
Ramón Gracida Gómez
Ejido Viejo, Coyuca de Benítez
Numerosas viviendas de la comunidad Ejido Viejo, municipio de Coyuca de Benítez, quedaron totalmente enterradas por la tierra arrastrada del arroyo que atraviesa el pueblo, que se desbordó por el huracán John.
En Ejido Viejo, los pobladores pidieron ayuda de los gobiernos federal y estatal, para limpiar el pueblo y evitar nuevas inundaciones.
Este jueves, decenas de vecinos desazolvaban el arroyo, removiendo la tierra y las piedras con palas, ante el temor de que las nuevas lluvias que inunden esta localidad, en la que habitan alrededor de mil 800 personas.
Los habitantes se quejaron de que ninguna autoridad les ha ayudado, a una semana del impacto del huracán John. En particular, pidieron asistencia para remover la arena y las piedras que formaron un tapón debajo del puente.
Fue notable observar la organización de la población para rehabilitar la comunidad, pues entre ellos se cooperaron para rentar una máquina retroexcavadora, a mil pesos por hora, para avanzar más rápidamente, lo cual es un peso para su economía, mermada por la contingencia. También comparten la comida.
En otras partes de la localidad también se vio a varios grupos de vecinos removiendo la arena, para subirla a un camión de volteo. Celebraron la llegada de una camioneta del Ejército mexicano, la cual no se quedó más de cinco minutos en el pueblo y se fue.
Otro de los daños principales, ocasionados por el paso del huracán, es la destrucción parcial de un puente y de varios muros de contención construidos a lado del arroyo.
La semana pasada el agua empezó a subir de nivel, hasta que rebasó los límites naturales del pequeño arroyo, que atraviesa este poblado de Coyuca de Benítez, y empezó a inundar poco a poco las casas que se encuentran a la orilla.
Una de estas casas es la de Meregildo Soberanis, a la cual se tiene que ingresar hincado porque toneladas entraron a su vivienda y faltan un par de metros para alcanzar el techo de teja.
Meregildo Soberanis es campesino. Esta temporada sembró dos hectáreas de plátano, pero su parcela quedó inundada, como la de sus otros compañeros sembradores. Sus pertenencias siguen enterradas.
El señor, de 59 años, no tiene trabajo y ahora busca ser contratado por sus vecinos de Ejido Viejo, para resolverles el mismo problema que él sufre: el acumulamiento de arena de la totalidad de la casa.
Casi todo el pueblo está tapizado de la arena arrastrada por el arroyo, que baja de un cerro y discurre al menos medio metro por encima de las calles.
Se pudo observar que a todas las casas entró el agua y la arena, durante el recorrido que ofreció el vecino Jesús Gómez, que ayuda al comisario Abel Abarca, ambos consultados por El Sur durante su participación en el desazolve.
La tubería del pueblo también fue dañada, por lo que no hay agua potable en las viviendas y la acarrean de un manantial, que está rumbo al cerro y la beben de manera cruda.
Los vecinos también piden despensas, no sienten la presencia del gobierno. Días después de la emergencia sólo han llegado los camiones de la empresa refresquera Coca Cola.
La comunidad de Ejido Viejo se encuentra a 15 minutos en automóvil del poblado El Pedregoso, municipio de Acapulco, rumbo a Coyuca de Benítez, y son otros 10 minutos de recorrido desde la carretera federal al centro del poblado.




