Pobladores de Ejido Viejo, Coyuca de Benítez, limpian con sus medios el lodo de sus casas

A la izquierda, vecinos de Ejido Viejo del municipio de Coyuca de Benítez limpian calles y un puente tras el desbordamiento del arroyo que atraviesa la comunidad, y que se desbordo? con las fuertes lluvias del huraca?n John. A la derecha, calles cubiertas de arena arrastrada por el agua, en la misma comunidad Fotos: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Ejido Viejo, Coyuca de Benítez

Numerosas viviendas de la comunidad Ejido Viejo, municipio de Coyuca de Benítez, quedaron totalmente enterradas por la tierra arrastrada del arroyo que atraviesa el pueblo, que se desbordó por el huracán John.
En Ejido Viejo, los pobladores pidieron ayuda de los gobiernos federal y estatal, para limpiar el pueblo y evitar nuevas inundaciones.
Este jueves, decenas de vecinos desazolvaban el arroyo, removiendo la tierra y las piedras con palas, ante el temor de que las nuevas lluvias que inunden esta localidad, en la que habitan alrededor de mil 800 personas.
Los habitantes se quejaron de que ninguna autoridad les ha ayudado, a una semana del impacto del huracán John. En particular, pidieron asistencia para remover la arena y las piedras que formaron un tapón debajo del puente.
Fue notable observar la organización de la población para rehabilitar la comunidad, pues entre ellos se cooperaron para rentar una máquina retroexcavadora, a mil pesos por hora, para avanzar más rápidamente, lo cual es un peso para su economía, mermada por la contingencia. También comparten la comida.
En otras partes de la localidad también se vio a varios grupos de vecinos removiendo la arena, para subirla a un camión de volteo. Celebraron la llegada de una camioneta del Ejército mexicano, la cual no se quedó más de cinco minutos en el pueblo y se fue.
Otro de los daños principales, ocasionados por el paso del huracán, es la destrucción parcial de un puente y de varios muros de contención construidos a lado del arroyo.
La semana pasada el agua empezó a subir de nivel, hasta que rebasó los límites naturales del pequeño arroyo, que atraviesa este poblado de Coyuca de Benítez, y empezó a inundar poco a poco las casas que se encuentran a la orilla.
Una de estas casas es la de Meregildo Soberanis, a la cual se tiene que ingresar hincado porque toneladas entraron a su vivienda y faltan un par de metros para alcanzar el techo de teja.
Meregildo Soberanis es campesino. Esta temporada sembró dos hectáreas de plátano, pero su parcela quedó inundada, como la de sus otros compañeros sembradores. Sus pertenencias siguen enterradas.
El señor, de 59 años, no tiene trabajo y ahora busca ser contratado por sus vecinos de Ejido Viejo, para resolverles el mismo problema que él sufre: el acumulamiento de arena de la totalidad de la casa.
Casi todo el pueblo está tapizado de la arena arrastrada por el arroyo, que baja de un cerro y discurre al menos medio metro por encima de las calles.
Se pudo observar que a todas las casas entró el agua y la arena, durante el recorrido que ofreció el vecino Jesús Gómez, que ayuda al comisario Abel Abarca, ambos consultados por El Sur durante su participación en el desazolve.
La tubería del pueblo también fue dañada, por lo que no hay agua potable en las viviendas y la acarrean de un manantial, que está rumbo al cerro y la beben de manera cruda.
Los vecinos también piden despensas, no sienten la presencia del gobierno. Días después de la emergencia sólo han llegado los camiones de la empresa refresquera Coca Cola.
La comunidad de Ejido Viejo se encuentra a 15 minutos en automóvil del poblado El Pedregoso, municipio de Acapulco, rumbo a Coyuca de Benítez, y son otros 10 minutos de recorrido desde la carretera federal al centro del poblado.

 

Acapulco,Gro/01Octubre2024/ Desaparece un tramos a franja de la playa de Pie de la Cuesta por el fuerte oleaje que dejo el huracán John en pie de la Cuesta en Acapulco. Foto: Jesús Trigo

Jacob Morales Antonio).

