¿Necesita Guerrero un Bukele?

Como Gobernador Moral pocas veces he sentido tanta tristeza por el estado y las circunstancias que guarda Guerrero, como las de hoy en día. Se me asemeja una gran barcaza agujerada, encallada y a punto de naufragar. Por su gran y heroico pasado, es una entidad federativa que no merece lo que le está sucediendo. Está semi colapsada y desastrada de tal magnitud, como pocas las hay en el país. Enfatizo la narrativa de infortunios de todo tipo, por todos conocida, que se han enseñoreado de estas tierras del sur; desde los de origen extrahumano hasta los que son obra directa de la mano de sus malos gobernantes y políticos, habitantes perversos, apáticos o doblegados que la pueblan.
Lo que más lastima a la mayoría de los guerrerenses es el clima de inseguridad generalizada; los homicidios y desapariciones forzadas; extorsiones económicas de toda naturaleza; la falta de libertad y medios de transporte para trasladarse con seguridad; las luchas sangrientas territoriales entre bandas criminales sin que ninguna autoridad las detenga; por no hablar de la pobreza, el hambre y el desempleo galopante que retroalimenta a la delincuencia y el crimen. Ni qué decir de la falta de ley, orden, justicia democracia y autoridades vigilantes de los derechos humanos y responsabilidad de los actuales desgobiernos, estatal y municipales; demagogos, ineptos y falaces.
No hay décadas de su historia contemporánea donde Guerrero no haya sido objeto de directa intervención del gobierno federal en su devenir republicano, ya sea para su progreso o para su desgracia. Bien sea para fortalecer a gobiernos estatales bienhechores, como para apuntalar gobiernos fallidos, o, de plano, provocar la sustitución intempestiva del que está en funciones. Pocos gobiernos llegan felizmente a su fin prefijado por la Constitución estatal.
El actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene culpa y mucha, del actual gobierno estatal desacreditado de Evelyn Salgado Pineda, puesto que él, y solo él, con su dedo priista trasnochado, la designó a sugerencia del “papá incómodo” sin tener el perfil adecuado para gobernar este malhadado estado.
AMLO ha acudido a su rescate multiplicidad de veces; a tal punto que, con insólita frecuencia, ella declara, sin mayor recato ni dignidad de su investidura estatal, que gobierna agarrada de la mano presidencial. Eso explica la grotesca intervención directa presidencial en el nombramiento de altos e importantes funcionarios estatales como lo son la coronel, fiscal general del Estado y el general, secretario de Seguridad Pública estatal que, junto con los generales responsables regionales de la Guardia Nacional, el Ejército y el almirante de la Marina Nacional, son las instituciones armadas que guardan la paz, el orden y la tranquilidad social en estas convulsionadas y violentadas tierras.
Guerrero es uno de los tres estados de la república que tiene el mayor número de fuerzas militares acantonadas en forma permanente y eventual dentro de su territorio en lo que va del período en que el partido Morena ha detentado el poder y cuyo comportamiento no ha pasado de ser más que el de un vulgar conglomerado de políticos desideologizados, corruptos, sectarios, oportunistas y convenencieros, a cuál más. De lo malo, pasamos a lo peor.
AMLO sabe también que durante su administración sexenal, que está en proceso de extinción, no hizo mucho a favor del desarrollo de Guerrero, no obstante que fue uno de los estados de la república que más contribuyó con votos electorales a favor de su triunfo presidencial. En comparación de las multimillonarias inversiones públicas realizadas en los otros estados del sureste del país, no guardó reciprocidad con los guerrerenses más allá de los programas sociales dadivosos, que fueron de carácter general para toda la nación. En los últimos tres años asignó mil millones de pesos anuales para la construcción de caminos de mano de obra en la zona indígena de la Montaña. Falta saber cómo se aplicaron.
Mención aparte es el sonoro fracaso presidencial, irreversible, de no cumplir con su promesa presidencial de esclarecer y dar a conocer en forma íntegra la verdad del crimen de lesa humanidad cometido en los 43 jóvenes desaparecidos forzadamente en la ciudad de Iguala, amén de las responsabilidades de la aplicación y reparación de la justicia inherente.
Los del gobierno combaten con demagogia institucional el estado delincuencial que sufrimos, bajo la gran consigna de “abrazos, no balazos”. Están dedicados a contemplar, pero no a combatir la delincuencia. Las estructuras policiacas están moldeadas para servir a la delincuencia organizada. A galope tendido han militarizado la administración pública civil de México.
Impunidad y corrupción siguen siendo ingredientes para infringir la ley al mejor postor; el saqueo del presupuesto público está a ojos vista de todos. El sistema seudodemocrático-político-institucional luce en mucho su ineptitud, corrupción, su poca vocación de servicio público y su mucha inclinación a la holgazanería. Proliferan los diputados buenos para nada y los jueces mercantilizados, ¡Son los sótanos de la Cuarta Transformación!
PD. Con una conducción gubernamental enérgica, de férrea honestidad, justicia pronta, imparcial y expedita y con una verdadera y tenaz persecución del delito de cualquier naturaleza –no exento de atropellar los derechos humanos– el presidente de la República de San Salvador Nayib Bukele con su estilo autoritario de gobernar para todo el pueblo y no a favor de ningún grupo, ha logrado bajar sensiblemente los niveles de inseguridad pública y delincuencia que imperaban en su país. Su popularidad subió a cimas insospechadas. ¿Será necesario imitarlo?

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Lo que podría sucederle a Chilpancingo

