Marzo y la primavera

El dicho de que febrero es loco y marzo otro poco se escucha mucho en el campo porque en esos dos meses del primer trimestre del año suele llover, aunque las cabañuelas hayan quedado lejos y el temporal de lluvias tarde en llegar, lo cual resulta una bendición en esta temporada que inician los incendios porque es una aliada eficaz de las brigadas que previenen y combaten su acción destructiva de la capa vegetal que oxigena el ambiente y mantienen el clima benigno para la vida, pero para quienes siembran cultivos de regadío se ven afectados porque esas lluvias fuera del temporal, también llamadas atípicas, suelen traer consigo una serie de plagas a veces imposible de combatir.
Marzo es el mes en que inician las humaredas por los incendios en que derivan las quemas como método socorrido parade limpiar el suelo para el establecimiento de cultivos, a veces no muy santos, y hasta para habilitar el espacio para nuevos asentamientos humanos en las zonas urbanas porque, considerados como fenómenos naturales, los incendios suele romper restricciones legales para la construcción de unidades habitacionales o fraccionamientos, como está sucediendo en Zihuatanejo, donde cada pedazo de tierra es codiciado por los mal llamados desarrolladores, quienes no tienen ningún miramiento para afectar incluso zonas de reserva ecológica o vulnerables por la amenaza de derrumbes e inundaciones.
Pero marzo es también el mes del llamado equinoccio de primavera, fenómeno que marca el inicio de la estación del año que dura 92 días, largos y cálidos que le siguen al invierno y cuyo contenido cultural se asocia al cambio porque el campo florea y su atuendo se renueva.
Salgo de la Costa Grande dejando el mar de fondo que provoca grandes oleajes a lo largo de los 500 kilómetros de litoral, deteniendo la pesca e incomodando a los turistas, y en el camino disfruto del espectáculo que en medio de la sequía nos ofrecen los árboles de bocote vueltos a florear después de su temporada de Todos Santos, pintando de blanco algunos puntos del cenizo esplendor de la selva caducifolia que lucen los cerros. Los árboles que en esta temporada reconocen su tiempo para florear son los primaveros o guayacanes con el amarillo chillante de sus ramos que cada vez adornan las calles y los jardines de las ciudades, sin desterrarse del campo, que es de donde proceden, diferentes a las citadinas jacarandas con sus flores tubulares que van del color lila al morado, pasando por el violeta, agrupadas en racimos funiculares que lucen en muchas ciudades procedentes de Sudamérica gracias a la reproducción masiva de su semilla traída de la región guaraní por el japones Matsumoto. Pero también están los colorines que he visto tan altos como las parotas, estos árboles originarios de nuestro país con sus exóticas flores rojas en forma de espigas que son parte de la cocina mexicana, y los robles que cada vez pueblan más las avenidas de las ciudades con sus flores de que van del tenue color rosa pálido al encendido, y que se conocen como guayacán rosado, todo lo cual debería formar parte de las clases de botánica en las escuelas, de modo que en los paseos la gente se distrajera tratando de localizar esa parte de la riqueza natural que la estación de primavera reproduce.
Marzo es también el mes que refuerza los cambios que vive el país en lo económico y social desde el año 2018 cuando triunfó la revolución pacífica y que se manifiesta como escasez de mano de obra en el campo y la ciudad donde la queja es recurrente culpando a la política del presidente Andrés Manuel López Obrador por la conducta que ahora asumen los trabajadores, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, que antes se peleaban por obtener el empleo peor pagado ante la necesidad de ganar dinero para mal comer.
Ahora en cambio parecen invertidos los términos porque los que han tenido solo su mano de obra como medio para su sustento parecen despreocupados y sin urgencia de emplearse por el salario miserable que les ofrecen, lo cual expresa la deprimente situación en la que antes vivían cuando padecíamos un gobierno que ni siquiera volteaba a verlos.
Esa es la parte del cambio notable que cualquiera puede ver aunque la explicación sea tan diversa pero siempre dominada por el razonamiento de la clase dominante que lleva a muchos a pensar que es negativo el resultado de esa política que se resume en el lema de Primero los pobres, porque sostienen que el apoyo que el gobierno entrega a millones de mexicanos los ha vuelto holgazanes y haraganes que prefieren disfrutar del ocio mejor que del trabajo y porque esa pereza que los hace carentes del deseo de progresar no nos conviene. Sin embargo es tiempo de salir a la defensa de quienes reciben los apoyos y de su conducta aclarando que si hay escasez de mano de obra esto se debe a que los sueldos no son atractivos. A la gente que requiere de los servicios de un trabajador le parece un disparate pagar 400 pesos diarios porque ha estado acostumbrada a explotar a los trabajadores pagándoles un salario miserable que antes aceptaban porque no tenían otra alternativa que aceptar cualquier paga para sobrevivir, porque durante los largos años de gobiernos neoliberales del PRI y del PAN favorecieron a los patrones con la mentira de que el aumento en el salario era la causa de la inflación que repercutía peor en los pobres, hasta que la 4T terminó con la mentira demostrando que no había mejor camino para ampliar el mercado interno que el aumento en el consumo de los trabajadores pagados mejor.
Durante aquellos gobiernos que solo servían a los patrones los trabajadores carecían de medios para negociar mejores condiciones de trabajo y de salario con el patrón y el mínimo siempre se negociaba a la baja, por eso la pérdida del poder adquisitivo del salario nos ubicaba como país en el más desigual del mundo.
Sin embargo fue el gobierno de Andrés Manuel López Obrador el que por fin le hizo justicia a los trabajadores aumentando el salario mínimo el 154 por ciento del año 2018 al 2026.
Si ahora los trabajadores no se pelean por los empleos que se ofrecen es porque tienen la ventaja del apoyo que reciben como obligación constitucional del gobierno.
Y es que las necesidades de los trabajadores son tan básicas que las resuelven con el apoyo de los programas del gobierno, lo cual da una idea de la enorme pobreza en la que vivían con los salarios de hambre que pagaban los patrones.
Eso es lo que efectivamente ha cambiado en México que los jodidos de siempre ahora se conducen con dignidad, aunque digan de ellos que son flojos y no quieren trabajar.
Por eso digo que México vive la primavera más larga que hallamos conocido, y que está presente en el campo y la ciudad donde cualquiera la puede ver con solo voltear la mirada hacia su entorno, anunciándose en cartulinas con letras siempre urgidas en los puestos de mercado, las farmacias y tiendas de la esquina, en las tortillerías y en las oficinas, también en las lavanderías, en fin, en todas partes.
Por eso cuando yo escucho la queja de los empleadores me alegro porque a la larga no tendrán otra alternativa que ofrecer mejores salarios para allegarse de la mano de obra que reclaman. Lo mejor y más honroso que pueden hacer los explotados de antes es dedicarse al ocio para compensar toda la vida de explotados y hambrientos, y si son capaces de vivir solo con el apoyo del gobierno que les asegura comida y salud es la mejor forma de ser felices. No importa que les digan mantenidos del gobierno. Eso y no otro es lo que podemos llamar la felicidad de trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

 

