Ninguna pista del asesinato del magistrado

FILO MAYOR

Estruendoso el silencio de la Fiscalía General del Estado ayer, a un día del asesinato del magistrado Edmundo Román Pinzón.
Ningún comunicado, ningún mensaje en redes mucho menos una conferencia de prensa –¿y eso qué es?– en la que se mostrara que está haciendo, si tiene por allí alguna pista de los autores materiales e intelectuales, si ha establecido ya alguna línea de investigación sobre el móvil.
Eso por supuesto da lugar a todo tipo de especulaciones. Algunas hipótesis de autor anónimo que han circulado en Internet y filtraciones como que el ex presidente del Tribuna Superior de Justicia trabajaba en casa, porque había recibido amenazas, y que el infausto día en que lo mataron fue a la oficina a recoger algunos documentos.
Lo cierto es que a diferencia de otros crímenes de personajes de la política o de la administración pública, ahora no ha aparecido ninguna conjetura más o menos creíble sobre las causas.
Y eso en un factor más de enrarecimiento del caso.
Minutos después de los hechos, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal, a cargo del súper policía Omar García Harfuch, ofreció su disposición a colaborar con la autoridad local enviando agentes especializados en labores de inteligencia.
Ello confirma que desde la Federación se seguirá de cerca el caso y hay que estar atentos a lo que dirá en su conferencia hoy la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ayer no compareció ante los medios por el festejo de la Virgen de Guadalupe.
No vaya a ser que, como en otras ocasiones, la información que tanto se requiere venga de la Ciudad de México porque acá hay una parsimonia hermana de la ine-ficiencia, de los intereses políticos o de plano de la complicidad

FILO MAYOR

 

Sus allegados dicen que el magistrado Edmundo Román Pinzón nunca les dijo que haya recibido alguna amenaza.
Y es creíble esa versión, porque es muy difícil, en un cargo como ese, ocultar alguna intimidación relacionada con el trabajo de tomar decisiones que llevan a la cárcel a personas acusadas de delitos muchas veces graves.
Tendría al menos algún tipo de protección, alguna escolta así fuera muy discreta. Y al ex presidente del Tribunal Superior de Justicia lo asesinaron cuando salía de sus oficinas en el Palacio de Justicia de Caleta mientras conducía su automóvil, un nada ostentoso Jetta blanco.
Tampoco, al menos hasta ayer, los periodistas no encontraron alguna sentencia del magistrado contra alguna persona peligrosa o capaz de ordenar un asesinato. ¿Entonces por qué lo mataron?
La única verdad contundente es que la ejecución ocurrió a las 4 de la tarde, en un lugar muy concurrido y a la hora en que decenas de trabajadores salían al término de su jornada laboral.
Y que un día antes, en la misma ciudad en que se cometió ese crimen de alto impacto, se llevó a cabo la 50 sesión ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública que encabezó la presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo.
Asistieron a la reunión los 32 gobernadores y gobernadoras del país, y los secretarios de Defensa y de Marina y el de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, una de las estrellas del cónclave.
¿Será el asesinato de ayer una advertencia contra la política intervencionista del gobierno federal en materia de seguridad? ¿De que acá saldrá muy caro en términos políticos y de gober-nabilidad cualquier intento de replicar la Operación Enjambre que se aplicó en varios municipios del Estado de México?

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Algún revuelo causó la reunión de morenistas de Guerrero en Cuernavaca el sábado pasado, que encabezó el vicecoordinador de los diputados federales Alfonso Ramírez Cuéllar.
Al ex dirigente estudiantil y ex líder de la organización de deudores de la banca El Barzón, que se hizo famoso porque entró a la Cámara de Diputados, a mediados de los 90, cabalgando un caballo, se le identifica como uno de los políticos de Morena más cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum.
De hecho el movimiento que encabeza tiene el propósito de difundir y defender las políticas públicas de lo que han llamado “el segundo piso de la cuarta transformación”. Y el mismo se formó al calor de la campaña presidencial con la idea de atraer a grupos organizados o a personalidades que no estaban en Morena.
En redes sociales y en algunos medios se difundió la idea de que se trató de una reunión de antifelixistas. Es decir, de quienes tratan de enfrentar al cacicazgo –así le empiezan a llamar ya no solamente en la oposición– del senador Félix Salgado.
Y se le llama así porque dicen que interviene en la toma de decisiones del gobierno, en los nombramientos de funcionarios de los tres poderes, en las delegaciones del gobierno federal e incluso hasta en la conformación de los ayuntamientos del municipio más pequeño del estado.
Claro que causa resquemor que se reúna un grupo de militantes, varios de ellos confrontados con el senador, por fuera de las instancias de Morena. Algunos, por cierto, muy lejanos de los postulados de un partido que se dice de izquierda y defensor de los pobres y de sus derechos.
Pero también puede interpretarse como una grilla menor.
La presidenta Sheinbaum tiene instrumentos mucho muy poderosos para intervenir en la política de Guerrero. No solamente porque el 96 por ciento del presupuesto estatal viene de las llamadas participaciones federales.
Solamente con que mantenga a Guerrero y a Acapulco como parte de su agenda prioritaria es suficiente presión para el gobierno de su compañera Evelyn Salgado y para el grupo político de su padre el senador.
El asesinato del magistrado ayer por supuesto que sería de altísimo impacto, pero lo es más porque ocurrió un día después de la visita de la presidenta, su gabinete de seguridad y todos los gobernadores.
Ayer el senador Félix Salgado confirmó que quiere ser el candidato de su partido a gobernador en las elecciones de 2027. Pues habrá que ver como sortea la poderosa presencia presidencial en el estado, los compromisos que ella implica y el escrutinio al que será puesto el gobierno de su hija no solamente por los medios, sino también por la sociedad.