En plática de inicio de año con algunos amigos, hacíamos vaticinios que pueden presentarse en la ciudad capital del estado, en un futuro cercano. Por principio de cuentas, estuvimos en igual sintonía sobre lo imperativo de “no normalizar” nuestra vida cotidiana a las circunstancias adversas que hoy en día se presentan y desde tiempo atrás, en los temas de homicidios, secuestros, extorsiones, latrocinios e impunidad imperantes en este municipio y alrededores. Como pueblo agachado seguiremos cubriendo con un manto de abnegación y sometimiento ciudadano perenne, a una impunidad fuerte, delictiva y expansiva, propiciadora de todo tipo de delitos, que han contado siempre con la venia paralizante de la mayoría de las instituciones de seguridad pública que operan en el municipio a pesar de que es sede-cuartel de una de las dos zonas militares que existen en Guerrero.
También reflexionamos sobre la necesidad de vernos en el espejo de lo acaecido en el puerto turístico de Acapulco, inmediatamente después del paso del huracán Otis. O sea, el total saqueo popular, impresionante y masivo, de casi todos los haberes de los negocios establecidos en la principal avenida Costera del puerto y otras calles circunvecinas. Fue una acumulada bomba de tiempo que explotó cuando se dieron las condiciones propicias.
Circunstancias explicables solamente en una ciudad cuya desigualdad social es brutal; y donde la mayoría de la población vive históricamente en pobreza permanente, al igual que otras muchas ciudades de Guerrero.
De tal magnitud fue el vandalismo social para apropiarse de lo ajeno, que dejó pasmadas a las autoridades de los tres niveles de gobierno, además del profundo impacto en la opinión pública nacional e internacional. Repito: las fuerzas institucionales para hacer respetar la ley y el orden cívico brillaron por su ausencia; de ahí que hubo libertad total para que se realizara el bandidaje con total impunidad.
Las posibilidades de que esta forma de rapiña colectiva pudiera cundir en futuros desastres naturales a nivel nacional –que conlleven pérdida masiva de seres humanos y bienes materiales–, movió al gobierno federal a tomar la decisión de establecer, a la brevedad posible, más de veinte cuarteles militares a lo largo y ancho del territorio de Acapulco y Coyuca de Benítez con el objeto de inhibir a la delincuencia, simple y organizada, para que siga asentando, aún más, sus reales, ante un vacío de poder institucional certificado.
A la par, se dio prioridad en atender la instrucción presidencial de implementar rápidamente amplios programas de apoyo eventual, de urgencia y cortoplacistas, para una inmensa ciudadanía damnificada, como una respuesta pronta a esa descomunal tragedia social, económica y ambiental.
Con el escuálido aforo de turistas que hubo en la pasada temporada vacacional, se quebró la columna vertebral económica del principal municipio de Guerrero que tiene en su cabecera municipal una población, fija y flotante, de alrededor de un millón de habitantes. Su actividad económica se redujo en no menos del 70 por ciento de la que tenía en la temporada de fin de año del 2022; incrementándose abruptamente el desempleo urbano y semiurbano, con la consecuente caída masiva de ingresos económicos en la mayoría de los hogares acapulqueños.
Esto último hará seguramente que la delincuencia empiece su reactivación y prosiga su expansión poco a poco, una vez que se hayan agotado los apoyos eventuales que actualmente se están otorgando; pero, como el pronóstico es que no va a haber mucho dinero que robar, ahora serán los malandros que residen en el puer­to turístico de Acapulco los que se trasladen a Chilpancingo a realizar sus fechorías; cuestión abonada de antemano; siendo ya un territorio municipal disputado desde el sexenio pasado, principalmente por dos bandas de “chicos organizados”, muy agresivas. Esa es la razón de la migración que ya están realizando muchas familias chilpancingueñas hacia otros estados del país. El escenario apenas descrito es pues, de pronóstico reservado.
El tema esbozado surgió como referencia al fenómeno de la movilización post Otis de una parte de la población acapulqueña a la ciudad de Chilpancingo, para comprar agua, víveres, mercan-cías y combustible para vehículos, en los diversos establecimientos de conveniencia; saturando además la hospedería y el comercio local. Ojalá estemos equivocados, pero el panorama pesimista es que dentro de un corto plazo le tocará a la delincuencia porteña trasladarse a Chilpancingo, por no haber cosecha monetaria que levantar en el centro turístico referido. (Continuará)

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Afrontar, no festinar en demasía

Como todos sabemos, a finales de 2023 Guerrero tuvo una fuerte debacle en su primordial actividad económica, que es el turismo, en su principal centro generador de ingresos monetarios por esos servicios, localizado en la ciudad y puerto de Acapulco, a consecuencia de los graves estragos físicos y económicos ocasionados por el huracán Otis.
Analicemos las preliminares cifras oficiales estatales (las municipales distan a la alza). Antes del meteoro había 23 mil 199 habitaciones hoteleras disponibles en Acapulco; después del evento del desastre, quedaron útiles para ocuparse: 4 mil 534; y realmente se ocuparon: 3,967. O sea, hubo ocupación de un 17.1 por ciento de la disponibilidad que se tenía antes del huracán Otis (El Sur, 3/enero/24).
La caída en la ocupación hotelera en esta temporada, representó un derrumbe de casi las tres cuartas partes del aforo turístico obtenido hace un año que fue de 546 mil turistas. Esto representa una catástrofe turística estacional para el municipio de Acapulco; puesto que la derrama económica estimada representó un total de 225 millones de pesos, en comparación a inicios de enero de 2023 donde fue de 4 mil 420 millones de pesos aproximadamente.
Derrama económica insuficiente para sostener a Acapulco –en el que residen más de 850 mil habitantes– mientras llega la segunda temporada turística importante del año, que es Semana Santa. Máxime si se carece de un proyecto integral y un proceso vigoroso de rehabilitación social, urbano y ambiental; que debe contener una orientación común clara: elevar la calidad de vida de la mayoría de los acapulqueños en todos los aspectos y de los servicios que prestan. Rehabilitar con antiguos moldes deformadores sería un contrasentido histórico.
La reconstrucción está en la incertidumbre total, dada la multimillonaria inversión pública y privada requeridas, las cuales no han sido formalizadas y aseguradas para iniciar su aplicación de inmediato, a partir de este año y subsecuentes. Cabe resaltar que ya hay una propuesta de la presidencia municipal de Acapulco, por un monto inicial de 15 mil millones de pesos, para infraestructura básica urbana y servicios públicos municipales, nada más.
Hasta ahora, recursos económicos federales, estatales y municipales, no los hay explícitos para 2024. En los Decretos de Presupuestos de Gasto para 2024, (aprobados por el Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados local y el cabildo respectivo) no figura ninguna partida presupuestal especial para tales apremios. Y mientras los recursos públicos no vayan por delante para su aplicación, la necesaria inversión privada complementaria se realizará muy lentamente. Demorándose así la generación inmediata de decenas de miles de empleos, formales e informales, perdidos completamente y que giraban en torno a la actividad turística.
Es de reconocerse el enorme esfuerzo dadivoso, útil y necesario, de emergencia, en apoyo a las familias damnificadas urbanas y rurales; así como de los programas inaplazables de electrificación, limpieza urbana, reparación de vivienda, vialidad y de seguridad pública. Es hora de iniciar con la elaboración de proyectos de reconstrucción de mediano plazo, viables, sustentables y trascendentes.
Mientras tanto, esperemos, “con el Jesús en la boca”, que no se desborde en Acapulco la delincuencia simple y organizada haciendo de las suyas. No en balde el Ejército recién anuncio el establecimiento de una veintena de cuarteles de la Guardia Nacional estratégicamente distribuidos en los territorios de los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez. En los hechos, las fuerzas armadas han tomado en sus manos la delicada y vital cuestión de la seguridad pública de los dos municipios; desplazando a la policía estatal y a las municipales respectivas, por estar infiltradas.

