El informe de Claudia

 

Las concentraciones de mexicanos el domingo en las plazas de las ciudades capitales de todos los estados de la república para escuchar el informe del segundo año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, fueron el respaldo evidente contra la campaña orquestada por la ultraderecha internacional y su versión mexicana representada por el Partido Acción Nacional.
Después de presentar los notables avances que ha tenido el gobierno de la 4T para el desarrollo con justicia privilegiando a los sectores más vulnerables, la presidenta le dedicó la segunda mitad de su alocución al caso actual que involucra a la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos, quien en sus declaraciones a los medios de comunicación más influyentes del país ha confesado que ella no sabía de la presencia en territorio chihuahuense de agentes de la CIA participando en operaciones contra el narcotráfico junto con las autoridades policiacas de su gobierno y, como dicen los abogados, “a confesión de parte relevo de pruebas”. Si se toma como verdad lo que afirma la gobernadora panista su situación es complicada porque eso significa que carece del control de lo que sucede en su estado en temas muy graves como son los de la seguridad.
Por otra parte, si Maru Campos miente en sus afirmaciones también es delicado, sobre todo en el momento actual cuando las acometidas del gobierno estadunidense adquieren el carácter de injerencista afectando la soberanía del Estado mexicano, lo cual pone a la gobernadora en una situación delicada que obliga a que sea sometida a un juicio político por violar tanto la ley de seguridad como la propia Constitución, puesta en la tesitura de traición a la patria.
La acusación que procede y requiere de tal juicio no es tampoco algo nuevo dentro de la conducta que históricamente ha tenido la derecha mexicana.
He lamentado que a nadie en la concentración realizada en Chilpancingo se le haya ocurrido recordar lo sucedido hace ya 174 años cuando la confrontación entre liberales y conservadores durante el gobierno de Ignacio Comonfort los dividió a la mitad nombrando cada quien, a su presidente, Félix María Zuloaga por parte de los conservadores y Benito Juárez por parte de los liberales, desembocando en una guerra fratricida que duró tres años. A los conservadores de entonces no le importó la masacre cometida a cargo del general Leonardo Márquez como jefe militar del Plan de Tacubaya en 1857 quien asesinó a los liberales tan notables como Santos Degollado, Guillermo Prieto y Melchor Ocampo, entre otros, cuando ellos se habían retirado de la política.
Fue en aquella tesitura cuando sobresalió el guerrerense tixtleco Ignacio Manuel Altamirano, entonces diputado, quien al lado del general Juan Álvarez se convirtió en el fogoso tribuno opuesto a la amnistía que el gobierno juarista decretó en beneficio de los conservadores derrotados junto con Maximiliano de Habsburgo, el gobernante de la casa de Austria fusilado en el cerro de las Campanas.
Recordando ese pasaje de la historia donde se forjó la soberanía de México, resulta hasta risible que haya diputados y senadores de Morena quienes permanecen callados y justifican su silencio, ahora que la patria requiere de sus servicios, aduciendo que no quieren declarar para no poner en riesgo la cancelación de su visa, vaya patriotismo. Fue a ellos quien la presidenta conminó a mostrar valentía recordándoles que si querían participar en política debían dejar de ser pusilánimes.
Y para quienes no son ni diputados ni senadores, ni dirigentes de Morena, ni aspirantes a dirigir el próximo gobierno, les debe quedar claro que frente a la presión del gobierno estadunidense, aliado de la oposición de derecha mexicana, la defensa de nuestros paisanos frente a la demanda de detención para fines de extradición es una obligación elemental del gobierno mexicano pedir a su contraparte pruebas sólidas que sustenten la acusación, lo cual no los exime de que si tienen cuentas con la justicia en nuestro país deben ser detenidos, porque lo que no es aceptable es que para complacer al gobierno de Trump y no tener roces con él, se cometan injusticias contra mexicanos.
Para que todos los guerrerenses estemos informados y no se dé pie a confusiones tengamos presente que hay una campaña mediática intensa a través de la radio, la televisión, los periódicos y ahora a través de la red contra el gobierno de la 4T. El bombardeo de noticias que dicen medias verdades y de plano mentiras a nadie debe tambalear porque el gobierno y el pueblo son uno solo, inseparables e indestructibles. Que los dueños del dinero se gasten sus fortunas pagando a Tik Tok para promover golpes de Estado. Que no nos asuste la oposición de derecha que ahora recurre al gobierno de Estados Unidos como hace 174 recurrió a Napoleón III para volver al gobierno, el pueblo despertó y jamás volverá a ser esclavo porque ahora hay demasiados personajes como el ilustre profesor Ignacio Manuel Altamirano, dispuestos a ofrendar su vida por la transformación de México.

El debate necesario

Los datos que reporta la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 del Inegi respecto a la desconfianza que tiene la mayoría de los ciudadanos sobre organismos públicos como los partidos políticos, la policía y los gobiernos municipales no han tenido comentarios por parte de los diputados ni del gobierno estatal pero resultan pertinentes los datos que reportan porque estando en vísperas de las elecciones servirán para darle sustancia a los discursos de los candidatos.
La mala opinión que tiene la mayoría de los guerrerenses sobre los partidos políticos no es un invento ni tampoco gratuita sino el resultado de la conducta de sus líderes y representantes populares que no parece ser nada edificante como para tomarse como ejemplo para los futuros ciudadanos, más bien es para alejarlos de la política dejando el campo libre a los individuos sin escrúpulos ni decoro que son quienes ocupan los espacios y se benefician de los privilegios que disfruta la clase política tanto en la burocracia dorada como en el equipo de gobierno.
Frente al reporte mencionado solo dos dirigentes partidistas, el de Morena, Jacinto González Varona y Cesáreo Guzmán del PRD. Al primero se le hace normal el resultado de encuesta debido a las “constantes pugnas” que se dan al interior de los mismos, y a que muchos de los partidos no le apuestan a la participación ciudadana, mientras que para Cesáreo Guzmán del PRD, la nota debe ser analizada y atendida con una revisión del sistema de partidos con una reforma al respecto, sostuvo el perredista.
Lo cierto es que ningún partido tiene el menor interés en modificar la actitud de la sociedad respecto al quehacer de los partidos, también llamados organismos de interés público que la sociedad ha creado y financia para elevar la cultura cívica y fomentar la partición ciudadana en la vida pública.
La desconfianza que tiene la población por el mal desempeño de los gobiernos municipales también resulta alarmante porque están calificando también al partido del que emanaron, y son lo más cercano a la sociedad porque su función principal es otorgar los servicios públicos, el drenaje, la recolección de la basura, la urbanización. El caso patético para reflexionar es el de Chilpancingo con el incendio del mal llamado relleno sanitario del Huiteco que ha inundado a la maltratada ciudad de humo contaminante. La actitud del presidente municipal refleja una ignorancia garrafal sobre lo que ha sucedido y el impacto que provoca en el medio ambiente. Es para dar pena su reporte como si el incendio tuviera un origen natural y no fuera producto de la negligencia e irresponsabilidad de los funcionarios del área de los servicios públicos.
Tratando de interpretar la razón de esa desconfianza que los ciudadanos tienen sobre los partidos políticos quizá se deba a que la política con el paso del tiempo ha devenido espectáculo al que los propios partidos invierten millones de pesos de lo que reciben como prerrogativas lo que permite que se conozcan y se hagan públicas todas las trapacerías de los miembros de la clase política que se han hecho adictos al poder y son capaces de todo con tal de gozar toda la vida de sus privilegios.
Leyendo Guerrero en Llamas, el libro que Rogelio Ortega Martínez está utilizando para promocionarse como uno más de los aspirantes a la coordinación estatal de Morena, cuenta que después de una reunión con la cúpula del PRD en la Cdmx para consensar la propuesta para que sucediera en el cargo al defenestrado Ángel Aguirre Rivero, en el regreso de la ciudad para su unción en el Congreso local, se ofrecieron para darle aventón Sofío Ramírez, entonces Senador de la república por el PRI, y Evodio Velázquez dirigente estatal del PRD en el estado, y que habiendo optado por el ofrecimiento del primero tuvo que chutarse todo el viaje de tres horas en las que el senador no dejó de hablar para persuadirlo de que lo apoyara para ser el candidato a gobernador por el PRD en el 2015, y que llegando al puerto de Acapulco, camino a su casa en compañía de Evodio Velázquez éste aprovechó para pedirle su apoyo para que fuera el candidato del PRD a la presidencia municipal de Acapulco en 2015.
Eso lo destaca el ex gobernador Ortega Martínez como ejemplo de que mientras él se mantenía ocupado pensando en el contenido del discurso que prenunciaría en el Congreso y en afinar la estrategia para resolver la crisis de gobernabilidad que vivía el estado, a estos dos personajes lo único que les preocupaba era su carrera política personal, no la manera de apoyar la pacificación del estado.
Y en esta realidad que vive hoy el estado con un partido político nuevo, dominante y hegemónico que para quienes fuimos iniciadores en la implantación de la izquierda partidista resulta inusual, existe un verdadero arsenal de aspirantes a la candidatura para el gobierno del estado que antes era impensable porque recuerdo que cuando la lucha de los socialistas era apenas testimonial, sin ninguna posibilidad de ganar, eran pocos los que se animaban a figurar como candidatos sabiendo que se carecía de acceso a los medios de comunicación y que aparte de los riesgos que implicaba todavía tenía uno que poner dinero de su bolsa.
De entonces a la fecha la realidad que vivimos como oposición era muy otra comparada con la actual precampaña electoral. Ahora al interior de Morena disputan la candidatura más de dos decenas entre militantes hombres y mujeres, los cuales, en principio, han aceptado el mecanismo ideado por su partido para medir a través de una encuesta a los mejores posicionados, quizá tres hombres y tres mujeres entre quienes hacen todo para dejarse ver, oír, y seducir mediante el márquetin a sus audiencias utilizando las redes sociales y gastando hasta lo que no tienen para figurar en la encuesta que es el primer filtro.
Y es que siendo el más eficaz método que ha encontrado Morena para evitar que el golpeteo amenace la estabilidad del partido, se hace evidente la falta de debates entre los aspirantes como proceso formativo para la militancia, lo cual abonaría en el conocimiento de los temas propios de gobierno yendo al fondo de los problemas para desmenuzarlos con el apoyo más amplio de la sociedad, de tal manera que quien se levantara con la victoria sería portador o portadora de un arsenal de propuestas para enfrentar cada uno de los problemas debidamente priorizados.
Para mi gusto la organización de los debates serviría para escoger el o la mejor para el cargo, evitando las distorsiones que ahora se observan como producto de los recursos económicos que cada quien tiene o consigue, así como el manejo mediático de algunos aspirantes que pretenden sorprender a la sociedad acudiendo a la vieja cultura priísta que daba como bueno a quien el presidente en turno señalaba con el dedo.
Sería novedoso que los aspirantes al cargo pudieran exponer el grado de conocimiento que tienen del territorio estatal y de la problemática local, estableciendo los cinco problemas principales y sus propuestas de solución como la pobreza, la inseguridad, el rezago educativo identificando las ventajas, fortalezas y potencialidades que tiene el estado para enfilarse como parte del segundo piso de la transformación.