FILO MAYOR

 

A más de uno le ha causado extrañeza que la subse-cretaria de Desarrollo Democrático de la Secretaría de Gobernación, Rocío Bárcena, haya venido el viernes a presentar la estrategia de seguridad llamada Guerrero por la Paz que consiste en atacar “de fondo” las causas que originan la violencia.
Extrañeza porque se supone que esas son tareas que le tocan a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que encabeza Omar García Harfuch, del grupo compacto de la presidenta Claudia Sheinbaum, y no a la Secretaría de Gobernación, cuya titular Rosa Icela Rodríguez es muy cercana al ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
A mayor abundamiento, cuando a una semana de asumir el cargo la presidenta Sheinbaum anunció en su conferencia mañanera la estrategia de seguridad de su gobierno, recordó que en la SSPC se creó la Subse-cretaría de Prevención a cargo de la guerrerense Esthela Damián Peralta. Dijo que ésta será la responsable de aplicar la estrategia de atacar las causas de la violencia con lo que se pretende impedir que los jóvenes se enrolen en las organizaciones delictivas.
En la misma conferencia del 8 de octubre, después de decir que la gobernadora Evelyn Salgado tiene todo su apoyo, precisó: “Para eso es este programa que le llamamos atención a las causas en general, y que va a estar encargada Esthela Damián, en donde el gobierno federal, con sus diferentes secretarías, también se va al territorio”. Y enseguida adelantó que la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, va a estar muy frecuentemente en Guerrero apoyando esta estrategia.
Pues ni Esthela Damián ni la secretaria de Turismo. Quien vino fue la subsecretaria Bárcena.
No faltará quien vea en esto un anticipo de la contienda interna en Morena por la candidatura a la gubernatura en 2027. La ex perredista Esthela Damián es una de las políticas morenistas más cercanas a la presidenta. Fue nada menos que la coordinadora de su campaña. Nació en Chilpancingo, estudió en la UAG y su carrera política la ha desarrollado sobre todo en la Ciudad de México. Ya hay quienes la ven como la favorita de la presidenta para el mayor cargo político en Guerrero.
Y la subsecretaria Rocío Bárcena –quien apareció en las primeras listas de colaboradores que dio a conocer la presidenta– tiene asimismo un pie en Guerrero. Es la viuda del fundador de Morena en el estado, César Núñez Ramos, y forma parte del grupo político que fundó su marido y que encabezan el presidente estatal del partido, Jacinto González, y el delegado del gobierno federal, Iván Hernández.
En el acto por el aniversario del nacimiento de César Núñez el pasado 24 de junio en Chilpancingo, Rocío Bárcena advirtió que el próximo gobernador o gobernadora de Guerrero debe salir de los nuñistas “o no será”.
Con la visita de Bárcena a la gobernadora para una tarea que originalmente se fijó para Esthela Damián ¿estaremos en presencia de una alianza entre el felixismo y el nuñismo para cerrarle el paso a la eventual candidata de la presidenta Sheinbaum?

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Y luego de lo anterior, el presidente de la Cámara de Senadores, Gerardo Fernández Noroña, como siempre claridoso, dijo en conferencia de prensa el sábado que Félix Salgado debió ser gobernador del estado. Que le robaron la gubernatura en 1993 y en 1999, y que le arrebataron a la mala la candidatura para las pasadas elecciones de 2021. Que es un líder muy popular pero que lamentablemente “ya no se le va a cumplir el sueño” de gobernar a su estado.
Además dijo que “no sería correcto” que Félix sea el candidato y seguro gobernador, luego de que su hija fue la gobernadora. Y por si todavía no quedaba claro su punto, agregó que no está de acuerdo que familiares de funcionarios ocupen cargos y que es una manera de crear cacicazgos “eso que se queda el esposo, la esposa, el hijo, la hija, el padre, la madre, el amigo”. Y remachó: “Debe ser considerado nepotismo el que un familiar cercano te suceda en el cargo”.
El senador guerrerense acusó de recibido de inmediato los señala-mientos, hechos en una conferencia de prensa en la que al lado de Fernández Noroña estaba el secre-tario técnico de la Mesa Directiva del Senado, el guerrerense Rubén Ca-yetano, acérrimo crítico de Salgado Macedonio.
Éste respondió en un mensaje en Facebook de 24 minutos; dijo allí que acompañó a Fernández Noroña en sus actividades del viernes, y que nunca afirmó que él ya no debiera ser el candidato a gobernador en las elecciones de 2027.
Ciertamente no lo dijo el viernes. Fernández Noroña dijo todo lo que aquí se ha transcrito en la conferencia de prensa del sábado.