PD1. Como Gobernador Moral de Guerrero sostengo que solo con la verdad tendremos la fortaleza, certeza y presencia social efectiva, para resolver los problemas de la colectividad acapulqueña. Con la demagogia, como instrumento de gobierno y el engaño fotopublicitario, solo conseguiremos más frustración, incredulidad e irritación social.
PD2. ¿Acaso la gobernadora constitucional de Guerrero desea seguir disfrutando, familiarmente, la mansión fifí de Acapulco para los gobernadores, por tercer año consecutivo? ¿No la va a vender? La autoridad moral que otorgan los ciudadanos a los gobernantes no se da por decreto, se conquista cotidianamente. “Primero los pobres”.

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Navidad con pichón rostizado

Analizar las cosas con sus limitaciones intrínsecas, no es cerrar posibilidades; más bien es expandir oportunidades.

Visto está que, en su legado financiero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le transferirá a la candidata presidencial triunfante, finanzas públicas federales insanas por deficitarias. De tal magnitud será el faltante para el gasto público que, como mandataria federal ya electa, obligada quedará a realizar la gestiones técnicas-financieras requeridas, para solicitar a los bancos o fondos monetarios internacionales, una considerable deuda externa para México, debido a que su predecesor, AMLO, y el sistema tributario fiscal nacional le dejarán poco margen de maniobra financiera para la disposición de recursos públicos.
El presidente saliente pretende gastar de enero a septiembre del 2024 la casi totalidad del presupuesto anual de egresos previsto para inversión aprobado por la Cámara de Diputados federal, provocando de esa manera un considerable bache financiero.
También sabemos de la renuencia y negativa que demostró AMLO –respaldado por sus diputados títeres de Morena–, para que se aprobara alguna partida presupuestal formal para solventar los severos y numerosos quebrantos de todo tipo causados por el huracán Otis a su paso por Guerrero. Tamaña incongruencia programática nos lleva a la conjetura de que los egresos de inversión para el 2024 los dedicará, fundamentalmente, a terminar o consolidar, los programas emblemáticos de su período presidencial, a saber: Tren Maya, Refinería Olmeca, Tren Interoceánico y el nuevo aeropuerto internacional; además de los programas de protección y pensión social de su autoría.
Se refrenda una vez más que al pueblo de Guerrero, AMLO sólo lo contempló como reservorio de votos electorales y no como una entidad federativa pobre, pero digna de recibir un mejor trato, por parte de un gobierno federal que ha entrado a su fase terminal en el cual una de sus consignas principales fue “Primero los pobres”
Por tanto, Guerrero seguirá siendo, históricamente, el patito feo de la República. Habida cuenta de que ya desde el gobierno estatal anterior, padece de un fuerte déficit en sus finanzas públicas a resultas de su mal manejo, se ha visto obligado al actual gobierno constitucional de Evelyn Salgado Pineda a contratar varios y considerables préstamos bancarios privados de corto plazo, con altos intereses, para solventar problemas de sueldos, salarios y pensiones de carácter estatal, así como pagos de débitos irreductibles al ISSSTE, SHCP y otras dependencias federales descentralizadas.
A la fecha aún no se ha aprobado el proyecto de decreto del presupuesto de egresos del gobierno de Guerrero para el año 2024 por los diputados locales, para analizarlo a detalle; pero ya fue aprobada la ley estatal de ingresos que proyecta astringencia de recursos públicos por no tener voluntad política los gobernantes (estatal y municipales) así como diputados estatales y regidores municipales, de enmendar vicios y errores que han sido tolerados, manteniéndonos como un estado con muy baja recaudación fiscal propia. Depender en más del 97 por ciento de los ingresos de las aportaciones y participaciones federales, es completamente insano y dependiente. Nos convierte en eunucos, económicamente hablando, para promover y detonar nuevos procesos económicos sustentables micro regionales generadores de empleos permanentes.
Para 2024, la verdad es que no tendremos ingresos reales suficientes para solventar el gasto público estatal previsto a causa de la pérdida de poder adquisitivo del peso debido a la inflación promedio esperada de 4.5 por ciento (misma que será mayor en los alimentos) más los estragos económicos tenidos, e irrecuperables a corto plazo, en el municipio de Acapulco que genera el Producto Interno Bruto más fuerte del estado, lo cual hará bajar nuestros niveles de tributación y por ende de participaciones y aportaciones fiscales federales.
Esa es la cruda realidad que me lleva a la conclusión pesimista de que lo prevaleciente será fuga de habitantes, hambre y triste pobreza para el pueblo sureño mayoritario. Ojalá esté equivocado.

PD. Para acostumbrarnos al régimen de ahorro forzado, le informe a mi familia que en la cena de Navidad, en lugar de pollo habrá croquetas de pichón asadas acompañadas con agua de jamaica. Ni modo.

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¿Cuarta transformación o reino de la “dadivocracia”?