Yo con esta tengo

Esto que les cuento pasó hace ya muchos años. Figúrense, era cuando todavía no se conocían los anzuelos y de todos modos la gente se las ingeniaba para pescar. Yo la verdad nunca me había puesto a pensar en la importancia que tienen esos pequeños inventos en la vida de la gente hasta que un día en una plática con un amigo de la sierra me dijo como si nada que antes, cuando se introdujo la ganadería en la Costa Grande, los ganaderos no ponían límite a sus posesiones y que por eso eran frecuentes los pleitos por los linderos entre vecinos, que fue hasta que llegó la invención del alambre de púas cuando cada quien reconoció con sus cercas alambradas la extensión de sus potreros. Los ganaderos cercaban los terrenos como suyos dependiendo de los rollos de alambre que podían comprar, me decía.
Y así como pasó con la ganadería la gente de la costa vivió su propia realidad con la pesca, cuando la industria no se había ocupado de que sus inventos llegaran a fabricar los anzuelos que, dicen, tuvieron su origen en Egipto.
Pero como, al fin costeños, los habitantes de la costa no podían vivir privándose de la pesca, de modo que entre los métodos que desarrollaron apareció el uso del machete cuando éste no solo tenía fines de arma de ataque y de defensa.
Yo no sé si en toda la costa, pero dicen que en la Grande esa pesca con machete se practicaba en las lagunas por la razón del agua mansa y la abundancia de pesca, que la técnica que llegó a ser muy depurada consistía en meterse al agua tratando de hacer el menor ruido posible, listo con el filoso machete en la diestra para que, vista la presa, con un certero machetazo pudiera herirla de muerte y con la mano izquierda presta para capturarla y echarla a la tirincha colgada del hombro.
Esa era la rutina de la pesca de robalo, liza y mojarra, ejemplares que entonces abundaban en las lagunas.
Bueno, lo que yo quiero platicarles es una historia de aquel tiempo y que nació en un pueblo costeño, ahora vecino de Zihuatanejo pero más antiguo que el puerto.
Sí, se trata de Agua de Correa, un pueblo dedicado a la agricultura y después a la ganadería y que para diversificar su alimentación se dedicó también a pescar, aun con la falta de anzuelos y de la atarraya. El pescado, a falta de refrigerador se conservaba salado y puesto a secar
Los campesinos usaban un filoso machete, tan cortante como para rasurarse los cachetes. Pescaban en grupo persiguiendo los cardúmenes en círculo para encerrarlos y luego pescarlos a machetazos. Un golpe certero lo resolvía todo. La técnica consistía en lanzar el machetazo con la fuerza y la inclinación debida para que la hoja afilada de metal no se desviara por la resistencia del agua y capaz de provocar un accidente si tocaba una rodilla. Por eso tomaban sus precauciones, el uno alejado del otro la distancia necesaria para maniobrar sin ponerse en riesgo, cuidando sus propios miembros. Todo en silencio, comunicándose con señas para no espantar a los peces.
Para los vecinos de La Correa el mejor lugar para pescar era la laguna de Potosí en el tiempo más adecuado para ello, que no sé si era cuando había luna, o con las noches oscuras, pero para la historia que quiero contarles, este detalle no importa tanto, sino el hecho de que, una tarde, en el tiempo de secas un grupo de hombres, entre vecinos, conocidos y familiares estaba reunido para tomar el acuerdo de ir a pescar al otro día. La salida sería muy de madrugada para llegar a buena hora a la laguna.
El líder del grupo era don Audelino, el hombre de mayor edad a quien se le reconocía la experiencia para confiar en él y en sus decisiones. Ya el grupo había acordado todo lo importante para el viaje, lo demás era tarea de las mujeres encargadas de preparar el bastimento porque de la tirincha y el machete cada quien lo veía por su cuenta.
Ya los participantes estaban prestos para irse a su casa y dormir a buena hora porque tenían que madrugar cuando don Audelino los detuvo.
–Una última cosa muchachos, como ustedes saben, aparte de lo divertido de pescar, todos vamos porque queremos traer pescado, no nada más a entretenernos y si desde ahora este joven no queda advertido, lo que pase allá en la laguna va a ser culpa de todos, no sólo mía –dijo dirigiéndose a Necho, el muchacho que se había ausentado del pueblo por algunos años y que precisamente ese día se había sumado al grupo cuando supo que se trataba de ir a pescar.
–Así que les propongo que tomemos ahora la decisión, o de plano le prohibimos que nos acompañe o le advertimos de que deje de hablar tanto porque ese quehacer de la pesca se hace calladito –agregó.
Necho, el aludido, reaccionó en el acto comprometiéndose a no hablar de más, agregando que desde chamaco él acompañaba a su papá a esa clase de pesca y que siempre les iba bien porque había aprendido lo que todo pescador de machete sabía.
Así advertido todos le dieron la razón a don Audelino porque en el pueblo Necho tenía fama de “hablador”, no de hablantín que son cosas distintas. Necho era de esas gentes que no saben escuchar y que se pasan la vida opinando de todo como si de todo supieran, llegando a ser chocantes por embusteros o “queda bien” como se dice en la costa.
Hechas las aclaraciones la reunión terminó quedando en juntarse en el mismo lugar en punto de las 4 de la mañana del siguiente día que era domingo.
La salida desde Agua de Correa fue como lo planeado. El primero y más puntual fue Necho estrenando su sombrero de palma, con huaraches y tirincha al hombro y el machete en la mano.
El hombre viejo del grupo echó punta en la fila india que lo seguía. Todos caminaban veloces administrando sus fuerzas, menos Necho que derrochaba su energía por la boca olvidando la advertencia de don Audelino.
Cuando llegaron a la laguna ya el sol empezaba a calentar y siguiendo el ritual acostumbrado los campesinos se sentaron bajo la enramada, se secaron el sudor, bebieron agua y quienes tenían el vicio de fumar sacaron su puro o cigarro para refrescarse, luego recordaron el orden para meterse a la laguna, repitiendo cada quien el nombre del compañero que iba a su derecha. Después se quitaron los pantalones y procedieron a entrar en la laguna en la formación acordada, todos callados.
Cuando dieron los primeros pasos el vecino más cercano de Necho le preguntó en voz baja si recordaba bien cómo era el machetazo. El joven respondió que perdiera cuidado, que su experiencia era vasta y que ya lo vería en seguida.
Solo se escuchaba el ruido del agua removida por los pasos de los pescadores cuando se escuchó de pronto el primer machetazo al entrar en contacto con el agua. Era Necho que se estrenó con el machete, luego la voz baja pero audible de su vecino que preguntaba.
­–¿Ya estuvo?
–Ya estuvo –le respondió Necho al punto del llanto.
–Y está grande? –le volvió a preguntar.
–Grande –dijo Necho– yo con esta tengo –le respondió cuando ya volvía sobre sus pasos entre el agua que se comenzó a teñir de rojo.
Advertidos de lo ocurrido desde que escucharon el machetazo todos salieron en tropel siguiendo a Necho. Le amarraron la pierna con los trapos que tuvieron a su alcance y luego se organizaron para llevarlo cargando en una hamaca hecha camilla hasta el Centro de Salud para salvarle la vida.

