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Los asesinos de siete indígenas durante el festejo de una boda en Zacualpan, municipio
Ometepec, el sábado 30 de diciembre, son jóvenes de entre 25 y 30 años de edad de la
misma población, integrantes de una banda de asaltantes que andan a salto de mata en el
monte, relevaron vecinos de la localidad.
Bajo reservas, las fuentes dijeron que tienen miedo de hacer señalamientos porque la
policía puede detenerlos, pues tras unos días en prisión, podrían regresar y tomar
represalias contra ellos y sus familias.
El 31 de diciembre un comando armado con rifles calibre 22 y pistolas 9 milímetros, atacó
a los asistentes a una boda en Zacualpan; mataron a tres hombres y cuatro mujeres que al
final les dieron el tiro de gracia.
El comisario municipal de Zacualpan, Antonio Añorve Martínez, consideró que los asesinos
estuvieron influenciados por una persona de fuera de Zacualpan porque allí no habían
ocurrido “asesinatos con esa saña”. Las mujeres y los hombres tenían la cabeza y la cara
desecha por los balazos al parecer de rifle, “eso no se hacía aquí”.
Sobre la posibilidad de que los hechos se hayan dado por un ajuste de cuentas en la
región, dijo que los asesinos van directamente con la persona en lugares solitarios, “y no
van a donde hay mucha gente”.
Sin conceder, respondió que tal vez los integrantes de la banda son adictos a drogas y que
las cosas “comenzaron a andar mal” desde que los jóvenes comenzaron a emigrar a
Lázaro Cárdenas, Michoacán, y a Zihuatanejo, de donde supone “trajeron la semilla” de
mariguana.
En tanto, el subprocurador de Justicia Jesús Alemán del Carmen informó a reporteros en
Chilpancingo que los siete amuzgos asesinados tenían el tiro de gracia y el motivo de la
ejecución es una venganza de la banda de asaltantes y presuntos cultivadores de droga,
porque uno de los fallecidos, Albino Baltazar López, mató al jefe de la banda, Rafael
Santiago López.
Entrevistado en la comisaría de Zacaualpan, Añorve Martínez dijo que desde julio que está
en funciones le ha tocado recoger 10 muertos por homicidio. El primer caso fue contra una
pareja de adultos mayores que vivía en el monte, bajo un bajareque (una casa con techado
de palma, amplia, sin paredes) muertos a machetazos; el segundo, un campesino que
encontraron muerto cerca del puente de La Hamaca, que venía de visitar a su familia del
poblado de Cruz Grande, fue muerto a golpes de piedra en la cabeza, y el 31 de diciembre,
los siete ejecutados en la boda en la población, frente a los invitados.
Sobre el homicidio de Rafael Santiago, presunto jefe de la banda, dijo que no le tocó
recoger el cuerpo, porque, aunque lo atacaron en Zacualpan, murió en el hospital regional
en Ometepec.
En Zacualpan, se dice que el jefe de la banda, herido de bala en el estómago hace mes y
medio, señaló antes de morir a quien le disparó.
Una mujer cercana a las víctimas, dijo que tal vez las muertes ocurrieron por malos
entendidos y temen que cualquier día puedan llegar a hacer lo mismo en otra de las casas.
Sobre los homicidas, el comisario dijo que ya debían estar muy lejos, aunque otros
indicaron que se encuentran escondidos en el monte, y el gobierno debiera mandar su
helicóptero a buscarlos, si de verdad quiere atraparlos.
Al entierro de los cuerpos llegó el subprocurador Alemán del Carmen a hablar con los
deudos y las autoridades locales, en un helicóptero del gobierno del estado. Así mismo se
fue.
Los antecedentes
Una fuente en Zacualpan dijo que en una ocasión los asaltantes le quitaron dinero y
pertenencias a unos maestros que trabajan en la región, en las afueras de Omepetec,
rumbo al municipio de Xochistlahuaca, y una patrulla de la Policía Preventiva Municipal salió
tras ellos.
Sin embargo, cuando llegaron al poblado de Zacualpan, los asaltantes tenían bajo la mira
de sus pistolas y armas largas a la patrulla de la policía desde lo alto de las casas, los
agentes al darse cuenta que estaban bajo fuego, optaron por acelerar su vehículo y salir lo
antes posible de la mira de los asaltantes. La fuente aseguró que el delito terminó ahí.
En tanto, fuentes de la Policía Investigadora Ministerial en Ometepec revelaron que desde
hace varios años opera en la región una banda de asaltantes de Zacualpan, pero “como no
hay señalamientos precisos”, las autoridades no pueden detenerlos.
