Ingresa el crimen organizado hatos sin revisión, dicen ganaderos del estado

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Ganaderos independientes denunciaron que el ganado que entra a Guerrero sin la revisión de las autoridades sanitarias, lo ingresa el crimen organizado “con la complicidad de las autoridades de los gobiernos federal y estatal”.
Aseguraron que los grupos delictivos controlan los rastros de los principales municipios del estado.
En tanto, el tesorero de la Unión Regional Ganadera y ex presidente de la Asociación Ganadera del municipio de Benito Juárez (San Jerónimo), Luis Enrique Armenta Magdaleno, denunció que las autoridades no sólo incumplen con la vigilancia para la sanidad animal de las cabezas que entran a la entidad, sino que son omisas con la vigilancia de la cuarentena del ganado que ingresa a ranchos en donde hay ganado local y se expone al contagio.
Por separado, un ganadero independiente denunció que la mayor parte del ganado que entra a Guerrero para su sacrificio en los rastros de la entidad, principalmente en los municipios de Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Taxco, lo traen del estado de Veracruz en condiciones “de dudosa procedencia y sanidad”.
Aseguró que ingresan en condiciones sospechosas no por omisión de las autoridades federales y estatales, “sino por complicidad con los grupos delictivos, eso todo mundo lo sabe, así han estado trabajando desde hace años”, declaró el ganadero en pequeño de Chilpancingo que no pertenece a la Asociación Regional Ganadera del estado.
“Los de la Asociación Regional Ganadera también se hacen de la vista gorda, saben cómo operan los grupos delictivos que se apropian del comercio de la carne que se vende en las principales ciudades del estado, pero no lo dicen por omisión, complicidad o por miedo”, dijo el ganadero en un restaurante de la capital.
Por ejemplo, indicó que en Chilpancingo quienes controlan la carne en canal y administran el rastro son Los Tlacos, en tanto que el comercio del pollo lo controlan Los Ardillos.
“Nadie puede vender si no tienen autorización de esos dos grupos, aseguró la fuente.
En tanto que en declaraciones por teléfono, el tesorero de la Unión Regional Ganadera, originario de San Jerónimo, Armenta Magdaleno, aseguró que por parte de los ganaderos incorporados a la agrupación, han cuidado sus hatos ganaderos y cumplen con todas las normas que les establecen la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, (Sader) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural de Guerrero (Sagadegro).
“Desgraciadamente no existe un control por parte de las dependencias del gobierno federal y estatal, nosotros estamos cuidando la casa, pero por otro lado los responsables de cuidar la sanidad, descuidan la introducción; no hay un control, las casetas fitosanitarias no operan, ingresa ganado de Jalisco, de Michoacán, del Estado de México, de Oaxaca, de todos lados”.
Agregó que la preocupación de los ganaderos locales es que ese ganado que llega lo ingresan en ranchos donde está el ganado local con el que conviven “y nos contagian y nos afectan, porque no existe un control, no hay un seguimiento en cuanto a la cuarentena que deben cumplir los animales que entran al estado”.
Reconoció que los ganaderos locales no cuentan con cifras del ganado que entra enfermo, aunque sí, dijo saben que ingresan a ranchos que están cuarentenados con la autorización de las autoridades federales y estatales.
Indicó que, ahora, en Guerrero “ya estan fácil ingresar ganado de dudosa procedencia por las casetas de vigilancia, que ya los ganaderos locales poco pueden hacer, inclusive, a veces, mandan ganado de engordas donde usan sales que no están permitidas y con clembuterol y lo traen de ranchos hasta sin factura”.
El representante de los ganaderos de San Jerónimo, declaró que lamentablemente los rastros a donde llega ese ganado lo controlan los municipios, “y allí ya no podemos opinar porque ya no nos compete, pero sabemos que ahora ya pueden sacrificar animales hasta sin factura y sin aretes”.
El ganadero aseguró que en lo que respecta a los ganaderos locales, sí cumplen con toda la normatividad administrativa y sanitaria “a pesar de que en este gobierno nos impusieron muchas normas, pero nosotros concientizamos, modernizamos y capacitamos a nuestros compañeros ganaderos, además de que los dotamos de equipo y de los conocimientos para poder participar sin problemas en la ganadería”.
Aseguró que todo eso lo han hecho con recursos propios, porque los gobiernos federal y estatal les cancelaron todos los programas: “nos revisan y nos supervisan pero no le aportan ni un peso a la ganadería, a nosotros nos toca hacer toda esa labor con recursos propios”, reprochó.
Añadió que ello a pesar de que tienen que afrontar desventajas y problemas como la inseguridad, los altos costos de producción, el cambio climático, la desestabilización de los suelos, el incremento de los precios de todo lo que se consume en el campo, “y luego, a parte, nuestro producto no vale porque ingresan ganado de otros lugares mejores terminados pero con sales que no estan permitidas y eso para nosotros es competencia desleal”.