Más allá de la protesta social

El bloqueo a la Autopista del Sol ocurrido el 12 de marzo en el lugar conocido como Tierras Prietas, impidiendo el acceso a la capital del estado, Chilpancingo y a la Montaña, vía Tixtla, y consecuentemente al puerto de Acapulco, estuvo semanas anunciándose sin que ni el gobierno ni los ciudadanos tomáramos las providencias del caso para mantener lo que podríamos llamar la “normalidad” de nuestra vida.
Y aunque los guerrerenses sabemos que en el gobierno del estado existe un área exclusiva para atender este tipo de protestas que suelen resolverse en cuestión de horas, lo sucedido en esa fecha ha rebasado los límites de la incompetencia oficial en perjuicio de cientos de ciudadanos que vieron interrumpido su viaje, obligados a permanecer un día varados en la carretera bajo los inclementes rayos del sol y el calor sofocante sin que alguna instancia de gobierno atendiera su situación, fuera para ofrecer una reposición de sus pérdidas o simplemente para pedirles disculpas. Pero el bloqueo, además de dejar expuesta la absoluta falta de coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, mostró una vez más la distancia que existe entre éste con la población a la que dice servir, dando paso al caos vial en la principal carretera del estado y a numerosos riesgos como daños colaterales que paga la sociedad.
Por lo que se ha conocido de los hechos se sabe ya que tras la protesta de los 16 pueblos serranos cercanos a la capital, procedentes de los municipios de Chilpancingo, Eduardo Neri, Heliodoro Castillo y Leonardo Bravo, se encuentra presente la guerra no tan soterrada de los cárteles que mantienen una disputa a muerte por el control del territorio, ahora detrás de los llamados grupos de autodefensa, y del enorme sacrificio de los habitantes de los pueblos movilizados que dan la cara corriendo todos los riesgos, que caminan largas distancias sufriendo el hambre, la sed y el calor para demandar los servicios básicos a que tienen derecho pero que no consiguen por la vía institucional. Eso es también la muestra del enorme reto que tiene el gobierno de la 4T para enfrentar y transformar esa cruda realidad que ahora es causa constante de desasosiego en todo el territorio guerrerense.
Se trata de recuperar en cada poblado la confianza perdida en años de desatención por parte del gobierno priísta responsable de la enorme desigualdad que se creó con su modelo caciquil del poder que concentró en pocas manos la riqueza, al tiempo que extendió la pobreza que se convirtió en caldo de cultivo para favorecer la producción de enervantes, primero, y el pistolerismo después, hasta convertirse en un estado donde domina el poder extralegal.
En ese ambiente en el que se han erigido liderazgos que ejercen el poder real en los pueblos al margen de la ley, hemos vivido milagrosamente dando lugar a uno de los hechos más relevantes en la historia del estado al acceder de manera pacífica a un gobierno que queremos que cambie la situación de pobreza y desigualdad recuperando el territorio de manos indebidas mediante la creación de oportunidades de desarrollo para todas y todos, tarea que descansa en su totalidad en el gobierno federal porque en el estado no se ha podido conformar un equipo capaz de asumir el reto de enfrentar localmente el poder de facto instalado en los municipios.
La mejor muestra de lo dicho es lo que sucedió durante el bloqueo, primero porque el gobierno municipal priísta de Chilpancingo dejó crecer el conflicto con los pobladores de Omiltemi quienes para presionar la atención a sus demandas mantuvieron cerradas las válvulas del agua entubada que vienen de ese lugar a la capital durante una semana, hasta que fue rebasado.
Y fue demasiado tarde también la intervención de las autoridades estatales que trataron de negociar cuando ya los movilizados demandaban la presencia de la gobernadora, a quien plantearon como problema principal la inseguridad que se vive en su zona, acosada por incursiones armadas de grupos delictivos.
Ese tema central fue el que mostró la falta de oficio y eficacia de los funcionarios estatales, quienes se mostraron incapaces de negociar con sus interlocutores para mantener la paz social. A pesar de esa nulidad su permanencia en los cargos obedece también a una especie de hermandad que caracteriza al gobierno del estado no para resolver los problemas, sino sólo para sobrellevarlos, por eso su tardanza ante el hecho insólito de que mejor el esposo de la gobernadora se haya hecho presente en el bloqueo buscando ayudarla a que se aligerara la situación.
Todo lo anterior refuerza la idea de quienes ven la necesidad de que Evelyn Salgado cambie su equipo de colaboradores para no dar la razón a las que la ven en el cargo como producto de una coyuntura especial y no como portadora de méritos políticos propios para hacerla acreedora de un cargo con retos tan poderosos.
Los pobladores de la sierra bloquearon la Autopista del Sol en la parte norte de la capital, entre el Polvorín y Tierras Prietas desde las ocho de la mañana y hasta después de las siete de la noche, demandando ser atendidos por la gobernadora Evelyn Salgado quien tuvo que desplazarse desde la Montaña donde se encontraba de gira, para venir a la capital y atenderlos.
El bloqueo cuya eficacia dejó en la indefensión a cientos de viajeros forzados involuntariamente a realizar como penitencia de la Semana Santa un ayuno adelantado, en pleno rayo del sol y ante el calor sofocante de esta temporada, debería verse como un tema que merece ser atendido por las autoridades, que vaya más allá del monitoreo que hace la Capufe, sobre la situación que guardan las autopistas en el país, porque si el viajero no toma la providencia de meterse a la página de ese organismo encargado de la operación y mantenimiento de las autopistas, va inerme y expuesto en el camino porque ni siquiera en las casetas de cobro se informa de estas contingencias, aunque uno pregunte, porque la información de que disponen es siempre atrasada e incompleta.
El colmo es que ni siquiera en los retenes de la Guardia Nacional, establecidos a lo largo de la autopista, informan o saben lo que pasa. Eso lo confirmé al preguntar a un patrullero a la altura de Zumpango las demandas de los serranos.
-Creo que están pidiendo agua, pero no me explico por qué si de allá vienen los ríos, me respondió el oficial con toda ingenuidad.
Sin embargo, debemos reconocer que el bloqueo, con todo y lo que entraña en términos de los poderes fácticos que lo movieron, tuvo resultados positivos para las demandas de los pobladores movilizados porque abrió un canal de comunicación al más alto nivel, dicen, que se anunció como el establecimiento de mesas de diálogo permanente con la coordinación de las comisarías, incluyendo a los transportistas y a las autoridades de defensa y seguridad pública, de manera que mediante el diálogo se atiendan y resuelvan viejas demandas de obras de infraestructura carretera, de salud y educación, lo cual indica que los límites del poder en el estado se encuentran acotados por el ánimo de movilización popular y que ahora los conflictos en el estado han escalado a un nivel superior que reclama mecanismos de atención más sofisticados y desarrollados por funcionarios diferentes de los que actualmente ejercen el poder.
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Sembrando vida en Chilpancingo

