Se duplicaron las agresiones contra periodistas en el estado del 2014 al 2015, reporta informe

 

En su informe correspondiente al 2015 presentado ayer, la organización independiente Artículo 19, que se dedica a la defensa de la libertad de expresión y a vigilar que se respeten los derechos de los periodistas, calificó a Guerrero como un “caso preocupante” por el aumento en las agresiones contra periodistas, pues pasó de 28 casos en 2014 a 56 en el 2015.
Con esta cifra el organismo ubicó a ésta entidad en el tercer lugar después de la Ciudad de México y el estado de Veracruz. En ambos lugares el organismo registró 67 casos de agresiones a periodistas en el 2015.
Mientras tanto, en el panorama nacional, en su informe MIEDO (Medios, Impunidad, Estado, Democracia, Opacidad), Artículo 19 revela que las agresiones contra los trabajadores de la prensa aumentaron en 21.8 por ciento con relación al 2014.
Establece, asimismo, que se comete una agresión a los periodistas cada 22 horas.
Destaca que un caso preocupante es el de Guerrero, donde hubo un aumento considerable en las agresiones a trabajadores de los medios de comunicación, ya que pasó de 28 casos en 2014 a 56 en 2015, lo que ubicó a la entidad en el tercer lugar de las entidades del país con mayor número de casos de violencia hacia los periodistas.
“La violencia contra la prensa en esta región se duplicó debido a los niveles de ingobernabilidad, donde el crimen organizado tiene un amplio control ante un Estado débil”, dijo Darío Ramírez, director de Artículo 19 en la oficina para México y Centroamérica.
Argumenta, también, que el año pasado las agresiones en contra de los periodistas y medios de comunicación aumentaron en estados como Guerrero por las elecciones que hubo en junio de 2015, y debido a las protestas sociales, “durante las cuales se dio un elevado porcentaje de agresiones físicas o materiales y privaciones ilegales de la libertad por parte de autoridades”.
Aunque en este caso no se menciona que las movilizaciones sociales ocurrieron a raíz de los ataques a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa por policías municipales de Iguala, la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando 6 personas fueron asesinadas, tres de ellos normalistas y 43 más de éstos que fueron detenidos-desaparecidos.
Antes de Guerrero ocupan el primero y segundo lugar en agresiones a periodistas la Ciudad de México y el estado de Veracruz, con 67 agresiones cada uno.
El organismo destaca que en estas tres entidades (Ciudad de México, Veracruz y Guerrero) “el periodismo se ha convertido en una actividad de alto riesgo”, igual que en el estado de Puebla que ocupa el cuarto lugar con 38 casos de agresiones y Oaxaca con 35.
Las estadísticas de Artículo 19 descubren que sólo en estas cinco entidades del país se concentra el 66 por ciento de las agresiones a periodistas y a medios de comunicación.
En total documentó 397 agresiones en el país el año pasado; las más graves son siete asesinatos, los de Moisés Sánchez, Abel Martínez Raymundo, Armando Saldaña, Gerardo Nieto, Juan Mendoza, Filadelfo Sánchez y Rubén Espinosa. Asimismo, 109 ataques físicos y materiales y 84 amenazas de muerte.
El informe agrega que la mayoría de los asesinatos fueron cometidos “con saña”, y que en la mayoría de ellos se evidencia una clara “falta de voluntad política de las autoridades para prevenir y, posteriormente, investigar y castigar a los culpables”.
Las 397 agresiones implican un alza de 21.8 por ciento en comparación con 2014, año en el que se contabilizaron 326.
Asimismo, se destaca en el informe que en el 2015 se registró la cifra récord de 84 casos de agresiones a mujeres periodistas, de los cuales 9 son por violencia de género en redes sociales, lo que según el organismo representa un aumento de 33 por ciento en comparación con 2014, cuando se documentaron 63 casos; 42 por ciento más que en 2013; y 162 por ciento más que en 2012.
El informe subraya que “las agresiones documentadas a mujeres periodistas, comunicadoras y todas ellas que ejercen la libertad de expresión, incluyen las emisiones de mensajes directos con el objetivo de provocar censura o autocensura; invasiones a la privacidad y espionaje (individual o colectivamente) para interferir y dar a conocer públicamente actividades de la esfera privada; intimidaciones o presiones que obliguen a cambiar la línea editorial; hostigamiento o acoso al recibir mensajes amenazadores en redes que incluyen la materialización del ataque a la vida o integridad sexual de la víctima, familiares, amigos o amigas en cualquier relación laboral o emocional”.
Otro dato que dio a conocer el organismo es que los funcionarios públicos son quienes más atacan a los periodistas, pues de los 397 casos en 165 de ellos intervino un funcionario público. Mientras que en 78 más los agresores fueron particulares, 35 integrantes del crimen organizado, y 34 de “fuerzas partidistas”.
Además destaca que de las 165 agresiones por funcionarios públicos en 97 de ellos los agresores fueron funcionarios estatales y 38 municipales y sólo en 30 casos fueron funcionarios federales.
Otro dato que se puso en evidencia es que los ataques a las instalaciones de medios de comunicación van en aumento, pues de 60 que se registraron en el 2014 aumentaron a 69 en el 2015.
Destaca que la mayoría de los ataques ocurrieron en contra de medios digitales (32 de un total de 60).
Y mientras las agresiones a los periodistas y los ataques en contra de los medios de comunicación aumentan cada año, Artículo 19 vislumbra una “ausencia de voluntad” por parte del Estado para investigar y deslindar responsabilidades en contra de los agresores.
“Son tres las instancias que analiza el informe, señalando con números, estadísticas y ejemplos de casos concretos cómo las respuestas han sido ineficientes: la inacción y omisión de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), que depende de la Procuraduría General de la República (PGR), en sus obligaciones en los casos; la falta de respuestas y ausencia de medidas y recomendaciones claras y concisas de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); y el Mecanismo para la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, conocido como Mecanismo, que ha propuesto medidas contraproducentes, por ejemplo, el botón de pánico no deja duda. Esta medida, como lo demuestran tanto los números como los cinco testimonios presentados en el informe, más que proteger ha sido una forma de control del Estado o de intensificación del asedio contra los periodistas que lo han recibido”, denuncia Artículo 19.

