Silvestre Pacheco León

CRONICA MUNICIPALISTA

  La visita de Alberto Cárdenas a Guerrero  

A los consejeros de la Semarnat del núcleo Guerrero, nos citaron a las 10 de la mañana del miércoles pasado para un repaso final de los puntos resolutivos del Segundo Foro Ambiental Estatal que se presentarían al secretario Alberto Cárdenas y al gobernador René Juárez, por la tarde, en las oficinas de la Sefotur en Acapulco.

Como parte de la Mesa Guerrerense para el Cuidado y Preservación de la Tortuga Marina, saldríamos a las 3 de la tarde rumbo a la playa Las Glorias, en el campamento de Mónica Vallarino para la toma de protesta y la entrega de los apoyos a cinco campamentos tortugueros del litoral guerrerense.

El secretario federal y el gobernador estarían por la mañana en Tecpan, en el aserradero de El Balcón, entregando la certificación al ejido del mismo nombre que   acredita el manejo adecuado de su bosque, cuantificado en 10 mil hectáreas.

Nuestra puntualidad y el trabajo de los relatores que tuvo cada mesa en el Foro Estatal celebrado en Chilpancingo, nos permitió asistir al evento realizado en el salón Huitzuco del Centro Internacional Acapulco, donde se firmó el Convenio de Coordinación para el Fortalecimiento de la Gestión Ambiental que en el presente año tendrá un fondo histórico de 200 millones de pesos, y se presentó el Programa de Saneamiento Integral de las bahías de Acapulco y Zihuatanejo.

Lo sustantivo de esta reunión fue sin duda el avance en el entendimiento que mostraron el gobierno estatal con el federal acerca de sus esferas de competencia en la atención a los problemas de contaminación que afectan a las dos bahías más importantes de Guerrero.

La doble obligación de preservar la naturaleza por un sentido de supervivencia y para posibilitar el desarrollo social, allí anunciada, además de ser el indicador fiable de que no se repetirá la confrontación que escenificaron el año pasado en torno a la contaminación de las playas, también mostró una nueva actitud de los actores políticos.

En la presentación del Programa para el Saneamiento Integral de las bahías, una ausencia todavía lamentable es la de los ayuntamientos involucrados, pues a pesar de ser los directamente afectados y, suponemos que también los más interesados, aparecieron sólo como invitados y estuvieron parcialmente representados, pues fue notoria la ausencia del presidente municipal de Zihuatanejo.

Ante el problema del año pasado, que se suscitó a raíz de que la Semarnat dio a conocer los resultados del monitoreo sobre la calidad del agua que inhabilitaba a 16 playas del país para el uso recreativo, de ellas tres en Acapulco y una en Zihuatanejo, Cárdenas Jiménez cayó en la vieja práctica de los políticos de culpar a su antecesor al reconocer que fue imprecisa la metodología de medición que la Semarnat empleó entonces, restándole así importancia a los resultados que tienen las inversiones y las acciones que desde entonces se vieron precisados a realizar los diferentes organismos públicos.

Pese a la confianza que parece haber entre los representantes de los dos ámbitos de gobierno, no se avizora todavía un compromiso serio del gobierno por enfrentar radicalmente los problemas de la contaminación y el deterioro ambiental.

Por desgracia en estas expresiones, cuando se nota una relación tersa en las esferas del poder, existe siempre la tendencia de que los problemas reales se atiendan y resuelvan solamente entre ellos, sin que las acciones trasciendan a favor de la realidad. Pareciera una contradicción pero eso suele suceder precisamente porque falta en las acciones el acompañamiento de las organizaciones civiles que pueden ser garantes de que se trabaja en el sentido correcto.

El gobierno del estado, representado por el secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Juan Farill Herrera, dio cuenta del trabajo interinstitucional que han desarrollado para limpiar las bahías, desde julio de 2002 y del presupuesto ejercido.