Fue una sorpresa para mí descubrir el tianguis de los productores del programa federal, Sembrando Vida, ocupando la plaza central de Chilpancingo el sábado pasado. Muchos vendedores y pocos compradores por la evidente falta de coordinación de este programa con las autoridades municipales para difundir entre la población la ventaja que representa para la economía popular la presencia de los productos del campo con las mejores cualidades nutricionales para el consumo, frescos y alejados del uso discrecional de productos químicos cancerígenos, con precios competitivos porque se elimina a los intermediarios tradicionales.
La comercialización directa, que es la etapa en la que se inscriben los productores de Sembrando Vida que llegan a la ciudad en busca de los consumidores, es un fenómeno nuevo e interesante de esta transformación que vive México en la producción y comercialización de los alimentos básicos porque lo están aprendiendo costosamente pues no aprovechan las ventajas de hacerlo en común, con pocos vendedores llevando al mercado los productos a consignación en transporte contratado en común.
Claro que hay quienes aprovechan el viaje a la capital para hacer algún mandado, o simplemente para pasear y divertirse, como un derecho que también les asiste. Eso fue lo que sucedió el sábado con una señora de Apango que remataba su mercancía por su deseo de ir al zoológico.
Pero considero que el apoyo del gobierno municipal de la capital a estos productores debería ser total dado el beneficio que reportan a la economía familiar.
En mi recorrido por el tianguis instalado en la esquina de la plaza frente a la Casa de la Cultura, bajo carpas que lo resguardan del sol y el calor de la mañana, decenas de campesinos, hombres y mujeres hablaban de las bondades de sus productos, ofreciendo la prueba a los consumidores para mayor convencimiento de que era una ganga que nadie podía desaprovechar.
Todo un arsenal de semillas estuvo a la venta ese sábado: frijoles de todos colores, frescos para cocerse con poco gas, en un santiamén, guamúchiles en su temporada, dulces de ajonjolí, cacahuates, semillas de calabaza, crudas y tostadas con limón y sal; guajes secos tostados que les dicen “aigrito”. También tostadas de masa de maíz mezclada con ajonjolí, totopos dulces de canela y epazote; elotes para asar y desgranar para el elopozole, flor de jamaica para el té, la ensalada y el agua fresca.
Alimentos procesados como el mezcal envasado, los nopales endulzados y pulpa de tamarindos. Guayabas en dulce, flores astromelias, también llamadas “campanitas” de color lila que nacen en la sierra de Chilpancingo sin que nadie se ocupe de sembrarlas, igual que los blancos y sensuales alcatraces que tanto atraían a Diego Rivera para pintarlos.
Huevos orgánicos baratos, mangos, guanábanos, plátanos disecados, algunas hierbas exóticas como el toronjil que hecho en té se acostumbra consumir en las meriendas, acompañado con una cemita de requesón con dulce de piloncillo.
Vienen productores de los pueblos santos de San Vicente y Santa Bárbara, llegaron vecinos de Amojileca, Zumpango y Petaquillas y hasta de Colotlipa.
Y en medio de tanta diversidad no faltan las quejas como la de los productores de Apango quienes desconsolados echan la culpa a la falta de una asesoría capacitada de los técnicos que los apoyan, porque entre los cultivos para sus campos se programó el de los nopales como plantas resistentes a la sequía, sin saber que de todas maneras requieren de agua para la siembra y para su desarrollo, agua que no hay en sus campos resecos la mayor parte del año, y se consuelan porque los salvan sus magueyales que calculan empezarán a cosechar dentro de dos años para la producción de mezcal que les permitirá aprovechar la fama que ya tiene ese producto con el nombre de su pueblo.
Los campesinos de ese municipio dicen que están dispuestos a superar la falta de ríos y manantiales juntando y conservando el agua de lluvias, pero no han encontrado ninguna autoridad para apoyarlos en la compra del plástico o geomembrana que se requiere como base de las ollas de agua que serían la solución. Comentan que ya ha ido a visitarlos la gobernadora que conoce de su demanda y necesidad pero en los hechos no miran su interés.
Al medio día el tianguis estaba ya por terminarse cuando miré que la gente se amontona en torno a una camioneta que llegó hasta la plaza cargada con cajas de manzanas, aguacates y duraznos que bajo el calor y los rayos del sol los clientes no esperaron a que el chofer de la camioneta acomodara su báscula para pesar los kilos y mejor se puso a despachar al cálculo: cuatro aguacates de regular tamaño por 50 pesos y el producto voló gracias a que una compradora acomedida le ayudó a despachar.
Yo me acerqué con la intención de pagar con una moneda de a diez pesos un durazno tomado del montón y me sorprendo de que mi ofrecimiento le parezca espléndido al chofer porque me convida a que tome más duraznos por esa cantidad y me los pone en la mano calculando a peso cada uno. Me engolosino con ellos porque están jugosísimos y dulces.
Ya antes brindé con los productores de mezcal que me ofrecieron un litro a 600 pesos, lo cual me pareció bastante moderado y sabroso.
Para saborear los alimentos que he comprado en el tianguis sabatino busco una banca del jardín bajo la sombra de un ficus y mientras leo esperando escuchar las campanadas de la catedral que me deleitan porque me recuerdan las tardes del catecismo en mi pueblo, cuando comienzo a sentir algunas gotas de lluvia sin que vea ninguna nube en el cielo, hasta que aparece tras el follaje de los árboles una negra nube, muy alta, de la que veo inminente su descarga intempestiva, por eso busco y pienso en un lugar donde me pueda resguardar al tiempo que le digo a mi vecina que está en riesgo de mojarse si se queda donde está con la carreola donde duerme su pequeño, pero no me toma en serio porque el sol está espléndido y ella saborea su helado, pero cuando estoy entrando en la Casa de la Cultura veo que me alcanza corriendo para no mojarse.
La llovizna en ese día soleado sorprendió a todo mundo y fue hasta el domingo cuando se supo que en algunas partes de esta ciudad cayó una granizada.
Esas lluvias atípicas, dice uno de los boleros de la plaza, son mortales para los cultivos porque los destruye el granizo, y me cuenta que también por ese cambio brusco que ha sufrido el tiempo de lluvias, muchos campesinos han dejado el campo porque no se resignan a siempre perder y mejor buscan otra ocupación en las ciudades obligados por el hambre a dejar sus posesiones.
Ya en confianza el bolero que dejó la Montaña y ahora disfruta sentado en el jardín me platica su experiencia en los campos de Chihuahua a donde llegó como migrante a trabajar en el cultivo de chile jalapeño. Dice que allá llueve peor que aquí en Guerrero porque después de que aparece una nube negra, en cualquier día soleado, viene un ventarrón enérgico que asusta y da miedo, y que eso no es lo peor porque junto a las gotas frías de lluvia comienzan a caer pedazos de granizo tan grandes que causan destrozos y accidentes. Media hora de lluvia dejó puras varas en lugar de las matas de chile. Todo su producto se cayó al suelo mientras él y sus compañeros se pusieron tristes pensando en que se les había acabado su trabajo, pero se sorprendieron cuando al siguiente día el patrón les dijo que se pusieran a juntar todo el chile del suelo, y cuando le preguntaron para qué lo quería les respondió que lo enviaría a la Ciudad de México donde se lo comprarían para hacerlo en chipotle. Dice mi amigo el bolero que desde aquel año no come esos chiles porque se acuerda que muchos de sus chiles estaban podridos.

 

Para que la democracia cueste menos

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha cumplido con una más de sus promesas de campaña mandando al Congreso su iniciativa para reformar la ley electoral con la que pretende que dejen de ser dispendiosas, siguiendo la trama de austeridad republicana que Andrés Manuel López Obrador inauguró del principio juarista que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre.
Por eso, sin afectar la autonomía del INE, propone que este organismo gaste menos y sea más eficiente para la supervisión de los gastos asignados a los partidos y a las campañas de los candidatos, con el objetivo de detectar cualquier anomalía para su sanción sin tener que esperar al término de la elección, como sucede en la actualidad, pero también para que sustituya al PREP cuya tarea se pretende que sea atendida adelantando el conteo de votos que se inicia el miércoles al día lunes para mantener la certeza y la prontitud en el informe de los resultados.
Para la reducción del presupuesto electoral en un 25 por ciento, cuyo monto ascendería a 15 mil millones de pesos, suponiendo que se le asignan al INE 60 mil millones, el proyecto de reforma electoral que se conoció en la conferencia mañanera del 26 de febrero contempla afectar el monto que hoy reciben los partidos políticos, el Congreso federal y los congresos de los estados así como los organismos locales electorales de cada entidad federativa conocidos como OPLES.
Pero lo más controvertido e innovador de la propuesta presidencial es que se mantienen los 500 diputados que integran el Congreso, pero con la novedad de que todos ellos deberán hacer campaña para superar la simulada elección de los 200 diputados plurinominales que ahora deciden las cúpulas de los partidos, convertidas en grandes electores en sustitución de la ciudadanía, de manera que se busca terminar con esa práctica perniciosa que eterniza como “representantes populares” a quienes viven del erario hasta que mueren, adueñados de las franquicias en que se han convertido los partidos políticos.
Solo en el caso de la Cámara de Senadores la reforma propone una reducción de su número para que en vez de los 128 que ahora mantenemos queden 96, sin que eso afecte la representación de las entidades de la república porque cada una de las 32 seguirá contando con tres senadores, los dos que obtiene el partido que gana las elecciones y uno del partido que queda en segundo lugar, suprimiendo así la llamada lista nacional de 32 senadores, que en realidad era una sobre representación de los estados que nos costaba 2 millones de pesos anuales cada uno, nada más de su salario.
Y como esta propuesta pública ha dado pie a múltiples opiniones no ha faltado tampoco la de algunos ex presidentes del IFE Carlos Ugalde y Leonardo Valdez quienes critican que el proyecto presidencial incluya la desaparición del PREP que cuesta poco más de 237 millones de pesos, el cual será resuelto por el mecanismo del recuento de los votos adelantado para dejar a salvo la certeza que reclaman.
Y, como es de suponerse, la anterior propuesta es la principal preocupación de los partidos que verán disminuida su fuerza, representación y presupuesto para ajustarse a las nuevas condiciones de austeridad, incluidos los partidos aliados de Morena que dejarán su estatus de privilegio.
Por su parte, los eternos opositores partidistas del PRIAN que solo declarativamente se han divorciado, pero en los hechos siguen coincidiendo en sus posturas, han calificado la iniciativa de reforma electoral como la pretensión del gobierno de la 4T de conformar un nuevo partido de Estado, como lo fue en su momento el PRI, y la califican de “ley Maduro” para mantenerse alineados con el pensamiento de Donald Trump. Sostienen que en la propuesta de la presidenta no se contempla una lucha clara y decidida contra el financiamiento de las campañas con dinero sucio. Eso a pesar de lo que reiteradamente ha dicho la presidenta de que cada partido deberá proporcionar al INE la información cotidiana de sus gastos para actuar en consecuencia, evitando que se repitan anomalías como el fraude del Pemexgate, en el 2000 y la de los Amigos de Fox en el 2001, así como la tarjeta Salario Rosa en la campaña estatal del priísta del Estado de México Alfredo del Mazo.
Entre otras opiniones que se han escuchado sobre la iniciativa de ley electoral también en Morena no todos están conformes y algunos de sus diputados critican que no contiene la supresión del fuero que ha sido también una demanda ciudadana para evitar que los políticos delincuentes no se escuden en las diputaciones y senadurías en busca de impunidad.
Lo importante es que la sociedad está pendiente del debate que tendrá lugar en el Congreso para conocer las objeciones y propuestas de cada partido porque nadie duda de que la postura de cada uno de ellos tendrá una repercusión directa en las elecciones porque los ciudadanos saben que el mejor respaldo a su presidenta es el voto a favor de sus iniciativas.
En ese marco de discusión, a los guerrerenses nos debe caber de orgullo lo que Claudia Sheinbaum ha dicho contra el nepotismo que es la raíz del caciquismo y que espera desterrar en las elecciones del 2027, lo cual ha sido ya ratificado por la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde quien ante la supuesta crisis que está dispuesto a provocar el senador Félix Salgado Macedonio insistiendo que para la candidatura el pueblo tiene la última palabra, así sea pasando por encima de los estatutos y los principios de su partido confundiendo como “el pueblo” a sus seguidores que lo vitorean pensando en que así ganarán alguna aviaduría como es el estilo de los cacicazgos.
Sin embargo, ahora está más claro que no habrá marcha atrás en la decisión de Morena de atajar cualquier tentación de repetir el nepotismo que ha levantado la cabeza en Zacatecas y San Luis Potosí con el PT y el PVEM, respectivamente, señalando que ni siquiera dejará pasar el intento en ese sentido de alguno de sus partidos aliados, y solo se espera que sea el Consejo Nacional de Morena el que formalice esa decisión que regirá, junto con la no reelección, desde la elección del 2027, lo que también da pie a la idea de que será una mujer la candidata del partido en Guerrero.
Mientras tanto y atenida a la popularidad que ya ronda en el 80 por ciento, la presidenta Claudia Sheinbaum está cumpliendo con su parte para abaratar el costo de la democracia que todos pagamos, falta ver la postura y el voto de los diputados.