Respeto a su trabajo, piden periodistas de Acapulco al coordinador de la Policía Federal

 

Periodistas de Acapulco solicitaron al coordinador estatal de la Policía Federal en el estado, Rafael Lomelí Martínez, respeto al ejercicio periodístico por parte de los agentes federales y de la Gendarmería, luego de la intimidación que sufrieron los fotoperiodistas Bernardino Hernández y el italiano Enrico Danigno el viernes pasado.
En una reunión realizada ayer a petición de los integrantes de la sección XXV del Sindicato Nacional de Redactores de Prensa (SNRP), el encargado de la Policía Federal exhortó a los reporteros que sufran alguna agresión a denunciar los casos, porque si hay una denuncia contra un elemento y es responsable “yo lo meto al bote, al que sea”.
El encuentro se realizó en las oficinas de la Policía Federal en el centro de negocios y comercial Costera 125, y asistió una observadora de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
El secretario general de la sección XXV, Julio Vázquez, recordó al mando policiaco que en Acapulco en lo que va del año han sido agredidos tres reporteros, y a uno se le obstruyó su trabajo por parte de los policías federales.
“Los cuerpos de la Gendarmería han actuado con abuso de autoridad y vemos que han sido constantes”, reprochó el comunicador.
Mientras el coordinador estatal de la Policía Federal llamó a tener confianza en los cuerpos de seguridad, porque “así como tengo quejas, tengo mis felicitaciones”, sostuvo.
E insistió en que si hay una denuncia, la corporación actuará en apego a la Ley y los elementos que hayan incurrido en abuso de autoridad serían castigados.
En el encuentro, el fotoperiodista Bernardino Hernández narró lo sucedido el viernes 11 de marzo, cuando por casi dos horas fue retenido por policías federales en una revisión de rutina, quienes lo acusaron de usurpación por no traer su cédula profesional.
El fotógrafo free lance y colaborador de diversos medios de Guerrero, México y el mundo, sostuvo que acató las indicaciones de los policías federales, quienes también retuvieron al fotógrafo italiano Enrico Danigno, enviado de la revista francesa de fotografías Paris Match y ex colaborador del influyente periódico estadunidense The New York Times.
Sin embargo el coordinador de la Policia Federal indicó que la versión de los agentes federales era distinta, que el fotógrafo iba alcoholizado, y pidió a uno de sus ayudantes el reporte de la división de la Gendarmería para mostrarlo, donde incluso había videos pero una hora después de la reunión el material nunca fue mostrado.
Bernandino Hernández manifestó que no presentó una denuncia en el ministerio público porque existe un antecedente de hace dos años, cuando fue agredido y denunció el caso, y después fue perseguido por los policías federales implicados, por lo que decidió retirar la denuncia por miedo.