México es sinónimo de: 2+2=3

De lo que se trata es no seguir en Acapulco con una inercia social y gubernativa infértil e inequitativa, que nunca nos ha sacado de la continua depreciación social que en forma lenta pero inexorable se da desde décadas atrás. Tratar de construir sobre cimientos caducos y carcomidos es pérdida anímica, de esfuerzos y de gran cuantía de dinero. Volveremos a lo que ya teníamos mal enraizado: 1) Anarquía en el desarrollo urbano. 2) Acentuada desigualdad social. 3) Islotes de privilegiados amurallados, rodeados de grandes zonas de pobreza y marginación. 4) Aguda bipolaridad social alimentada por la corrupción, impunidad e ilegalidad. 5) Diversos y complejos Acapulcos, entramados y enmarañados, en un solo puerto. Si no reflexionamos y recapitulamos, volveremos a nuestra “cruda realidad acapulqueña”, ampliada y remasterizada.
En tiempos de crisis económicas, sociales o de desastres naturales, se hacen presentes los muchos agravios, abandonos y discriminaciones a la sociedad como un todo, que los gobiernos electos han cometido a lo largo de decenas de años. Hoy tenemos una base social lastimada, depauperada y frágil; renuente a respaldar de inmediato la acción gubernamental por falta de credibilidad. Manifestados están, el hartazgo, el repudio y el menosprecio ciudadano, sobre los estilos amañados y torcidos de gobernar. También en la forma de acumular riqueza material en forma inescrupulosa, inequitativa y ostentosa; así como en los procesos torcidos de procurar e impartir justicia.
La madre naturaleza nos reprendió fuertemente y demandó: Ya no más depredación ecológica, deshonestidad, violencia social, ineficiencia y demagogia oficial. Ya no más una sociedad egoísta, segmentada, mercantilizada, falsaria e hipócrita; que ha abandonado la solidaridad y la fraternidad civil única que abre paso a la sana cohesión social. Ya no más contubernio con actuaciones y personajes deshonestos, delictivos, violentos o criminales, que cada vez más se suceden con mayor asiduidad. Ya no más sistemas de salud y educación pública semi colapsados. No tenemos cimientos educativos y culturales sólidos para construir una nueva ciudad digna, próspera y equitativa, donde habiten ciudadanos dignos, empáticos y civilizados. Tenemos mucho que recorrer todavía en la senda de la construcción de lo mental, en el ámbito de los principios, valores, en la ética, así como en lo cultural, científico y artístico.
La debacle económica ha sido fuerte en materia de empleos e ingresos, y expansiva, por consecuencia, en delincuencia general, pobreza y hambruna; sobre todo en los cinturones de miseria urbanos, semiurbanos y en el semiabandonado medio rural. Dañó a todos, pero les pegó más a los que menos tienen. Rescatar nuestra sana conciencia ciudadana no está a la vuelta de la esquina, como bien pudiera ser lo material. Es el darwinismo humano el impedimento acendrado y desalmado.
El porvenir que nos espera con esta “nueva y cruda realidad”, nos impele a procurar la equidad y disminuir, sustancialmente, insanos privilegios sociales. Pero, sobre todo, cambiar nuestra mentalidad y actitud, nuestro “chip mental”, tanto colectivo como individual.
Con las dinámicas económicas históricamente impuestas, los pocos o muchos excedentes económicos generados desde antiguo seguirán siendo canalizados hacia afuera de los territorios sureños. Fortalecer la economía social, circular, la de los de abajo; a la que pertenecen la mayoría de los habitantes guerrerenses, es de urgente cometido.
La célebre y antigua conseja de que políticamente es más redituable darle pescado al pueblo, más no enseñarlo a pescar, para así tenerlo bien domesticado, ha adquirido vigencia relevante en nuestro país y no se diga en Guerrero. Para paliar los estragos del huracán Otis en Acapulco y zonas aledañas hay suficiente dinero para repartir dádivas, pero no lo hay para crear nuevos cimientos en la diversificación de la economía regional a partir de la rehabilitación, con equidad, de la actividad económica principal en Acapulco y Coyuca de Benítez, que es el turismo, ya no como enclave monoeconómico, sino como polo de desarrollo regional.
Me recordaba la Doctora en Derecho, Aleida Alarcón, discípula dilecta, sobre lo imperioso de hacer de la legalidad un fuerte hábito en el ejercicio cotidiano de lo correcto. La pregunta surge: ¿Y qué es lo correcto y legal en una sociedad, como la guerrerense, marcada por su histórica y cada vez más profunda desigualdad social? ¿Será lo correcto y legal, darle trato igual a desiguales, sabiendo que eso va a suscitar mayor desigualdad? Si de equidad se trata (que todos tengan las mismas circunstancias y oportunidades para su pleno desarrollo humano) habrá que dar trato gubernamental diferente y deferente a favor de los más desvalidos.
De lo contrario, limpiaremos la fachada, pero al poco tiempo volveremos a tener la consabida coreografía corroída. Así lo indican los serios y eternos déficits en los servicios públicos básicos como son: la recolección de basura, el suministro de agua, vialidades fluidas, seguridad y alumbrado público, etcétera. No se diga de las carencias básicas para vivir con dignidad, como son la vivienda, salud, educación, trabajo, alimentación y vestimenta.
El gobierno con su corrupción, impunidad e ineficiencia, ya confesó que no podrá enfrentar por sí solo el gran desafío que tenemos en Acapulco, como en todo Guerrero. Más que nunca, se necesitará la motivación, el concurso, el esfuerzo coordinado, la experiencia y los saberes del pueblo. Pero falta el ingrediente principal para convocarlo: tener mucha autoridad moral.
PD. Como Gobernador Moral de Guerrero, reconozco el buen desempeño frente a los estragos del Huracán Otis de los trabajadores de la CFE, Servicios Públicos Municipales, Secretaría del Bienestar, Telmex, El Plan III de las fuerzas armadas, la Guardia Nacional y Fiscalía General del Estado. Mención aparte merece la fundación alimentaria sin fines de lucro: “World Central Kitchen”. La Gobernadora Constitucional, Evelyn Salgado Pineda, ha estado a la altura de las difíciles circunstancias sin el pegote de su papá incómodo.
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Las argucias corruptas de gobernantes sureños

Con especial atención para la C. secretaria de Gobernación, la C. gobernadora de Guerrero y el C. director general de la Auditoría Superior de la Federación.

