitó en Aguacaliente. Zeferino Torreblanca y Félix Salgado Macedonio nunca hicieron nada a favor de los pueblos. ¿Vea cómo estamos? Nos querían quitar la tierra. Marco tuvo el valor de enfrentar a los gobiernos. Dijimos todos en una asamblea que no queríamos la presa y también le ganamos al gobierno en los tribunales, porque siempre fueron tramposos y mentirosos.
“Marco Antonio no se arredró. Cuando Vicente fue desaparecido por hombres armados reclamó a la Fiscalía General del Estado de Guerrero y al Ejecutivo estatal para que le entregaran con vida a su hermano”.
Las amenazas se incrementaron. Pilar recuerda que el último domingo de Marco Antonio comió un plato de pozole con Guadalupe, conocido como Lupillo e integrantes de Cooperación Comunitaria. Tomó agua fresca de limón y jamaica. Estaba contento y nos hizo reír con sus comentarios en la mesa. Recuerdo su risa que nunca voy a olvidar. A veces venía triste y nos contaba que tenía amenazas. Nunca imaginamos que al siguiente domingo estaría luchando por su vida”.
José Luis de la comunidad de El Cantón conoció por primera vez a Marco en una reunión en El Campanario. “Su voz hacía temblar la tierra. Nos daba ánimos. Fue un ejemplo para defender nuestro territorio, cuidar el medio ambiente, el río y el agua. Era valiente y no tenía miedo de incomodar al gobierno, pero por eso decidieron asesinarlo”.
Para los comuneros y comuneras de Cacahuatepec, Marco Antonio le dio vida a las comunidades porque las autoridades las tienen abandonadas. Llevó proyectos a través de las organizaciones de derechos humanos. No sólo luchó por la tierra, también por el río Papagayo contra las empresas gravilleras que saquean minerales pétreos, buscó viviendas para las familias después de los huracanes Otis y John. No descansó. En las playas de Acapulco enfrentó a los delincuentes que querían cobrarle cuota en su espacio donde rentaba motos acuáticas.
“Nos cuesta asimilar su muerte. Escuchamos sus voces y en las noches lo soñamos que nos dice: cualquier cosa que necesiten los voy apoyar. En sus sueños se despide. La tristeza es colectiva, pero también el coraje y la impotencia porque la Fiscalía de Guerrero no ha dado justicia y no ha detenido a los responsables. Lo queríamos mucho porque fue un gran hombre que gracias a él no se llevó a cabo la construcción de la presa La Parota. Dio su vida por la tierra y por el río Papagayo, donde nadaba de niño”.
Este 25 de abril se cumplió un año del asesinato de Marco Antonio. Hombres y mujeres portando sus machetes lo recordaron. Algunas le lloraron a su líder. Lo recordaban con su sombrero negro y su machete en lo alto. Frente a las fotografías de Marco le hablaron con el corazón herido, pero con ese temperamento bravío. Lo mataron, pero su espíritu vive, vamos a seguir luchando defendiendo nuestras tierras y nuestro río, como lo hizo nuestro líder. Seguiremos yendo a Chilpancingo hasta que detengan a los asesinos. Las batallas por la verdad y la justicia seguirán vivas y vibrantes con la gente que tiene dignidad y memoria.