No explicó el funcionario las razones por las cuales no se ha incluido a las organizaciones ambientalistas en las reuniones de trabajo y mucho menos en las evaluaciones. Esa es en parte la razón de que se vea con cierta suspicacia el resultado que arrojan los monitoreos sobre la calidad del agua en las dos bahías, cuando ni el método ni el calendario y mucho menos los resultados son del dominio público y cuando vemos que las obras necesarias son aún incipientes y se ejecutan sin la vigilancia ni supervisión confiables.

Por la tarde tocó el turno al programa de las tortugas y el escenario fue la playa Las Glorias, cerca de Tres Vidas. Se tomó protesta a los integrantes de la Mesa Guerrerense y se entregó equipo a cinco de los campamentos tortugueros manejados por organizaciones civiles.

Se hablaron generalidades de la problemática que rodea la vida de esa especie en peligro de extinción, pero no se escuchó la versión de las personas más comprometidas con su cuidado.

Quedó pendiente escuchar las acciones que el gobierno emprenderá para mantener las playas guerrerenses limpias y seguras. Se dejó pues la mayor responsabilidad en el cuidado de la tortuga a la sociedad civil, porque el gobierno se desentiende de la vigilancia y de la aplicación de la ley.

En ese preciso momento, por ejemplo, se podía ver, en el océano, un barco camaronero, muy cerca de la costa, lo que nos hizo recordar el problema de las tortugas que siguen apareciendo muertas en las playas, expulsadas por el mar.

En la reunión con los consejeros guerrerenses celebrada más tarde en las oficinas de Sefotur, me permití exponer el problema al titular de la Semarnat ante la presencia del benefactor de las tortugas, Fernando Peón Escalante del fondo Banamex. Le expuse que de acuerdo con lo afirmado por el subdelegado de Pesca, Víctor Zamora, los pescadores de la Costa Grande tenían razón cuando afirmaban que son los barcos camaroneros los responsables de la tragedia que se ha visto en las playas, porque evaden su responsabilidad de traer exclusores en sus redes de arrastre que les permitiría liberar las tortugas capturadas. Desgraciadamente la Sagarpa, de la que depende ahora Pesca, desatiende su responsabilidad de vigilar las flotas camaroneras que pasan a lo largo de la costa rumbo al puerto pesquero de Salina Cruz. Esa irresponsabilidad –lo dije– echa por la borda, en un santiamén, mucho del esfuerzo que se realiza para que las tortugas sigan viviendo.

En la reunión de la tarde los consejeros de la Semarnat también lamentamos la ausencia del gobernador del estado porque el propósito era enterarlo de las preocupaciones y propuestas que los diferentes organismos expresaron en el Foro Estatal, para que su gobierno las traduzca en programas, con presupuesto suficiente para revertir la tendencia que amenaza con mayor contaminación y destrucción de los recursos naturales que, de otro modo, constituyen el mayor potencial para promover el desarrollo.

Silvestre Pacheco Léon

 CRONICA MUNICIPALISTA

  El Segundo Foro Estatal Ambiental  

El deterioro ambiental en Guerrero ha crecido junto con la pobreza a pesar de que se observan avances en la toma de conciencia de la población y de que son más los funcionarios interesados en la solución de los problemas haciendo caso de las organizaciones de la sociedad civil preocupadas por el ambiente.

En su conferencia magistral, Carlos Toledo Manssur, biólogo, ex funcionario de la Semarnat y representante de la Red para el Desarrollo Sostenible de México, amigo de guerrerenses y conocedor amplio de la problemática que no ocupa, expuso en apretada síntesis la evolución que ha vivido la política ambiental en México y en el mundo sin poder frenar los efectos depredadores que tiene el modelo capitalista y neoliberal que domina al globo.

Como introducción al  Segundo Foro Estatal Una política ambiental para Guerrero la exposición de Toledo Manssur fue elocuente en referencia a la conducta que deben observar las organizaciones ambientalistas frente a las autoridades. Se trata de buscar alianzas para avanzar, no de confrontarse, de establecer compromisos, no de hacer competencia; de transparentar la ley y de aplicarla, no de desconocerla o simular su aplicación. Sólo si cada cual hace su parte y se crean espacios para la evaluación pueden tener sentido estos eventos.