En Guerrero, la gran corrupción institucional no es menor con el gobierno de Evelyn Salgado Pineda y su partido Morena. Está presente, prohijada y ocultada, en asociación con sus fracciones parlamentarias respectivas, que han integrado la Junta de Coordinación Política (Jucopo), de la presente y anterior Legislatura.
Así lo demuestran los asuntos en torno a la destrucción y construcción de la biblioteca pública del Congreso local. La misma tónica puede presentarse hoy en día en lo que corresponde a la rehabilitación física de los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez. ¡Sálvese quien pueda!
Desde que se autorizó hace más de dos años (10/junio/2021), en las postrimerías del sexenio del ex gobernador, Héctor Astudillo Flores, la fraudulenta demolición y construcción del desaparecido inmueble, a instancias de la gestión inicial individual del diputado morenista Alfredo Sánchez Esquivel –en ese entonces fungía como coordinador de la Jucopo– de una autorización de recursos públicos, partida presupuestal de índole federal, a fin de reparar los daños (ojo: remodelación; no demolición) ocasionados al edificio de la Biblioteca, a consecuencia de las diversas manifestaciones de protesta de tipo vandálico, que se realizaban, de vez en vez, a las puertas de la entrada principal del recinto legislativo local.
El otrora gobernador Astudillo, da la instrucción a su secretario de Finanzas de darle al titular de Obras Públicas (SDUOP), Isaac Ocampo Guzmán, 10 millones de pesos (del fondo de aportaciones de recursos federales) para la “Rehabilitación del Inmueble del Congreso del Estado”. En menos de un mes, Ocampo Guzmán recibe la primera ministración para inicio de obra, por 5 millones de pesos (¡más del 50 por ciento del costo de la reparación!) que, ni tardo ni perezoso, firma el 21 de julio de 2021, irregular contrato, por adjudicación directa, con la compañía Entre-Trazos, Diseño y Construcción, por 9 millones 471 mil 268 pesos. La rehabilitación contemplaba la planta baja, área de biblioteca, aire acondicionado, mobiliario, equipo de oficina y escaleras.
La gran premura en la autorización, aprobación, contratación y otorgamiento de la mitad del dinero que cubría el costo de la obra a la empresa constructora, se debió a la prioridad que señaló Astudillo de realizarse en el menor tiempo posible y daba como plazo de entrega el 22 de noviembre de 2021; no contando aún, en ese entonces, con un expediente técnico-presupuestal debidamente integrado de la obra de reparación; mismo que fue entregado por el director responsable de la obra hasta el segundo día del mandato de la nueva gobernadora, Evelyn Salgado Pineda.
El dictamen de seguridad estructural final contemplaba que, para la rehabilitación del inmueble; los cimientos, el concreto de las vigas y las columnas tenían una resistencia aceptable. Cabe advertir que los planos estructurales originales del inmueble nunca se encontraron. La empresa ganadora, ya mencionada, era novel: tenía menos de un año de haberse dado de alta ante el Registro Público de la Propiedad del Estado de Guerrero (28 de septiembre de 2020).
El 22 de octubre de 2021, el diputado, Alfredo Sánchez Esquivel, mediante oficio a la SDUOP, solicitó que los recursos autorizados para la rehabilitación de la obra fueran reorientados para la demolición y la construcción de un nuevo edificio de dos pisos.
A ocho días de entrar en funciones la flamante gobernadora de Guerrero, su recién estrenada secretaria de Desarrollo Urbano y Obra Pública, Irene Jiménez Montiel, recibió instrucciones de solicitarle a la empresa constructora contratada para la obra, presentar un nuevo presupuesto que contemplara la construcción de un segundo piso del edificio de la biblioteca, para albergar oficinas y cafetería. Al mismo tiempo, informaba al coordinador de la Jucopo de “la terminación anticipada” del contrato inicial de rehabilitación debido a los nuevos y ampliados trabajos autorizados para el inmueble.
Pero el 9 de noviembre de 2021, la compañía constructora inicial Entre-Trazos, solicita la segunda ministración para la rehabilitación de la obra, por un monto de cinco millones de pesos, ¡sin haber finalizado los trabajos contratados! Con fecha 23 de noviembre de 2021, el secretario de Finanzas de la gobernadora constitucional, Evelyn Salgado, ¡pagó el dinero solicitado! O sea, se le entregaron a la inicial empresa constructora la totalidad de los diez millones de pesos pactados no existiendo rehabilitación alguna de la biblioteca.
Finalmente, el 10 de diciembre de ese año, el gobierno de Salgado Pineda decidió dar por terminada, en forma anticipada, el contrato de rehabilitación, pidiendo a la empresa contratada que reintegrara a las arcas públicas los diez millones de pesos otorgados. Ignoro si fueron reintegrados o no. Trece días después, la secretaria de la SDUOP, Jiménez Montiel, firma un nuevo contrato, sin mediar licitación pública alguna, con otra empresa, Corporativo de Ingenieros Civiles, AVICAT, por un monto de nueve millones 604 mil 167 pesos, de fondos de recursos federales transferidos al estado.
El 28 de diciembre, la Secretaría de Finanzas y Administración realizó la transferencia de los fondos a la SDUOP de los cuales otorgó a la nueva empresa contratada un anticipo de 2 millones 808 mil pesos 613 pesos, para que iniciara, en sigilo, los nuevos trabajos. El plazo de ejecución fue del 25 de diciembre al 31 del mismo mes del 2021. Es decir, los siete días más inhábiles del año. Finalmente, en agosto de 2022, la obra quedó suspendida e inconclusa por falta de fondos.
En resumen podemos decir que, a la fecha, se han gastado 20 millones de pesos de recursos transferidos por la federación al gobierno estatal, para una obra plagada de irregularidades, donde la Auditoría Superior de la Federación espera que el gobierno estatal solvente el pliego de irregularidades detectadas en materia del uso de los recursos federales, detalladas en la auditoría de la cuenta pública del gobierno estatal de 2021, fundamentalmente en cuanto a la no observancia del contenido del expediente técnico original autorizado: llevar a cabo una rehabilitación, más no una demolición y nueva construcción. ¡Zas!
PD. Artículo síntesis elaborado a partir de la lectura de los ensayos periodísticos de José Miguel Sánchez y de Emiliano Tizapa Lucena. 12 de mayo y 30 de julio del 2023, respectivamente. Amapola Periodismo.

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Urbicidio

¿Por qué esa saña criminal en contra de periodistas de Taxco?