En el panteón privado Valle de la Luz, el arroyo que pasa en medio del predio se llevó varias tumbas, y otras quedaron expuestas y en riesgo de colapsar, los familiares reclamaron la falta de prevención de la empresa a cargo y entre gritos pudieron entrar a ver las tumbas.
La mañana de este martes luego de la difusión de fotografías en redes sociales, donde se ve el colapso de una zona de gavetas en el panteón privado, decenas de familiares acudieron al panteón ubicado en la glorieta de Paso Limonero, casi entrando al poblado de La Venta.
Los familiares denunciaron que al llegar, los empleados encargados de administrar el panteón les impidieron el acceso, lo que provocó molestias, y les advirtieron que de no hacerlo bloquearían la carretera México-Acapulco en su sentido a la Ciudad de México.
Esto provocó que los empleados dejaran entrar primero en parejas a las personas que querían ver el estado de las tumbas, ante los insistentes reclamos, accedieron a que pasaran grupos de cinco, pero una vez que llegaron reporteros al lugar les dieron permiso de entrar a todos.
A su salida la señora Ila Torres dijo que muchas de las tumbas de una zona aledaña a un arroyo colapsaron y hay ataúdes al descubierto, y otras más destruidas. En su caso, dijo que fue a ver a la tumba de su esposo a quien enterró en el panteón hace cuatro años, y que la tumba está a una hilera de colapsar.
Expresó que la empresa Gayosso, propietaria del espacio, fue irresponsable al no prevenir, construir y reforzar un muro de contención para evitar el colapso de las gavetas. La mujer indicó que ante esta situación tomaría acciones legales contra la empresa.

 

Se inundan las calles de Rinconada del Mar y la unidad Colosio por las lluvias

En la calle principal de Ampliación Colosio, en zona Diamante, vecinos atraviesan la inundación caminando o a bordo de motos o bicicletas Foto: El Sur

Redacción

Las lluvias ocurridas durante la noche del lunes 23 y la madrugada del martes 24, bastaron para que las calles del fraccionamiento Rinconada del Mar y la unidad habitacional Luis Donaldo Colosio, se inundaran y los colonos se atemorizaran ante el peligro de desbordamientos del arroyo de Llano Largo y de la laguna de Tres Palos.
La zona más afectada fue la calle principal que conecta a Rinconada del Mar con Ampliación Colosio, ahí el agua cerca del mediodía subió aproximadamente 50 centímetros de altura, es decir, cerca de la rodilla de un adulto de estatura promedio.
A pesar de que las calles parecían solitarias, algunos salían a comprar alimentos, principalmente las mujeres y algunos jóvenes que se dirigían a sus trabajos, pero todos debían atravesar entre las aguas sucias.
Vecinos hablaron del temor que sienten cuando llueve intensamente y durante varias horas, porque aseguraron que les preocupa más el que suba el nivel de la laguna de Tres Palos y del arroyo de Llano Largo, porque al desbordarse comienza a inundarse la zona Diamante y el agua llega a subir hasta dos metros en la mayor parte de la unidad habitacional Luis Donaldo Colosio y Rinconada del Mar.
Por eso es que llamaron a autoridades a poner a trabajar la planta tratadora de aguas residuales que tiene la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) y desazolvar los drenajes, lo cual debieron hacer antes de la temporada de lluvias, dijo Fernanda Pinzona, “para que el agua no se nos esté metiendo por las coladeras de nuestras casas porque está todo tapado”.
La mayoría de los locales comerciales se mantuvieron cerrados, excepto las tiendas de abarrotes, misceláneas y tortillerías.
El transporte público era escaso, muy pocos vehículos circulaban por el bulevar de Las Naciones y evitaban ingresar a dichos lugares.
También la entrada a la unidad habitacional Real del Palmar, ubicado atrás de Plaza Patio se inundó, el agua llegó a por lo menos medio metro de altura, de acuerdo con un video que circuló ayer.
Más adelante, antes de llegar al puente que conecta a la unidad Colosio con Llano Largo, también se inundó.
Cerca de la salida del paso elevado de Puerto Marqués, de lado derecho, un espectacular se cayó, invadía la banqueta y parte de la calle, y era soportado por un inmueble.
Antes de las 2 de tarde, la enorme estructura metálica seguía sin cintas o avisos de precaución por parte de autoridades como medida de protección civil.