 

La extorsión como el cobro de piso

 

 

Cuenta mi amigo Juan que cuando trabajaba como mesero en el restaurante del aeropuerto internacional de Zihuatanejo la primera vez que vivió algo sobre lo que después se conoció como el cobro de piso fue a principios de los años ochenta. Dice que un día llegó un grupo policías federales para realizar un operativo que consistía en revisar el contenido del equipaje de los pasajeros, supuestamente para detectar el trasiego de droga y que se auxiliaban con una pareja de perros entrenados para detectarla.

Dice que recuerda bien al jefe del grupo porque lo atendió todos los días de casi una semana que estuvieron con el operativo:

“Siempre andaba drogado”.

La primera vez que lo atendió dice que se llevó una sorpresa a la hora de cobrar, que tratando de quedar bien para ser recompensado con la propina se adelantó en llevarle la cuenta antes de que él la pidiera y que en cuanto la vio le pidió que le hablara al gerente quien llegó de inmediato para atenderlo pensando que quería alguna aclaración sobre el precio de algo, o de cualquier otra cosa, pero que no fue eso lo que sucedió.

“Tu me estás cobrando por el servicio del restaurante cuando deberías de pagarme porque yo te cuido a ti y a tu negocio”, le dijo en actitud molesta, como ofendido de que se le estaba cobrando. Luego le explicó que estaban llegando al puerto gente indeseable y peligrosa que iba a perjudicar a los negocios y que para enfrentarlos se necesitaba financiar a un grupo dispuesto a defenderlos, que mientras él y su grupo estuvieran presentes nada le pasaría pero que no podía garantizar que todo siguiera igual.

No pasaron muchos años, dice mi amigo, cuando el cobro de piso tuvo su auge precedido por un período violento de balaceras en las calles, asaltos a mano armada, secuestros y una cauda de muertos.

Era una situación de miedo que obligó a la población a cambiar su modo de vida intentando protegerse de muchas maneras, la primera fue evitar salir en la noche y hacerlo solo para lo más indispensable.

Acudir a la policía era una ingenuidad o un acto desesperado porque la voz popular decía que estaba coludida con la maña y pedirles ayuda o denunciar algún hecho delictivo era convertirse en un objetivo directo porque el denunciante era inmediatamente localizado.

Por eso muchos ciudadanos de plano buscaban apoyo acudiendo al grupo enemigo del que tuviera el control de la plaza. Así fue como inició la descomposición social, cuando todos dudaban de todos.

Los cárteles michoacanos fueron los primeros que se extendieron por toda la Costa Grande y más allá de la zona Centro del estado. Algunos no han de olvidar aquel asesinato de un cura denunciado como aliado de La Familia Michoacana porque durante su sermón insistía en la importancia de proteger a la familia para mantener la paz social en las comunidades, cuidando que sus miembros fueran respetuosos y educados. Así de graves llegaron a ser los excesos cometidos azuzados por el miedo.

Años después y en plena descomposición social y de los cárteles, La Familia Michoacana se dividió y surgió el cártel de los Caballeros Templarios con Servando Gómez Martínez, La Tuta, como su líder.

Nadie suele reflexionar, más allá de las anécdotas, sobre esa parte de la historia reciente del narcotráfico y el efecto que ha tenido su desarrollo en el país porque para llegar al momento actual convertido en pretexto para una invasión militar de parte de Estados Unidos pasamos por situaciones bastante críticas que ningún gobierno atendió porque tanto el PRI como el PAN se dedicaron simplemente a administrar el problema simulando o de plano haciéndose cómplice, al grado de que se desentendieron de su presencia como autoridad en los pueblos permitiendo que fueran los cárteles los que fungieran como autoridad extralegal, mucho más expedita para atender y resolver problemas añejos. Así construyó la maña su base social.

La gente confiaba más en La Tuta que en los gobernadores y los ayuntamientos, al grado que mandaba en los municipios. Los presidentes municipales, desprotegidos del gobierno, dependían del delincuente quien disponía libremente del presupuesto y no faltaban los líderes sociales, sin distinguir partidos políticos, que hasta buscaban tomarse la foto con él.

Y aunque ahora haya quienes no lo acaban de reconocer, el único gobierno que entendió el problema de las bandas criminales y su inserción social fue el gobierno de la 4T que atinadamente el pueblo eligió en el año 2018.

Todas las reformas constitucionales que se han hecho desde entonces sobre el tema habla del enorme esfuerzo por cambiar esa realidad en la que ahora se fija el gobierno de Trump para acosarnos.

Antes el Ejército carecía de un respaldo legal para realizar labores que estaban a cargo exclusivamente de la policía. El PAN con Felipe Calderón fracasó en su intento de crear la policía federal para combatir al narco y terminó siendo su aliada.

Nadie apostaba por la Guardia Nacional que creó AMLO y que ahora se ha convertido en el mejor cuerpo de investigación y de combate al narcotráfico, y son pocos también los que entienden que este organismo forma parte de la estrategia que el presidente López Obrador bautizó con el lema de “Abrazos no balazos”.

Todos los programas federales con su respectivo presupuesto destinados al apoyo de los jóvenes han mostrado sus bondades en muy poco tiempo convirtiéndose en el método más eficaz para quitarle a los cárteles el flujo de seres humanos que durante años convirtió en ejército de sicarios.

Ahora podemos tener todos la certeza de que los futuros ciudadanos recibieron el apoyo del Estado para tener una educación gratuita y de calidad desde la preprimaria hasta la profesional contando con una beca para estudiar o trabajar o para ambas. La opción para los que solo quieren trabajar está en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Y si antes la gente tenía temor de denunciar con la policía cualquier hecho delictivo porque era exigencia su identificación, ahora la ley los protege para hacerlo de manera anónima, de tal manera que ahora son los millones de mexicanos que quieren la paz y el progreso los mejores aliados del gobierno para combatir a la maña.