El declive del puerto de Acapulco continuará un buen tiempo a causa del gran desastre natural del paso del huracán Otis. La rehabilitación, reparación y recuperación de la catástrofe será más lenta de lo que pronostican las autoridades. Tanto en lo material, en lo financiero, como en lo anímico y ecológico. El renacimiento del puerto turístico debe ser perentorio, tanto porque le es vital a los 800 mil habitantes que lo tienen como residencia laboral; como por ser también un lugar de gran recreación social para los habitantes del valle de México que, en la “resbaladilla vehicular” que es la Autopista del Sol, se dejan venir, raudos y veloces, a desahogar su gran estrés urbano, permanente y acumulado, desde su lugar de origen que es el más grande asentamiento urbano del país y que representa a la vez un gran pulmón económico fin semanero para Acapulco y alrededores.
De nueva cuenta, con los estragos de Otis a cuestas, quedó al descubierto la falta de solidaridad y fraternidad del ser humano con sus semejantes en desgracia. Es una ciudad emblematizada, hoy en día, por la deshumanización, individualismo, voracidad y egoísmo humano. Son los signos indelebles de una conducta social e individual, negativa y destructiva labradas a la par de la decadencia física, del más bello puerto que tuvo México que nos hemos acabado todos. Unos más que otros. Con gran inconciencia e insensibilidad al nunca bien justipreciar un extraordinario hábitat ecológico de playa y sol para el solaz social. A partir de esos aspectos, cobra mucha importancia la auténtica y profunda regeneración cívica-cultural que se impone emprender en la ciudadanía, al mismo tiempo que la reconstrucción física y económica, so riesgo que sigamos signados por los eternos elementos de la decadencia urbana, la pobreza, la violencia y la pronunciada antipatía social.
La nueva mentalidad no será tan fácil de formar, ni de tan corto tiempo en construir, como pudiera ser lo material o lo financiero. De lo que se trata es de cambiar nuestro chip que está labrado, a través de muchos años, con un buril de acero especulador y valemadrista. Es lo mental lo nodalmente indispensable para el advenimiento de una ciudadanía acapulqueña de nuevo tipo, que contenga una nueva moralidad y ética colectiva. Y eso tarda en gestarse y afianzarse. Si es que no queremos seguir siendo la Sodoma y Gomorra del Pacífico. El hecho de que se haya captado y divulgado, viralmente, en las redes sociales, un video que da cuenta cómo el secretario particular de la presidenta municipal morenista traslada objetos suntuarios que robó con satisfacción plena, de una tienda departamental en la ya tristemente famosa noche de il saco di Acapulco, es un botón de muestra de cuán grande y generalizada se encuentra esta manía del robo, la corrupción, la impunidad y la ineficiencia como estilos de gobernar no solo Acapulco, sino todo Guerrero y México.
Lo anterior subraya que la verdadera recuperación que necesita Acapulco es la forma del actuar y pensar de su gente. De todos los estratos sociales. Sobre todo, de nuestros ínclitos políticos y gobernantes; quienes hasta ahora y en términos generales, van dejando por doquier estelas indelebles de sus lacras y procederes indeseables gubernativos. Mientras no se le otorgue a la honestidad, a la moralidad y a la ética, la prioridad y el lugar debido en la cosa pública, no podrá haber regeneración duradera alguna, puesto que los vicios de quienes hacen abuso de la infraestructura urbana y semi urbana, la depredación de la naturaleza y de la expoliación en los procesos económicos que se dan en Acapulco seguirán siendo los mismos y es esa la impronta de la clásica inhospitalidad turística abusiva que les ofrecemos a nuestros visitantes.
El desafío que tiene el municipio de Acapulco y circunvecinos en el futuro próximo, no es menor. Menciono cuatro aspectos neurálgicos de urgente atención: a) Enfermedades y brotes epidémicos a consecuencia de la fuerte insalubridad imperante. b) Economía municipal colapsada, desempleo y alza incontrolable de precios de productos básicos. c) Inseguridad pública acentuada por la expansión de la pobreza y, por tanto, de la delincuencia simple y organizada. d) Lento dinamismo en la aplicación de una estrecha inversión pública no cuantificada en reequipamiento urbano, suministro de servicios públicos y de inversión privada productiva, en el marco de una escasez de financiamientos externos blandos y de mediano plazo.
Si a lo anterior le agregamos la falta de conducción gubernamental estatal y municipal prevaleciente, es mejor que el gobierno federal imponga una gobernanza real; pero ya no con la fracasada consigna de que es preferible la lealtad a la eficiencia; o la ingrata integración de gabinetes de trabajo “de tómbola”; o expansión de la “dadivocracia”. De lo contrario, prevalecerán de nueva cuenta las pulsiones a la corrupción e impunidad, en detrimento de los impulsos a la honestidad, eficacia y progreso.

PD. Como Gobernador Moral de Guerrero repruebo que no se hayan emitido y publicado los acuerdos y decretos de medidas sanitarias focalizadas de obligada observancia, ante la peligrosa insalubridad que atravesamos. Por la ley 154 estatal de salud, es la gobernadora constitucional la máxima autoridad en esta materia. Otra cosa son las alertas sanitarias federales, que se emiten en tratándose de suspensiones generalizadas de labores. No es que los datos no den; son las neuronas que no hay.

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Diputados guerrerenses indignos

Los partidos políticos son entidades públicas oficialmente constituidas para matar en las almas el sentido de la verdad y de la justicia. (Simone Weil).

Se supone que un diputado federal uninominal representa los intereses supremos del pueblo, de acuerdo al voto trianual de ciudadanos electores que residen en una circunscripción determinada del territorio nacional; o bien de carácter estatal denominados diputados locales uninominales. Otros son los llamados diputados plurinominales, que representan a sus respectivos partidos políticos, ya sea en el Congreso nacional y/o en los respectivos de las entidades federativas.
Sus encomiendas principales consisten en legislar exhortos, decretos y leyes, así como realizar acciones de aprobación y supervisión del ejercicio del presupuesto público anual y nombrar a determinados titulares de entidades autónomas públicas. También tienen atribuciones constitucionales para fungir como contrapeso con los otros dos poderes establecidos (ejecutivo y judicial), para balancear y modular el ejercicio del poder constitucional de la nación; de acuerdo a los principios republicanos que nos rigen.
El ingreso económico mensual total que reciben los diputados federales para tan sacrificada responsabilidad sobrepasa lo decoroso: es en promedio de 150 mil pesos mensuales, libres de impuestos; superando con creces lo que nominalmente recibe el presidente de la República como salario (113 mil pesos mensuales). Los diputados locales de Guerrero reciben como salario, 49 mil pesos mensuales, más otras jugosas cantidades adicionales extras por diversos motivos. Este es un factor económico importante, para el desapego de buena parte de ellos de su compromiso instituciona original de velar por los genuinos intereses populares de sus distritos electorales, que dicen estar representando y defendiendo.
Además, es de todos conocida, la connotada holgazanería proverbial de las legislaturas federales y estatales; que hoy frisa, lamentablemente, en un 80 por ciento del total de los diputados. Son una minoría de diputados, los que realmente trabajan; los demás, están atentos solo para aprobar o rechazar, como autómatas ciegos, lo que sus dirigentes partidarios dentro y fuera del Congreso, les indican.
Son auténticas marionetas políticas, totalmente subyugadas y subordinadas a los designios del presidente de la República o a los principales dirigentes del partido político que los apoltronó en la curul. El decir, el ser representante popular en las legislaturas no deja de tener un dejo de buena pantomima, farsa e hipocresía; subvencionada por el pueblo para enaltecer la mediocridad de nuestra clase política nacional y estatal.
Como Gobernador Moral de estas tierras del sur, desapruebo y repudio el comportamiento de seis diputados federales de Guerrero, pertenecientes a la fracción del partido Morena que, en una infortunada y lastimosa sesión legislativa federal recién pasada, acataron una deleznable instrucción superior que va en detrimento del pueblo guerrerense. No aprobaron en el presupuesto de egresos de la federación para 2024, ninguna asignación de recursos federales especiales y etiquetados, para atender la gran emergencia de ayuda social, económica, humanitaria y ecológica, a fin de reparar y resarcir las pérdidas catastróficas que ocasionó el paso del huracán Otis por varias regiones del estado. Suena increíble, pero así aconteció.
El voto de ellos, simple y llano, fue en favor de que no hubiera presupuesto especial emergente para Guerrero. Y todos sabemos que, recurso económico público anual que no esté reflejado en el decreto del presupuesto de egresos federal y/o estatal específico, sencillamente no existe y no tiene sustento legal para registrarlo en ninguna parte; por más que los políticos morenistas mentirosos irredentos, digan lo contrario. ¿O es que acaso esos cuantiosos recursos económicos provendrán de la delincuencia organizada? ¿O del incremento de una deuda nacional oculta y no contemplada?
Sin ambages y en forma clara lo digo: las diputadas y diputados federales traidores a su patria chica, son: Amílcar Sandoval Ballesteros, Carlos Sánchez Barrios, Sergio Peñaloza Pérez, Rosario Merlín García, Araceli Ocampo Manzanares y Rosario Reyes Silva. Sus nombres quedaran plasmados en los documentos históricos de la ignominia estatal. Al no guardar lealtad y solidaridad con nuestros hermanos en desgracia, en estas tierras del sur. Mayor conducta abyecta y servil, no se había dado nunca, en ningún cuerpo legislativo federal ni estatal de Guerrero. Tan reprobable acción la hicieron junto con otros tres diputados guerrerenses paleros, que fueron: Eunice Monzón García y Luis E. Palacios Diaz del partido PVEM y Victoriano Wences Real del PT. ¡Doble uf!
Esos diputados y diputadas sabían de antemano, por experiencias pasadas de desastres naturales en estas tierras, que las tareas de reconstrucción y rehabilitación de la infraestructura urbana y rural, así como de seguridad, salud y educación pública; de la economía local y la generación de empleos y restauraciones ecológicas básicas, tomará no menos de cuatro años.
Estemos atentos ahora, a lo que disponga la gobernadora constitucional de Guerrero, su papá incómodo y la legislatura local, en materia del presupuesto de egresos estatal para 2024. Ojalá no aprueben otra barrabasada de este tipo.

