Porras a la presidenta no apagan los reclamos de defensores del Jardín del Puerto en el Malecón

Ciudadanos que defienden un Jardín del Puerto para la recreación de acapulqueños y visitantes y no para espacios comerciales extienden sus mantas en la protesta durante el acto que encabezó la presidenta Claudia Sheinbaum para inaugurar el sistema de transporte público Marinabús Foto: El Sur

Ramón Gracida Gómez

La presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo fue recibida el sábado en el Malecón de Acapulco por porras de decenas de hombres y mujeres llevados por los gobiernos estatal y municipal y la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), y por reclamos de los defensores del Jardín del Puerto, uno de ellos, el fotógrafo acapulqueño Luis Arturo Aguirre, quien se lanzó al mar para llevarle la petición de que 80 por ciento del espacio sea para áreas verdes y actividades culturales.
La mandataria federal caminaba rumbo a la ceremonia de abanderamiento del Marinabús cuando escuchó “presidenta el Jardín es de todos, no de unos cuantos”, era Luis Arturo Aguirre, que nadó unos 40 metros para ser escuchado en representación del Colectivo ciudadano recuperando el Jardín del Puerto.
Eran alrededor de las 10 de la mañana, 15 minutos antes Sheinbaum Pardo llegó al Malecón de Acapulco en una camioneta negra, lo que provocó un remolino de decenas de personas alrededor del vehículo oficial, todos querían tomarse una foto con la presidenta de México.
Fue muy difícil acercarse a Sheinbaum Pardo, quien abrió la puerta de la camioneta y se puso de pie en el estribo lo cual fue vitoreado por la multitud, y desde allí quiso dar un mensaje con un megáfono, pero éste no sirvió y sólo lanzó abrazos al aire.
El productor de televisión cercano a la autollamada Cuarta Transformación, Epigmenio Ibarra, grababa las consignas a favor de la presidenta de México que lanzaban los hombres y las mujeres coordinados por funcionarios como la secretaria general del Ayuntamiento de Acapulco, Leticia Lozano y el director de Gobernación, Ramón Montiel.
Una guerra de porras ensordecía el entorno, y una de las que más gritaba era la secretaria de Desa-rrollo Social, Flora Contreras San-tos, al igual que Ángel Vargas Rodríguez, el defenestrado ex secretario particular de la alcaldesa Abelina López por robar mercancía tras el paso del huracán Otis.
Más cercanos a la estación del Acabús estaban una veintena de jóvenes y profesores de la UAG encabezados por la coordinadora de la Zona Sur, América Bautista, que también arengaban para ser escuchados.
Por ahí deambulaban el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), Antonio Rojas Marcial, y un séquito de funcionarios de otras dependencias municipales distintivos con los chalecos naranjas con la leyenda Reconstrucción de Acapulco.
Los integrantes del Colectivo ciudadano recuperando el Jardín del Puerto estaban a la orilla del Malecón, a unos 20 metros de la entrada de la obra de remodelación, cada vez se acercaban más, pero no lo suficiente por los numerosos asistentes que cargaban carteles a favor de la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda, algunos de ellos con la gorra negra que distingue al gobierno estatal.
La consigna “80, 20” de los defensores del Jardín del Puerto para que la presidenta de México volteara a verlos quedaba ahogada por las tamboras que llevaba un grupo artístico, y entonces Luis Arturo Aguirre, practicante de clavados en La Quebrada, se lanzó al mar, nadó varios metros en unos cuantos segundos y le pidió a Sheinbaum que los escuchara.