Protestan periodistas de Acapulco por agresiones de la Policía Federal a dos colegas

Reporteros de Acapulco protestaron ayer afuera de las instalaciones de la Policía Federal, ubicadas en el Centro de Negocios Costera 125, contra la intimidación que sufrieron los reporteros gráficos Bernandino Hernández y el italiano Enrico Danigno, éste colaborador del periódico estadunidense The New York Times.
Unos 25 periodistas de medios impresos y de televisión exigieron que la Policía Federal, la Estatal, el Ejército y la Marina respeten el ejercicio periodístico que se desarrolla en el estado.
A las 11 de la mañana los reporteros colocaron letreros frente a la plaza de negocios, que decían “Alto a las agresiones de la gendarmería”.
Después el grupo de manifestantes entró al inmueble y se dirigió a la oficina del centro de operaciones de la Policía Federal, para tratar de dialogar con un representante de la institución. Los reporteros esperaron durante 40 minutos pero nadie salió a atenderlos. Dos policías, a unos 30 metros, sólo observaron lo que sucedía y se dedicaron a mandar mensajes con sus celulares y tomar fotografías.
“Libertad de expresión, abajo represión” y “libertad”, consignaron los reporteros en unas diez ocasiones afuera de la oficina para tratar de llamar la atención, y al no encontrar respuesta, el grupo de manifestantes salió a la avenida Costera a protestar de forma intermitente, cada vez que los semáforos marcaban el alto a los automovilistas.
Una patrulla fue rodeada por los reporteros en el momento que pasaba por la protesta; “fuera, fuera”, les gritaron los periodistas, quienes exhortaron a los gendarmes a dar seguridad en las colonias populares y no sólo en la Costera, y dejar de hostigar a los comunicadores en su quehacer periodístico.
El viernes, Bernandino Hernández denunció que efectivos de la Gendarmería los encañonaron a él y al periodista italiano cuando circulaban en la calzada Pie de la Cuesta, y que fueron retenidos durante una hora.
A la protesta llegaron dos observadoras de la Comisión de Derechos Humanos del Estado, y después la coordinadora del organismo, Fanilú Clara Figueroa, quien consideró que no se puede agredir a quienes ejercen el periodismo “sano” de Guerrero.
La coordinadora ofreció buscar un encuentro entre una comisión de reporteros, y los representantes de la Policía Federal. Por la tarde el foto reportero Bernandino Hernández informó que un representante de la Policía Federal dijo que les llamarían para acordar la reunión. Casi a la una de la tarde los reporteros se retiraron.
En declaraciones, el representante de la sección 25 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), Julio Vázquez, manifestó que en un clima hostil de inseguridad como se vive en Guerrero no se puede agredir a los periodistas durante las jornadas de cobertura que realizan.
Recordó que no es el primer caso de agresión de los policías federales en Acapulco contra periodistas, y expuso el caso del reportero del periódico Novedades Acapulco, Martín Méndez Pineda, agredido el pasado 23 de febrero.