Muere un hombre y dos se lesionan al caer en un socavón en Ciudad Renacimiento

Un vecino de Ciudad Renacimiento observa el socavón causado por las lluvias y en donde cayeron tres hombres Foto: Carlos Carbajal

Redacción

Un hombre murió y dos más resultaron lesionados tras caer en un socavón que los precipitó en un arroyo de la colonia Ciudad Renacimiento.
La mañana de este martes, el señor Armando de la Cruz Ramírez, junto a su vecino Francisco Rosendo, ambas personas de la tercera edad, salieron a revisar la zona que desde hace varias semanas, cuando comenzaron las lluvias fuertes, había estado presentando derrumbes cerca de su casa y la de sus vecinos.
Curiosos, los dos adultos mayores, el primero de 68 años de edad y el segundo de 64, se acercaron junto a otro vecino más joven, de quien vecinos no dieron nombre ni edad exacta, a la zona para ver los avances de la afectación de lado del andador Arroyo Seco, en Ciudad Renacimiento, debido a que durante la noche se escucharon muchos ruidos por la caída de un tramo de la calle Paseo del Río de La Sabana, postes de concreto, árboles, desgajamiento de la tierra y porque un muro de contención estaba por colapsar.
El joven tuvo lesiones leves que no ameritaron hospitalización. Mientras que los dos adultos mayores, después de caer al arroyo, porque el piso del andador había sido socavado y colapsó, tuvieron que ser rescatados por sus vecinos, quienes aseguraron en entrevista, que tuvieron que sacarlos de entre agua, tierra y escombros del arroyo, para después trasladarlos a bordo de un Volkswagen hasta el hospital general Donato G. Alarcón.
Armando, de 68 años, no resistió y murió a causa de las fracturas de costillas, la perforación de pulmones, las contusiones y heridas que sufrió en la cabeza, así como el paro cardiaco que padeció mientras era atendido en quirófano y que obligó a los médicos a intubarlo para tratar de salvarle la vida, sin embargo, a cuatro horas de haber ingresado al hospital falleció. Informó su nuera.
El señor Francisco, de 64 años, “continúa grave”, informaron familiares y vecinos de ellos, quienes también explicaron en entrevista por la tarde, que el señor de 64 años de edad sufrió fractura de cadera y otros golpes a consecuencia del colapso del pavimento.
Desde hace 15 días vecinos señalaron el peligro inminente que representaban los deslaves y socavones que el agua del río de La Sabana y descargas de aguas residuales habían ocasionado en el suelo.
Durante la noche del lunes y madrugada del martes, a consecuencia de las lluvias, el problema se tornó más grave y peligroso, declaró Rafael Ortiz, quien vive exactamente a un costado del socavón que a simple vista parece ser el más amplio y que hoy amenaza con llevarse el patio de su casa.
Durante la madrugada, la calle Paseo del Río de La Sabana y el andador Arroyo Seco, fueron divididos por el hundimiento de la tierra.
El reblandecimiento de la tierra y los derrumbes, explicaron los propietarios de las viviendas cercanas a la zona afectada, Rafael Ortiz, Marisa Gutiérrez y Adaly Bravo, se deben a que en ese sitio descargan aguas residuales al río de La Sabana, y a que desde hace más de tres años el muro de acero que hizo la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desvía el cauce natural del cuerpo de agua, así como el crecimiento del arroyo.
Declararon también que se han hecho muchos llamados a la autoridad, se han metido oficios para exigir la solución del problema y la ejecución de alguna obra que resuelva, pero que los tres órdenes de gobierno los han ignorado.