La mandataria federal se enfilaba al toldo blanco donde se efectuaría el acto, pero regresó y se dirigió hacia él para decirle que sí, contó después el creador del concepto Botánica subtropical que continúa desarrollando después del cierre de su centro cultural Quebra-da, Espacio de Arte, tras el Otis.
Los marinos que custodiaban en motos acuáticas tardaron en reac-cionar y el fotógrafo regresó al lugar donde el colectivo extendió lonas a favor del Jardín del Puerto; algunos de los participantes fueron la co directora del Jardín Botánico, Kay Mendieta, y el vicepresidente de Ia región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICO-MOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas y su colega arquitecto Luis Ramos.
Asimismo, la directora de la Biblioteca Pública número 22 del Zócalo, Themis Mendoza, el biólogo marino Juan Barnard, la actriz Myriam Orva, el pintor Luis Vargas, el escultor Jorge Alfaro, los activistas Linayme Reyes, Nancy Lobato y Yadín Rodríguez, y el representante de la Comunidad Creativa de Emprendedores Revolucionarios (CREA), Luis Miguel Castrejón.
Los defensores del Jardín del Puerto llegaron a las 9 de la mañana al Malecón para organizar su manifestación y marinos vestidos de civil le pidieron a Kay Mendieta, una de las caras más visibles del movimiento desde 2012, su identificación, a diferencia del resto de los participantes que estaban junto a la ambientalista.
Adentro, en respuesta a la propuesta de 80 por ciento de área verde para el Jardín del Puerto y 20 por ciento construcción, Sheinbaum Pardo dijo en su discurso que será de 90 por ciento, y después de las 11 de la mañana salió por el mismo pasillo por el que entró, los funcionarios municipales y colonos que venían con ellos empujaban para acercarse a la camioneta en la que se subió.
El arquitecto Saúl Ramos, conocido por su propuesta del Jardín del Puerto que circula en las redes, y Linayme Reyes se introdujeron en la avalancha de gente llevada por el Ayuntamiento de Acapulco como pudieron y la activista le pidió a la presidenta de México que escuchara la petición ciudadana de un área verde.
La mandataria le contestó que estaba “mal informada”, que sí eran atendidos por el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Sebastián Ramírez, quien estaba en el asiento trasero y no reaccionó cuando Linayme Reyes le dijo que conocía al colectivo integrado por ambientalistas, arquitectos, artistas y activistas pro Jardín del Puerto.
A unos metros de distancia, Kay Mendieta le entregó el folleto en el que plasman su propuesta del Jardín del Puerto a la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora.
En declaraciones a reporteros, la co directora del Jardín Botánico, pidió que el 90 por ciento de área verde anunciado por la presidenta de México sea parte del espacio del Jardín del Puerto, “porque como lo han estado manejando ellos, es toda el área concesionada y eso es muy diferente”.
“Si hablamos del 90 por ciento en un espacio de 5 mil metros (cuadrados), pues vamos a necesitar por lo menos 4 mil 500 metros de área verde y cultura, eso es muy importante resaltar, no es un espacio verde así nada más, es un espacio verde para la comunidad, para expresiones artísticas”.
Criticó que nadie ha recibido el proyecto de remodelación del espacio por parte de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Acapulco, sólo “nos invitan a consulta donde nos presentan dos láminas y seguimos preguntando y las plantas y la paleta vegetal y no tenemos respuesta”.
Dijo que no están en contra de las inversiones, “al contrario, lo que Acapulco necesita es reactivar la economía local, pero sin olvidarnos de los ciudadanos”.

