Se deja sin base a trabajadores de las áreas administrativas de Salud, dicen afectados

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

A pesar de contar con posgrado y 11 años de antigüedad, Silvia mantiene un salario de 3 mil 500 pesos quincenales, como trabajadora administrativa de la Secretaría de Salud Guerrero, sin prestaciones, por lo que decidió sumarse a las manifestaciones para exigir una plaza.
En entrevista con El Sur, la administrativa Silvia, cuyo nombre fue cambiado por su seguridad ante el hostigamiento laboral que enfrenta, contó que inició trabajando para la dependencia como capturista y promotora de salud en campo, bajo lista de raya.
Sin embargo, ascendió rápidamente debido a sus habilidades y su formación profesional, con maestría en Salud Pública. En la actualidad, realiza labores administrativas que consisten en gestión de programas, suministrar insumos a jurisdicciones sanitarias, solicitar contrataciones a Recursos Humanos e, incluso, coordinar y asistir a reuniones como secretaria ejecutiva.
“Hoy en día me encuentro obstaculizada debido a la lucha que emprendimos en busca de una basificación justa y transparente, al grado del acoso laboral, por mis superiores y el sindicato mayoritario”, expresó.
Silvia, al igual que otros empleados que formaron el movimiento de Trabajadores Eventuales Precarios de la Secretaría de Salud, no fue considerada en la primera etapa de asignación de plazas que el gobierno federal realizó, como parte de la transición al IMSS-Bienestar.
De acuerdo con Silvia, las autoridades explicaron a los trabajadores que “no hay fecha para saber cuándo iniciará la segunda etapa de basificación, en la cual nos contemplan, y aclaran que las unidades laborales que ellos consideran que no son transferibles al IMSS-Bienestar, porque no dan atención directa al paciente, quedan fuera”.
Lo que significa que los trabajadores administrativos de las jurisdicciones, oficinas centrales, unidades de especialidades médicas y centros de salud serán los últimos en obtener su plaza.
También hubo omisiones por parte de las autoridades estatales de Recursos Humanos, por ejemplo, “algunos trabajadores fueron reportados en jurisdicciones sanitarias cuando están en centros de salud o se les cambió el perfil, por eso los dejaron fuera de las basificaciones federales”.
Ante este panorama, el esposo de Silvia, que también trabajaba en la Secretaría de Salud bajo lista de raya, con un salario de 2 mil 500 pesos quincenales, “se vio obligado a emigrar a Estados Unidos, porque con lo que ganamos no es suficiente para mantener a nuestros dos hijos. Él se fue para darnos una vida mejor”.
Para Silvia “es un gran proyecto basificar a los trabajadores, un poco utópico, porque no hay dinero que alcance para todos. Pero con el mal manejo de Recursos Humanos y financieros, en complicidad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, donde reparten plazas a conveniencia y afectan a quien no está alineado con ellos, nunca vamos a avanzar”.
Dijo que la Secretaría de Salud “es un barco a la deriva. El capitán ha tomado las riendas como debe, pero sus subordinados no lo obedecen y los jefes que trajo el nuevo gobierno han demostrado ser incompetentes, sin experiencia en los cargos que desempeñan, ocasionando daños y represión al personal, afectando indirectamente a la sociedad”.
No obstante, consideró que “con los nuevos nombramientos, que se han estado dando en estas fechas, como el de la subsecretaria de Prevención y Control de enfermedades, Jessy Solchaga Rosas, y la directora de Servicios de Salud, Alondra García Carbajal, confío en que las cosas cambien”.
De acuerdo con el contralor interno del movimiento de Trabajadores Eventuales Precarios de la Secretaría de Salud Guerrero, unos mil 500 empleados administrativos y afines fueron excluidos de la primera etapa de asignación de plaza, mientras que personal que se contrató durante la pandemia, con menos años de antigüedad, ya obtuvo la basificación.
Los trabajadores que aún no obtienen su plaza son administrativos y afines, es decir, los empleados que custodian expedientes de pacientes, se encargan de programar consultas, surtir medicamentos a derechohabientes y hospitales.
También el personal de cocina de los hospitales, que se encarga de preparar los alimentos adecuados para los pacientes y llevarlos hasta sus camas; conductores de ambulancias que reciben capacitación para el correcto traslado de las personas y quienes se encargan del mantenimiento, así como la limpieza de las instalaciones.