La mayor evidencia de la eficacia que tiene la estrategia de la 4T contra la violencia y la inseguridad es el reporte sistemático del Inegi que en su último reporte señala que el número de homicidios diarios en el país pasó del 59.5 por ciento en septiembre del 2024 al 32 por ciento en 2026, o más claro, hace un año las muertes violentas en el país eran 87 diarias en promedio y en el presente año han bajado a 59.5. Eso es lo que Donald Trump se niega a ver pero que a todos los mexicanos nos debe tener satisfechos y tranquilos. ¿No cree?

 

 

Las arremetidas de Trump

Revelándose como un hueso duro de roer Irán ha obligado a Donald Trump a retirarse de esa región anunciando que su ejército se aleja de aquel país del Medio Oriente porque la guerra “concluyó”. Sin embargo, los analistas dicen que esa decisión la tomó urgido porque el mismo día del anuncio terminaba el plazo para iniciar la discusión en el Congreso de su país sobre la justificación del despliegue militar contra la nación islámica.
Esa decisión vuelve a traer tensión y nerviosismo en nuestro continente porque nadie sabía con qué nueva tropelía podría salir para intentar ganarse el apoyo electoral que ha perdido de sus compatriotas con miras a las elecciones de noviembre. Y lo sucedido en esta misma semana que termina vuelve a ponernos los nervios de punta porque inmediatamente después de dejar el estrecho de Ormuz continuó con sus amenazas contra el gobierno de Cuba al tiempo que tomaba nuevas medidas para reforzar el bloqueo económico, ahora contra las personas que realizan actividades financieras para ayudar con divisas a la isla.
En su última referencia a Cuba el viernes pasado en West Palm Beach, Florida dijo: “Tomaremos a Cuba casi inmediatamente” después de terminar la guerra con Irán; quizá al regreso, uno de los portaaviones, el Abraham Lincoln se estacione a unos 100 metros de la costa donde en el momento del desembarco sus autoridades se presentarán rendidas. En esos términos, más o menos declaró lo que vendrá. Mientras, en Cuba, la masiva manifestación en La Habana celebrando el Día Internacional del Trabajo fue también la respuesta del gobierno isleño cuya actitud ha encontrado amplia solidaridad en todos los países de la región a tono con la declaración del canciller Bruno Rodríguez de que los cubanos no se dejarán amedrentar.
En ese mismo tenor se inscribe el nuevo episodio de desencuentro entre México y Estados Unidos al quedar evidenciada la participación de agentes de la CIA en territorio chihuahuense fuera del convenio de colaboración sobre seguridad entre los dos países.
Como se sabe, la noticia se produjo el 19 de abril a raíz de un accidente automovilístico en un camino de terracería que cobró la vida de los cuatro pasajeros entre los cuales, además del jefe de la Unidad de Inteligencia e Información del estado de Chihuahua y uno de sus colaboradores, murieron dos agentes de la CIA que habían participado junto con el Ejército mexicano en un operativo en la Sierra Tarahumara para destruir laboratorios que producían una tonelada mensual de metanfetaminas supuestamente propiedad del Cártel de Sinaloa.
La intromisión de esos agentes extranjeros en acciones contra el narcotráfico dejó al descubierto la estrecha relación que ha establecido la derecha mexicana representada por el PAN con el gobierno trumpista pasando por encima de la Constitución, en una clara acción de traición a la patria que la gobernadora ha tratado de evadir creando una comisión ex profeso para investigar la presencia de esos agentes en el territorio que gobierna.
En respuesta a ese diferendo es como debe entenderse lo que pasó en seguida cuando el aparato de justicia estadunidense, dejando a un lado la secrecía que se usa en estos casos, dijo públicamente que había una acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya de parte de la DEA demandando su detención inmediata con fines de extradición por tener vínculos con el Cártel de Sinaloa, organización calificada por el gobierno de Trump como terrorista y por eso sujeta a cualquier acción en su contra porque se considera potencialmente enemiga de aquella nación.
La respuesta a dicha solicitud vino de parte de la Fiscalía General de la República después de que la presidenta Claudia Sheinbaum reclamó pruebas sólidas y contundentes de la acusación enfatizando que su gobierno no encubriría a nadie, pero que defendería la soberanía nacional.
Después se supo que el documento de acusación es muy endeble, que apenas llega al nivel de indiciado, sin pruebas sólidas que muestren el vínculo del gobernador con el grupo de Los Chapitos para conspirar con el envío de droga y tráfico de armas.
Sin embargo y casi inmediatamente después de que Rubén Rocha Moya hiciera una defensa vehemente de su honestidad rechazando categóricamente las imputaciones porque según él carecían de veracidad y fundamento, dijo que no tenía miedo, que era una persona limpia y que no renunciaría al cargo, al día siguiente pidió licencia al congreso por 30 días para facilitar la investigación que la FGR realizará.
Así ha sido el resultado de la confrontación y el daño ya está hecho porque para una parte importante de la sociedad mexicana lo que dicen nuestros vecinos es más creíble que lo expuesto por las autoridades mexicanas, cuestión que tiene que ver con esa idea que se ha creado para ver a Estados Unidos como el país más comprometido con la justicia, olvidando que como poder imperial su justicia es aquella que les beneficia, no la que puede poner en tela de duda sus afirmaciones.
En la secuela de los hechos se debe anotar tanto la muerte del funcionario chihuahuense que dirigía la Agencia de información e Investigación Pedro Román Oceguera Cervantes junto con los dos instructores de la CIA, así como la renuncia del fiscal de aquel estado César Jáuregui Moreno.
Respecto a Sinaloa el daño provocado va más allá del gobernador e incluye como acusados al senador Enrique Inzunza Cázares y al alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez Mendívil más otros siete funcionarios y ex funcionarios que se desempeñaron como jefes policiacos, fiscales y responsables de finanzas, la mayoría miembros del partido gobernante.
De acuerdo con la gravedad de la acusación, en el caso del gobernador la pena de cárcel es de 40 años y aunque para los mexicanos no cabría duda sobre la veracidad de los señalamientos contra el gobernador, lo que se ha visto es un ánimo de rechazo a lo que se considera una intromisión del gobierno vecino en los temas de justicia que internamente se deben resolver mientras que para el gobierno federal, si se deja pasar esa demanda de la DEA presentada en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, será un mal precedente, pues, como todos suponemos, cada vez resulta más difícil pensar en los nombres de los pocos mexicanos en el gobierno que se han mantenido al margen del poder corruptor del narcotráfico a sabiendas de que la codicia de la riqueza lleva con frecuencia a romper la más escrupulosa de las investiduras.

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La Cuarta Feria del libro en Zihuatanejo