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Emigrado en la Ciudad de México

 

(Segunda parte)

Salí de Quechultenango para la Ciudad de México en agosto de 1969, después de cumplidos mis 14 años, fue en el tiempo de lluvias y lo recuerdo porque el agua del río estaba “chorreada” sucia y de color rojizo como de barro que lo atribuí a la lluvia de la noche anterior que provocó la creciente. En eso me fijé cuando me enrollaba los pantalones obligado a mojarme hasta las rodillas para cruzarlo porque las piedras del puente rudimentario que conocemos como “tepanole” se las había llevado la corriente del río y era obligado mojarse.
Cuando me calzaba los zapatos recordé que esa era la parte desagradable de la temporada de lluvias para quienes vivíamos al otro lado del río, por eso en alguna ocasión hice cuentas que a la edad de 14 años sumaba no menos de 5 mil las veces que había cruzado el río, calculando dos en promedio diarios, desde la edad de 7 años en que ya me valía por mí mismo para esa aventura, por eso como despedida volví la mirada al río prometiéndome no regresar hasta que hubiera un puente, claro que muchas veces rompí esa promesa porque pudimos cruzarlo sin mojarnos los pies hasta finales de los años noventa.
Antes de ese viaje definitivo para vivir en la ciudad no sin pena me despedí de Julieta con la promesa de que le escribiría diariamente para continuar de manera epistolar nuestro noviazgo y ella me dijo que estaría pendiente del correo para leerme.
No obstante, en el viaje iba con una mezcla de tristeza y contento porque aparte de dejar a mi novia, a mis padres y a mis hermanos iba en la creencia de que el estudio al que solo se podía acceder en la ciudad era el camino obligado para lograr un mejor futuro.
Mi madre que fue toda su vida valiente se mostraba conforme al separarnos de ella aguantando la crítica de su familia que la acusaba de no tener corazón para dejar de ver a sus hijos. Por eso con su corazón de acero respondía que lo que no nos podía dar no tenía derecho a quitarnos, asumiendo que era nuestro deseo buscar un mejor futuro, lejos del campo.
En Quechultenango había tenido la oportunidad de vivir a muy tierna edad, la complejidad de la vida social y la manera de estudiarla y de comprometerse con las causas populares porque tuve la fortuna de atestiguar la experiencia de una revolución pacífica que cimbró los cimientos de nuestra comunidad para lograr su desarrollo.
Cuando apenas había cumplido 7 años de edad presencié por primera vez en mi vida el movimiento de las madres de familia paralizando la escuela primaria en demanda de la salida de la nefasta directora. Le llamaron huelga pero en realidad fue un paro con el cierre de la escuela defendiendo la educación pública.
Crecí durante el movimiento social encabezado por un líder estudiantil del IPN que en su carácter de médico llegó a Quechultenango en 1956 a realizar su servicio social por seis meses y se quedó seis años dirigiendo el desarrollo social y material de la comunidad, ayudando a identificar y derrotar a los enemigos opuestos al progreso, encauzando la energía popular en la construcción de obras materiales y sociales que aún perduran, mostrando cómo el atraso de los pueblos favorece a los intereses caciquiles.
Fue una intensa y ruda lucha social que culminó al mismo tiempo en que se produjo la caída del represor gobernador del estado Raúl Caballero Aburto gracias al movimiento de los cívicos encabezados por el profesor Genaro Vázquez Rojas.
El clímax que en mi pueblo alcanzó la confrontación contra los caciques aliados al gobierno del estado fue como una novela épica porque en el momento más álgido de las movilizaciones para derrocar al gobernador, la clase política estatal, aferrada a la permanencia del gobierno represor, operaba con la idea de mostrar a la federación que en Guerrero había paz social y que por eso Caballero Aburto debía continuar en su puesto. En el caso de Quechultenango, cuya revuelta se conocía porque fue de los primeros que apoyó a los estudiantes de la universidad que demandaban la autonomía universitaria, decían que todo era culpa de un “mediquillo comunista” a quien se debía expulsar del pueblo. Por eso, en un lance que les resultó contraproducente, a los caciques locales se les ocurrió poner como ejemplo la paz que reinaba en Quechultenango que, decían, estaba conforme con el gobierno, invitando a la cabecera a la comisión de diputados federales y locales que investigaban las denuncias de la brutalidad con la que se gobernaba el estado.
Lo hicieron con toda premeditación aprovechando que sabían de la ausencia del médico que había sido llamado a las oficinas centrales en la Ciudad de México, y con esa idea organizaron la recepción de los diputados convocando a la población para reunirse, y cuando el representante del poder caciquil tomó el micrófono en nombre del pueblo para presentar a la comisión de los diputados, comenzó a desacreditar y acusar en su discurso al “mediquillo agitador y comunista” quien debería ser expulsado del pueblo por revoltoso.
Fue entonces cuando hizo su aparición el médico quien había arribado al pueblo muy de mañana y se encontraba descansando en su domicilio muy cerca de la plaza, de manera que escuchó toda la arenga en su contra y entonces llegó a la plaza, se subió al quiosco y pidió que le dieran el uso de la palabra como derecho de réplica para responder a los señalamientos que se le hacían, y como quienes controlaban el aparato de sonido le negaron en uso del micrófono el médico lo hizo a viva voz haciendo gala de su capacidad oratoria mientras se escuchaba el aplauso de la mayoría que así repudiaba la acción de los caciques.
El acusado se volvió acusador enumerando los abusos de los caciques y culpándolos de la descomposición social que se vivía en Quechultenango.
En ese momento hicieron su aparición los soldados que tenían su regimiento en el edificio del Palacio Municipal quienes a bayoneta calada rodearon la plaza, lo cual fue interpretado por la población como un intento de detener al médico, por eso en respuesta se formó un grupo compacto de mujeres que se abrieron paso entre los reunidos hasta llegar donde estaba el médico para protegerlo con su cuerpo sacándolo en vilo, exactamente como sucedió en el mitin de Atoyac cuando el profesor Lucio Cabañas fue obligado a subirse a la sierra para no ser aprehendido, pero aquí las mujeres hicieron a un lado las ballonetas y cuando iba a dar inicio el zafarrancho poniendo en riesgo la integridad de los diputados y de los propios soldados, en vez de huir el médico se volvió ante la multitud pidiendo la calma, lo cual fue agradecido por los enviados del Congreso quienes le pidieron que los protegiera, de modo que con la iniciativa en sus manos el líder popular guió a los diputados al Palacio Municipal para ponerlos en resguardo pero con la exigencia de que no podrían irse si no arreglaban el desorden que habían provocado.
Por eso se vieron obligados a citar en ese momento a cada uno de los caciques junto con el presidente municipal para que respondieran a las acusaciones que el propio médico formuló entre aplausos de la población.
Al final el presidente municipal fue destituido, el subrecaudador cesado, la directora de la escuela primaria jubilada anticipadamente, mientras que el cura era relevado del lugar.
Después y mientras se organizaba una comida para los invitados forzosos se supo que en el momento más álgido del mitin un grupo de jóvenes había inhabilitado los vehículos de la comitiva del Congreso para imposibilitarles su salida.
Con esas experiencias en mis alforjas llegué a la Ciudad de México cuando aún se respiraba el ambiente de revuelta por el movimiento estudiantil del 68.
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Una manda que cumplir