 

Participan 40 elementos en la búsqueda de la familia desaparecida en la Nueva Era

La búsqueda de los integrantes de la familia que fue arrastrada por un deslave provocado por el huracán Otis, en la colonia Nueva Era Foto. Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Unos 40 elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE), Secretaría de Marina (Semar), la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (Ceav), la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de de Guerrero (Codehum) buscaron este jueves, sin éxito, a los tres integrantes de la familia de la colonia Nueva Era, cuya casa fue arrastrada por un arroyo.
A las 2:30 de la tarde, se observó que varios integrantes de estas instituciones escarbaban en un punto específico, del lodo acumulado antes del túnel, en el que corre el agua, atraviesa la avenida Pie de la Cuesta y desemboca en el mar.
Son ya tres metros de profundidad de tierra y piedras amontonadas, que removieron para buscar los cadáveres.
En la edición de El Sur del 3 de noviembre se informó que el cuerpo de Fany, amiga de la desaparecida Yanet Ortega González, fue hallado en la playa Icacos.
Cándido Trinidad de Jesús, el padre de familia que sobrevivió al siniestro, especificó este jueves que la mujer hallada se llama Estefanía Baez. La otra víctima que ya fue encontrada es Areli, nuera de Cándido, el jueves 26 de octubre, dos días después del huracán. La joven de 16 años sí fue hallada donde buscan a las otras víctimas.
Cándido sigue recuperándose de su herida en el patio de sus familiares. Son tres viviendas endebles, madera y láminas, dos de ellas que quedaron totalmente destruidas.
El sobreviviente del deslave en el que murió su familia, destacó que desde hace tres días empezó la búsqueda intensa de su esposa Yanet, su hija Camila de Jesús Trinidad Ortega, de 13 años, y su hijo Ángel Trinidad, de 16 años.
Platicó recostado en una silla de mimbre, a unos 100 metros más arriba donde los funcionarios y los marinos buscaban con palas los tres cadáveres. Una unidad canina de la FGE también husmeaba en la zona e integrantes de la Cepb enterraban sus varillas, como lo hacen durante la búsqueda de los desaparecidos de la narcoviolencia.
Lo que queda de la casa de las víctimas sólo son tabiques dispersos sobre la tierra, y láminas y madera tiradas. Un pequeño altar de una mesa con sopas Maruchan, naranjas, vasos de agua y flores, recuerda a los cinco fallecidos del deslave del arroyo.
A las 3 de la tarde, el convoy de varias camionetas de las dependencias federales y estatales se retiraron de este punto de la colonia Nueva Era, frente al supermercado Soriana. A orilla de la carretera, vecinos mostraban una manta para pedir medicamentos, comida y agua.
Un vecino, cuyo patio con piso de cemento está justo sobre el túnel que atraviesa la vía que conduce a Costa Grande, dijo que la búsqueda de este jueves empezó un poco después de las 12 de la tarde y llegaron primero a buscar del lado de los riscos a orilla del mar.

Luego de 49 años de vivir entre árboles, hoy doña Merenciana sólo ve casas sin techo

 