Es la primera vez que asisto a una feria del libro en Zihuatanejo, y no por falta de interés en el esfuerzo que hacen las autoridades para fomentar la lectura acercando los libros a los potenciales lectores, sino por la coincidencia de que en otros años en esta temporada suelo ausentarme del puerto.
Ahora llegué al otro día de ser inaugurada su cuarta edición, interesado en conocer alguna innovación en la organización y resultado del evento que contó con el apoyo de la federación por 300 mil pesos.
Era sábado y caminé por la tarde el tramo del Paseo del Pescador que comienza en la Plaza del artista, donde un grupo de niños se entretenían pintando dibujos que algunos promotores de cultura atendían. Aún había sol y frente al museo arqueológico ensayaban muchachas vestidas con trajes tradicionales, se preparaba para una callejoneada caminando hasta la plaza municipal donde el atractivo fue la presencia del contingente colombiano que vino en representación de aquel país para darle el carácter internacional a la fiesta organizada para celebrar al libro.
La cancha de basquetbol convertida en auditorio se transformó luego en pista de baile con la alegría y el ritmo pegajoso del joven acordeonista Jhon Molina, quien se presentó como nieto y heredero musical del legendario Aniceto Molina interpretando las canciones que hicieron famoso al abuelo, como la Cumbia Sampuesana con el acordeón.
En un santiamén se hizo el baile casi generalizado entre los allí reunidos como muestra de una hermandad que se hacía eco con lo que el presidente Gustavo Petro exponía ese día en España, como parte de la llamada Movilización y Democracia Global en la que expuso con claridad el nuevo capítulo de la historia humana donde las relaciones de Estado Nación dice que han llegado a su límite y que ante el ánimo guerrerista del que gobierna como rey el imperio, es menester la movilización de los pueblos para detener la guerra y el empobrecimiento que provoca en el mundo.
La música y la alegría desbordante de los costeños fue el momento más intenso que vivieron dos pueblos de Zihuatanejo y Colombia reunidos bajo el auspicio de la feria del libro al margen de los ocho puestos de libros que llenaron la plaza, con pocos compradores y menos lectores.
La organización del evento privilegió las escuelas de la ciudad y algunas de las poblaciones vecinas donde el procedimiento tradicional para acercar a los jóvenes a la lectura no ha cambiado, pues sin actividades previas para participar en la feria, se continúa confundiendo como éxito la cantidad de jóvenes acarreados para llenar los auditorios, donde lo que se impone es el relajo sobre el interés por la lectura que se diluye.
Las editoriales presentes que conocen de la rudeza del trabajo para cultivar la lectura tienen que buscar la manera de aminorar los costos y con ello la calidad del producto que exhiben a costa de los buenos libros que son los grandes ausentes en la fiesta. Eso se ve en los títulos que en su mayoría son de superación personal mediante los cuales se abonan la idea equivocada de que la pobreza y subdesarrollo, el desempleo y, en general, la falta de oportunidades es culpa de nosotros mismos, no del modelo económico del capitalismo que cada vez genera más pobreza y desigualdad, por eso es que urge cambiar.
El lugar para la exposición de libros que no consideró la importancia de hacerlo en espacios de sombra alejó aún más a los potenciales compradores que esperaban el atardecer para acercarse a curiosear.
Con justa razón un visitante de los pocos que aman los libros estaba indignado por lo que le pareció una falta de respeto para los libros exponerlos a propósito en desorden sobre las mesas en alteros como si se tratara de sobrantes con destino a la basura. Eso no se lo merecen los libros, decía desconsolado.
Un tanto patético fue el trato que el evento internacional le dio a los escritores locales cuyo stand con sus ejemplares ni siquiera contaba con una lona para identificarlos.
Lo único que me dejó satisfecho fue la lectura actuada de un libro infantil leído por una joven entusiasta bajo la sombra del amate en el marco de la bahía. Allí mismo se realizó el anecdotario a cargo de escritores locales organizado con gran acierto por la dirección del museo regional la tarde del viernes, aunque bien hubiera podido hacerlo todas las tardes de la semana con mayor atractivo para la feria porque público para escuchar las anécdotas nunca hubiera faltado, como se pudo demostrar.
Que yo sepa en ninguna parte de tantos eventos organizados se rindió homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra, el poeta nacido en Alcalá de Henares en España cuya obra ha sido la inspiradora de las ferias del libro en el mundo de habla castellana al cumplirse el 610 aniversario de su muerte y quien más allá de ser el autor de El Quijote de la Mancha, su propia vida llena de privaciones contiene el interés suficiente para contarla y atraer con las aventuras que escribió a una buena parte de los jóvenes que ahora se entretienen mirando tik tok.
A la edad de 20 años se inició en la escritura con cuatro poemas que le publicaron con motivo de la muerte de la reina Isabel, pero en eso estaba cuando tuvo que huir a Italia porque había herido en un duelo a un maestro albañil, delito que por haberse producido en las inmediaciones de la residencia del rey entonces era castigado con la amputación de la mano derecha y pagar diez años de cárcel. A los 30 años se hace soldado y pelea en la famosa batalla de Lepanto contra los turcos donde es herido perdiendo la mano izquierda y de ese hecho procede el calificativo que él mismo se asigna del Manco de Lepanto. Murió a la edad de 68 años y diez años antes había publicado su novela afamada. Estuvo dos veces en la cárcel, fue hecho esclavo y siempre lo salvó su apariencia de ser gente de la nobleza.
El otro tema en ese mismo marco de la conmemoración de la lengua castellana que le pareció irrelevante a los organizadores fue el reconocimiento de parte del Instituto Cervantes de otro mexicano, Gonzalo Celorio, el séptimo que lo recibe con el premio Miguel de Cervantes, considerado como el Nobel de literatura en lengua castellana que cada año entrega el rey de España. Entre las obras de este editor y ensayista están sus novelas, Los apóstatas y Ensayo de la contraconquista, así como Tres lindas cubanas.
Lo que sí me pareció un desperdicio en el marco de la Cuarta Feria internacional del libro en el propósito de acercar la aventura de los libros a los potenciales lectores fue desaprovechar la conmemoración del 610 aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes, quien nació el día de San Miguel, el 29 de septiembre de 1547.

Entre la simulación y la complicidad

 

 

No puede caberme en la cabeza que el gobierno del estado de Guerrero solo simule que está a favor de la 4T mientras su interés y vocación siguen otros derroteros, porque sería simplemente perverso que pretendiera engañarnos a ojos vistas, conspirando en los hechos para que no haya cambio alguno de los que realmente mandan y han mandado siempre aunque ya no sea el PRI quien los represente.
Mejor optemos por calificar a este gobierno simplemente como incompetente, de pe a pa, porque no hay uno solo de sus funcionarios como excepción para confirmar la regla.
La incompetencia de cada uno de quienes integran el equipo de gobierno es proverbial, su único compromiso es mostrar lealtad a la familia gobernante para mantenerse en el poder. El caso de la secretaria de Cultura es ejemplar en ese sentido porque en vez de ser despedida por la burla que hizo a la 4T al rendirle homenaje al primer cacique del estado, responsable de tantas muertes y de las atrocidades más inimaginables como gobernador y miembro notable del régimen priísta, se le mantuvo en su puesto como reconocimiento a su desarrollado cinismo. Estando bien con Dios, lo demás es (lo de menos).
Pero el cargo más importante que debemos hacerle al cogobierno de Salgado Pineda es su evidente incapacidad para alinearse a la 4T cuando menos con un seguimiento puntual y un apoyo incondicional a todos los programas federales que están dirigidos al bienestar de nuestros paisanos, pero ni siquiera de eso es capaz, y menos de tener sus propios programas dirigidos a profundizar el combate a la desigualdad y a la pobreza de los guerrerenses, lo cual está provocando entre la población enojo, frustración y desengaño, que se pueden traducir en inacción e inmovilismo en las elecciones venideras si la familia gobernante sigue en el poder, tirando por la borda lo que la gente logró con osadía en el año 2018 al sacudirse el pesado lastre del régimen priísta. Veo, por ejemplo, el emblemático programa Sembrando Vida que la presidenta Claudia ha propuesto por segunda vez, en Barcelona, a los gobiernos del mundo para un futuro de paz con solo destinar el 10 por ciento de lo que ahora se gasta en armamento a un programa global de reforestación que genere empleo y mejore el ambiente climático del mundo.
Pero el gobierno del estado está tan distante de ese programa federal que ni siquiera lo conoce y ni sabe dónde están los 35 mil campesinos que reciben apoyo mensual desde hace más de cinco años, ni los cambios que han generado en su entorno incluyendo la ocupación productiva familiar y la generación de bienes alimenticios, y menos para combatir la simulación que muchos campesinos aprendieron del régimen priísta para recibir el apoyo sin cumplir con su compromiso, dedicados a cortejar o amenazar a los funcionarios federales para que les sigan pagando.
Un seguimiento puntual a lo que han hecho los campesinos beneficiarios de este programa en más de 90 mil hectáreas serviría para presumir el cambio notable conseguido en las ocho regiones del estado y en más de 2 mil localidades de 71 municipios, quizá solo eso nos pondría a la cabeza en todo el país hablando bien de los campesinos beneficiados y de su gobierno, pero a la fecha parece no haber diagnóstico del mismo, y ya no digamos de los novedosos y puntuales programas para la producción del café orgánico soluble del que se habla en las conferencias mañaneras de la Presidencia de la República, del cacao y la jamaica que no se ven en los tianguis dominicales ni en las tiendas donde dicen que se vende.
Sale sobrando que la presidenta de la República repita y repita en sus conferencias mañaneras el contenido de los programas federales que su gobierno aplica para todos los mexicanos, si lo que vemos en Guerrero son aumentos inconsultos como sucede con el pasaje en Chilpancingo, que es un retrato fiel de que el gobierno está de florero porque en vez de defender la economía popular se limita a justificar el aumento de casi el 30 por ciento en la tarifa de las combis.
En Guerrero se siente y se vive una especie de insatisfacción y frustración generalizadas que solo los programas federales ayudan un poco a atenuar, apenas para evitar que se declare en franco descontento, porque elementos no les faltan, empezando por el maltrato que viven los propios trabajadores del gobierno a quienes antes suponía que eran los saboteadores del gobierno por su cultura priísta, pero nadie está contento, ni siquiera los sindicatos que se supone que verían al gobierno como un aliado. El descontento previo a las elecciones de 2027 parece ir escalando mientras el partido del gobierno se entretiene con las disputas internas por las candidaturas.
Uno de los problemas más sensibles que se debería estar atendiendo es el de salud porque en nuestro estado no hay quien hable de que ese sector esté mejorando, ni siquiera por la novedad del IMSS-Bienestar. Los trabajadores se quejan que todo el presupuesto lo acapara ese programa en detrimento de los programas estatales.
Ya hace años, por ejemplo, que los trabajadores que se dedican a prevenir enfermedades y epidemias adscritos al sector de Vectores se siguen quejando de la falta de materiales y equipo para mejorar y ampliar su atención contra los mosquitos y otros insectos como las chinches y las garrrapatas, trasmisores de enfermedades como el dengue, la malaria y la chikungunya. El abate o larvicida que se utiliza para fumigar, hace años que no llega al estado a pesar del riesgo permanente que vive su población por esas epidemias. Los trabajadores se quejan no solo de la falta de dicho insumo, sino de que aún sin él tienen que simular que algo hacen en las comunidades que se ven obligados a visitar porque para cobrar parte de su salario tienen que entregar evidencias de que viajaron. Entre los propios trabajadores se cooperan para sus viáticos porque no hay ni vehículos ni gasolina para los traslados. Los diputados y los funcionarios de esa dependencia permanecen callados tratando de no hacerse notar porque ponen en riesgo su estabilidad.
Por su parte el sector privado amaga un día sí y otro también con aumentar los precios de los productos básicos contra la población inerme que no tiene a nadie que la defienda. Los tortilleros como los transportistas ya no ven la hora de aumentar el precio de su producto a pesar de que reciben toda clase de subsidios oficiales sin que en cambio haya quien vigile la calidad y legalidad de su producto. Cada vez las tortillas las venden más crudas y del peso legal de los kilos ni hablemos porque nadie podría asegurar que está satisfecho con eso.
Claro que si comparamos a los distintos gobiernos municipales a partir de su origen partidario, no encontraremos apenas diferencias, todos por igual compiten para simular y muchos destacan solamente en la organización de las fiestas mientras la calidad de los servicios que por ley deben prestar cada vez se deterioran, por eso la escasez de agua y la resistencia a la sed es memorable y en ella son campeones los chilpancingueños que gastan sus magros ingresos en el pago de las pipas como si tuvieran alberca. Por eso creo pertinente hacer esta pregunta: ¿qué es más criminal? ¿La incompetencia del gobierno para continuar con las transformación para abatir la pobreza y la desigualdad, o su complicidad con los poderes fácticos para que nada cambie?