 

(Primera de dos partes)

Esta es la historia. Comenzó en el año 1972, en tiempo de lluvias. Yo tenía 19 años de edad y había cumplido tres de vivir en la Ciudad de México. Era una tarde de mayo cuando recibí una carta de mi pueblo en la que mi madre me informaba que había llegado mi turno de cumplir la manda ofrecida al santo patrón de Quechultenango, que consistía en bailarle la danza de Las Cueras por el milagro de sanarme cuando a la edad de dos años estuve muy grave y a punto de morir por enfermedades relacionadas con la desnutrición, y como logré sobrevivir, cumplidos los 18 años de vida era menester pagar mi promesa, y como la danza en cuestión, exclusiva del santo patrón, solamente una vez al año se efectúa, precisamente en la fiesta patronal del 25 de julio, no debía desaprovechar la oportunidad que se me presentaba gracias a que mi madre había estado al pendiente de lo que era mi obligación.
Y aunque para entonces era yo un ateo convencido de que la religión es el “opio del pueblo”, nunca pensé incumplir el compromiso que mi madre, creyente y devota del santo, había adquirido con él cuando, como último recurso frente a mis enfermedades y su capacidad para atenderme, me “endonó” al santo para que hiciera el milagro de sanarme.
Recuerdo que de esa enfermedad que tuve de niño mi madre guarda una fotografía en la que aparezco sentado en una silla vistiendo solo un cotón de manta, con mi cabeza grande rapada, sostenida apenas por mi cuello enclenque, mis ojos hundidos y la mirada entre dolorida y triste.
En aquel tiempo de la década de los años cincuenta del siglo pasado todavía era costumbre que la gente tomara fotos de sus enfermos y de sus muertos como manera de mantenerlos presentes.
Yo era el sexto hijo en mi familia que se lograba. El primero de mis hermanos había muerto a muy tierna de edad.
Durante muchos años cada vez que mi madre sacaba de su baúl las fotos del recuerdo y encontraba la mía, invariablemente repasaba la plática de la enfermedad que me había afectado, y repetía la serie de curaciones a las que fui sometido a raíz de la “espinilla” que tuve, cuya enfermedad consistía en un cúmulo de granos que me salieron en la cabeza y que con el tiempo se tornaban purulentos, sin sanar a pesar de las rudas y dolorosas curaciones a que me sometían como quemarme la punta de mis cabellos mientras la anemia y la diarrea crónica me hacía víctima de toda clase de enfermedades ligadas a la desnutrición.
Para mí esa foto de niño enfermo era la muestra de la resignación de mis padres ante mi muerte inminente, por eso cuando sané pensaron más en que se trataba de un milagro del santo que del efecto nutritivo que tuvo para mi mejoría la dieta de sangre y caldo de tortuga que me procuraron durante un buen tiempo gracias a que mi tío Bardo nos surtía de esos ejemplares capturados en el afamado “pozo” de Coxcamila por encargo de mi madre y que mi padre destazaba despegándolas de su concha.
Y aunque yo mismo crecí en la idea que mi sobrevivencia no tenía nada que ver con ningún otro milagro que el amor y cuidado que me tuvo, nunca pensé en contrariarla en su fe y sus creencias, por eso luego de responder su carta agradeciéndole la noticia de que la Hermandad del santo me había considerado para integrar la lista de aspirantes a danzantes, me propuse regresar a mi pueblo para cumplir la manda después de tres años de ausencia.
Debo confesar que en esa respuesta obediente que le escribí a mi madre también figuraba el deseo de volver a ver a Julieta, la primera novia que tuve en mis años juveniles y que había dejado en el pueblo con la promesa incumplida de que le escribiría a diario desde la capital del país para mantener nuestro noviazgo.
Nos hicimos novios a los 15 años y la conquisté después de mis primeras vacaciones escolares que pasé en la Ciudad de México a finales de 1968. Ella recién terminaba la primaria y yo había concluido el primer año de secundaria, pero a pesar de lo pequeño que era nuestro pueblo no habíamos convivido nunca, nos conocíamos solo de vista.
Como entre las muchachas de su edad Julieta era la más bonita, tenía varios pretendientes, pero me aproveché de esa especie de prestigio que uno se gana cuando sale de su pueblo y regresa diferente de como se fue, con otra manera de vestir y hasta de hablar, que se interpretan de que a uno le fue bien.
El caso es que apenas con dos meses de ausencia regresé a mi pueblo distinto, vistiendo pantalones vaqueros, con zapatos en vez de huaraches, el copete engominado al estilo de los rebeldes del rock, y casi remedando el modo de hablar de los chilangos, y con tal petulancia que me propuse conquistar a la muchacha más bonita del pueblo, haciendo a un lado a todos sus pretendientes con un plan de declaración amorosa de mi propia inventiva.
Para conocer un poco el terreno en que me movía le pedí a mi primo y amigo de Julieta que le platicara de mis pretensiones y como su respuesta fue positiva anduve luego el siguiente paso que consistió en acercarme a ella para afirmar mi presencia. Todas las tardes del mes de octubre mi cita fue la esquina de su casa para estar pendiente de cualquier salida que pudiera yo aprovechar para acompañarla, aunque siempre iba con su hermana menor que la hacía de chaperona.
El ritual para el enamoramiento practicado por los jóvenes galanes de entonces consistía en ir tras ella (pegársele), en su paso por la calle, con la pretensión de que con un discreto bs bs volteara para cerciorarse de quién se trataba, y si aminoraba el paso era señal de que correspondía al deseo de acercamiento, y si a la postre se detenía era casi como lograda la conquista.
Sobre la experiencia de las conquistas amorosas se contaba entre los amigos de aquella época lo que había vivido el mismo primo que me ayudaba, quien pretendía a Socorro, una muchacha guapita que recientemente había llegado al pueblo y carecía en absoluto del conocimiento de lo que eran las formas civilizadas de entablar un noviazgo, de manera que sin antes tantear el terreno de su pretendida quiso ahorrarse los pasos, y cuando pretendió que la muchacha detuviera su marcha para el acostumbrado ¿te acompaño? Socorro le respondió con tan fuerte cachetada que mi primo quedó afectado de por vida, incapaz de incursionar en la conquista amorosa empleando el método que describo.
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La pobreza de Guerrero