Abundó que se trata de jóvenes que emigraron de su pueblo, tal vez a Estados Unidos, y
regresan por temporadas, como ahora que son vacaciones y ocurrió el ataque.
Un vecino de Zacualpan opinó que los policías deberían detener a los “mariguanitos que
andan en la calle y de entre ellos se va a saber quiénes son los responsables”.
Tres bodas y un funeral
El sábado en 31 de diciembre en Zacualpan se celebraban tres bodas y un velorio. Los
entrevistados dijeron que ellos no asistieron porque habían estado fuera para celebrar el
Año Nuevo.
De las declaraciones de los asistentes el agente del Ministerio Público de Ometepec, Efrén
Suástegui Mayo informó que la boda donde ocurrió el atentado comenzó entre las 12 y 1 de
la tarde.
Fue a las 6 de la tarde cuando los hombres armados con rifles calibre 22 y pistolas de 9
milímetros llegaron y sin mediar palabra dispararon contra los asistentes.
El MP indicó que los invitados, alrededor de 20 personas, dijeron que habían tomado
mucho y que los agresores huyeron ante la confusión y no identificaron a ninguno de los
atacantes.
Se presume que siete hombres llegaron con armas en mano y con la cara cubierta “por
trapos”, aunque algunas versiones indican que eran ocho o nueve.
Los atacantes entraron a la casa de amplio corredor y atacaron a las mujeres que estaban
preparando los alimentos.
Asimismo, confirmó que los homicidas persiguieron hasta afuera del domicilio a las
mujeres que recibieron impactos en la espalda.
El agente de turno del MP, acompañado de la Policía Ministerial llegó al lugar de los hechos
a alrededor de las 8:30 de la noche.
Efrén Suástegui consideró que la muerte de siete personas fue circunstancial, porque los
disparos con estos rifles lanzan muchas postas y se vuelve disparo múltiple.
Añadió que aún esperan los dictámenes de médico legista para hacer el reconocimiento
de lesiones de las personas.
Informó que espera que la PIM regional le entregue los avances de las investigaciones, “lo
que llamamos el cuerpo del delito y acreditar por separado la responsabilidad de quien
hubiera”.
Sobre los cascajos en la casa de Tranquilino Baltazar, dueño de la casa y papá del novio,
dijo que encontraron de distintos calibres, “sobre todo de 22 y de vaina de escopeta”.
Sobre las declaraciones de los testigos oculares que se realizaron en idioma amuzgo,
informó que las personas no hablan enteramente el español y “para evitar equivocaciones,
se llamó a un perito traductor, en este caso el comisario del poblado, para evitar una mala
interpretación, pues las autoridades ministeriales desconocen la lengua amuzga”.
Sobre las líneas de investigación confirmó que una es la venganza porque uno de los
fallecidos mató al jefe de la banda de asaltantes.
Añadió que no se descarta que el ataque haya sido por un problema personal y derivado de
él haya habido una represalia.
Indicó que en años recientes no ha habido un caso similar, pero “me comentan que han
sucedido donde han matado a varios integrantes de una misma familia”.
En Chilpancingo, el coordinador de la Policía Ministerial, Érit Montúfar informó que en la
localidad se dejó un grupo de la PIM para evitar que vecinos tomen venganza por su propia
mano, pero se constató que de la vigilancia en Zacualpan se hizo cargo una patrulla de la
Policía Preventiva Municipal, que está recorriendo las calles.
El poblado
Según el comisario, el poblado de Zacualpan tiene más de 6 mil habitantes; los hombres
adultos se dedican al cultivo de maíz y las mujeres al bordado de huipiles con telar de
cintura y al bordado de la chaquira.
De los jóvenes, dijo que la mayoría emigra a Estados Unidos o a Michoacán en busca de
una mejor calidad de vida.
Dijo que la cosecha del maíz es sólo para el autoconsumo porque la economía familiar
pesa de manera particular sobre las mujeres y la venta de ropa artesanal.
Todos los pobladores hablan el amuzgo y aunque hablan español con los extraños, entre
ellos sólo usan su lengua nativa.
Las niñas y mujeres visten en casa un fondo de colores vistosos, adornados con listones.
Pasa salir usan un huipil sobre el fondo de encaje y listón o bien de telar de cintura y
abundante bordado. La mayoría de los hombres y niños, algunos con playera o camisa,
continúan usando el calzón de manta.
El comisario informó que la población cuenta con una Policía Comunitaria que integran 14
voluntarios, que hacen rondines los fines de semana, armados con machetes y cuatro con
fusiles; sin embargo, añadió que “donde hay balas, qué se van a acercar”. |