 

Un movimiento ambientalista que recuerda la defensa del Parque Papagayo de los años 80

El activista, aprendiz de clavadista en la Quebrada y fotógrafo acapulqueño Luis Arturo Aguirre que se lanzó al mar en el malecón para ser escuchado por la presidenta Claudia Sheinbaum Foto: El Sur

Óscar Ricardo Muñoz Cano

¡Presidenta, Presidenta, escuche al pueblo, el Jardín (del Puerto)! clamó el fotógrafo, activista ambiental y aprendiz de clavadista en La Quebrada, el acapulqueño Luis Arturo Aguirre, quien se arrojó al mar de manera sorpresiva, con todo y ropa, para llamar la atención de Claudia Sheinbaum Pardo.
“¡El jardín (del Puerto) debe ser algo que nos beneficie a todos, no a unos cuantos!, añadió a gritos ante la mirada atónita de las decenas de personas que acompañarían a la primera mandataria –gobernadora y alcaldesa incluidas– a hacer el viaje inaugural del catamarán llamado Marinabús Acapulco 1, en el malecón.
Un “Sí” y una sonrisa fue lo que recibió a cambio.
Lo hice como último recurso, dijo el activista quien aseguró, tenía que buscar la manera de que la presidenta lo escuchara en torno al rechazo del proyecto actual del Jardín del Puerto que desarrolla la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Acapulco y que es de corte principalmente comercial, cuando la propuesta ciudadana es de 80 por ciento áreas verdes, sin construcción, y 20 por ciento para servicios como las taquillas del Marinabús, baños y otros.
Este movimiento ambientalista de la sociedad civil, recuerda a la lucha que el grupo Guerreros Verde encabezó en la década de los 80 cuando defendió al Parque Papagayo de las intenciones del entonces gobernador José Francisco Ruiz Massieu de copnvertirlo en un gran centro comercial, obviamente guardando las proporciones entre uno y otro espacio.
Ya en su casa del barrio de La Guinea, donde Luis Arturo sostiene contra viento y marea –luego de que el 2023 cerrara su espacio cultural La Quebrada– el proyecto Botánica subtropical que busca reproducir especias nativas, especies endémicas y compartir conocimientos en torno a las plantas, afirmó que “lo que sí, es que como comunidad hay que darle seguimiento al tema, una cosa es la promesa y otros los hechos porque parece ser que la gente que está llevando el proyecto, en especial Sebastián Ramírez (director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Fonatur) no se ha reunido con nosotros desde el principio a pesar de que se le ha pedido mucho”.
La activista Linayme Reyes Ávila recordó precisamente que la última reunión con el director de Fonatur fue el 29 de noviembre de 2024 y reveló que la protesta, que derivó en la acción de Luis Arturo, fue organizada horas antes, durante la noche anterior.
“Estaba en un principio la idea de ir sólo a protestar Luis Arturo (Aguirre Ceballos), Luis Vargas (Santa Cruz) y yo”, relató, porque entonces nadie contestaba sus teléfonos.
Luego, dijo, salió la idea de ir a protestar a bordo de unas lanchas y pasar por enfrente del lugar donde la presidenta daría su discurso, idea que compartió la también activista Kay Mendieta, pero no prosperó.
Así, con más ganas que orden cerca de las 9 de la mañana se reunió un grupo de alrededor 20 personas, entre activistas, ecologistas, arquitectos e ingenieros, así como miembros de la comunidad cultural y ciudadanos.
La ecologista Kay Mendieta de Alonso, el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), Manuel Ruz Vargas; el ecologista Efrén García Villalvazo, el oceanólogo Juan Barnard, los arquitectos Luis Ramos, Saúl Ramos Alarcón y Domitilo Soto, el fotógrafo y activista Luis Arturo Aguirre Ceballos, el artista plástico Luis Vargas Santa Cruz, el escultor Jorge Alfaro, la actriz y dramaturga Myriam Orva, la comunicadora Nancy Lobato, la directora de la biblioteca del Zócalo, Themis Mendoza Arizmendi; el activista Luis Miguel Castrejón y la propia Linayme Reyes, fueron algunos de los presentes.
Finalmente, lo único que consiguieron fueron unas lonas pequeñas, por lo que compraron un rollo grande de papel kraft y pintura blanca con lo que armaron un mensaje: “Jardín del Puerto 80% 20%”, en referencia al porcentaje de áreas verdes y construcción, respectivamente.
Luego, se colocaron inicialmente en el Malecón, a la altura de la estatua de Benito Juárez, y fueron ganando terreno entre empujones hacia la puerta del jardín.
Cuando escuchamos las porras a la presidenta “sabíamos que había llegado pero decidimos no movernos para no perder nuestro lugar, mostrar nuestras mantas en dirección a donde la presidenta que iba entrando (al jardín) y fue cuando Luis Arturo, en medio de los gritos de 80-20, 80-20, 80-20, decidió aventarse al mar”.
Varios minutos después del encuentro, dos lanchas intentaron acercarse a Luis Arturo, que por cierto, se capacita como clavadista de La Quebrada, y fue hasta que casi terminó el evento cuando el grupo se enteró de la declaración de Sheinbaum Pardo y aunque hubo la intención de dejar de protestar mientras veían a la presidenta abandonar el malecón a bordo del Marinabús Acapulco 1, se detuvieron al verla regresar de inmediato al muelle.
Tras ello, Linayme y Luis Arturo, aún escurriendo agua, acompañados de la maestra Themis Mendoza y el arquitecto Saúl Ramos, entre otros, corrieron para alcanzar entonces a la presidenta y justo cuando se iba ya a bordo de su camioneta tuvieron la oportunidad de recordarle que el jardín debe ser área verde y no comercial.
–“Presidenta, escuche a su pueblo, somos un colectivo de artistas independientes, de ecologistas, arquitectos, ciudadanos y lo que pedimos (sobre el Jardín del Puerto): 80 por ciento verde para un jardín para la memoria y el arte y 20 por ciento concreto no es descabellado…”, le dijo ella.
–“Tranquila, tranquila eso se va a hacer”, respondió Sheinbaum Pardo con otra sonrisa.