Más allá de la explicación que las iglesias y el sistema dominante puedan dar sobre la pobreza que padece la mayoría de los guerrerenses, haciéndoles creer que nada se puede cambiar y que el mundo es desigual porque así lo hizo Dios, nosotros sabemos que es nuestro deber combatir ese pensamiento reaccionario para que la gente haga conciencia de la necesidad de cambio de esta realidad injusta y enajenante que les hace vivir resignadas y sin protestar, resistiendo el castigo divino creyendo que habrá una recompensa que se recibirá en otra vida que nadie sabe si exista.
Se trata de que todos nos demos cuenta de la importancia de haber actuado juntos y organizados para hacer una revolución pacífica con nuestro voto ganando las elecciones presidenciales del 2018, porque nos convencimos de que era posible cambiar y que nos convenía tener un gobierno que atienda primero la pobreza.
Por eso no debemos dar tregua en los cambios que se requieren y exigir al gobierno que cumpla la tarea para la que fue electo.
En nuestro estado la pobreza es ancestral y mayoritaria. Eso es lo que reportó la semana pasada la Secretaría de Bienestar. Con datos del Inegi, Coneval y Conapo, organismos especializados en la investigación sabemos del número de guerrerenses que no logran satisfacer las necesidades de su diario vivir porque carecen de los medios necesarios. No tienen una vivienda digna ni servicios sanitarios, drenaje, agua potable y luz eléctrica, menos salud y educación.
Se trata del 60 por ciento de su población que vive en la pobreza, poco más de 2 millones los guerrerenses que han nacido pobres y morirán irremediablemente igual porque el gobierno no hace lo suficiente para que mejoren sus condiciones de vida con la rapidez que el tiempo reclama.
Entiendo que la gobernadora Evelyn Salgado haya prestado mayor atención al reporte de la inseguridad y violencia publicado hace dos semanas, dando a conocer la percepción que tienen de ello los guerrerenses, porque quedó exhibida nacionalmente desentonando con los buenos resultados que en esa materia mostró la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si se recuerda, en seguida de esa publicación de los datos del Inegi la gobernadora Evelyn Salgado promovió una reunión estatal con presidentes municipales, urgiéndolos a una mayor coordinación, mientras que sobre el tema de la pobreza que constituye la raíz de la presencia y fortaleza de la maña ha guardado mutismo.
Y se entiende que así sea porque la preocupación principal de los gobernantes no suele ser la situación que padecen quienes votaron por ellos, sino de quedar bien con la presidencia porque de eso depende que sus carreras políticas tengan continuidad.
Llegar a la verdad sobre el origen de la pobreza que ya es característica de nuestro estado puede conocerse a través de diversos caminos, como el hecho de que Guerrero ha vivido bajo un sistema de gobierno caciquil toda su historia y que se define por el control que tiene de la fuerza que ejerce un pequeño grupo conocido como la clase política, la cual actúa sobre el pueblo desorganizado mediante su control clientelar, que consiste en otorgárles dádivas selectivamente entre los elementos que le pueden ayudar en la ahora pomposamente llamada gobernanza, mientras la clase social a la que sirve el Estado se mantiene dueña de la riqueza que hay en el estado beneficiándose de la ilegal explotación de los trabajadores que laboran sin que se les respeten sus derechos laborales y sin saber exigirlos porque ya han sido domesticados en la creencia de que tener patrón es el mejor de los mundos posibles.
Para un mayor contraste de esta realidad conviene confrontar la situación de nuestro estado con la isla de Cuba, ahora amenazada y resistiendo al trumpismo que ha endurecido las sanciones contra el país que le entregue petróleo.
Cuba tiene una población de 10 millones de habitantes que viven en un territorio que es una y media veces mayor que el de nuestro estado.
En esa pequeña isla –donde hubo una revolución que algunos paisanos recordarán– hace 66 años los barbudos de Fidel corrieron a patadas a los explotadores del pueblo y su gobierno logró abatir el analfabetismo en sus dos primeros años, haciendo a la mayoría de su población gente profesional. Cuenta con un sistema de salud preventiva tan adelantado que puede presumir que su población es sana, sin problemas de obesidad ni diabetes, y es de los pocos países que logró crear su propia vacuna contra el Covid-19, la Abdala, que fue aplicada a 2 millones 800 mil mexicanos durante la pandemia. Es tan eficaz la medicina cubana en sus tratamientos de padecimientos crónicos que llegan enfermos de todo el mundo para curarse allí.
La cultura de los cubanos es igualmente sorprende en cualquier lugar donde se encuentran por el desarrollo intelectual que han alcanzado, sin dejar de mencionar que son campeones mundiales en muchas disciplinas deportivas.
Lo primero que el viajero descubre en aquella isla es que en ninguna de sus ciudades hay niños en situación de calle viviendo de la caridad pública, y cualquier persona puede caminar tranquilamente en todas partes y a cualquier hora sin el temor de ser asaltado y menos secuestrado.
El sistema cubano es tan adelantado que le gana el propio modelo social estadunidense donde aún hay analfabetismo, gente sin casa, con violencia en sus calles y gran parte de su juventud endrogada.
Nosotros en 186 años no hemos podido acabar con el analfabetismo y una gran parte de los mexicanos no sabe si tendrá algo qué comer mañana, mientras muchos se mueren de enfermedades curables.
Los cubanos tienen una frontera natural de agua, nosotros poseemos 500 kilómetros de litoral, con un volumen de pesca que alcanza casi 10 mil toneladas anuales. Tenemos las más ricas minas de oro y plata del mundo, y frutales como el mango, papaya, café, cocotero ocupando los primeros lugares del país.
A nuestro estado llegan 10 millones de turistas cada año, mientras que Cuba aún no alcanza los 2 millones de visitantes anuales, pero una parte importante de ingresos en divisas son para los programas sociales.
Por eso la pregunta obligada es por qué en tantos años en Guerrero la pobreza crece en vez de disminuir a pesar de que sabemos que allí está la raíz del poder y fortaleza de la maña porque es el caldo de cultivo que hace proliferar la cooptación de sicarios para el crimen, porque alquilarse para ello sigue siendo una opción a la mano para quienes carecen de todo.
Así como Evelyn reunió a los alcaldes para buscar una mayor coordinación para atacar la violencia y la inseguridad, también debe hacerlo para saber e informar lo que hacen los ayuntamientos con el presupuesto que reciben y que debe aplicarse para mejorar la calidad y cobertura de los servicios que constitucionalmente les corresponde.
Que se conozca qué gobiernos de qué partido son los más eficientes y comprometidos con la atención de las necesidades populares.
Pero mientras el gobierno estatal no actúe como se debe, esta realidad amarga de Guerrero continuará sin cambios, beneficiando a los de siempre.