Obispo rojo

Llegó a Cinépolis él solo con su cabellera revuelta al estilo de un director de orquesta. Vestía una guayabera blanca de manga larga y vivos dibujos de colores en dos líneas verticales a cada lado de la botonadura, un pantalón de color café y zapatos negros. Parecía una más de las personas del público que esperaba en la sala del cine como nosotros a ver el estreno de la película la tarde del sábado. Todas las funciones se habían desfasado por una falla eléctrica y tuvimos que esperar resignados media hora más de la programada para entrar a la sala, prevenidos para resistir las 3 horas y media que dura el documental.
Acomodados ya en nuestros asientos la mayoría de los espectadores el hombre de la melena alborotada y guayabera blanca, bastante más joven que nosotros, se levantó de su asiento y caminó hasta la mitad del pasillo para presentarse ante nosotros como Francesco Taboada Tabone, el director de cine nacido en Cuernavaca y especialista en documentales precisos y actuales por los que ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales, uno de ellos Los últimos zapatistas, nominado a un Ariel como el mejor largometraje documental por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que incluye el encuentro del EZLN con el veterano zapatista Felipe Ramos Vargas.
De su voz conocimos algunos pormenores de la producción de Obispo rojo el estreno que le llevó cuatro años su producción para cuatro horas del documental para este tiempo en el que la mayor dificultad es mantener la atención de los jóvenes por no más de cinco minutos, dijo.
Por fortuna, mencionó que estaba contento porque habiéndolo reducido media hora, en los dos días que llevaba exhibiéndose parecía que había capturado la atención del público con salas llenas.
Después de responder varias preguntas y permitir que se tomaran fotografías con él, dio inicio la película pero sin que se suspendiera el noticiario, y ante la exigencia del público se volvió a repetir desde el inicio que era crucial para explicar la razón del título que tiene el documental en cuya primera escena aparece el obispo Sergio Méndez Arceo bajando del avión en el aeropuerto de la Ciudad de México donde un grupo de activistas de derecha conservadores lo esperan para agredirlo con gritos de ¡obispo comunista! mientras le lanzan pintura roja sobre su blanca vestimenta.
El documental muestra a un obispo tradicional y conservador de conducta jerarquizada que reproduce la misma relación de autoridad frente a sus feligreses, pero al cabo de algún tiempo la realidad parece que va haciéndolo cambiar esa costumbre hasta revolucionar la propia liturgia de la iglesia, comenzando con la remodelación de la catedral a finales de los años cincuenta, quitando de la nave principal los altares laterales y los santos, lo cual provocó molestia e indignación de la mayoría de los feligreses que lo entendieron como una falta de respeto y un despojo para los indígenas que veían en los santos de la iglesia la indianización de sus dioses como lo describe Octavio Paz en la biografía de Sor Juana, Las trampas de la fe.
El obispo de Cuernavaca se adelantó a las reformas del llamado Concilio Vaticano II que implementó la Iglesia desde Roma buscando una participación más directa de los fieles en la misa. Se dejó de darles la espalda haciendo el ritual frente a ellos y relegando el latín como lengua que mayor misterio le daba al acto litúrgico.
Él fue quien introdujo en la misa la participación del mariachi, de la música de pueblo y del jazz, convirtiendo la celebración litúrgica de los domingos en un acontecimiento religioso y cultural que atraía a cientos de visitantes solo para participar en la misa.
Poco a poco los feligreses disgustados de Cuernavaca fueron volviendo al redil entendiendo que los cambios sucedidos eran parte obligada de la renovación de la iglesia, mientras para la derecha conservadora los cambios efectuados en la liturgia eran producto de su formación marxista, convirtiéndolo por eso en el obispo comunista.
Así, con ese prestigio tuvo una gran proyección en América Latina como promotor y exponente de la Teología de la Liberación, un movimiento teológico cristiano que emerge en los años sesenta interpretando la fe desde la visión de los pobres y marginados, que aboga por la justicia social y la liberación política y económica de los oprimidos en el contexto de los gobiernos dictatoriales y la extrema pobreza engendrando movimientos populares que buscaban salida a la situación.
Frente a ello la corriente religiosa y liberadora marcó su distancia con el poder optando claramente por los pobres.
La iglesia no puede ser neutral frente a los conflictos sociales, tiene que tomar partido y ya no puede ser al lado de los ricos, decía el obispo.
Pasaron 40 años para que la capital del estado de Morelos volviera a ser referente nacional después de la revolución agrarista de Emiliano Zapata, pero ahora con un movimiento inusual originado en la Iglesia católica con un obispo al frente que era un auténtico gigante, culto, inteligente y carismático que atrajo a teólogos, artistas, filósofos, científicos y activistas que le dieron el toque a Cuernavaca como ciudad de intelectuales.