El salón Cuicalli ubicado en el Paseo Alejandro Cervantes Delgado, a una cuadra del zoológico, junto al río Huacapa, albergó a unos 200 participantes, entre ONG, funcionarios municipales, organizaciones sociales, instituciones educativas.

En su desarrollo el Segundo Foro comprendió, además de la ponencia magistral de Carlos Toledo, la organización de cuatro mesas temáticas que abordaron los asuntos de Restauración y Remediación de áreas afectadas drásticamente, Educación, Capacitación y Comunicación Ambiental, Planeación, Protección y Riesgo Ambiental y Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo.

Al final del foro se notaba la satisfacción por el número de participantes, aunque su representación se haya limitado a unos cuantos municipios, ni siquiera todos los más importantes del estado.

Por primera vez en estos eventos fue notoria la participación comprometida de los funcionarios de la Semarnat y de la Procuraduría de Protección Ecológica del estado. El delegado y el procurador, cada uno con su respectivo equipo de colaboradores, estuvieron de tiempo completo en cada una de las mesas.

El ambiente de reclamo y confrontación que se vivió en el primer foro de Ixtapa, entre ambientalistas y funcionarios no se repitió. Todos se esforzaron en la elaboración de propuestas, aunque hayan estado presentes las denuncias y quejas conocidas.

En colaboraciones posteriores nos ocuparemos de presentar los trabajos de cada mesa y las denuncias que se presentaron sobre la problemática de las lagunas de Tuxpan en Iguala y la de Coyuca en la Costa Grande.

No se sabe si por vergüenza o de plano por apatía el gobierno municipal de Chilpancingo estuvo ausente en las discusiones, pero estando en las cercanías del río Huacapa el lugar del evento, a ningún participante le pasó inadvertido el grave problema de las aguas residuales de la ciudad, sobre todo cuando se supo que la capital del estado contribuye con 83 por ciento de la contaminación que sufre la cuenca del Huacapa a lo largo de cinco municipios de 105 mil habitantes, donde se sufre de amibiasis e infecciones intestinales frecuentes debido a los 5 millones de coliformes fecales por unidad de medida que reportan los monitoreos en el río.

En un resumen apretado de los resultados del trabajo en cada mesa, los relatores expusieron que hacen falta instrumentos de política ambiental y la operatividad de los que ya existen.

Una participación colectiva para definir con precisión el estado que queremos, así como los lineamientos centrales de la política ambiental.

Crear el Instituto Estatal de Planeación financiado con el 2 por ciento que el Ramo 33 destina a esos menesteres, como manera de resolver la ausencia de planeación.

Que los ayuntamientos destinen de su presupuesto anual los recursos necesarios para atender los problemas de agua potable y drenaje sanitario, tratamiento de aguas residuales y confinamiento ecológico de la basura como acción prioritaria en el mejoramiento de la calidad de vida.

Se planteó la necesidad de elaborar un diagnóstico estatal participativo que informe a la población sobre la situación que guardan los recursos naturales.

Se acordó promover los planes de ordenamiento territorial y los de desarrollo urbano.

Transparentar las acciones y los presupuestos destinados al medio ambiente y sancionar severamente los actos de corrupción.

La educación ambiental debe tener un carácter prioritario y capacitación ambiental para los comunicadores debe asumirse como un reto.

El procurador, Ernesto Velez Memije expuso en la clausura del foro el compromiso del gobierno estatal de promover reuniones con los presidentes municipales de las principales ciudades del estado, para darles a conocer los resultados del evento y sus implicaciones para esos gobiernos.

Una presentación de los resultados del foro se hará con los legisladores y con el propio ejecutivo Estatal en el presente mes de marzo y también durante este lapso se hará lo propio con el secretario de la Semarnat, Alberto Cárdenas Jiménez.

De parte de las organizaciones participantes se habló del compromiso para establecer una coordinación estatal que estreche relaciones y potencie acciones conjuntas en problemas específicos.