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Cuba, que linda es Cuba

Un fantasma recorre el mundo, pero ya no es el del Manifiesto comunista, sino el miedo que todo lo domina, el miedo al otro, al desconocido, porque no ha bastado la historia del mundo para el encuentro de los seres humanos como tales, separados por naciones y gobiernos debido al interés del poder dominante del 1.5 por ciento de millonarios que poseen el 47 por ciento de la riqueza de la tierra, y se cree dueño de la civilización, imponiendo la barbarie de su fuerza imbatible como la única verdad que hay que acatar.
De esa creencia absurda que comparte la mayoría de la población estadounidense tiene asidero en el pensamiento dominante de Estados Unidos de que los mexicanos y los cubanos somos sus enemigos que ponemos en riesgo su soberanía. Los primeros con un plan secreto de un golpe de Estado, ya no blando, sino “invisible” en aquel país mediante la invasión de miles de inmigrantes que pronto cambiarán su demografía para influir electoralmente, minando de ese modo su política, y los cubanos porque ante la amenaza de impedir que llegue más petróleo a la isla para su sobrevivencia, está tomando medidas que a los ojos de Donald Trump son una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de su país.
Esta actitud del gobierno estadunidense apoyada por la mayoría que lo eligió es la que denota el profundo desconocimiento que tiene la sociedad imperialista del mundo que la rodea, pues con la ignorancia y el poco desarrollo político que la caracteriza es fácilmente manipulable, capaz de creerse todos los disparates de su presidente, temerosa de sus vecinos y de perder los privilegios que tiene como sociedad con un alto poder adquisitivo y un ejército que consume más del 3 por ciento del PIB que representa el 40 por ciento del gasto militar del mundo.
Esta realidad explica el éxito que tiene el libro de reciente publicación en Estados Unidos con el título El golpe de Estado invisible, (The Invisible Coup) escrito por Peter Schweizer, el mismo que está siendo recomendado por Donald Trump para la cultura de sus seguidores ocupando ya el octavo lugar en la lista de libros más vendidos a través de Amazon.
Su autor Peter Schweizer sostiene que Estados Unidos vive en el riesgo de un golpe de Estado que desde México prepara el gobierno de la 4T y Morena mediante su política migratoria. Eso es lo que explicaría, según dicho escritor, la existencia de más de medio ciento de consulados mexicanos en aquel país que actúan como centros de conspiración, cuando países tan importantes como el Reino Unido y China no alcanzan la decena de consulados.
Esa supuesta amenaza de México contra Estados Unidos es la narrativa que impulsa la derecha en los medios masivos de aquel país, asegurando que si bien no está en el plan de reclamar la devolución del territorio que nos arrebataron, como sostiene que lo ha planteado públicamente el actual senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, asegura que hay una política orientada a mexicanizar el territorio robado que impulsó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y hasta por Ernesto Zedillo.
Mientras que en el caso de Cuba asegura que las medidas extraordinarias que ha tomado el gobierno de la isla a raíz de la amenaza estadunidense de imponer el 100 por ciento de aumento arancelario a todo aquel país que le entregue petróleo, dice Donald Trump que esas medidas que está tomando el gobierno comunista ponen en riesgo la soberanía de su país porque el gobierno cubano tiene en su territorio una vasta red de espionaje de gobiernos hostiles y es sede de grupos terroristas.
Todas esas barbaridades forman parte de una narrativa que repetida por los medios masivos de comunicación tradicional hasta el cansancio han provocado una mendacidad que justifica las violentas redadas contra los inmigrantes, organizadas y planeadas por el gobierno de Trump en todo el país.
Sin embargo, también hay que decirlo, esa violencia a manos de la policía de inmigración conocida como ICE está despertando a un amplio sector de esa sociedad que ya no cree en las mentiras del gobierno republicano y con sus movilizaciones cada vez más numerosas por todo el país está marcando un límite y despertando la conciencia a la luz de que no parece ser la seguridad y la paz social lo que buscan las autoridades federales, sino la resignación inerme para dejarle manos libres al tirano.
Es frente a esta realidad que cobra relevancia la actitud del gobierno mexicano que se apresta a seguir apoyando al pueblo cubano con el envío de petróleo que es un producto de primera necesidad, lo que representa un reto al poder y la amenaza de Trump y contradice el ánimo del secretario de Estado Marco Rubio, el funcionario más relevante en la política de Donald Trump quien reputándose como cubano de origen, tiene especial encono contra la revolución que liberó a Cuba del dominio estadounidense en 1959, dejando de ser el burdel, el antro y salón de juegos de azar de fin de semana para la vecina clase pudiente, convirtiéndose bajo el régimen de Fidel Castro en una potencia mundial en salud con un sistema tan desarrollado que incluso recibe pacientes estadunidenses que viajan a curarse. La educación, la danza, el arte, y la cultura que llega a toda la población; una sociedad que es ejemplo para el mundo porque no hay niños en situación de calle, y una seguridad que el pueblo disfruta en todo tiempo y en todo lugar porque no existe una amenaza contra la vida de los isleños, sin olvidar la solidaridad que ofrecen al mundo con sus brigadas médicas y el lugar destacado en deporte, pese al bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos y sus aliados, que sanciona a toda empresa que comercie con la isla con productos que contengan más del 10 por ciento de sus componentes.
Es decir que después del bloqueo económico que el imperio decretó contra Cuba en 1962 para que se rindiera, la isla ha resistido 64 años con los esfuerzos y sacrificios jamás vistos por ningún otro país hasta nuestros días, pero Donald Trump se equivoca pensando que con la falta de su líder Fidel Castro su pueblo entrará en pánico y se rendirá cuando deje de llegar el petróleo. No sabe que el patriotismo de la isla ha trascendido generaciones y que la solidaridad mundial con la revolución cubana hará la diferencia frente a la amenaza del país más poderoso de la tierra que le dará la oportunidad de ser ejemplo ante el mundo de lo que significa sacrificarse por la defensa de la soberanía siguiendo la enseñanza del Quijote de la Mancha que decía “la libertad es uno de los más preciados dones que los cielos han dado a los hombres; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, pues por el contrario el cautiverio es el peor mal que puede sobrevenir a los hombres”.

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Ante la nueva y descarnada realidad mundial

El más grande acontecimiento político y económico del mundo al inicio del año ha sido lo que produjo el Foro Económico Mundial realizado en Davos Suiza por lo que allí se conoció y se hizo público, descubriéndose la gran mentira de la que todos los países han sido parte, viviendo con el ritual democrático el engaño ideológico de la derecha de que en el capitalismo ha reinado la equidad entre países y leyes que velan por el respeto a la soberanía de cada cual.
Ha sido Mark Carney el primer ministro de Canadá quien se atrevió a discordar y a descorrer la cortina impuesta por la ideología de la derecha para mostrar de manera descarnada que bajo el supuesto valor de la democracia siempre ha campeado la imposición del más fuerte frente a los débiles, y que ha sido el gobierno de Donald Trump el que ha acelerado la crisis actual que vive el mundo, porque no es cierto que estemos en una etapa de transición, sino en una de ruptura profunda que obliga a las naciones a replantearse su futuro sin engaños.
Mark Carney, el político canadiense, inglés e irlandés de 60 años, líder del centro izquierdista Partido Liberal de Canadá, dijo en un discurso muy bien articulado sobre la realidad mundial que el mundo ya no es lo que fue, y que con el atrabiliario gobierno de Donald Trump se ha terminado la ficción en la que todos los países vivían, porque descorrió la cortina de la ilusión de un orden mundial democrático que en realidad nunca hubo.
Pero el discurso pronunciado por Mark Carney fue elocuente cuando reconoció que el orden mundial que hoy llega a su fin fue una ficción para todos los pueblos y gobiernos del mundo, y puso como ejemplo el pensamiento del presidente checo Václav Havel cuando desde la disidencia describía en su ensayo titulado El poder de los sin poder, la necesidad de que sus conciudadanos descorrieran la cortina para darse cuenta del mecanismo que operaba en el pensamiento de los dominados que en público y en privado participaban del ritual de la obediencia, lo cual les hacía a todos vivir en la mentira para poder seguir con su vida.
Entonces, continuó Mark Carney, la enseñanza de aquel ensayo del intelectual checo, que llegó a ser presidente de su país, consistía en descubrir que el origen del poder de quien los avasallaba era la propia mentira en la que vivían, de la cual provenía a su vez la propia fragilidad del pueblo checo.
Con ese ejemplo convocó a todos los que asistieron al Foro de Davos a darse cuenta ya de la necesidad de poner un alto a esa realidad ficticia en la que se desenvolvió el mundo, convocando a todos los gobiernos a buscar su acomodo en esta nueva realidad, poniendo como ejemplo lo que los canadienses están haciendo después del violento despertar que tuvieron cuando con el anuncio de Donald Trump amenazando con anexarse a su país.
Reconoció que durante el período en el que prevaleció la “mentira” de Estados Unidos sobre el orden mundial, aun con las “brechas históricas” entre la retórica y la realidad que han existido, ayudó a que los países se desarrollaran en diferentes campos, atenidos a que las disputas y controversias siempre pudieron atenderse. Sin embargo dijo que se debe reconocer que ese pacto ha llegado a su fin y que es una mentira que estemos en una fase de transición porque en realidad se trata de una ruptura.
Denunció que la integración global extrema está siendo utilizada por las potencias mundiales para extorsionar, presionado con los aranceles y el suministro de productos para las cadenas productivas.
Y nos ilustró lo que al respecto hace su país para construir una nueva vía que se libre del dominio de las grandes potencias que ahora se disputan la riqueza del mundo, llamando la atención sobre la necesidad de ir más allá de las caras fortalezas que puede levantar para sí cada país, porque con ello se ha entrado en una situación de gestión de riesgo permanente cuyo costo es elevado y solo puede atenuarse con una inversión común entre países iguales que comulguen con los mismos principios.
El camino para dejar de competir en la fila de los más dóciles para quedar bien con los poderosos, dice Mark Carney consiste en que las potencias intermedias como Canadá opten por su acomodo en este cambio global sin renunciar a sus principios ni valores, priorizando la atención a su soberanía e independencia.
Por eso dijo que ante ese desorden mundial muchos países están en la ruta de desarrollar una autonomía estratégica en alimentos, finanzas, energía, explotación de minerales, porque eso es una manera de protegerse a sí mismos.
Y, claro, también sostuvo que el nuevo orden mundial de fortalezas en cada país será “más pobre y más frágil” por la falta de reglas para todos, advirtiendo las consecuencias de que cada quien esté buscando anclarse en fortalecer su soberanía para resistir presiones porque eso lleva a un estado de “gestión de riesgos” permanente, con un costo elevado, lo cual podría atenuarse si cada país en esta situación busca compartir dicha gestión, porque las inversiones que se hagan en común serán siempre más baratas.
Ante esta disyuntiva el primer ministro canadiense llamó a los países parecidos a Canadá, en su desarrollo, a mirar horizontes más ambiciosos que vayan más allá de los muros que se pueden levantar construyendo esas fortalezas.
El primer ministro canadiense dijo que su país fue el primero en mirar esta nueva realidad, obligándose a un rediseño estratégico que tiene como base el pensamiento del presidente de Finlandia Alexander Stubb llamado “realismo basado en valores” firmes y pragmáticos, firmes en los principios de defensa de la soberanía, de la “integridad territorial” la prohibición en el uso de la fuerza y el respeto a los derechos humanos, y pragmáticos en la relación con otros países a partir de aceptar la diversidad del pensamiento.
Con ese razonamiento dijo que Canadá ya está buscando acomodo en esta nueva realidad con medidas como reducir impuestos a las ganancias, facilitando el comercio interno e invirtiendo en energía, inteligencia artificial, nuevos corredores comerciales y duplicando sus gastos en defensa.
Hacia afuera dijo que Canadá está diversificando sus relaciones comerciales con la Unión Europea, India y China, manifestando también su apoyo a Dinamarca cuya soberanía abarca la isla de Groenlandia como país soberano.
Claro que no pasó mucho tiempo para que el presidente Donald Trump manifestara su disgusto con el discurso, amenazando que si Canadá sigue en su trato comercial con China le impondrá a sus productos un arancel del 100 por ciento, advirtiendo que Canadá nunca será un puerto de desembarque para los productos chinos porque no quiere que después estos inunden el mercado estadunidense porque ve el riesgo de que si los chinos llegan a Canadá ya no saldrán de allí y que en poco tiempo cambiarán hasta el modo de vida de sus vecinos. Así de claro es el nuevo orden mundial que defiende la derecha en el mundo.

