Jacob Morales Antonio
Cientos de familias de visitantes y residentes acudieron este domingo a conocer el buque escuela Cuauhtémoc, en su último día abierto al público, en la Terminal Marítima de Acapulco, donde la espera en la fila fue de hasta media hora.
La embarcación que llegó el pasado lunes, luego de que el pasado 17 de mayo sufrió un accidente durante la rutina de zarpe en Nueva York, luego de que sus tres mástiles se estrellaron contra el puente de Brooklyn, en el East River, donde dos marineros murieron y 19 resultaron heridos.
En la fila para entrar a conocer el buque, estaba el señor Martín Carmona Carbajal procedente del Estado de México, quien indicó que los siete integrantes de su familia querían conocer qué tan altos son los mástiles de la embarcación desde donde cayeron los estudiantes en Nueva York, y cuyos videos se viralizaron en redes sociales.
Considero que la experiencia de estar dentro de la embarcación es única, porque pocas veces hay la oportunidad de conocer un barco con historia y que pone en alto a México en el mundo.
El hombre no olvidó comentar que a diferencia de lo que vio en las vacaciones de verano, Acapulco está completamente distinto, y destacó que se ve más limpio y en orden, además de las remodelaciones que se hicieron en la avenida Costera por el gobierno federal. Indicó que estará con su familia hasta el 6 de enero.
En la fila también estaba la señora Rosario Macías con sus dos hijos, quien indicó que tiene una casa de segunda residencia en la ciudad y que la visita en vacaciones.
La mujer quien viene de la Ciudad de México comentó que se enteró por medio de las redes sociales que el buque estaría abierto a las visitas, y por eso acudió con su familia, porque tenía la curiosidad de subir y ver cómo es su casco, y que su hija se distrajera, y quien quedó impresionada de lo que encontró dentro del Museo Histórico Fuerte de San Diego, donde hay réplicas miniatura de diferentes embarcaciones.
La mujer también destacó que hay una mejor infraestructura, tanto en los hoteles como en la avenida Costera y la franja de playa. La visitante confío en que ahora lo que hace falta es promocionar y hablar bien de Acapulco para que lleguen más turistas.
El señor Orlando Salazar, quien vive en la Cerrada de Aguas Blancas expresó que acudió con sus tres niños y su esposa a que conocieran la embarcación y para que se distrajeran y vieran algo no muy común ni habitual.
El padre de familia respondió que a más de dos años del impacto del huracán Otis hay más espacios en los negocios como restaurantes o centros comerciales que cuentan con áreas para niños, donde hay juegos que los distraen.
Las tres familias consultadas indicaron que llevaban entre 20 y 30 minutos formados a la espera de ingresar al buque y que el tiempo valía la pena. El encargado del acceso informó que a las 3 de la tarde habían ingresado 600 personas y que no tenía conocimiento del número total de los otros dos días.