 

Confían ganaderos del municipio que entre en operación el rastro en El Salto

El tesorero de la Asociación Ganadera, Gerardo Ramos, y el Presidente de la Asociación Ganadera de Acapulco ubicada en Texca, Santos Ramos Catarino, junto al ganado que está siendo preparado para comercializar su carne Foto: Carlos Carbajal
Ganado en el corral de las instalaciones de la Asociación Ganadera de Acapulco Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Ganaderos de Acapulco confían en que ahora sí inicie operaciones el rastro de El Salto para que puedan vender carne de calidad aquí y sin intermediarios que se llevan parte de sus ganancias como productores.
Integrantes de la Asociación Ganadera con sede en Texca indicaron que la falta de un matadero oficial ocasiona que no haya un control de los animales que entran al municipio, que luego los destazan en los rastros clandestinos y venden su carne en los mercados.
“Nos mortifica como productores y como acapulqueños, porque también tenemos familia, que comamos carne de calidad, que sepamos lo que estamos comiendo”, dijo el presidente, Santos Ramos Catarino, que representa a unos 400 ganaderos del municipio.
En entrevista con El Sur en la sede de la asociación y luego en el centro de acopio inaugurado el martes pasado por el Ayuntamiento, ambos ganaderos contaron este jueves las dificultades que enfrentan como productores, pero también las expectativas que les generan las nuevas instalaciones y la promesa de la apertura del rastro Tipo Inspección Federal (TIF).
La Asociación Ganadera con sede en Texca fue creada en 2018, después de separarse de la Asociación Ganadera Local de Acapulco Guerrero. Conglomera a unos 400 productores, de los cuales 20 por ciento son mujeres.
Su presidente, Santos Ramos Catarino, dijo que el rastro “nos beneficiaría que estuviera funcionando porque el productor haría su venta directa, ya no buscaríamos para vender lo que es ganado de gorda, vacas, que se irían directamente al rastro. Esa carne la consumirían aquí los acapulqueños, una carne de calidad porque el ganado que tenemos como productores lo tenemos identificado, está bien. Ya no saldría el ganado a otros estados o a otros países, es la carne que nosotros consumiríamos aquí en el municipio, como en el estado. Sería importante para los acapulqueños porque es un rastro TIF, de calidad, comeríamos carne limpia. Entonces trabajaríamos directo al rastro. Como lo mencioné en la reunión con la presidenta Abelina López Rodríguez, sería importante trabajar con el centro de acopio porque ahí sería la engorda del ganado. El productor primero vendería al centro de acopio y el centro de acopio trabajaría directamente con el rastro TIF”.
El tesorero, Gerardo Ramos, dijo que la realidad de los productores es “complicada porque no tenemos un lugar donde nuestro ganado se pueda recolectar y realmente lo que hacemos los productores es vender a intermediarios, que son los acopiadores que vienen a comprar el ganado, pero son ya personas terceras. Entonces no tenemos otra oportunidad que vender y vienen y dicen tanto y tenemos que venderlo”.
La mayoría de los ganaderos en Acapulco se dedican a la crianza de becerros. Centrar el ganado en un solo lugar abre dos opciones: la primera es “engordarlos y sacarlos al norte, pero ya organizados, nosotros directamente sin intermediarios, directamente nosotros a otros lugares de engorda donde el productor se vería beneficiado por incrementar el valor de su ganado. Ya no sería intermediario, que es el que realmente se está llevando el trabajo y rápido, y nosotros que le batallamos duro, duro, está más complicado y a veces se nos dificulta eso”.
La otra opción sería “engordar el animal a una etapa final y llevarlo al rastro, que posteriormente es la idea de la presidenta con apoyo del gobierno estatal. Sería importante, no sólo en el ganadero en el aspecto de becerros, sino también todo productor que se dedica a la matanza de pollos, cerdos, ya se irían a un lugar pues verificado”.
A partir del rastro TIF, aseguró el productor de 40 años, “va a haber un control de sanidad para que ya se pueda erradicar ya la brucelosis, la tuberculosis, infecciones que se transmiten a las personas. Lo que yo siempre he dicho, la sanidad es pública, no es de los ganaderos, de los agricultores, de los que producimos en el campo, entonces es algo que tiene mucha importancia en el municipio. Ya en sanidad estaría bien controlado y también el productor consumiría algo sano”.
El presidente Ramos Catarino agregó que “nos mortifica como productores y como acapulqueños, porque también tenemos familia, que comamos carne de calidad, que sepamos lo que estamos comiendo. Por eso es importantísimo”.
–La carne de supermercados es de afuera, pero ¿la que se encuentra en los mercados?
–Una parte sí, pero otra no. Hay muchos aquí, como lo comentó el presidente Atalo Niño Ramírez, aquí hay más de 200 rastros clandestinos, donde matan animales. Y como no hay caseta sanitaria que estén vigilando la entrada de ganado, llegan a los rastros y ahí los están matando y nadie está vigilando eso, contestó el tesorero Gerardo Ramos.