Daniel Velázquez

Merenciana Pantoja Zúñiga vive en la parte alta de la colonia Ampliación 5 de Mayo, desde hace 49 años. Fue de las primeras en llegar a la zona, el lugar para vivir fue seleccionado por su esposo, cerca de un arroyo para tener agua y cerca del bosque, para tener leña y por estar en un cerro sin riesgo de inundaciones.
Es originaria de Costa Chica, de Ayutla, en enero cumple 80 años. Este domingo, uno de sus nietos agarró una iguana y ese fue su almuerzo. La guisó en caldo porque no hay más para comer.
Contó que pasó casi dos semanas como “ida”, “sin hambre”, al ver lo que hizo el huracán en su casa y en las casas de sus vecinos. Dijo que tuvo miedo al ver volar los techos de las casas.
Recordó que durante el huracán Paulina, en 1997, el viento también se llevó el techado de su casa, pero que llovió mucho y en este huracán, Otis, fue puro viento y poca lluvia.
La iguana, contó, la guisó en caldo porque no tiene chile guajillo para hacerla en un molito, así que fue preparada con lo que tuvo a la mano: jitomate, cebolla, sal y algunos condimentos.
Uno de sus hijos, que vivía en Tamaulipas, falleció en julio y por esa razón sus nietos vinieron ese mes y tomaron fotos de los cerros, porque estaban verdes y llenos de árboles, “les gustó mucho, porque allá donde viven es desierto”. Dijo que en toda la colonia se veían árboles y muy poco las paredes de las casas, pero ahora ya no hay árboles sólo casas sin techo.
La casa de doña Merenciana está en lo alto de un cerro, desde su casa se ve todo el valle de La Sabana, el río, las huertas, la carretera principal y el desastre causado por Otis.
El caldo de iguana, doña Merenciana lo acompañó con dos memelas, pues su familia le mando maíz y así es como tiene tortillas para comer. Cocina en un anafre con carbón, porque no tiene gas.
Después del caldo, se tomó un atole de avena, de una bolsa que encontró en su cocina cuando andaba haciendo limpieza después del huracán. El kilo de avena se lo llevó una de sus hijas en julio, no se acordaba que lo tenía hasta que lo encontró después de Otis.
Despensas y agua potable, dice que no ha recibido ninguna, y que por ser adulto mayor no puede andar esperando el carro que trae despensas y meterse en la fila, porque no puede estar mucho tiempo de pie y tiene miedo de que la vayan a tirar, pues dice que la gente se amontona y empuja. Sugiere que lo mejor es que las entregarán casa por casa, como se hizo el censo, porque así aunque sea poquito a todos les va a tocar, pero en las filas se meten hasta dos o tres de una misma familia y por eso no alcanzan.

 

De milagro se salvaron nueve vendedores de artesanías en la plaza Politécnica, relatan

Afectaciones en la plaza Politécnica ubicada en la Costera tras el impacto del huracán Otis Foto: Argenis Salmerón

Argenis Salmerón

“Nueve personas se quedaron adentro del mercado de artesanías. Dios hace milagros, una ventana volando cortó la cadena de una puerta y ahí se refugiaron los compañeros”, relató la comerciante de la plaza Politécnica, Inocencia Tapia Celso, tras el impacto del huracán Otis.
Añadió que los nueve comerciantes, entre ellos dos veladores, se salvaron de los fuertes vientos debido a que se refugiaron en una bodega del hotel Ritz.
La plaza Politécnica se ubica en la avenida Costera, entre los hoteles Kristal Beach y Ritz, frente a Galerías Acapulco.
En la plaza Politécnica ofrecen artesanías, como pulseras, collares y objetos de barro. Son 70 comerciantes originarios de las regiones Costa Chica y Montaña.
Este lunes se observó que los artesanos siguieron con la limpieza de su espacio y les ayudó una brigada de trabajadores del Ayuntamiento.
En el lugar solamente quedaron las mesas donde mostraban la artesanías a los turistas. Ahí había tierra suelta que desprendía polvareda.
En declaraciones a El Sur, la comerciante aseguró que hubo pérdida total en sus mercancías, debido al huracán Otis.
Dijo que el mercado de artesanías tiene 18 años funcionando y la mayoría de los comerciantes hablan los dialectos como náhualt y mixteco.
“No hubo tiempo de amarrar el producto. Fueron algo bien tremendo los vientos del huracán, yo alcance a irme en el taxi cuando se ponía feo”, manifestó.
Agregó que “las olas del mar se metieron al hotel Ritz y salían a la plaza, todo fue terrible, Nunca había vivido algo tan horrible, todo lo grabaron los compañeros”.
Comentó que ya los fueron a censar los “Servidores de la Nación” del gobierno federal, sin embargo, no todos fueron beneficiados, porque “quieren que estés presente y no todos estaban”.
Pidió a los tres órdenes de gobierno construir un techo general para la plaza Politécnica para reactivar su economía.
Declaró que los comerciantes perdieron su mercancía y tienen préstamos en diferentes bancos, “no hay manera de tener dinero, pero sí las ganas de salir adelante”.
Afirmó que los comerciantes están contribuyendo en la limpieza de su espacio, “todos tenemos que poner nuestro granito de arena para sacar adelante a Acapulco”.