PD. No tiene escapatoria la “Gobernadora Constitucional y su papá incómodo”. No podrán seguir eludiendo su compromiso público de vender “Casa Acapulco”; residencia oficial de descanso palaciego de los gobernadores y destinar el monto de su venta a la atención de las mayúsculas urgencias sociales que hoy nos agobian como pueblo, especialmente al pueblo y a la niñez pobre sureña. O qué, ¿acaso desean seguir destinando la mansión, al gozo y al retozo fifí familiar, que ya dura dos años

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La cohesión social en una rapiña

 

Jehová castigó a Sodoma y Gomorra por pecadoras. La naturaleza castigó a Acapulco. ¿Por qué?

Saqueo, rapiña o robo masivo colectivo, descarado, es la sustracción ilegal y forzada de bienes patrimoniales ajenos, realizada en forma subrepticia o abierta por un grupo, grande o pequeño, muchas veces en situaciones catastróficas extraordinarias, donde no existe, coyunturalmente, autoridad institucional alguna que lo impida.
Se le denomina cohesión social, al grado de compactación o aglutinamiento de un colectivo social, que se manifiesta a través de conductas socializadas en común, para lograr un determinado objetivo o propósito similar; ya sea en forma organizada o no, planeada, inducida o espontanea.
Me llamó la atención la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López, cuando dijo que: “Saqueo era cohesión social”. Se refería a la ladronería realizada en forma pública y social, a raíz de los estragos materiales causados por el paso del huracán Otis en la tantas veces querida y sufrida ciudad de Acapulco.
A mi juicio, quedó trunca su definición, por soslayar varios aspectos ineludibles en el acto del saqueo o latrocinio colectivo protagonizado por un segmento de la ciudadanía y también por vulgares delincuentes, simples u organizados, que arrasaron con toda clase de mercancías, abarrotes, líquidos, ropa, aparatos electrodomésticos y muebles, de casi todos los establecimientos comerciales, grandes y pequeños, localizados a lo largo y ancho de las avenidas: Costera, Cuauhtémoc y bulevar de Las Naciones, entre otras.
Ciertamente, hubo cohesión social desorganizada hasta cierto punto, para realizarlo. Motivado por la brutal desigualdad social imperante en Acapulco. Incubada y desarrollada desde décadas atrás; y, por otro lado, debido a la memoria individual y colectiva de los sufrimientos padecidos en desastres naturales anteriores de la misma naturaleza, que dan por resultado inmediato la carencia de lo más básico para subsistir: víveres, agua, techo y medicinas, fundamentalmente (recordemos los meteoros Paulina, Ingrid, Manuel, et al).
Otra cosa muy distinta fue el auténtico vandalismo de la delincuencia organizada y común, que participo en Il Saco di Acapulco. Realizado incluso con vehículos de redilas preparados exprofeso para llevarse en grandes cantidades toda clase de bienes para después revenderlos. La fuerza pública, como siempre, brilló por su ausencia en esas horas interminables donde privó el desorden y orfandad de ley. De tal suerte que lo vandálico en Guerrero, no es privativo de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa; si bien ellos lo hacen con frecuencia.
En el puerto habitan o vacacionan familias de tres estratos sociales claramente diferenciados: 1) Pocas familias poseedoras de gran riqueza material, cuyas mansiones y condominios de lujo, para su descanso y solaz, están ubicadas cuasi amuralladas, en las zonas de Las Brisas, Diamante o en la Costera Dorada, por ejemplo; 2) Una importante clase media asentada en colonias populares de la planicie costera y 3) Una inmensa mayoría (setenta y cinco por ciento) de familias que sobreviven, en situación de pobreza o extrema pobreza, localizadas en algunos polígonos urbanos del anfiteatro; así como de Ciudad Renacimiento, la colonia Emiliano Zapata, La Sabana y Llano Largo, entre otras. De acuerdo a los últimos datos oficiales del Inegi y Coneval, en estos polígonos están ubicados varias de las colonias urbanas de extrema pobreza del país.
La cohesión social para el saqueo proviene fundamentalmente de la extrema precariedad material y también por el resentimiento social, históricamente acumulado, que, en un plano estructural, es sostenido y consolidado por la aguda injusticia social; propia de una sociedad individualista, egoísta y deshumanizada, donde el único fetiche valido es el dinero y la motivación principal la obtención de la máxima ganancia económica; generalmente expoliando al prójimo o depredando la naturaleza.
Es así como las ancestrales carencias materiales vitales, encarnadas en la necesidad límite de alimentos, agua o cobijo de las familias pobres, las empujan a proceder de esa manera, al saberse impotentes para su acceso, ante el colapso del empleo formal e informal en una economía que gira principalmente en torno a una sola actividad económica: el turismo; súbitamente truncado por el magno y catastrófico huracán Otis.
El huracán vino a remover en forma brusca las costras sociales y salieron a relucir los forúnculos purulentos contenidos dentro de ellas. De los que siempre sabíamos que estaban ahí latentes y acumulando putrefacción constante que nadie de los que han detentado el poder político y económico han hecho lo mínimo para aminorarla y reducirla a su casi nula expresión, con sus excepciones de rigor.
Dicho lo anterior, de ninguna manera justifico el saqueo, pero lo entiendo. Máxime cuando, además, hay inexistencia de autoridad institucional que lo frene o desmotive, por el contrario, por conducta omisa, corrupta e impune, lo alecciona permanentemente.
Es imperativo recomponer a fondo el tejido social semi destruido. Necesario es cambiarlo por uno más justo y equitativo; transformando de raíz los estilos de gobernar y diversificando la economía estatal con mayor equidad. De lo contrario, la desgracia social perene seguirá siendo nuestro distintivo.
PD. Compartir, compartir/ Es la llave para abrir/ Un tesoro de verdad:/ El amor y la amistad. / Compartir, compartir/ Con amigos soy feliz./ Creceremos, crecerás,/ Serás grande de verdad. (Guillermo Pino).