La lucha por el Jardín del Puerto comenzó hace 12 años: Kay

Esta lucha empezó hace 12 años, relató ya por la tarde la ecologista Kay Mendieta de Alonso en medio de una activación cultural en el mismo lugar pues recordó, en su momento se dieron cuenta de que empezaban a tirar árboles y palmas sin que nadie supiera nada.
Así y tras señalar que en los años 40 del siglo anterior trabajadores del muelle donaron a la ciudad el espacio del Jardín del Puerto “ahora estamos muy emocionados”, celebrando no sólo que la presidenta Sheinbaum Pardo decidiera cambiar el perfil del proyecto de jardín de la Asipona sino también la participación ciudadana.
Es un gran inicio para Acapulco, dijo, para luego invitar a las decenas de personas que se volvieron a reunir en el mismo sitio, –donde colocaron una manta verde que decía: “Queremos árboles y espacios culturales”, para armar un jardín simbólico frente a la escultura de Benito Juárez con las decenas de platas que consiguió en préstamo para tal acción.
A esta actividad se sumarían más personajes de la comunidad cultural como el artista plástico Miguel Ángel Sotelo y el actor Salvador Alarcón Arizmendi así como los escritores Antonio Salinas, Ari J. González y Paola Astrid.
De igual manera el colectivo Mira Cultura encabezado por Gloria Bracho y la presidenta del Colegio de Ecólogos de Guerrero, Guadalupe Rivas Pérez.
Posteriormente, dio inicio a una breve manifestación cultural; mientras la bailarina Paulina Morlet presentó el trabajo La tempestad, el oceanólogo Juan Barnard expuso en caballetes unas cuantas fotografías submarinas que posteriormente explicó.
A la par, Luis Vargas Santa Cruz encabezaba a un grupo de personas que pintaban un cuadro de gran formato y Marisol Patiño hacía lo propio coordinando a otro grupo, éste de niños, quienes dibujaron el jardín de sus sueños en una lona.
Se instaló un micrófono abierto para que la gente cantara, la participación del cantante acapulqueño Jorge Luis y la del vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), Manuel Ruz Vargas, para volver a reiterar la importancia de un jardín arbolado y no con cemento, completaron las actividades.
“Por un verdadero bien común, por Acapulco. Mis respetos y mi eterno cariño. Estoy contigo, estamos juntos en ésta y en muchas más batallas”, escribió Luis Vargas Santa Cruz en sus redes sociales mientras el escultor Jorge Alfaro comentó: “ambientalistas, colectivos culturales, arquitectas y arquitectos, luchadores sociales y ciudadanos en general estaremos al pendiente de que se respete su decisión”,
“Comprometido con la causa hasta la última estrategia”, firmó en su oportunidad la directora de la biblioteca del Zócalo, Themis Mendoza Arizmendi mientras que la promotora cultural Citlalli Guerrero añadió: “Ahora hay que asegurar que se cumpla lo dicho por la presidenta”.
Mientras las redes explotan, cuando la gente empezaba a retirarse del oscuro malecón, Luis Arturo, que caminaba discreto y tranquilo paseando con su perro, un pequeño xoloitzcuintle, sólo añadió: “ahora, tanto Asipona como Fonatur deberán modificar su proyecto y si no lo hacen es que nos están mintiendo todos, todos, todos”.