Desde la década de los años sesenta la corriente religiosa encabezada por Méndez Arceo pronto encontró eco en Brasil, Perú y Colombia, extendiéndose por el resto de países como Nicaragua y El Salvador en Centroamérica.
En 1960 llegó a la ciudad Ivan Ilich un sacerdote teólogo y filósofo muy cercano al papado de Roma con experiencia en la diócesis de Nueva York. En Cuernavaca hizo equipo con el obispo y fundó en Ocotepec el Centro Intercultural de Documentación (Cidoc) que consiguió su sostenibilidad ofreciendo cursos de español a curas estadunidenses cobrándoles en dólares su estadía y aprendizaje cuyo objetivo oculto era adoctrinar a los latinos para apaciguar los movimiento sociales mediante el conformismo propio de la religión, y cuando de eso se dio cuenta Ivan Illich decidió cerrar el Cidoc que funcionó durante 10 años, de 1966 a 1976.
Para entonces la proyección política y religiosa del obispo rojo tenía dimensión mundial y era referente como aliado de los movimientos sociales y revolucionarios, respetado por gobiernos y líderes políticos. Fue amigo del comandante Fidel Castro y de Salvador Allende. Estuvo en la misa donde fue sacrificado Monseñor Oscar Arnulfo Romero en San Salvador en marzo de 1980.
Méndez Arceo fue conocido también como el patriarca de la solidaridad liberadora por su apoyo a Vietnam y en contra del bloqueo económico a Cuba, por su apoyo la revolución sandinista.
La masacre estudiantil de 1968 en México radicalizó de tal modo al obispo que consideró lo ocurrido como el precio que pagaron los jóvenes en su toma de conciencia de la realidad que vivía el país para transformarla, excomulgando a todos los católicos que torturaran a los detenidos.
En Morelos apoyó las movilizaciones de los obreros de la Nissan, de la industria textil, a los maestros e incluso a los guerrilleros, sobre todo a los fundadores de la colonia Rubén Jaramillo.
Un gran documental que para mi gusto podría prescindir de parte de la reforma litúrgica que ocupa mucho tiempo y solo puede interesar a los religiosos.
Vale la pena que el documental lo conozca mucha gente porque muchos de los cambios que actualmente estamos viviendo vienen de allí.
Por eso celebro que Francesco Taboada haya mostrado interés en que sus documentales se conozcan en Guerrero para apoyar las luchas medio ambientales y de derechos humanos. Los interesados pueden contactarme para compartirles su whatsapp.
Casi a la media noche salimos del cine contentos y satisfechos porque no hubo una sola persona que abandonara la sala antes de ver el fin, bueno solo Francesco quien en broma dijo que ya lo había visto muchas veces pero la verdad es que andaba checando la afluencia de público en las otras salas donde se exhibe Obispo rojo.
El cortometraje termina con las exequias del obispo en su catedral el 6 de febrero de 1992 día en que murió a los 84 años en Cuernavaca, nueve años después de su jubilación. Acudieron a su sepelio miles de feligreses que en coro acallaron la interpelación del representante de la iglesia que llamaba a guardar la compostura. Si usted tiene oportunidad de verlo en el cine no se lo pierda.

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Mejor que espere sentado

Pues sí, meramente si Félix Salgado insiste en que el pueblo manda y confía que tendrá el apoyo necesario para hacerse de la gubernatura, se está tardando en buscar opciones fuera de Morena porque ese partido ya determinó que no apoyará para candidatos ni a quienes pretendan su reelección y menos de aquellos que quieren heredar el cargo de un familiar hasta en cuarto grado, como se define el nepotismo, porque son prácticas negativas que impiden el progreso del pueblo y caracterizan el modo de gobernar del viejo régimen en el que se educó el senador, quien desde finales de los años ochenta del siglo pasado vive del salario dorado que el pueblo le paga como representante popular, sumando más antigüedad en esa condición que su paisano cetemista de Tlalchapa, Filiberto Vigueras Lázaro quien fue dos veces diputado local, dos veces diputado federal y luego senador.
Como parte de la clase política guerrerense, desde 1988, siendo miembro de la Corriente Democrática del PRI, el actual senador le encontró tanto sabor al poder que no miró mayor diferencia política ni ideológica con el viejo régimen, por eso no tardó en hacerse amigo de Rubén Figueroa Alcocer, y se le hizo común acomodar en el gobierno de ese partido a sus familiares y amigos, sobre todo con Héctor Astudillo en cuyo sexenio trabajó, primero como jefa de departamento, y después como delegada en Acapulco de la Secretaría de la Mujer, su hija Evelyn, la actual gobernadora, beneficiaria de la coyuntura política que se creó cuando el INE abusando de su autoridad le quitó la candidatura a Félix y el pueblo de Guerrero en su defensa se la devolvió a través de su hija como candidata sustituta.
Ese hecho que mostró la grandeza de Guerrero fue el que pasó por alto, o mal interpretó y no entendió Félix Salgado Macedonio quien creyó que con su hija en el poder creyó tenía derecho a cogobernar, por eso en ese papel nombró como funcionarios a familiares y allegados, formando el gobierno mediocre que todos conocemos y que controla la totalidad del aparato gubernamental, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, con funcionarios incondicionales que son quienes lo alientan en su ambición de ir por la reelección como candidato, aún contraviniendo la decisión de su partido que ha decidido no convalidar el gobierno de la familia Salgado Pineda por 12 años.
Pero como dice Rubén Cayetano García, miembro fundador de Morena y uno de los firmes aspirantes a la candidatura, si Félix sabe que su aspiración no viola la Constitución, está en todo su derecho de buscar la candidatura, pero tendrá que hacerlo por otro partido, al cabo ofertas no le han de faltar y escrúpulos no los ha de tener.
Lo que sí resulta un exceso del senador es que después de ese poder compartido con la hija pretenda que Morena, el partido que lo hizo candidato a la gubernatura y lo llevó a la senaduría, haga una excepción en su estatuto y se olvide de sus principios democráticos solo para favorecerlo, como si tuviera méritos excepcionales que pudieran justificar su reelección, recibiendo el cargo de su hija como el más claro ejemplo de nepotismo.
¿Será que alguien recuerde alguna acción trascendente de Félix como servidor público o representante popular, alguna iniciativa propuesta para mejorar determinada ley, o encabezando alguna lucha social sin esperar de ella algún beneficio personal como para ser una excepción?
Porque durante sus largos años como representante popular no ha sido ejemplo de nada edificante. No ha formado cuadros políticos ni desarrollado un ideario que lo distinga para ser recogido por la historia guerrerense, salvo sus clubes de motociclistas y de coleccionistas de carros antiguos.
Amplio conocedor de Acapulco, Chilpancingo e Iguala, era para que esas ciudades las hubiera convertido en santuarios de paz y progreso, con programas agresivos para desterrar a la maña y el ambiente de inseguridad y violencia que mantiene en el caos y el miedo a sus habitantes, pero desperdició todo el apoyo de la federación en esta materia, sumiéndose en la intrascendencia. Por eso lo único que logra al manifestar sus nuevas aspiraciones es demeritar el prestigio de Morena que ha ganado amplia simpatía en el estado por su iniciativa vanguardista de desterrar la reelección y el nepotismo en la ley electoral, aunque él trate de salirse por la tangente diciendo que dichas reformas las prevé la Constitución para el año 2030, y así pretende engañar a incautos con el argumento de que mientras se llega ese año, a él le está permitido pasar por encima de los principios, estatutos y acuerdos de Morena.
En esas pretensiones es que el senador ha ganado adeptos entre lo más nefasto de la clase política guerrerense como el ex senador Sofío Ramírez, un priísta inescrupuloso que llegó al Senado como candidato del PRD para regresarse de nuevo a su partido, manteniéndose como seguidor de Ángel Aguirre para convertirse luego al morenismo como los Pioquintos, los Saldaña Almazán y muchos priístas que ahora forman la quinta columna dentro de Morena. Este político, en el colmo de la extravagancia, propone defender en la plaza pública la candidatura de Félix dentro de Morena, por cierto, ¿no estaba este político de Tlalixtaquilla entre los casos que debe resolver el Comité de Admisión de Morena?
A pesar de lo aquí expuesto Félix Salgado ha dicho y reiterado a sus seguidores que no todo está perdido en sus caprichosas y caciquiles pretensiones porque hasta hoy ninguna autoridad de Morena le ha llamado o lo ha buscado para decirle en su cara que ni siquiera estará en la lista de aspirantes que competirán por el cargo de la coordinación estatal de ese partido.
Mientras tanto, e independientemente de que Salgado Macedonio siga sentado en espera de que lo llamen o lo busquen para decirle “que no va”, en Morena y más allá de ese partido los aspirantes a la candidatura y las organizaciones sociales de vanguardia en Guerrero, cuyas miras van más allá del poder por el poder, buscando el desarrollo con justicia, afinan su análisis para tener el mejor diagnóstico de la situación que guarda el estado y con ello las propuestas más a propósito para convertir en realidad el deseo de los guerrerenses por salir del atraso, aprovechando la atención esmerada del gobierno federal que se interesa deveras en demostrar que amor con amor se paga, volcando la millonaria inversión de 25 mil millones de pesos para la reconstrucción de Acapulco y Coyuca de Benítez, y 4 mil 600 millones de pesos para puentes y carreteras afectados por el huracán John, más los programas sociales con los que se beneficia a casi medio millón de familias que reciben 35 mil millones de pesos, mientras en contraparte los guerrerenses aportan más de 300 mil afiliados a la causa de Morena.
En este esfuerzo de aporte intelectual se conocen ya las visiones de algunos morenistas aspirantes a la gubernatura y las propuestas de Sentimientos del Sur, movimiento que agrupa organizaciones y liderazgos con una amplia trayectoria en la política, el cual ha presentado una propuesta de gobierno y un perfil de candidatura claramente de izquierda y socialista.