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Tres errores imperdonables de AMLO

“La vida será menos inhumana en la medida en que la capacidad individual de pensar y de actuar sea mayor”. Simone Weil

I.- En declaraciones publicadas en los medios el 3 de octubre del presente año, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con gran infortunio y garrafal error, descalificó la actuación de los abogados representantes del Comité de madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos forzadamente en Iguala en septiembre del 2014. Los tildó de “conservadores” y deslindó al Ejército de tal hecho de lesa humanidad. Dijo que eran “conjeturas” las acusaciones contra las Fuerzas Amadas y todo lo que se tiene de información sobre el tema ya lo ha proporcionado la Secretaría de la Defensa Nacional. “Ya no hay nada oculto”, enfatizó. “Que los militares de la región se hayan enterado y no hayan evitado que desaparecieran a los jóvenes y hayan cometido el delito de omisión, es otra cosa”. (Jesús Saavedra /
El Sol de Chilpancingo). Se le olvida que no sólo los abogados del Comité mencionado sino también miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, propuesto por la Corte Internacional de los Derechos Humanos para la investigación del caso, afirma que el Ejército mexicano oculta información de esa tragedia y se resiste a proporcionarla. Por tanto, la omisión se convierte en comisión. La renuncia del subsecretario de gobernación para Derechos Humanos, Alejandro Encinas, presentada con antelación a las falsas declaraciones presidenciales fue más que oportuna. AMLO afirma que él personalmente tomará la investigación en sus manos, cuando constitucionalmente no es de su competencia. ¡Uf!
II.- Un día antes (2/10/2023) prácticamente AMLO exoneró al Ejército de la masacre estudiantil, ocurrida en Tlatelolco hace 55 años; culpando exclusivamente al ex presidente, Gustavo Diaz Ordaz (GDO), y al general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), institución militar que era la élite del Ejército. Como ayuda de memoria transcribo parte de mi artículo de opinión de El Sur (8/octubre/2022).
En 1968, “…el presidente GDO instruyó al secretario de la Defensa Nacional, al secretario de Gobernación y al general, Corona del Rosal, jefe de gobierno del Departamento del Distrito Federal, a parar en seco… la existencia dinámica del movimiento estudiantil y encarcelar a toda su dirigencia colectiva, personificada en el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Ese 2 de octubre fatídico, a temprana hora de la mañana, sostuvieron una reunión en Lomas de Sotelo, en las oficinas centrales de la Secretaría de la Defensa (Sedena), los dos secretarios y el jefe del EMP, para ultimar detalles tácticos de la “Operación Galeana”; destinada a reprimir el mitin en la plaza de Tlatelolco, convocado por el CNH, para la tarde de ese día y proceder a la captura de los dirigentes estudiantiles.
La masacre de los jóvenes y pueblo en general, se dio en el marco de pugnas internas en el gobierno federal. Entre “las corcholatas” a la candidatura del PRI para la presidencia de la República: Luis Echeverría Álvarez, Alfonso Corona del Rosal, Emilio Martínez Manatou y Alfonso Martínez Domínguez. También por la rivalidad dentro del poder militar, detentado por los generales: Marcelino García Barragán, titular de la Sedena y el jefe del EMP. El “Batallón Olimpia” (integrado por militares del EMP y agentes civiles de la Dirección Federal de Seguridad) se distinguió en Tlatelolco por dos cosas: el camuflaje de su vestimenta civil (oscura llevando un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda) y por el desempeño letal, perverso y siniestro de francotiradores, apostados previamente en las azoteas y pisos de los edificios aledaños a la “plaza de las tres culturas”.
Con tres luces de bengala lanzadas desde dos helicópteros y con los primeros disparos de los francotiradores, comenzó la provocación planeada para desatar la continua balacera que duró toda la noche del 2 de octubre. Eran balas de grueso calibre y con una trayectoria de arriba hacia abajo, dirigidas indiscriminadamente a los estudiantes, maestros y ciudadanía en general que se encontraba ya reunida en la plazoleta de Tlatelolco. Un grupo pequeño de estudiantes radicalizados, ajenos al CNH, dieron respuesta con el uso de pistolas. También los tiros de los francotiradores fueron dirigidos hacia ¡soldados! pertenecientes al cuerpo regular del Ejército, quienes iban entrando al lugar bajo las órdenes del general Hernández Toledo quien cae herido por una bala de guerra, una vez que fueron lanzadas las luces de bengala que cruzaron el atardecer de Tlatelolco. Así lo hace del conocimiento público, el general, Marcelino García Barragán, en sus memorias auto biográficas, publicadas 10 años después de acaecida su muerte. La presencia y conducta del Ejército y fuerzas policiacas federales en Tlatelolco, para realizar todo un crimen de Estado, estuvo planeada y configurada a detalle por militares de muy alta jerarquía y no por soldados rasos.
III.- La defensa a ultranza del general Salvador Cienfuegos Zepeda por parte de AMLO ha dejado mucho que desear. Se niega a investigarlo. Es más, lo condecora. No obstante que fue el secretario de la Defensa Nacional en los tiempos que sucedió el crimen de Estado y la desaparición forzada de los 43 normalistas en Iguala, además de ser, jerárquicamente, el superior de los dos generales comandantes de las zonas militares de Guerrero, con pleno conocimiento de lo que hacían sus subordinados inmediatos; ambos están actualmente bajo arresto por el caso de los 43 jóvenes desaparecidos, amén de otros oficiales militares que laboraban acantonados en tierras igualtecas.
No olvidemos que el general Cienfuegos fue arrestado, ya siendo ex secretario, en el aeropuerto internacional de los Ángeles por la Administración Federal de Control de Drogas (DEA) del gobierno de Estados Unidos, por grave expediente sobre narcotráfico y que solamente negociaciones del más alto nivel entre los presidentes Trump y AMLO dispusieron su traslado a México y su posterior exoneración. Por tanto, AMLO defiende a los altos oficiales y a la superior jerarquía del Ejército; pero el pueblo le da sus simpatías a los soldados rasos y a sus clases. Cosas que son muy diferentes.

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