“Son rastros que no se les está poniendo la atención; ¿qué estamos consumiendo? No hay ese control de vigilancia del ganado”, agregó. “Como no hay caseta ingresa cualquier ganado, llegan a las centrales de abasto o a los mercados, pero no sabemos porque no hay un control. Incluso yo he tenido la oportunidad de ver algunas situaciones donde el ganado lo traen vivo, los dejan en los corrales y ellos ahí hacen su matanza. Y yo digo, ¿éstos de dónde vienen? ¿Quién lo controla? No, nada. Puede ingresar ganado sin ningún cuidado y eso es lo que ponemos cuidado y es parte muy importante porque, como decía, es la sanidad pública. Imagínese una epidemia, no vamos a saber ni de dónde viene”.
–¿Se puede decir que no hay un control sanitario de la carne que viene?
–Exactamente, contestó el presidente Ramos Catarino.
–¿Y eso desde hace cuánto?
–Desde que no ha habido rastro.
En promedio, un ganadero acapulqueño es dueño de unas 30 cabezas, un productor entra a la asociación a partir de seis cabezas de ganado. Al pequeño ganadero, explica el presidente Ramos Catarino, “no se le debe desconocer porque somos productores. Ya tienen su pie de cría y quieren seguir, qué bueno. Qué bueno que haya más personas que quieran ser campesinos, que quieran participar como ganaderos, que esto no se pierda, que sigamos adelante”.
El tesorero explicó que una asociación ganadera lleva un control “bien sistematizado”, con respecto al areteo y el registro del padrón ganadero y de acuerdo con la unidad de producción, la UPP (Unidad de Producción Pecuaria), que es la que pide el municipio para dar algún tipo de apoyo.
Del centro de Texca, donde se ubican las oficinas de la asociación, al centro de acopio, son unos minu-tos de distancia. Está a las afueras de la comunidad, después de la Preparatoria 47 de la Universidad Autónoma de Guerrero.
En las instalaciones hay unos 20 animales, entre vacas, becerros. “No engordamos todos, si se da cuenta usted, nosotros engordamos los puros becerros. Ahí seleccionamos a los becerros y los metemos a la engorda. Un compañero trae cinco, otro 10, y entre todos ya juntamos los 150, 200 que se va a llevar la jaula”, explicó Gerardo Ramos.
El tesorero dijo que “mientras no se eche a andar el rastro no podemos tampoco engordarlos porque es un trabajo que tiene que ir a proceso. Ahorita lo que se tiene que sacar a los siete meses por la inversión que se está metiendo, no te lo pagan como es, pues”. “Entonces con esto que ya vamos a vender directo, ya va a ser diferente. Mientras no haya rastro, los vamos a tener que sacar en jaula”.
Señaló a un becerro macho, de ocho meses, “éste ya se va también, éstos son los buenos. Ya se están sacando a esa edad porque no hay todavía un rastro donde los podamos engordar ya como toros grandes. Porque un rastro ya te pide animales gordos, arriba de 700 kilos”.
“Ahorita se venden así, por ejemplo, vienen acopiadores de San Marcos, vienen acopiadores de la Costa Grande, de Coyuca, de Juan R. Escudero, de donde quieran vienen compradores. Pero pues eso le descuentan al productor. No te lo voy a pagar a tanto, entonces cuánto. No tenemos dónde, tenemos que venderlo, la necesidad nos hace pues dar las cosas. Pero con esto que ya va a estar identificado cuando comencemos, pues con más margen de recursos en el ganado, ni modo que lo vendan allá. Tienen que venderlo así como nos estamos organizando, pues aquí. Entonces ya aquí directamente con la empresa”.
Ramos Catarino mostró la báscula y narró cómo los animales son pesados y luego llevados a las camionetas. Dijo que es un avance el centro de acopio, pero faltaría otra báscula porque un productor a veces quiere pesar su ganado, pero no venderlo todavía. También se necesita la ampliación de los corrales de acopio, bodegas. Y hasta un tractor.
Una vaca mugía mientras el presidente explicaba, retomando las palabras de Atalo Niño, que el becerro tiene un precio bajo, 48 pesos el kilo. Señaló un ejemplar de unos ocho meses y de unos 220 kilos, es decir, un valor de 11 mil pesos aproximadamente. Después del proceso de engorda, el kilo sube a unos 53 pesos, entonces unos 18 mil pesos.
Los ganaderos también son agricultores porque producen maíz para vender y usarlo para consumo propio. El campo es difícil, dijo el presidente de 62 años, “se fue una cuerda de entre 10,12 compañeros que se dedicaban al campo, que el año pasado sembraron dos o tres bultos de maíz. Nada más un bulto le da ocho toneladas, así que ese productor que producía lo de 16 toneladas ya no está. ¿Esas 16 toneladas quién la va a sacar hoy? Entonces hay una baja de producción, ya no le vemos llegar”.
Eran las 10:30 de la mañana. Es temporada de secas y no hay pasto, “nada más lo vamos controlando mientras entran las aguas”, dice Gerardo Ramos mientras mostraba dónde se pone la comida. Los animales no aguantan con sólo pasto, necesitan el forraje, maíz, “si no, más flacas se caen. Y es necesario echarle comida, aunque sea en la mañana, en la tarde, echarle para que aunque sea algo coman y ya se van a recoger, ya se vienen, toman agua y otra vez. Y así las cargamos todos los ganaderos todos los días”.