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Un plan para este pobre estado

Cuando faltan 15 meses para las elecciones de renovación de la gubernatura, el Congreso y los ayuntamientos de Guerrero, se vive ya la efervescencia en los partidos políticos que los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales amplifican, dejando de lado, por el volumen del ruido que provocan, los males cotidianos que por no nombrarlos se normalizan.
Pero ya resuelto el problema del nepotismo que en Guerrero amenazaba con causar un cisma en Morena por la reticencia del senador Salgado Macedonio a acatar las decisiones de su partido al considerar que lo despoja del derecho de que su hija le herede el poder.
Pero 15 meses para la fecha de las elecciones son tiempo suficiente para que los aspirantes a la gubernatura presenten un diagnóstico de la realidad que se vive en el estado, priorizando los problemas que más preocupan a la población para que sus discursos desde la precampaña contengan propuestas de solución que los electores puedan evaluar y valorar para orientar su voto, de manera que la campaña electoral muestre la claridad y convicción de la clase política guerrerense para enfrentar los problemas y retos del estado.
Supongo que los 22 menos 1 aspirantes de Morena que ahora pelean por la candidatura, para hablar de la fuerza dominante y hegemónica en el estado, de acuerdo con la concepción gramsciana, tienen claro que los principales problemas sobre los que se ha pronunciado la sociedad guerrerense y que aparecen como resultado de las encuestas del Inegi son, en orden de importancia: la pobreza en la que viven casi 2 millones de guerrerenses que representa casi el 60 por ciento de la población actual, y entre ellos los que viven en pobreza extrema que suman casi 800 mil, seguido de la inseguridad o extorsión, la que se conoce eufemísticamente como cobro de piso, que afecta tanto a empresas como a los comercios inhibiendo el desarrollo del sector e incide en la debilidad de la economía y de un sector de emprendedores que crece sin apoyo oficial, situación contra la cual se ha manifestado el 51 por ciento de los guerrerenses, más la violencia cotidiana impuesta por la pelea de los cárteles cuyo índice de muertes violentas ha llegado a promediar 6 diarias, y aunque en el último trimestre ha bajado a la mitad la percepción de inseguridad sigue igual en el ánimo social. A esto se suma el fenómeno del desplazamiento de habitantes de pueblos completos que dejan en abandono sus casas y animales por el miedo que provocan grupos criminales con sus incursiones armadas en vastas regiones de Guerrero donde la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado no es ni puede ser permanente. Y si a eso le agregamos las desapariciones forzadas de personas, nuestro estado parece ser el peor en el mundo con 4 mil 400 guerrerenses cuyo paradero se desconoce, pero que en el imaginario colectivo son o fueron víctimas del crimen organizado que los cooptó mediante ofrecimiento de empleo bien remunerado o simplemente fueron levantados, como en la gleba, para pasar a engrosar los ejército de sicarios, sin olvidar que la historia de los desaparecidos en Guerrero comenzó con la llamada Guerra Sucia que se implementó en el país para combatir a los mexicanos rebeldes y que en Guerrero inauguró el gobernador Rubén Figueroa Figueroa, comenzando comenzó con la desaparición de Rosendo Radilla Pacheco, detenido por el ejército el 25 de agosto de 1974 bajo el argumento de que con sus corridos que cantaba en los camiones ayudaba a la guerrilla, problema vuelto actual cuya agudeza afecta la vida en ciudades como Acapulco, Atoyac, Chilpancingo, Iguala y en la región de la Montaña, según lo ha denunciado la ONG Tlachinollan. Lo anterior habla de que la pobreza generalizada está ligada a las desapariciones, por eso se conoce como el caldo de cultivo que genera ese tipo de crímenes.
La violencia de género, como se definen los feminicidios, es otro de los males en que destaca nuestro estado porque de acuerdo con los datos del propio gobierno local lo ubica en el lugar 12 del ámbito nacional.
Entre las llamadas carencias sociales el más agudo es el problema del agua para consumo doméstico que afecta a los habitantes de las ciudades más densamente pobladas como Acapulco y Chilpancingo cuyo abastecimiento parece haber pasado al control de los cárteles y agravado en el presente año por el sismo de más de 6 grados que tuvo como epicentro el municipio de San Marcos, en la Costa Chica afectando la la red hidráulica y dejó sin abasto a más de 400 mil pobladores.
Aunque el estado de Guerrero es de los más privilegiados porque el recurso hídrico está repartido en el 62 por ciento de su territorio, el problema es la falta de infraestructura para llevarla a las poblaciones más densamente habitadas como Acapulco y Chilpancingo. Es notable el hecho de que en el estado más de la mitad del agua disponible para el consumo humano proviene de la lluvia, lo cual lo perfila para grandes obras estratégicas de captación que requieren altas inversiones.
Y ya metidos en la carencia de los servicios, al problema del agua deben sumarse los de salud por la presencia de enfermedades crónicas en las que aparecen las del corazón y las derivadas de diabetes, más los homicidios dolosos que en nuestro estado alcanza el 4.5 del promedio nacional.
Cuando menos sobre estos problemas que de manera apretada constituyen el diagnóstico de la situación actual de Guerrero valdría la pena que se manifestaran los aspirantes para que la encuesta con la que se ha programado llegar al nombramiento del coordinador o coordinadora y posterior candidato o candidata, de la Defensa de la Transformación, tenga substancia, más allá de la popularidad que busca ese partido para que gane su candidato o candidata.
Hasta la fecha el único aspirante a la candidatura que ha dado a conocer avances de lo que podría ser su propuesta de campaña es Rubén Cayetano García, de Costa Chica, miembro fundador de Morena quien fiel a su formación de abogado propone combatir la impunidad para el acceso pleno a la justicia mediante el ejercicio honesto del derecho, según lo ha reportado nuestro periódico, que no abunda sobre la manera de lograr la transformación que propone.
Su observación, en cambio, del escaso margen que tiene el gobierno del estado para fondear proyectos de gran envergadura, cuya captación de impuestos propone elevar del 3 por ciento actual es interesante, aunque eso supone una estrategia administrativa revolucionaria porque implica inculcar en la conducta de los causantes de impuestos algo que siente mermar sus bolsillos si no ven clara su contraparte.
Su idea de construir un ferrocarril de la Cdmx al puerto de Acapulco, sin dar a conocer tampoco la pertinencia de dicho proyecto me recuerda lo que decía Rubén Figueroa Figueroa acerca de la manera de combatir la pobreza y violencia en el estado: construir cada día un kilómetro de caminos para generar empleos, decía.

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