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En la cuesta de enero, que no es tanta

Con los temblores que se replican cientos de veces en la Costa Chica de Guerrero, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte del ejército estadunidense en Caracas, Venezuela, parece que el año nuevo se anuncia demasiado movido, y parece que los únicos con la fortuna de celebrar algo somos los mexicanos quienes hemos dejado para la historia los ocurrentes aumentos de precios a que nos acostumbraron los neoliberales en esa larga noche de su gobierno.
Por eso me alegro de que en Zihuatanejo solo los revendedores de bolillos que caminan por la calle hayan aumentado tres pesos a su mercancía y ahora valga 10 pesos la pieza de ese producto que ha pasado a ser de consumo popular.
Así las cosas, si nos fijamos bien, la vida sigue cumpliendo sus ciclos. Por ejemplo los cerezos de mi calle, que planté hace hace 15 años, recibieron el año estrenando follaje. En una semana se deshicieron de las hojas viejas tapizando el suelo. Junto a su renovada fronda brotaron pequeños ramos de flores blancas y menudas, eso parece alegrar a los pájaros que cantan desde el amanecer adivinando la proximidad de sus frutos.
Los almendros en cambio parecen cansados de su permanente cambio de hojas, pero no dejan por eso de florear todo el tiempo, dando tarea a las abejas que desde temprano y hasta el atardecer no dejan un día de libar el néctar dulce de sus flores.
El clima refrescó también en el nuevo año y he seguido pendiente cada día lo que nos dicen las cabañuelas cuyo veredicto es que tendremos buena temporada de lluvias que empezarán en el mes de junio, con algunas atípicas en octubre.
En mi paseo matutino para encontrarme con el mar veo los cambios del año en los árboles frutales del camino. Los árboles de mangos estrenan sus racimos de frutos verdes colgando de sus ramas.
Sólo los guamúchiles se han adelantado con sus vainas entre verdes y rojas, enroscadas y maduras hasta reventar, dejando caer al suelo su pulpa que es un “arilo” generalmente blanco, algunos pocos rosado y otros de un rojo llamativo. Todos guardan en su interior una semilla delgada, dura y negra que a nadie alimenta como tal pero que da origen a nuevas plantas.
Los guamúchiles son comida que atrae a las chachalacas del cerro Viejo, las que bajan volando de par en par hasta los árboles de la ciudad, en una ruidosa fiesta de chac, chac, chac, con sus largas colas obscuras y su cuerpo esbelto como pollas. Van por las pepas blancas y rojas que cuelgan de los guamúchiles.
Los vecinos con mascotas son los primeros en llegar al parque lineal, pero también los deportistas de todas las edades, unos trotando, otros caminando, algunos en bicicleta otros en patines, todos van y vienen.
El que nunca falta es el repartidor de frutas y verduras con su triciclo hasta el tope. Ahora viene la señora que apenas puede cargando semejante pescado cuyo cuerpo exhibe a la mitad de su bolsa improvisada. Ella viene del muelle y dice que aprovechó el precio casi regalado del pescado.
Y mientras camino respondiendo los saludos habituales del señor que pasa siempre alegre con su vaso de café en la mano, y el del cura jubilado que pasa montado en su bicicleta.
La mejor parte del trayecto sigue siendo la calle Josefa Ortiz Téllez Girón, que comienza en la esquina del paseo del Palmar, a media cuadra de la plaza Kioto. Es la colonia La Madera, y son apenas cien pasos que camino con el suelo tapizado de hojarasca de las parotas, ceibas gigantes y los guamúchiles que la resguardan y nos cubren de frescura y sombra. (Por cierto que recibimos con beneplácito el exhorto del Congreso del estado para que las autoridades ambientales incluyan a la parota como especie en riesgo como recurso natural que requiere ser protegida).
En seguida se llega al andador que desemboca en el mar y que muchos paseantes recién llegados buscan con afán arrastrando sus maletas.
En este año que comienza abundan los grupos de turistas canadienses que caminan Zihuatanejo como cualquier vecino, y claro que su número no se compara con los cientos de visitantes del Bajío que llegan en autobuses rentados los fines de semana. Pero esta es la característica del puerto donde nos alegra vivir y tenemos que compartir.
Así, llego por fin a La Pedreguera, en el extremo de la playa y del Paseo del Pescador donde el público es mayormente de mujeres esforzadas haciendo yoga.
Lo primero que me atrae en mi paseo por la playa es el par de garzas blancas que pocas veces veo aquí. Se trata de madre e hija, por su tamaño, pacientes y quietas que lucen como adorno de las piedras su plumaje blanco. La mayor de pico negro y patas amarillas con sus rodillas nudosas y negras, la menor de pico amarillo y patas negras, ambas inmóviles, esperando que se aparezca alguna presa.
El mar ha traído hasta la orilla de la playa una capa de sargazo que los trabajadores municipales recogen en carretillas, y cuento hasta 40 pelícanos que vuelan en fila, cruzando la bahía, como si estuvieran dejando sus nidos en la playa de La Ropa, atraídos por la pesca hasta la orilla del cerro del Almacén.
Llego donde hay una piedra de respaldo que me aísla de los que caminan y me acerca al mar donde ahora tengo a la vista al enorme barco crucero que llega a la bahía en un silencio absoluto, como si respetara el sueño de los porteños, pero luego el silencio se interrumpe cuando las cadenas liberan sus anclas de la proa, ya estacionado frente al Capricho del Rey.
Como si fuera un ritual, entonces tomo mi turno en el agua tibia y relajante de la poza que es como caricias de las olas que vienen y van.
Mirando el entorno desde mi lugar en las rocas, voy dando cuenta de lo que me rodea, ejercitando a mi ojo como lo propone Federico Nietzsche, hasta que aprende a esperar pacientemente, entonces aparece frente a mí el milagro del pez volador que irrumpe sobre la superficie del mar.
Antes he visto en mi poza el diminuto pez azul y solitario que casi siempre viene a saludarme.
Después de media hora salgo del mar asumiendo el reto de caminar erguido sobre las piedras lizas sin resbalarme, hasta la orilla donde, sentado, espero a secarme el agua para vestirme mientras leo y luego regresar a mi casa.
Casi llegando nuevamente a la plaza Kioto
Con esta historia saludo el nuevo año y a mis lectores deseándoles lo mejor para sus vidas.

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