¿Estrategia de seguridad desde Gobernación?
Bombazo de Fernández Noroña

FILO MAYOR

Ya tiene fecha la que será la primera reunión de Claudia Sheinbaum como presidenta con las madres y padres de los 43 normalistas que fueron desaparecidos en Iguala. Será el 4 de diciembre en Palacio Nacional.
El abogado de los familiares, Vidulfo Rosales Sierra, dijo que confían en que se recupere el diálogo suspendido con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y que esperan que se pueda construir con la presidenta una nueva ruta y una nueva metodología para continuar la investigación.
También dijo que Alejandro Palacios Benítez, El Cholo, jefe de plaza de Guerreros Unidos detenido el viernes, tiene información que puede ser relevante para el caso.
Hay que esperar. Claro que no contribuyen a ser optimistas decisiones y posturas de la presidenta que confirmarían que está en la misma ruta de su antecesor de traicionar postulados caros de la izquierda.
La militarización del país es una traición a las víctimas y defensores de derechos humanos; la disminución del presupuesto a las universidades y a la cultura es una traición a sectores que han sido protagonistas en la lucha por la democratización de México; y así nos podíamos seguir con otras traiciones.

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El diálogo con López Obrador naufragó cuando deslindó al Ejército prácticamente de cualquier intervención en los crímenes de Iguala, y enfocó sus baterías en contra de los abogados defensores de las madres y padres de los 43.
Y la presidenta Sheinbaum, en su corto periodo en el cargo, no ha escatimado elogios a las Fuerzas Armadas que, según diversos especialistas, se anotaron un triunfo más al imponer la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Y más de una vez la presidenta ha negado que el país se militarice, porque el mando de las Fuerzas Armadas la tiene una civil, o sea ella. Pero la definición de militarización es muy simple, y se resume de la siguiente manera: es el fenómeno mediante el cual se dan a los militares tareas y funciones que corresponden a los civiles. Y eso ni más ni menos es lo que viene sucediendo en México en los gobiernos autodenominados de izquierda de la 4T.

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La izquierda aglutinada en el Frente Amplio vuelve a la Presidencia en Uruguay, tras cinco años de gobierno del Partido Nacional, que fue en alianza a las elecciones con el Partido Colorado, las dos formaciones históricas de la derecha y el centro derecha en el pequeño país sudamericano.
Después de los triunfos de los ultras de esta corriente –Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos–, aunque pequeña, es una bocanada de oxígeno la victoria de Yamandú Orsi, que fue el candidato que propuso el respetado ex presidente de Uruguay José Mujica.
Según la nota del periódico español El País, allá también economía, pobreza y seguridad son los problemas principales que enfrentará el flamante presidente.
Claro, allá solamente el 10 por ciento de los uruguayos vive en situación de pobreza, a diferencia de México, donde la tasa es superior al 50 por ciento.
Pero la violencia ligada al narcotráfico es como aquí un problema muy preocupante. El diario señalado indica que Uruguay tiene una tasa de 11.2 homicidios cada 100 mil habitantes, que no está entre las más críticas de América Latina, pero duplica el promedio mundial.
En este contexto, según la misma nota, el Frente Amplio “se propone dar ‘respuestas inmediatas’ a la pobreza y a la inseguridad a partir de ‘soluciones ambiciosas y transformadoras’. En esos dos ámbitos críticos plantea reformar el sistema de protección social para atender la pobreza que afecta al 20% de los menores de 6 años y crear un Sistema Integral de Lucha Contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico”.
Que tengan éxito.

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A propósito, vale la pena destacar las primeras palabras de Orsi una vez conocidas las cifras de su triunfo. El profesor de historia de 57 años dijo a sus seguidores “Entendamos que hay otra parte de nuestro pueblo que, como nosotros hace un tiempo, hoy están con otro sentimiento. Esa gente también nos tendrá que ayudar a construir un país mejor, a ellos también los precisamos. El mensaje no puede ser otro que sigan abrazando las banderas, las ideas, porque a partir del debate de ideas se construye un país mejor, y sobre todas las cosas, una república democrática con futuro”.
¿Qué tal? ¿Dónde no hemos oído ese discurso?